No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.
Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.
Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.
No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.
Oración a San Miguel Arcángel
San Miguel Arcángel,
defiéndenos en la batalla.
Sé nuestro amparo
contra las perversidad y asechanzas
del demonio. Reprímale Dios,
pedimos suplicantes,
y tu príncipe de la milicia celestial
arroja al infierno con el divino poder
a Satanás y a los otros espíritus malignos
que andan dispersos por el mundo
para la perdición de las almas.
Amén.
Santa María de Guadalupe,
Mística Rosa, intercede
por la Iglesia,
protege al Soberano Pontífice,
oye a todos los que te invocan
en sus necesidades.
Así como pudiste aparecer
en el Tepeyac y decirnos:
"Soy la siempre Virgen María,
Madre del verdadero Dios",
alcánzanos de tu Divino Hijo
la conservación de la Fe.
Tú eres nuestra dulce esperanza
en las amarguras de esta vida.
Danos un amor ardiente y
la gracia de la
perseverancia final. Amén.
Oración a San Antonio
Oh Dios, que te dignaste escoger a
San Antonio
como modelo de todas las virtudes
para la bendición de toda la humanidad,
y has convertido a muchas almas
a través de sus sermones
y buen ejemplo, concédeme que
por sus méritos
e intercesión pueda real y
verdaderamente convertirme,
renunciar al pecado y a todo deseo de pecar,
y hacerme cada vez más y más
del agrado de Dios
por la practica de la verdadera virtud.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
Virgen Dolorosa
María, Virgen Santísima y Reina de los Mártires,
acepta el sincero homenaje de mi amor.
Recibe mi pobre alma dentro de tu corazón,
traspasado por tantas espadas.
Tómala por compañera
de tus dolores al pie de la Cruz,
donde Jesús murió para redimir al mundo.
Contigo, Virgen de los Dolores,
quiero sufrir gustosamente todas las pruebas,
sufrimientos y aflicciones que Dios
se complazca
en mandarme. Los ofrezco en memoria
de tus dolores.
Haz que todos mis pensamientos y
latidos del corazón sean un acto
de compasión y amor por ti.
Amén.
Sa n
Francisco de Asís
Santa Clara de Asís
Virgen del Rosario
¡Oh Madre y clementísima
Virgen del Rosario!
Vos que plantasteis en la Iglesia,
por medio de vuestro privilegiado
hijo Domingo, el místico
árbol del Santo Rosario,
haced que abracemos
todos tu santa devoción
y gocemos su verdadero espíritu;
de suerte que aquellas
místicas rosas sean
en nuestros labios y corazón,
por los pecadores medicina
y por los justos aumento de gracia.
Amén.
Santa María Magdalena
Señor, Dios nuestro, Cristo,
tu unigénito, confió, antes que a nadie,
a María Magdalena la misión de
anunciar a los suyos
la alegría pascual;
concédenos a nosotros,
por la intercesión
y el ejemplo, anunciar siempre
a Cristo resucitado y
verle un día glorioso
en el reino de los cielos.
Por nuestro Señor Jesucristo.
Amén.
San Judas Tadeo
Apóstol gloriosísimo
de Nuestro Señor Jesucristo,
aclamado por los fieles con el
dulce título de ABOGADO DE LOS
CASOS DESESPERADOS,
hazme sentir tu poderosa intercesión
aliviando la gravísima necesidad
en que me encuentro.
Por el estrecho parentesco con
Nuestro Señor Jesucristo,
por la privaciones y fatigas que por El sufriste,
por el heroico martirio que aceptaste
gustoso por su amor, por la promesa
que el divino Salvador hizo a Santa Brígida
de consolar a los fieles que acudiesen
a tu poderosa intercesión,
obtenme del Dios de las misericordias
y de su Madre Santísima la gracia que
con ilimitada confianza te pido a Ti,
seguro que me la obtendrás siempre
que convenga a la gloria de Dios
y bien de mi alma.
Así sea.
Santísima Virgen de Candelaria
Virgen de Candelaria, Madre de Dios
y madre nuestra, Patrona de Los Esclavos,
con toda la devoción y
confianza, que un hijo
pone en su madre, quiero ofrecerte hoy
y todos los días, mi persona,
mis bienes y mi vida entera, acéptalas,
Madre mía. Dulce Virgen de Candelaria
que, entre las bellas criaturas,
la escogida fuiste vos,
consuelo de los afligidos,
y Reina de los hogares cristianos:
derrama tu gracia
sobre nosotros y sobre nuestras
familias; y haz que,
sin olvidarnos de Ti, tengamos siempre
firme nuestra fe, esperanza y amor.
Amen.
Jesús Nazareno
¡Dulcísimo Jesús Nazareno, Dios y
Redentor mío, que llevando sobre tus
hombros la cruz, caminas al Calvario para
SANTO TORIBIO DE MOGROVEJO
Arzobispo de Lima
SANTA ROSA DE LIMA
SANTA TERESA DE JESÚS
SANTA TERESA DE JESÚS