BIOMOLECULAS DE TEMARIO
Las biomoléculas o moléculas biológicas son los compuestos químicos con los
que están formados los seres vivos, es decir: los seres humanos, los animales,
las plantas, los hongos, las bacterias, los parásitos, etc.
Como todos los compuestos químicos, las biomoléculas están formadas por
átomos de distintos elementos, pero principalmente del grupo compuesto por el
carbono (C), el hidrógeno (H), el oxígeno (O), el nitrógeno (N), el fósforo (P) y el
azufre (S). Muchas veces estos se conocen como bioelementos.
Las biomoléculas son fundamentales para la existencia de los seres vivos, ya que
se consideran los pequeños bloques con los que están construidas las células,
que son las unidades básicas de la vida.
Todas las células, además de estar formadas por biomoléculas, necesitan de
estas para alimentarse y nutrirse, para reproducirse y moverse, y para interactuar
con el medio que las rodea.
En la naturaleza hay muchos tipos de biomoléculas diferentes, pero entre todas
ellas hay cuatro que son particularmente importantes: los ácidos nucleicos, las
proteínas, los carbohidratos y los lípidos, las cuales también se conocen
como macromoléculas; en seguida veremos a qué se debe su importancia.
Funciones de las biomoléculas
Las biomoléculas son tan importantes para los seres vivos, que a veces es difícil
resumir cuáles son las funciones específicas que cumplen, sin embargo, podemos
destacar las siguientes:
Almacenan, multiplican y transmiten la información que contiene las
instrucciones necesarias para fabricar otras biomoléculas, así como para
que una célula se reproduzca, se alimente y regule sus procesos
internos.
Son los componentes estructurales que le dan soporte, forma y
movimiento a todos los tipos de células que existen en la naturaleza y
que forman a los seres vivos que conocemos.
Funcionan como fuentes de energía que las células aprovechan para
llevar a cabo sus tareas e, incluso, representan reservas energéticas que
pueden ser utilizadas únicamente cuando se necesitan.
Participan en la comunicación intracelular e intercelular, bien sea como
mensajes, como sitios de recepción o como multiplicadores de
mensajes.
Clasificación de las biomoléculas (tipos)
De acuerdo con sus características químicas, distintos autores hacen la distinción
entre dos tipos de biomoléculas principales:
Las biomoléculas orgánicas.
Las biomoléculas inorgánicas.
Aunque las biomoléculas orgánicas son de las más abundantes e importantes, los
seres vivos necesitan de ambos tipos de biomoléculas para ser lo que son y para
sobrevivir.
Biomoléculas orgánicas
Las biomoléculas orgánicas son aquellas que están compuestas principalmente
por carbono (C), hidrógeno (H), oxígeno (O), nitrógeno (N), fósforo (P) y azufre
(S), que se combinan con cantidades mucho menores de otros elementos como el
calcio (Ca), el sodio (Na), el potasio (K), el magnesio (Mg), el hierro (Fe), el zinc
(Zn), el cobre (Cu), entre otros.
La mayor parte de estas biomoléculas se conocen como macromoléculas, dado
que están formadas por cientos de miles de átomos de estos bioelementos.
Sus funciones son sumamente diversas, pero en general tienen un papel
importante desde el punto de vista estructural, energético y del almacenamiento y
transmisión de la información entre una célula y su descendencia.
Se reconocen los siguientes cuatro grupos de biomoléculas orgánicas:
Lípidos
Los lípidos son las principales moléculas que existen en la membrana que
envuelve a las células, y en las células eucariotas a los orgánulos intracelulares.
Se trata de moléculas que “huyen” del agua -son hidrofóbicas- y que, en un
ambiente acuoso, se asocian entre sí de modo que solo sus partes menos
hidrofóbicas queden expuestas hacia el agua.
Los lípidos están formados principalmente por átomos de carbono, hidrógeno y
oxígeno, y estos también son fuentes importantes de energía para las células, que
son capaces de obtenerla a través de su oxidación.
Los principales tipos de lípidos son los fosfolípidos -aquellos que forman las
membranas celulares-, pero también existen otros: las grasas, las ceras, los
esteroles y los triglicéridos, por nombrar algunos. Es decir que el aceite que
utilizamos para cocinar está formado por lípidos, al igual que las membranas de
cada una de nuestras células.
Glúcidos o carbohidratos
Los glúcidos, también conocidos como carbohidratos, sacáridos o azúcares, son
otro grupo de biomoléculas orgánicas fundamentales para la vida celular; son de
las macromoléculas más abundantes sobre nuestro planeta.
Así como los lípidos, estas biomoléculas están formadas esencialmente por
carbono, hidrógeno y oxígeno.
No solo las consumimos todos los días y son empleadas por nuestras células para
obtener energía y comunicarse, sino que también son los componentes
estructurales de los tejidos de muchos organismos diferentes.
Las plantas, por ejemplo, utilizan la celulosa, un polímero de glucosa, para
construir la pared de sus células y con ello todo su cuerpo. Los hongos hacen lo
mismo, pero con otro polímero de azúcares conocido como quitina, que también
es utilizado por los insectos para cubrir sus cuerpos.
Los glúcidos con los que estamos más familiarizados son aquellos de los que nos
alimentamos diariamente: el azúcar de mesa y el almidón, la lactosa de la leche, el
queso y el yogurt, etc.
Dependiendo del número de azúcares del que estén compuestos, los glúcidos
pueden ser: monosacáridos (1 azúcar), disacáridos (2 azúcares), oligosacáridos
(más de 3 azúcares) y polisacáridos (un gran número de azúcares, todos iguales o
diferentes).
Aminoácidos y proteínas
Las proteínas representan otro importante grupo de biomoléculas orgánicas. Son
en realidad polímeros de aminoácidos, lo que significa que están compuestas por
cientos de aminoácidos unidos unos con otros.
Las proteínas y por lo tanto los aminoácidos están formadas fundamentalmente
por átomos de carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno, pero pueden asociarse
también con otros átomos como el fósforo, el azufre, el hierro, el magnesio, el
níquel, el zinc y otros.
Nuestras células pueden producir un gran número de aminoácidos por sí solas,
pero hay otros que debemos obtener de los alimentos que ingerimos a diario, bien
sea de origen animal o vegetal.
Las proteínas representan cerca del 50% del peso seco de las células y son las
pequeñas “máquinas” que llevan a cabo todas las funciones celulares y, por si
fuera poco, también tienen funciones estructurales.
Aquellas proteínas que funcionan como “máquinas” se conocen como enzimas;
estas y las proteínas con funciones estructurales son producidas a partir de la
información contenida en los ácidos nucleicos.
Nucleótidos y ácidos nucleicos
Los ácidos nucleicos (ácido desoxirribonucleico (ADN) y ácido ribonucleico (ARN)
son biomoléculas informativas que se encuentran en el núcleo de las células
eucariotas o en el citoplasma de las células procariotas. Son polímeros de otras
moléculas más pequeñas que se conocen como nucleótidos.
Los ácidos nucleicos están formados por átomos de carbono, nitrógeno,
hidrógeno, fósforo y oxígeno. La secuencia o el orden en el que los nucleótidos de
cada ácido nucleico están dispuestos respecto a los demás contiene información
muy importante para las células.
Las proteínas se forman gracias a la lectura de la secuencia de nucleótidos en el
ADN y a su transcripción a ARN, que después es traducido en forma de
aminoácidos ordenados muy especialmente en la secuencia proteica.
Cuando una célula se divide, duplica toda esta información y pasa una copia a la
célula hija, permitiendo que esta última pueda producir las proteínas y así llevar a
cabo todos los procesos normales de cualquier célula.
Biomoléculas inorgánicas
Las biomoléculas inorgánicas no están formadas por combinaciones entre
carbono, hidrógeno y oxígeno, como sí lo están las orgánicas. En cambio, a
menudo se trata de moléculas más pequeñas, átomos individuales, incluso que
ejercen funciones muy puntuales en los seres vivos.
Agua
El agua es, por excelencia, el solvente universal. El cuerpo de un ser humano está
formado por más de 50% de este líquido y este es necesario para que las células
lleven a cabo en su interior todas las tareas que las caracterizan.
Una molécula de agua está formada por tres átomos: dos de hidrógeno y uno de
oxígeno. Las propiedades físicas y químicas de estas moléculas hacen que el
líquido que conforman cumpla múltiples propósitos en la naturaleza.
Gases
El oxígeno, dióxido de carbono y el nitrógeno son buenos ejemplos de
biomoléculas inorgánicas esenciales para los seres vivos. Estos gases suelen
ingresar y salir de las células constantemente y muchos son empleados como
sustratos para llevar a cabo distintas funciones metabólicas.
Iones: aniones y cationes
Otras biomoléculas inorgánicas son muy pequeñas o son átomos de elementos
cargados negativa o positivamente como los cloruros, los fosfatos, los carbonatos,
el sodio, el potasio, el amonio, el calcio, el magnesio y otros.
A pesar de su pequeño tamaño, estas biomoléculas son imprescindibles para
muchas reacciones químicas que ocurren en el interior celular.
Su transporte de un lado a otro de las membranas celulares es importante para el
establecimiento de ciertas condiciones celulares internas, pues sus
concentraciones dentro y fuera de las células puede ser muy variable.