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Sobre Tirinea

El documento analiza la novela Tirinea de Jesús Urzagasti, publicada en 1969. El resumen señala que la novela presenta dos narradores que van y vienen entre el pasado y el futuro, reflejando la dualidad entre la identidad rural del pasado del autor y su presente urbano como escritor.

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Sobre Tirinea

El documento analiza la novela Tirinea de Jesús Urzagasti, publicada en 1969. El resumen señala que la novela presenta dos narradores que van y vienen entre el pasado y el futuro, reflejando la dualidad entre la identidad rural del pasado del autor y su presente urbano como escritor.

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Puño y Letra

Tirinea de Jesús
Urzagasti: la escritura
escindida
No llama la atención que después de su muerte, Jesús Urzagasti (1941-2013)
haya recibido una multitud de elogios.
30/05/2016 | Alex Salinas

Tirinea de Jesús Urzagasti: la escritura escindida


..migrar es algo así como nostalgiar[…]un allá y un entonces que de pronto se
descubre que son el acá de la memoria insomne pero fragmentada y el ahora
que tanto corre como se ahonda.
Antonio Cornejo Polar
No llama la atención que después de su muerte, Jesús Urzagasti (1941-2013)
haya recibido una multitud de elogios. Llama la atención, sin embargo, que
algunos críticos vean en su escritura el ingreso triunfal de un nuevo paisaje
literario (Tapia Anaya), cargado de “musicalidad verbal que entraña ríos y
montes y lluvias y zumbidos y chillidos y silencios”. Giovanna Rivero, por su
parte, ansiosa de subvertir una exasperante hegemonía crítica del occidente
boliviano, ve en Urzagasti al fundador de una “geocultura afectiva de las tierras
bajas bolivianas”. Sin embargo, este triunfo de una nueva geografía literaria y
su lenguaje es algo que no leo, al menos no en Tirinea (1969), la primera
novela del chaqueño. Por lo contrario, creo que el mayor logro de Tirinea es
extraer del fracaso una forma, de la dispersión, una estética. En ese sentido,
monolingüismo o bilingüismo aparte, sus búsquedas son muy similares a la
búsqueda de otros escritores de la región, que se mueven entre culturas.

Desde diferentes áreas del conocimiento, muchos estudiosos ya han


apuntado las características heterogéneas de nuestra América, el lugar donde,
además de razas y lenguas, indica Mabel Moraña, distintas temporalidades
convergen, éticas de mercado, espacios simultáneos de producción cultural. Al
referirnos a la literatura, Antonio Cornejo Polar (1936-1997) señalaba en su
imprescindible Escribir en el Aire (1994), que en algunas obras de nuestra
región “varias y borrosas conciencias, instaladas en culturas diversas y en
tiempos descompasados, compiten por la hegemonía semántica del discurso
sin llegar a alcanzarla nunca, convirtiendo el texto integro en un campo de
batalla y también de alianzas”. A pesar de esto, desde el principio mismo de la
escritura en las Américas, varios escritores, con resultados distintos, han
intentado, según palabras del propio Cornejo Polar, “conciliar en armonía una
historia hecha pedazos”. De allí la creación de sujetos y narradores
aparentemente estables, pero que a menudo revelan sus costuras, sus
tragedias, las distintas racionalidades que pugnan en sus obras.

En el Perú, pocos años antes de Tirinea, José María Arguedas había sido
capaz de encontrar una voz, una lenguaje que trajese ese mundo que había
dejado atrás, ese quechua que él transcribe al español. En Ríos Profundos
(1958), casi imperceptiblemente, confluyen varios narradores, la del niño cuya
lengua materna es el quechua; la del escritor, que debe dominar la forma de la
novela; también la del antropólogo que inserta nuevo conocimiento. Pero
mientras JMA se lanza a nombrar ese mundo como posibilidad de convivencia
política futura, en Tirinea, Urzagasti renuncia a una saga, al todo que pueda dar
cuenta del mundo de su niñez: “…su pueblo, oscuro y simple como cualquier
aldea, carece de una leyenda, […] en suma, carece del hecho que lo tornaría
atractivo al corazón del hombre. Cierto es que Fielkho nunca tuvo la luz
suficiente para resolver este problema y sólo ha logrado acumular en la esfera
del sentimiento una grave nostalgia”.

Tirinea, en ese sentido, es el lugar que se escurre al narrador, que sólo


puede trasmitirse a retazos, como pérdida y resistencia a la vez, como el
paraíso del que se ha sido expulsado, pero al que accede temporalmente como
un sobreviviente, sólo por medio del la escritura. Ante esto, Urzagasti abraza la
escisión, la dualidad aciaga de su ayer rural y el presente urbano de la
escritura. Nos encontramos entonces con dos narradores, la del escritor
Fielkho, que escribe sobre una desaparecida arcadia, anterior al cisma del 52,
también desde sus distintos desarraigos: Salta, Tarija, La Paz; y el Viejo,
personaje que se rebela a Fielkho, su creador (como en la nivola de Unamuno)
para convertirse él mismo en el cronista de las tribulaciones de su hacedor.
Mientras Fielkho insiste en el pasado, el Viejo insiste en ir hacia el futuro.
Mientras uno vive perdiendo, el otro va sumando. Así, el texto, y el sujeto, se
coloca al filo de la navaja, yendo y viniendo entre lo que ha sido y la posibilidad
de lo que será.

En Tirinea, dos son los grandes y complementarios asuntos: la identidad y la


escritura. En el primer caso, Urzagasti renuncia a la ilusión de una identidad
inmóvil y hegemónica (mucho menos mística), nacional o regional, a cualquier
esencialismo, ya sea de oriente o de occidente. La identidad es cambiante,
acumulativa, pues algo inevitablemente se pierde y algo se gana en cada
movimiento. De allí que accedamos a distintos ángulos temporales para narrar
a un mismo personaje. Por otro lado, en el caso del escribiente,
Fielkho/Urzagasti, la identidad sólo puede consumarse en el proceso de la
escritura (y su revés la lectura), que al mismo tiempo la transforma. Es
sintomático entonces que hacia el final de la novela, el Viejo, personaje creado
por Fielkho, se adueñe de la narración, dejándola abierta e inacabada, tal cual
la vida misma del escribiente/lector, una obra en construcción permanente.
SALINAS EN BREVE
Alex Salinas Arandia (Chuquisaca, 1975) es PHD en literatura por la Universidad
Stony Brook de New York. En la actualidad es catedrático en el Erskine College
en Carolina de Sur. Su trabajo crítico se edita en varias publicaciones
especializadas en literatura en América Latina.

Ha trabajado desde la academia, El nuevo proyecto nacionalista de la literatura de


la Guerra del Chaco en Bolivia.Tesis (Maestría en Estudios de la Cultura.
Mención en Literatura Hispanoamericana). Universidad Andina Simón Bolívar,
Sede Ecuador. Área de Letras. En tanto que su disertación doctoral en la
Universidad Stony Brook de New York se titula: Entre las montañas y el agua.
Una aproximación a la literatura boliviana del siglo XX.

Salinas además es autor de libros de poesía y narrativa. En la actualidad, además


de sus actividades académicas, prepara la publicación de una nueva novela en
Bolivia.

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