Papeles Salmantinos de Educación, Núm.
20, 2016
Facultad de Educación, Universidad Pontificia de Salamanca
Influencia del ciclo menstrual
en la capacidad anaeróbica
en el futbol femenino
Influence of the menstrual cycle in the
anaerobic capacity in female soccer players
María Villa del Bosque
RESUMEN: El objetivo de este estudio fue evaluar la influencia de las fases del
ciclo menstrual en la velocidad para realizar un sprint de 30 m en jugadoras de fútbol
de segunda división. Diecinueve jugadoras del primer equipo del club CD Salamanca
FF (media ± SD: 19.63 ± 2.34 años de edad; 163.00 ± 4.36 cm de altura; 57.82 ± 1.35
kg de peso; 21.79 ± 2.27 de BMI) fueron analizadas en cuanto a su composición cor-
poral y evaluada su velocidad mediante el Test de 30m en las dos fases hormonales de
su ciclo menstrual (fase lútea y folicular). No obstante, no se observaron diferencias
en los resultados en las distintas fases del ciclo menstrual analizadas en cuanto a la
variable del test de velocidad en mujeres futbolistas.
Palabras clave: Fútbol, velocidad, ciclo menstrual, capacidad anaeróbica.
ABSTRACT: The aim of this research was to assess the influence of the menstrual
cycle phases in the velocity (performed in a sprint of 30 m) by female soccer players of
second division. Nineteen female soccer players of the first team of CD Salamanca FF
(mean ± SD: 19.63 ± 2.34 years old; 163.00 ± 4.36 cm of height; 57.82 ± 1.35 kg of
weight; 21.79 ± 2.27 of IMC) take part of this study. It was analyzed the body compo-
sition of the players and was evaluated the speed of them through the test of 30m in the
two hormonal phases of her menstrual cycle (luteal and follicular phase). However,
there were no differences in the results in the different phases of the menstrual cycle
analyzed in terms of the variable of the speed test in female soccer players.
Keywords: Soccer, velocity, menstrual cycle, anaerobic capacity.
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1. Introducción
El fútbol, al igual que otros deportes colectivos, es considerado
un deporte acíclico o discontinuo que requiere la participación si-
multánea de los sistemas aeróbico y anaeróbico para realizar con
garantías los periodos de sprint (esfuerzos máximos) y de carrera
moderada (esfuerzos submáximos) (Bosco, 1991; Bangsbo, 1994).
En el esfuerzo característico de este deporte se alternan carreras y
periodos de reposo con saltos o carrera continua de baja intensidad
(Ekblom, 1986).
Diferentes autores han analizado el tipo de acciones que se reali-
zan en un partido de fútbol, determinando que un 70% de las accio-
nes son de velocidad moderada, un 20% de velocidad submáxima y
un 10% de velocidad máxima (Bosco, 1991); habiéndose observado
que el jugador de fútbol recorre una distancia media de 8 a 13 Km
(Bangsbo, 1996), de los cuales se calcula que un 8-12% se realizan
esprintando, y que el tiempo medio de recuperación entre sprints
sucesivos es de 28-30 segundos.
Stolen, Chamari, Castagna y Wisloff, en 2005 refieren que duran-
te un partido de fútbol un sprint a alta velocidad ocurre aproximada-
mente cada 90 s, y cada uno dura un promedio de 2-4 s. Correr a toda
velocidad constituye 1-11% de la distancia total cubierta durante un
partido, corresponde a un 0.5-3.0% del tiempo efectivo de juego (o
con la pelota en juego). En cuanto a la resistencia, cada jugador rea-
liza 1000-1400 acciones, principalmente cortas que cambian cada
4-6 s. Realizan 10-20 carreras cortas de alta intensidad de carrera
cada 70 s aproximadamente; y unos 15 forcejeos, 10 golpeos de ca-
beza, 50 implicaciones con la pelota y aproximadamente 30 pases así
como giros y las contracciones poderosas para mantener el equilibrio
y control de la pelota contra la presión defensiva.
Diferentes estudios también han venido a demostrar que cada vez
son más los metros que se recorren en un partido (distancia recorrida
que se relaciona con la capacidad aeróbica de los futbolistas) y el nú-
mero de sprints que se realizan (relacionado con una mejor cualidad
anaeróbica al ser exponente de la fuerza y velocidad).
Por lo tanto, en el fútbol, al igual que en otros deportes de equipo,
el metabolismo anaeróbico (manifestado por los sprints) es determi-
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nante para la realización de las acciones decisivas y relevantes del
juego (velocidad de las acciones, número de acciones y de sprints ...),
y el metabolismo aeróbico es importante para sustentarlas, pudien-
do tener mayor grado de importancia durante la recuperación que
durante el propio esfuerzo (Bangsbo, 1998), sobre todo atendiendo
a la aleatoriedad en cuanto a duración, tiempo de actividad/pausa,
distancia recorrida y trayectoria de los esfuerzos físicos intensos que
podemos observar en la propia competición.
La fuerza, potencia y la velocidad son igualmente importantes que
la resistencia en el fútbol. La fuerza máxima se refiere a la fuerza más
alta que puede realizarse por el sistema neuromuscular durante una
máxima contracción voluntaria (un máximo de la repetición 1RM),
considerando que la potencia es el producto de fuerza y velocidad,
y se refiere a la habilidad del sistema neuromuscular para producir
el mayor impulso en un período de tiempo dado. La fuerza máxima
es una cualidad básica que influye en la actuación de potencia: una
relación significativa se ha observado entre 1RM y la aceleración y
velocidad de movimiento. Esta relación fuerza/potencia máxima se
sustenta en los resultados de una prueba de salto así como en los de
una prueba de sprint de 30 m. Aumentando la fuerza de la contrac-
ción muscular, la aceleración y la velocidad pueden mejorar, siendo
habilidades críticas del fútbol. Además, niveles altos de fuerza máxi-
ma en los miembros superiores e inferiores también pueden prevenir
las lesiones en fútbol. Aunque el metabolismo aeróbico es el susten-
to energético durante un partido de fútbol, la mayoría de acciones
decisivas o cruciales para el resultado son propias del metabolismo
anaeróbico (sprints, saltos, etc.).
En definitiva, se considera al fútbol como un deporte mixto que
requiere de los sistemas anaeróbico y aeróbico para realizar correcta-
mente los sprints y las carreras a intensidades moderadas, que exigen
las dos partes de la competición (Villa, García, Rodríguez, Morante,
Álvarez y Jóver, 2003). Por ello el futbolista ha de combinar am-
bas cualidades metabólicas para resistir a la fatiga que le condiciona
la intensidad y la duración del partido (lo que implica su carga de
trabajo o de esfuerzo). Una mayor capacidad y resistencia aeróbica
(expresadas como VO2max o cómo % VO2max del umbral anaeró-
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bico), así como una mayor resistencia anaeróbica (expresada como
la habilidad o capacidad para repetir sprints máximos con la menor
fatiga) serán determinante para su rendimiento.
1.1. Diferencias morfológicas de género
Según Wilmore y Costill (2004) las mujeres constan de un tamaño
y composición corporal diferente marcado desde la pubertad por un
predominio estrogénico que tiene influencia significativa sobre el en-
sanchamiento de la pelvis, el incremento graso en muslos y caderas
y en osificar antes, lo cual establece que sean un promedio de 13 cm
más bajas, de 3 a 6 kg más pesadas en masa grasa (con un 6%-10%
más de porcentaje de grasa), de 14 a 18 kg menos de peso corporal y
de 18 a 22 kg menos de masa muscular.
Las cualidades innatas de los músculos y los mecanismos de con-
trol motor son similares para las mujeres que para los hombres. Para
la misma cantidad de músculo no hay diferencia en cuanto a fuerza
muscular. La fuerza del tren inferior cuando es expresada en relación
al peso corporal o en relación a la masa magra no difiere en hombres
y mujeres.
Respecto a su respuesta cardiovascular la mujer tiene un corazón
(y específicamente un ventrículo izquierdo) más pequeño (posible-
mente debido a menores concentraciones de testosterona), al igual
que un menor volumen sanguíneo, por lo que su frecuencia cardia-
ca es algo mayor. Es decir, a niveles submáximos de ejercicio las
mujeres tienen ritmos cardiacos mayores porque tienen volúmenes
sistólicos menores al tener corazones más pequeños, y menos volu-
men sanguíneo, y menor cantidad de hemoglobina. Además, tras la
pubertad, el VO2max de la mujer es un 75% del que tiene el hombre,
si se expresa en ml/kg/min debido al mayor porcentaje de grasa de
la mujer.
1.2. Diferencias en el Fútbol en relación con el género
Según Vescovi y Mcguigan (2008), hoy día es imprescindible la
implementación de métodos objetivos para evaluar el rendimiento de
las jugadoras de futbol, así como su seguimiento e identificación de
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talentos en el fútbol. De hecho se ha demostrado que las jugadoras
de élite y las jugadoras que integran las selecciones obtienen mejores
resultados en velocidad lineal, agilidad o tests de salto que las juga-
doras de sub-élite y no seleccionadas, lo que indican la importancia
de estas características para el rendimiento en el fútbol.
Si bien ninguna habilidad (ni técnica ni táctico) ni característica
(física, fisiológica, psicológica) se puede utilizar de forma aislada
para identificar el éxito en el fútbol, los resultados procedentes de
test o pruebas de campo se han relacionado con el rendimiento de la
jugadora de fútbol (Krustrupyt, Mohr, Amstrup, Rysgaard, Johansen,
Steensberg, Pedersen y Bangsbo, 2003; Krustrup, Mohr, Ellings-
gaard y Bangsbo, 2005; Bangsbo, Iaia y Krustrup, 2008), y pueden
llegar a proporcionar su perfil de condición física.
Según citan Vescovi, Rupf, Brown y Marques (2011), Krustrup y
col., 2005 y Mohr, Krustrup y Bangsbo, 2003, han analizado parti-
dos de futbol femenino y refieren que estar de pie, caminar y correr
a baja intensidad representan el 90-95% del tiempo total durante los
partidos de elite de fútbol femenino, mientras que la cantidad de ca-
rreras de velocidad realizadas durante el mismo puede diferenciar
entre un nivel alto y bajo de juego.
En su revisión sobre la fisiología del fútbol publicada en Sports
Medicine en 2005, Stolen y col. sugieren que mujeres y hombres
tienen una contribución aeróbica y anaeróbica de forma similar, pero
las jugadoras corren una menor distancia, si bien muy pocos estudios
han examinado el perfil fisiológico de las jugadoras de fútbol feme-
nino. Se ha medido que tienen un VO2max entre 38.6 y 57.6 ml/kg/
min, siendo mayor cuanto más de élite sean. No hay diferencias en
el %VO2max al que se identifica el umbral anaeróbico, aunque la
velocidad a la que ocurre es significativamente menor en mujeres.
Con respecto a las diferencias en la condición física determinantes
como la fuerza y parámetros de resistencia, entre hombres y mujeres
futbolistas son similares a cuando se comparan con sedentarios.
1.3. Influencia del ciclo menstrual en el rendimiento
Las alteraciones en el rendimiento deportivo experimentadas du-
rante las diferentes fases del ciclo menstrual tienen una gran variabi-
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lidad individual, además de depender del tipo de deporte practicado.
La mitad de ellas no aprecian ningún cambio, y la otra mitad ven
reducido su rendimiento en la fase previa a la menstruación, o en
ella, o en ambas (Wilmore y Costill, 2004). Y aunque se han batido
records del mundo durante el periodo menstrual, se dispone de pocos
trabajos que analicen el rendimiento durante el ciclo menstrual, aun-
que la mayoría establecen que el rendimiento deportivo mejora du-
rante el periodo inmediatamente posterior a la menstruación y hasta
la fase de ovulación (14-15º día del ciclo).
Desde la pubertad hasta la menopausia la vida de la mujer presen-
ta ciclos menstruales periódicos de 28 días que obedecen a hormonas
hipofisarias (hormona folículo estimulante o FSH y luteinizante o
LH) y ováricas (estrógenos y progesterona).
1.4. Fases del ciclo menstrual
Fase Folicular: Abarca el periodo desde el inicio de la menstrua-
ción (día 1) hasta el día de ovulación (día 14). Los 4-6 primeros días,
de menstruación, de esta fase se caracterizan porque tanto estrógenos
como progesterona se encuentran en concentraciones reducidas así
como los niveles de LH. Durante la fase folicular el ovario recibe la
acción de la hormona foliculoestimulante (FSH) lo que hace crecer
el folículo, en cuyo interior madura el óvulo; y el crecimiento del
folículo ovárico produce estrógenos (estradiol) que durante los 14
días hacen crecer al endometrio para facilitar una posible nidación, y
alcanzando su pico máximo justo antes de la ovulación. El aumento
de estrógenos en esta fase folicular provoca retención de sodio y
agua por lo que se asocia a un mejor rendimiento en la mujer (Osmar,
1987).
Debido a la elevación máxima de LH madura el folículo dando
lugar a su ruptura y a la liberación del óvulo (ovulación) el día 14
y comienza la liberación por la hipófisis de hormona luteinizante,
transformándolo al folículo estallado en cuerpo lúteo o amarillo que
secreta la hormona progesterona, inhibiendo así la secreción de LH,
para mantener al endometrio crecido. En esta fase, antes de aparecer
el pico máximo de LH, el estradiol desciende para volver a elevarse
después de la ovulación.
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Figura 1: Fases del ciclo menstrual: desarrollo folicular, temperatura y hormonas
Fase lútea: La no fecundación ni anidación del óvulo da lugar a
la caída brusca de la secreción de progesterona y de su acción man-
tenedora del endometrio y el día 28 tiene lugar su descamación y
comienzo de flujo menstrual. El cuerpo lúteo segrega progesterona
y estradiol durante los primeros catorce días desde su formación y
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posteriormente degenera a no ser que se produzca la fecundación del
óvulo. Durante la finalización de la fase progesterónica se asocia a
sensación subjetiva de cansancio, astenia, y sensación de reducción
de capacidad de trabajo físico, y si estos síntomas son intensos se
asocian al síndrome de tensión premenstrual, que suele cursar con
reducción del peso corporal. Durante los primeros 4-6 días del ciclo
folicular, es decir durante la menstruación, al liberarse de esta tensión
premenstrual se pueden obtener un buen rendimiento deportivo, o se
puede experimentar un aumento progresivo y rápido de su capacidad
de trabajo físico; capacidad física que se ha considerado máxima en
la fase estrogénica; y de reducción progresiva en la fase progesteró-
nica, y mínima si hay tensión premenstrual (Osmar, 1987).
Si el ciclo o función menstrual es normal se habla de eumenorrea,
pero las deportistas pueden tener alteraciones en su ciclos menstrua-
les normales o disfunciones menstruales. Si una menstruación es
anormalmente infrecuente o escasa se denomina oligomenorrea (se
estima la tiene un 10-12% de la población). Amenorrea primaria se
refiere a la ausencia de menarquia (primera regla) en mujeres mayo-
res de 18 años ( se estima la tiene un 2-3% de la población) , mientras
que amenorrea secundaria se refiere a deportistas que con función
menstrual previamente normal declaran la ausencia de la misma du-
rante meses o años a veces relacionado con gran cantidad de entrena-
mientos de mucha horas y competiciones intensas (prevalencia muy
variable: del 5-al 35% dependiendo del tipo de deportista), estrés,
bajo peso corporal y escasa grasa corporal, nutrición inadecuada y
alimentación desordenada.
El objetivo de este estudio fue evaluar la influencia de las fases
del ciclo menstrual en la velocidad para realizar un sprint de 30 m en
jugadoras de fútbol de segunda división.
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2. Metodología
2.1. Participantes
En el estudio participaron las 19 jugadoras del primer equipo del
club CD Salamanca FF que milita en la segunda división-A de fútbol
femenino, completando totalmente los test en ambas fases del ciclo
menstrual 12 de las jugadoras.
2.2. Procedimiento
Tras explicar debidamente la finalidad y procedimiento del estu-
dio a las futbolistas y al cuerpo técnico, se les entrego un consenti-
miento informado para la participación en el estudio donde se expli-
caba brevemente en que iba a consistir su participación y se les pedía
permiso para poder utilizar sus datos posteriormente. Además se les
pidió que rellenaran un cuestionario de recogida de datos donde se
recogían todas sus características personales, entre ellas el número
de entrenamientos y horas que realizaban a la semana, y la influencia
de la menstruación: la duración de su ciclo menstrual, si eran irregu-
lares o regulares con respecto al ciclo, cuando fue la última vez que
tuvieron la regla, cuando tendrían la próxima y si sabían cuando la
tendrían en los 3 meses próximos, si usan algún tipo de anticoncep-
tivo hormonal o medicación.
Entre los datos recogidos, fue importante saber el día de ovula-
ción de cada jugadora, al igual que cada periodo de menstruación,
distinguiendo las fases lútea y folicular y el día óptimo para la reali-
zación del test acorde con la fase folicular o lútea que se buscaba, el
día de entrenamiento y el día óptimo de realización del test. Debido
a los diferentes factores individuales de las jugadoras (alimentación,
hormonas, ejercicio físico, etc...) no fue posible establecer un patrón
y realizar los test en 2 únicas tomas, por ello, los datos recogidos
previamente facilitaron la elaboración de un calendario que permitió
formar grupos de 2, 3 e incluso 5 personas para la realización de los
test en las diferentes fases.
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Figura 2: Calendario de seguimiento del Ciclo menstrual de las 19 jugadoras
Leyenda: En rojo los días de ciclo menstrual. En rosa la fase folicular. En azul la fase lútea. En fondo amarillo los días
de entrenamiento. En fondo verde claro el día estimado de ovulación. En fondo verde oscuro y letra R, si los ciclos
menstruales son referidos como regulares. En fondo naranja y letra L, si los ciclos menstruales son referidos como
irregulares. La letra F hace referencia al día de evaluación en fase Folicular y la letra L en fase Lútea.
Influencia del ciclo menstrual en la capacidad anaeróbica en el futbol femenin
2.2.1. Análisis de la composición corporal
En un día estandarizado de entrenamiento, y antes de iniciar el
primer test en cada fase del ciclo menstrual, las futbolistas fueron
sometidas a un estudio de su composición corporal en el propio ves-
tuario mediante una báscula de impedanciometría tetracompartimen-
tal (Tanita BC-418MA) de entre cuyos datos destacamos el peso y
el IMC. La recogida de estos datos se realizó siempre a su llegada
al vestuario, tras orinar y previo al calentamiento y antes de salir al
campo. Para ello ya estaban avisadas e instruidas con objeto de que
no hubieran ingerido comida alguna tras la comida, ni habían rea-
lizado ejercicio vigoroso desde el día anterior. Se pesaban en ropa
interior y con los pies y/o la plataforma (superficie de electrodos) li-
geramente humidificada y sin que ninguna parte corporal contactara
con otra en el momento del pesaje en bipedestación.
2.2.2. Test de Velocidad (30m)
Posteriormente se procedió a la realización del test de Velocidad
mediante la utilización de células fotoeléctricas (DSD Láser-Sys-
tem). Colocadas las células en su campo de entrenamiento y tras
un ensayo previo para familiarizarse con la distancia de la carrera
(30m) se registraron los tiempos realizados en las dos repeticiones
que realizaron seleccionando el sprint máximo de cada jugadora. El
procedimiento consistía en crear dos barreras en las cuales se com-
ponían de módulo emisor y módulo receptor separados a 30 metros.
Colocadas las células y encendidas de forma que la barrera quedara
activada se colocaba un quinto módulo que emitiría la señal de las
barreras al ordenador y se iniciaba el programa. El test es realizado
por un jugador cada vez, que saldría desde una línea situada 50 cm
antes de la primera fotocélula (Chaouachi, Manzi, Wonf, Chaalali,
Laurencelle y Castagna, 2010). Una vez finalizado el test las jugado-
ras continuaron con su entrenamiento.
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2.2.3. Análisis estadístico
Mediante el paquete estadístico SPSS v.17.0 se realizó el análi-
sis de los datos. Se calcularon los estadísticos descriptivos (media,
desviación típica y error estándar de la media) de las variables es-
tudiadas. Se comprobó la normalidad de la muestra a través de la
prueba Saphiro-Wilk (al tener la muestra una n<30). Para compro-
bar el efecto de la fase menstrual en cada una de las variables de la
composición corporal y del test de velocidad, se realizó un análisis
mediante la prueba t Student para muestras relacionadas, conside-
rándose que hay diferencias significativas en el efecto sí p≤0,05 (*)
o p≤0,01 (**). La relación entre las diferentes variables analizadas
en la composición corporal y la prueba de velocidad de 30m se de-
terminó mediante el análisis de prueba de Pearson considerándose
significativa si p≤0.05. Todos los valores se presentan como media ±
desviación típica.
3. Resultados
Las características de la muestra describen una media de edad de
19.63 ± 2.34 años, 57,82 ± 1.35 Kg de peso corporal, 163.00 ± 4.36
cm de altura, 21.79 ±2.27 de índice de masa corporal (BMI) y 9.95
±4.503 años de práctica jugando al fútbol. Durante la realización del
estudio hubo jugadoras que bien por lesión o indisposición no pudie-
ron realizar el test en días establecidos como óptimos en las fases de
su ciclo menstrual, disminuyendo así a 12 el número de jugadoras
que completaron este mismo.
3.1. Características antropométricas y de composición corporal
Las características de la muestra como son los años de experien-
cia jugando al fútbol, edad de las jugadoras, altura, peso corporal e
índice de masa corporal (IMC), así como las obtenidas por impe-
danciometría mediante la Tanita se muestran en la tabla 1. Todas las
jugadoras del equipo elaboraron la encuesta y en la tabla se muestran
las medias de las jugadoras que realizaron el estudio de composi-
ción corporal en las dos tomas (fase folicular y fase lútea). En ella
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se observa el gran rango de años de prácticas con chicas que apenas
llevan 2 años de práctica de fútbol de alto nivel, aunque venían de
otros deportes, como jugadoras que llevan desde los 8 años jugando
exclusivamente a futbol. También se observa que tienen un IMC en
los rangos de normalidad, sin que apenas ninguna puedan conside-
rarse que tengan sobrepeso al no tener un IMC>25.
Tabla 1: Características descriptivas de la muestra de jugadoras de futbol de
2ª división-A.
Fase Folicular (FF) n=16 Fase Lútea (FL) n=15 n=12
Media ±DT Rango Media ±DT Rango p
Experiencia
(años de 9.95 ± 4.503 2-18 9.95 ± 4.503 2-18 -
práctica) n=19
Edad (años)
19.63 ± 2.338 16-26 19.63 ± 2.338 16-26 -
n=19
Altura (cm)
163 ± 4.359 154-169 163 ± 4.359 154-169 -
n=19
Peso (Kg) 58.09 ± 4,763 50.1-68.6 57.93 ± 6.302 48.3-70 0.085
I.M.C. (Kg/m ) 2
21.98 ± 1.975 18.6-25.4 21.83 ± 2.392 17.3-25.5 0.136
Masa Grasa
25.28 ± 4.439 16.9-32.7 25.14 ± 5.932 17.5-40.9 0.595
(%)
Masa Grasa
14.83 ± 3.583 8.5-22.4 14.87 ± 5.166 8.8-28.4 0.495
(kg)
Masa Libre
43.27 ± 2.241 40.6-47.2 43.05 ± 2.471 39.5-47.4 0,908
de Grasa (kg)
Agua Total (kg) 31.68 ± 1.647 29.7-34.6 31.52 ± 1.805 28.9-34.7 0.928
Gasto
Metabólico 1364.13 ± 72.419 1274-1529 1357.13 ± 70.475 1235-1489 1,000
(kcal)
Valores medios (±DT) y Rango (valores mínimo y máximo). Nivel de significación
(p): * = p<0.05. n = tamaño muestral. % = porcentaje.
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3.2. Test de velocidad (30m) en función de las fases del ciclo
menstrual
En la tabla 2 se muestran los resultados en las distintas fases del
ciclo menstrual obtenidas en el test de velocidad de las 12 jugado-
ras de fútbol que completaron todos los test del estudio. En ella se
observan los valores medios, desviación típica y rango del test en el
cual no se observaron ninguna diferencia significativa al analizar el
efecto realizado en las 2 fases del ciclo menstrual.
Tabla 2: Test RSA en función de la fase del ciclo menstrual de las jugadoras
de futbol
Fase Folicular (FF) Fase Lútea (FL) n=12
Test Veloci-
Media ±DT Rango Media ±DT Rango p
dad (30m)
Tiempo (s) 4.84 ±0.19 4.52-5.30 4.87 ±0.2 4.40-5.28 0.500
Valores medios (±DT) y Rango (valores mínimo y máximo). Nivel de significación
(p): * = p<0.05. n = tamaño muestral. % = porcentaje.
4. Discusión
Las mujeres progresivamente tienen una mayor participación en
el deporte, y en el fútbol en particular, lo que ha conduce a un mayor
interés en conocer su respuestas fisiológicas y metabólicas al ejer-
cicio y a los deportes en particular (Constantini, Dubnov y Lebrun,
2005).
Una diferencia de género evidente es la presencia en la edad
fértil y adulta del ciclo menstrual. El ciclo ovárico natural se ca-
racteriza por amplias variaciones de concentraciones de hormonas
sexuales, especialmente estrógenos y progesterona, que determinan
las 2 o 3 fases que constituyen el ciclo menstrual (folicular, ovula-
torio y lútea) y que podrían afectar a los rendimientos deportivos.
Las variaciones de los niveles de hormonas sexuales (progesterona
y estradiol) relacionadas con los cambios ováricos podrían ayudar
a explicar cualquier variación en la respuesta fisiológica durante el
ejercicio aeróbico y el rendimiento anaeróbico. Para ello hay estu-
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Influencia del ciclo menstrual en la capacidad anaeróbica en el futbol femenin
dios que analizan dichos niveles hormonales para identificar la fase
del ciclo menstrual, pero otros muchos no sino que la identifican
entendiendo a conocer los días de ovulación y menstruación como
se ha hecho aquí.
Los estudios que han analizado el efecto de las fases menstruales
del ciclo en las respuestas cardiovasculares, ventilatorias, termorre-
guladoras y metabólicas, tanto en reposo como durante el ejercicio
aeróbico, anaeróbico y de recuperación, han venido a demostrar en su
mayoría que no hay diferencias, salvo en aspectos puntuales, si bien
hay resultados que son contradictorios (Xanne y de Jonge, 2003).
La hipótesis en este estudio es que las diferencias hormonales que
establecen las diferentes fases del ciclo menstrual podrían, al igual
que se había referido en otros estudios para pruebas anaeróbicas,
inducir diferencias en la velocidad de un sprint de 30 metros. En
cambio los resultados de la investigación mostraron la ausencia de
cualquier efecto en la fase menstrual del ciclo en el test de velocidad
en mujeres futbolistas.
El principal resultado que hemos observado en este trabajo es la
ausencia de diferencias en las 2 fases del ciclo menstrual analizadas
(folicular y lútea) en cuando a la variable del test de velocidad.
Giacomoni, Bernard, Gavarry, Altare y Falgairette (2000) citan
que De Bruyn-Prevost, sin utilizar ningún análisis hormonal para
identificar las fases del ciclo no demostraron ningún efecto impor-
tante en el ciclo menstrual durante una prueba anaeróbica de resis-
tencia en ciclo ergómetro. En aquellos que si identificaron las fases
de ciclo menstrual mediante muestras de sangre como los de Dooli-
ttle y Engerbrestsen o los de Lebrun y Mc Kenzie (1995) tampoco se
observaron ningún cambio significativo en el rendimiento deportivo
en pruebas de capacidad aeróbica, anaeróbica, fuerza isocinética y
de resistencia a alta intensidad entre la fase folicular y la lútea. Por
el contrario, Parish y Jakeman (1987) , también sin determinación
hormonal de la fase del ciclo, informan que el rendimiento anaeróbi-
co en la prueba modificada de Wingate (ampliada en duración para
valorar más la resistencia anaeróbica) fue mayor en la fase folicular
media (días 7-9 del ciclo) que en la fase lútea media (días 13-17) o
en la fase menstrual (días 1-2); también Petrofsky, Al Malty y Suh
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(2007) lo obtuvieron en una de fuerza-resistencia; y Bale y Nelson
(1985) observan rendimientos más pobres durante la fase menstrual
en una prueba de natación de 50 metros.
Giacomoni y col., (2000) también refieren que los resultados
obtenidos pueden estar afectados por el nivel de motivación en su
realización. A tal efecto dicen que si el coeficiente de correlación
del sprint en ambas fases oscila por encima de 0,9 revelaría que las
futbolistas rendían al máximo de su capacidad en cada sprint y que
los rendimientos en ellos no se verían afectados por factores como
la motivación.
Giacomoni y col., (2000) citan que Wearing y col., en un estu-
dio en el que tampoco se identificaron las fases del ciclo menstrual
mediante análisis hormonales, mostraron que los rendimientos en el
salto de longitud y en la fuerza isométrica fueron más pobres du-
rante la fase menstrual y/o la fase lútea tardía, siendo atribuida en
ésta última generalmente, a la existencia de síntomas menstruales y
premenstruales: fatiga, retención de líquidos (ocasionando hincha-
zón, congestión y malestar), aumento de peso, cambios de humor,
irritabilidad, depresión, pérdida de motivación) y dismenorrea. Esto
también se ha descrito que ocurre en la fase lútea tardía en el 59% de
las estudiantes de E.F (Rouger y Linguette, 1962). El hecho de que
en este estudio no se hayan encontrado diferencias entre las fases
del ciclo puede justificarse porque no se ha realizado en la fase lútea
tardía, y de hecho en el cuestionario no se han referenciado por las
mujeres futbolistas el padecer síntomas premenstruales en los días
de realización.
Giacomoni y col., (2000) informan de que, siempre y cuando las
mujeres no sufran con los síntomas premenstruales y menstruales
no ocurrirán alteraciones en el rendimiento que implique acciones
musculares excéntricas. En este estudio y en el de Tsampoukos, Pec-
kgam, James y Nevill (2010) se realizan carreras de velocidad en la
que las acciones musculares excéntricas juegan un papel importante,
pero éstas no se realizan durante los primeros días del ciclo mens-
trual que es cuando existe un malestar menstrual (Giacomoni y col.,
2000), mientras que en la prueba de fase lútea del ciclo menstrual se
realiza antes de que surgieran. La reducción de la capacidad física
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Influencia del ciclo menstrual en la capacidad anaeróbica en el futbol femenin
debido al dolor premenstrual y menstrual en la fase lútea tardía y
primeros días del ciclo menstrual, respectivamente, podrían también
explicar resultados contradictorios a los obtenidos por Tsampoukos
y col., (2010) que tampoco observan diferencias significativas en
sprints de 30 s y en otros parámetros metabólicos (ácido láctico, …).
También dicha ausencia de diferencias en función del ciclo mens-
trual se puede explicar según refiere Giacomoni y col., (2000) por la
especificidad del tipo de ejercicio (al que se están muy familiariza-
das).
No obstante otros autores si lo han estudiado, y no observan
diferencias en las fases del ciclo menstrual en la fuerza ni en los
sprints, tal y como acontece en nuestro estudio. Tsampoukos y col.,
(2010) también refieren que a pesar de la importancia de la capa-
cidad de sprint repetida en muchos deportes (Rechichi y Dawson,
2009), apenas se ha investigado la recuperación de sprints o carreras
de velocidad (el rendimiento durante el segundo sprint expresado
como porcentaje del rendimiento durante el primer sprint). Por ello
Tsampoukos y col., (2010) determinan un estudio en 8 mujeres que
realizan sobre tapiz rodante un sprint de 30 s repetido con descanso
de 2 min en las fases el ciclo menstrual donde no observan cambio
en la potencia de salida ni en la potencia media, ni el porcentaje de
recuperación en el descanso, al igual que permanecen inalterables
el lactato de la sangre, el pH de la sangre, el amoníaco en plasma
después de esprintar y el volumen estimado del plasma, concluyendo
que las fluctuaciones hormonales propias de las fases del ciclo mens-
trual no interfieren en carreras de velocidad a máxima intensidad y
las respuestas metabólicas a tal ejercicio.
Por lo tanto, aunque en este estudio no se han analizado las va-
riaciones en los niveles de hormonas sexuales (progesterona y es-
tradiol) durante las diferentes fases del ciclo menstrual, en mujeres
futbolistas de segunda división, no se han observado diferencias en
el rendimiento anaeróbico entre la fase folicular y la fase lútea del
ciclo menstrual, ni tampoco en el peso y composición corporal de las
mismas.
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María Villa del Bosque
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