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República Bolivariana de Venezuela

Ministerio del Poder Popular Para La Educación Universitaria


Universidad Politécnica Territorial Andrés Eloy Blanco
Núcleo Municipio Crespo
Duaca Municipio Crespo Estado Lara

Integr
antes
Amnary María Alvarado
C.I.Nª V- 18.877.910
Cesar Javier Camacho M
C.I.Nª V- 20.941.972
Jhoan Xavier Barreto L
C.I.Nª V- 23.495.169
Obxanny Antoniella Sangronis B
C.I.Nª V- 25.340.735
Wilander Mendoza R
C.I.Nª V- 25.340.828
P.N.F: LC Administración
U. C: Formación Socio-Critica
Profe: Danny Amaro

El ALCA, promovido por Estados Unidos desde la Cumbre de Miami de


1994, en la pos-Guerra Fría, la necesidad estratégica estadounidense de
consolidar su propio bloque geopolítico y económico (el "área americana") como
soporte de su hegemonía mundial, explican el interés de la Casa Blanca por
impulsar ese plan anexionista. El gobierno de George W. Bush le confirió al ALCA
un impulso fundamental con la aprobación el 2002 del texto Autoridad para la
Promoción Comercial (TPA o "vía rápida"), régimen temporal que le faculta a
negociar acuerdos comerciales bilaterales sin el requisito del debate
parlamentario.
El auge de la economía estadounidense en el gobierno del presidente William
Clinton -el más importante en la posguerra después del "boom" Kennedy-Johnson-
colapsó a fines del 2000, envuelto en la debacle de la "nueva economía". Esta
inflexión del ciclo económico estadounidense se expresó en la caída de las
inversiones y en un espectacular descenso de las exportaciones, tendencia que se
agudizó el 200l. En el segundo trimestre de este último año -poco antes del 11-S-
las ventas externas de Estados Unidos cayeron el l2 por ciento, lo que determinó
que la administración republicana se decidiera por un plan completo de
recolonización de América Latina.
El segundo motivo básico para la instrumentación del ALCA tiene que ver con el
hecho de que Washington y las corporaciones de Estados Unidos no se
encontraban felices con los acuerdos comerciales suscritos por los europeos en el
marco de las cumbres iberoamericanas. Igualmente les venía incomodando una
eventual consolidación del MERCOSUR, esquema de integración de proyección
sudamericana y caribeña y que, especialmente bajo los liderazgos de Lula y
Kirschner, ha venido reivindicando principios de soberanía política y de
proteccionismo comercial y financiero.
Para desalojar a los intrusos y para que el libre mercado opere conforme a las
definiciones de Washington, nada mejor que presionar por el ALCA, cuyas
bondades para Estados Unidos han sido demostradas por el Tratado de Libre
Comercio de América del Norte (TLCAN), convenio integracionista en el cual se
inspira el instrumento de marras.
Las razones estrictamente militares no son extrañas a la propuesta
washingtoniana del ALCA y, por el contrario, comportan su complemento (si no su
basamento). Claudio Katz las expone de modo convincente: "Desde hace varios
años una escalada de rebeliones populares conmueve a muchos países de
América Latina. Estos movimientos acentúan la erosión de distintos sistemas
políticos, que han perdido legitimidad por su incapacidad para satisfacer los
reclamos populares.
La Alternativa Bolivariana para América Latina y El Caribe (ALBA) es una
propuesta de integración diferente. Mientras el ALCA responde a los intereses del
capital trasnacional y persigue la liberalización absoluta del comercio de bienes y
servicios e inversiones, el ALBA pone el énfasis en la lucha contra la pobreza y la
exclusión social y, por lo tanto, expresa los intereses de los pueblos
latinoamericanos.

El ALBA se fundamenta en la creación de mecanismos para crear ventajas


cooperativas entre las naciones que permitan compensar las asimetrías existentes
entre los países del hemisferio. Se basa en la cooperación de fondos
compensatorios para corregir las disparidades que colocan en desventaja a los
países débiles frente a las primeras potencias. Por esta razón la propuesta del
ALBA le otorga prioridad a la integración latinoamericana y a la negociación en
bloques sub-regionales, abriendo nuevo espacios de consulta para profundizar el
conocimiento de nuestras posiciones e identificar espacios de interés común que
permitan constituir alianzas estratégicas y presentar posiciones comunes en el
proceso de negociación.
El desafío es impedir la dispersión en las negociaciones, evitando que las
naciones hermanas se desgajen y sean absorbidas por la vorágine con que viene
presionándose en función de un rápido acuerdo por el ALCA.
El ALBA es una propuesta para construir consensos para repensar los acuerdos
de integración en función de alcanzar un desarrollo endógeno nacional y regional
que erradique la pobreza, corrija las desigualdades sociales y asegure una
creciente calidad de vida para los pueblos. La propuesta del ALBA se suma al
despertar de la conciencia que se expresa en la emergencia de un nuevo
liderazgo político, económico, social y militar en América Latina y El Caribe.
Hoy más que nunca, hay que relanzar la unidad latinoamericana y caribeña. El
ALBA, como propuesta bolivariana y venezolana, se suma a la lucha de los
movimientos, de las organizaciones y campañas nacionales que se multiplican y
articulan a lo largo y ancho de todo el continente contra el ALCA. Es, en definitiva,
una manifestación de la decisión histórica de las fuerzas progresistas de
Venezuela para demostrar que Otra América es Posible.
La noción neoliberal de acceso a los mercados se limita a poner medidas para
reducir el arancel y eliminar las trabas al comercio y a la inversión. Es libre
comercio entendido en estos términos solo beneficia a los países de mayor grado
de industrialización y desarrollo.
De hecho, abundan los estudios científicos en los que se demuestra de manera
irrefutable que la aplicación de las pautas actuales de la globalización y sus
expresiones hemisféricas o regionales ha dado al traste con las aspiraciones de
un verdadero desarrollo endógeno en cualquiera de los países del continente.
Los grandes acuerdos de integración deberían quedar por el contrario supeditados
a los objetivos del desarrollo endógeno. La escasa diversificación de la oferta
regional hoy existente sentencia desde ya que el ALCA no podrá ser la
oportunidad para alcanzar un tipo de desarrollo en que se armonice el crecimiento
económico con una creciente calidad de vida y grado de bienestar para nuestros
pueblos.
Podrán crecer las inversiones y las exportaciones, pero si estas se basan en la
industria maquiladora y la explotación masiva de la fuerza de trabajo, sin lugar a
dudas que no podrá generar el efecto multiplicador sobre los encadenamientos
sectoriales, no habrá un efecto multiplicador en los sectores agrícolas e industrial,
ni mucho menos se podrán generar los empleos de calidad que se necesitan para
derrotar la pobreza y la exclusión social.
En consecuencia, urge una propuesta alternativa basada en la solidaridad. Se
trata de ayudar a los países más débiles a superar las desventajas que los
separan de los países más poderosos del hemisferio. Y esto no solo depende de
los cambios en las condiciones de competencias imperantes, sino también de la
solidaridad entre los pueblos y sus gobiernos del continente a la hora de corregir
estas asimetrías. Solo así un área de libre comercio podrá ser una oportunidad
para todos (una alianza ganar-ganar).
Petrocaribe es una iniciativa de cooperación que tiene como objetivo
facilitar la distribución del petróleo venezolano a otros países latinoamericanos; no
en vano, Venezuela es uno de los mayores productores de crudo de América
Latina y cuenta con las mayores reservas del mundo. Esta iniciativa fue lanzada
en 2005 por el presidente venezolano Hugo Chávez en el marco de la Alianza
Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), una organización
internacional fundada un año antes a iniciativa de Cuba y Venezuela. Dieciocho
países del Caribe y Centroamérica se adhirieron a Petrocaribe, cuyo propósito,
según el Gobierno venezolano, es favorecer la integración de la región impulsando
su desarrollo socioeconómico. A fin de establecer relaciones económicas más
estrechas, en 2013 se lanzó también la Zona Económica Petrocaribe (ZEP), un
área de libre comercio que no llegó a desarrollarse.
La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) es
un mecanismo intergubernamental para el diálogo y el acuerdo político, que
incluye permanentemente treinta y tres países de América Latina y el Caribe. Es
un foro regional que reúne a toda América Latina y el Caribe países. CELAC
aspira a ser una voz única y decisiones políticas estructuradas de toma de
decisiones en el ámbito político y la cooperación en apoyo de los programas de
integración regional.
Fue creado con el compromiso de avanzar en el proceso gradual de integración
regional, unidad y equilibrio cuidadoso de la diversidad política, económica, social
y cultural de América Latina y el Caribe de 650 millones de personas. Desde su
lanzamiento en diciembre de 2011, la CELAC ha ayudado a profundizar el diálogo
respetuoso entre todos los países de la región en áreas tales como desarrollo
social, educación, desarme nuclear, agricultura familiar, cultura, finanzas, energía
y medio ambiente.
Luego de dos años de trabajo, la CELAC ha estimulado la visión latinoamericana y
caribeña como una comunidad de naciones, capaz de dialogar y construir
consenso sobre temas de interés común. Por mandato de los Jefes de Estado y
de Gobierno, la CELAC es la voz unificada de la región en cuestiones de
consenso.
La Unión de Naciones Suramericanas es una organización
intergubernamental dotada de personalidad jurídica internacional, integrada por
Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú,
Surinam, Uruguay y Venezuela, cuyo principal objetivo es construir, de manera
participativa y consensuada, un espacio de integración y unión en lo cultural,
social, económico y político entre sus pueblos, otorgando prioridad al diálogo
político, las políticas sociales, la educación, la energía, la infraestructura, el
financiamiento y el medio ambiente, entre otros, con miras a eliminar la
desigualdad socioeconómica, lograr la inclusión social y la participación
ciudadana, fortalecer la democracia y reducir las asimetrías en el marco del
fortalecimiento de la soberanía e independencia de los Estados.
Países que integran el ALBA

República Bolivariana de Venezuela


República de Cuba
Estado Plurinacional de Bolivia
República de Nicaragua
Mancomunidad de Dominica
República del Ecuador
San Vicente y las Granadinas
Antigua y Barbuda
Santa Lucía

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