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**El Castillo de los Deseos**

En un valle lejano, rodeado de montañas nevadas, se alzaba el imponente Castillo de los


Deseos. Este castillo era famoso porque, según la leyenda, concedía un deseo a quien
lograra llegar a su corazón y mostrar su verdadera valentía.

Lucas, un joven soñador de un pequeño pueblo, había escuchado las historias del
castillo desde que era niño. Siempre había deseado cambiar la suerte de su familia, que
vivía en la pobreza. Decidido a buscar un futuro mejor, un día se despidió de su madre y
se embarcó en una aventura para encontrar el Castillo de los Deseos.

El camino hacia el castillo estaba lleno de desafíos. Lucas tuvo que cruzar ríos
embravecidos, enfrentar tempestades y escalar montañas escarpadas. Sin embargo, su
deseo de ayudar a su familia le daba la fuerza necesaria para seguir adelante.

Después de semanas de viaje, Lucas llegó a la entrada del castillo. Un puente colgante
que parecía muy frágil se extendía sobre un abismo profundo. Sin dudarlo, Lucas lo
cruzó con valentía. Al entrar al castillo, se encontró en una vasta sala con murales
antiguos y candelabros dorados.

En el centro de la sala había un trono vacío y, de repente, una figura etérea apareció. Era
el guardián del castillo, una anciana de aspecto sabio y bondadoso.

—Bienvenido, joven viajero —dijo la anciana con una voz suave—. Soy Miriam, la
guardiana del Castillo de los Deseos. Has demostrado gran valentía al llegar hasta aquí.
Dime, ¿cuál es tu deseo?

Lucas, con el corazón lleno de esperanza, respondió:

—Deseo que mi familia tenga una vida mejor, que nunca más pasen hambre ni frío.
Miriam sonrió y respondió:

—Tu deseo es noble, Lucas. Pero para que se cumpla, debes superar una última prueba.

Miriam guió a Lucas a una cámara secreta donde había un espejo dorado. En el espejo,
Lucas vio reflejadas todas sus inseguridades y miedos. Miriam le explicó que para
cumplir su deseo, debía enfrentarse a ellos y vencerlos.

Lucas cerró los ojos y recordó a su familia. Con determinación, se enfrentó a sus
miedos, convencido de que su amor por ellos era más fuerte que cualquier temor. Al
abrir los ojos, el espejo brillaba con una luz intensa y luego se desvaneció.

—Has pasado la prueba, Lucas —dijo Miriam—. Tu deseo se cumplirá, pero recuerda
que el verdadero poder está en tu corazón y en tu capacidad de enfrentar tus miedos.

Con esas palabras, Lucas sintió una oleada de energía y fue transportado de regreso a su
pueblo. Al llegar, encontró su hogar transformado. Su familia ahora vivía en una casa
acogedora y prosperaban con un huerto abundante.

Lucas comprendió que, aunque el Castillo de los Deseos había hecho realidad su
petición, fue su valentía y amor lo que realmente cambió su destino. Desde ese día,
vivió ayudando a su comunidad, enseñando a otros a enfrentar sus miedos y a buscar la
valentía dentro de sus propios corazones.

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