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Historia Colonial de Sudáfrica

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SUDÁFRICA

1
Capital: Su capitalidad tiene un estatus especial, pues la componen tres ciudades: Pretoria,
sede del poder ejecutivo; Bloemfontein, sede del poder judicial; y Ciudad del Cabo, sede
del poder legislativo.

Cantidad de habitantes: 60.414.496.

Moneda: Rand.

Crecimiento: -0,5% 2023 PBI.

Tasa de desempleo: 32,1%. El más alto del mundo.

Índice de desarrollo humano: puesto 109.

Presidente: Cyril Ramaphosa.

Primer ministro: Pieter Willem Botha.

HISTORIA DE SUDÁFRICA:
El proceso de colonización se inició en el año 1652 con la creación de la colonia del cabo por
parte de Holanda. Arriban al sur de áfrica, inmigrantes provenientes de Holanda, Alemania,
Francia, con la particularidad de ser todos calvinistas. Van a ser esos nuevos pobladores
blancos los que adoptaron el nombre de AFRIKANERS, que tuvieron una identidad propia,
tenían un nuevo idioma, el afrikáans, la religión del calvinismo, trata y explotación de esclavos.
Este nuevo grupo étnico busca separarse de la gran cantidad de pueblos nativos, por temor y
por interés político y económico. Se identifica su sentimiento de pertenencia a ese grupo.

En 1806 los británicos se establecieron en la antigua colonia holandesa de El Cabo. Los


británicos querían proteger sus rutas marítimas y, al principio, aceptaron la sociedad esclavista.
Hacia 1820 había unos 5.000 colonos británicos que se convirtieron en un lobby poderoso a
favor del avance de la frontera blanca. Empieza a surgir un sentimiento nacionalista en contra
de los nuevos colonos.

Los ingleses toman la colonia del cabo en 1814. Desde entonces imponen la hegemonía por
sobre el grupo afrikáner. En 1822 le retirar el status de lengua oficial al afrikáans. En 1838 se
abolió la esclavitud, pero la economía básicamente capitalista perpetuó la mano de obra negra,
sin cualificar y semilibre. La emancipación tuvo consecuencias importantes en los pioneros
afrikáners de la frontera, cuya actividad económica dependía del trabajo esclavo.

Entre 1834 y 1840, en busca de tierras nuevas y lejos de la legislación británica, se desplazaron
hacia el norte. Algunos se filtraron a través del río Orange, pero la corriente principal hacia
Natal donde, en 1838, derrotaron a los zulú. Los vencedores proclamaron la República de
Natali, pero los británicos la convirtieron en protectorado suyo en 1843, y muchos regresaron
al oeste, a Transvaal.

En 1870, sus dos repúblicas apenas contaban con unos 45.000 habitantes blancos. Ambas
empezaron siendo asentamientos de grupos familiares. El Estado Libre de Orange se consolidó
primero, librándose de la injerencia británica en 1854. El Transvaal estaba aún más lejos y era

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más turbulento. Una Constitución redactada en 1858 establecía el orden social más
rígidamente segregado que había existido nunca en la frontera de El Cabo.

En la colonia El Cabo: El descubrimiento de diamantes en Kimberley junto a la frontera norte de


la Colonia de El Cabo en 1867 provocó el endurecimiento del orden social. Los ingresos por
diamantes permitieron a la Colonia de El Cabo aceptar los costes de un gobierno propio en
1872. A lo largo de los 30 años siguientes obtuvo créditos de más de 20 millones de libras
esterlinas, sobre todo para construir 2.500 kilómetros de vía de ferrocarril hacia el interior.

Los gobiernos de El Cabo, libres de las trabas del liberalismo británico, impusieron la
segregación estricta que sus votantes blancos deseaban. Se segregaron hospitales, prisiones,
instalaciones deportivas y muchas escuelas e iglesias.

Se modificó el derecho al voto en la Colonia de El Cabo para excluir a los africanos de los
territorios fronterizos conquistados en el este. Los responsables del gobierno también agitaron
a los afrikáneres de El Cabo. En 1879-1880 crearon el Afrikáner Bond (Vínculo Afrikáner), que
se convirtió en el partido dominante en la Colonia de El Cabo, y obtuvo el apoyo de las
repúblicas afrikáner.

A medida que se avanzaba en las excavaciones mineras, los empresarios prósperos unieron sus
intereses y los cavadores blancos expulsaron a los obreros independientes negros. Cinco años
después, casi todo el campo de Kimberley estaba controlado por De Beers, creada
conjuntamente por financieros europeos (encabezados por los Rothschild), Cecil Rhodes y
Alfred Beit (el comprador de diamantes más próspero).

Cuando se da la ocupación de territorios después de la Conferencia de Berlín entre 1884 –


1885, comienza la carrera por ocupar territorios, el concepto del "corredor del Cabo al Cairo"
fue un proyecto británico ambicioso que buscaba conectar el continente africano de sur a
norte, desde Ciudad del Cabo en Sudáfrica hasta El Cairo en Egipto, a través de una línea de
ferrocarril y comunicaciones. Este plan se enmarcaba dentro de los intereses imperialistas
británicos de controlar la mayor cantidad posible de territorio africano. Por otro lado, Francia
tenía sus propios planes expansionistas en África, buscando crear una esfera de influencia
continua de oeste a este, desde el Atlántico hasta el Mar Rojo. Estos proyectos reflejan la
rivalidad colonial entre las potencias europeas por el control de territorios africanos, recursos y
rutas estratégicas durante el periodo del imperialismo en el siglo XIX y principios del XX.

Tras la Primera Guerra Mundial, Gran Bretaña adquirió territorios que anteriormente estaban
bajo control alemán, incluida la colonia de África Oriental Alemana. Esto les permitió
consolidar una línea de dominio de norte a sur a través de África, extendiendo su influencia
desde Egipto hasta Sudáfrica. Aunque lograron una cierta dominación territorial en este eje, el
proyecto específico de conectar estos territorios mediante infraestructura, como un ferrocarril
del Cabo a El Cairo, no se realizó completamente debido a varios obstáculos prácticos y
políticos.

Además, cabe destaca las funciones del gobierno colonial: mantenimiento del orden,
recaudación de impuestos, requerimiento de mano de obra, juzgar y aplicar derecho.
Asimismo, existían dos formas de administración del gobierno: el indirecto y el directo. El
gobierno directo implicaba un control total por parte de la metrópoli, donde funcionarios

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coloniales europeos administraban directamente los asuntos políticos, económicos y sociales
de la colonia, sin mucha participación de la población local en la toma de decisiones. En
contraste, el gobierno indirecto consistía en delegar cierto grado de autoridad a líderes o élites
locales, utilizando sus estructuras preexistentes de gobierno para administrar la colonia bajo la
supervisión de las potencias coloniales. Esto permitía a las potencias coloniales ejercer su
control de manera más eficiente y económica, al tiempo que proporcionaba una apariencia de
autonomía a la población local. Sin embargo, en ambos casos, las colonias eran explotadas
económicamente en beneficio de la metrópoli, lo que llevaba a la explotación de recursos y la
subyugación de las poblaciones nativas. En el caso británico, estos optaron por el gobierno
indirecto.

Retomando lo anterior, si bien la idea principal de Gran Bretaña era consolidar el corredor de
norte a sur, las dos pequeñas repúblicas origen bóer (colonos holandeses) el Transvaal y el
Estado Libre de Orange se interponían.

Es por ello que, en 1899, los británicos emprendieron la costosa Guerra Anglo-Bóer con el fin
de proteger su supremacía regional de la creciente riqueza y poder de Transvaal, pero las
guerrillas afrikáneres sólo se rindieron cuando se reconoció en la Paz de Vereeniging, de mayo
de 1902, que «la cuestión de conceder el voto a los nativos no se decidiría hasta la
introducción del autogobierno». Por tal motivo, el control británico de Sudáfrica dependía de
su capacidad para atraer suficientes inmigrantes de habla inglesa al Transvaal como para
superar en votos a los afrikáneres.

Estos sucesos fueron capitales para el nacionalismo afrikáner que comenzaron a fomentar un
patriotismo transversal.

Fue la unificación de África del Sur y la creación de un sistema electoral lo que unió a los
afrikáneres en un nacionalismo político, al igual que sucediera posteriormente en África
occidental. La unificación fue llevada a cabo tanto por los británicos como por los políticos
blancos locales, en especial los exgenerales afrikáneres, Botha y Smuts, cuyo partido, Het Volk
(El Pueblo), ganó las primeras elecciones en el Transvaal en 1907 con ayuda de los
trabajadores, garantizando el liderazgo afrikáner en Sudáfrica.

Las negociaciones que condujeron a la independencia bajo la Acta de Unión de 1910 crearon
un gobierno central fuerte, defendieron a ultranza la igualdad ante la ley de la lengua inglesa y
la holandesa (tras 1925 denominada afrikáans), manteniendo los privilegios existentes en cada
provincia antes de la guerra, de modo que los africanos y los mestizos sólo obtuvieron derecho
al voto (y limitado) en El Cabo.

El Acta de Unión fue promulgada por el Parlamento británico en 1909, y quedó oficializada en
mayo de 1910; establecía la autoridad de un único parlamento, con sede en Ciudad del Cabo.
La ciudad de Pretoria fue designada capital ejecutiva, sede del gobierno y de la administración.
Sería jefe del Estado un gobernador general nombrado por Gran Bretaña. Ocupó el cargo de
primer ministro en el primer gobierno de la Unión el ex jefe de un comando durante la guerra
anglo-bóer, Louis Botha.

Los términos del Acta de Unión favorecían a los afrikaner en la definición de los distritos
electorales. El inglés y el afrikaans obtuvieron igual estatus de idiomas oficiales. En fin, sólo los

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blancos podían ser elegidos al parlamento, si bien en la provincia del Cabo (y sólo allí) fue
mantenida la concesión por la cual no existía la restricción racial, y la elección se basaba en la
propiedad. Fuera del Cabo, únicamente los adultos blancos varones poseían el derecho de
voto. A los negros les fueron negados los derechos políticos.

Comenzaron a surgir proyectos de independencia africanas. Surgen dos conceptos claves: el de


afrikáner dom, que era un proyecto político de creación de un espacio geográfico íntegramente
afrikáners. En 1917 se utiliza por primera vez el término apartheid.

Inicios de la segregación racial: ya había regulaciones en contra de las poblaciones negras a


inicios de siglo XIX. Por ejemplo, con las leyes de pases para delimitar las áreas geográficas
propias de cada grupo étnico, esto ya fue en 1809. Con la unión sudafricana en
funcionamiento, la política segregacionista se vio favorecida. Las poblaciones negras quedaron
excluidas del sufragio y del uso de los espacios públicos. Esto fue el puntapié para las políticas
segregacionistas. En 1911 se establecen barreras raciales en el trabajo. En 1913 se les prohíbe a
los africanos negros poseer sus propias tierras. En 1923 se instaura la segregación urbana,
dividiendo espacios que podían ser usadas por los habitantes blancos o negros. Pero la
población sudafricana no vio esto de manera pasiva, sino que después de ver avasallados sus
derechos los sudafricanos negros comenzaron a manifestarse. Se fueron creando organización
que luchaban por los derechos de los nativos: CONGRESO NACIONAL DE NATIVOS
SUDAFRICANOS. En 1940 era un partido de masas gracias a la iniciativa de Mandela.

Cabe destacar, en cuanto a lo económico, que la economía prosperó. Entre 1946 y 1973 el PIB
real se incrementó de manera estable entre un 4 y un 6%; la evolución fue importante y
sostenida.

Entre 1950 y 1980, el volumen de la producción industrial se multiplicó por más de seis. Las
industrias relacionadas con la ingeniería y la metalurgia se convirtieron en el sector más
importante gracias a las nuevas industrias tecnológicas como la química y la de los plásticos.

La minería del oro se vio revitalizada por el descubrimiento de nuevos y ricos campos auríferos
en el Estado Libre de Orange, y la liberalización del precio del oro, a comienzos de la década de
1970, multiplicó por 10 la producción en la década siguiente.

La mecanización transformó la agricultura en manos de los blancos, que ya no necesitaban la


ayuda de la mano de obra que les proporcionaba el apartheid.

En 1948 con la victoria en las elecciones del Partido Nacional, entró en vigor formalmente el
régimen del APARTHEID. Se busco prohibir las relaciones entre las razas y los grupos de
población, preservándose los derechos democráticos solo a la población blanca. El primer
objetivo de este régimen segregacionista era limitar el contacto entre las diferentes
comunidades y etnias. Se establece el Registro de población del año de 1950: separaba a las
personas por su diferencia racial o étnica.

Además de esa separación se introdujeron leyes que rigieron las practicas cotidianas y las
relaciones sociales en general. La prohibición de los matrimonios raciales. Segregación
geográfica: ley de agrupación por áreas. Se designaron zonas de residencia y esparcimiento
específicas para cada grupo social. Tiene su origen los HOMELANDS. A las afueras de las
grandes ciudades, el lugar de residencia para los no blancos. Zonas pobres y mal equipadas.

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Otro ejemplo es la ley de servicios públicos separados, de 1953, que buscó también definir
espacios y señales, por ejemplo, carteles en asientos de plazas que decía solo personas blancas
o cosas así, se marcaba el uso del espacio.

Se agrupaba a la totalidad de la población negra en solo el 13% del territorio, en lo que se


conocía como Bantustanes. La tierra no era apta para la agricultura, carecían de recursos y no
tenían industria. Territorios desolados sin ningún tipo de recursos y sin la capacidad de
producir. A su vez se le dio la ciudadanía, se le dieron forzosamente la ciudadanía de un
Bantustán, retirándole la ciudadanía sudafricana.

A todo esto, en 1960 se llevó a cabo un referéndum para que el pueblo blanco se pronuncie a
favor o en contra de la unión con el Reino Unido. El 52% votó en contra. Sudáfrica se
independiza del Reino Unido, pero fue el 31 de mayo de 1961 cuando se declaró la República
de Sudáfrica.

De esa manera, el régimen del apartheid se endurece durante las próximas décadas, hasta
llegar a su punto máximo en los 80, cuando se multiplican los actos de represión y violencia
frente a esos movimientos de resistencia que se fueron fortaleciendo.

Resistencia al apartheid: en 1949 se promulga el programa de acción, que se basaba en la no


violencia y en la desobediencia civil. Ya luego se llama a transgredir pacíficamente las leyes del
apartheid. Una de las formas mas utilizadas para protestar fue el boicot, no uso de los servicios
públicos. Por ejemplo, se aumenta la tarifa de los autobuses, y dejan de usar el transporte que
unía los homelands con la ciudad.

Manifestaciones pacificas contra el uso de pases, esto es importante, ocurre en 1960. Joven
Mandela ya pronunciándose en contra del Apartheid. Los manifestantes se presentaron de
manera voluntaria en una comisaría para que los detuvieran por no llevar el pase. Pero como
eran tantos, los policías tuvieron que pedir ayudas a otras jurisdicciones. El gobierno declaró el
estado de emergencia, y prohibió el congreso nacional sudafricano. Obligo a la resistencia a
pasar a la clandestinidad absoluta. Cualquier enfrentamiento fue considerado ilegal. Frente a la
escala de violencia el congreso decidió crear su propio brazo armado.

Los conflictos persisten y se profundizan. Se implementó la ley marcial en 1985 por parte del
gobierno. Se instaló al ejército en los homelands.

Mandela: máximo exponente en la lucha por los derechos de los segregados. Mientras estuvo
preso continuó trabajando para lograr el objetivo que se había propuesto: “he acariciado el
ideal de una sociedad democrática y libre. Es un ideal por el que estoy dispuesto a morir”.

Cabe destacar, las causas del fin del Apartheid:

a) Crecimiento demográfico y urbanización.

La población de Sudáfrica se triplicó bajo el apartheid, pasando de los 12.671.000 de 1951 a


unos 38.900.000 en 1991. En 1951, el 21% de la población era blanca, el 12% mestiza o
asiática, y el 68%, negra. En 1986, sólo un 14% de los sudafricanos eran blancos, y un 10%
mestizos o asiáticos, mientras que el 76% eran africanos.

Ni la emigración ni los febriles intentos oficiales de fomentar entre los blancos las familias
numerosas y la anticoncepción entre los africanos pudieron evitarlo. En 1991 Sudáfrica tenía el
doble de clínicas de planificación familiar que de centros de salud. Es más: la tendencia tenía

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visos de continuar. Una proyección para el futuro mostraba que, hacia el año 2005, sólo un 10%
de la población sería blanca.

Esto no sólo inclinó la balanza del poder racial, sino que supuso que una economía moderna
como la suya no podría funcionar si los pobladores negros no ocupaban su lugar en ella como
productores y consumidores, todo lo cual minó los planes de los defensores del apartheid que
contaban con que, a finales de siglo, la población africana sería sólo la mitad de lo que en
realidad ha llegado a ser.

Dada la desigual distribución de la tierra y la riqueza, el rápido crecimiento de la población dio


lugar a una urbanización en masa, a una escala que ni siquiera el apartheid podía reprimir.

b) Limitantes económicos.

Aunque el PIB siguiera creciendo de forma constante a un promedio del 4% anual hasta
mediados de la década de 1970, a partir de entonces descendió hasta alcanzar el 1,3% en la
década de 1980, muy por debajo del incremento de la población.

Hasta entonces, Sudáfrica había mantenido bajos los salarios de los negros. Los salarios reales
de los mineros eran algo más bajos en 1969 que en 1911. En 1973, empezaron a producirse
huelgas sin cabecillas en los muelles de Durban que se propagaron a la industria manufacturera
y a las minas de oro.

Por consiguiente, entre 1972 y 1980 se triplicaron los salarios reales medios en las minas
sudafricanas, lo que repercutió en toda la economía, sobre todo cuando se duplicaron los
salarios reales de los jornaleros de las granjas a tiempo completo.

De repente, en comparación con los de otros países en desarrollo, los salarios de Sudáfrica
eran relativamente elevados para los africanos con empleos modernos. Esto hizo aún más
difícil exportar productos industriales poco competitivos debido a la escasa destreza de los
trabajadores, poco formados y mal pagados, que pertenecían a pequeñas unidades de
producción pensadas para un mercado interno y pobre.

Esta situación convenció a los patronos de la necesidad de sustituir la mano de obra por
maquinaria, creando una fuerza de trabajo más permanente y cualificada. El precio a pagar era
el desempleo estructural. Entre 1976 y 1985, la fuerza de trabajo potencial creció en cerca de
3.000.000 de personas, mientras que el empleo fijo, en menos de 600.000. A finales de la
década de 1980, sólo uno de cada ocho trabajadores que se integraban en el mercado de
trabajo encontraba empleo fijo.

c) Educación de la población negra.

El paro juvenil coincidió con grandes reformas en la enseñanza porque, aunque la educación
que proporcionaba la escolarización bantú fuera mediocre, se daba instrucción a un número de
personas muchísimo mayor que antes, pensando en la necesidad de un crecimiento económico
sostenido.

En 1976 tuvo lugar el Levantamiento de Soweto, en el que los estudiantes que protestaban
contra la política educativa asestaron uno de los mayores golpes contra el apartheid. La
insurrección fue reprimida en 1977, pero cobró fuerza de nuevo en 1984, cuando los

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estudiantes y los jóvenes parados se unieron para hacerse con el control de muchos de los
poblados negros, considerándose combatientes por la libertad, asaltando a sus oponentes con
una brutalidad que expresaba la furia de hombres deshonrados por las sociedades patriarcales
y proclamando su fidelidad al proscrito Congreso Nacional Africano, que se convirtió por
entonces en uno de esos movimientos que tanto atraían a los jóvenes africanos.

La década del 80 llegaba a su fin con una Sudáfrica colapsada por la extrema represión. Gran
avance en materia de recuperación de derechos, se fueron tomando medidas que le permitían
a la población negra ampliar sus derechos: se elimina el sistema de pases, la prohibición de
matrimonios mixtos, entre estos. Los lugares públicos se comienzan a abrir. Se autorizaba a los
sindicatos interraciales y los partidos políticos, pero que no hayan sido prohibidos en el pasado.
Esto excluía al congreso nacional sudafricano. Había un clima general de violencia e
insurrección. Se iniciaron reuniones entre Mandela y el presidente sudafricano. En 1889 asume
De Klerk, que busca desde sus inicios ponerle punto final al régimen segregacionista. En sus
orígenes era conservador. La ONU ya había sancionado a Sudáfrica, no podía ni siquiera
acceder al crédito internacional.

Febrero de 1990, el presidente anuncia el levantamiento de la prohibición impuesto al


congreso nacional sudafricano, al mismo tiempo que suspendía la pena de muerte, el estado
de emergencia y liberaba presos políticos. Su discurso terminó con el llamamiento a las
primeras elecciones democráticas interraciales. Comienzan las negociaciones para lograr una
convivencia pacífica.

En junio de 1991 las leyes que dieron origen al régimen segregacionista se abolieron. Comenzó
un largo proceso que condujo a la sanción de una nueva constitución.

Álvarez Cobelas explica que De Klerk fue un pragmático que entendió que terminada la Guerra
Fría, el apartheid no tenía viabilidad, ni modernización posible. Comenzó entonces un período
de negociación (1990-1994). En 1990-91 De Klerk abolió la Ley de Reservas Separadas, el Acta
de Tierras y el Acta de Áreas y Registro de Población. En septiembre de 1991 se firmó el
llamado “Acuerdo Nacional de Paz” entre De Klerk y Mandela y se creó una comisión para
investigar los crímenes del apartheid.

En abril de 1994 todos los habitantes de Sudáfrica accedieron a las primeras elecciones libres.
Mandela fue el presidente de Sudáfrica. De Klerk fue vice, para terminar de efectuar el
integracionismo.

Si bien el apartheid fue eliminado, las secuelas quedan presente en el país hasta la actualidad.
Problema de la redistribución de la tierra, se calcula que el 85% de las tierras fértiles quedaron
en manos de la minoría blanca. La pobreza, el desempleo, la desigualdad, siguen siendo
problemas estructurales del país.

Cuando la CNA se hizo con el poder en 1994, el PIB real per capita había ido descendiendo una
media de un 0,6% a lo largo de los últimos 21 años. El nuevo régimen adoptó un Programa
quinquenal de Reconstrucción y Desarrollo (PRD) diseñado para crecer a través de la
redistribución, nacionalizando, redistribuyendo el 30% de la tierra cultivable y construyendo un
millón de viviendas. Pero en 1996 los signos de recuperación eran escasos.

Se adoptó una nueva estrategia, plasmada en un plan de Crecimiento, Empleo y Redistribución


(CER) que renunciaba a las nacionalizaciones, aceleraba la privatización, limitaba el gasto

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público, reducía los aranceles para estimular la competencia, buscaba inversiones extranjeras y
flexibilizaba el mercado de trabajo, fomentando las exportaciones y favoreciendo el
crecimiento en vez de la redistribución.

Los principales beneficiarios del nuevo régimen fueron las clases medias africanas, cuyo
número creció en un 21% anual entre 1993 y 2003. Los que más perdieron fueron los
trabajadores no cualificados ya que Sudáfrica perdió 500.000 puestos de trabajo en esos años,
sobre todo en el sector público, la minería del oro y la agricultura. La Confederación de los
Sindicatos Sudafricanos organizó tres huelgas generales en protesta por el CER entre 2000 y
2002. A mediados del 2002 el paro empezó a remitir. Para entonces el PIB crecía a un ritmo del
4% anual, a punto de superar el incremento de una población mucho más estable gracias, en
parte, a una nueva subida del precio del oro.

No podemos obviar la epidemia del sida en esta región. La amplia movilidad, gran cantidad de
inmigrantes, poblaciones urbanas crecientes y empobrecidas, elevadas tasas de enfermedades
venéreas y otras, así como mucha inseguridad ciudadana era el caldo de cultivo perfecto para
el VIH y la epidemia se extendió rápidamente, sobre todo a mediados de la década de 1990,
momento en el que tanto las autoridades blancas como las negras estaban ocupadas con el
paso a un gobierno democrático.

En 2003, más de cinco millones de sudafricanos estaban infectados, más que en ninguna otra
parte del mundo, con una alta prevalencia sobre todo entre la gente joven, y especialmente
entre las mujeres de las barriadas de chabolas que rodeaban las grandes ciudades.

La dificultad de acceso a los medicamentos desató un conflicto entre los médicos, los activistas
y los pacientes de VIH/sida por un lado y el gobierno del CNA por otro, que temía que si se
centraba en el Sida, no podría hacerse cargo del sistema sanitario que atendía a los pobres.

Tras cuatro años de conflictos, el gobierno se avino a suministrar los retrovirales a las mujeres
embarazadas con sida. En el 2003 puso en marcha un plan para proporcionar medicamentos
que impidieran el avance de la enfermedad (aunque no la curaran) a todos aquellos que
padecieran sida en estado avanzado, pues ya había drogas relativamente baratas gracias al
mecenazgo internacional.

En el 2005, más de 25 millones de africanos vivían con el sida; más de 13 millones habían
muerto de la enfermedad (más que el número total de esclavos exportados en los cuatro siglos
de trata de negros) y 12 millones de niños africanos habían perdido al menos a uno de sus
padres por la enfermedad. El 57% de los infectados eran mujeres, el mayor porcentaje del
mundo.

Los gobiernos reaccionaron tarde y con reluctancia ante el sida. Muchos líderes lo
consideraban una vergüenza para la dignidad nacional y afirmaban que acabar con la
enfermedad estaba más allá de sus posibilidades. Ante las presiones de la OMS, elaboraron
planes de control del sida, pero sólo en Senegal y en Uganda los implementaron.

La gente tendía a negar que estuviera enferma. Se concienciaron pronto de la enfermedad,


pero su gravedad y la inexistencia de un tratamiento médico eficaz no invitaban a enfrentarse a
los reproches morales y la estigmatización que padecían los infectados. Obviamente, el
ocultamiento favorecía el contagio.

9
Actualmente, La Corte Internacional de Justicia (CIJ)1 emitió a principios de este año un
dictamen provisional sobre las acusaciones de genocidio contra Israel por la guerra en Gaza. La
Corte ha reconocido el derecho de los palestinos a ser protegidos frente a actos de genocidio y
ha impuesto medidas cautelares a Israel. Ha ordenado al Estado hebreo adoptar “todas las
medidas a su disposición” para impedir el genocidio en la Franja. La orden es vinculante, pero
la Corte no tiene medios para obligar a Israel a cumplirla, por lo que es improbable que la
guerra pare.

Concretamente, la CIJ ha determinado que el Gobierno israelí debe asegurarse “con efecto
inmediato” de que no comete actos que puedan contravenir la Convención contra el Genocidio
de 1948. Además, ordena al Gobierno israelí proteger las pruebas de posibles crímenes de
genocidio, prevenir y castigar incitaciones al genocidio y tomar medidas para mejorar la
situación humanitaria en Gaza. Israel debe informar a la Corte en el plazo de un mes de las
medidas que ha tomado.

El caso se inició el 29 de diciembre de 2023, con la acusación sudafricana. Poco después, el 11


y 12 de enero, se celebraron sesiones orales en las que cada parte expuso sus posturas.
Aunque los primeros pasos hayan sido ágiles, la CIJ puede tardar años en decidir sobre las
acusaciones de genocidio. De ahí que Sudáfrica haya reclamado medidas cautelares.

Concretamente, Sudáfrica ha propuesto nueve medidas para Israel. Estas incluyen suspender
las operaciones militares en la Franja de forma inmediata, detener la matanza de civiles y hacer
lo posible para prevenir el desplazamiento forzoso de población, la incitación a actos de
genocidio y la destrucción de pruebas. También exigen que Israel informe a la Corte de las
medidas adoptadas, evite cualquier acto que pueda agravar la situación y, en general, haga lo
posible para evitar el genocidio. Israel afirma que estas medidas le dejarían “indefenso” en la
guerra contra Hamás.

Finalmente la Corte ha aceptado, por abrumadora mayoría, los argumentos de Sudáfrica y ha


impuesto medidas cautelares a Israel. Las medidas han sido aprobadas con entre quince y
dieciséis votos a favor de los diecisiete jueces del tribunal. Con todo, la CIJ no ha llegado al
extremo de ordenar a Israel que detenga su ofensiva: puede continuar con la guerra en Gaza
siempre que cumpla con el resto de medidas.

La Corte International de Justicia (CIJ) ordenó a Israel que impida que se cometa un genocidio
en Gaza. Esto se debe a la denuncia que Sudáfrica hizo y de la cual hablé en la primera entrega
de este newsletter. Esto representa un revés para Israel, pero no hay que ser ingenuos y pensar
que significa el fin del conflicto, ni el alto al fuego.

En lo económico, es la economía más industrializada de África, con sectores clave como la


minería, la agricultura, la manufactura y los servicios. Sin embargo, enfrenta desafíos
económicos significativos, incluida una alta tasa de desempleo, que ha aumentado debido a la
pandemia de COVID-19. La desigualdad económica es también un problema persistente, con
1
La CIJ es el tribunal internacional que dirime disputas entre Estados. Forma parte del sistema de
Naciones Unidas y se ocupa, entre otras cosas, de reclamaciones territoriales.
La CIJ no debe confundirse con la Corte Penal Internacional (CPI), un órgano independiente, no parte de
la ONU, que juzga a individuos por crímenes graves como el genocidio o los crímenes contra la
humanidad. La CPI tiene abierta su propia investigación por crímenes cometidos en territorio palestino
desde marzo de 2021, a pesar de que Israel no ha reconocido la jurisdicción de esta corte.

10
una brecha marcada entre ricos y pobres. El país lucha por mantener la estabilidad económica
y promover un crecimiento más inclusivo y sostenible.

En lo social, Sudáfrica es una nación multicultural y multilingüe con una historia marcada por el
apartheid, que terminó oficialmente en 1994 con la elección de Nelson Mandela como
presidente en las primeras elecciones democráticas. A pesar de los avances en la igualdad
racial y la inclusión desde entonces, persisten desafíos sociales, como la pobreza, la violencia,
la criminalidad y la discriminación racial. La sociedad sudafricana sigue trabajando en la
reconciliación y la construcción de una identidad nacional inclusiva que reconozca la diversidad
étnica y cultural del país.

En lo político, Sudáfrica es una república parlamentaria con un sistema multipartidista. El


Congreso Nacional Africano (ANC) ha dominado la política desde el fin del apartheid, pero ha
enfrentado críticas por la corrupción, la mala gestión y la falta de progreso en la reducción de
la pobreza y la desigualdad. Otros partidos políticos, como la Alianza Democrática (DA) y el
Congreso del Pueblo (COPE), también tienen presencia en el escenario político. Las elecciones
democráticas regulares se llevan a cabo, aunque a veces se ven empañadas por la controversia
y las acusaciones de irregularidades. La gobernanza efectiva, la rendición de cuentas y la lucha
contra la corrupción son temas clave en la agenda política sudafricana.

Además, Sudáfrica es uno de los cinco miembros fundadores de los BRICS 2. Si bien es la
economía más pequeña de los BRICS, Sudáfrica desempeña un papel significativo en el grupo al
representar al continente africano y proporcionar una perspectiva diversa en las discusiones
sobre política y economía mundial. La participación de Sudáfrica en los BRICS ha ayudado a
promover la cooperación económica y política en el continente africano, así como a fortalecer
las relaciones con otras economías emergentes y en desarrollo. Además, ha permitido a
Sudáfrica acceder a nuevas oportunidades de inversión y colaboración en infraestructura,
comercio y desarrollo.

En conclusión, aunque Sudáfrica ha experimentado cambios sustanciales desde su pasado


marcado por el apartheid, sigue siendo un país en evolución, comprometido con la
construcción de una sociedad más justa, próspera y democrática para todos sus ciudadanos.

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Es un acrónimo que representa a cinco importantes economías emergentes. Estos países
forman un grupo de cooperación económica y política que se ha vuelto cada vez más influyente
en el escenario internacional desde su creación a principios del siglo XXI. Países: Brasil, Rusia,
India, China y Sudáfrica, pasando a ser BRICS+. Estos países son Egipto, Etiopía, Irán, Arabia
Saudita y Emiratos Árabes Unidos.

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