**El Secreto del Jardín de las Estrellas**
En un rincón olvidado de la ciudad, escondido tras un antiguo portón de hierro, se
encontraba el Jardín de las Estrellas. Era un lugar de leyenda, donde se decía que cada
noche las estrellas bajaban a descansar y a contar sus historias.
Sofía, una niña con una imaginación sin límites, había oído hablar del jardín en los
cuentos que su abuelo le narraba antes de dormir. Aunque muchos creían que solo era
una fábula, Sofía sentía en su corazón que el jardín era real.
Un día, decidida a descubrir la verdad, Sofía se aventuró a buscar el misterioso lugar.
Tras horas de caminar, llegó al portón descrito por su abuelo. Con un leve empujón, el
portón se abrió, revelando un camino cubierto de flores luminosas que la guiaron hacia
el interior del jardín.
El Jardín de las Estrellas era aún más hermoso de lo que Sofía había imaginado. Árboles
altos con hojas brillantes rodeaban un claro donde un estanque reflejaba el cielo
nocturno. Mientras admiraba el paisaje, una estrella fugaz cayó del cielo,
transformándose en una figura luminosa frente a ella.
—Bienvenida, Sofía —dijo la figura con una voz melodiosa—. Soy Stella, la guardiana
de este jardín. Solo los de corazón puro pueden encontrar este lugar.
Sofía estaba asombrada pero respondió con una sonrisa.
—Siempre he soñado con conocer el Jardín de las Estrellas. ¿Puedo quedarme y
escuchar sus historias?
Stella asintió y la llevó a un círculo de piedras resplandecientes. Allí, otras estrellas
comenzaron a descender, transformándose en figuras luminosas que rodearon a Sofía.
Cada una comenzó a contar una historia, relatos de mundos lejanos, aventuras y sueños
cumplidos.
Sofía escuchaba fascinada, sintiendo que cada historia enriquecía su alma y llenaba su
corazón de alegría y esperanza. Aprendió sobre la importancia de los sueños, la valentía
y el amor incondicional.
Antes de partir, Stella le ofreció a Sofía una pequeña estrella de cristal.
—Llévala contigo —dijo Stella—. Este cristal te recordará siempre la magia que llevas
dentro y te guiará en los momentos oscuros.
Con el corazón lleno de gratitud, Sofía regresó a su casa. Desde ese día, cada noche
miraba la estrella de cristal, recordando las historias del Jardín de las Estrellas. Con el
tiempo, Sofía creció y compartió sus propias historias y sueños, inspirando a otros a
buscar la magia en sus vidas.
El Jardín de las Estrellas permaneció en su corazón, un recordatorio eterno de que la
magia y los sueños están siempre a nuestro alcance, si solo creemos en ello.