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Dictadura

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Dictadura militar argentina

¿Qué fue la dictadura militar argentina?


La dictadura militar argentina, llamada por sus protagonistas Proceso de Reorganización
Nacional, gobernó el país desde 1976 a 1983, entre el golpe de estado de 1976 y la entrega
incondicional del poder a un gobierno constitucional en 1983.
El golpe de estado que instauró la dictadura ocurrió el 24 de marzo de 1976. Los militares se
organizaron en una primera Junta para gobernar el país, a la que seguirían otras tres.

Se caracterizó por aplicar una represión brutal, que incluía torturas, violar sistemáticamente
los derechos humanos, apropiarse de bebés y niños, ocultando su identidad, y por la
desaparición de personas. El número de desaparecidos se cifra entre 9.000 y 30.000, muchos
de ellos asesinados durante los llamados “vuelos de la muerte”.

Su objetivo primordial fue luchar contra la “corrupción, la demagogia y la subversión”, y


poner a la Argentina “en el mundo occidental y cristiano”. Actuó contra los “peronistas”,
“zurdos”, “populistas” o “subversivos”. Y, en general, contra quienes se opusieran.
Participaron los militares, apoyados por diversos empresarios civiles, algunos medios de
comunicación y parte de la Iglesia católica.

Causas
Actividad armada de grupos izquierdistas
Nacidos del seno del peronismo, los Montoneros fueron una organización guerrillera que
realizó un gran número de ataques terroristas durante la década de los 70. En los años previos
al golpe se habían radicalizado, acercándose al Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP).

Según los historiadores, a principios de 1976 se cometía un asesinato político cada cinco
horas, pero no todos eran cometidos por organizaciones izquierdistas. La violencia política
representaba un factor importante de inestabilidad, y a esto se unían las crecientes
manifestaciones obreras.

El ejército reaccionó en febrero de 1975 al comenzar el Operativo Independencia, una


intervención militar que pretendía acabar con los guerrilleros apostados en la selva de
Tucumán.
Las acciones del ejército no se limitaron a los miembros del ERP y Montoneros, también
afectaron a partidos políticos, estudiantes, religiosos o activistas populares. En la práctica,
desarrollaron un terrorismo de Estado, antecedente de lo que luego haría la dictadura.

La Triple A
La Triple A (Alianza Anticomunista Argentina), fue una organización de derechas que
apoyaba al ejército. También surgió del peronismo y contaba con miembros de la Policía
Federal y de las Fuerzas Armadas. Se calcula que causó la desaparición y muerte de casi 700
personas, teóricamente vinculadas a movimientos de izquierda.

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Este grupo paramilitar fue desmantelado poco antes de iniciarse la dictadura, y sería el propio
gobierno militar el que asumiría sus objetivos y parte de sus métodos.

Crisis económica
Argentina sufría un gran problema de inflación, y se encontraba al borde de la suspensión de
pagos internacionales. Para intentar solucionar los problemas, en 1975 la moneda fue
devaluada y se decretó un gran tarifazo. Asimismo, algunas de las grandes empresas privadas
habían pedido directamente la intervención del ejército.

Doctrina de la seguridad nacional y Plan Cóndor


En plena Guerra Fría, Estados Unidos mantenía una línea en sus relaciones exteriores llamada
“Doctrina de la seguridad nacional”. Mediante esta fórmula, [Link]. alentaba a que militares
tomaran el poder en aquellos países latinoamericanos con gobiernos izquierdistas.

En Argentina ya existía un antecedente de la aplicación de esta doctrina: el plan CONINTES


(Conmoción Interna del Estado), puesto en marcha durante el gobierno de Arturo Frondizi en
1957. Este plan desató la represión interna y la detención de líderes opositores.

El Plan Cóndor fue una campaña de represión política y terrorismo de Estado alentada por
Estados Unidos para realizar operaciones de inteligencia y asesinar a opositores. Este plan se
adoptó formalmente en 1975 por los líderes de la inteligencia militar de Argentina, Chile,
Uruguay, Paraguay y Bolivia.
Contexto social y político
Juan Domingo Perón fue derrocado en 1955, tres meses después de una masacre en la Plaza
de Mayo. A partir de ese momento se alternaron varios gobiernos de facto con otros electos,
sin que la inestabilidad desapareciera.

Guerra Fría
En el contexto de la Guerra Fría, la Revolución cubana alentó a muchos movimientos
izquierdistas en el continente, y Estados Unidos trató de que la Revolución no se extendiera.

La manera de hacerlo fue apoyar, abierta o indirectamente, los golpes militares contra los
gobiernos que consideraba pro-comunistas. Para 1973, todos los países del Cono Sur, excepto
Argentina, eran dictaduras militares.

Muerte de Perón
Perón regresó de su exilió en 1973 y se presentó de nuevo a elecciones. Sus gobiernos
anteriores habían tenido un marcado carácter populista, pero el del 73 se caracterizó por su
acercamiento a los militares.

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Su muerte en 1974 dejó en Argentina un vacío político. Dentro de su movimiento existían
varias facciones y buena parte de las Fuerzas Armadas no aprobaba su sustitución por
Isabelita, su viuda. Maria Estela Martínez de Perón tuvo presiones para que dejara el cargo,
pero se negó.

José López Rega


José López Rega tuvo una gran influencia sobre Isabelita Perón y su papel fue fundamental
en los acontecimientos posteriores.

Fue el causante de la renuncia de José Ber Gelbard, ministro de Economía de Perón, y


coincidió con una intensificación de la violencia. Los problemas aumentaron cuando
Celestino Rodrigo fue nombrado responsable de la economía nacional.

Medidas económicas
Con el apoyo de López Rega, Celestino Rodrigo decretó una serie de medidas económicas
muy cuestionadas. Entre ellas, una devaluación que osciló entre el 100% y el 160%. El precio
de la gasolina se incrementó un 181% y el del transporte un 75%.

En la práctica, estas medidas supusieron un fuerte recorte del poder adquisitivo salarial,
mientras que las exportaciones agropecuarias salieron beneficiadas. La inflación se
incrementó bruscamente, causando una grave crisis económica.

Estrategia Nacional Contrainsurgente


La presidenta solicitó, en septiembre de 1975, una excedencia temporal por razones de salud.
La sustituyó el senador Ítalo Luder, quien reforzó el poder de los militares. Una de sus
primeras decisiones fue dar la orden de “aniquilar” a los guerrilleros, creando un Consejo
Nacional de Defensa controlado por el ejército.

Las Fuerzas Armadas procedieron a dividir el país en cinco zonas militares. Los encargados
de las zonas tenían poder absoluto para ordenar las acciones represivas que consideraran
necesarias.

Luder, además, decretó el adelanto de las elecciones previstas para marzo de 1977. La nueva
fecha fue la segunda mitad de 1976.

Según los historiadores, en ese periodo se produjo una reunión dirigida por Jorge Rafael
Videla, comandante en Jefe del Ejército, con otros altos mandos y la participación de asesores
franceses y estadounidenses.

En ese encuentro, aprobaron en secreto la Estrategia Nacional Contrainsurgente, que


prescindió de las garantías del Estado de Derecho en la lucha contra la insurgencia.

El propio Videla declaró, durante una Conferencia de Ejércitos Americanos celebrada el 23


de octubre de 1975: “si es preciso, en la Argentina deberán morir todas las personas
necesarias para lograr la paz del país”.

Intento de golpe de estado


Isabelita Perón volvió a la presidencia en octubre de 1975. El 18 de diciembre se produjo un
intento de golpe de estado por parte del sector ultranacionalista de las Fuerzas Aéreas, que
resultó fallido. Sin embargo, triunfó en su objetivo de desplazar de su cargo al comandante de
las Fuerzas Áreas, Héctor Fautario, el último militar que apoyaba a la presidenta, y el
principal obstaculo para que Videla tomara el poder.

Durante la Nochebuena de ese año, Videla se dirigió a las Fuerzas Armadas y lanzó un
ultimátum a Isabel para que ordenara el país en 90 días.

Juntas Militares
El golpe comenzó a las 3 y 10 de la madrugada del 24 de marzo de 1976, arrestando a
Isabelita de Perón. Los golpistas, una vez controlado el país, organizaron un gobierno
dictatorial. Crearon una Junta de Comandantes con participación de las tres ramas del
Ejército, otorgando independencia a cada una para actuar sin necesidad de consensuar nada.

La Junta denominó a su gobierno Proceso de Reorganización Nacional o, simplemente, El


Proceso.

Primera Junta Militar (1976-1980)


La primera Junta Militar estuvo formada por Jorge Rafael Videla, Emilio Eduardo Massera y
Orlando Ramón Agosti. Videla fue el primer presidente por un periodo de 5 años, con
facultades ejecutivas, legislativas y judiciales.

Las primeras decisiones de la Junta fueron disolver el Congreso Nacional, destituir a los
miembros de la Corte Suprema y a las autoridades provinciales, y establecer la censura.

La etapa de Videla como presidente fue la más sangrienta de toda la dictadura. Entre otras
cosas, se le considera el responsable de la denominada “solución final”, que establecía el
asesinato de los desaparecidos. Además, fue el responsable del comienzo de los robos de
niños.

Uno de los acontecimientos que marcaron el periodo de la primera Junta Militar fue la
organización del Mundial de Fútbol de 1978. Los militares quisieron aprovechar el
acontecimiento deportivo para blanquear su imagen internacional.
Sin embargo, la represión continuó y los periodistas extranjeros vieron cómo su labor era
obstaculizada cuando quisieron recabar información sobre los campos de prisioneros, los
centros de tortura y otros asuntos.

Segunda Junta Militar (1980-1981)


Los miembros de la segunda Junta Militar fueron Roberto Viola, Armando Lambruschini y
Omar Graffigna.

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La etapa de Videla terminó en 1980 con una importante crisis económica y financiera.
Igualmente, existían diferencias dentro de los miembros de la Junta y entre las Fuerzas
Armadas. Por esas causas, Videla adelantó que su sucesor iba a ser Roberto Viola, quien
debía gobernar hasta 1984.

Viola comenzó su mandato decretando una importante devaluación de la moneda para


corregir la crisis financiera, pero acabó provocando un notable aumento de precios y de la
inflación.

Seis meses después, ya había voces pidiendo su destitución. Esta se produjo finalmente
cuando Viola fue internado por problemas de salud.

Tercera Junta Militar (1981-1982)


La siguiente Junta Militar fue conformada por Leopoldo Galtieri, Jorge Anaya y Basilio Lami
Dozo. Galtieri asumió el cargo de presidente el 22 de diciembre de 1981 y formó un gobierno
en el que introdujo civiles en algunos ministerios. Pero la economía no mejoraba y las
medidas tomadas afectaron negativamente a la población.

Por su parte, la oposición había comenzado a organizarse en la llamada Multipartidaria,


compuesta por una multitud de partidos y movimientos. Entre los participantes estaba el
Partido Comunista, los socialistas, la Iglesia y la CGT, entre muchos otros.

Bajo el lema de “Pan, Paz y Trabajo” se convocaron varias manifestaciones obreras, algunas
de la cuales fueron reprimidas con violencia.
La Junta necesitaba una salida que redujera la presión de la calle, y la encontró en la guerra
contra Gran Bretaña para intentar recuperar las islas Malvinas.

Muchos historiadores consideran que Galtieri buscó una manera de que la población apoyara
al gobierno en una guerra por una causa compartida. Sin embargo, la derrota provocó su
caída.

Cuarta Junta Militar (1982-1983)


La última de las Juntas Militares estuvo compuesta por Cristino Nicolaides, Rubén Franco y
Augusto Jorge Hughes.

El presidente elegido fue Reynaldo Benito Bignone, un teniente general que había sido
secretario general del Ejército y jefe del Colegio Militar. Su llegada al poder se produjo en
medio de la crisis provocada por la derrota en las Malvinas.

Bignone eliminó las restricciones a los partidos políticos, estableció conversaciones con la
Multipartidaria y, en agosto de 1982, aprobó el estatuto de los partidos.

La oposición presentó un plan económico para mejorar la situación, pero fue rechazado. Ante
esto, la Multipartidaria convocó una concentración, la “Marcha por la Democracia”. Más de
100.000 personas se reunieron el 16 de diciembre. Las fuerzas de seguridad reaccionaron con
violencia, asesinando a un obrero participante.

Cuatro meses después, el 28 de abril de 1983, los dictadores publicaron un informe llamado
Documento Final de la Junta Militar. Su contenido era una justificación de sus actos durante
la dictadura.

Vuelta a la democracia
Finalmente, la Junta convocó elecciones para el 30 de octubre de 1983. El elegido fue Raúl
Alfonsín, candidato de la Unión Cívica Radical.

Economía
El primer responsable de economía de la dictadura fue José Alfredo Martínez de Hoz, quien
ocupó el ministerio hasta 1981. La Junta le concedió un gran poder para transformar
totalmente el funcionamiento económico del país.

Políticas liberales
Martínez de Hoz presentó su programa económico el 2 de abril de 1976. El programa se basó
en el liberalismo, que pretendía potenciar la libre empresa y aumentar la producción, y
prometía disminuir el papel del Estado en la economía.

Las primeras medidas promulgadas buscaban estabilizar el país y contaron con el respaldo
del FMI y de la banca privada extranjera. Uno de los primeros pasos fue devaluar la moneda
y reducir el déficit del sector público mediante una congelación de los salarios. También
obtuvo financiación externa.

En un comienzo, las medidas lograron controlar la crisis creada tras la gestión de Rodrigo. El
siguiente paso fue abrir la economía y liberalizar los mercados financieros.

Apertura del mercado


Martínez de Hoz pretendía abrir el mercado interno a la competencia exterior. Para ello
redujo los aranceles a los productos importados, pero afectó la actividad productiva interna.

Por su parte, el gobierno liberalizó la tasa de interés y se autorizaron nuevos bancos. El


Estado, que renunciaba a los controles, garantizaba los depósitos a plazo fijo.

En 1978 se estableció la llamada “tablita”, una medida que establecía la devaluación mensual
del peso. El objetivo era controlar la inflación, pero fracasó. Esta medida fomentó una fuerte
especulación, con grandes sumas colocadas a corto plazo, buscando beneficiarse de las altas
tasas de interés y de la garantía estatal sobre el precio de recompra de los dólares.

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Endeudamiento
El sector productivo, en contraste con el financiero, cayó pronto en un endeudamiento brutal.
Esto afectó especialmente la industria, que no solo disminuyó su producción, sino que sufrió
el cierre de muchas empresas.
Todo el plan de Martínez de Hoz se desplomó en 1980. Varias entidades financieras
quebraron y el Estado debió pagar los pasivos que mantenían.

Crisis de 1981
La salida de Videla, reemplazado por Viola, conllevó también el cambio en el ministerio de
Economía. Ese año el descalabro llegó al máximo: el peso se devaluó un 400% y la inflación
se disparó un 100% anual. El Estado nacionalizó las deudas de las empresas privadas,
agravando el endeudamiento público.

A pesar del programa liberal, Martínez de Hoz había fortalecido el papel del Estado en la
economía. La Junta Militar no deseaba perder el control de las empresas públicas y los
militares ocuparon sus cargos más importantes.

El gobierno, además, incrementó la inversión pública, aunque muchas de las obras eran
ejecutadas por empresas privadas. Al final, se configuró un poderoso grupo de empresas
contratistas del Estado.

También se nacionalizaron algunas empresas privadas que tenían dificultades, lo que


incrementó aún más el gasto público.

Consecuencias de la dictadura
Desaparecidos
Decenas de miles de personas fueron detenidas, asesinadas, enviadas al exilio o
desaparecidas, enmarcadas en un plan para eliminar la disidencia interna contra la Junta
Militar.

Entre 1976 y 1983 se establecieron varios centros clandestinos de detención, siendo el más
conocido el de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), en Buenos Aires.

La cifra de desaparecidos no se ha establecido de manera fehaciente. Los números varían


según las fuentes, desde las 30.000 denunciadas por organismos de derechos humanos, hasta
los 8.961 casos señalados por la CONADEP. La Subsecretaría de Derechos Humanos asegura
que fueron 15.000.

Robo de niños
El robo de niños fue una manera de acabar con las ideologías que consideraban enemigas de
la patria, y que fuesen transmitidas por la familia.

Parte de los niños fueron secuestrados junto con sus padres. A las mujeres embarazadas que
se encontraban en los centros de detención, se los robaban nada más nacer.

El destino de esos bebés no fue siempre el mismo. Algunos fueron vendidos, otros adoptados,
y el resto abandonados en institutos sin aportar ningún dato sobre su origen.

Madres de la Plaza de Mayo


El primer grupo que salió a la calle para oponerse a la dictadura fue el de las madres de la
Plaza de Mayo. Eran madres de muchas de las víctimas de la represión. Comenzaron a
manifestarse el 30 de abril de 1977.

Dado que toda manifestación estaba prohibida, las madres solo se reunían en la Plaza, con
pañuelos blancos en las cabezas, y marchaban en círculo.

Vuelos de la muerte
Los expertos calculan que unas 5.000 personas fueron víctimas de los vuelos de la muerte,
que consistían en arrojar a los detenidos desde aviones en pleno vuelo durante su traslado
desde los centros de detención clandestinos.

Encarnizamiento contra las minorías


La ideología de los militares golpistas no aceptaba ninguna desviación de lo que
consideraban “normalidad”. Esto afectaba a todas las minorías, desde las étnicas hasta las
sexuales. De esta manera, sus políticas represivas afectaron colectivos como los
homosexuales, judíos, testigos de Jehová, etc., y se formaron comandos especiales para
perseguirlos.

Juicios
Después del regreso de la democracia, las autoridades juzgaron y condenaron a algunos de
los responsables del terrorismo de Estado. El gobierno de Alfonsín impulsó el llamado Juicio
a las Juntas, aunque después cedió a las presiones de sectores militares y promulgó las leyes
de Obediencia Debida y de Punto Final.

Estas dos últimas normas extinguieron las acciones penales contra los mandos intermedios,
sin importar su grado de participación en la guerra sucia.

Carlos Menem, presidente en 1990, indultó a Videla y Massera, quienes habían sido
condenados a cadena perpetua. Ambos exmilitares permanecieron en arresto domiciliario por
cargos no incluidos en el indulto, como el robo de bebés.

El 15 de abril de 1998 se derogaron las leyes de Punto Final y de Obediencia Debida,


corroboradas el 2 de septiembre de 2003.

Jorge Videla vivió un largo proceso de juicios que concluyeron con su encarcelamiento y
posterior muerte en prisión, en 2013.

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