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Habacuc 1,1

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Habacuc

Habacuc Introducción – 1:1


Programa No. 1181

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Habauc Introducción – 1:1

Amigo oyente, llegamos hoy al pequeño libro de Habacuc. Debemos decir que este es un libro
del cual no se ha predicado muchos mensajes. Hace algún tiempo, no eran muchos los que se atrevían
a dar mensajes basados aquí en este Libro de Habacuc, pero ahora en el presente son muchos más los
que han descubierto el camino a este pequeño libro de Habacuc, y de allí presentan mensajes. Este es
uno de aquellos llamados profetas menores, pero que ya nos hemos dado cuenta que cada uno de
ellos puede ser considerado mayor.

Ahora, nosotros estamos considerando juntos los libros de Nahum, Habacuc y Sofonías, los
cuales tienen mucho en común. Cada uno de estos libros nos presenta una faceta diferente de la forma
en que Dios trata con la humanidad, en lo que se refiere al gobierno de Dios como si fuera integrado
en el gobierno de los hombres, y la forma en que Dios trata con la persona individual. Esa es una de
las razones importantes por la cual estudiamos estos tres libros juntos.

Ahora, otra forma en que son muy similares es que los tres provienen aproximadamente del
mismo período. De hecho, los tres pudieron haber sido contemporáneos. Existe la posibilidad de que
lo eran, pero es muy difícil señalar una fecha específica, con muchos de estos profetas. Y en realidad,
eso ocurre con muchos libros de la Biblia, cuando uno no puede señalar una fecha exacta. La razón
para esto es que eso no es algo realmente importante. Pero es obvio que Habacuc, Nahum, y Sofonías;
todos entran en un período entre Josías y Joaquín. En ese mismo período uno puede también incluir
a Jeremías. Él entra en este período, cuando el reino del norte había ido a la cautividad, y cuando el
reino del sur estaba a punto de entrar en la cautividad también. Y después de Josías, cada rey que le
siguió a él era un rey malo. Cada uno trataba de superar en su maldad al otro. Así es que, tenemos que
decir esto, y colocar aquí a tres profetas en el mismo período de tiempo, en la misma cápsula del
tiempo, por así decirlo, ya que aparentemente ellos pertenecen juntos. Ellos eran, por así decirlo,
contemporáneos.

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Ahora, debemos decir que Habacuc es por cierto diferente a los demás. Es diferente a Nahum.
Nahum trató solamente con una nación, y específicamente con Nínive, la capital del imperio asirio. Y
decía que Dios tenía razón al castigarles; no sólo estaba en lo correcto, sino que Dios era justo y que
Dios era un Dios de amor. Y aún Él podía juzgarlos a ellos, porque Él continúa siendo así.

Ahora, Habacuc enfrenta este problema desde un punto de vista diferente. Aquí tenemos un
hombre que tiene problemas. Y su problema era que él pensaba que Dios no estaba haciendo algo en
cuanto a la iniquidad de Su pueblo. Y eso le molestaba. Y él preguntaba: ¿Por qué no hace algo Dios?
Nosotros pensamos que hay muchas personas hoy, que piensan de la misma manera. Y dicen: ¿Por
qué no actúa Dios en los asuntos de los hombres en el presente? ¿Por qué no hace Dios algo en cuanto
a la posición en la que se encuentra el mundo en la actualidad? ¿Por qué Dios no actúa? ¿Por qué
permite Dios que el hombre no sufra las consecuencias de lo que está haciendo?

Bueno, amigo oyente, vamos a ver que ese era el problema que tenía Habacuc. En realidad,
debemos señalar que su problema se había multiplicado. Dios le respondió esa pregunta y le dijo: “Yo
estoy preparando una nación que vendrá y llevará esta nación a la cautividad, a no ser que cambie su
forma de actuar; ellos irán a la cautividad en Babilonia, y Yo estoy preparando a Babilonia”. Y si usted
piensa que Habacuc tenía un problema antes, ahora sí que lo tiene de veras. Su problema es: “¿Por
qué utilizarás a Babilonia, una nación que, por cierto, es mucho más impía que Tu propio pueblo,
mucho más pagana que Tu propio pueblo, que se ha entregado más a la idolatría y al pecado que Tu
propio pueblo? ¿Y a ellos vas a utilizar para castigar a Tu pueblo?” Y Dios respondió que sí. Que esto
era lo que Él iba a hacer.

Pero, amigo oyente, Dios también dice: “Aún no he terminado Mi labor con Babilonia. Yo juzgaré
a Babilonia. Y éste es mi método”. Vamos a ver esto al entrar al estudio de este pequeño libro, amigo
oyente. Así es que, ante nosotros tenemos a una persona muy interesante, en la persona de Habacuc.
Él ha escrito un libro muy hermoso. En realidad, son muchos los que han expresado su admiración en
cuanto a la excelencia literaria de este pequeño Libro. Tiene solamente tres capítulos, y el último es

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en realidad un cántico o un Salmo de alabanza y adoración a Dios. Esto es algo realmente muy
hermoso, y este libro también es muy importante en lo que se refiere al Nuevo Testamento.

Vemos que por lo general se acepta que los tres grandes libros de doctrina del Nuevo
Testamento son los libros de Romanos, Gálatas, y Hebreos. Estos tres libros del Nuevo Testamento
citan cosas que se mencionan en Habacuc. La realidad es que todos ellos citan de este libro, y lo que
allí se dice forma el antecedente de su mensaje. Ya veremos eso más adelante. Hay un versículo, en el
capítulo 2, versículo 4, que se cita mucho y que dice: Mas el justo por su fe vivirá.

Así es que este libro aparece en el horizonte de las Sagradas Escrituras, como un libro de
bastante importancia. No deje usted que la brevedad de este libro le engañe, porque llega a ser algo
muy importante. En realidad, no es cuánto usted dice, lo que cuenta, sino lo que dice. Y aquí tenemos
esto.

Ahora, el nombre de Habacuc significa abrazar. Y esto es todo lo que sabemos en cuanto a
Habacuc, en cuanto a su vida personal. Él no nos dice nada en cuanto a sí mismo. Ni siquiera pone una
fecha a su libro. Muchos profetas cuando comienzan, usted habrá notado, dicen que han profetizado
durante el reino de tal o cual rey de Israel, o rey de Judá. Y por supuesto, uno puede señalar a éstos.
Pero, Habacuc ni siquiera usa eso para ayudarnos. Martín Lutero presentó una exhibición muy notable
en cuanto al nombre Habacuc, lo que significa, como ya dijimos, abrazar. Y quisiéramos que usted
escuche lo que Martín Lutero dijo: “Habacuc significa un abrazo, o alguien que abraza a otro, lo toma
entre sus brazos, él abraza a su gente. Él los toma en sus brazos, es decir, los consuela, los levanta
como cuando uno abraza a un niño que está llorando, para calmarle, con la seguridad de que, si Dios
quiere, eso se hará”. Ahora, esa es una cita bastante hermosa, digamos de paso, que nos revela
también algo más, algo relacionado al corazón mismo de Martín Lutero. Usted puede comprender por
qué Martín Lutero, que antes había sido un monje, por qué él se casó. Él era una persona muy
romántica, digamos de paso, y esta declaración que hemos leído nos revela eso también.

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Ahora, eso es todo lo que se conoce en cuanto al escritor de este libro, con la excepción de otra
cosa que debemos agregar a esto. Y esto es que nosotros le hemos llamado, “El Tomás del Antiguo
Testamento”. Parece que él por cerebro, tenía un signo de pregunta. Su libro es algo muy fuera de lo
común. En el sentido exacto de la palabra, no es una profecía. Es muy similar al libro de Jonás, en el
sentido de que él presenta su propia experiencia. Y su experiencia es que él tenía una pregunta. Y que
él no tenía ninguna respuesta para esa pregunta. Y que la respuesta que él encontró finalmente creó
una pregunta mucho más grande que la anterior. Por cierto, que se le puede comparar con Tomás.
Quizá podríamos presentar esto de otra manera y decir que el apóstol Tomás, es el Habacuc del Nuevo
Testamento, porque ese pequeño libro de Habacuc nos revela a un hombre que tenía por cierto un
gran problema. Él quería tener una respuesta a su pregunta.

Habacuc nació, en el caso objetivo, en el tiempo pasado pluscuamperfecto, y en el modo


subjuntivo. Y él escribe sobre él un signo de interrogación. Y finalmente, cuando uno llega al último
capítulo, y especialmente en los últimos dos o tres versículos, entonces, uno puede colocar un signo
de admiración. Pero, sobre todo este libro se puede escribir un signo de interrogación. Y eso era lo que
este hombre tenía por cerebro. Y la pregunta es ¿por qué? ¿Por qué? Y nosotros creemos que podemos
reducir la duda de Tomás en el Nuevo Testamento, o la de Habacuc en el Antiguo Testamento, o las
preguntas que se hacen todos los hombres en el presente, a una sola palabra: ¿por qué? Y creemos
que ésta es fundamentalmente la pregunta de la raza humana. Usted recuerda lo que dice Job, que
consideramos ser el libro más antiguo de las Escrituras. Uno puede escribir sobre todo ese relato allí,
un ¿por qué? ¿Por qué? ¿Por qué tuvo que sufrir Job? Esa era su pregunta. Y amigo oyente, ésa también
es su pregunta, ¿no es cierto? Y es la mía. Podemos reducir todas las preguntas al mínimo común
denominador, y es algo que es básico a todas las preguntas - , ¿por qué? ¿Por qué Dios no hizo algo en
cuanto al mal en la tierra de Israel? ¿Por qué no comienza Dios a juzgar a Su pueblo? Y esa es la
pregunta que se presenta a veces en el presente.

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Ahora, para Nahum es casi la pregunta opuesta, porque Dios estaba actuando allí. Y allí habría
aquellos que podrían presentar la pregunta de ¿cómo puede Dios ser un Dios de amor y juzgar de la
manera en que lo hizo? Y aquí tenemos lo opuesto: ¿Por qué no hace Dios algo en cuanto al mal que
existe en este mundo?

Permítanos decir, amigo oyente, algo en cuanto a la última declaración que encontramos en
este pequeño libro de Habacuc, que dice al final: Al jefe de los cantores, sobre mis instrumentos de
cuerdas. Esto nos revela, por supuesto, que esto es un cántico aquí; esto fue colocado allí para que lo
leyera la orquesta, y para que lo leyera el director del coro. Y como ya hemos dicho, este último
capítulo es un cántico, un Salmo. Y toda esta profecía en su totalidad, es en realidad una preciosidad.
Permítanos decir esto, y es en relación a lo que otros han dicho; porque hace un momento quizá usted
pensó que estábamos hablando en forma demasiado elocuente, en cuanto a la belleza de este libro.
Pero esto también ha sido notado por otros. Daylich escribió: “Su lenguaje es en su totalidad algo
clásico. Lleno de expresiones y palabras raras”. Y Morehouse dijo lo siguiente: “Se distingue por su
poesía magnífica”.

Ahora, este pequeño libro comienza en la penumbra. Pero concluye en la gloria. Comienza con
un signo de interrogación y concluye con un signo de admiración. El libro de Habacuc es un gran “por
qué”. ¿Por qué permite Dios el mal? Es la pregunta que cualquier persona que piensa se ha hecho. Y
creemos que este libro es la respuesta a esa pregunta. ¿Arreglará Dios las injusticias de este mundo?
Bueno, este libro responde a esa pregunta. ¿Va a hacer Dios algo en cuanto a las cosas equivocadas
de este mundo? Bueno, este libro dice que va a hacer algo. Y este libro es el relato personal del profeta,
expresado de manera poética, así como Jonás se expresó en la prosa.

Ahora, el tema del libro es la fe. Habacuc ha sido llamado el profeta de la fe. Y esa gran
declaración suya en el capítulo 2, versículo 4 que dice: . . . más el justo por su fe vivirá, es citada tres
veces en el Nuevo Testamento. La podemos encontrar en la epístola a los Romanos, capítulo 1,

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versículo 17. En la epístola a los Gálatas, capítulo 3, versículo 11. Y en la epístola a los Hebreos, capítulo
10, versículo 38. Y cuando lleguemos a esto, vamos a presentar una explicación.

Ahora, al entrar en este pequeño libro, quisiéramos presentar nuestro bosquejo de lo que
tenemos en nuestras notas y bosquejos que enviamos a los oyentes. En el capítulo 1, tenemos la
perplejidad del profeta. En el capítulo 2, tenemos la claridad del profeta. Podríamos haber dicho, la
percepción del profeta; pero quizá sea expresada mejor en esta otra palabra que hemos utilizado. Aquí
tenemos, pues, la percepción del profeta, en el capítulo 2. Y en el capítulo 3, tenemos el placer del
profeta.

Usted puede darse cuenta, amigo oyente, que este es un libro pequeño, pero muy destacado,
dividido como expresamos, de esta manera. Llegamos ahora al capítulo 1. En el capítulo 1, apreciamos
el primer problema del profeta. Y eso lo vemos en los primeros cuatro versículos. ¿Por qué permite
Dios el mal? Esta es la pregunta. La segunda división nos presenta la respuesta de Dios para esa
pregunta en los versículos 5 al 11. Dios estaba levantando a los caldeos para castigar a Judá, porque
Dios castiga el pecado. Y entonces, tenemos la tercera división que presenta el profeta. Y es el segundo
problema del profeta que es mayor que el primero. ¿Por qué permite Dios que Su pueblo sea castigado
por una nación que es más impía que lo que son ellos? ¿Por qué no destruye Dios a los caldeos? Bueno,
ese es nuestro problema; y ese era su problema. Y ahora, va a ser nuestro problema al observarle a él.
Así es que, observemos ahora a Habacuc, el hombre con los problemas. Y vamos a comenzar con el
capítulo 1, versículo 1, que dice:

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La profecía que vio el profeta Habacuc. (Hab. 1:1)

Ahora, esto se refiere al juicio que observó o que vio el profeta Habacuc. Y no se refiere a la
pregunta que él hace aquí, sino a la respuesta que da el Señor. Y la respuesta del Señor es en realidad
la profecía. Y es el juicio o castigo, es decir, la forma en que esto encaja en este cuadro.

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Y con esto, concluimos este primer versículo del capítulo 1 de Habacuc. No hemos avanzado
mucho hoy, en cuanto al texto mismo de este libro, pero pensamos que es bueno establecer una base
sólida para esta maravillosa profecía que vamos a considerar, Dios mediante, en nuestro próximo
programa.

Mientras tanto, le aconsejamos una vez más, como lo hacemos frecuentemente, a que usted se
prepare para nuestro próximo estudio. Y la mejor forma en la que usted puede hacer esto, es leyendo
el primer capítulo de este libro de Habacuc. Y bien, amigo oyente, en nuestro próximo programa,
continuaremos nuestro recorrido por este libro de Habacuc, observando a este hombre, a quien
hemos llamado el “Tomás del Antiguo Testamento”, el hombre que tenía un signo de interrogación
por cerebro. Aunque debemos decir de paso, que hizo muy buenas preguntas y recibió también, muy
buenas respuestas de parte de Dios. Esto es pues, lo que vamos a observar al recorrer este libro de
Habacuc.

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