Lección: De adentro hacia fuera
“Nada exterior al hombre puede entrar en él y contaminarlo. Más bien lo que sale del hombre es
lo que lo contamina” (Mar. 7:15).
Martes: 6 de agosto: MIGAJAS PARA LOS PERROS
Lee Marcos 7:24 al 30. ¿Qué importantes lecciones contiene esta historia?
Marcos 7:24-30
24 Levantándose de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón; y entrando en una casa, no quiso
que nadie lo supiese; pero no pudo esconderse.
25 Porque una mujer, cuya hija tenía un espíritu inmundo, luego que oyó de él, vino y se postró
a sus pies.
26 La mujer era griega, y sirofenicia de nación; y le rogaba que echase fuera de su hija al
demonio.
27 Pero Jesús le dijo: Deja primero que se sacien los hijos, porque no está bien tomar el pan de
los hijos y echarlo a los perrillos. 28 Respondió ella y le dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos,
debajo de la mesa, comen de las migajas de los hijos.
29 Entonces le dijo: Por esta palabra, ve; el demonio ha salido de tu hija.
30 Y cuando llegó ella a su casa, halló que el demonio había salido, y a la hija acostada en la
cama.
A continuación del desafiante pasaje que estudiamos ayer, el relato registrado en este texto
plantea también preguntas problemáticas. ¿Por qué responde Jesús tan rudamente a esta mujer?
¿Por qué la caracteriza, mediante repetidas expresiones, como un perro?
Él no lo explica abiertamente, pero hay dos características de su respuesta que sugieren lo que
está enseñando. En Marcos 7:27, él dice que los hijos deben ser alimentados “primero”. Si hay
un “primero”, sería lógico que hubiera un “segundo”. La otra característica es que Jesús usa una
forma diminutiva de la palabra perro, no en el sentido de cachorro, sino más bien, a la luz del
contexto, de mascotas a las que se les permite estar en la casa, en contraste con los perros de la
calle. En su respuesta a Jesús, la mujer demuestra que captó los dos marcadores discursivos
usados por él, lo que ayuda a entender la reacción de ella.
Su respuesta es bastante directa y contundente. Ella contesta: “Sí, Señor. Pero aun los perrillos
debajo de la mesa comen de las migajas de los hijos” (Mar. 7:28). ¿Cómo se le ocurrió esa
respuesta? Ciertamente, el amor hacia su hija la impulsó a avanzar. Pero él también la animó.
Dijo “primero”, dando por sentado que había un “segundo”. Además, él sugirió que ella era
comparable a una mascota perteneciente a la familia, como los perros que estaban bajo la mesa
de sus dueños. Así como el perro doméstico estaba en la casa bajo la mesa, ella estaba a los pies
de Jesús rogando por su hija. En vista de eso, ella reclamó el derecho de un perro de familia a la
comida que caía al suelo.
La respuesta de la mujer revela su fe. Llamar “migaja” al poderoso milagro de sanar a su hija a
la distancia indicaba que ella consideraba especialmente grande el poder de Jesús (si semejante
milagro era una migaja, uno se pregunta qué habría sido un pan entero). Esta respuesta también
muestra que ella entendía que concederle este milagro era algo sencillo para él. Jesús fue
conmovido, y accedió a su pedido.
“Por medio de su trato con ella, ha demostrado que aquella que Israel había considerado como
paria ya no es extranjera sino una hija en la familia de Dios. Y, como hija, es su privilegio
participar de los dones del Padre” (DTG 367, 368).
¿Por qué el prejuicio contra otras razas y nacionalidades es tan contrario a la enseñanza de
Jesús? ¿Cómo podemos ser limpiados de este mal?
Miércoles: 7 de agosto: CON LA LENGUA TRABADA
Lee Marcos 7:31 al 37. ¿Quién fue traído ante Jesús y qué hizo Jesús por él?
Marcos 7:31-37
31 Volviendo a salir de la región de Tiro, vino por Sidón al mar de Galilea, pasando por la
región de Decápolis.
32 Y le trajeron un sordo y tartamudo, y le rogaron que le pusiera la mano encima.
33 Y tomándole aparte de la gente, metió los dedos en las orejas de él, y escupiendo, tocó su
lengua;
34 y levantando los ojos al cielo, gimió, y le dijo: Efata, es decir: Sé abierto.
35 Al momento fueron abiertos sus oídos, y se desató la ligadura de su lengua, y hablaba bien.
36 Y les mandó que no lo dijesen a nadie; pero cuanto más les mandaba, tanto más y más lo
divulgaban.
37 Y en gran manera se maravillaban, diciendo: bien lo ha hecho todo; hace a los sordos oír, y a
los mudos hablar.
Jesús no eligió el camino más corto para regresar a Galilea desde Tiro y Sidón. Parece que se
dirigió al norte desde la región de Tiro, subió por el territorio de Sidón y luego descendió hacia
el interior por el noreste del Mar de Galilea, para llegar finalmente cerca del mar mismo. Fue un
recorrido indirecto, lo que probablemente le permitió dedicar tiempo adicional a la instrucción
de sus discípulos. El texto no indica quién fue exactamente la persona que trajo al hombre ante
Jesús, pero el problema de este era suficientemente evidente: no podía oír y tenía dificultades
para hablar. La pérdida de la audición aísla a las personas de su entorno, mientras que la sordera
profunda puede hacer que resulte desafiante para una persona aprender a hablar. El problema de
este hombre pudo haber sido de larga data.
Jesús comprende la difícil situación del hombre y lo lleva aparte. La manera en que el Señor
sana a esta persona es curiosa, particularmente para un lector moderno. Pone sus dedos en los
oídos del hombre, escupe, toca la lengua del afectado y suspira o gime profundamente. Jesús
toca las partes afectadas que sanará en el hombre, pero ¿por qué el suspiro o el gemido?
“Suspiró al pensar en los oídos que no querían abrirse a la verdad y las lenguas que se negaban a
reconocer al Redentor” (DTG 371).
Jesús restauró milagrosamente la audición del hombre e hizo que fuera capaz de hablar con
claridad. Su suspiro ilustra los límites que Dios se ha impuesto a sí mismo en relación con la
libertad de elección de la humanidad. Él no forzará la voluntad. Todos los humanos son libres de
elegir a quién permitirán que dirija su vida: al Príncipe de la vida o al de las tinieblas. Jesús
podía abrir los oídos de los sordos, pero no forzaría los corazones incrédulos para que lo
reconocieran como el Mesías.
Esta breve historia también ilustra lo que Dios puede hacer por quienes se vuelven por propia
decisión a él. Tal vez hayas experimentado reticencia a compartir tu fe, sintiendo que tu lengua
estaba atada en cuanto a lo que debías decir. Este milagro es animador, pues demuestra que
Jesús puede abrir tus oídos para que seas sensible a las necesidades de otros y compartas con
ellos una palabra oportuna que los ayude en su senda.
¿Qué estás haciendo con los dones de la audición y del habla (en verdad son dones) que has
recibido? ¿Cómo los estás usando?
Jueves: 8 de agosto: CUIDADO CON EL PAN EN MAL ESTADO
Lee Marcos 8:11 al 13. ¿Qué postura de los fariseos desilusionó profundamente a Jesús?
Marcos 8:11-13
11 Vinieron entonces los fariseos y comenzaron a discutir con él, pidiéndole señal del cielo, para
tentarle.
12 Y gimiendo en su espíritu, dijo: ¿Por qué pide señal esta generación? De cierto os digo que
no se dará señal a esta generación.
13 Y dejándolos, volvió a entrar en la barca, y se fue a la otra ribera.
¿Por qué no demostró Jesús su poder divino y convenció a estos escépticos? El problema se
revierte al final de Marcos 3, donde Jesús se refiere al pecado contra el Espíritu Santo. Si una
persona decide no oír ni ver, ni siquiera una señal del Cielo la convencerá, ya que esta sería
simplemente desestimada como todo lo anterior. Aun los milagros no son suficientes para
convencer a quienes están decididos a no creer.
Lee Marcos 8:14 al 21. ¿Qué habían olvidado los discípulos y qué observación hizo Jesús a
partir de ello?
Marcos 8:14-21
14 Habían olvidado de traer pan, y no tenían sino un pan consigo en la barca.
15 Y él les mandó, diciendo: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos, y de la levadura de
Herodes.
16 Y discutían entre sí, diciendo: Es porque no trajimos pan.
17 Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Qué discutís, porque no tenéis pan? ¿No entendéis ni
comprendéis? ¿Aún tenéis endurecido vuestro corazón?
18 ¿Teniendo ojos no veis, y teniendo oídos no oís? ¿Y no recordáis
19 Cuando partí los cinco panes entre cinco mil, ¿cuántas cestas llenas de los pedazos
recogisteis? Y ellos dijeron: Doce.
20 Y cuando los siete panes entre cuatro mil, ¿cuántas canastas llenas de los pedazos
recogisteis? Y ellos dijeron: Siete.
21 Y les dijo: ¿Cómo aún no entendéis?
Jesús aprovecha la oportunidad para advertir a los discípulos contra la “levadura” de los fariseos
y la de Herodes (Mar. 8:15), que era símbolo de sus enseñanzas (ver Mat. 16:12).
Pero los discípulos no comprenden, y piensan que Jesús está hablando de que deben evitar
comprar pan literal. Como es típico cuando los discípulos malinterpretan a Jesús, él aprovecha
la ocasión para instruirlos. El Señor hace una serie de preguntas, las primeras de ellas de
naturaleza retórica, expresando su frustración porque no han entendido la misión de él. Sus
palabras recuerdan lo que dice en Marcos 4:10 al 12 acerca de “los que están fuera” y no
entienden. Sus fuertes palabras tienen la intención de despertar a sus discípulos de su letargo
espiritual.
En Marcos 8:19 y 20, formula preguntas simples acerca de cuántas canastas de fragmentos
habían recogido después de que él alimentó a los cinco mil (Mar. 6:30-44) y también a los
cuatro mil (Mar. 8:1-10), con lo que pretende ilustrar que ya deberían haber comprendido que
los recursos limitados no son una barrera para el Mesías. Su pregunta final en Marcos 8:21 es
nuevamente retórica: ¿Cómo aún no entienden?”
Después de todo, considera todo lo que ya habían visto y experimentado con Jesús.
¿Cómo podemos aprender a mantener nuestros corazones y mentes abiertos a la realidad de
Dios y de su amor? Considera toda la evidencia que se nos ha dado en favor de Dios y de su
amor. Sin embargo, ¿por qué a veces parece tan fácil dudar?
Viernes: 9 de agosto: PARA ESTUDIAR Y MEDITAR
Lee los capítulos titulados “La tradición”, “Barreras quebrantadas” y “La verdadera señal” en el
libro El Deseado de todas las gentes, de Elena de White, pp. 360-377.
“¡Cuán difundido está, hoy como antaño, este pecado sutil y engañoso entre los seguidores de
nuestro Señor! ¡Cuán a menudo nuestro servicio para Cristo, y nuestra comunión entre unos y
otros, quedan manchados por el secreto deseo de exaltar al yo! ¡Cuán prestamente se manifiesta
el pensamiento de adulación propia y el anhelo de la aprobación humana! Es el amor al yo, el
deseo de un camino más fácil que el señalado por Dios, lo que induce a sustituir los preceptos
divinos por las teorías y las tradiciones humanas. A sus propios discípulos se dirigen las
palabras amonestadoras de Cristo: ‘Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos’.
“La religión de Cristo es la sinceridad misma. El celo por la gloria de Dios es el móvil
implantado por el Espíritu Santo; y solo la obra eficaz del Espíritu puede implantar ese móvil.
Únicamente el poder de Dios puede desterrar el egoísmo y la hipocresía. Este cambio es la señal
de su obra. Cuando la fe que aceptamos destruye el egoísmo y la simulación, cuando nos induce
a buscar la gloria de Dios y no la nuestra, podemos saber que es del debido carácter. ‘Padre,
glorifica tu nombre’, fue el principio fundamental de la vida de Cristo; y si lo seguimos, será el
principio fundamental de nuestra vida. Nos ordena ‘andar como él anduvo’; ‘y en esto sabemos
que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos’ ” (DTG 376, 377).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
¿Qué prácticas ayudan a mantener puro el corazón, según tu experiencia?
¿Qué personas son consideradas “inmundas” en tu comunidad? ¿Qué puedes hacer para
atraerlas al evangelio?
Reflexionen como clase acerca de qué pueden hacer para fomentar la difusión del evangelio de
maneras sencillas entre sus vecinos.
Lean Marcos 8:1 al 10, donde se narra la alimentación de los cuatro mil. ¿Qué diferencia
produce en la interpretación de este pasaje el hecho de que la multitud era probablemente gentil,
pagana? ¿Por qué no debería eso significar diferencia alguna?
¿Cómo podemos protegernos diligentemente del deseo innato que todos tenemos, como
criaturas caídas, de exaltarnos a nosotros mismos?
RESEÑA
Textos clave: Marcos 7:6-8; 7:33-37. Enfoque del estudio: Marcos 7.
Introducción:
Durante su ministerio, Jesús exaltó las Escrituras como revelación de Dios y citó a menudo el
Antiguo Testamento. Aunque los maestros de Israel conocían bien las Escrituras hebreas, la
tradición humana tenía para la mayoría de ellos más autoridad que la instrucción bíblica. Con
este contexto en mente, nuestro estudio analizará discusiones seleccionadas entre Jesús y los
fariseos.
Temas de la lección:
El estudio de esta semana incluye tres componentes según lo delineado en Marcos 7:6 al 8. El
tercero de ellos tiene que ver con el tema de la Creación, tal como se revela en la narración de la
curación del sordo:
El primer componente examina el contexto veterotestamentario de Marcos 7:6 al 8 y analiza la
referencia a Isaías 29:13 tal como se cita en Marcos.
El segundo componente examina las tradiciones. A la luz de Marcos 7:6 al 8, compararemos y
contrastaremos la tradición de los ancianos con las instrucciones de Dios en las Escrituras.
El tercer componente, como ya se ha señalado, se refiere a la narración de la curación de un
sordo. Examinaremos ciertos elementos del tema o motivo teológico de la Creación que se
encuentran implícitos en esta curación en particular.
COMENTARIO
El contexto veterotestamentario de Isaías 7:6 al 8
En el siglo VII a.C., el pueblo de Dios se enfrentaba a un momento crítico en su experiencia
religiosa. Esta situación es descrita vívidamente en Isaías 1: “Dejaron al Señor, despreciaron al
Santo de Israel, le dieron la espalda” (Isa. 1:4). Por eso el Señor les preguntó: “¿Para qué me
sirve la multitud de sus sacrificios?” (Isa. 1:11). No tiene sentido acercarse a Dios y “adorarlo”
bajo una máscara de formalidad. En consecuencia, el Señor habla a su pueblo por medio de su
profeta, quien registra el mensaje de Dios en estos poéticos versos:
“No me traigan más vana ofrenda. El incienso me es abominación; luna nueva, sábado,
convocar asambleas, no los puedo sufrir; sus fiestas son una iniquidad” (Isa. 1:13).
¿Dicen estos versículos que el Señor está en contra del sistema de sacrificios, tal como fue
estipulado para la comunidad israelita por medio de Moisés? Por supuesto que no. Pero Dios
está en contra de la religión superficial, llena de apariencias y carente del verdadero respeto
reverente hacia el Señor (ver Isa. 1:16, 17). El contexto religioso de Isaías 29:13, al que Marcos
alude en el capítulo 7, es inquietantemente similar. Un examen detenido de Isaías 29:13 revela
un interesante quiasmo, o paralelismo literario. A continuación figura la traducción hecha por el
autor del presente material:
A. La gente se acerca con su boca y sus labios
B. Para honrarme
C. Pero sus corazones están lejos de mí
B’. Su reverencia para conmigo
A’. Es como mandamientos repetidos de memoria
¿Cuál era el problema de los adoradores israelitas según este versículo? No las palabras
litúrgicas en sí mismas, sino su mera repetición formal. ¿Cuál era la razón de esa condición
espiritual? El corazón, la mente de ellos, estaba lejos de una verdadera devoción al Señor. Por lo
tanto, sus palabras carecían de sentido.
Puede ser instructivo citar aquí a J. Alec Motyer: “Cuando el Soberano revisa la adoración que
se le dirige, todo lo que ve es conformidad con reglas humanas. No es que el Señor menosprecie
el uso de las palabras, pero estas carecen de sentido si no brotan del corazón. La adoración no es
adoración a menos que esté basada en lo que Dios ha revelado y responda a ello (Mar. 7:6-8)”
(“Isaías: An introduction and commentary”, Tyndale Old Testament commentaries 20 [Downers
Grove: InterVarsity Press, 1999], pp. 215, 216).
En resumen, Israel, el pueblo de Dios, vivía una dicotomía religiosa. Mantenían una formalidad
ritual