JURISPRUDENCIA
Roj: STS 1996/2024 - ECLI:ES:TS:2024:1996
Id Cendoj: 28079149912024100008
Órgano: Tribunal Supremo. Sala de lo Social
Sede: Madrid
Sección: 991
Fecha: 11/04/2024
Nº de Recurso: 197/2023
Nº de Resolución: 544/2024
Procedimiento: Recurso de casación para la unificación de doctrina
Ponente: ANGEL ANTONIO BLASCO PELLICER
Tipo de Resolución: Sentencia
Resoluciones del caso: STSJ AND 11385/2022,
STS 1996/2024
UNIFICACIÓN DOCTRINA núm.: 197/2023
Ponente: Excmo. Sr. D. Ángel Blasco Pellicer
Letrada de la Administración de Justicia: Ilma. Sra. Dña. Sagrario Plaza Golvano
TRIBUNAL SUPREMO
Sala de lo Social
PLENO
Sentencia núm. 544/2024
Excmos. Sres. y Excmas. Sras.
D. Antonio V. Sempere Navarro
D. Ángel Blasco Pellicer
D. Sebastián Moralo Gallego
D.ª María Luz García Paredes
D.ª Concepción Rosario Ureste García
D. Juan Molins García-Atance
D. Ignacio Garcia-Perrote Escartín
En Madrid, a 11 de abril de 2024.
Esta Sala ha visto el recurso de casación para la unificación de doctrina interpuesto por D. Romualdo
representado y asistido por la letrada D.ª Rocío Mena Sánchez contra la sentencia dictada el 26 de octubre
de 2022 por la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, sede en Sevilla, en el recurso
de suplicación núm. 340/2021, formulado contra el auto de fecha 19 de noviembre de 2020 confirmado por el
auto de 4 de diciembre de 2020 dictados por el Juzgado de lo Social núm. 4 de los de Córdoba en autos de
Ejecución de títulos judiciales núm. 122/2019.
Ha comparecido en concepto de parte recurrida el Instituto Nacional de la Seguridad Social representado por
el letrado de la Administración de la Seguridad Social.
Ha sido ponente el Excmo. Sr. D. Ángel Blasco Pellicer.
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JURISPRUDENCIA
ANTECEDENTES DE HECHO
PRIMERO.- Con fecha 19 de noviembre de 2020 el Juzgado de lo Social núm. 4 de Córdoba dictó auto en el
que consta los siguientes antecedentes de hecho:
"Primero.- El 23/10/19 se dictó sentencia en los autos de referencia -cuya copia obra en las Págs.7 a 10 de
autos y se da por reproducida-. Sólo se dirá que se reconoció al actor/ejecutante -que ya tenía reconocida una
IPT (EC) para su profesión de peón agrícola desde el junio/15- una gran invalidez.
El 04/12/19 la representación del Sr. Romualdo solicitó la EJECUCIÓN PROVISIONAL de la sentencia desde
la fecha de la sentencia y mientras se resuelve el recurso de suplicación presentado por el Letrado de la SS, en
la cuantía que corresponda y con independencia de que esté prestando servicios como vendedor de la ONCE.
(El INSS le había comunicado el 14/11/19 que "...teniendo en cuenta la incompatibilidad entre el salario que
percibe y el cobro de la pensión, le informamos que los efectos de la pensión quedan condicionados a la fecha
de cese en el trabajo que viene realizando actualmente").
Incoada la correspondiente ejecución provisional, en lo que ahora interesa, se dirá que se dictó auto el 03/07/20
en el que se acordó que no había lugar a la ejecución provisional por carencia de objeto.
En este auto [Págs. 38 y 39] se razonaba que no cabía tal ejecución porque la resolución de 04/12/19 (Registro
de salida de 16/12/19) el INSS había dado cumplimiento a la sentencia abonando la pensión de gran invalidez
con efectos de 08/11/19, cuando cesó la incompatibilidad señalada en su escrito de 14/11/19.
Por escrito de 07/07/20 la ejecutante, con carácter previo a recurrir, interesó la aclaración/complemento del
auto para que hubiera un pronunciamiento expreso sobre la compatibilidad del trabajador/salario en la ONCE
y el percibo de la pensión de gran invalidez reconocida. Por proveido de 09/07/20 se acordó dar traslado a la
contraparte para alegaciones por plazo de cinco días, sin que conste respuesta. [Págs. 46 y 47].
Segundo.- Mediante escrito de 27/07/20 la ejecutante comunica al Juzgado que le han notificado la sentencia
dictada por el TSJA, Sevilla, el 10/06/20 (Rª 287/20) -que es firme y cuyo testimonio obra en autos[Págs 71 a
80], dándose también aquí por reproducido-, en cuyo fallo se desestima el recurso de suplicación y se confirma
la sentencia de instancia. Además, interesa seguir adelante con la EJECUCIÓN DEFINITIVA porque discrepa de
la Administración demandada y considera que es compatible el trabajo en la ONCE y el percibo de la pensión
de gran invalidez, razón por la que es procedente el pago de los atrasos correspondientes al periodo que fue
de 24/04/18 a 08/11/19. En otro orden de cosas, considera que al existir esa compatibilidad ha de procederse
al recálculo de la base reguladora de la pensión de gran invalidez [Pág. 48 a 70].
Por proveido de 28/07/20 se transformó la ejecución provisional en definitiva y por auto de 30/07/20 -y decreto
de la misma fecha- se acordó requerir al INSS para que el plazo de 30 días de cumplimiento a la sentencia
dictada en los autos de lo que dimana esta ejecutoria. Por parte del INSS nada se ha manifestado. Por diligencia
de ordenación de 20/10/20 se convocó a ambas partes a una comparecencia que finalmente se señaló para
el día 18/11/20, a la que concurrieron ambas y en la que -tal y como consta en acta- la ejecutante se ratificó
en sus pretensiones y la demandada se opuso. Tras la práctica de la prueba documental propuesta, que fue
admitida, las posturas se mantuvieron y las actuaciones quedaron para resolver."
En dicho auto aparece la siguiente parte dispositiva:
"Estimar la demanda ejecutiva planteada por D. Romualdo y, en consecuencia, se condena al INSS y la TGSS -
a cada una en el ámbito de sus competencias- a pagar al primero la pensión de gran invalidez correspondiente
al periodo que fue de 24/04/18 a 07/11/19."
Por el letrado de la Seguridad Social se presentó recurso de reposición y el Juzgado de lo Social núm. 4 de
Córdoba dicto auto de fecha 4 de diciembre de 2020, cuya parte dispositiva es del siguiente tenor literal:
"Se desestima el recurso de reposición planteado por el letrado de la Administración de la Seguridad Social en
la representación y defensa que por ley ostenta confirmando el auto de fecha 19 de noviembre de 2020."
SEGUNDO.- El anterior auto fue recurrido en suplicación por el INSS y TGSS ante la Sala de lo Social del Tribunal
Superior de Justicia de Andalucía, sede en Sevilla, la cual dictó sentencia en fecha 26 de octubre de 2022, en
la que consta el siguiente fallo:
"Con estimación del recurso de suplicación interpuesto por el Instituto Nacional de la Seguridad Social y TGSS
contra el auto de 19.11.2020 confirmado por el posterior de 4 de Diciembre de 2020 dictada por el Juzgado
de lo Social número 4 de los de Córdoba en ejecución seguida por Don Romualdo contra el INSTITUTO
NACIONAL DE LA SEGURIDAD SOCIAL y la TESORERÍA GENERAL DE LA SEGURIDAD SOCIAL, debemos revocar
y revocamos la resolución recurrida dejándola sin valor ni efecto, declarándose por esta que no ha lugar a
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JURISPRUDENCIA
despachar ejecución contra el Instituto Nacional de la Seguridad Social y TGSS por la pensión de GI que tiene
reconocido el ejecutante por periodo que media entre 24.8.18 a 7.11.19."
TERCERO.- Por la representación de D. Romualdo se formalizó el presente recurso de casación para
la unificación de doctrina ante la misma Sala de suplicación, alegando la contradicción existente entre la
sentencia recurrida y la dictada por la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, de fecha
30 de enero de 2022, rec. suplicación 1152/2001.
CUARTO.- Por providencia de esta Sala se procedió a admitir a trámite el presente recurso de casación para
la unificación de doctrina, y por diligencia de ordenación se dio traslado del mismo a la parte recurrida para
que formalizara su impugnación en el plazo de quince días.
Por la representación letrada del Instituto Nacional de la Seguridad Social, se presentó escrito de impugnación,
y por el Ministerio Fiscal se emitió informe en el sentido de considerar que se declare la procedencia del
recurso.
QUINTO.- Instruido el Excmo. Sr. Magistrado Ponente, se declararon conclusos los autos, señalándose para
votación y fallo el día 9 de enero de 2024, actos que fueron suspendidos y dadas las características de la
cuestión jurídica planteada y su trascendencia, se acordó que la deliberación, votación y fallo se hiciera en
Pleno de Sala, fijándose para el día 10 de abril de 2024, la celebración de tales actos.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
PRIMERO.- 1.- La cuestión que se plantea en el presente recurso de casación para la unificación de la doctrina
consiste en determinar si el reconocimiento de una gran invalidez a un trabajador de la ONCE es compatible
con el hecho de que continúe vendiendo cupones de dicha organización.
2.- Consta que el actor tenía reconocida una incapacidad permanente total (IPT) para la profesión habitual
(de peón agrícola por la pérdida de visión) y, en enero de 2017, comenzó a prestar servicios para la ONCE
como vendedor de cupones. En enero de 2018 pidió la revisión del grado de invalidez que le fue denegada por
resolución de la gestora, por lo que planteó demanda recayendo sentencia de instancia que le reconocía la gran
invalidez (GI). El INSS notificó al actor que no procedería a abonarle la pensión de GI hasta que dejara de prestar
servicios en la ONCE y el actor solicitó la ejecución provisional, recayendo auto de 19 de noviembre de 2020
que, tras constatar que la ejecución provisional carecía de objeto de forma sobrevenida al haber devenido firme
la resolución ejecutada, consideró que debía resolver definitivamente sobre la ejecución de la sentencia, y al
efecto, estimó la demanda ejecutiva y condenó al INSS y a la TGSS a abonarle la pensión de GI correspondiente
al periodo de 24/04/2018 a 07/11/2019. El auto recurrido en reposición fue confirmado por auto de 04 de
diciembre de 2020, que es el que ha dado lugar a las presentes actuaciones.
La sentencia de suplicación aquí recurrida, de la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de
Andalucía, sede de Sevilla, de 26 de octubre de 2022, R. 340/2021, estimó el recurso del INSS y apreciando la
incongruencia interna -entre la fundamentación jurídica y el fallo- y omisiva -por falta de pronunciamiento sobre
la incompatibilidad alegada en el primer auto que el recurrido confirmó - entró a resolver sobre la compatibilidad
de la pensión de GI con el trabajo de la ONCE cuestionada y declaró que la pensión era incompatible con las
rentas derivadas del trabajo, ya que la función de aquella es sustituir la falta de estas, concluyendo que no ha
lugar a despachar la ejecución solicitada.
3.- Recurre el actor en casación para la unificación de la doctrina en el que, en un único motivo de recurso,
denuncia infracción del artículo 198.2 LGSS con relación a jurisprudencia de esta Sala que cita y reproduce
parcialmente. El recurso ha sido impugnado por la Letrada de la Administración de la Seguridad Social e
informado por el Ministerio Fiscal en el sentido de considerar su procedencia.
SEGUNDO. - 1.- Para acreditar la contradicción, el recurrente aporta de contraste la sentencia de la Sala de
lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, de 30 de enero de 2022, R. 1152/2001, que declara la
compatibilidad de la prestación de incapacidad permanente absoluta (IPA) con la actividad del demandante
como vendedor de cupones de la ONCE, desestimado el recurso formulado por el INSS.
2.- Concurre la contradicción en los términos exigidos por el artículo 219 LRJS puesto que los supuestos son
sustancialmente iguales ya que en ambos casos se reconoce al actor una incapacidad permanente - en grado
de absoluta en la referencial y de GI en la recurrida - y se trata de decidir su compatibilidad sobrevenida con
la actividad del beneficiario como vendedor de cupones en la ONCE, llegando las sentencia a fallos distintos,
pues la recurrida declara la incompatibilidad, mientras que la de contraste decide lo contrario.
A ello no obsta que los grados de invalidez en las sentencias comparadas sean distintos, porque dicha
diferencia no resulta relevante tal como se deduce de la regulación conjunta de la IPA y GI que realiza el art.
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198.2 LGSS. Tampoco impide la contradicción que las normas sean distintas, porque el art. 141 LGSS vigente
tiene la misma regulación que el art. 198 LGSS 2015, que es el que contempla este régimen específico de
compatibilidad diferente del régimen general en materia de prestaciones del Sistema de la Seguridad Social
recogido en el art. 163 LGSS.
Finalmente, no es óbice para la contradicción que la sentencia recurrida apreciara la incongruencia interna
alegada por la gestora recurrente antes de entrar a resolver sobre el fondo, al estar esa declaración
directamente condicionada por la idea de la incompatibilidad que la Sala sevillana defiende entre la pensión
GI y el salario y que declara finalmente. Sin embargo, esa no era la idea del Juez ejecutor que defendía lo
contrario y de ahí que los pronunciamientos que realiza en el auto impugnado sobre el trabajo del actor en la
ONCE no condujeran a la desestimación de la pretensión, ni a realizar descuento alguno en la GI por el periodo
cuestionado. Como tampoco lo es la incongruencia omisiva del auto inicial de 19/11/2020 que el recurrido
confirma en reposición, denunciada por el INSS en suplicación por la falta de pronunciamiento expreso sobre
la incompatibilidad alegada y que la sentencia aprecia sin más consecuencia que la de resolver sobre el fondo
con los datos existentes, evitando declarar la nulidad de actuaciones.
TERCERO. -1.- El actual artículo 198.2 LGSS (anterior 141.2 LGSS/94) dispone que "Las pensiones vitalicias en
caso de incapacidad permanente absoluta o de gran invalidez no impedirán el ejercicio de aquellas actividades,
sean o no lucrativas, compatibles con el estado del incapacitado y que no representen un cambio en su
capacidad de trabajo a efectos de revisión". Desde la aparición del precepto, la jurisprudencia entendió que
su interpretación debía de hacerse en función de los principios generales que inspiran la legislación de la
seguridad social y de la propia realidad social a la que se refiere el artículo 3.1 del Código Civil que ha de
conducir al entendimiento de que el legislador cuando habla del ejercicio de aquellas actividades sean o no
lucrativas, compatibles con el estado del inválido, se refiere única y exclusivamente a aquellos trabajos de tipo
marginal e intrascendente, en el sentido de ser de mínima significación y relieve, porque otro entendimiento del
precepto rompería de manera frontal con todo el sistema y con la doctrina de la Sala que tiene reiteradamente
declarado que la incapacidad permanente absoluta es aquella situación que impide al trabajador la realización
de cualquier actividad por liviana y sedentaria que sea, ya que el resultado de una interpretación distinta,
conduciría a un resultado, como acaba de anticiparse, de contradicción plena con el sistema y conduciría al
absurdo ( STS de 20 de diciembre de 1985). Igualmente, la Sala sostuvo que el legislador se refiere única
y exclusivamente a aquellos trabajos de tipo marginal e intrascendente, en el sentido de ser de mínima
significación y relieve, porque otro entendimiento del precepto rompería de manera frontal con todo el sistema
y con la doctrina de la Sala que tiene reiteradamente declarado que la incapacidad permanente absoluta es
aquella situación que impide al trabajador la realización de cualquier actividad por liviana y sedentaria que
sea, con lo que de mantenerse un criterio amplio en la interpretación del precepto citado, el resultado sería, de
contradicción plena con el sistema y conduciría al absurdo ( STS 13 de mayo de 1986).
2.- Sin embargo, con posterioridad, a partir de las SSTS de 30 de enero de 2008, Rcud. 480/2007 y de 16 de
octubre de 2013, Rcud. 907/2012, (esta última, además, precisamente, con la venta de cupones de la ONCE)
han declarado la compatibilidad de la GI con el trabajo por cuenta ajena; doctrina que se ha reiterado en
numerosas sentencias sin diferenciar entre la GI y la IPA, como en las SSTS de 23 de abril de 2009, Rcud.
2512/2008; de 1 de diciembre de 2009, Rcud. 1674/2008; de 19 de marzo de 201,3 Rcud. 2022/2012; 450/2018,
de 25 de abril, Rcud. 2322/2016 y, más recientemente, la STS 233/2019, de 20 de marzo, Rcud. 2648/2017.
La Sala entiende empero que, atendidas las razones que seguidamente se expondrán debe abandonar este
criterio interpretativo para volver a una más adecuada interpretación de los preceptos que disciplinan el
régimen de compatibilidades entre prestaciones de incapacidad permanente y el trabajo por cuenta propia o
ajena que sea más respetuosa con la dicción de los preceptos legales y con la finalidad de los mismos y del
propio sistema de Seguridad Social, atendidos los criterios hermenéuticos del Código Civil, especialmente, la
realidad social del tiempo en que las normas deben ser aplicadas.
CUARTO. - 1.- El recto entendimiento del artículo 198.2 LGSS conduce a determinar que los trabajos
compatibles con las prestaciones de incapacidad allí determinadas (Incapacidad Permanente Absoluta -IPA- y
Gran Invalidez -GI-) autorizados por dicha norma son aquellos de carácter marginal y de poca importancia que
no requieran darse de alta, ni cotizar por ellos a la Seguridad Social; es decir los residuales, mínimos y limitados
y ,en manera alguna, los que constituyen la propios que se venían realizando habitualmente ni cualesquiera
otros que permitan la obtención regular de rentas y que, como se ha precisado, den lugar a su inclusión en
un régimen de la Seguridad Social.
2.- Varias son las razones y argumentos que avalan este entendimiento y la vuelta a la interpretación primigenia
de la Sala:
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a) La propia interpretación literal de los preceptos que regulan la incapacidad permanente, su definición y
naturaleza y el régimen de sus compatibilidades se entienden en el sentido apuntado. Así el artículo 198.2
LGSS se refiere a la compatibilidad de "aquellas actividades, sean o no lucrativas, compatibles con el estado
del incapacitado y que no representen un cambio en su capacidad de trabajo a efectos de revisión". A este
respecto resulta palmario que la norma -al hablar de actividades compatibles (la propia dicción "actividades"
y no "trabajos" contribuye a dicho entendimiento) se está refiriendo a labores o tareas marginales y limitadas
y no a ocupaciones permanentes o cotidianas que por su extensión o intensidad den lugar a su inclusión en
el sistema de Seguridad Social.
b) La interpretación sistemática conduce a la misma solución. Así, el vigente artículo 194 LGSS (según la
Disposición Transitoria 26ª LGSS) establece que se entenderá por incapacidad permanente absoluta para
todo trabajo la que inhabilite por completo al trabajador para toda profesión u oficio y por gran invalidez la
situación del trabajador afecto de incapacidad permanente y que, por consecuencia de pérdidas anatómicas
o funcionales, necesite la asistencia de otra persona para los actos más esenciales de la vida, tales como
vestirse, desplazarse, comer o análogos. Resulta difícil imaginar que, por un lado, la norma califique la IPA
como situación que inhabilita por "completo" al trabajador para "toda" profesión u oficio; y que, por otra, este
permitiendo la compatibilidad con actividades que, según la definición anterior no podría realizar. Sobre ello
abunda el dato normativo según el que el artículo 198.1 LGSS -referido a la compatibilidad de la Incapacidad
Permanente Total- hace referencia a la compatibilidad con el "salario" que pueda percibir el trabajador en
funciones no coincidentes con las que provocaron la IPT; mientras que el precepto que nos ocupa no se refiere,
en ningún momento al salario, sino a actividades que sean o no "lucrativas". Finalmente, el apartado 3 del
artículo 198 LGSS que nos ocupa reitera, para después de la jubilación, la previsión del apartado 2 respecto
de la IPA y GI antes de producirse la jubilación.
La lógica de la interpretación sistemática solo puede conducir a que la recta hermenéutica de las actividades
compatibles únicamente puede referirse a tareas o funciones que no sean las correspondientes a alguna
profesión u oficio, sino a labores de índole accesorio, marginal, ocasional o limitado que, siendo o no lucrativas,
no den lugar a su inclusión en el sistema de Seguridad Social.
c) La finalidad genérica de todas las prestaciones que componen en cada momento el sistema de seguridad
social es subvenir situaciones de necesidad de los ciudadanos o, más concretamente, de los afiliados al
sistema, en tanto que la Seguridad Social es un régimen jurídico de protección social formado, entre otras
ayudas o servicios, por prestaciones públicas que tratan de colocar a los ciudadanos a salvo de las situaciones
de necesidad social a las que la vida les puede enfrentar. El sistema español se financia con aportaciones
de empresarios y trabajadores (cotizaciones) y, también, con importantes transferencias de los presupuestos
generales del Estado; esto es, con aportaciones de los impuestos de los ciudadanos. Con estos recursos,
siempre limitados ante las múltiples necesidades a las que atender, el sistema -de conformidad con sus
principios inspiradores y con las normas de aplicación- establece el régimen jurídico de cada prestación
que incluye tanto la protección a otorgar como su régimen de compatibilidades. Tal normativa debe ser
interpretada, por tanto, en función del diseño constitucional y legal del sistema y conforme a los principios de
suficiencia de las prestaciones y equilibrio financiero.
d) Específicamente, las prestaciones de Incapacidad permanente tratan de sustituir la sobrevenida carencia
de rentas del trabajo debida a la pérdida de ingresos derivada de la imposibilidad de trabajar que se produce
como consecuencia de la situación incapacitante sufrida por el trabajador. Ello implica que, si no existe esa
pérdida de rentas del trabajo porque la situación incapacitante no implica la imposibilidad de obtener las
mismas, la prestación no nace porque no concurre situación de necesidad específica que precise de protección
y del esfuerzo social del resto de ciudadanos para la acumulación de ingresos que permitan atender dicha
situación de necesidad. Este razonamiento es el que llevó a la Sala (en sus SSTS 356/2017 de 26 abril, Rcud.
3050/2015 y 792/2020 de 23 septiembre, Rcud. 2800/2018; entre otras) a señalar que el régimen ordinario en
la dinámica del derecho a prestaciones de Incapacidad permanente -por definición- tiene por principio básico
la absoluta incompatibilidad entre la prestación a ella debida y el desempeño de la misma actividad para la que
se proclama la incapacidad, pues no hay que olvidar que la pensión de Incapacidad Permanente se satisface
precisamente para compensar la pérdida de ingresos provenientes del desempeño de la actividad profesional
del trabajador, por lo que -sostiene la doctrina autorizada- "entre éste y aquélla existe una incompatibilidad
esencial". Y en tales términos se ha manifestado esta Sala, al afirmar que "la pensión de invalidez permanente
total tiene por finalidad, de modo análogo a lo que sucede en otras pensiones de invalidez o incapacidad y en
los subsidios periódicos por incapacidad o imposibilidad de trabajo, la de suplir el defecto de rentas de trabajo
que genera en un asegurado la pérdida definitiva del empleo que desempeñaba La pensión de invalidez tiene,
por tanto, una función de sustitución de las rentas salariales que ya no se pueden obtener en el ejercicio de
la actividad laboral.
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e) Desde otra perspectiva, admitir la compatibilidad en los términos en los que lo hacía nuestra anterior
jurisprudencia -que aquí expresamente rectificamos- implicaba, en muchas ocasiones ligadas a la prestación
de un trabajo por cuenta ajena, la ocupación de un empleo que podría haber sido ocupado por un trabajador
desempleado que percibía prestación pública de desempleo y que sí resultaba -y resulta- incompatible con ese
nuevo empleo. De esta forma, aplicando el entendimiento anterior del sistema de compatibilidades resultaba
que el beneficiario seguía percibiendo rentas del trabajo, mientras que la seguridad social abonaba dos
prestaciones: una de incapacidad al propio beneficiario; y otra, de desempleo, al trabajador que no percibía
rentas de trabajo por carecer de empleo y que podría haber accedido a las rentas de trabajo derivadas del
empleo que ocupaba el beneficiario de la prestación de incapacidad. Ello resulta contrario a la lógica y a la
sostenibilidad del sistema de prestaciones públicas de protección social; y, también, al principio de solidaridad
que impregna e informa la concepción constitucional y legal de la Seguridad Social, en la medida en que una
misma persona -imposibilitada normativamente para el ejercicio de toda profesión u oficio- compatibiliza una
pensión pública con rentas derivadas del trabajo que desarrolla.
f) Si en las actuales circunstancias sociales, las nuevas tecnologías informáticas y el uso de la denominada
inteligencia artificial pueden permitir a personas con serias dificultades somáticas la realización de trabajos
con la ayuda de tales instrumentos, la solución al problema que se plantea no debe ser la compatibilidad de
las rentas del trabajo con la prestación pública que compense la incapacidad; sino, al contrario, la revisión del
sistema de incapacidades en general y, específicamente, la del beneficiario afectado en orden a potenciar sus
capacidades y la consecución de rentas dignas derivadas de su esfuerzo y trabajo al margen de la pensión
pública cuya finalidad era sustituir las rentas que no existían.
g) Por último, el sistema de protección social en general y las políticas de asistencia social, en particular,
poseen y deben arbitrar nuevos mecanismos tendentes a la reinserción socio laboral de las personas
con discapacidades para el trabajo, a través de programas y actividades destinadas al incremento de
sus capacidades laborales, sin necesidad de sustituirlas con aportaciones prestacionales que resultan
incompatibles con aquellos trabajos, incluidos en el ámbito de la seguridad social que permiten la obtención
regular de rentas derivadas del trabajo.
QUINTO.- Trasladada la doctrina que se acaba de exponer al caso que se debate, la conclusión que se impone
-tras oír al Ministerio Fiscal- es que la doctrina ajustada a Derecho es la mantenida en la sentencia recurrida, al
considerarse incompatible la pensión por Gran Invalidez con el trabajo a tiempo completo en una determinada
actividad laboral (en los presentes autos: trabajo en la ONCE); por lo que hemos de rechazar el recurso
planteado por el actor y confirmar la decisión recurrida; sin que haya lugar a pronunciamiento sobre costas,
conforme al art. 235 LRJS.
FALLO
Por todo lo expuesto, en nombre del Rey y por la autoridad que le confiere la Constitución, esta Sala ha decidido
:
1.- Desestimar el recurso de casación para la unificación de doctrina interpuesto por D. Romualdo
representado y asistido por la letrada D. ª Rocío Mena Sánchez.
2.- Confirmar la sentencia dictada el 26 de octubre de 2022 por la Sala de lo Social del Tribunal Superior de
Justicia de Andalucía, sede en Sevilla, en el recurso de suplicación núm. 340/2021.
3.- No efectuar pronunciamiento alguno sobre imposición de costas.
Notifíquese esta resolución a las partes e insértese en la colección legislativa.
Así se acuerda y firma.