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BAERGO

BOLETIN ARGENTINO DE ERGONOMÍA

Pero ... qué es la ergonomía ?

Para nosotros, la ergonomía es básicamente una tecnología de aplicación práctica e interdisciplinaria,


fundamentada en investigaciones científicas, que tiene como objetivo la optimización integral de Sistemas
Hombres-Máquinas, los que estarán siempre compuestos por uno o más seres humanos cumpliendo una
tarea cualquiera con ayuda de una o más "máquinas" (definimos con ese término genérico a todo tipo de
herramientas, máquinas industriales propiamente dichas, vehículos, computadoras, electrodomésticos,
etc.). Al decir optimización integral queremos significar la obtención de una estructura sistémica (y su
correspondiente comportamiento dinámico), para cada conjunto interactuante de hombres y máquinas, que
satisfaga simultánea y convenientemente a los siguientes tres criterios fundamentales:

* Participación: de los seres humanos en cuanto a creatividad tecnológica, gestión, remuneración, confort y
roles psicosociales.

* Producción: en todo lo que hace a la eficacia y eficiencia productivas del Sistema Hombres-Máquinas (en
síntesis: productividad y calidad).

* Protección: de los Subsistemas Hombre (seguridad industrial e higiene laboral), de los Subsistemas
Máquina (siniestros, fallas, averías, etc.) y del entorno (seguridad colectiva, ecología, etc.).

Este paradigma de las "3 P" se puede interpretar muy gráfica y sencillamente con la imagen de un trípode
que sostiene a un Sistema Hombre-Máquina optimizado ergonómicamente; si a ese trípode le faltase aunque
más no fuese una de sus tres patas (o sea que estuviese diseñado considerando únicamente a dos
cualesquiera de las 3 P enunciadas arriba), todo se vendría al suelo (no se cumpliría la optimización
ergonómica pretendida en el diseño).

La amplitud con que se han fijado estos tres criterios requiere, para su puesta en práctica, de la integración
de diversos campos de acción que en el pasado se desarrollaban en forma separada y hasta contrapuesta.
Esos campos de acción eran principalmente:

- Mejoramiento del ambiente físico de trabajo (confort e higiene laboral).

- Diseño de herramientas, maquinarias e instalaciones desde el punto de vista del usuario de las mismas.

- Estructuración de métodos de trabajo y de procedimientos en general (por rendimiento y por seguridad).

- Selección profesional.

- Capacitación y entrenamiento laborales.

- Evaluación de tareas y puestos.

- Psicosociología industrial (y, con más generalidad, empresarial).

Naturalmente, una intervención ergonómica considera a todos esos factores en forma conjunta e
interrelacionada.

Además, se ha desarrollado desde hace ya un tiempo una ampliación del concepto ergonómico, dando lugar
a la "macroergonomía", la que es conceptualizada como la optimización ergonómica de los Sistemas
Hombres-Máquinas desde el punto de vista organizacional y últimamente se encuentra en pleno desarrollo
la "ecoergonomía", ampliando aún más el campo de la optimización ergonómica.

Para practicar la ergonomía se necesita, por lo tanto, poseer una buena capacidad de relación
interdisciplinaria, una agudo espíritu analítico, un alto grado de síntesis creativa, los imprescindibles
conocimientos científicos y, sobre todo, una firme voluntad de ayudar a los trabajadores para lograr que su
labor sea lo menos penosa posible y que produzca una mayor satisfacción tanto a ellos mismos como a la
sociedad en su conjunto.

BAERGO
BOLETÍN ARGENTINO DE ERGONOMÍA
NUMERO 18 - JUNIO DE 2005
¿ERGONOMÍA CREATIVA VERSUS ERGONOMÍA NORMATIVA?
¿Es ésta una opción real? Para responder tendremos que penetrar en la esencia misma de la ergonomía.
Para nosotros la ergonomía es una tecnología que trata de optimizar los Sistemas Hombre(s)-Máquinas.
Dichos sistemas están compuestos fundamentalmente por dos subsistemas principales: el Subsistema
Hombre y el Subsistema Máquina. Pero además pueden existir dentro de aquéllos otros subsistemas: el
subsistema Condiciones Ambientales de Trabajo, el subsistema Métodos de Trabajo, el subsistema Grupo
de Trabajo Restante (es decir los demás Subsistemas Hombre que interactúan entre sí y con el Subsistema
Hombre especialmente diferenciado) y el Subsistema Máquinas Restantes (las demás máquinas que opera el
Grupo de Trabajo). Como en todo sistema la optimización deberá ser conjunta, es decir involucrar a todos
los subsistemas componentes. La optimización de cada subsistema por separado no conducirá a la
optimización del Sistema Hombre(s)-Máquina(s) sino que, por el contrario, puede ser contraproducente
para el logro de esta última optimización. Como una sencilla interpretación de la optimización integral de
un Sistema Hombre(s)-Máquinas hemos resumido la misma en tres enfoques complementarios entre sí y
que están dados por tres palabras que comienzan con P:

● Participación
● Producción
● Protección

e incluso lo hemos graficado por medio de un trípode cuyas tres patas sostienen conjuntamente a ese
Sistema Hombre(s)-Máquina(s) de modo tal que si una de ellas faltase dicho sistema se haría al menos
inestable o, más probablemente, se desplomaría.

La Participación comprende a dos factores fundamentales: la ocupación -número de Subsistemas Hombres


en el Sistema Hombre(s)-Máquina(s)- y la participación promedio de esos SSH -a su vez, dentro de esta
participación promedio se consideran sus enfoques creativos, económicos, psicosociales y decisionales.

La Producción se contempla desde los tres puntos de vista con los que se juzga la optimidad de un sistema
cualquiera: su eficacia -en este caso dada por el ritmo de producción, la calidad total y la fiabilidad
operativa-, su eficiencia económica -representada por el costo por inversión unitario y el costo operativo
unitario- y su efectividad -considerada en su elasticidad operativa y en su adaptabilidad estratégica-.

Finalmente, la Protección tiene en cuenta tanto al riesgo -para el Subsistema Hombre, para el Subsistema
Máquina, para el Subsistema Grupo de Trabajo Restante y para el entorno del Sistema Hombre(s)-
Máquina(s)- como también al inconfort -limitado, naturalmente, a los subsistemas humanos: el Subsistema
Hombre, el Subsistema Grupo de Trabajo Restante y el entorno humano del Sistema Hombre(s)-
Máquina(s)-.

¿La acción de la ergonomía sobre la Participación tiene carácter optimizante o regulante (normativo)? Pues
mucho del primero y un poco del segundo. Considerando el gravísimo problema de la desocupación que
amenaza al mundo, es deseable obtener la mayor ocupación posible de seres humanos en el trabajo
(optimización). Por otra parte, en lo que hace a su acción sobre la participación promedio de esos seres
humanos, los aspectos creativos y psicosociales son eminentemente optimizables y los económicos y
decisionales son a la vez optimizables y normalizables -pues la participación económica está basada en una
justa escala de remuneraciones en correspondencia a los aportes psicofísicos de los trabajadores y la
participación decisional dentro del Sistema Hombre(s)-Máquina(s) debe incrementarse hasta los límites
impuestos por la coordinación con los otros Sistemas Hombre(s)-Máquina(s) con los que interactúa.

Respecto a la Producción, la acción de la ergonomía es profundamente optimizante. Se busca siempre un


máximo de eficacia -mayor ritmo de producción, mejor calidad total y una alta fiabilidad operativa-,
igualmente un máximo de eficiencia en la utilización de los recursos -lo que equivale a un mínimo costo por
inversión unitario y a un también mínimo costo operativo unitario- y una máxima efectividad a lo largo del
tiempo -una máxima elasticidad operativa y una máxima adaptabilidad estratégica-.

La acción de la ergonomía en lo que hace a la Protección es, en el caso del riesgo, a la vez optimizante -pues
busca disminuirlo hasta el mínimo posible- y regulante (normalizante) -lo que se refleja en todas las
reglamentaciones "de mínima" que se establecen oficialmente y de las cuales se controla su cumplimiento
por parte de las empresas y demás organizaciones responsables-. Algo muy similar sucede respecto
al inconfort, si bien en este caso los límites regulatorios son más imprecisos y las optimizaciones no se
producen a ultranza -aparece en la aplicación real y diaria de la ergonomía al inconfort la idea subyacente
de la inevitable dosis de penosidad del trabajo ("ganarás el pan con el sudor de tu frente")-.

Esa dualidad de optimización y de regulación normativa se observa también en el profundo carácter


interdisciplinario de la ergonomía. Cada profesión que concurre a esa interdisciplinariedad aporta un
énfasis propio, ya sea en el sentido de una optimización como en un sentido regulatorio-normativo. Las
disciplinas de origen médico o similar (medicina del trabajo, psicología laboral, kinesiología, etc.) son
básicamente regulantes-normativas y en menor grado optimizantes; lo mismo acontece con las
especialidades de la ingeniería que se ocupan de la protección del hombre en el trabajo. En cambio, tanto el
diseño industrial como la ingeniería de producción son eminentemente optimizantes y secundariamente
regulantes. Todo ésto hace que la integración de un grupo de trabajo ergonómico interdisciplinario sea a la
vez dificultosa y enriquecedora. Las principales dificultades surgen, por una parte, por la ausencia de un
lenguaje común (nosotros proponemos la cibernética para el entendimiento de los distintos procesos entre
los especialistas) y, por otra parte no menos importante, por las diferencias de énfasis actitudinales
(optimizantes o regulantes) entre las diversas disciplinas reunidas. El enriquecimiento se da naturalmente
por el contacto interdisciplinario, que abre verdaderas "ventanas mentales" al pensamiento de los demás.

Volvamos al título de esta página: ¿Ergonomía creativa versus ergonomía normativa? En modo alguno.
Digamos mucho mejor: Ergonomía creativa y optimizante con las restricciones de borde de toda
optimización dadas por las regulaciones y normativas sociales imprescindibles.

BAERGO
BOLETÍN ARGENTINO DE ERGONOMÍA
NUMERO 17 - DICIEMBRE DE 2004

AMPLIAR DIMENSIONALMENTE LAS VARIABLES DE LA ERGONOMÍA


PARA AMPLIAR EL PENSAMIENTO DE LOS ERGÓNOMOS

1. La formación profesional del ergónomo

El ergónomo debe ser formado para servir al bien común y no solamente informado o capacitado pensando
en su único beneficio. La formación de los futuros ergónomos tendrá que ser integral, involucrando al
profesional en todas sus facetas y deberá ser estructurada desde el punto de vista de las responsabilidades
que asumirá en el ejercicio de esa profesión. Desde ya que hablar de formación implica la consideración de
las normas éticas que deberá observar permanentemente el ergónomo.
Si bien las responsabilidades profesionales están interrelacionadas entre sí, podemos establecer una
clasificación de las mismas en función del objeto de esas responsabilidades, es decir ante quienes debe
ejercer el ergónomo sus tareas con responsabilidad. En este sentido, se pueden establecer tres grandes
grupos de responsabilidades:

* Responsabilidades hacia la sociedad.


* Responsabilidades hacia la unidad productora de bienes y/o servicios que integra.
* Responsabilidades hacia los seres humanos cuya organización y/o dirección le ha sido confiada en la
actividad laboral.

Refiriéndonos al primer grupo, digamos que el ergónomo deberá tener un permanente contacto con el
entorno social que lo rodea, así como un claro conocimiento de sus problemas. De esta manera trascenderá
la mera técnica y evitará el peligro de convertirse en un simple tecnócrata, aislado de lo que no sea su
tecnología específica y sin intereses en las consecuencias sociales de la misma. Y no deberá olvidar nunca
que toda tecnología constituye solamente un medio para lograr el fin del bien común; en el caso de la
ergonomía de sistemas hombre(s)-máquina(s) de producción mediante su imprescindible colaboración en la
oferta de bienes y servicios a la sociedad, con las condiciones de calidad, economicidad y satisfacción de
necesidades (siempre las reales, pero sin colaborar en la aceleración del consumismo absurdo de las últimas
décadas). Por otra parte, el actual y justificado énfasis ecológico obliga a extremar los recaudos de
utilización sustentable de energía y materia prima, reciclado de productos al fin de su utilización y no
contaminación del medio ambiente.

En lo que hace a las responsabilidades del ergónomo en relación con la unidad productora de bienes y/o
servicios en la que trabaja, ellas pueden ser condensadas en tres sencillas palabras, pero con un gran
contenido conceptual: eficacia, eficiencia y efectividad. Llamamos eficacia a la capacidad de concretar y
cumplir con las misiones encomendadas en el mayor grado posible. En cambio, denominamos eficiencia a la
relación output/input (entre los valores de los objetivos logrados y de los recursos insumidos) propia del
desarrollo de las funciones que permiten la concreción de las misiones. Dejamos para el concepto de
efectividad el aspecto más político y organizacional de la capacidad de sobrevivir un sistema (en nuestro
caso productivo, ecológico o social), adaptarse al entorno, crecer y aumentar su eficiencia global.

Dentro del cumplimiento de las responsabilidades de eficacia, eficiencia y efectividad resulta relevante la
selección de tecnologías y métodos de trabajo efectuada con el punto de vista de elegir los más convenientes
para la empresa, la sociedad y el país y no los últimos que “están de moda” o son los más sofisticados
técnicamente. Dentro de estas responsabilidades de tipo social se cuenta actualmente a la referida a la
ocupación de la fuerza laboral, visto que la tendencia creciente a la desocupación ("paro") de la fuerza de
trabajo está asumiendo proporciones de catástrofe social; esta responsabilidad está directamente
relacionada con la de selección de tecnologías y consecuente adopción de métodos de trabajo recién
mencionada. Una condición básica para lograr eficacia y eficiencia en los grupos de trabajo que organiza el
ergónomo es la de tener suficiente capacidad de relación comunicacional y comprensión con los
trabajadores, con sus pares y con sus superiores. Un párrafo especial merece la actual conformación de
grupos de trabajo interdisciplinarios; el ergónomo deberá tener la mente abierta tanto como se requiera
para comprender e interactuar con los demás integrantes de distintas profesiones (y la peor forma de
hacerlo es desde una mentalidad de tecnócrata de la ergonomía).

En cuanto a las responsabilidades hacia los seres humanos de los sistemas de producción cuya optimización
integral le es confiada en la actividad laboral, podemos destacar especialmente a algunas de ellas:

- Responsabilidad respecto a la salud física del personal: no importa con qué ayuda de especialistas cuente,
el ergónomo que integre un sistema de producción será siempre el primer responsable de la higiene y
seguridad del mismo. Deberá saber compatibilizar los requerimientos de eficacia, eficiencia y efectividad
impuestos por la dirección empresaria con los recaudos respecto a accidentes y enfermedades profesionales,
sin descuidar tampoco el suficiente grado de confort que haga más llevaderas las tareas.

- Responsabilidad respecto a la capacitación del personal: tanto si esa capacitación la realiza personalmente
como si es confiada a otros especialistas, tiene que ayudar a definir qué enseñar y a quiénes, controlar
posteriormente los resultados reales de la capacitación en el desarrollo de las tareas, sugerir modificaciones
en las estrategias de capacitación, etc.

- Responsabilidad en el mando: los ergónomos en las unidades productivas son, tarde o temprano,
verdaderos organizadores-conductores de equipos ergonómicos y las cualidades requeridas para ello no son
en modo alguno despreciables. La claridad de objetivos, sinceridad y honradez de su trato serán algunos de
los factores esenciales que, unidos a los conocimientos técnicos teóricos y prácticos, lograrán una
conducción convincente (más “atraer” que “empujar”) de los hombres que dirija.

- Responsabilidad sobre las retribuciones del personal: desde ya que el nivel medio de remuneraciones del
personal escapa a su capacidad de decisión (y aún en muchos casos de la empresa misma, por la incidencia
de factores macroeconómicos generales), pero lo que sí puede y debe hacer es ayudar a establecer sistemas
justos de premios y promociones para aquéllos que brindan mayores esfuerzos y conocimientos, así como
organizar y mantener una criteriosa evaluación de puestos de trabajo basada justamente en criterios
ergonómicos multidimensionales.

- Responsabilidad respecto a la participación creativa, psicosocial y decisional del personal, de modo de


lograr una real y sincera integración de los equipos de trabajo.

Todas las expuestas arriba son las principales responsabilidades profesionales del ergónomo según nuestro
discutible juicio, pero no debe pensarse que siempre el profesional podrá satisfacer plena y conjuntamente a
todas de ellas, ya que en innumerables ocasiones existirá alguna oposición entre las mismas. En esos casos el
ergónomo deberá optar o, mejor aún, arribar a una solución de transición que le permita un cumplimiento
aceptable de todas y cada una de esas responsabilidades, sin maximizar una en particular.

Como ya dijimos, la formación de los ergónomos debería contemplar las responsabilidades emergentes de
su actuación profesional con la profundidad debida. Así también lo hemos venido afirmando desde hace
tiempo en relación a los ingenieros [1]. No abriremos juicio ahora sobre el estado actual de los distintos
planes de estudio de ergonomía en cuanto al cumplimiento de esa formación; el lector podrá hacerlo por sí
mismo. Lo que nos interesa en este trabajo es la etapa siguiente; suponiendo que el ergónomo haya recibido
una formación (y, repetimos, no solamente una información) adecuada: ¿Puede en su actividad profesional
integrar todas esas responsabilidades en sus decisiones diarias? ¿Tiene la capacidad de evaluar
conjuntamente a todos esos criterios y decidir en consecuencia? En definitiva, ¿Tiene sentido práctico el
brindarle una formación integral al ergónomo y esa formación será verdaderamente efectiva? La respuesta
a esas cuestiones nos ocupará en lo que sigue, para lo cual comenzaremos arriesgando algunas hipótesis
(indudablemente legas) sobre cómo parece pensar un ergónomo.

2. El pensamiento profesional del ergónomo

La inteligencia puede definirse, de acuerdo a la teoría de Jean Piaget [2], como un término genérico que
designa formas superiores de organización o equilibrio de las estructuras cognoscitivas y que es, por ello,
origen de la adaptación del hombre al medio. El tipo de construcción de operaciones psicológicas permite,
así, la calificación del desarrollo de un ser humano, desde su nacimiento y hasta la adultez (consideramos
que el enfoque de la psicología evolutiva es aplicable fructíferamente al tema que estamos tratando, no
obstante de referirnos a adultos profesionales).
En las primeras etapas de la vida es cuando aparece la inteligencia sensomotriz. Luego de ello tiene lugar el
pensamiento simbólico y preconceptual, al que sucede posteriormente el pensamiento intuitivo. Ya en la
pubertad se llega a las operaciones concretas plenamente desarrolladas y es, finalmente, en la adolescencia
cuando se accede progresivamente a las operaciones formales (en las que el pensamiento formal se
fundamenta en una inteligencia reflexiva que razona de modo hipotético-deductivo). Las etapas precedentes
permiten establecer un desarrollo cualitativo de la inteligencia del ser humano desde su nacimiento y hasta
su adultez mental. A la vez, dichas etapas están vinculadas, a nivel psicológico, con distintas relaciones entre
los “significantes” (definidos como la representación mental operativa de elementos del medio) y los
“significados” (dichos elementos). Según sean los significantes utilizados (índice, señal, símbolo o signo, en
un orden creciente de abstracción y formalización), podemos decir que adultamente se dan dos tipos básicos
de operaciones mentales: las concretas (que usan de índices, señales y símbolos) y las formales o de segundo
grado (que se basan en los signos).

Recordaremos ahora algunos conceptos piagetianos (siguiendo a Ramírez y Palacios) que nos servirán
posteriormente para situarnos con claridad en la problemática del pensamiento ergonómico:
Asimilación: La asimilación supone la incorporación del objeto o hecho externo a esquemas mentales
previos del sujeto; la asimilación permite reconocer o identificar los objetos o sucesos nuevos merced a su
puesta en relación con el contenido de los esquemas existentes.
Asimilación deformante: Es un tipo especial de asimilación que tiene lugar cuando la complejidad del
objeto de conocimiento sobrepasa la del esquema al que este objeto se remite o cuando la complejidad de lo
real es superior a los esquemas que lo representan. Es decir, se trata de un tipo de asimilación que se debe a
las deficiencias de los esquemas existentes; ante estas deficiencias, y en tanto los esquemas se modifiquen, lo
real es deformado para poder ser asimilado.
Acomodación: cuando se asimilan deformantemente las propiedades de un objeto, se pueden iniciar actos
tendientes a modificar los esquemas o a crear esquemas nuevos que permitan una adecuada asimilación.
Construcción (“constructo”): El conocimiento no es encontrado por el sujeto, sino construido activamente
por él a lo largo de su desarrollo. Según este principio, el conocimiento procede de la actividad del sujeto o,
dicho más esquemáticamente, la representación procede de la acción. Esto supone que conocer un objeto
implica elaborar un conjunto de acciones (efectivas o interiorizadas) que permitan dominarlo. Por su parte,
Jordan [3] dice gestálticamente al respecto: la connotación de “constructo” en su desnuda simplicidad, es la
postulación de una entidad no-existente que posibilita el ordenamiento de una serie de hechos existentes o la
predicción de hechos futuros.

Todo profesional universitario accede naturalmente a un avanzado pensamiento formal, pero el del
ergónomo posee características especiales que conviene considerar. Para facilitar esa consideración
compararemos el tipo de pensamiento de un ergónomo “clásico” con el de un artista.

El pensamiento de un ergónomo “clásico” es eminentemente algorítmico, en tanto que el de un artista es


indudablemente heurístico [4]. Pero conviene definir aquí, más allá de los conceptos especializados y con
palabras comunes, qué entendemos por algorítmico y qué por heurístico. El Diccionario de la Lengua
Española de la Real Academia dice que un algoritmo es “un conjunto ordenado y finito de operaciones que
permiten hallar la solución a un problema./2. Método y notación en las distintas formas de cálculo.”. A su
vez, entiende por heurística al “arte de inventar./2. Busca o investigación de documentos o fuentes
históricas.” (No nos debe sorprender la diferencia de las acepciones si tenemos en cuenta que la palabra
proviene del griego y significa “buscar, hallar”). No le quedará duda al lector sobre la naturaleza
algorítmica del pensamiento ergonómico; bastará que recuerde tantos tratados (en realidad simples
"manuales") de ergonomía que más de una vez ha consultado para encontrar la "receta" de resolución de
un problema; y también podemos agregar que ese pensamiento es altamente estructurado y normalizado y,
siguiendo a De Bono [5], “vertical” o no creativo. En cambio, el artista piensa de modo heurístico, poco
estructurado, creativo o “lateral”. Además, el ergónomo evalúa las soluciones halladas en forma analítica,
en tanto el artista lo hace sintéticamente. Finalmente, diremos que en general el pensamiento ergonómico es
altamente especializado, en tanto el artístico es más genérico.

Además, el pensamiento algorítmico y analítico lleva casi fatalmente al optimismo matemático y científico
en su aplicación, así como al concepto de una única y mejor solución para todos los problemas del mismo
tipo (no olvidemos que fue el pensamiento algorítmico de los "ingenieros en métodos y tiempos" de
principios del siglo pasado lo que los llevó a buscar obsesivamente "the best way of work", concepto
actualmente superado por la propia ergonomía; tampoco que los principios fayolistas de la organización de
empresas difieren profundamente, entre otras cosas, con los ahora utilizados por la macroergonomía, la que
considera a la singularidad de sus soluciones teniendo en cuenta los paradigmas de los organizadores y de
los futuros decididores, así como elementos de juicio antropotecnológicos y también las circunstancias
estratégicas del entorno empresarial). Como un corolario de la aplicación cruda y directa del pensamiento
algorítmico en ergonomía nos encontramos, en tantos trabajos de congresos dedicados a aplicaciones, con
una única solución que, por serlo, no se considera necesario evaluarla ni siquiera contra el estado anterior
del sistema hombre(s)-máquina(s) en cuestión. También se observa la influencia de esa clase de pensamiento
en el tipo de modificación propuesta en la solución, la que en la mayoría de los casos pasa simplemente por
un cambio cuantitativo de las variables ya existentes, sin intentar alternativas cualitativamente radicales
tales como diferentes asignaciones de funciones en los sistemas hombre(s)-máquina(s), modificación de las
misiones y consecuentes funciones de esos sistemas, etc.
3. Las variables usadas por el ergónomo y sus limitaciones

Dentro de ese pensamiento algorítmico, el ergónomo maneja múltiples variables, las que en realidad
dependen también de la especialidad elegida. Algunas variables son matemáticas (sobre todo estadísticas),
otras (las menos) son físicas y químicas, muchas son fisiológicas o psicológicas y muy pocas son económicas.
Y casi siempre nada más. Es decir que el ergónomo, que requiere para sus evaluaciones de soluciones unas
expresiones de cálculo adecuadas, no cuenta ni con las variables ni con los algoritmos que necesita para esas
evaluaciones. ¿Puede sorprender, entonces, que todos los hechos "no estrictamente ergonómicos" del
mundo que lo rodea y que hacen a su responsabilidad profesional sean no asimilables o de asimilación
deformante? ¿O que no pueda lograr la acomodación o la construcción necesarias para la asimilación de
todos esos hechos? Si no puede expresar los distintos factores de decisión no técnicos de modo conjunto y
congruente con los técnicos, en algoritmos adecuados, no los podrá tener en cuenta simultáneamente en sus
decisiones, sino que, por el contrario, tendrá en una mano a las razones ergonómicas técnicas (en el mejor
de los casos técnico-económicas) que le sugieren optar por una solución y en la otra mano a todas las demás,
que pueden hacer variar su elección, y no sabrá qué hacer en definitiva (la reacción más habitual es la de
inclinarse por lo que le marcan los resultados técnicos y así ignorar todas sus otras responsabilidades).

Urge, por lo tanto, proveer al ergónomo de las metodologías de estructuración y/o evaluación de sus
soluciones que sean realmente multidimensionales [6], a fin de que pueda incluir entre sus factores de
decisión a todos los que hacen a sus responsabilidades profesionales, como vimos más arriba. Esas variables
tendrán distintas dimensiones, ya que representarán hechos ecológicos, humanos, sociales, de estrategia
empresarial, económicos, ergonómicos en un estrecho sentido, éticos, etc. Las metodologías son
relativamente sencillas y de inmediata aplicación; sólo que hay que usarlas con un pensamiento ergonómico
más amplio que el simplemente técnico. Actualmente, son muchos los expertos de distintas disciplinas que
las necesitan imperiosamente y las han adoptado, y hasta el mismo Banco Mundial (siempre tan
"economicista") las recomienda [7].

4. Conclusiones

4.1. El ergónomo debe ser formado de modo tal que pueda hacer frente con éxito a todas las
responsabilidades emergentes del ejercicio de su profesión.

4.2. Dichas responsabilidades abarcan múltiples campos y pueden ser expresadas y cuantificadas en
diversas unidades, muchas de las cuales trascienden las habituales de la técnica ergonómica.

4.3. Las características algorítmicas del pensamiento del ergónomo hacen que éste desconsidere los factores
de decisión que no puedan expresarse de esa forma, por lo que resulta imprescindible dotarlo de
metodologías multidimensionales para que así pueda tener en cuenta todas sus responsabilidades en sus
decisiones.

4.4. Las metodologías multidimensionales de evaluación de alternativas ergonómicas existen, son sencillas
de usar y permiten ampliar grandemente el campo de pensamiento del ergónomo, al poder expresarlo,
valorarlo y transmitirlo adecuadamente.

4.5. Si no le brindáramos esas herramientas sería en vano que le reprocháramos estrechez de miras, pues
aún teniendo conciencia de ello no sería capaz de compatibilizar las variables "puramente ergonómicas"
con las demás en sus decisiones.

4.6. Creemos, finalmente, que en esta época en la que parecen florecer metodologías de evaluación de
alternativas ergonómicas basadas en estrechos criterios economicistas (y aún peor: sólo
microeconomicistas) resulta urgente y esencial resaltar la pluralidad y la multidimensionalidad de las reales
variables de la ergonomía, suministrando además las metodologías que hagan que esta afirmación no se
convierta en solamente declarativa sino que, por el contrario, integre la práctica profesional diaria de los
ergónomos.

5. Referencias bibliográficas
[1]: Bellettini, Osvaldo C. (1987), LA FORMACIÓN INTEGRAL DE LOS INGENIEROS DESDE EL PUNTO DE VISTA DE SUS
RESPONSABILIDADES - Jornadas sobre Planes de Estudio y Metodología de la Enseñanza - Fac. Ing. UNLP - La Plata.
[2]: Piaget, Jean (1966), PSICOLOGÍA DE LA INTELIGENCIA - Edit. PSIQUE - Bs. As.
(1974), PSICOLOGÍA Y EPISTEMOLOGÍA - EMECE Editores - Bs. As.
[3]: Jordan, Nehemiah (1978), TEMAS DE PSICOLOGÍA ESPECULATIVA - Editorial TROQUEL - Bs. As.
[4]: Skyvington, William (1978), MACHINA SAPIENS - Editorial HUEMUL - Bs. As.
[5]: De Bono, Edward (1994), EL PENSAMIENTO LATERAL - Editorial PAIDOS - Bs. As.
[6]: Bellettini, Osvaldo C. (1983 y sucesivas revisiones), INGENIERÍA ECONÓMICA Tomo 1 - Editorial Facultad de Ingeniería Universidad Nacional de
La Plata - La Plata.
(1993), EN ERGONOMÍA: ¿CUÁL ALTERNATIVA ES LA MEJOR? - II Congreso Latinoamericano de Ergonomía - Florianópolis.
(1999), ERGONOMIA ASISTIDA POR COMPUTADOR: PROGRAMAS METROLAB Y EVALERG - V Congreso Latinoamericano de Ergonomía -
Bahía.
(2000), RELACION PRACTICA EN LA EMPRESA ENTRE SU DISEÑO MACROERGONOMICO Y SU SISTEMA DECISIONAL ESTRATEGICO - I
Congreso Panamericano de Ergonomía. Río de Janeiro.
[7]: Munasinghe, Mohan (1993, diciembre), EL ECONOMISTA Y EL DESARROLLO SOSTENIBLE - Revista Finanzas y Desarrollo - Banco Mundial.

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