CASACIÓN E INFRACCIÓN PROCESAL núm.
: 2874/2023
Ponente: Excmo. Sr. D. Rafael Sarazá Jimena
bis y siguientes de la Ley Orgánica del Poder Judicial, los datos contenidos en esta resolución o acto de comunicación son confidenciales y su traslado o comunicación pública por cualquier medio o procedimiento esté
NOTA.- Se advierte que, de conformidad con lo establecido en la Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales, en relación con lo regulado en el art. 236
Letrada de la Administración de Justicia: Ilma. Sra. Dña. Aurora Carmen Garcia
Alvarez
TRIBUNAL SUPREMO
Sala de lo Civil
prohibida, sin perjuicio de las competencias que al Consejo General del Poder Judicial se le reconocen en el art. 560.1 - 10 de la Ley Orgánica del Poder Judicial.
Sentencia núm. 484/2024
Excmos. Sres.
D. Francisco Marín Castán, presidente
D. Rafael Sarazá Jimena
D. Pedro José Vela Torres
En Madrid, a 10 de abril de 2024.
Esta Sala ha visto el recurso extraordinario por infracción procesal y el
recurso de casación respecto de la sentencia 891/2022, de 17 de noviembre,
dictada en grado de apelación por la Sección Segunda de la Audiencia Provincial
de Badajoz, como consecuencia de autos de juicio ordinario núm. 313/2021 del
Juzgado de Primera Instancia núm. 1 de Olivenza, sobre protección del derecho
al honor, intimidad personal y familiar y propia imagen.
Es parte recurrente D. Gregorio, representado por el procurador D.
Ramón Portero Toribio y bajo la dirección letrada de D. José Miguel Morcillo
Gómez.
Son partes recurridas D.ª Casilda, Corporación de Medios de
Extremadura S.A. y Ediciones Digitales Hoy S.L.U., representadas por la
procuradora D.ª Marta Pilar Gerona del Campo y bajo la dirección letrada de D.
Ricardo García de Arriba Marcos.
Ha sido parte el Ministerio Fiscal.
Ha sido ponente el Excmo. Sr. D. Rafael Sarazá Jimena.
ANTECEDENTES DE HECHO
PRIMERO.- Tramitación en primera instancia.
1.- El procurador D. Ramón Portero Toribio, en nombre y representación de D.
Gregorio, interpuso demanda de juicio ordinario contra D.ª Casilda, Corporación
de Medios de Extremadura S.A. y Ediciones Digitales Hoy S.L.U., en la que
solicitaba se dictara sentencia:
«[…] por la que:
» 1.- Declare la existencia de intromisión ilegítima en el derecho al honor de mi
mandante por la indebida publicación, sin información previa ni consentimiento del
afectado, de un artículo sobre hechos acaecidos hace 37 años, por razón de los cuales
cumplió su condena, reinsertándose en la sociedad y rehaciendo su vida al margen de
aquellos hechos.
» 2.- Declare la existencia de intromisión ilegítima en el derecho a la intimidad
personal y familiar de mi mandante y su familia por la trascendencia de los hechos
publicados en dicho ámbito.
» 3.- Declare la existencia de intromisión ilegítima en el derecho a la propia
imagen del actor por el tratamiento y publicación de sus datos personales y sus fotografías
sin consentimiento alguno para ello.
» 4.- Declara el derecho del actor al “olvido” y a la supresión de sus datos
personales de todas las bases de datos a los que hayan sido incorporados por las
demandadas y de todos los buscadores de internet en los que puedan aparecer por esta
razón.
» 5.- Declare el derecho del actor a ser resarcido por los daños morales y
materiales que le hayan sido ocasionados por esta situación.
» 6.- Condene a las demandadas a estar y pasar por tales declaraciones.
» 7.- Condene a las demandadas a indemnizar al actor, conjunta y
solidariamente, con un mínimo de 150.000,00 euros, sin perjuicio de la cantidad que S.Sª
considere más ajustada a las circunstancias del caso.
» 8.- Condene a las demandadas a publicar la sentencia íntegra en su edición
papel de un sábado y en su edición digital del mismo día.
» 9.- Condene a las demandadas a eliminar de sus bases de datos todos los
datos personales del actor de los que dispone y a realizar cuantas gestiones sean
necesarias para que tales datos sean cancelados de todas las bases de datos a los que
hayan sido incorporados por razón de la publicación efectuada, así como a la supresión
de los mismos de todos los buscadores de internet.
» 10.- Condene a las demandadas al pago de las costas procesales causadas».
2.- La demanda fue presentada el 2 de mayo de 2021 y, repartida al Juzgado de
Primera Instancia núm. 1 de Olivenza, fue registrada con el núm. 313/2021. Una
vez fue admitida a trámite, se procedió al emplazamiento de las partes
demandadas.
3.- El Ministerio Fiscal emitió informe contestando a la demanda.
La procuradora D.ª Marta Gerona del Campo, en representación de D.ª
Casilda, Corporación de Medios de Extremadura S.A. y Ediciones Digitales Hoy
S.L.U., contestó a la demanda, solicitando su desestimación y la expresa condena
en costas a la parte actora.
4.- Tras seguirse los trámites correspondientes, el Magistrado-juez del Juzgado
de Primera Instancia núm. 1 de Olivenza, dictó sentencia 3/2022, de 19 de enero,
cuyo fallo dispone:
«Estimar parcialmente la demanda interpuesta por el Procurador Ramón Portero
Toribio en representación de Gregorio frente a Casilda, Corporación de Medios de
Extremadura SA y Ediciones Digitales Hoy S.L.U. y en consecuencia:
» Declarar la existencia de intromisión ilegítima en el derecho al honor del actor
por la indebida publicación sin información previa ni consentimiento del afectado, de un
artículo sobre hechos acaecidos hace 37 años, por razón de los cuales cumplió su
condena, reinsertándose en la sociedad y rehaciendo su vida al margen de aquellos
hechos.
» Declarar la existencia de intromisión ilegítima en el derecho a la intimidad
personal y familiar del actor por la trascendencia de los hechos publicados en dicho
ámbito.
» Declarar la existencia de intromisión ilegítima en el derecho a la propia imagen
del actor por el tratamiento y publicación de sus datos personales y sus fotografías sin
consentimiento para ello.
» Declarar el derecho del actor a ser resarcido por los daños morales y materiales
que le hayan sido ocasionados por esta situación.
» Condenar a las demandadas a estar y a pasar por tal declaración.
» Condenar a las demandadas a indemnizar al actor conjunta y solidariamente
en la cantidad de dieciocho mil euros (18.000 euros) más los intereses legales
establecidos.
» Condenar a las demandadas a publicar la presente sentencia íntegra en su
edición en papel de un sábado y en su edición digital del mismo día.
» Todo ello sin imposición de costas procesales».
SEGUNDO.- Tramitación en segunda instancia.
1.- La sentencia de primera instancia fue recurrida en apelación por la
representación de D.ª Casilda, Corporación de Medios de Extremadura S.A. y
Ediciones Digitales Hoy S.L.U.
El Ministerio Fiscal y la representación de D. Gregorio se opuso al
recurso. La representación de D.ª Casilda y otros se opuso a la impugnación
formulada por D. Gregorio.
2.- La resolución de este recurso correspondió a la Sección Segunda de la
Audiencia Provincial de Badajoz, que lo tramitó con el número de rollo 258/2022,
y tras seguir los correspondientes trámites dictó sentencia 891/2022, de 17 de
noviembre, cuyo fallo dispone:
«Que estimando el recurso de apelación interpuesto contra la sentencia dictada
por el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Olivenza, con fecha de 19 de enero
de 2022, a que se contrae este rollo, debemos revocar y revocamos aquella resolución y,
en su virtud, desestimando íntegramente la demanda interpuesta por el procurador D.
Ramón Portero Toribio, en representación de D. Gregorio, contra Dña. Casilda,
Corporación de Medios de Extremadura, S.A., y Ediciones Digitales Hoy, S.L.U.,
declaramos no haber lugar a las pretensiones deducidas por el actor en dicha demanda,
absolviendo a las demandadas de los pedimentos efectuados en su contra en los
presentes autos.
» Y todo ello, con imposición al demandante de las costas causadas en la primera
instancia. No se hace especial pronunciamiento en cuanto a las generadas en esta
alzada».
TERCERO.- Interposición y tramitación del recurso extraordinario por infracción
procesal y del recurso de casación
1.- El procurador D. Ramón Portero Toribio, en representación de D. Gregorio,
interpuso recurso extraordinario por infracción procesal y recurso de casación.
El motivo del recurso extraordinario por infracción procesal fue:
«Único.- Se formula el motivo al amparo de lo establecido por el artículo 469.1.3º
y 4º LEC, por vulneración del derecho fundamental a la tutela judicial efectiva (art. 24.1
CE) en relación con el deber de motivar las sentencias impuesto por el art. 120.3 C.E. y
por el artículo 218.2 LEC, ambos infringidos, en relación con la doctrina jurisprudencial de
este T.S.».
Los motivos del recurso de casación fueron:
«Primero.- Se interpone recurso por infracción del artículo 18.1 C.E. en lo referente
al “derecho al honor”, que resulta infringido por inaplicación de la doctrina del T.S. y T.C.
relativa a la prevalencia del derecho al honor sobre el derecho a la información invocado
por la demandada».
«Segundo.- Se interpone recurso por infracción del artículo 18.1 C.E. en lo
referente al “derecho a la intimidad personal y familiar”, que resulta infringido por
inaplicación de la doctrina jurisprudencial relativa a la prevalencia de tal derecho sobre el
derecho a la información invocado por la demandada».
«Tercero.- Se interpone recurso por infracción del artículo 18.1 C.E. en lo referente
al “derecho a la propia imagen”, que resulta infringido por inaplicación de la doctrina
jurisprudencial relativa a la prevalencia de tal derecho sobre el derecho a la información
invocado por la demandada».
«Cuarto.- Se interpone recurso por infracción, por inaplicación, del artículo 10 de
la Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de Protección de Datos de Carácter
Personal».
«Quinto.- Se interpone recurso por infracción, por inaplicación, de los arts. 6 y 11.3
de la Ley Orgánica 3/2018 en cuanto se refieren al necesario consentimiento del
afectado».
2.- Las actuaciones fueron remitidas por la Audiencia Provincial a esta Sala, y las
partes fueron emplazadas para comparecer ante ella. Una vez recibidas las
actuaciones en esta Sala y personadas ante la misma las partes por medio de los
procuradores mencionados en el encabezamiento, se dictó auto de fecha 25 de
octubre de 2023, que admitió los recursos y acordó dar traslado a la parte
recurrida personada y al Ministerio Fiscal para que formalizara su oposición.
3.- D.ª Casilda, Corporación de Medios de Extremadura S.A. y Ediciones Digitales
Hoy S.L.U. se opusieron a los recursos.
El Ministerio Fiscal emitió informe, interesando la estimación del único
motivo del recurso extraordinario por infracción procesal y el motivo tercero del
recurso de casación, asumiendo la instancia.
4.- Al no solicitarse por todas las partes la celebración de vista pública, se señaló
para votación y fallo el día 21 de marzo de 2024, en que ha tenido lugar.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
PRIMERO.- Antecedentes del caso
1.- El 12 de diciembre de 2020, el diario «Hoy», diario regional extremeño, en sus
ediciones en papel y digital, publicó, dentro de la serie «Crónica negra en
Extremadura», el artículo titulado «El legionario asesino, una mente fantasiosa»,
firmado por Casilda, con la siguiente entradilla: «En 1984. Un soldado mató a su
teniente y a una chica de alterne cuando estaba de permiso en Olivenza. HOY lo
entrevistó poco después cuando estaba en la cárcel».
En el artículo se reproduce la portada del mismo periódico, en la edición
del 2 de septiembre de 1984, cuyo titular es «El legionario se declara culpable del
doble crimen», con una foto de primer plano del demandante, con el gorro de
legionario, así como una foto de las páginas interiores de aquella edición, donde
figuran las fotografías de los cadáveres de las dos personas que fueron
asesinadas por aquel. También se incluía otra foto de medio cuerpo del
demandante, en ropa civil, correspondiente a la época en que sucedieron los
hechos narrados.
En dicho artículo se recoge un extracto de una entrevista que el
demandante dio en la cárcel a un periodista del diario Hoy, que declaró como
testigo en el acto de la vista, donde explicaba lo sucedido y las razones que le
habían llevado a cometer el crimen. También se resumía el suceso, se expresaba
la identidad de las víctimas, se narraba lo acontecido en los días posteriores al
suceso hasta que el demandante fue detenido, el juicio y la pena que le fue
impuesta.
Las fotografías no estaban pixeladas y el demandante aparecía
identificado con nombres y apellidos.
2.- D. Gregorio interpuso una demanda contra D.ª Casilda, Corporación de
Medios de Extremadura S.A. y Ediciones Digitales Hoy S.L.U., en la que solicitó,
resumidamente, que se declarase que la publicación del referido artículo
periodístico («sobre hechos acaecidos hace 37 años, por razón de los cuales
cumplió su condena, reinsertándose en la sociedad y rehaciendo su vida al
margen de aquellos hechos») constituyó una intromisión ilegítima en sus
derechos al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen «por el
tratamiento y publicación de sus datos personales y sus fotografías»; que se
declarase «el derecho del actor al “olvido” y a la supresión de sus datos
personales de todas las bases de datos a los que hayan sido incorporados por
las demandadas y de todos los buscadores de internet en los que puedan
aparecer por esta razón»; se condenara a las demandadas a indemnizarle en
150.000,00 euros por los daños morales y materiales, a publicar la sentencia y «a
eliminar de sus bases de datos todos los datos personales del actor de los que
dispone y a realizar cuantas gestiones sean necesarias para que tales datos sean
cancelados de todas las bases de datos a los que hayan sido incorporados por
razón de la publicación efectuada, así como a la supresión de los mismos de
todos los buscadores de internet».
3.- El Juzgado de Primera Instancia dictó una sentencia en la que estimó en parte
la demanda, declaró que la publicación del artículo periodístico constituyó una
intromisión ilegítima en los derechos al honor, a la intimidad personal y familiar y
a la propia imagen del demandante y condenó a las demandadas, solidariamente,
a indemnizarle en 18.000 euros y a publicar la sentencia, sin hacer expresa
imposición de las costas.
Entre otros razonamientos, esta sentencia declaraba lo siguiente:
«[…] la particularidad del presente caso radica en que los hechos sobre los que
versa la publicación litigiosa ocurrieron en el año 1984, cuando el actor contaba con
apenas 20 años. Argumenta la demandada que los mismos fueron publicados en aquel
momento a raíz de una entrevista que él mismo dio de forma voluntaria y que es la que
ahora se recoge en el artículo en cuestión y que dado que aquel prestó su consentimiento
ninguna vulneración de su derecho al honor se puede considerar producida. No se pueden
compartir dichas afirmaciones. Si bien es cierto que en aquel momento la publicación
referida pudiera en su caso estar amparada por la libertad de información porque de una
parte, la entrevista en cuestión fue ofrecida voluntariamente como ya se ha dicho, en
segundo lugar por la evidente relevancia que en aquel momento tuvieron los hechos por
su propia naturaleza penal y por la gravedad de los mismos y en definitiva porque el
afectado por la publicación ostentara lo que la jurisprudencia ha venido en denominar
“relevancia pública sobrevenida”, esto es, la relevancia que le otorga el haber participado
en hechos de esa naturaleza, no es menos cierto que la publicación de una información
así no puede estar amparada en un consentimiento que se dio hace casi cuarenta años.
[…] los hijos de aquel [del demandante] no tenían conocimiento de los hechos
publicados. No cabe duda de que un consentimiento prestado en el año 1984 no tiene la
suficiente validez ni puede ser traído a este momento para justificar la publicación de unas
informaciones como las que nos ocupan. Ninguna relevancia tienen ya los hechos a que
la misma se refiere ni tampoco se puede entender que en este momento, dado el tiempo
transcurrido y sin perjuicio de que como ya se ha dicho en su momento sí pudieran
hacerlo, contribuyan a la formación de una opinión pública libre, fundamento del ejercicio
a la libertad de información y que justificaría su preponderancia respecto al derecho al
honor y por ende, su protección en los términos señalados.
[…] desde que acaecieron los hechos objeto de litis hasta el momento ninguna
actitud actual del demandante permite entender que consienta que aquellos hayan de ser
conocidos por el público en general y por los lectores del periódico demandado.
[…] Acompañar una fotografía del mismo no responde a ninguna finalidad
periodística relevante, no existiendo necesidad alguna de publicar dicha instantánea con
el texto para mejor comprensión del mismo ni tampoco para mejorar la calidad de la
información que se está proporcionando. No consta consentimiento alguno del
demandante a la misma – ni ahora ni en el momento de los hechos-, ni tampoco es en la
actualidad una persona pública. No aporta en definitiva mayor interés a la información
suministrada ni es elemento imprescindible para la ya tan mencionada formación de una
opinión pública o un debate de interés general, contribuyendo únicamente con su
publicación a satisfacer la curiosidad general, razones éstas por las que también debe
entenderse lesionado el derecho a la propia imagen del demandante en los términos
expuestos».
El Juzgado de Primera Instancia desestimó las pretensiones referidas al
derecho al olvido porque la demanda no se había dirigido contra las empresas
titulares de los motores de búsqueda en Internet y porque la introducción del
nombre y apellidos del demandante en tales motores de búsqueda,
concretamente en Google, no permitía obtener información relativa al
demandante ni a los hechos relatados en el artículo periodístico en cuestión.
4.- Las demandadas apelaron la sentencia de primera instancia y solicitaron que
la demanda fuera íntegramente desestimada. El demandante se opuso al recurso
y además impugnó la sentencia de primera instancia únicamente respecto de la
no imposición de costas pues consideró que la estimación de la demanda había
sido sustancial, por lo que solicitó que se condenase a las demandadas al pago
de las costas de primera instancia.
5.- La Audiencia Provincial estimó el recurso de apelación y desestimó la
impugnación. Los razonamientos que fundaron la decisión del tribunal de
apelación fueron los siguientes:
«Consideramos que no concurre en este supuesto la vulneración de los derechos
fundamentales que esgrime el Sr. Gregorio en su demanda. La parte contraria, en una
sección del periódico Hoy, se limita a recordar sucesos -unos más antiguos, otros más
recientes-, que causaron gran impacto social en su momento. Es la sección denominada
"Crónica negra en Extremadura".
» Como cualquier medio de comunicación o publicación dedicada, por ejemplo,
a los estudios históricos, la libertad de expresión y el derecho de información en una
sociedad libre y democrática amparan recordar con objetividad cualquier acontecimiento
veraz del pasado y, lógicamente, a los participantes en el mismo (un atentado, un crimen,
un levantamiento popular, un caso de corrupción, la convocatoria de una consulta popular
ilegal, etc), y no por ello se vulneran los derechos que se indican en la demanda.
» Y es que cuando los derechos fundamentales que invoca el actor entran en
conflicto con la libertad de información, los criterios fundamentales para determinar si
aquélla debe prevalecer, por haber sido ejercitada legítimamente, consisten en que la
información verse sobre una cuestión de interés general y que sea veraz (STS 4 de
febrero de 2.020).
» Y agrega el Alto Tribunal que hay materias que, en principio, se consideran
como de interés general. Entre estas materias están las de naturaleza penal o
relacionadas con lo que suele calificarse como crónica de sucesos -es el caso que aquí
nos ocupa-.
» El otro requisito para que el ejercicio de la libertad de información sea legítimo
es que la información transmitida sea veraz. Y en ese extremo, la parte actora no
cuestiona en su demanda que no sean ciertos los hechos publicados. Por otro lado, no
se incluyen fotos que consten manipuladas y desvirtúen lo difundido en su día o
novedosas que requieran un consentimiento ad hoc. Tan sólo se reproduce el contenido
de las publicaciones del periódico Hoy tras el crimen del año 1.984, con la única intención
de remorar ese episodio de la "crónica negra" de Extremadura que, por otra parte, consta
en las hemerotecas y son de acceso general y público, sin que dicha crónica añada nada
ultrajante o vejatorio, ni de mayor descrédito, que el que pueda resultar de los propios
hechos objeto de información cuya veracidad, insistimos, no se ha cuestionado en la litis.
No vislumbramos otro fin en la parte demandada».
6.- El demandante ha interpuesto un recurso extraordinario por infracción
procesal, basado en un motivo, y un recurso de casación, basado en cinco
motivos, todos los cuales han sido admitidos.
Las demandadas se han opuesto a la estimación de ambos recursos. El
Ministerio Fiscal ha emitido un informe en el que considera que procede estimar
el recurso extraordinario por infracción procesal y el motivo tercero del recurso de
casación, y desestimar los demás.
Recurso extraordinario por infracción procesal
SEGUNDO.- Motivo único
1.- Planteamiento. En el encabezamiento del motivo se alega la infracción del art.
24 de la Constitución en relación con el deber de motivar las sentencias impuesto
por el art. 120.3 de la Constitución y por el artículo 218.2 de la Ley de
Enjuiciamiento Civil.
En el desarrollo del motivo se argumenta que la escueta motivación de la
sentencia de la Audiencia Provincial no contiene fundamentos que rebatan de
forma adecuada la sentencia de primera instancia ni permite la necesaria defensa
contra ella.
El Ministerio Fiscal ha solicitado la estimación del motivo porque la
sentencia de la Audiencia Provincial no motiva individualizadamente la
prevalencia de la libertad de información sobre los diversos derechos
fundamentales cuya protección se solicita en la demanda (honor, intimidad y
propia imagen).
2.- Decisión de la sala. En la sentencia 1574/2023, de 14 de noviembre, con cita
de otras anteriores, hemos declarado:
«Es jurisprudencia constante de esta sala que la motivación debe permitir el
eventual control jurisdiccional mediante el efectivo ejercicio de los recursos, lo que implica
la exteriorización del fundamento de la decisión adoptada, favoreciendo su comprensión.
Pero dicha exigencia de motivación no autoriza a exigir un razonamiento judicial
exhaustivo y pormenorizado de todos los aspectos y perspectivas que las partes pudieran
tener de la cuestión que se decide, sino que deben considerarse suficientemente
motivadas aquellas resoluciones que vengan apoyadas en razones que permitan conocer
cuáles han sido los criterios jurídicos esenciales que fundamentan la decisión, es decir, la
ratio decidendi que ha determinado aquélla».
La motivación de la sentencia de segunda instancia permite conocer las
razones por las que la Audiencia Provincial ha revocado la sentencia del Juzgado
de Primera Instancia y desestimado la demanda: en síntesis, la demanda ha sido
desestimada porque la libertad de información de las demandadas prevalece
sobre los derechos fundamentales invocados por el demandante ya que la
información es veraz y versa sobre una cuestión de interés público, un hecho
criminal, y «no se incluyen fotos que consten manipuladas y desvirtúen lo
difundido en su día o novedosas que requieran un consentimiento ad hoc».
Que esa motivación, según el criterio del Ministerio Fiscal, sea objetable
porque, para establecer los criterios de resolución del conflicto con la libertad de
información, no distingue entre los diversos derechos fundamentales cuya
protección se solicita en la demanda, podrá constituir una incorrecta aplicación
del Derecho sustantivo, pero no supone que no exista motivación.
Tampoco se incurre en la infracción denunciada porque la motivación de
la sentencia de segunda instancia no sea, en opinión del recurrente, adecuada
para rebatir los argumentos de la sentencia del Juzgado de Primera Instancia,
pues si los argumentos de esta son más acertados que los de aquella, será una
cuestión que deba alegarse (como de hecho se alega) en el recurso de casación,
pero tampoco supone que se haya infringido el art. 218.2 de la Ley de
Enjuiciamiento Civil.
El demandante ha podido recurrir la sentencia de segunda instancia y
explicar las razones de su desacuerdo, por lo que la motivación de esta no le ha
producido indefensión.
Recurso de casación
TERCERO.- Motivos primero a tercero del recurso de casación
1.- Planteamiento. En los respectivos encabezamientos de estos tres primeros
motivos del recurso de casación, el recurrente invoca como infringido el art. 18.1
de la Constitución porque la Audiencia Provincial no aplica la doctrina
jurisprudencial relativa a la prevalencia sobre la libertad de información de los
derechos fundamentales protegidos en dicho precepto constitucional.
El motivo primero está dedicado a la prevalencia del derecho fundamental
al honor; el segundo, a la prevalencia del derecho fundamental a la intimidad
personal y familiar; y el tercero, a la prevalencia del derecho a la propia imagen.
Los argumentos expuestos para desarrollar estos motivos son en su
mayor parte comunes a los tres motivos y se basan, en buena medida, en lo
declarado por la sentencia de primera instancia. El recurrente argumenta que, si
bien la información es veraz y los hechos de índole criminal presentan un interés
general, la particularidad del caso radica en que los hechos sobre los que versa
el artículo ocurrieron en 1984, cuando el demandante contaba con poco más de
20 años de edad. Y aunque la publicación de la información en 1984 estuvo
amparada por la libertad de información porque la entrevista con el periodista del
diario «Hoy» fue ofrecida voluntariamente por el demandante y por la propia
naturaleza y gravedad de los hechos, esa justificación no concurre en este
momento, pues el consentimiento prestado en 1984 no tiene validez cuando se
publicó el reportaje en 2020 y porque aquellos hechos no tienen relevancia en la
actualidad.
Argumenta el recurrente que la sentencia de la Sala Primera del Tribunal
Supremo 428/2014, de 24 de septiembre, declaró que un consentimiento
otorgado a la publicación de una entrevista con un toxicómano cinco años antes
no justificaba que se volviera a publicar cinco años después, cuando las
circunstancias personales del entrevistado habían cambiado, «para evitar que
quedase afectado en sus nuevas relaciones de amistad, laborales, de vecindad,
etc., dado que la condición de extoxicómano supone una carga negativa en la
sociedad que puede generar desconfianza hacia la persona del afectado».
Y la sentencia del Tribunal Constitucional 27/2020, de 24 de febrero,
declaró que el consentimiento para la autorización para una concreta publicación
de la imagen no se extiende a otras, pues «no puede reputarse como
consentimiento indefinido y vinculante aquel que se prestó inicialmente para una
ocasión o con una finalidad determinada».
Y añade el recurrente:
«No discute esta parte, ni ha discutido nunca, que se publique la sección que
denominan “crónica negra”; lo que se discute y se ha discutido es que tal sección les
permita publicar datos personales y fotografías en relación con hechos acaecidos hace
muchos años sin consentimiento del afectado, o que puedan volverse a publicar
entrevistas de entonces sin recabar nuevamente el consentimiento para ello […] el hoy
actor HA PAGADO su deuda con la sociedad, ha cumplido su pena, se ha rehabilitado y
se ha reinsertado, llevando hoy una vida normal y cumpliendo así los fines de la pena,
que resultarían perjudicados si se admitiera la continua publicación de los hechos año
tras año, pues tal publicación no hace otra cosa que dificultar esa reinserción social que,
dicho sea de paso, también constituye un derecho.
» […] La publicación de la fotografía nada aporta a la información proporcionada.
Aún a riesgo de ser reiterativos, nos encontramos con la comisión por parte del
demandante de un delito hace casi cuarenta años. Acompañar una fotografía del mismo
no responde a ninguna finalidad periodística relevante, no existiendo necesidad alguna
de publicar dicha instantánea con el texto para mejor comprensión del mismo ni tampoco
para mejorar la calidad de la información que se está proporcionando. No consta
consentimiento alguno del demandante a la misma –ni ahora ni en el momento de los
hechos-, ni tampoco es en la actualidad una persona pública. No aporta en definitiva
mayor interés a la información suministrada ni es elemento imprescindible para la ya tan
mencionada formación de una opinión pública o un debate de interés general,
contribuyendo únicamente con su publicación a satisfacer la curiosidad general, razones
éstas por las que también debe entenderse lesionado el derecho a la propia imagen del
demandante en los términos expuestos».
2.- Decisión de la sala. Inexistencia de vulneración del derecho a la intimidad.
Procede, en primer lugar, desestimar el segundo de los motivos del recurso de
casación, en el que se denuncia la vulneración del derecho a la intimidad personal
y familiar del demandante.
El derecho a la intimidad ampara el disfrute de un ámbito propio y
reservado para desarrollar una vida personal y familiar plena y libre, excluido tanto
del conocimiento como de las intromisiones de terceros. El Tribunal Constitucional
ha declarado que la función del derecho fundamental a la intimidad del art. 18.1
de la Constitución es la de proteger frente a cualquier invasión que pueda
realizarse en aquel ámbito de la vida personal y familiar que la persona desea
excluir del conocimiento ajeno y de las intromisiones de terceros en contra de su
voluntad (sentencias del Tribunal Constitucional 144/1999, de 22 de julio, y núm.
292/2000, de 30 de noviembre).
La participación de una persona en un hecho criminal, tanto más cuando
se trata de un hecho tan grave como un doble asesinato, no constituye un hecho
atinente al ámbito que cada persona mantiene reservado frente al conocimiento
de los demás. Por su propia naturaleza, se trata de un hecho con tal
trascendencia pública, externa al círculo personal o familiar, que se encuentra
extramuros del ámbito de la intimidad.
Que la difusión de la información haya alcanzado al ámbito familiar del
demandante, que ha conocido esos hechos al publicarse el artículo periodístico,
no supone que se haya vulnerado su derecho a la intimidad. Se trata en todo caso
de una circunstancia que podrá ser relevante para valorar el daño causado por la
difusión de los datos contenidos en el artículo periodístico si tal difusión ha
supuesto una vulneración de otros derechos fundamentales y,
consecuentemente, para fijar el importe de la indemnización.
En consecuencia, dado que en el artículo cuestionado no se aportaba
ningún dato sobre aspectos de la vida personal o familiar del demandante, ajenos
al hecho criminal sobre el que versaba el artículo, pues el objeto de la información
se limitaba a su participación en el doble asesinato ocurrido en 1984, el derecho
a la intimidad personal y familiar del demandante no ha sido vulnerado.
3.- La publicación del reportaje con el nombre y apellidos del demandante y de su
fotografía, transcurridos más de 36 años desde que ocurrieron los hechos
delictivos, constituye una grave afectación de su honor y de su derecho a la propia
imagen que no está justificada por la libertad de información.
Sin embargo, los motivos primero y tercero sí deben ser estimados, por
las razones que a continuación se exponen.
Como pone de relieve el recurso de casación, un elemento fundamental
para realizar la ponderación entre los derechos fundamentales al honor y a la
propia imagen del demandante y la libertad de información de las demandadas
es la antigüedad de los hechos sobre los que versa el artículo periodístico. Este
fue publicado el 12 de diciembre de 2020 y los hechos sobre los que versa
tuvieron lugar en 1984.
Para realizar la ponderación entre el derecho al honor y la libertad de
información cuando tales derechos fundamentales entran en conflicto, los
parámetros fundamentales son la veracidad y el interés general de la información,
ya sea por la relevancia pública de la persona involucrada o por el propio interés
que despierta la materia objeto de la información. Para que la información que
afecta a la reputación y buen nombre de una persona pueda considerarse
legitimada por el ejercicio de la libertad de información es necesario que
concurran ambos requisitos, esto es, que la información sea veraz y que verse
sobre una cuestión de interés general. En el presente caso, no existe controversia
sobre la veracidad de la información. Lo que se discute es su relevancia pública.
En la sentencia 1366/2023, de 4 de octubre, hemos declarado:
«Es pacífica la jurisprudencia tanto constitucional (SSTC 178/1993, de 31 de
mayo; 320/1994, de 28 de noviembre; 127/2003, de 30 de junio), como de esta Sala 1.ª
(sentencias 129/2014, de 5 de marzo; 587/2016, de 4 de octubre, 91/2017, de 15 de
febrero y 593/2022, de 28 de julio), que sostiene que goza de relevancia pública la
información sobre hechos de trascendencia penal, aunque la persona afectada por la
noticia sea un sujeto privado (SSTC 154/1999, de 28 de septiembre; 52/2002, de 25 de
febrero; y 121/2002, de 20 de mayo)».
Asimismo, respecto de la divulgación de la identidad de las personas
involucradas en hechos de trascendencia penal, bien por tratarse de personas
detenidas, investigadas, acusadas o condenadas por sentencias penales, la
sentencia 25/2021, de 25 de enero, compendia diversas sentencias de esta sala
en las que hemos declarado amparada por la libertad de información la expresión
del nombre y apellidos de las personas involucradas, como detenidas,
investigadas, acusadas o condenadas, en la información sobre este tipo de
hechos de naturaleza criminal, por la relevancia pública sobrevenida que supone
tal circunstancia y el interés general que supone. En este sentido, la sentencia del
Tribunal Europeo de Derechos Humanos de 28 de junio de 2018, caso M.L. y
W.W. contra Alemania, ha declarado que «la inclusión en un reportaje de
elementos individualizados, como el nombre completo de la persona afectada, es
un aspecto importante del trabajo de la prensa (véase Fuchsmann c. Alemania,
nº 71233/13, § 37, 19 de octubre de 2017), especialmente cuando se informa
sobre procesos penales que han suscitado un interés considerable».
Ahora bien, esa justificación de la publicación del nombre y apellidos de
los involucrados, como sujetos activos, en hechos de naturaleza penal, por estar
amparada por la libertad de información, se ha declarado en estas sentencias
respecto de hechos de actualidad, esto es, más o menos recientes o en los que
ha ocurrido algún hecho relevante que los ha vuelto a poner de actualidad. Sin
embargo, cuando ha transcurrido un lapso temporal tan extenso como en este
caso (36 años), si bien los hechos en sí pueden seguir presentando interés
general, la identificación de la persona que los cometió no está justificada, al
menos mientras esta persona siga viva. Es significativo, por ejemplo, que el art.
57.1.c de la Ley 16/1985 establezca las siguientes cautelas respecto de la
consulta de los documentos constitutivos del Patrimonio Documental Español
(que son «los documentos de cualquier época generados, conservados o
reunidos en el ejercicio de su función por cualquier organismo o entidad de
carácter público» y, por tanto, también los judiciales):
«Los documentos que contengan datos personales de carácter policial, procesal,
clínico o de cualquier otra índole que puedan afectar a la seguridad de las personas, a su
honor, a la intimidad de su vida privada y familiar y a su propia imagen, no podrán ser
públicamente consultados sin que medie consentimiento expreso de los afectados o hasta
que haya transcurrido un plazo de veinticinco años desde su muerte, si su fecha es
conocida o, en otro caso, de cincuenta años, a partir de la fecha de los documentos».
La afectación que la publicación del nombre y apellidos del demandante
en el reportaje cuestionado supone para su derecho al honor, que es un derecho
a mantener su reputación y buen nombre en sus relaciones familiares y sociales,
resulta desproporcionada al no resultar justificada por el interés general de la
información, dado que dicha persona no tiene relevancia pública por otras
razones, y la relevancia que pudo tener en su día por su actuación delictiva se ha
ido diluyendo con el paso del tiempo pues no ha acontecido nada que haya vuelto
a poner de actualidad aquellos hechos ni el demandante ha observado una
conducta dirigida a atraer la atención del público o de los medios de información.
Como declara la sentencia del Tribunal Constitucional 58/2018, de 4 de junio, «el
carácter noticiable también puede tener que ver con la "actualidad" de la noticia,
es decir con su conexión, más o menos inmediata, con el tiempo presente. La
materia u objeto de una noticia puede ser relevante en sentido abstracto, pero si
se refiere a un hecho sucedido hace años, sin ninguna conexión con un hecho
actual, puede haber perdido parte de su interés público o de su interés informativo
para adquirir, o no, un interés histórico, estadístico o científico».
En el caso objeto de este recurso, el interés histórico de estos hechos no
tiene la entidad que podrían tener otros hechos luctuosos relacionados con
acontecimientos bélicos, de conflictividad social o protagonizados por personas
de relevancia pública por otros motivos, entre otras razones. Y dicho interés
histórico puede satisfacerse en este caso con la publicación de los hechos, pero
omitiendo los datos que permitan la identificación de su autor.
En ese derecho a la reputación, al buen nombre, a la consideración propia
y de los demás, que es en lo que consiste el derecho al honor, tiene relevancia el
derecho a la rehabilitación, a la reinserción en la sociedad una vez cumplida la
pena. Es significativo, en este sentido, que los antecedentes penales de una
persona no solo no sean públicos (art. 136.4 del Código Penal) sino que también
proceda su cancelación, no solo a instancia de parte sino también de oficio,
transcurrido cierto tiempo desde que la pena quede extinguida (art. 136.1 y 2 del
Código Penal).
En su sentencia de 28 de junio de 2018, caso M.L. y W.W. contra
Alemania, el Tribunal Europeo de Derechos humanos ha declarado:
«El Tribunal observa que, transcurrido cierto tiempo y, en particular, a medida que
se aproxima su salida de prisión, las personas que han sido condenadas tienen interés
en que no se les siga confrontando con sus actos, con vistas a su reinserción en la
sociedad (véase Österreichischer Rundfunk v. Austria, no. 35841/02, § 68, 7 de diciembre
de 2006; Österreichischer Rundfunk (dec.), citado anteriormente; y, mutatis mutandis,
Segerstedt-Wiberg y otros c. Suecia no. 62332/00, §§ 90-91, ECHR 2006 VII). Esto puede
ser especialmente cierto una vez que la persona condenada ha sido puesta en libertad
definitiva».
Esto es predicable, con más razón aún, en un caso como el que es objeto
del recurso, en que ha transcurrido un periodo temporal muy extenso (36 años)
desde que tuvo lugar el crimen, pues el sujeto afectado, que cumplió su condena
y salió en libertad, tiene la expectativa legítima de que, transcurrido un plazo tan
dilatado desde que sucedieron los hechos e incluso desde que salió de prisión,
se considere que la persona que cometió aquellos hechos execrables no es la
persona que ya ha pagado su deuda con la sociedad con el cumplimiento de una
larga pena de prisión, que ha rehecho su vida y ha formado una familia. Por tal
razón, cuando se publica información sobre aquellos hechos, no está justificado
que se incluyan datos que permitan identificarlo en la actualidad como
relacionado con tales hechos.
4.- Las mismas o parecidas razones justifican que la publicación de la imagen del
demandante constituya una intromisión ilegítima en el derecho a la propia imagen.
Cuando sucedieron los hechos, pudo estar justificada dicha publicación, bien
porque el demandante la hubiera consentido en su día, bien porque al menos una
de las fotografías (aquella en la que aparece con el sombrero de legionario)
constituye información gráfica directamente relacionada con el contenido de la
noticia pues el demandante era en aquel momento legionario y una de las
víctimas del asesinato era un superior suyo en la Legión (en este sentido,
sentencia 1353/2023, de 3 de octubre). Pero, en la actualidad, publicar fotografías
que faciliten la identificación de la persona autora de aquellos hechos constituye
una afectación desproporcionada de su derecho a la propia imagen y un riesgo
injustificado de que el demandante pueda ser actualmente reconocido, por la
publicación de sus rasgos físicos, como autor de aquellos hechos acaecidos 36
años antes.
Y si cuando se publicó la noticia en 1984 el demandante consintió la
publicación de su imagen (extremo este que se ignora), el consentimiento para
aquella publicación no justificaría que esta publicación se reitere 36 años más
tarde, cuando las circunstancias personales son completamente diferentes: en
aquel momento era un preso preventivo, a la espera de juicio, acusado de un
gravísimo doble crimen cometido pocos meses antes, cuya autoría reconocía;
actualmente es una persona que ha cumplido la pena de muchos años de cárcel
que le fue impuesta y que ha rehecho su vida personal y familiar.
5.- En el presente caso concurren circunstancias muy diferentes a las del caso
que fue objeto de la citada sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos
de 28 de junio de 2018, caso M.L. y W.W. contra Alemania, en que dicho tribunal
consideró que no vulneraba el art. 8 del Convenio la decisión del Tribunal Federal
alemán de denegar la solicitud de anonimización de determinados sitios de
Internet en que se contenían los nombres de dos personas acusadas de
asesinato en relación con los hechos por los que fueron condenados. En el caso
enjuiciado por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, son circunstancias
relevantes no solo la mayor cercanía con la fecha del suceso criminal, sino
también el hecho de que, por diversas circunstancias, los demandantes habían
sido noticia con posterioridad al crimen por el que fueron condenados, e incluso
habían hecho llegar a la prensa en fechas recientes información sobre su solicitud
de revisión de la condena por lo que, declara esta sentencia, «los demandantes
volvieron a la palestra tras realizar varios intentos de que se reabriera el proceso
penal contra ellos y tras dirigirse a la prensa al respecto. El Tribunal concluye de
ello que los demandantes no eran simples particulares desconocidos para el
público en el momento en que presentaron sus solicitudes de anonimato».
Por otra parte, el mantenimiento en Internet de reportajes de fechas
pasadas tiene una potencialidad lesiva del derecho al honor menor que la nueva
publicación en un periódico, tanto en la edición en papel como digital, de un
reportaje sobre los hechos en los que se identifique al autor del crimen con su
nombre y apellidos y mediante la publicación de su fotografía.
6.- En consecuencia, procede casar la sentencia recurrida y estimar solo en parte
el recurso de apelación, para declarar que el artículo publicado en diciembre de
2020 ha constituido una vulneración del derecho al honor y a la propia imagen del
demandante al publicar su nombre y apellidos y su imagen en la información
cuestionada, no así del derecho a la intimidad personal y familiar.
7.- Respecto de la indemnización, procede confirmar la indemnización concedida
en la primera instancia, pues lo relevante para valorar el daño y fijar la cuantía de
la indemnización no es la determinación de qué concretos derechos
fundamentales, de entre los reconocidos y protegidos en el art. 18.1 de la
Constitución, han sido los vulnerados por la conducta de las demandadas, sino
cuál ha sido la gravedad de la lesión efectivamente producida, teniendo en cuenta
la difusión de la publicación en la que tal vulneración se ha producido.
Los derechos al honor, a la intimidad, y a la propia imagen, pese a su
vinculación, tienen un carácter autónomo, pero ello no quiere decir que quepa
diferenciar el perjuicio causado a cada uno de ellos a efectos de fijar el
resarcimiento. Así lo declaramos en la sentencia 210/2016, de 5 de abril:
«La conducta ilícita es una, y el daño moral causado es también único. Pese a
que la ilicitud provenga de la vulneración de varios derechos, se trata de un concurso ideal
con relación a una sola conducta y a un único resultado lesivo que debe ser indemnizado
con criterios estimativos. Por lo expuesto, el precepto legal invocado no exige que se fijen
indemnizaciones diferentes por cada uno de los derechos vulnerados».
Que el diario «Hoy» tenga un ámbito de difusión regional no es óbice para
considerar que la difusión ha sido relevante para causar un daño moral
considerable pues, dada la naturaleza y circunstancias en que se ha producido la
vulneración, lo relevante para apreciar la gravedad del daño causado es que la
información estuviera dirigida al ámbito geográfico próximo al lugar de residencia
del afectado, como ha sido el caso pues se trata de un diario regional de
Extremadura, donde vive el demandante, cuyos lectores potenciales residen en
su práctica totalidad en el mismo ámbito geográfico que el demandante.
Esta indemnización devengará, desde la fecha de la sentencia de primera
instancia, intereses calculados al tipo del interés legal incrementado en dos
puntos, conforme al art. 576 de la Ley de Enjuiciamiento Civil.
7.- Respecto de la solicitud de publicación de la sentencia formulada por el
demandante, ciertamente, el art. 9.2.a) de la Ley Orgánica 1/1982, de 5 de mayo,
de protección jurisdiccional civil del derecho al honor, a la intimidad personal y
familiar y a la propia imagen, prevé que «[e]n caso de intromisión en el derecho
al honor, el restablecimiento del derecho violado incluirá, sin perjuicio del derecho
de réplica por el procedimiento legalmente previsto, la publicación total o parcial
de la sentencia condenatoria a costa del condenado con al menos la misma
difusión pública que tuvo la intromisión sufrida».
Ahora bien, este caso presenta unas características muy peculiares, pues
la intromisión ilegítima en los derechos fundamentales del demandante ha venido
provocada porque las demandadas han dado difusión a sucesos de naturaleza
criminal que el demandante protagonizó 36 años antes, identificándolo con su
nombre y apellidos y su fotografía.
En tales circunstancias, la publicación total o parcial de la sentencia, o de
un resumen de la misma, no tiene la función resarcitoria propia de esta medida,
sino que puede provocar un agravamiento de la lesión al volver a poner de
actualidad los hechos criminales en los que participó el demandante. Aunque la
publicación de la sentencia se hiciera anonimizando el nombre del demandante,
podría posibilitar que el lector del periódico, al leer la sentencia, tuviera la
curiosidad de indagar sobre aquellos hechos, acaecidos en el ámbito geográfico
de Extremadura, y descubrir la identidad del autor de los mismos, con lo que la
lesión de su honor no solo no se remediaría, sino que se agravaría.
Es significativo que, por más que el pronunciamiento desestimatorio de
tal pretensión en la sentencia de primera instancia no haya sido recurrido en
apelación, el hoy recurrente solicitó en su demanda la protección del «derecho al
olvido». Pues bien, la publicación de la sentencia en la que, siquiera
fragmentariamente, volvieran a recordarse aquellos hechos, es incompatible con
la petición de olvido formulada por el hoy recurrente en su demanda.
CUARTO.- Motivos cuarto y quinto
1.- Planteamiento. En el encabezamiento de estos dos motivos se alega la
infracción, por inaplicación, de los arts. del artículo 10, de una parte, y 6 y 11.3,
de otra, de la Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de Protección de Datos de
Carácter Personal.
En el desarrollo de los motivos se alega que las demandadas han
realizado un tratamiento de los datos personales del demandante que vulnera
diversos preceptos de la citada Ley Orgánica 3/2018.
2.- Decisión de la sala. Estos motivos no pueden ser estimados por las razones
que a continuación se exponen.
El único pronunciamiento solicitado en la demanda respecto de una
posible vulneración del derecho a la protección de datos de carácter personal del
demandante fue el consistente en que se declarara «el derecho del actor al
“olvido” y a la supresión de sus datos personales de todas las bases de datos a
los que hayan sido incorporados por las demandadas y de todos los buscadores
de internet en los que puedan aparecer por esta razón».
Esta pretensión fue desestimada en la sentencia de primera instancia sin
que el demandante impugnara dicha desestimación ante la Audiencia Provincial.
En consecuencia, al tratarse de un pronunciamiento consentido por el hoy
recurrente, no puede con posterioridad, al interponer el recurso de casación,
formular unos motivos que cuestionen el pronunciamiento consentido. En este
sentido, hemos declarado en la sentencia 255/2020, de 4 junio:
«No pueden plantearse en casación cuestiones que no hayan sido formuladas
en la apelación, “pues el recurso de casación permite denunciar las infracciones legales
en que el tribunal de apelación haya podido incurrir al resolver las cuestiones planteadas
en el recurso de apelación, pero no permite hacer un nuevo planteamiento de la cuestión
litigiosa, distinta a la que se sometió a la consideración del tribunal de apelación»
(sentencia del Pleno 772/2014, de 12 de enero de 2015)”».
QUINTO.- Costas y depósitos
1.- De acuerdo con lo previsto en el artículo 398.1 en relación con el 394.1, ambos
de la Ley de Enjuiciamiento Civil, las costas del recurso extraordinario por
infracción procesal que ha sido desestimado deben ser impuestas al recurrente y
no procede hacer expresa imposición de las costas del recurso de casación que
ha sido estimado.
2.- No procede modificar el pronunciamiento sobre costas de segunda instancia
pues el recurso de apelación de las demandadas es estimado en parte.
3.- No procede tampoco modificar el pronunciamiento sobre costas de primera
instancia. La desestimación de varias de las pretensiones declarativas y de
publicación de la sentencia formuladas en la demanda, y la reducción de la
indemnización solicitada desde los 150.000 euros que se pedían en la demanda
hasta los 18.000 euros fijados en la sentencia de primera instancia, justifican la
consideración de la estimación de la demanda como parcial y, en consecuencia,
que no proceda la expresa imposición de las costas, de acuerdo con el art. 394.2
de la Ley de Enjuiciamiento Civil.
FALLO
Por todo lo expuesto, en nombre del Rey y por la autoridad que le confiere
la Constitución, esta sala ha decidido
1.º- Desestimar el recurso extraordinario por infracción procesal y estimar el
recurso de casación interpuesto por D. Gregorio contra la sentencia 891/2022, de
17 de noviembre, dictada por la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de
Badajoz, en el recurso de apelación núm. 258/2022
2.º- Casar la expresada sentencia y, en su lugar, acordar:
- Estimar en parte el recurso de apelación interpuesto por D.ª Casilda,
Corporación de Medios de Extremadura S.A. y Ediciones Digitales Hoy S.L.U.
contra la sentencia 3/2022, de 19 de enero, del Juzgado de Primera Instancia
núm. 1 de Olivenza.
- Revocar en parte la citada sentencia del Juzgado de Primera Instancia,
cuyo fallo quedará redactado en los siguientes términos:
- Estimar en parte la demanda presentada por D. Gregorio contra D.ª
Casilda, Corporación de Medios de Extremadura SA y Ediciones Digitales Hoy
S.L.U
- Declarar que las demandadas han vulnerado los derechos al honor y a
la propia imagen del demandante.
- Condenar a las demandadas, conjunta y solidariamente, a indemnizar al
demandante en dieciocho mil euros (18.000 euros), con los intereses devengados
desde la fecha de sentencia de primera instancia al tipo del interés legal del dinero
incrementado en dos puntos.
- Desestimar el resto de las pretensiones formuladas en la demanda.
- No hacer expresa imposición de las costas de primera instancia.
3.º- No imponer las costas del recurso de casación ni del recurso de apelación y
condenar al recurrente al pago de las costas del recurso extraordinario por
infracción procesal.
Líbrese a la mencionada Audiencia la certificación correspondiente con
devolución de los autos y rollo de apelación remitidos.
Notifíquese esta resolución a las partes e insértese en la colección
legislativa.
Así se acuerda y firma.