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Funciones del Don de Profecía

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1 Corintios 14:31 LBLA “Porque todos podéis profetizar uno por uno, para que

todos aprendan y todos sean exhortados.”

INTRODUCCIÓN

Hemos aprendido que cada uno de los dones espirituales cumplen por lo menos una función
dentro del cuerpo de Cristo, que fueron concedidos a la iglesia para el bien común (1 Corintios
12:7) y que debemos ponerlos al servicio de los demás (1 Pedro 4:10). Dentro de los diferentes
dones espirituales, vemos que hay mejores dones y dentro de éstos, el de profetizar (1 Corintios
12:31, 14:1).

Tradicionalmente, se ha enseñado que el don de profecía únicamente cumple con tres funciones:
Edificar, consolar y exhortar. Aunque es cierto que el don de profecía edifica, consuela y exhorta
(1 Corintios 14:3); también lo usa el Espíritu Santo para otras funciones igual de importantes. En
ésta oportunidad nos enfocaremos en siete funciones del don de profecía, que fueron enseñadas
por el apóstol Pablo en el capítulo catorce de su primera carta a los Corintios.

DESARROLLO

EDIFICAR “Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación… El que habla en lenguas,
a sí mismo se edifica, pero el que profetiza edifica a la iglesia.” (LBLA 1 Corintios 14:3-4). Edificar
es el propósito principal de todo don, virtud, habilidad y capacidad espiritual que se nos haya
concedido; porque todo debe ser hecho para edificación (1 Corintios 14:12, 26). Los cinco
ministerios (domas) equipan a los santos para la edificación del cuerpo de Cristo (Efesios 4:11-12);
porque la autoridad que Dios nos ha concedido debe ser usada para edificar y no para destruir
(2 Corintios 10:8, 13:10). El don de profecía no es la excepción, por eso el primer punto en ser
mencionado es éste; porque edificar es la base y fundamento de toda función dentro del cuerpo
de Cristo y viene a ser como el común denominador. Lo opuesto a edificar es: Destruir, dañar,
arruinar, echar a perder, entre otros.

¿Puede usarse un don para destruir?


Lamentablemente la respuesta es afirmativa, pero no es en sí el don el que causa daño, sino el mal
uso del mismo; pero si se usa legítimamente, fielmente, con sabiduría y amor, será un instrumento
poderoso de edificación. Recordemos, que la sabiduría y el amor son dos de los principales
elementos que contribuyen a la edificación (Proverbios 24:3, 1 Corintios 8:1).

El término griego que fue traducido para edificación en 1 Corintios 14:3 es OIKODOMÉ (G3619)
el cual está relacionado con arquitectura y estructura, denotando: El acto de construir. Se usa
figurativamente como edificación o promoción del crecimiento espiritual; también significa:
Fortalecimiento, desarrollo, hacer más apto. En el versículo cuatro se utiliza el término griego
OIKODOMÉO (G3618) el cual significa: Ser el constructor de la casa, fortalecer, restaurar, levantar,
reparar, hacer más capaz. (Todo lo que una profecía proveniente del Señor puede hacer).

EXHORTAR “Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y
consolación.” (LBLA 1 Corintios 14:3) parecería que el don de profecía reúne atributos o
cualidades de otros dones espirituales; ya que según Romanos 12:8 hay un don de exhortación,
por lo que parecería que quien profetiza podría fluir también en el don de exhortar; porque el
término griego de donde se derivan la función del don de profecía y el don de exhortar es el mis-

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1 Corintios 14:31 LBLA “Porque todos podéis profetizar uno por uno, para que
todos aprendan y todos sean exhortados.”

mo PARAKLESIS (G3874) el cual significa: Imploración, ruego, una llamada, pedido fervo-
roso, una petición, súplica. También significa confortar, estimular y ayudar. Se deriva del tér-
mino griego PARAKALÉO (G3870) que significa: Llamar cerca, invitar, apremiar a alguien para
que siga un curso de conducta. Veamos un ejemplo en donde se utiliza éste término:
“Fortaleciendo los ánimos de los discípulos, exhortándolos a que perseveraran ánimo en la fe, y
diciendo: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios.”
(Hechos 14:22 LBLA).
Pablo dijo que la exhortación debe hacerse, así como un padre exhorta a sus hijos (1 Tesalonicen-
ses 2:11), con paciencia (2 Timoteo 4:2), con sana doctrina (Tito 1:9) y con autoridad (Tito 2:9). La
exhortación por medio de la profecía estimulará al pueblo del Señor a avanzar, a no desmayar,
confortándolos y ayudándoles a perseverar. Por eso Pablo dijo que, si todos profetizan, todos
serán exhortados (1 Corintios 14:31).

CONSOLAR “Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y
consolación.” (LBLA 1 Corintios 14:3). Una de las preciosas funciones del Espíritu Santo es consolar
y lo hace de muchas maneras, dentro de ellas, a través del don de profecía. Recordemos que el
Señor dio la orden enfáticamente de consolar a su pueblo, hablándole directamente al corazón
(Isaías 40:1-2). El término griego que se utiliza en el versículo base es PARAMUDSÍA (G3889) que
significa: Hablar cerca, consolación; pero de una manera más entrañable, es decir un consuelo a
lo más íntimo del corazón. Este término se deriva del griego PARAMUDSEOMAI (G3888) que
significa: Relacionarse cerca, animar, consolar y se traduce alentar, aliviar. Se utiliza cuando Lázaro
murió y María su hermana era consolada (Juan 11:31). Pablo la utiliza cuando dice que hay que
animar a los desalentados (1 Tesalonicenses 5:14). La diferencia con la exhortación es que se
exhorta al que está bien para que persevere, al que está firme para que no caiga. Sin embargo, el
desalentado, el decaído, el deprimido, el que ya no tiene fuerzas, necesita el consuelo, porque
según 1 Tesalonicenses 5:14 dice que el desalentado es el pusilánime, el abatido, el acomplejado,
el desanimado, desesperanzado, aterrorizado, el ansioso (acorde a diferentes versiones bíblicas).
Cuando se habla de consolar en 1 Tesalonicenses 5:14, otras versiones traducen animar, alentar,
confortar. Por esa razón el profeta Isaías decía: “Mi Señor me ha dado una lengua de discípulo,
para saber decir al abatido una palabra de aliento...” (BNP Isaías 50:4), la versión BLS tradujo: “Dios
me enseñó a consolar a los que están afligidos y cansados”.
Como podemos notar cada función del don de profecía suple una necesidad diferente y es la
medicina adecuada para cada padecimiento. Edifica y da crecimiento y al que va avanzando;
exhorta y conforta al que está batallando; consuela y anima al que ha desmayado.
A continuación, estudiaremos otras funciones hermosas del don de profecía:
CONFIRMAR: “… pero la profecía es una señal, no para los incrédulos, sino para los creyentes”,
(1 Corintios 14:22 LBLA). La palabra señal utilizada en éste versículo, fue traducida del término
griego SEMEÍON (G4592) cuyo significado es: Indicación, señal, signo, milagro. Se refiere a
milagros que confirman la autoridad divina (Juan 2:11), señales que confirman un ministerio
genuino (2 Corintios 2:12), milagros de sanidad (Juan 4:54), señales que anuncian eventos del
porvenir (Lucas 21:25).

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1 Corintios 14:31 LBLA “Porque todos podéis profetizar uno por uno, para que
todos aprendan y todos sean exhortados.”

Uno de los propósitos de las señales es confirmar la palabra del Señor. “Y ellos salieron y
predicaron por todas partes, colaborando el Señor con ellos, y confirmando la palabra por
medio de las señales (semeíon) que la seguían” (Marcos 16:20 LBLA).

Entonces, la profecía confirma la palabra, no la contradice, ni la altera. De hecho, el término griego


que se refiere a confirmar es BEBAIOO (G950) y se puede traducir como: Rarificar, comprobar,
afirmar, corroborar, posibilitar el creer, confirmar una creencia, verificar, aumentar la fuerza
interior, certificar y fortalecer. Es decir, que el mensaje que predicaban se fortalecía en las señales
y hacía más fácil el creer en los oyentes. Entonces las señales aumentan la fe; y si la profecía es
una señal que Dios utiliza para confirmar y afirmar su palabra, éste don precioso dará firmeza y
certeza en el corazón. Se suele decir que la profecía no es para guiar y ésto es correcto; pero si
sirve como señal para confirmar algo. Quizá alguien ha tomado una decisión, pero no se siente
plenamente convencido y de pronto una profecía confirma lo que había en su corazón, la persona
ahora tiene la certificación de que lo que iba a ser tiene la aprobación divina.

Este término “semeion” que se traduce como señal, se deriva del término griego SEMAINO
(G4591) que significa: Dar una señal, indicar, dar a entender, dar a conocer, informar, declarar,
advertir y predecir. Este término se utiliza cuando el profeta Agabo predijo un hambre que vendría
sobre toda la tierra, profecía que se cumplió (Hechos 11:28). Un ejemplo de cómo la profecía sirvió
para confirmar algo que ya el Espíritu había mostrado, lo vemos en Pablo, quien sabía de los
sufrimientos que le esperaban en Jerusalén y para confirmarlo, el profeta Agape lo declaró
(Hechos 20:22-23, 21:10-11).

CONVENCER “Pero si todos profetizan y entra un incrédulo, o uno sin ese don, por todos será
convencido…” (1 Corintios 14:24 LBLA). Una de las funciones del Espíritu Santo es convencer de
pecado (Juan 16:8). Convencer viene del griego ELENJO (G1651) que también se puede traducir
como: Redargüir, amonestar, reprender, reconvenir (hacer ver a alguien el error o la mala acción
que cometió), mostrar la falta. La biblia Martín Nieto lo traduce así: 1 Corintios 14:24 “Pero si todos
están hablando en nombre de Dios, ese simple fiel o incrédulo por lo que oye a todos puede
recapacitar, examinarse a sí mismo y convencerse de su pecado”. Entonces profetizar también es:
Señalar con amor las faltas (pecado), con el fin de conducir al arrepentimiento; a veces puede ser
una reprensión que busca que el oyente se dé cuenta de su condición. Como la reprensión que
hace el Señor a algunos de los ángeles de las iglesias, a quienes les dice tengo contra ti… pero
luego les dice “arrepiéntete” (Apocalipsis 3:19).

JUZGAR “Pero si todos profetizan y entra un incrédulo, o uno sin ese don, por todos será
convencido, por todos será juzgado” (1 Corintios 14:24 LBLA). El don de profecía también sirve
para juzgar, en el buen sentido de la palabra. El término griego que se traduce “juzgar” en éste
versículo es ANAKRINO (G350) el cual significa: Escudriñar, discernir, investigar, interrogar,
preguntar, examinar. Como dijimos anteriormente, el don de profecía reúne virtudes y atributos
de otros dones, en éste caso el discernimiento, por lo que es posible que en quien fluye el don de
profecía, también se manifieste el don de discernimiento, porque la profecía discierne y examina
lo profundo del corazón.

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1 Corintios 14:31 LBLA “Porque todos podéis profetizar uno por uno, para que
todos aprendan y todos sean exhortados.”

La Biblia dice que el Espíritu todo lo escudriña (1 Corintios 2:10), utiliza diferentes medios; a
veces la palabra profética más segura (Hebreos 4:12) y otras veces utiliza el don de profecía. Se-
gún la versión BMN, quien oye la profecía en su función de juzgar, podrá examinarse así mismo.
Para poder juzgarse uno mismo, como ocurre en la ministración de la cena del Señor, se requiere
de sinceridad, y ésto deja ver que la profecía provee de honestidad, porque el mismo Espíritu se
encarga de redargüir y provee por su bondad la capacidad de arrepentirnos, ya que, al ser
escudriñados por Él, será revelado lo qué hay en el corazón, esto está íntimamente relacionado
con la siguiente función de este precioso don.

REVELAR “los secretos de su corazón quedarán al descubierto, y él se prostrará y adorará a Dios,


declarando que en verdad Dios está entre vosotros.” (1 Corintios 14:25). Uno de los propósitos
de la profecía es sacar a la luz cosas ocultas, pero no con el ánimo de avergonzar públicamente a
alguien; sino con el propósito de librarlo, liberarlo, sanarlo y restaurarlo. El término griego que fue
traducido “quedarán al descubierto” es FANEROS (G5318) que significa: Hacer patente,
manifestar, descubrir, abierto a la vista, visible. Este término se usa en el siguiente versículo: “Pues
no hay nada oculto que no haya de ser manifiesto, ni secreto que no haya de ser conocido y salga
a la luz.” (Lucas 8:17 LBLA). Este término griego se deriva del término FAINO (G5316) que significa:
Iluminar, mostrar, alumbrar, hacer aparecer, hacer evidente, ser traído a la luz. Entonces el don de
profecía sirve para alumbrar áreas oscuras de nuestra vida, para hacer evidentes pecados ocultos
y/o escondidos. Aunque no solamente pone en evidencia el pecado, si no que puede revelar
daños y heridas que fueron causados en el pasado; de los que no estábamos conscientes” o
habíamos olvidado. Por ejemplo, cuando David recibió la visita del profeta Natán, tuvo revelación
de su pasado y de su pecado; lo cual lo condujo al arrepentimiento (2 Samuel12:1-13).

CONCLUSIONES

El don de profecía es como un abanico espiritual de virtudes que convergen entre sí, para bendecir
al cuerpo de Cristo. Si no hemos recibido éste don; anhelémoslo ardientemente, pidámosle al
Señor que nos llene de su Espíritu Santo para poderlo recibir y si ya lo hemos recibido,
procuremos usarlo de manera adecuada; con amor, temor y temblor delante de Dios.

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