Lucas 22:19-20 LBA “y habiendo tomado el pan, después de haber dado gracias,
Lo partió, y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo que por vosotros es dado; haced esto
en memoria de mí. De la misma manera tomó la copa después de haber cenado, diciendo:
Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que es derramada por vosotros.”
INTRODUCCIÓN
Dios prometió a Abraham que se proveería de un cordero, para darle después a Moisés las
instrucciones para celebrar la Pascua (cuyo significado es, según el diccionario BKJ, pasar por alto),
es decir pasar por alto el pecado, faltas y transgresiones.
Así también, el Señor instituyó la Santa Cena, acercándose el día de la fiesta de los panes sin le-
vadura. Envió a sus discípulos para que preparasen la Pascua, se debía preparar sacrificando al
cordero pascual y lo ordenó así; porque se acercaba el momento de su sacrificio en la cruz, de-
rramando sangre preciosa por ser el Cordero de Dios que quita nuestros pecados (Lucas 22:7-18).
La biblia muestra la Pascua como una fiesta determinada para un tiempo y un pueblo específico,
identificado como el Antiguo Pacto; mientras que la Santa Cena, es una celebración que instaura
un nuevo pacto.
DESARROLLO
En el Antiguo Pacto, para la purificación, se utilizaba sangre de becerros y de machos cabríos.
Solamente el sumo sacerdote, una vez al año; ofrecía la sangre por sí mismo y por los pecados del
pueblo (Hebreos 9:7-8 y 18-22). Esto fue una figura para el tiempo presente, desde el momento
en que el Señor Jesús instituyó la Santa Cena; después de haber cenado en celebración a la
Pascua (Lucas 22:20; 1 Corintios 11:25) de ésta manera, dejando representado el Nuevo Pacto;
y al respecto encontramos la explicación en la epístola a los Hebreos en donde dice que en el
Antiguo Pacto, se usaba la Pascua para la purificación, sangre de becerros y de machos cabríos,
como cuando Moisés roció con la sangre de ellos; la ley declaraba que esa era la sangre del pacto
que Dios había ordenado para dicha dispensación. Entonces, si la ley es la sombra de los bienes
futuros, y no la forma misma de las cosas; es imposible que por los mismos sacrificios ofrecidos
año tras año, puedan ser perfectos los que se acercan (Hebreos 9:18-22), mientras que la sangre
de Cristo constituye un solo sacrificio por los pecados para siempre (Hebreos 10:12).
Elementos de la Santa Cena
✔ Pan: del griego (G 740 HARTOS) (Mateo 26:26)
Jesús tomó el pan, dio gracias a Dios, lo partió, se lo dio a sus seguidores y dijo: Tomen
este pan y coman; éste es mi cuerpo. También dijo: vuestros padres comieron el maná en
el desierto, y murieron. Éste es el pan que desciende del cielo (Éxodo 16:15) para que el
que de él come, no muera. Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere
de éste pan, vivirá para siempre; y el pan que yo les daré es mi carne; la cual yo daré por
la vida del mundo. Es el pan de la vida y el que viene a Él, jamás tendrá hambre y el que
crea en Él, nunca tendrá sed; demostrando nuevamente una de tantas razones por la que
éste nuevo pacto es mejor que el anterior (Juan 6:32-51). Ese pan representa su cuerpo, el
cual es partido, golpeado, destrozado por nosotros; como efectivamente sucedió al ser
arrestado y posteriormente crucificado. Esto fue profetizado por Isaías, cuando declaró
mucho tiempo antes que el cuerpo del Señor sería herido por nuestras transgresiones y
molido por nuestras iniquidades; porque el castigo destinado para nosotros cayó sobre Él
(Isaías 53:5).
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Lucas 22:19-20 LBA “y habiendo tomado el pan, después de haber dado gracias,
Lo partió, y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo que por vosotros es dado; haced esto
en memoria de mí. De la misma manera tomó la copa después de haber cenado, diciendo:
Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que es derramada por vosotros.”
✔ Vino: del griego (G 3631 OINOS) (Mateo 26:27-28)
Representa la sangre. Es esencia de la vida (Levítico 17:11), la cual es derramada para
el perdón de pecados. De tal manera que toda deuda ha sido pagada, y también propicia
la reconciliación del humano para con Dios (2 Corintios 5:19).
Los dos elementos son físicos y terrenales; sin embargo, hay que aclarar que dichos elementos
representan el cuerpo y la sangre del Señor Jesucristo, los cuales al entrar en nuestro organismo
se convierten en elementos espirituales, convirtiéndose así, en verdadera comida y verdadera
bebida. A éste suceso se le conoce como consubstanciación, que fue lo que ocurrió en las bodas
de Caná donde el agua se transformó en vino, en la boca del maestresala (Juan 2:9).
Es una ordenanza
El Señor Jesús estableció dos ordenanzas: El Bautismo en Agua y la Cena del Señor o Santa Cena
(Lucas 22:19) porque en la práctica, ambas buscan el mismo propósito. En el bautismo en agua,
se muere al viejo hombre y se nace a novedad de vida. La muerte en Cristo sucede cuando la
persona es sumergida completamente en el agua; en la Santa Cena cuando se come el pan. En
cuanto a la resurrección, ésta sucede en el bautismo en agua, cuando la persona sale del agua; y
en la Santa Cena cuando se toma del vino. El sueño que interpretó José, respecto a la muerte del
panadero y la nueva vida del copero de Faraón, lo explica muy bien (Génesis 40:9-19).
Autoevaluación
Debemos autoevaluarnos constantemente; sobre todo antes de participar de la Cena del Señor,
porque implica ponernos a cuentas con Él, para no presentarnos indignamente. Esta palabra
“indignamente” viene del griego y la encontramos en el Diccionario Swanson con el numeral
(G371) ANAXIOS y significa: irreverente, inapropiadamente, de manera inadecuada. Es
importante porque el que come y bebe indignamente, sin discernir correctamente el cuerpo del
Señor; come y bebe juicio para sí. Por esta razón, hay muchos débiles y enfermos, y muchos
duermen. Si nos examinamos a nosotros mismos, seremos protegidos de la ira de Dios; que viene
sobre los moradores de la tierra y nosotros no participaremos de la condena que viene para el
mundo (1 Corintios 11:27-32).
Conmemoración
El Señor Jesús, luego de partir el pan y tomar la copa dijo; que cada vez lo hiciéramos en memoria
de Él; por ello la importancia de anunciar la muerte del Señor Jesús y su resurrección, hasta que Él
venga (1 Corintios 11:24-26), porque dice: Desde ahora no beberé más de éste fruto de la vid,
hasta aquel día cuando lo beba de nuevo con vosotros en el reino de mi Padre (Mateo 26:29).
Nos prepara
El Rey David, figura del Señor Jesús, buscaba a alguien de la casa de Saúl; para hacerle
misericordia y después de realizar la búsqueda, se encontró con Mefiboset, quien estaba lisiado
de sus piernas y a quien prometió que siempre se sentaría a su mesa (2 Samuel 9:7). Lo que nos
enseña que cuando nos sentamos a tomar la Santa Cena, todos nuestros defectos, son cubiertos
por la mesa del Señor; entiéndase cualquier pecado, complejo o incapacidad. También
Melquisedec, Rey de Salem, ministró pan y vino a Abraham; posteriormente a una victoria y previo
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Lucas 22:19-20 LBA “y habiendo tomado el pan, después de haber dado gracias,
Lo partió, y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo que por vosotros es dado; haced esto
en memoria de mí. De la misma manera tomó la copa después de haber cenado, diciendo:
Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que es derramada por vosotros.”
a que se encontrara con el Rey de Sodoma; lo que significa que la Santa Cena, nos prepara
para resistir las insidias del diablo (Génesis 14:18).
Beneficios
✔ Libres de Egipto (Éxodo 12:50-51).
El Pueblo de Israel estuvo esclavo por cuatrocientos treinta años, antes de salir de Egipto.
Se le ordenó que preparara la Pascua para que la plaga no los destruyera (Éxodo 12:13).
Ese mismo día el Señor los sacó de la tierra de Egipto, y desde ese entonces; se celebró en
conmemoración de su salida de ese territorio (Éxodo 12:40-41). Es por ello, que cada vez
que participamos de la Santa Cena, nos alejamos un poco más del territorio de Faraón; es
decir, el mundo y nos unimos más a Cristo.
✔ Se abren los ojos (Lucas 24:28-31).
Así como los discípulos del Señor que iban de camino a Emaús, tenían sus ojos espirituales
velados y conocían parte del sacrificio de Cristo; no lo reconocieron cuando se les presentó,
hasta que el Señor se sentó con ellos a la mesa (Lucas 24:16). Esto quiere decir que la Cena
del Señor abre nuestros ojos espirituales, para que podamos entender los planes de Dios
para nuestra vida.
✔ Tener vida eterna (Juan 6:57).
La Cena del Señor es un sustento en nuestra vida espiritual; ésta palabra “vida” viene del
griego ZÁO (G2198) y significa: Viviente o vivir. Es ésta palabra que encontramos en (1
Tesalonicenses 4:17). Entonces nosotros, los que estemos vivos (ZÁO) y que
permanezcamos; seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes, al encuentro del
Señor en el aire; y así estaremos con el Señor siempre. Si en caso durmiéramos en el Señor,
nos da el derecho a la resurrección y de esa manera se da un vínculo de unidad para
permanecer en el Señor, y el Señor en nosotros (Juan 6:54-56).
Requisitos para participar de la Santa Cena
Así como en la participación de la Pascua, se les prohibía participar de la Santa Cena a los
extranjeros; a no ser que fuesen circuncidados. La circuncisión consistía en quitar exceso de
carne, de la misma manera; la Cena del Señor es únicamente para el que es nacido de nuevo
(Éxodo 12:43, 48).
CONCLUSIONES
La biblia muestra la Pascua como una fiesta determinada para un período identificado como el
Antiguo Pacto; mientras que la Santa Cena es una celebración que instaura un nuevo pacto,
porque cuando hay un cambio de sacerdocio; necesariamente ocurre un cambio de ley (Hebreos
7:12). El Señor prometió a Abraham que se proveería así mismo de un cordero (Génesis 22:8),
preparado antes de la fundación del mundo (1 Pedro 1:19-20); que fue identificado por Juan el
Bautista, como “el cordero de Dios que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29). Es por eso que
dice en Hebreos capítulo diez, versículo doce: Que la sangre de Cristo constituye un solo sacrificio
por los pecados para siempre.