1) El Virreinato del Río de la Plata estaba conformado por dos regiones, el Interior y el Litoral.
La primera región, el Interior, poseía una compleja arquitectura geográfica. Sus zonas fértiles se
limitaban y dependían de los riegos generados por los torrentes y ríos que bajaban de la montaña, y las
zonas no fértiles eran amplios trechos desérticos. El Interior se extiende al este de Los Andes, de la
Meseta Altoperuana hasta las Sierras Pampeanas, y se abre al norte en la Quebrada de Humahuaca.
Sus recursos humanos y técnicos eran modestos.
En la jurisdicción de Salta, los actores sociales que realizaban actividades económicas eran la plebe
mestiza que se encontraban en un estado de segregación tanto racial como social. La tierra que esta
plebe trabajaba le pertenecía a una rica aristocracia. Los dueños de las tierras las dividían en diferentes
estancias, en las zonas altas y en las zonas bajas; en las zonas altas se dedicaban al pastoreo y en las
zonas bajas a la agricultura del trigo y de la vid. El comercio salteño era dominado por la aristocracia.
En Salta la plebe tributaria no cuenta como “persona” o como “pueblo”.
Con respecto a Tucumán se puede decir que la ciudad homónima es el centro vital de la ruta comercial
entre Buenos Aires y Perú. Gracias a esta ruta los mercaderes adquieren prestigio.
En la ciudad de Tucumán se puede ver una actividad económica basada en la madera y en la fabricación
de carretas utilizables en la ruta.
Los propietarios de las estancias instalaban en ellas curtiembres para los cueros de sus propios ganados
y los que iban a buscar a otras jurisdicciones. Esta actividad se tornó monopólica llevada a cabo por
oligarcas, pocas personas que concentraban las ganancias.
En la jurisdicción de Santiago del Estero, los santiagueños son base humana indispensable para todo
trabajo agrícola en el Litoral. Las personas que vivían orillas de los ríos se dedicaban al comercio y a la
agricultura de maíz y trigo destinados a otros sectores. Aquí la ganadería es muy pobre.
En Santiago del Estero las mujeres se dedicaban a tejer lana de manera doméstica tanto para el
consumo local como para ser vendido en el Litoral.
Al sur de Santiago del Estero se encuentra Córdoba, tierra de inmigración. En esta jurisdicción quien
poseía tierras tenía poder tanto en el campo como en las zonas urbanas. Un fuerte actor social en
Córdoba era el esclavo, ya que los trabajos de hacienda eran llevados a cabo por mano de obra no libre.
La ruta cordobesa será la principal conexión entre el Alto Perú y el Litoral, y este constante flujo de
mercaderías por dicho camino permitió un crecimiento económico en esta región.
El sector más septentrional del Interior Andino era Catamarca. Su población estaba dedicada a huerta y
el viñedo y en algunos sectores a la crianza de ganado. Eran muy importante la industria del tejido con
el algodón, pero esta industria entró en crisis luego de 1810. En Catamarca la Orden Franciscana es la
institución que domina, siendo muy rica y respetada.
La Rioja, se caracterizaba por oasis diminutos consagrados a la agricultura. Sus montañas tenían una
fuerte presencia del indígena que habitaban ahí en condición de tributario. Poseen una mina en Famatina
considerada como “el pequeño Potosí”.
La jurisdicción de San Luis provee carnes a San Juan y Mendoza y envía cueros al Litoral.
San Juan y Mendoza, están destinadas a ser las dos únicas dos provincias agrícolas del país. Mendoza
también es la ruta que conecta a Buenos Aires con Chile.
Todas las actividades económicas llevadas a cabo en Mendoza están dominadas por comerciantes y
transportistas. San Juan entra en decadencia acelerada en 1778.
Respecto a la región del Litoral, ésta está dividida en tres sectores, Corrientes, Santa Fe y Buenos Aires.
Él más pobre y rústico es Corrientes dedicada al pastoreo. En los montes correntinos eran comunes los
bandoleros y los esclavos alzados
Santa Fe era, además de Misiones, otro factor del sistema jesuítico que había entrado en crisis a
mediados del siglo XVIII pero aún así conseguiría una prosperidad gracias a la ganadería. En la vida
santafesina la Iglesia y la Fuerza Militar tenían un fuerte peso.
Buenos Aires será la capital de la región del Litoral. En la zona norte se habían formado estancias
medianas dedicadas a la agricultura y la ganadería, en la zona oeste predominaba la agricultura, al
sudoeste la explotación era mixta y al sur predominaba la ganadería. En el Litoral los trabajos de campo
era a cambio de un salario; a diferencia del Interior, las mujeres del Litoral no tejen.
El trigo rioplatense es demasiado caro y no permitía ser exportado salvo en raras excepciones. Los
peones del Litoral comparten su trabajo con esclavos negros. La exportación ganadera se llevaba a cabo
en estancias y haciendas.
La revolución comenzó a mutilar y fragmentar el hinterland comercial de Buenos Aires porque, desde
1810 le falta el Alto Perú y con él se le cierra la Ruta del Norte. Esa rotura no era total y los
comerciantes buscaban salvar esa vinculación con el Alto Perú buscando caminos comerciales
alternativos, como la ruta de los Despoblados. Potosí redujo la producción de la plata como
consecuencia de la guerra haciendo que no lleguen monedas al Interior obligando a las personas a
prestar su vajilla familiar como moneda y así es que nacen las monedas en las provincias y el flujo de la
moneda se acrecienta durante la segunda década revolucionaria.
A medida que los años transcurren esta fragmentación económica se ve relacionada con la
fragmentación política. A medida que aparecen nuevos rivales de Buenos Aires, en la primera década el
Litoral de Artigas y en la segunda década ni Buenos Aires ni el Litoral pudieron mantener su control
sobre el Interior.
2) Los factores que constituyen la crisis que, según Halperin Donghi, pondrán fin al orden colonial en el
Río de la Plata son:
Cambios en el sistema económico de la metrópolis.
Déficit en el control de las tierras colonizadas haciendo que no puedan regular las zonas tomadas por la
plebe.
Conflictos bélicos externos que debilitaran a España económica y militarmente (Batalla de Trafalgar,
Guerras Napoleónicas, etc.).
Cambios en las ideologías políticas y sociales de las personas que habitaban en el Virreinato. Estas
ideologías serán de carácter anti-monarquía, republicanas y revolucionarias, recibidas directamente de la
Revolución Francesa cuando llegaron a Buenos Aires periódicos y panfletos que contaban que era lo
que estaba pasando en Francia.
Milicias locales que superaban en número al ejército real pero que no tenían vocación para el uso de
armas de fuego y los pocos milicianos capacitados que habían fueron llevados hacia la Frontera con el
indígena. La débil presencia del ejército regular, real, de la Corona facilitó la entrada de Inglaterra al
Virreinato por el puerto de Buenos Aires.
Ante la fuerte presencia de los ingleses, los funcionarios de la Corona Española en el Río de la Plata
solo se limitaron a ser sumisos dejando una clara posición de desconfianza y rechazo por parte del
pueblo hacia la burocracia virreinal que se supone debía cuidarlos.
Debilidad y cobardía del Virrey Sobremonte que no pudo ni quiso intentar repeler la invasión. En
cambio escapó a Lujar con el botín real que luego debió entregar a los ingleses. Fue destituido de su
cargo por una suspensión propiciada por una Junta de Guerra.
Luego de la reconquista del puerto de Buenos Aires gracias al avance militar de Liniers, éste se hace
Virrey y comienza a ser acusado de corrupción administrativa ya que permitía el enriquecimiento de sus
amigos más cercanos, generando rechazo hacia su figura como mandatario.
Se generan tenciones entre el pueblo y el Virrey Liniers por su complicidad con el Imperio
Napoleónico.
Formación del Partido Carlotista. Desde España llega al Brasil la Infanta Carlota Joaquina de Borbón,
hermana del Rey Fernando VII y esposa del Rey Juan VI de Portugal. La visión expansionista de Brasil
buscaba una campaña militar para conquistar la Banda Oriental y luego enfocarse en tomar tierras en el
Río de la Plata. El complot armado entre Liniers y el Cabildo ocasiona que se busque destituirlo de su
cargo como Virrey y en su lugar poniendo a la cabecera a la Infanta Carlota reformando el sistema,
ofreciendo una solución para la crisis que se estaba generando en el poder central del Virreinato del Río
de la Plata, creando una monarquía no dependiente de la metrópolis acabando así con la idea de
colonialismo. Personas que formaron parte del Partido Carlotista, luego se inclinarían por aquellos
partidos enfocados en la revolución y en la destitución de todo aparato monárquico, como por ejemplo
Manuel Belgrano.
Disputas sociales entre patriotas, que rechazaban la autoridad de la Infanta y aquellos que buscaban la
destitución de Liniers.
La información de la inminente decadencia del poder metropolitano generó la posibilidad de que el
pueblo comenzara con el proceso revolucionario.
3) Luego de las reuniones del 25 de Mayo, los políticos revolucionarios lograron una legitimidad que luego
plasmarían en otros sectores del Virreinato. Desde Buenos Aires partió aquella visión emancipadora que
llevará a la unión de todo un territorio para combatir a la Corona.
Utilizaron a la Iglesia para predicar el cambio político. En Agosto de 1810 se encomendó el control de
los domicilios a los alcaldes y se confiscaban los bienes de aquellas personas que abandonaban la ciudad
sin licencia y para quienes ocultaban armas. Por medio de una reforma a las costumbres diarias de las
personas se logró imponer las ideas revolucionarias.
Respecto a los cambios en los días de celebración, se dejó de festejar días españoles para pasar a festejar
por ellos mismos, como ciudadanos libres e independientes. Misión del gobierno revolucionario era la
de reformar la opinión pública plebeya como elemento importante del nuevo sistema político.
El Cabildo revolucionario se propuso a eximir a los plebeyos que muestren lealtad al nuevo sistema.
La revolución proponía transformar las creencias y los estilos de conducta del pueblo, y su vez, para
mantenerse en el tiempo, debía obtener del pueblo un apoyo incondicional.
La revolución nace en Buenos Aires y contaba con el apoyo del grupo de revolucionarios que la habían
promulgado, en el Interior la búsqueda de apoyo se presentaba con mayor urgencia, ya que para el
gobierno revolucionario el Interior representaba una gran fuente de hombres y recursos destinados a la
guerra. El nuevo gobierno veía a esto como un negocio rentable.
Respecto del Interior, el Ejército Revolucionario buscaba generar tensiones entre los americanos
habitantes de esa región y los europeos que allí quedaban. Por medio de estas tensiones también
buscaban emancipar a los indígenas y los sectores privilegiados sufrían las consecuencias de dicha
emancipación, en su bienestar, en su seguridad y en su prestigio. La liberación del indígena resulta una
amenaza para el estatuto de las castas altoperuanas, pero no fue la única política establecida por el
gobierno revolucionario. La campaña revolucionaria hacia el Interior necesitó de soldados y gracias a
las políticas emancipadoras del gobierno logró tener más apoyo popular de esclavos o indígenas
liberados.
En su ansia de llegar al Alto Perú y quedarse con la minería potosina, el ejército revolucionario tomó
control primero de la minería de Famatina.
Pueyrredón comunica a los indígenas del Alto y Bajo Perú el decreto por el cual la Junta decidió
suprimir el tributo indígena permitiendo así que la sociedad peruana deje de vivir en la servidumbre.
El gobierno revolucionario se propuso a romper con todos los criterios coloniales que se hicieron
propios en las jurisdicciones del Interior, castas sociales vistas como superiores ante otras, trabajos
explotadores para plebeyos y esclavos, control de las tierras por una sola persona, etc., haciendo que
ahora todas las personas sean iguales independientemente de donde eras o que trabajo desempeñabas.
Como una manera de repeler el avance revolucionario, el Virrey del Alto Perú desplegó todos sus
recursos, entre ellos un ejército de indígenas que solamente era visto como apoyo militar y no como una
persona libre con derechos.
Los nativos que habitaban los sectores españoles de Cuyo y Tucumán no eran usados para la guerra ya
que eran minoría y no estaban preparados para combatir. Si bien el avance del ejército revolucionario
no garantice una ruptura del orden colonial a corto plazo, si es verdad que los mas importante para ellos
en aquel momento era la de conseguir el apoyo de burócratas y altos cargos.
La revolución debía producir perturbaciones en el equilibrio social de los sectores Altos del Interior y
luego quitarlos. Este equilibrio social estaba conformado por las familias, en su mayoría aristócratas
terratenientes.
Para el año 1816 la idea de guerra se había apagado. Ya no era popular guerrear porque tanto los
soldados como las personas civiles ya estaban cansados de combatir.
La hipótesis del autor sobre la disolución del orden revolucionario se centra en que a partir de 1820 se
da una sucesión de hechos, Artigas fracasa en su últimas tentativas para salvar a la Banda Oriental del
avance portugués, gran parte del ejército se fue disgregando ya sea por falta de apoyo, por agotamiento
de las tropas, etc. El Estado central comenzó a debilitarse y fragmentarse haciendo que la población
abandone las zonas urbanas para volver al Interior rural. La crisis por la que estaba pasando el Estado
central había hecho desaparecer las fuentes de ingreso y financiación y sin esto fue imposible mantener
la fuerza militar.
Durante las guerras entre 1820 y 1821 la crisis del ejército comenzó a sentirse realmente comenzando a
disgregarse por motivos financieros hasta la llegada de los tiempos de paz. El ejército perdió toda
función en las provincias salvo en aquellas que tenían fronteras con los nativos pero mantenerlos
resultaba un gran costo. El sector ganadero fue el menos afectado y contribuía en alimentar a los
soldados.
Los poderes regionales comenzarían a entrar en ascenso pero siempre a la sombra del poder central, y
recién con la caída de éste último será la oportunidad para la distinción de las demás regiones.
Ante la derrota en la Batalla de Cepeda, Rondeau deja el cargo de Director Supremo de las Provincias
Unidas del Río de la Plata y a su vez también abandona su cargo como Jefe de Caballería. Su derrota lo
obliga a abandonar el Directorio y con eso cae el poder del gobierno central entrando en la llamada
Anarquía del Año XX.