IRÁN.
La Sociedad.
_ Presidencia, es a través de su honorable investidura que la delegación de
irán procede a leer su discurso ante el tópico en cuestión:La sociedad de Irán
es el país con mayor diversidad étnica de Oriente Medio.
El persa es el idioma oficial y el principal medio de comunicación. Sin
embargo, solo el 52% de los iraníes habla persa como lengua materna.
La compleja historia del país, caracterizada por migraciones internas,
invasiones e intercambios de población, ha contribuido a su diversidad étnico-
lingüística.
Religión.
Históricamente, la religión ha desempeñado un papel central a la hora de motivar a los
gobernantes a iniciar la guerra y a los individuos a participar en ella. Sin embargo, el declive
de la religión en la política internacional tras la Paz de Westfalia y el inicio del moderno
sistema de Estado-nación, que construyó y destacó un sentido de identidad nacional,
socavó la contribución de la religión a la política y, en consecuencia, al conflicto. Sin
embargo, el caso de la guerra Irán-Irak muestra un patrón diferente en el que la religión sí
jugó un papel crucial a la hora de motivar a los individuos a participar en la guerra. Aunque
la evidencia sugiere que las motivaciones religiosas de ninguna manera contribuyeron a la
decisión de Saddam de lanzar la guerra, una revisión de los discursos de los líderes iraníes
y las declaraciones de los mártires revela que la religión motivó significativamente a la gente
a participar en la guerra. Mientras los líderes iraquíes intentaron movilizar a la población
resaltando el antagonismo histórico supuestamente persa-árabe y propagando una forma
de nacionalismo árabe centrada en Irak, los líderes iraníes explotaron los símbolos y
emociones religiosos para alentar la participación en la guerra, obtener apoyo público y
aliviar el sufrimiento del pueblo. y fortalecer la moral militar. Los dirigentes iraníes
describieron la guerra como una batalla entre creyentes e incrédulos, musulmanes e
infieles, y lo verdadero y lo falso. Esta estrategia resultó ser una herramienta eficaz de
movilización durante tiempos de guerra.
La religión es, mucho más en las experiencias migratorias, un asidero que suele ofrecer paz,
equilibrio emocional, compañía grupal, solidaridad, refugio, identidad, empatía con quienes
profesan unas mismas creencias. Y los musulmanes en esto no van a ser una excepción. No en
vano la umma aparece como uno de los cinco pilares sobre los que se asienta el islam, junto al
Corán, la sunna, la sharía y el fiqh.
En este ámbito de religión como asidero o religión generadora de identidad, el hecho de que
muchas mujeres -musulmanas- se vistan con su indumentaria tradicional -el hiyab en este caso-
no debería extrañar a nadie, independientemente de su edad o el lugar donde se encuentran. El
problema -si no es imprudente empezar llamando "problema" a la vestimenta islámica- es que
todo lo que rodea al hiyab en Occidente se está analizando como una cuestión que va más allá
de una simple prenda de vestir. Es examinada siempre como una representación y signo
religiosos, que lo es, pero no exclusivamente; y un signo que no es neutro ni viene exento de
reinterpretaciones, sobre todo en las que difunden los occidentales.
La presencia del velo en las mujeres musulmanas siempre ha sido tema central dentro del
debate feminista contemporáneo. En este panorama, me parece acertado preguntarse cómo las
mujeres musulmanas inmigradas están viviendo en los países occidentales la polémica del
velo/pañuelo o hiyab, dado que en ellas se produce la confluencia Oriente/Occidente. Por
ejemplo: ¿Qué problemas se les presentan para su elección? Con ellas mismas y su conciencia
religiosa, con sus familias , con el ambiente social donde se desarrollan o el mundo laboral, etc.
¿Se puede actuar con verdadera libertad en este tema o el peso de la tradición aplasta de facto
a estas mujeres? ¿Hay modificaciones comportamentales dependiendo del país donde se
encuentren o procedan estas mujeres?
No hay una investigación seria y global en el mundo islámico que estudie, por ejemplo, a través
de una macroencuesta, las razones que llevan a las mujeres a velarse .
El velo/pañuelo en las diferentes culturas.
Existe un extendido prejuicio basado en que el uso del velo es inherente al islam. el velo
femenino no es una prenda de corte islámico-religioso. Era un elemento de protección y un
convencionalismo social, asociado a un símbolo de honestidad, castidad, de honor, de
distinción, que valía para diferenciar y separar a las mujeres libres que vivían en palacios de las
esclavas, las únicas que por la calle podían moverse libremente sin un pañuelo que cubriera su
cara, incluso para evitar ser raptadas.
En consecuencia, no hay en la actualidad –no la hubo nunca- una doctrina clara que sea válida
y aceptada por todo el mundo musulmán respecto al velo o vestimenta islámica. Por ejemplo, D.
Bramón sintetiza sus variedades en dos páginas . Mohorte nos recuerda cómo se vestían las
mujeres en Irán, Afganistán o Egipto y otros países islámicos, antes de sus -más o menos
recientes- revoluciones islamistas, contrastando imágenes –en color- de mujeres antes y ahora,
en la vida diaria, en las fábricas, por la calle, en la universidad, portadas de revistas, etc.
es una tela semicircular de una sola pieza que se envuelve desde la cabeza de las mujeres y les
cubre prácticamente todo el cuerpo, es abierta. Se sostiene sin ganchos, pero se sujeta con los
pliegues y con la mano, desde el cuello, permitiendo que se vea el óvalo de la cara.
Igualdad
Irán en su condición de Estado teocrático tiene una Política Exterior basada en la Sharia o
ley islámica, la cual fija el comportamiento internacional en pro de la preservación territorial
y política, independientemente de la ideología de los gobernantes de turno. (Zaccára, 2010).
Sin embargo la estrategia en Política Exterior bajo el mandato de Mahmud Ahmadinejad
(2005-2013) se caracterizó como reaccionaria y polémica debido a su perfil conservador
radical, además al desarrollo militar y nuclear; política que generó tensión en el marco de la
seguridad internacional.
En el periodo de Hasan Rouhaní, se ha evidenciado un cambio significativo en la política
exterior de Irán y su proyecto nuclear, ello ha permitido un acercamiento y enfriamiento de
la tensión internacional ocasionadas por las dudas acerca del proyecto nuclear. Las
relaciones internacionales son una disciplina que ha estado presente desde que iniciaron
las comunicaciones entre los Estados y está conformada por varios factores, entre los
cuales la religión y la cultura juegan un papel fundamental. Con base a esta afirmación, se
realizó un estudio que evidencia lo determinantes que son ambos factores en las rrii.
Se tomó como caso de estudio la República Islámica de Irán, único Estado islámico actual
instaurado debido a una revolución popular, donde el ámbito sociopolítico se ve afectado
por estos y otros factores de vital importancia. He hablado aquí de tres jugadas
metodológicas identificables en los trabajos transculturales del feminismo (entre otras
disciplinas académicas) que buscan revelar un elemento universal en la posición
subordinada de las mujeres en la sociedad.
La siguiente y última sección pretende unificar todas las anteriores y delinear los efectos
políticos de las estrategias analíticas en el contexto de textos escritos por feministas
occidentales sobre las mujeres en el tercer mundo. Estos razonamientos no están en contra
de la generalización, sino más bien a favor de generalizaciones cuidadosas e
históricamente específicas que respondan a realidades complejas. Mis razonamientos
tampoco niegan la necesidad de formar identidades y afinidades políticas y estratégicas. Así
pues, mientras que las mujeres de diferentes religiones, clases y castas en la India pueden
formar una unidad política basada en la organización en contra de la brutalidad policíaca
hacia las mujeres (ver Kishwar y Vanita 1984), el análisis de la brutalidad policíaca debe ser
contextual. Las coaliciones estratégicas que construyen identidades políticas de oposición
para sí mismas están basadas en uniones provisionales, pero el análisis de estas
identidades de grupo no puede basarse en categorías universalistas y antihistóricas.
Esta última sección vuelve sobre el tema antes tratado de la naturaleza inherentemente
política de los trabajos académicos feministas, e intenta aclarar mi argumento sobre la
posibilidad de detectar una jugada colonialista en el caso de una conexión hegemónica en
los trabajos académicos del primer-tercer mundo. Los nueve textos en la serie de Zed-Press
sobre las mujeres en el tercer mundo a los que me he referido12 se enfocaban sobre las
siguientes áreas comunes al examinar el “estatus” de la mujer dentro de varias sociedades:
religión, estructuras familiares, sistema legal, división sexual del trabajo, educación, y
finalmente, resistencia política.
Gran parte de los trabajos feministas de Occidente sobre las mujeres del tercer mundo se
refieren a estos temas. Por supuesto, los textos de la serie de Zed Press incluyen diversos
enfoques. Por ejemplo, dos de ellos, Women of Palestina (Downing 1982) y Indian Women
in Struggle (Omvedt 1980), se enfocan explícitamente en la militancia y participación política
femenina, mientras que Women in Arab Society (Minces 1980) trata sobre el estatus legal,
religioso y familiar de las mujeres árabes. Además, cada texto presenta una variedad de
metodologías y grados de cuidado al hacer generalizaciones.
Es interesante notar, sin embargo, que la mayoría asume “mujeres” como categoría de
análisis en la forma anteriormente señalada. Claramente, esta es una estrategia analítica
que no se limita ni es sintomática de las publicaciones de Zed Press en general. Sin
embargo, cada uno de los textos en cuestión asume que las “mujeres” en las varias culturas
tratadas tienen una identidad coherente como grupo antes de entrar en relaciones sociales.
De esta forma, Omvedt puede hablar de las “mujeres de la India” al referirse a un grupo
particular de mujeres en el estado de Maharashtra; Cutrufelli sobre “las mujeres de África”, y
Minces sobre “las mujeres árabes” como si estos grupos de mujeres tuvieran algún tipo de
coherencia cultural evidente distinta de los hombres de estas sociedades.
Se asume que el “estatus” o “posición” de las mujeres es obvio, porque las mujeres como
grupo previamente constituido son colocadas dentro de estructuras religiosas, económicas,
familiares y legales. Sin embargo, este enfoque —a través del cual las mujeres son
percibidas como un grupo coherente en todo contexto, indiferentemente de su clase o
identidad étnica— estructura el mundo en una dicotomía, en términos finalmente binarios,
en donde las mujeres siempre se perciben en oposición a los hombres, en los que el
patriarcado significa necesariamente el dominio masculino y en los que se asume
implícitamente que los sistemas religiosos, legales, económicos y familiares son construidos
por los hombres.
De esta forma, tanto las mujeres como los hombres aparecen siempre como poblaciones
enteras y constituidas, y las relaciones de dominio y explotación se postulan también en
términos de pueblos enteros, pueblos que entran en relaciones de explotación. Esta
dicotomía simplista sólo es concebible cuando hombres y mujeres se perciben como
diferentes categorías, o como grupos que, como tales, poseen categorías distintas y
previamente constituidas de experiencia, conocimiento e intereses.
y por ultimo les voy a a decir un poco de la cultura de irán
_La Cultura Iraní hay que hacer un recuento histórico, para comprender por qué su
población mantiene parte de su tradición pre-islámica heredada del Imperio Persa. Periodo
en el cual mostró una resistencia y lucha contra los imperios limítrofes. En el año 212 d.C.
“queda establecida la monarquía sasánida como una institución de doble carácter, civil y
religiosa, lo que determinó la cultura política persa hasta la fecha” (Trincheri, 2011) Para
efectos de este trabajo se profundizará en la dinastía Pahlevi, que contribuyó decididamente
al Irán de hoy. Para 1971 la dinastía Pahlevi, a través de Sha, manifestó en su discurso en
la ciudad de Persépolis, durante la celebración de los 2500 años del imperio persa, que la
tradición política y cultural-religiosa persa seguiría incrustada en el pueblo iraní. Por tanto,
La construcción de la identidad iraní, es alimentada no sólo por esta reafirmación del Sha,
sino por los periodos históricos Aqueménida, Sasánida, Safávida y Pahlevi, que aportaron
elementos para el fortalecimiento de la identidad nacional, como lo menciona Alessandro
Bausani en su ensayo sobre la milenaria tradición irania. (Bausani, 1971) La llegada del
Islam al imperio persa comenzó en el 632 d.c con el Califa Abu Bakr, a su muerte Omar
continúa con la campaña y en el 642 finaliza la conquista de Irán, en la batalla de
Nahavand. Para implementar la islamización en los territorios conquistados, imponían dos
obligaciones, primero el pago de un tributo de guerra y segundo la conversión al islam. A
pesar de la conversión los iranios conservaban intactas sus costumbres ancestrales tales
como la celebración del año nuevo o Now Ruz, muchas fiestas del calendario zoroastriano.
Tras 300 años de influencia musulmana y de formar parte de los Califatos, el pueblo persa
logró su independencia. A partir de su independencia conformó la dinastía Samaní, que
contaba con una gran parte de la población que era conversa al Islam, que mantenía
tradiciones Zoroastristas, que buscaba fortalecer el pensamiento e identidad 13 nacional
bajo la premisa que ellos descendían del valiente general sasánida Bahram Chubin, hecho
que demuestra la importancia que para los Samaníes tenía el atribuirse un origen persa
para así legitimar su dinastía. “Los Samaníes, con su política de obediencia nominal al califa
de Bagdad y el pago al mismo de su tributo anual, pudieron, además de consolidar su reino,
ser aceptados por los musulmanes. Su política de defensa de las tradiciones islámicas junto
a las persas fueron también un motivo que acrecentó la popularidad de los Samaníes a la
vista de un pueblo musulmán persa” (IRNA, 2015) La rama Islámica Chiita se oficializa
como religión persa bajo el gobierno de Iljani Oljeitu, quien estableció por primera vez el
duodecimanismo2 como sistema oficial del Estado. “Desde 1501, con la entrada de la
dinastía safaví, el chiismo duodecimano se implantó en las tierras iraníes” (Instituto Español
de Estudios Estratégicos, 2015). El chiismo duodecimano consiste en la creencia del
duodécimo Imam Muhammad Ibn al-Hasan al Askari, quien se presume es descendiente de
Simón Pedro y Muhammad.