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Delito Desobediencia

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“AÑO DEL BICENTENARIO, DE LA CONSOLIDACIÓN DE NUESTRA

INDEPENDENCIA, Y DE LA CONMEMORACIÓN DE LAS HEROICAS BATALLAS


DE JUNÍN Y AYACUCHO”

ESCUELA DE EDUCACIÓN SUPERIOR TÉCNICO PROFESIONAL PNP-


TARAPOTO

TEMA: DELITO DESOBEDIENCIA

ASIGNATURA: CÓDIGO PENAL MILITAR POLICIAL

CATEDRÁDICO:

SUB OFICIAL 3RA PNP HERNÁNDEZ GOICOCHEA EMERSSON AGUNSTÍN (16)

TARAPOTO-2024
AGRADECIMIENTO

A Dios todopoderoso ante todo por haberme dado la facilidad de concluir


exitosamente desde el principio hasta el final esta carrera, que para mí más que un
anhelo, es un proyecto de vida y un ejemplo de superación para mí como persona y
para mi familia.
DEDICATORIA

Este presente trabajo le dedico a mis queridos padres que con mucho esfuerzo
continúan brindándome su apoyo en mi labor como efectivo policial y a nuestro
docente que día a día nos aporta con su conocimiento para así poder servir a mi
sociedad.
INTRODUCCIÓN

El delito de desobediencia y resistencia a la autoridad se encuentra previsto en el


artículo 368 del Código Penal, que sanciona la conducta del agente que no cumple u
obstruye la orden impartida por la autoridad en el ejercicio de sus funciones. Estas
figuras penales tienen como finalidad combatir las conductas obstruccionistas de las
personas frente a los actos ejecutivos de la administración pública, que pone en
marcha el aparato estatal para lograr el buen funcionamiento de la administración
pública y el bien común de las personas. Entre las figuras de la desobediencia y
resistencia existe una marcada diferencia. La primera de ellas se produce cuando el
agente no cumple a través de una conducta negativa una orden emitida por la
autoridad. En cambio, la modalidad de resistencia se suscita cuando el sujeto activo
con un accionar positivo se opone ante la ejecución de la orden. Producto de la
práctica diaria, en el presente trabajo se han escogido algunas jurisprudencias y casos
prácticos que se suscitan en el diario trajín de la administración pública y la sociedad.
Asimismo, estos delitos se invocan con frecuencia en todas las instituciones y se
denuncian ante el Ministerio Público; sin embargo, en la vida práctica para su
configuración se requieren ciertas formalidades, como que la orden legalmente
impartida se encuentre establecida de manera adecuada y que sea de pleno
conocimiento del obligado.
DELITO DESOBEDIENCIA

Conforme se puede observar al revisar en el código penal peruano en adelante el


capítulo concerniente a los delitos contra la administración pública contempla no solo
aquellos ilícitos penales en los que pueden incurrir los funcionarios públicos en el
ejercicio de sus funciones, sino también las figuras delictivas que atentan contra la
correcta administración pública, cometidos por sujetos particulares. El delito de
desobediencia y resistencia a la autoridad forma parte de los delitos contra la
administración pública cometidos por particulares entendidos estos como personas
naturales que actúan como tal o en representación de una persona jurídica, pero
también puede ser cometido por funcionarios o servidores públicos, siempre que estos
se encuentren obligados de acatar la orden determinada impartida por un funcionario
público en el ejercicio legal de sus funciones. Es decir, se trata de un ilícito penal que
puede ser cometido tanto por particulares o extraneus que no tienen relación funcional
con la administración pública como también por funcionarios o servidores públicos
distintos extraneus de la autoridad que imparte una orden o mandato de cumplimiento
obligatorio; para cuya configuración es condición necesaria la existencia de una orden
o mandato impartidos por funcionario competente en ejercicio legítimo de sus
funciones y que necesariamente debe ser de cabal conocimiento y cumplimiento por
parte del sujeto activo, quien, pese a conocer su deber de acatamiento, incumple el
mandato emanado por el funcionario estatal con poder de decisión.

Al sancionar la conducta rebelde frente a un mandato emanado de la autoridad estatal


pertinente, se concluye entonces que la finalidad del tipo penal de desobediencia y
resistencia a la autoridad es proteger el correcto desarrollo de la administración
pública, procurando evitar que los ciudadanos entorpezcan la función ejecutiva de una
orden emanada de la administración pública funcionario público dotado de poder de
gobierno o mandato sobre los miembros de la sociedad. Es así que la administración
pública impone su fuerza coactiva racional frente a los ciudadanos obligados a cumplir
un mandato, por encontrarse dentro de una sociedad jurídicamente organizada. Pues,
si acaso las decisiones órdenes de la administración pública no llegasen a
materializarse o ejecutarse debido a la contraria voluntad de los administrados, el
orden jurídico público se convertiría en un caos, produciéndose el desgobierno. La
existencia del tipo penal de desobediencia y resistencia a la autoridad no solo obedece
a un hecho social, que es el comportamiento marginal ciudadano que dificulta la plena
labor directriz, organizativa y ejecutiva de la administración pública, tipificando ello
como un tipo de criminalidad cometido por un ciudadano frente a la administración
estatal y sus componentes funcionariales dotados de mandato, que conllevaría al
desgobierno y el caos; sino también se pretende dotar a la administración pública de
una norma que garantice la efectividad de la ejecución de sus órdenes. Se trata pues
de una figura penal muy frecuente en la práctica judicial, tanto a nivel de la
investigación como del juzgamiento, por lo cual es de mucha importancia contar con
un profundo análisis del injusto penal materia de comentario, a fin de poder distinguir
en la praxis entre un hecho típico respecto del delito de desobediencia y resistencia a
la autoridad, y un hecho que no lo es.

GENERALIDADES SOBRE EL DELITO DE DESOBEDIENCIA Y RESISTENCIA A


LA AUTORIDAD:

TIPICIDAD OBJETIVA

La creación de los injustos penales que reprimen los actos que atentan contra la
administración pública y, específicamente, la creación del tipo penal de desobediencia
y resistencia a la autoridad que protege concretamente la actividad funcionarial
ejecutiva entendida esta como parte de la actividad de la administración pública tiene
como objeto de protección penal, el efectivo cumplimiento de los mandatos u órdenes
emanados por la autoridad competente en el legítimo ejercicio de la función pública.

En efecto, la desobediencia contiene una omisión o rehusamiento frente al mandato


legítimamente emitido por la autoridad pertinente, en tanto que la resistencia implica
una conducta activa tendiente a impedir u obstaculizar la ejecución de un mandato. En
la desobediencia, hacer algo o no hacer algo es una situación fáctica cuya ejecución
solo la debe realizar el sujeto al cual va dirigida la orden; en otras palabras, el acto de
la ejecución de la orden no es una labor que deba realizar la administración pública o
quien la represente, sino el mismo destinatario de la orden; pero sí, en caso de
resistencia a la autoridad, la administración pública es quien ejecuta la orden, donde
surte el acto obstruccionista de parte del agente.

Al respecto, la Corte Suprema de Justicia de la República a través de la ejecutoria


recaída en el R. N. Nº 1337-2013-Cusco de fecha 20 de enero de 2015, en su
fundamento jurídico quinto señaló que “El artículo 368 del Código Penal sanciona al
‘que desobedece o resiste la orden legalmente impartida por un funcionario público en
el ejercicio de sus atribuciones’, de ello se desprende que son dos las modalidades
típicas que se regulan en el citado dispositivo, la primera supone el desacato del
administrador de la orden impartida, esto es, la negación a obedecer; mientras que la
segunda importa una conducta obstruccionista por parte del agente, en cuanto a la
realización de los actos que traban la actuación funcionarial”. Desobedecer y resistir
son actos exteriores y físicos pasibles de ser observados en la realidad circundante
que realiza el sujeto activo; estos nunca permanecen en el pensamiento o en la
ideación del agente, sino que los utiliza o encamina para la comisión del delito.

Calidad de la orden y su incumplimiento Conforme se ha expresado previamente, el


delito de desobediencia y resistencia a la autoridad requiere como condición necesaria
para su configuración, la existencia de una orden administrativa o judicial legítima y de
posible cumplimiento.

La orden debe responder a una situación fáctica y jurídica determinada, que es la


cuestión en la que el funcionario con poder se sustentará motivadamente para dictarla;
de lo contrario, podríamos estar hablando de una arbitrariedad. Por eso, a nuestro
criterio, hablamos de una orden legalmente impartida, no solo cuando esta cuenta con
todas las formalidades específicas que le corresponden para ser expedida, sino
también cuando tras ella tiene un respaldo fáctico.
Asimismo, la orden siempre debe estar dirigida a alguien, esto es, contar con un
destinatario específico, es decir, el receptor o cumplidor de la misma; por ello se dice
que toda orden genera una relación entre dos personas, el funcionario que la dicta y
la persona que la debe cumplir. O sea, en este último caso, se trata de un receptor
debidamente identificado, quien necesariamente debe conocer la orden impartida por
la autoridad estatal. En ese sentido, el funcionario que emite la orden debe asegurarse
de que su orden sea oportunamente conocida por el administrado. Este destinatario,
como ya se dijo anteriormente, no siempre será una persona particular, pudiendo ser
también un funcionario público o una persona jurídica. En caso de este último, para
identificarse al responsable del delito de desobediencia o resistencia a la autoridad, se
deberá tomar en cuenta lo previsto en el artículo 27° del CP. El plazo es un modo que
puede estar presente en la orden, esto quiere decir que la orden debe mencionar el
plazo en el que deberá ser cumplida. Sin embargo, cuando este no consta
expresamente, se estará al cumplimiento inmediato, para lo cual deberá indicar que
se ejecute de manera inmediata.

DESOBEDIENCIA A LA AUTORIDAD

Desobedecer quiere decir no hacer caso a un mandato o a una orden impartida, ya


sea para que el destinatario debidamente individualizado realice una conducta positiva
(hacer) o para que no la realice (no hacer).

En este caso, el agente dice: “Hagan lo que hagan, no voy a hacer caso a lo que se
me pide, así me lo rueguen”, configurando una conducta reacia. La doctrina nacional
cuando se refiere a esta modalidad delictiva, la define como no aceptar, conducta
omisiva, no acatar, conducta omisiva. Por otra parte, no obedecer lo ordenado por la
autoridad, pudiéndolo hacerlo (por ejemplo cuando una Fiscalía Especializada en
Corrupción de Funcionarios, en una investigación preparatoria, seguida contra un
exalcalde, una Municipalidad, ordena al alcalde actual entregar la documentación que
sustenta la realización de una obra, dentro del plazo de 5 días de notificado,
poniéndole en conocimiento que en caso de no entregar la documentación solicitada
se procederá a denunciar por el delito de desobediencia a la autoridad, y se configura
el delito de desobediencia a la autoridad cuando, pese al requerimiento de la Fiscalía,
la autoridad edil pudiendo hacerlo no cumple con remitir lo solicitado).

Además, la posibilidad de realización del mandato por parte del agente (destinatario
de la orden) implica también que este pueda adoptar un comportamiento físicamente
real de hacer algo o de no hacer algo, esto es, que permita al agente realizar una
acción positiva, como realizar una acción negativa, esto es, dejar de hacer algo. Esto
último, necesariamente está vinculado al tipo de orden emitida por el funcionario que
se pretenda ejecutar; por ejemplo, cuando se exige que el agente se retire de
determinado lugar o que se le prohíba que pase por determinado lugar.

Sobre la posibilidad de cumplimiento frente a una orden, el derecho jurisprudencial


señala que “en cuanto al delito de desobediencia si bien en el sub judice se cursó un
mandato legítimo y con las formalidades internas correspondientes, la desobediencia
presupone, de un lado, la posibilidad real de su cumplimiento y, de otro lado, el
conocimiento efectivo de la orden de parte de quien debe obedecerla; que el mandato
cursado por el juzgador no era de posible cumplimiento porque el vehículo ya no
estaba en el poder del imputado, y, además no existe prueba que establezca que tal
orden llegó a su conocimiento efectivo pues el imputado ya había cambiado de
domicilio, que en todo caso, no está acreditado fehacientemente que recibió la
notificación o que conoció de dicho mandato”.

RESISTENCIA A LA AUTORIDAD

Resistir la orden emitida por el funcionario público es cuando el agente se opone


abiertamente para que no se ejecute materialmente la orden. La resistencia puede dar
como consecuencia que la orden no se ejecute o que esta se ejecute de manera
distinta a la que supone su materialización o que suponga un obstáculo con la
consecuente dilación en la ejecución de la orden. Cuando la orden no se ejecuta
debido a los actos de resistencia, el servidor que la ejecuta termina por retirarse del
lugar, sin lograr la ejecución de la orden, momento en el que se perfecciona esta
modalidad delictiva.

Tal como sucede en el supuesto de la desobediencia, se podría cometer el delito de


resistencia a la autoridad, siempre que la orden que se ejecuta sea factible de ser
oponible según los recursos con que cuente el agente opositor, ya que, según
creemos, no podríamos estar hablando de resistencia si la acción del servidor que
ejecuta la orden es avasalladora debido a la intervención de un número considerable
de miembros de la fuerza pública, frente a un solo sujeto que se resiste a la ejecución,
por ejemplo, cuando el dueño de una tienda no deja que se lleve a cabo la clausura,
pese a que existe la orden de clausura expedida por la gerencia municipal, por no
cumplir con normas de salubridad y, pese a la negativa del destinatario de la orden,
se lleva a cabo su ejecución, ya que es imposible la obstaculización por la gran
cantidad de los servidores de la Municipalidad que la ejecutan.

En el delito de resistencia a la autoridad, podemos diferenciar un sujeto pasivo del


delito y otro sujeto pasivo de la acción. El funcionario público que sufre los embates
materiales del sujeto activo es sujeto pasivo de la acción; sin embargo, este no es
sujeto pasivo del delito, pues no es quien emite la orden, siempre que no concurran
severa violencia o amenaza no justificadas por las circunstancias contra esta última,
lo que podría configurar otras figuras penales.

Lo que no se puede permitir es que el agente ejerza dicha violencia o amenaza


haciendo uso de algún tipo de arma blanca, de fuego, etc., pues, esta da gravedad al
hecho, y hace que se configure otro delito. Por su parte, la jurisprudencia nacional ha
señalado que “es la rebeldía u oposición abierta, hostil y maliciosa, acompañada de
actos de contradicción, decidida y resuelta al cumplimiento de una mandato u orden
en curso de ejecución, expreso y personal de la autoridad en el ejercicio de sus
funciones”.
BIEN JURÍDICO PROTEGIDO EN EL DELITO DE DESOBEDIENCIA Y
RESISTENCIA A LA AUTORIDAD.

Pensamos que los tipos penales que reprimen los actos que afecten a la
administración pública protegen la correcta administración en las entidades del
Estado; y el tipo penal de desobediencia y resistencia a la autoridad, conforme ya se
ha expresado previamente, en concreto protege la ejecutabilidad de la orden
funcionarial que es una parte de la actividad de la administración pública. Existe una
relación entre lo genérico y lo específico, ya que, al vulnerarse los aspectos vinculados
a la actividad funcionarial ejecutiva, tiene una repercusión en el buen funcionamiento
de la administración pública.

Lo importante es identificar el bien jurídico que subyace dentro de un caso específico,


pues este es el motivo de la imposición del reproche a determinada conducta, de tal
suerte que, si la conducta no abate al bien jurídico protegido o, en su caso, no lo
amenaza, no encontraría justificación alguna el imponerse una sanción. Por ejemplo,
no podemos decir que se ha ocasionado perjuicio al bien jurídico protegido penalmente
por el artículo 368° del CP con la actitud de una persona dueña de un local de expendio
de productos de limpieza de no acatar el requerimiento de colocar el precio a cada
producto con números de color rojo, sino que los exhibe en un pizarrón ubicado dentro
de su puesto de venta, para continuar con la venta. Resulta por tanto insignificante
para el derecho penal la desobediencia mostrada por el comerciante. Como aquí no
se ha afectado abiertamente la bien jurídica efectividad en el cumplimiento de la orden
funcionarial de autoridad, no se podría perseguir a la persona que omitió cumplir la
orden.

En tanto no se ha vulnerado el bien jurídico penalmente protegido, la acción del sujeto


no perjudicó sustancialmente la orden dada por la autoridad, en este caso la autoridad
podría requerir su cumplimiento otorgando un plazo razonable al sujeto, teniendo en
cuenta los costos y el tiempo que podría demorar etiquetar todos los productos. Sin
embargo, se podría buscar otras alternativas penales menos gravosas contra la
conducta desobediente demostrada por el agente, la que por su insignificancia bien
podría corresponderse con una falta contra la tranquilidad pública sancionada por el
numeral 3 del artículo 452° del CP, en cuanto señala que será reprimido con prestación
de servicios comunitario de veinte a cuarenta jornadas o con sesenta a noventa días-
multa, el que desobedece las órdenes que le dicte (la autoridad), siempre que no
revista mayor importancia.

Por ende, resulta de mucha importancia conocer e identificar el bien jurídico que
subyace en estos tipos de delitos, analizar si la conducta realizada por el sujeto activo
ha vulnerado o puesto en peligro de alguna manera; solo así podríamos reprochar el
comportamiento de las personas y colocarlas dentro de la figura delictiva de la
desobediencia y resistencia a la autoridad (art. 368 CP).

Porque no cualquier acto que se diga desobediente o de resistencia puede ser


catalogado necesariamente como efecto indiscutible contra el cumplimiento de una
orden de autoridad. Los autores nacionales, bajo este mismo temario utilizando versos
muy parecidos, decantan este rol del derecho penal en relación a los bienes jurídicos,
hacia la actividad funcionarial resolutiva, es decir, hacia la eficacia de los mandatos
del funcionario; lo que se quiere como precisa García Navarro es que la autoridad no
encuentre obstáculos durante su desenvolvimiento funcionarial, y los mandatos los
podrá concretizar debidamente.

A nivel de resistencia, o sea, el comportamiento que linda con colocar alguna actividad
física por parte del agente opositor a la orden, el bien jurídico protegido es puesto en
tela de juicio de otra manera, por ejemplo, cuando el agente ejecutor intenta colocar
el aviso de clausura del local, el sujeto activo se lo impide; si la oposición del agente
fuere insignificante pues se ejerce una fuerza mínima o se recurre a los insultos y no
es suficiente para impedir que el agente cumpla con la ejecución de la orden, entonces
no se habría vulnerado el bien jurídico que protege el delito de resistencia a la
autoridad, empero, las acciones que paralizan la ejecución, que también pueden llegar
al extremo de los golpes, insultos o amenazas recibidos por el servidor ejecutor de la
orden, constituyen otro delito.
SUJETOS INTERVINIENTES

a) Sujeto activo

Puede ser cualquier persona, un particular, otro funcionario público o servidor público
contra quien vaya dirigida la orden y esté obligado a cumplirla, también un colegiado
o colectivo de personas. Puede cometer el delito cualquier persona, siempre que sea
el destinatario de la orden y que esté legalmente obligado a cumplirla. Por ejemplo,
cuando existe una sentencia ordenando al representante de la Oficina de
Normalización Previsional el pago de derecho de jubilación, al incumplirse dicha orden,
el sujeto activo será el jefe de la ONP (funcionario público). La acción del sujeto activo
ataca directamente la orden aun cuando muchas veces su mensajero resulte con algún
tipo de perjuicio, inclusive el físico; es ella la que se ve neutralizada, no el agente
encargado de hacer cumplir, quien solo es su vocero, su repetidor; por eso en el caso
del delito de desobediencia o resistencia a la autoridad el objeto material del delito no
es la autoridad, como según parece, sino, la orden que este emite. La orden es pues
el centro del andamiaje típico, ya que su existencia clara, expresa, exigible dentro de
un plazo, y su consecuente desobediencia o resistencia, determinan la comisión del
delito. En este caso, el sujeto activo no desea que la orden legalmente impartida llegue
a materializarse o, lo que es lo mismo, a ejecutarse; por lo tanto, el agente tiene el
pleno dominio sobre el acontecer de la acción opositora.

b) Sujeto pasivo

En lo que se refiere al sujeto pasivo diremos que como este delito protege el
cumplimiento y acatamiento de las órdenes de los entes, instituciones y organismos
estatales que tienen entre sus funciones la de emitir una orden, al ponerse en peligro
o vulnerarse dichas órdenes funcionariales se infringe el bien jurídico protegido cuyo
titular es el Estado; por lo tanto, en el delito de desobediencia o resistencia a la
autoridad, el sujeto pasivo no es el funcionario público que goza de mandato, sino el
Estado, representado por el sector correspondiente. Por ejemplo, cuando se
desobedece una orden dada por el policía de tránsito en ejercicio de sus atribuciones,
el agraviado es el Estado; sin embargo, para este supuesto el afectado es
exclusivamente la Policía Nacional del Perú.

DIFERENCIAS ENTRE LA DESOBEDIENCIA Y RESISTENCIA A LA AUTORIDAD

El delito de desobediencia y resistencia a la autoridad, como su propio nombre lo


indica, puede ser cometido por un sujeto que efectúa actos de desobediencia o actos
de resistencia a una orden. Estos dos comportamientos son distintos, cuya
característica es que no se pueden desenvolver simultáneamente, sino que se dan en
contextos muy diferentes, de tal modo que un sujeto no podría desobedecer y resistir
una orden al mismo tiempo. En ese sentido, podemos válidamente hablar de un sujeto
activo del delito de desobediencia a la autoridad y de otro sujeto activo del delito de
resistencia a la autoridad, ambos diferenciados por el verbo que los individualiza, así
como la intensidad de una modalidad frente a la otra. Así, sería más potente la acción
de resistencia frente a la desobediencia, pues la primera implica en algunos casos
cierta acción física frente a los actos del funcionario público que pretende imponer la
orden dada; en cambio, la desobediencia, se constituye en una mera inacción del
agente. Asimismo, cabe poner el énfasis en que la diferencia esencial entre estas dos
modalidades es la relación entre la forma en que se ejecuta la orden y la consecuente
respuesta del destinatario.

TIPICIDAD SUBJETIVA

Desobedecer o resistir no son palabras difíciles de conceptualizar, mucho menos de


entender; basta que el sujeto activo sea una persona de cualquier nivel educacional
para que lo sepa, ya que su definición obedece al común conocimiento de cualquier
persona. Esto es, no se requiere recurrir a intrincadas fórmulas legales o discutibles
interpretaciones para saber cuándo estamos ante una desobediencia o frente a una
resistencia. Para que se externalice el supuesto de hecho contenido en el primer
párrafo del artículo 368° del CP, no basta con la sola verificación de la materialización
de los elementos objetivos del tipo en comento, sino que también se exige como
condición necesaria la concurrencia de la conciencia y voluntad en el ámbito subjetivo
del agente. Es decir, el delito bajo comentario, en sus dos modalidades, sea resistencia
o desobediencia, requiere de dolo, esto es, el conocimiento por parte del agente
infractor respecto del contenido de la orden emitida por un funcionario público que
dispone que realice o deje de realizar un comportamiento determinado y la voluntad
de realizar la desobediencia o la resistencia a dicha orden, o sea, el agente,
conociendo la orden, se resiste a la disposición funcionarial. Para que exista dolo, el
agente tiene que haber conocido plenamente la orden, con todos sus componentes (la
obligación a realizar, el plazo, que se encuentre plasmado de manera clara, expresa
y exigible).

CONSUMACIÓN Y TENTATIVA

El momento delictivo de la resistencia se demarca durante los actos ejecutivos de la


orden, pero no antes de su inicio ni mucho menos después de que la orden se hubiere
cumplido. En nuestra opinión, los actos materiales de la resistencia se dan en el mismo
lugar y momento en que se pretende ejecutar la orden. Trae consecuencias directas
contra el funcionario que ejecuta la orden. En cambio, “tratándose de los actos de
desobediencia, el momento comisivo parte desde el instante en que el destinatario
toma conocimiento de su deber de acatamiento hasta el vencimiento del plazo
señalado para dar cumplimiento a lo ordenado, incluidas las prórrogas del plazo
debidamente ordenadas”. Por ende, se configura el delito de desobediencia cuando el
sujeto activo no cumple con la orden en el tiempo exigido para ello.

En consecuencia, en ambas modalidades no se requiere de un resultado, pues basta


la mera actividad del sujeto activo para su consumación, aunque en verdad la comisión
del delito siempre se apreciará en relación a que si lo mandado se cumplió o no. La
resistencia se consuma con la conducta opositora siempre que se haya generado una
efectiva obstaculización, por lo menos de la función de ejecución de la orden, y a lo
mucho, su impedimento.
La desobediencia se consuma en el momento en que el destinatario incumple la orden
dispuesta. Como se ha visto, la norma penal no exige nada adicional para la
consumación del delito, por tanto, no es necesario la existencia de perjuicio o no, ni
mucho menos que la orden hubiere sido reiterada bajo apercibimiento de entablarse
denuncia por el presente delito; sin embargo, como menciona Salinas Siccha, este
último es un requisito de procedibilidad que ha impuesto la jurisprudencia nacional que
se viene acatando de manera vinculante, pero que no es parte constitutiva del delito,
sino un requisito para ejercer la acción penal.

EXCEPCIÓN DE PUNIBILIDAD

Es importante resaltar que al legislar sobre el delito de desobediencia o resistencia a


la autoridad, consideró que no revisten mayor lesividad social aquellas conductas
tendientes a impedir la propia detención, lo cual, a decir de Alonso Raúl Peña Cabrera
Freyre, responde a un criterio de racionalidad, razonabilidad y ponderación en la
reacción punitiva, según el principio de mínima intervención, a fin de evitar una doble
amenaza sobre quien pende un mandato de detención, de ser privado de su libertad
personal: por un lado, la supuesta comisión de un hecho punible y, por otro lado, por
cometer el delito de desobediencia y resistencia a la autoridad.

Al respecto, la ejecutoria suprema se ha pronunciado de la siguiente manera: en modo


alguno puede constituir elemento probatorio de la comisión del delito ni su
responsabilidad, conforme erróneamente se concluye en el considerando de la
recurrida, pues la sustracción a la acción de la justicia de cualquier inculpado
representa un derecho natural a conservar su propia libertad, que tiene sustento legal
en el artículo 368 del código penal, cuando prescribe que no comete delito de
desobediencia o resistencia a la autoridad aquel que evita su propia detención”.
¿QUÉ CONDICIONES DEBEN DARSE PARA QUE EXISTA DELITO DE
DESOBEDIENCIA A LA AUTORIDAD?

Para que se configure el delito de desobediencia a la autoridad, deben combinarse las


siguientes condiciones:

 Una orden de una autoridad competente. El hecho de que se hable de


“desobediencia”, implica que existe una orden directa que el infractor debe
acatar y se niega a hacerlo. Esta orden habrá sido dictada por una autoridad o
sus agentes en funciones y se ajustará a los procedimientos que establece la
ley.
 La orden debe imponer una acción concreta. Una orden tiene que disponer
hacer o no hacer algo, es decir tiene que tener un contenido concreto y
realizable.
 Notificación a la persona que debe cumplirla. El destinatario de la orden
debe estar en conocimiento de que debe cumplirla. Si el supuesto infractor no
conoce la orden, no existe delito penal.
 Negativa a acatar la orden y cumplirla. La negativa puede expresarse
explícitamente o solamente ignorarse.
 Gravedad en la desobediencia. La gravedad en el acto de desobediencia es
una condición que determinará la sanción. El juez analizará si existe algún
elemento que marque esa gravedad. Si no existe gravedad, aunque se
desobedezca la orden, se considerará desobediencia leve.

¿CUÁLES SON LAS SANCIONES POR EL DELITO DE DESOBEDIENCIA A LA


AUTORIDAD?

El Código Penal se desprende una diferencia entre la desobediencia grave y la


desobediencia leve.
Desobediencia grave a la autoridad

Queda claro que no es necesario que exista agresión para que se cometa delito de
desobediencia. Basta la oposición intencional a obedecer el mandato de la autoridad.

Desobediencia leve

Se menciona la desobediencia leve. Es pasible de sanción penal, que será de menor


intensidad. Esta desobediencia leve se puede manifestar como falta de respeto y de
consideración a la autoridad.

LA GRAVEDAD DE LA DESOBEDIENCIA A LA AUTORIDAD DETERMINA SI SE


CONSIDERA UN DELITO

En esta resolución judicial el Tribunal da a entender que no considera delito de


desobediencia el caso en el que “no se ha apreciado una actuación firme y contumaz
de oposición al ejercicio de la labor policial”.

El Tribunal reconoce que, aunque exista la falta de respeto y de consideración a los


agentes que ostentan la autoridad, se trata de una desobediencia leve a sus
indicaciones si no posee la intensidad necesaria para que se constituya delito.

Los casos de desobediencia que no revistan un carácter grave, no serán considerados


delito y constituyen una infracción administrativa.

“Las faltas de respeto y consideración cuyo destinatario sea un miembro de la Policía


Nacional del Perú, cuando estas conductas no sean constitutivas de infracción penal”.
NEGARSE A ACATAR LA ORDEN DE AUTORIZAR LA ENTRADA AL DOMICILIO
ES UN DERECHO QUE LA LEY PROTEGE

La inviolabilidad del domicilio está contemplada en el de este precepto se desprende


que ninguna autoridad o agente podrá ordenar que se le permita entrar a un domicilio
cuando no hay una orden judicial específica.

Por lo tanto, si una persona no acata una orden en este sentido, no está cometiendo
delito de desobediencia.

En los únicos casos en los que un agente del orden puede entrar a un domicilio
particular es con consentimiento voluntario del titular, si en ese momento se está
cometiendo un delito o si existe una autorización policial.

En caso de que el titular de la vivienda no acate la orden judicial de permitir el acceso


a su domicilio, entonces sí estaría cometiendo delito grave.

OTROS CASOS DE DESOBEDIENCIA

Existen muchas variantes de la desobediencia a la autoridad. Es una infracción


bastante frecuente en materia de seguridad vial, en el relacionamiento de los
funcionarios públicos con sus jerarquías en la desobediencia a la convocatoria a
comparecer ante una comisión de investigación.

Además de las normas jurídicas generales, existen otras específicas que regulan cada
caso y que serán tenidas en cuenta.

En todas las situaciones en las que se juzgue la desobediencia a la autoridad, el bien


jurídico protegido es el orden público constitucional, es decir, la normalidad en el
ejercicio de los derechos fundamentales y en el cumplimiento de las normas jurídicas.
CONCLUSIONES

 Siendo nuestro país un Estado Democrático de Derecho, tal y como lo precisa


la Constitución en su artículo 43, es admisible y compatible con nuestro
Ordenamiento Jurídico la figura de la desobediencia civil, pues a través de la
aplicación de esta se puede hacer posible ese futurible llamado Democracia, ya
que se permite el involucramiento de la población en la vida pública, como
defendiendo la Constitución, más aún cuando el mismo poder público
transgrede la Constitución.
RECOMENDACIONES

 Se podría proponer se haga extensivo la enseñanza de la figura de la


desobediencia civil en las aulas de las escuelas de la PNP a lo largo del país,
a fin que los estudiantes puedan tomar conocimiento de dicha figura y, poco a
poco, la vayan enriqueciendo por medio de debates y más trabajos de
investigación.
BIBLIOGRAFÍA

 https://www.dexiaabogados.com/blog/delito-desobediencia-autoridad/
 https://repositorio.ucv.edu.pe/bitstream/handle/20.500.12692/106162/Ar%c3%
a9valo_MDL-SD.pdf?sequence=1&isAllowed=y
 https://repositorio.uladech.edu.pe/handle/20.500.13032/26110?show=full

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