Nuestro cuerpo se mueve y se mantiene en equilibrio gracias a dos sistemas que actúan
coordinadamente. Uno es el sistema nervioso, que se encarga de transmitir la información entre las
distintas partes del cuerpo. El otro es el SISTEMA OSTEO-ARTROMUSCULAR, formado por los
huesos, las articulaciones y los músculos.
Al correr o escribir, hacemos movimientos de los que somos conscientes y que dependen de nuestra
voluntad, como los que hacemos al mover los brazos, las piernas, la cabeza y el cuello. Este tipo de
movimiento se llaman voluntarios.
Existen otros movimientos que no obedecen a nuestra voluntad, llamados involuntarios, que nunca se
detienen, ni siquiera cuando dormimos. Por ejemplo, el corazón se mueve por sí mismo al latir y
también el pecho al respirar, el estómago se mueve para mezclar los alimentos que comemos; etcétera.
Nuestro cuerpo se mueve y se mantiene en equilibrio gracias a dos sistemas que actúan coordinadamente. Uno
es el sistema nervioso, que se encarga de transmitir la información entre las distintas partes del cuerpo. El
otro es el SISTEMA OSTEO-ARTROMUSCULAR, formado por los huesos, las articulaciones y los
músculos.
Al correr o escribir, hacemos movimientos de los que somos conscientes y que dependen de nuestra voluntad,
como los que hacemos al mover los brazos, las piernas, la cabeza y el cuello. Este tipo de movimiento se
llaman voluntarios.
Existen otros movimientos que no obedecen a nuestra voluntad, llamados involuntarios, que nunca se
detienen, ni siquiera cuando dormimos. Por ejemplo, el corazón se mueve por sí mismo al latir y también el
pecho al respirar, el estómago se mueve para mezclar los alimentos que comemos; etcétera.
Nuestro cuerpo se mueve y se mantiene en equilibrio gracias a dos sistemas que actúan coordinadamente. Uno
es el sistema nervioso, que se encarga de transmitir la información entre las distintas partes del cuerpo. El
otro es el SISTEMA OSTEO-ARTROMUSCULAR, formado por los huesos, las articulaciones y los
músculos.
Al correr o escribir, hacemos movimientos de los que somos conscientes y que dependen de nuestra voluntad,
como los que hacemos al mover los brazos, las piernas, la cabeza y el cuello. Este tipo de movimiento se
llaman voluntarios.
Existen otros movimientos que no obedecen a nuestra voluntad, llamados involuntarios, que nunca se
detienen, ni siquiera cuando dormimos. Por ejemplo, el corazón se mueve por sí mismo al latir y también el
pecho al respirar, el estómago se mueve para mezclar los alimentos que comemos; etcétera.