0% encontró este documento útil (0 votos)
35 vistas8 páginas

Redes de Apoyo para Cuidadores de Pacientes

Cargado por

roqueduarte43
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
35 vistas8 páginas

Redes de Apoyo para Cuidadores de Pacientes

Cargado por

roqueduarte43
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

ABC CON LA EDUCACIÓN

SALUD MENTAL PARA LA


FORMACIÓN INTEGRAL
Reconocido por resolución DGFPE N.º 1078/2023 del MEC (150 h reloj)

Doctores psiquiatras Viviana Riego Meyer, Noelia Ruiz Díaz y Marcelo O’Higgins

Recomendaciones para cuidadores


Redes de apoyo
Contar con una red de apoyo es crucial para el cuidado efectivo y sostenible de pa-
cientes con enfermedades agudas o crónicas. Esta red puede incluir familiares, ami-
gos, profesionales de la salud y organizaciones comunitarias.
Una red de apoyo permite compartir las tareas de cuidado, lo que reduce la carga
sobre una sola persona y previene el agotamiento. También da un soporte emocional,
ya que tener personas con quien hablar y compartir las dificultades y éxitos en el cui-
dado del paciente puede proporcionar un alivio emocional significativo.

DOCTORES VIVIANA RIEGO MEYER, NOELIA RUIZ DÍAZ Y MARCELO O’HIGGINS 1


20
Último fascículo
SALUD MENTAL PARA LA FORMACIÓN INTEGRAL

Los miembros de la red pueden aportar habilidades, conocimientos y recursos diferentes, lo


que puede mejorar la calidad del cuidado y facilitar el acceso a servicios necesarios. La red
de apoyo puede ofrecer al cuidador principal descansos necesarios, lo que es esencial para
mantener su salud física y mental.
Con más manos y mentes contribuyendo, el cuidado tiende a ser más completo y ajustado
a las necesidades del paciente. Desde transportar al paciente a citas médicas hasta ayudar
con la gestión de medicamentos, la red de apoyo puede ayudar en muchas tareas logísticas
complejas asociadas con el cuidado.
En caso de que el cuidador principal se enferme o no pueda atender, otros miembros de la
red pueden intervenir rápidamente para asegurar que el cuidado del paciente continúe sin
interrupciones. Al compartir responsabilidades y experiencias, los cuidadores pueden man-
tener una perspectiva más positiva y sentirse menos solos en sus esfuerzos.
¿A qué se llama síndrome del cuidador?
El síndrome del cuidador, también conocido como «fatiga del cuidador», es un estado de
agotamiento físico, emocional y mental que puede experimentar una persona que cuida
de manera continua a alguien con una enfermedad crónica o discapacidad. Este síndrome
puede afectar a cualquier persona que esté involucrada en cuidados prolongados, espe-
cialmente cuando no cuenta con el apoyo adecuado o no se toma tiempo para su propio
cuidado personal.
Los cuidadores pueden sentirse abrumados por la cantidad de necesidades emocionales
que deben atender, llevando a sentimientos de tristeza, ansiedad o depresión. El esfuerzo
físico constante, como levantar al paciente o atender sus necesidades básicas, puede causar
fatiga y problemas de salud en el cuidador. Es común que los cuidadores sientan culpa por
sentirse frustrados o agotados, lo que puede intensificar el estrés emocional.
Los cuidadores pueden aislarse de sus amigos y actividades sociales habituales debido al
tiempo y la energía que dedican al cuidado, lo que puede llevar a la soledad. El tiempo
dedicado al cuidado puede afectar la capacidad del cuidador para trabajar, resultando en
dificultades económicas.
Es crucial para los cuidadores buscar y aceptar ayuda, ya sea a través de soporte profesional,
grupos de apoyo o asistencia de familiares y amigos, para manejar mejor este síndrome y
cuidar de su propia salud y bienestar.

La imagen representa el síndrome del cuidador. Se ve a un cuidador


visiblemente cansado y abrumado en un entorno doméstico.

2 FASCÍCULO 20
ABC CON LA EDUCACIÓN

Impacto del síndrome del cuidador en el cuidado del paciente


El agotamiento puede hacer que el cuidador pierda la paciencia más fácilmente, lo que pue-
de traducirse en interacciones negativas con el paciente, como irritabilidad o respuestas
bruscas. La relación entre el cuidador y el paciente puede sufrir tensiones, especialmente si
el paciente percibe la frustración o el resentimiento del cuidador.
La fatiga mental y física puede hacer que el cuidador descuide aspectos importantes del cui-
dado, como la administración adecuada de medicamentos o las citas médicas, la capacidad
para tomar decisiones informadas y rápidas en situaciones críticas. También puede disminuir
la empatía del cuidador hacia el paciente, lo que afecta la calidad del apoyo emocional que
brindan.
Estrategias para prevenir el síndrome del cuidador
Es importante definir límites sobre lo que se puede y no se puede hacer. Esto ayuda a evitar el
agotamiento y mantiene una vida balanceada. Ejemplos de escenas donde la falta de límites
afecta negativamente:
1. Escena en el hogar. María, cuidadora de su madre con enfermedad de Alzheimer, no
establece un horario fijo para sus responsabilidades y termina cuidando a su madre en
cualquier momento del día y de la noche. Sin suficiente descanso, María se siente constan-
temente cansada y comete errores en la medicación de su madre.
2. Escena en el hospital. Juan, enfermero en un hospital, nunca rechaza horas extras por-
que siente que debe estar siempre disponible. Con el tiempo, su rendimiento laboral dis-
minuye y comienza a sentir irritabilidad y descontento, afectando su interacción con pa-
cientes y colegas.
3. Escena social. Laura, cuidadora de su esposo con cáncer, no pide ayuda a otros familiares
por miedo a ser una molestia. Se aísla socialmente y renuncia a sus actividades favoritas, lo
que la deja emocionalmente agotada y con sentimientos de soledad.
Pedir ayuda a otros familiares, amigos o profesionales no solo distribuye la carga de cuidado,
sino que también proporciona al cuidador tiempo para descansar y recuperarse. Muchas co-
munidades ofrecen recursos como transporte, entrega de comidas o cuidado temporal, que
pueden aliviar la carga del cuidador.
Entender mejor la condición del ser querido y las mejores prácticas de cuidado puede redu-
cir la ansiedad y mejorar la eficiencia en el cuidado. Dedicar tiempo para actividades que dis-
fruten, como hobbies, ejercicio o socializar, es crucial para mantener el bienestar emocional y
físico. Compartir experiencias y estrategias con otros cuidadores puede proporcionar apoyo
emocional y práctico.

DOCTORES VIVIANA RIEGO MEYER, NOELIA RUIZ DÍAZ Y MARCELO O’HIGGINS 3


SALUD MENTAL PARA LA FORMACIÓN INTEGRAL

Consejos para el manejo del estrés en cuidadores


• No te exijas ser perfecto. Entiende que es normal cometer errores y que no puedes
controlarlo todo.
• Acepta que no todas las tareas se pueden realizar al mismo tiempo. Prioriza las
actividades más importantes y delega o pospón otras cuando sea posible.
• Habla con amigos, familiares o profesionales de la salud mental sobre tus senti-
mientos.
• Permítete pequeños descansos durante el día para desconectar. Incluso cinco mi-
nutos de respiración profunda o estiramiento pueden ser revitalizantes.
• Dedica tiempo para actividades que disfrutes, como leer, caminar, escuchar música
o cualquier hobby que te relaje.
• El ejercicio, la alimentación saludable y el sueño adecuado son esenciales para
mantener energía y resiliencia.
• Aprende a decir «no» cuando sientas que una tarea extra no puede ser asumida sin
afectar tu salud.
Recomendaciones para cuidadores de pacientes con demencia
El síndrome del cuidador, como lo hemos explicado más arriba, es el resultado de la sobre-
carga y la frustración laboral, del continuo trato con personas muy enfermas, del exceso de
responsabilidades y expectativas en relación con la tarea. Implica un cansancio emocional
que lleva a una pérdida de motivación y que suele progresar hacia sentimientos de inade-
cuación y fracaso. Estos trabajadores, cuidadores o familiares, en cierto momento, comien-
zan a tener un peor desenvolvimiento en sus funciones.
Cuidadores formales e informales
El cuidado de las personas mayores dependientes se ha detectado como una de las situacio-
nes más estresantes que debe atravesar la familia. Cuando hablamos de burnout en cuida-
dores, no solo nos referimos a cuidadores formales, sino que también puede presentarse en
cuidadores informales: aquellos familiares, más o menos directos, vecinos, amigos, que son
los principales cuidadores de la persona que padece demencia.
Los cuidadores informales no disponen de capacitación ni formación, la remuneración es
mínima o nula, los horarios suelen ir desde una seudoflexibilidad a no tener límites. Esta
cercanía con la persona con demencia, muchas veces, se traduce en un gran compromiso
afectivo y las situaciones conflictivas o estresantes se agravan aún más cuando esta disposi-
ción de cuidado es catalogada como ayuda.

4 FASCÍCULO 20
ABC CON LA EDUCACIÓN

En otras ocasiones, el cuidador principal es el cónyuge o familiar femenino más cercano y


hay otros cuidadores secundarios que no tienen la responsabilidad central del cuidado del
adulto mayor, sino que colaboran con el principal.
Por otro lado, el cuidador formal tiene una formación, recibe una capacitación desde un co-
nocimiento integral de la vejez y del envejecimiento, con conocimientos en diversas áreas,
con una formación teórica y práctica.
¿Por qué cuesta tanto prevenir el burnout en cuidadores?
Para analizar esto, no se puede dejar de pensar en el contexto actual. Hay que tener en cuen-
ta el aumento de la longevidad, acompañado de una mayor prevalencia de las enfermeda-
des degenerativas, como las demencias; la gente vive más años y con esto se incrementa la
posibilidad de poder sufrirlas. Esto genera un impacto en la familia, ya que ante la aparición
de la necesidad de cuidados ya no se cuenta, en general, con las mujeres de la familia, que
tradicionalmente se ocupaban del cuidado.
La familia, cuando tiene que contratar a un cuidador, ya viene de un proceso de desgaste,
desde los inicios de la enfermedad, con toda la implicancia emocional que esto significa. En
muchos casos, el cuidado comienza siendo parte de la familia, en algunos otros no dimen-
sionando la magnitud de la necesidad de cuidado; en otras situaciones por características
propias de la familia, y en otros casos delegan el cuidado en un tercero, cuando la condición
de su familiar ha empeorado. No solo es estresante delegar cuidado, sino también contratar
a un cuidador y las situaciones asociadas con este. Ante tal escenario, el desgaste de la fa-
milia hace que no se puedan ver situaciones relacionadas con el deterioro en los cuidados,
se puede poner en juego algo de la negación, naturalizar o minimizar estas o pensar que
podrían ser peores, amparándose en la dificultad para conseguir otro cuidador.
Recomendaciones
• Ante el escenario actual y las proyecciones a nivel de crecimiento demográfico, la
necesidad de capacitar a futuros cuidadores es imperativa. Muchas veces se sub-
estima esta tarea enmarcando el cuidado en una persona buena, con paciencia y
ternura. Estas herramientas no alcanzan; se debe propiciar una formación integral
de la vejez y del envejecimiento, y de las demencias.
• Además, esta nueva salida laboral, esta fuente de trabajo, debe ser tomada por gen-
te que quiera trabajar con esta población, que le guste y que esté capacitada. Es un
rol que debe ser profesionalizado, no olvidar que el cuidado de las personas mayo-
res dependientes se ha detectado como una de las situaciones más estresantes
para la que hay que estar preparado.
• La prevención; considerar los factores de riesgo y estar atentos a situaciones es-
tresantes debe ser considerada una inversión, tanto en tiempo como en economía.

DOCTORES VIVIANA RIEGO MEYER, NOELIA RUIZ DÍAZ Y MARCELO O’HIGGINS 5


SALUD MENTAL PARA LA FORMACIÓN INTEGRAL

• Los encuentros de capacitación y supervisión aportan información teórica y prácti-


ca, y permiten generar espacios de trabajo conjunto, al generar espacios de apertura
de experiencias respecto de cada persona cuidada y que va a impactar en beneficio
de la asistencia.
• Para afrontar el estrés no se debe poner todo el acento en el entorno laboral, como si
fuesen cuestiones de mayor peso; los factores personales también tienen una gran
injerencia. El cuidador puede estar formado, tener competencias y habilidades para
desempeñarse en el trabajo, pero pueden existir cuestiones personales que dificul-
ten las tareas de cuidado, desde aspectos de su personalidad hasta identificaciones
proyectivas en relación con el cuidado y la familia, etcétera.
• Poder visibilizar factores de riesgo y prevenir y trabajar sobre situaciones estresantes
permitirán prevenir el malestar generalizado que provoca el síndrome de burnout.
• Si invertimos tiempo y recursos para cuidar al otro, esto impactará en nuestro fami-
liar o en nuestro paciente. De igual manera que el cuidador asiste con profesionalismo y
dedicación de forma deliberada, así el familiar o la institución deben cuidar al cuidador. Es
una manera también de cuidar a su paciente o familiar.
Recomendaciones para cuidadores de pacientes con trastornos mentales, onco-
lógicos y renales
• Educación sobre la condición. Aprender sobre el padecimiento específico puede
ayudar a entender mejor los comportamientos del paciente y las estrategias efecti-
vas de manejo.
• Comunicación efectiva. Utilizar técnicas de comunicación clara y calmada. Evitar
argumentos y confrontaciones, y aprender a manejar las situaciones de crisis de
manera efectiva.
• Establecer límites claros. Es importante para los cuidadores establecer y mantener
límites firmes para proteger su bienestar emocional y físico.
• Apoyo emocional. Ofrecer apoyo emocional constante al paciente, entendiendo que
sus reacciones y emociones pueden ser producto de su trastorno.
• Buscar apoyo profesional. No dudar en buscar la ayuda de profesionales, que pue-
den ofrecer tratamiento y estrategias de manejo adecuadas.
• Cuidado personal. Mantener una rutina de autocuidado es esencial para los cuida-
dores. Incluir actividades que promuevan la relajación y el bienestar físico y mental.
• Redes de apoyo. Participar en grupos de apoyo puede proporcionar un espacio para
compartir experiencias y recibir apoyo de otras personas en situaciones similares.

6 FASCÍCULO 20
ABC CON LA EDUCACIÓN

• Gestión del estrés. Aprender y practicar técnicas de manejo del estrés como la me-
ditación, ejercicios de respiración o yoga puede ser muy beneficioso.
• Planificación de emergencias. Tener un plan en caso de crisis, incluyendo números de
contacto de emergencia y procedimientos a seguir, puede preparar a los cuidadores para
actuar eficazmente en situaciones difíciles.
• Documentación organizada. Mantener un registro organizado de los tratamientos,
citas médicas, y comportamientos importantes puede ayudar a manejar la atención mé-
dica del paciente de manera eficiente.
Estas recomendaciones están diseñadas para ayudar a los cuidadores a proporcionar apoyo
efectivo y compasivo, al mismo tiempo que cuidan de su propia salud y bienestar.
Técnicas de manejo de crisis para cuidadores de pacientes con trastornos mentales
• Reconocimiento de señales de advertencia. Familiarizarse con los signos que prece-
den a una crisis puede permitir una intervención temprana. Esto puede incluir cam-
bios en el comportamiento, el habla, el sueño o la alimentación.
• Plan de crisis. Desarrollar un plan de crisis que incluya pasos específicos a seguir,
personas de contacto y recursos de emergencia. Asegurarse de que todos los invo-
lucrados en el cuidado estén informados sobre el plan.
• Ambiente calmado. Durante una crisis, es importante mantener la calma y asegurar
que el entorno sea seguro y tranquilo. Reducir estímulos externos como ruidos fuertes o
luces intensas puede ayudar a calmar al paciente.
• Hablar de manera clara y tranquila. Evitar discutir o confrontar agresivamente. Utili-
zar frases cortas y preguntas simples para mantener la comunicación clara.
• Técnicas de desescalada. Aprender y aplicar técnicas de desescalada como la res-
piración profunda, contar lentamente o utilizar palabras de afirmación para ayudar al
paciente a calmarse.
• Uso de medicación de emergencia. Si está prescrita por un profesional médico, te-
ner acceso y saber cuándo y cómo administrar medicación de emergencia.
• Contacto profesional de inmediato. En caso de que la crisis no se pueda manejar en
casa o si la seguridad del paciente o del cuidador está en riesgo, no dudar en llamar a
servicios de emergencia o llevar al paciente a un centro médico.
• Seguimiento poscrisis. Después de una crisis, es importante discutir el evento con
el paciente y profesionales de la salud para ajustar el plan de tratamiento y prevenir
futuras crisis.

DOCTORES VIVIANA RIEGO MEYER, NOELIA RUIZ DÍAZ Y MARCELO O’HIGGINS 7


SALUD MENTAL PARA LA FORMACIÓN INTEGRAL

Interacción positiva y alegre entre un cuidador y un paciente durante Cuidador asistiendo a un paciente con trastorno mental en un
una sesión de diálisis. ambiente sereno y calmado.

Estas técnicas ayudan a los cuidadores a manejar situaciones de crisis de


manera más efectiva, protegiendo tanto su bienestar como el del paciente.

Fuentes:
Adelman RD, Tmanova LL, Delgado D, Dion S, Lachs MS. Carga del cuidador: una revisión clínica. JAMA. 12 de marzo de
2014;311(10):1052-60.
Sörensen S, Pinquart M, Duberstein P. ¿Qué tan efectivas son las intervenciones con los cuidadores? Un metanálisis actualiza-
do. Gerontólogo. Octubre de 2002; 42(3):356-72.

Curso de capacitación docente virtual 2024


SALUD MENTAL
INSCRÍBETE AQUÍ

PARA LA FORMACIÓN INTEGRAL


Reconocido por resolución DGFPE N.º 1078/2023 del MEC (150 h reloj)

Entrega final de los 20 ejercitarios hasta el 28 de junio de 2024.


EJERCITARIO 20
Luego de leer este fascículo, haz clic en Cuestionario, selecciona el
ejercitario correspondiente y responde. Completa tus datos y envía.
EVALUACIÓN 20
Fecha: 30/5/24

8 FASCÍCULO 20

También podría gustarte