Cuidar nuestra fe
PASAJE CLAVE: Santiago 1: 1-11
Deuteronomio 31.6 Isaías 41.9-13 2 Corintios 5.8 Gálatas 6.7 1 Juan 1.9
V Números 13; 14
INTRODUCCIÓN
La fe es un aspecto esencial en la vida del cristiano, pues es por fe que somos salvos
por la gracia de Dios y por la cual viviremos a partir de ese momento.
Nuestra fe se fortalece al creer y obedecer lo que el Señor nos muestra en su Palabra; pero
si permitimos que los sentimientos y circunstancias se antepongan a nuestra confianza en
el Señor y en sus promesas, nuestra fe comienza a flaquear.
DESARROLLO DEL SERMÓN
Un ejemplo del pasado de una fe que titubeó.
Los espías que Moisés envió a Canaán dijeron que la tierra era buena. Sin embargo, 10 de
ellos desanimaron al pueblo al afirmar que no eran lo suficientemente fuertes para vencer
a los gigantes que ahí vivían. Aunque dos de los espías, Caleb y Josué, exhortaron a los
israelitas a confiar en la promesa que el Señor les había dado, la congregación optó por no
escucharlos. Decidieron pasar la noche gimiendo y querían regresar a Egipto.
El problema presente de una fe que titubea.
La sabiduría que viene de Dios Santiago 1:
1 Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo, a las doce tribus que están en la dispersión:
Salud. 2 hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas
pruebas, 3 sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. 4 Mas tenga la paciencia
su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna. 5 y si
alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos
abundantemente y sin reproche, y le será dada. 6 pero pida con fe, no dudando nada; porque
el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una
parte a otra. 7 no piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. 8 el
hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos. 9 El hermano que es de
humilde condición, gloríese en su exaltación; 10 pero el que es rico, en su humillación; porque
él pasará como la flor de la hierba. 11 porque cuando sale el sol con calor abrasador, la
hierba se seca, su flor se cae, y perece su hermosa apariencia; así también se marchitará el
rico en todas sus empresas.
La fe es un regalo de Dios basado en el sólido fundamento de una relación personal con Él
a través de su Hijo Jesucristo. Sin embargo, para que esta relación se fortalezca y afirme,
debemos cultivarla y ejercitarla enfocándonos en el Señor, sus provisiones y sus promesas.
De lo contrario, seremos sacudidos por nuestros sentimientos y circunstancias o por las
opiniones de los demás.
Causas de la fe titubeante
Cuando nuestra confianza en Dios está en conflicto con el razonamiento
humano. Vivir por fe requiere que dependamos del Señor y no de nuestras
facultades, pues aquello que parece lógico para nosotros puede ir en contra del
propósito y la voluntad de Dios para nuestra vida.
Cuando permitimos que nuestros sentimientos dobleguen nuestra fe. El
fundamento de nuestra fe es la Palabra de Dios, la cual nunca cambia. Al contrario,
los sentimientos varían con las circunstancias y pueden descarriarnos. Sin importar
lo que sintamos en el momento, siempre podemos confiar en lo que el Señor nos
ha dicho.
Cuando no vemos a Dios actuar en nuestras circunstancias. Tendemos a percibir
la manera en la que el Señor obra en medio de situaciones favorables, pero cuando
llegan las dificultades, problemas y sufrimientos,
nos preguntamos si todavía Él está con nosotros. Sin embargo, ha prometido que no nos
dejará ni nos desamparará
Deuteronomio 31:6 6 Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque
Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará.
Cuando no comprendemos lo que nuestro Padre celestial hace, debemos recordar
que vivimos por fe y no por vista. Él siempre usa todo lo que sucede para nuestro
bien y según su divino propósito. Es al mantener nuestra mirada en la Palabra de
Dios y recordar su fidelidad en esos momentos más difíciles, cuando comenzamos
a ver la situación que enfrentamos desde su perspectiva, y nuestra fe se fortalece.
Cuando escuchamos malos consejos. Las personas se apresuran a compartir su
opinión sobre lo que debemos hacer, pero sus consejos no siempre están de
acuerdo con la voluntad de Dios. Todo consejo que recibimos debe proceder de
personas consagradas cuyo consejo sea cónsono con las Sagradas Escrituras.
Cuando nos enfocamos en las circunstancias y no en Dios. Nos sentimos
tentados a hacer esto, pues vivimos en medio de situaciones que desafían nuestra
fe. Sin embargo, en vez de solo mirarlas desde nuestra perspectiva, debemos verlas
a la luz de nuestro soberano y amoroso Dios. Las situaciones difíciles son parte de
su voluntad para nuestra vida y es por medio de ellas que Él fortalece nuestra fe.
Aunque nos sintamos decepcionados cuando no ocurre lo que esperamos, la
realidad es que esas dificultades son evidencias del amor, cuidado y protección del
Señor.
Cuando no conocemos los caminos de Dios. Solo en la Biblia aprendemos acerca
de los caminos del Señor. Así que si ignoramos las Sagradas Escrituras se nos
dificultará confiar en Él, pues no comprenderemos por qué nos niega nuestros
caprichos, o como Él obra en medio de dificultades y pruebas.
Cuando nos sentimos culpables por pecados pasados. Quizás nuestra fe flaquea
porque nos cuesta trabajo creer que Dios puede perdonarnos. Puede que aún
estemos sufriendo las consecuencias de pecados del pasado o no hayamos
comprendido que el pago que Cristo ofreció en la cruz por nuestros pecados es
más que suficiente.
Cuando escuchamos las mentiras de Satanás. El diablo es un mentiroso y un
acusador que siempre trata de llenar nuestra mente de dudas acerca del carácter y
la fidelidad de Dios para perdonar nuestros pecados.
Cómo corregir la fe titubeante
Filipenses 4
Regocijaos en el Señor siempre
1así que, hermanos míos amados y deseados, gozo y corona mía, estad así firmes en el
Señor, amados. 2 ruego a Evodio y a Síntique, que sean de un mismo sentir en el
Señor. 3 asimismo te ruego también a ti, compañero fiel, que ayudes a estas que
combatieron juntamente conmigo en el evangelio, con Clemente también y los demás
colaboradores míos, cuyos nombres están en el libro de la vida.4 regocijaos en el Señor
siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos! 5 vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres.
El Señor está cerca. 6 por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones
delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. 7 Y la paz de Dios, que
sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en
Cristo Jesús.
En esto pensad
8 por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo
puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de
alabanza, en esto pensad. 9 lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto
haced; y el Dios de paz estará con vosotros.
Hágase las siguientes preguntas:
¿De dónde proceden estas dudas? La meta de Satanás es sembrar dudas en
nuestra mente. Cuando esto suceda, debemos ir de manera inmediata a la Palabra
de Dios para que nuestra fe en Él sea fortalecida.
¿No prometió Dios suplir todas nuestras necesidades? Siempre nos da lo que
pedimos si está de acuerdo con el plan y propósito que tiene para nuestra vida.
¿No nos dio Dios la ayuda del Espíritu Santo para permitirnos hacer todo lo
que Él nos demande en la vida? En el momento en el que fuimos salvos, el
Espíritu Santo vino a morar en nuestra vida para guiarnos y ayudarnos a obedecer
al Señor.
¿Hay algo demasiado difícil para Dios? La respuesta es “no”. Pero eso no significa
que quitará todo dolor o sufrimiento de nuestra vida, pues conoce cuáles son las
dificultades que debemos enfrentar para llegar a ser la persona que Él desea que
seamos.
¿Es esta una encrucijada que podría costarme toda una vida de lamento por
mi incredulidad? Considerando que decisiones equivocadas traen consecuencias a
largo plazo, siempre debemos buscar andar en la voluntad de Dios. El Señor nos
guía al darnos su dirección, al contestar nuestras oraciones y al ofrecernos su
ayuda. Pero debemos estar dispuestos a escucharlo y obedecerlo cada día. Por
tanto, debemos reconocer la importancia de invertir tiempo en la meditación de su
Palabra y en la oración. Las Sagradas Escrituras nos ayudan a permanecer en los
caminos del Señor cuando todo lo demás nos tienta a desconfiar de sus promesas.
Pero cuando nuestra fe está basada en lo que Él nos enseña en su Palabra, se
fortalece.
REFLEXIÓN
¿Cuáles situaciones causan que su fe flaquee? ¿Qué papel jugaron sus emociones o
las circunstancias que enfrentaba en la actitud que mantuvo? ¿Qué lugar tiene Dios
en sus pensamientos?
¿Está su fe basada en lo que usted quiere que el Señor haga o en lo que Él ha declarado en su
Palabra?
Santiago 1:1-11 de la Biblia dice que cuando nuestra confianza en Dios es puesta a
prueba, podemos aprender a soportar las dificultades con más fuerza. Por lo tanto,
debemos resistir la prueba hasta el final, para que podamos ser mejores y obedecer
lo que se nos ordene. Si alguno de ustedes no tiene sabiduría, pídasela a Dios,
quien da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada