Freud y el Paradigma Psicoanalítico
Freud y el Paradigma Psicoanalítico
PARADIGMA PSICOANALÍTICO
Conferencia 31 - Freud
El síntoma proviene de lo reprimido, lo reprimido es para el YO: “tierra extranjera”. Desde
el síntoma, se trazó un camino que llevó al inconsciente, a la vida pulsional, a la sexualidad,
y fue una época en que el psicoanálisis tuvo que confrontar objeciones de que el humano no
es sólo una criatura sexual, sino que también conoce emociones más nobles y elevadas.
El ser humano enferma a raíz del conflicto entre las exigencias de la vida pulsional y la
resistencia (dentro de él se ponen en contra de ellas) y esa instancia que resiste, rechaza,
reprime, a la que imaginábamos dotada de sus fuerzas particulares, llamada también “las
pulsiones yoicas”.
Al fin se ha avanzado lo suficiente para apartar la atención de lo reprimido y redirigirla al
represor; entonces nos enfrentamos al YO, con la cierta expectativa de hallar cosas para las
cuales uno no está preparado. El YO es el sujeto más genuino, puede tomarse a sí mismo
por objeto, observarse, criticarse. Para ello, una parte del YO se contrapone al resto. El YO
es entonces divisible, puede dividirse en muchas funciones y luego esos fragmentos pueden
volver a unificarse.
Los locos se han extrañado de la realidad exterior, pero justamente por eso saben más de la
realidad interior, la psíquica, y pueden revelarnos muchas cosas que de otra manera nos
resultarían inaccesibles. De estos enfermos decimos que padecen el delirio de ser
observados; y por vía alucinatoria oyen como esas personas anuncian los resultados de su
observación. ¿Qué tal si estos locos tuvieran razón, si en todos nosotros estuviera presente
dentro del YO una instancia así, que observa y amenaza con castigos, con la sola diferencia
de que en ellos se habría separado más tajantemente del YO y desplazado de manera
errónea a la realidad exterior? La separación de una instancia observadora del resto del YO,
podría ser un rasgo regular dentro de la estructura del YO. Ya el contenido del delirio de
observación sugiere que el observar no es sino una preparación del enjuiciar y castigar, y
así inferimos que otra función de esa instancia tiene que ser lo que llamamos nuestra
“conciencia moral”. (ej. Siento la inclinación de hacer algo que me promete un placer, pero
lo omito con el fundamento de que mi conciencia moral no lo permite).
Podría decir, que la instancia particular que empiezo a distinguir dentro del YO es la
conciencia moral. «Superyó» esa la instancia situada en el interior del YO. El SUPERYÓ
goza de cierta autonomía, persigue sus propios propósitos y es independiente del YO en
cuanto a su patrimonio energético, se nos impone un cuadro patológico que ilustra de
manera patente la severidad, hasta la crueldad. Refiriéndose al estado de la melancolía
(depresión), más precisamente del ataque melancólico. El rasgo más llamativo de esta
enfermedad es el modo en que el SUPERYÓ trata al YO. Mientras que en sus períodos
sanos el melancólico puede ser más o menos severo consigo mismo, en el ataque
melancólico el SUPERYÓ se vuelve hipersevero, insulta, denigra, maltrata al pobre YO, lo
reprocha por acciones de un lejano pasado que en su tiempo se tomaron a la ligera. El
SUPERYÓ aplica el más severo patrón moral al YO abatido, y hasta reclama la exigencia
de la moralidad en general; así, nuestro sentimiento de culpa moral expresa la tensión entre
el YO y el SUPERYÓ. Trascurrido el tiempo, el dilema moral pasa, la crítica del SUPERYÓ
calla, el YO es rehabilitado y vuelve a gozar de todos los derechos humanos hasta el
próximo ataque.
La conciencia moral es algo que está en nosotros, pero desde el comienzo. Y tiene su
opuesto: la vida sexual, que efectivamente está ahí desde el comienzo de la vida. Pero el
niño pequeño es notoriamente amoral, no posee inhibiciones internas contra sus impulsos
que quieren alcanzar placer. La influencia de los progenitores rige al niño otorgándole
pruebas de amor y amenazándolo con castigos que prueban la pérdida de ese amor.
En el lugar de la instancia parental, aparece el SUPERYÓ que ahora observa al YO, lo guía
y lo amenaza, exactamente como antes lo hicieron los padres con el niño. El SUPERYÓ no
es solo el sucesor de la instancia parental, sino su legítimo heredero. El SUPERYÓ parece
haber tomado sólo el rigor y la severidad de los padres, su función prohibidora y punitoria.
La base de este proceso es lo que se llama una «identificación», o sea una asimilación de un
YO a un YO ajeno, a consecuencia de la cual ese primer YO se comporta en ciertos
aspectos como el otro, lo imita, lo acoge dentro de sí.
La identificación es una forma muy importante de la ligazón con el prójimo, probablemente
la más originaria; no es lo mismo que una elección de objeto. Cuando el varón se ha
identificado con el padre, quiere ser como el padre; cuando lo ha hecho objeto de su
elección, quiere tenerlo, poseerlo. Identificación y elección de objeto son independientes
entre sí; uno puede identificarse con la misma persona a quien se tomó, por ejemplo, como
objeto sexual. Si uno ha perdido un objeto o se va precisando a resignarlo, es muy común
que uno se repare identificándose con él.
La institución del SUPERYÓ se describe como un caso logrado de identificación con la
instancia parental. Esa creación nueva de una instancia superior dentro del YO se enlaza de
la manera más íntima con el destino del “complejo de Edipo”, de modo que el SUPERYÓ
aparece como su heredero. Con la liquidación del complejo de Edipo, el niño tuvo que
renunciar también a las intensas investiduras (otorgar a alguien cierta cualidad) de objeto
que había depositado en los progenitores. El SUPERYÓ cobra, además, la influencia de
aquellas personas que han pasado a ocupar el lugar de los padres, educadores, maestros,
arquetipos ideales. Lo normal es que se distancie cada vez más de los individuos parentales
originarios, que se vuelva por así decir más y más impersonal. No olvidemos tampoco que
el niño aprecia a sus padres de manera diferente en diversos períodos de su vida. Ese
SUPERYÓ es también el portador del IDEAL DEL YO con el que el YO se mide, al que
aspira a alcanzar y cuya exigencia de una perfección cada vez más grande se empeña en
cumplir. No hay duda de que ese IDEAL DEL YO es el precipitado de una vieja
representación de los progenitores, expresa la admiración por aquella perfección que el
niño les atribuía en ese tiempo.
Al SUPERYÓ le hemos adjudicado:
la observación de sí,
la conciencia moral
y la función de ideal.
Por regla general, los padres y las autoridades análogas a ellos obedecen en la educación
del niño a los mandatos de su propio SUPERYÓ. Así, el SUPERYÓ del niño no se edifica
en verdad según el modelo de sus progenitores, sino según el SUPERYÓ de ellos; se llena
con el mismo contenido de todas las valoraciones perdurables que se han reproducido por
este camino a lo largo de las generaciones. Una masa psicológica es una reunión de
individuos que han introducido en el SUPERYÓ de la misma persona y se han identificado
entre sí en su YO sobre la base de esa relación de comunidad. Desde luego, esa fórmula es
válida solamente para masas que tienen un conductor. Toda la teoría psicoanalítica está
edificada sobre la percepción de la resistencia que nos ofrece el paciente cuando intentamos
hacer consciente su inconsciente. Entonces decimos al paciente que, se encuentra ahora en
estado de resistencia, y él responde que no sabe nada de ella, solo nota la traba de las
ocurrencias.
A lo reprimido hay que atribuirle una intensa pulsión aflorante, un esfuerzo por penetrar en
la conciencia. La resistencia sólo puede ser una exteriorización del YO que en su tiempo
llevó a cabo la represión y ahora quiere mantenerla. Puesto que suponemos en el YO una
instancia particular que reemplaza los reclamos de limitación y rechazo, el SUPERYÓ,
podemos afirmar que la represión es la obra de ese SUPERYÓ, él mismo la lleva a cabo.
Entonces, el SUPERYÓ y el YO pueden trabajar de manera inconsciente en situaciones
importantísimas.
El YO y el SUPERYÓ pueden tener grandes sectores que permanecen inconscientes. Esto
significa que la persona no sabe nada de sus contenidos y le hace falta cierta labor para
hacerlos consientes.
El «inconsciente» descriptivo: llamamos inconsciente a un proceso psíquico cuya
existencia nos vemos obligados a suponer y del cual no sabemos nada. Esto nos lleva a
pensar que la mayoría de los procesos consientes lo son sólo por breve lapso haciéndose
latentes, pero pueden fácilmente ser de nuevo consientes.
Podemos distinguir dos clases de inconsciente:
uno que, con facilidad, se cambia al consciente: Preconsciente (pcc).
y otro en que esta trasposición es difícil, se produce sólo mediante un gasto
considerable de labor, y aún es posible que no ocurra nunca (icc).
Llamamos «preconsciente» a lo inconsciente que es sólo latente y pasa al consciente con
facilidad, y reservamos la designación «inconsciente» para lo otro (también entendido
como tópico o sistemático). Ahora tenemos tres términos: consciente, preconsciente e
inconsciente.
«El ello». Este pronombre impersonal parece adecuado para expresar el principal carácter
de esta provincia anímica, su ajenidad respecto del YO. SUPERYÓ, YO y ELLO son ahora
los tres reinos, ámbitos, provincias, en que descomponemos el aparato anímico de la
persona, las tres cualidades de la condición de consciente.
El ELLO es la parte oscura, inaccesible, de nuestra personalidad; lo poco que sabemos de
ella lo hemos averiguado mediante el estudio del trabajo del sueño y de la formación de
síntomas neuróticos, y lo mejor tiene carácter negativo, sólo se puede describir por
oposición respecto del YO. Lo llamamos un caos, una caldera llena de excitaciones
borboteantes. Su extremo está abierto hacia lo somático, ahí acoge dentro de sí las
necesidades pulsionales que en él hallan su expresión psíquica. Desde las pulsiones se llena
con energía, pero no concentra una voluntad global, sólo el afán de procurar satisfacción a
las necesidades pulsionales con observancia del principio de placer. Dentro del ELLO no se
encuentra nada que corresponda a la representación del tiempo, es decir, es atemporal. El
ELLO no conoce valoraciones, ni el bien ni el mal, ni moral alguna. El factor económico o
cuantitativo, íntimamente enlazado con el principio de placer, gobierna todos los procesos.
Investiduras pulsionales que piden descarga: creemos que eso es todo en el ELLO.
El mejor modo de obtener una caracterización del YO como tal, es separarlo del ELLO y
del SUPERYÓ, es considerar su nexo con la más externa pieza de superficie del aparato
anímico, que designamos como el sistema P-Cc (percepción-conciencia). Este sistema está
volcado al mundo exterior, medía las percepciones de este, y en el curso de su función nace
dentro de él el fenómeno de la conciencia. Es el órgano sensorial de todo el aparato,
receptivo además no sólo para excitaciones que vienen de afuera, sino para las que
provienen del interior de la vida anímica. El YO gobierna los accesos a la motilidad. Así ha
destronado al principio de placer, que gobierna de manera irrestricta el decurso de los
procesos en el ello, sustituyéndolo por el principio de realidad, que promete más seguridad
y mayor éxito.
También el YO tiene vínculo con el tiempo, es proporcionado al YO por el sistema
percepción. Podríamos decir que el YO subroga en la vida anímica a la razón y la
prudencia, mientras que el ELLO subroga a las pasiones desenfrenadas. El YO es sólo un
fragmento del ELLO, un fragmento alterado de manera acorde al fin por la proximidad del
mundo exterior. Ha tomado prestadas del ELLO sus energías, y alguna intuición tenemos
sobre los métodos por medio de los cuales sustrae al ELLO posteriores montos de energía.
El YO se ve obligado a realizar los propósitos del ELLO. El YO se ha divorciado de una
parte del ELLO mediante resistencias de represión (de desalojo). Pero la represión no se
continúa en el interior del ELLO, sino que lo reprimido confluye con el resto del ELLO. El
pobre YO lo pasa todavía peor: sirve a tres severos amos, se empeña en armonizar sus
exigencias y reclamos. Estas exigencias son siempre divergentes, y a menudo parecen
incompatibles; no es raro entonces que el YO fracase tan a menudo en su tarea. Esos tres
son: el mundo exterior, el SUPERYÓ y el ELLO. Ese YO se siente apretado desde tres
lados, amenazado por tres clases de peligros, frente a los cuales en caso de aprieto
reacciona con un desarrollo de angustia. Por otra parte, el riguroso SUPERYÓ observa
cada uno de sus pasos, le presenta determinadas normas de conducta sin atender a las
dificultades que pueda encontrar de parte del ELLO y del mundo exterior. Así, pulsionado
por el ELLO, apretado por el SUPERYÓ, repelido (alejado) por la realidad, el YO lucha
por establecer la armonía entre las fuerzas e influjos que actúan dentro de él y sobre él, y
comprendemos por qué tantas veces resulta imposible sofocar la exclamación: «¡La vida no
es fácil!». Cuando el YO se ve obligado a confesar su debilidad, estalla en angustia. El
SUPERYÓ se sumerge en el ELLO; como heredero del complejo de Edipo mantiene
íntimos nexos con él; está más alejado que el YO del sistema percepción. El ELLO
comercia con el mundo exterior sólo a través del YO. El espacio abarcado por el ELLO
inconsciente debería ser mayor que el del YO o el de lo preconsciente.
HISTORIA DE LA PSICOLOGÍA – PSICOANÁLISIS
IMPORTANCIA DEL PSICOANÁLISIS
La importancia del psicoanálisis, tal como lo presentó Sigmund Freud, radica en su
revolucionaria propuesta de explorar y entender la mente humana a través de sus procesos
inconscientes. Esta corriente psicológica se distingue de la psicología de la conciencia que
prevalecía en la época, representada por Wilhelm Wundt y otros psicólogos introspectivos,
que se centraban en el análisis de la mente consciente y normal.
Freud hacía énfasis en lo Inconsciente y argumentó que la mente consciente está
profundamente influenciada por impulsos primitivos y deseos inconscientes que a menudo
son reprimidos.
Freud utilizó la exploración clínica (a diferencia de otros psicólogos que utilizaban el
método experimental), a través del análisis de los sueños, la asociación libre y el estudio de
los síntomas neuróticos. Freud, también buscó los orígenes ocultos del comportamiento
humano en el inconsciente y en los restos primitivos de la infancia y la evolución.
Freud veía el psicoanálisis como un movimiento revolucionario que desafiaba las normas
establecidas y revelaba verdades incómodas sobre la naturaleza humana.
El psicoanálisis no solo introdujo nuevas técnicas y enfoques para tratar la psicopatología,
sino que también cambió la forma en que entendemos la mente humana y sus procesos.
FREUD Y LA PSICOLOGÍA CIENTÍFICA
Freud y la psicología científica
Freud consideraba que su obra tenía una base científica sólida. Afirmaba que el
psicoanálisis no solo ofrecía una visión terapéutica sino también una teoría científica del
funcionamiento mental. Sin embargo, la psicología académica ha mostrado reticencias
hacia las teorías freudianas. Esto se debe en parte a que los psicólogos de la conciencia
rechazaron la existencia del inconsciente, mientras que los conductistas negaban la
existencia misma de la mente, limitándose a lo observable y medible.
Freud insistió en que sus teorías se basaban en una "abundancia de observaciones
significativas" derivadas de casos clínicos, lo que él consideraba un método de
investigación tan válido como la experimentación científica.
Freud y la psicología académica
El desarrollo del psicoanálisis como una rama de la medicina, especialmente en Estados
Unidos, contribuyó a su aislamiento de la psicología académica. Freud se opuso a la idea de
que el psicoanálisis debía ser exclusivo para médicos, pero en la práctica, la formación en
psicoanálisis requería un doctorado en medicina y una especialización en psiquiatría.
Esta profesionalización del psicoanálisis fomentó una rivalidad entre psiquiatras y
psicólogos clínicos, perpetuando la percepción del psicoanálisis como una disciplina
médica más que psicológica.
Freud y el método experimental
Freud valoraba las observaciones clínicas como evidencias científicas, lo que le llevó a
rechazar la necesidad de verificar experimentalmente sus teorías. Este enfoque contrastaba
con la corriente principal de la psicología, que buscaba eliminar la subjetividad a través de
la experimentación rigurosa. La dependencia de Freud en la evidencia clínica y su rechazo
a la metodología experimental contribuyeron a que la psicología académica considerara al
psicoanálisis más como un culto que como una ciencia.
Freud y el camino a través de la fisiología
A pesar de sus diferencias con la psicología experimental, Freud compartía con los pioneros
de la psicología el objetivo de crear una ciencia del comportamiento humano.
Inicialmente, Freud se aproximó a la psicología desde la fisiología, influido por su maestro
Ernst Brücke, un fisiólogo reduccionista. Sin embargo, al desarrollar el psicoanálisis, Freud
se alejó de una psicología estrictamente fisiológica y se centró en una teoría basada en el
inconsciente y los traumas infantiles.
EL INCONSCIENTE
PREGUNTA: ¿EXISTE EL INCONSCIENTE?
La idea de estados mentales inconscientes no fue un invento exclusivo de Sigmund Freud.
Ya en el s.XVII, Leibniz hablaba de “pequeñas percepciones” que operaban fuera de la
consciencia. Más tarde, en el s.XIX, Johann Friedrich Herbart dividió la mente en
consciente e inconsciente, describiendo la vida mental como una lucha de ideas para
alcanzar la consciencia. Helmholtz también contribuyó con la noción de inferencias
inconscientes en la percepción.
Freud consolidó la noción del inconsciente como una parte fundamental de su teoría
psicoanalítica. En su obra "Estudios sobre la histeria" (1895), coescrita con Josef Breuer.
Freud argumentó que los síntomas histéricos eran el resultado de recuerdos reprimidos que
causaban traumas emocionales. La técnica de la hipnosis se utilizaba para acceder y liberar
estos recuerdos reprimidos, un proceso denominado "abreacción". El caso de Anna O. es
icónico en la historia del psicoanálisis. Aunque la narrativa oficial sugiere que Anna O. se
curó mediante la rememoración de traumas. Este caso y otros similares sentaron las bases
para la terapia de la "cura de charlas", una técnica que evolucionó hacia el método
psicoanalítico sin hipnosis.
CAMBIOS EN LA CONCEPCIÓN DEL INCONSCIENTE
Freud transformó su concepción del inconsciente a lo largo de su carrera, defendiendo su
existencia y desarrollando un marco teórico que explicaba tanto su estructura como su
funcionamiento.
A pesar de las críticas, sus ideas sobre el inconsciente han dejado una huella en la
psicología y han inspirado a una gran gama de investigaciones y teorías en el campo de la
mente y el comportamiento humano.
LOS INSTINTOS
Los psicólogos escoceses consideraban que los seres humanos poseían instintos exclusivos
de la especie, pero Freud propuso que tanto los animales como los humanos comparten
unos pocos instintos básicos, y los identificó en dos instintos principales:
Instinto sexual (Eros): En la enunciación original del psicoanálisis, se consideró al
sexo como el instinto más importante. Relacionó numerosos aspectos del
comportamiento humano, incluyendo síntomas neuróticos, sueños y actos nobles,
con la sexualidad.
Instinto de muerte (Thanatos): Después de la primera guerra mundial, Freud
introdujo el instinto de muerte, postulando que los seres humanos poseen un
impulso hacia la autodestrucción y la agresión.
PREGUNTA: ¿PORQUÉ EL SEXO? FACTORES HISTÓRICOS
Freud encontró en la sexualidad un fundamento orgánico y biológico para su teoría
psicoanalítica, y consideró que muchos problemas psicológicos, como las neurosis, tenían
raíces en la sexualidad infantil y las tensiones sexuales no resueltas. Pero, ¿por qué
enfocarse en el sexo? Hay varios factores históricos y sociales que explican esta elección:
Transición demográfica y control de la natalidad: (s.XIX)
las sociedades europeas pasaron de tener familias grandes, típicas de las sociedades
rurales, a familias más pequeñas en las sociedades industrializadas.
en las ciudades industriales se convirtieron en una carga económica debido a los
costos de su crianza y educación.
sin métodos anticonceptivos modernos, las clases medias se vieron obligadas a
ejercer un control sobre la reproducción para mantener su estatus económico, lo que
generó una gran represión sexual.
Lucha contra la sexualidad victoriana:
las clases medias, tenía una actitud ambivalente hacia la sexualidad. Mientras
despreciaban la pobreza y la promiscuidad de las clases bajas, también envidiaban
su libertad sexual. Esta represión sexual se vio reflejada en la gran cantidad de
pacientes neuróticos que Freud trataba.
la represión sexual era intensa, porque la cultura y religión condenaban el placer,
especialmente el sexual, lo que generaba sentimientos de culpa y tentaciones
irresistibles.
La idealización de la sexualidad y la culpa:
la moralidad sexual idealizaba a las mujeres de clase media como seres puros y
castos, lo que inhibía tanto a hombres como a mujeres en sus relaciones sexuales.
los hombres eran incapaces de expresar su lujuria con sus esposas debido a esta
idealización, lo que a menudo resultaba en impotencia o en una vida sexual
profundamente insatisfactoria.
la prostitución, era una válvula de escape para la represión sexual, permitiendo a los
hombres expresar su lujuria sin comprometer la pureza de sus esposas.
Freud observó que la represión sexual tenía efectos devastadores en sus pacientes. Las
restricciones sexuales impuestas por la moral victoriana eran una causa frecuente de
neurosis, debido a esto apoyó movimientos de reforma sexual liderados por figuras como
Havelock Ellis. Abogó por una mayor libertad sexual y por la legalización de las relaciones
fuera del matrimonio.
PREGUNTA: ¿POR QUÉ EL SEXO?
EL «DESCUBRIMIENTO» DE LA SEXUALIDAD INFANTIL
Freud afirmó que la sexualidad infantil era la que se encontraba en la base de la neurosis. Si
algunos de sus contemporáneos ya habían considerado escandaloso su énfasis en el sexo,
fueron muchos más los que consideraron inaceptable su teoría sobre la sexualidad infantil.
La afirmación según la cual existen sentimientos sexuales en la infancia se convertiría en
crucial para la estrategia psicoanalítica que persigue la explicación del comportamiento
humano.
Freud consideraba que la histeria estaba causada por seducciones sexuales que habían
tenido lugar durante la infancia y su sustitución por el complejo de Edipo.
TRES OBRAS MAESTRAS
Freud nos dejó tres obras maestras que han dejado una huella en la psicología y en la
comprensión de la mente humana.
La interpretación de los sueños (1900):
Este trabajo, revolucionó la comprensión de los sueños al afirmar que son más que
simples imágenes sin sentido; son el "camino real hacia el inconsciente".
Argumentó que los sueños son expresiones simbólicas de deseos reprimidos,
ofreciendo una ventana hacia la mente inconsciente. Freud propuso que los sueños
representan una realización de deseos, a menudo disfrazados para evitar el despertar
consciente.
Tres ensayos para una teoría sexual (1905):
Este desafió las concepciones victorianas sobre la sexualidad al afirmar que es una
parte esencial de la naturaleza humana. Freud exploró las aberraciones sexuales, la
sexualidad infantil y la metamorfosis de la pubertad, argumentando que todas las
neurosis tienen una base sexual.
El malestar en la cultura (1930):
En esta obra se profundizó el conflicto entre la civilización y los instintos humanos,
diciendo cómo la cultura exige la represión de los deseos instintivos a cambio de
seguridad y comodidad. Argumentó que esta represión conlleva una infelicidad y,
además cuestionó la función de la religión y abogó por el desarrollo de recursos
científicos para independizar a la humanidad de la religión.
PSICOANÁLISIS Y LA CIENCIA
El psicoanálisis ha sido criticado por su falta de base científica, especialmente por filósofos
como Karl Popper, quien lo consideró una pseudociencia. Sin embargo, algunos defensores,
como Adolf Grünbaum, han intentado presentar pruebas de la efectividad del psicoanálisis,
aunque con resultados cuestionables.
En cuanto a los resultados terapéuticos, los informes detallados de Freud sobre casos
exitosos son escasos y están sujetos a críticas. Estudios posteriores tampoco proporcionan
evidencia sólida de la eficacia del psicoanálisis en comparación con otras terapias.
PSICOANÁLISIS Y LA SOCIEDAD
En la sociedad, el psicoanálisis ha tenido un impacto significativo al revelar aspectos
ocultos de la mente y de la conducta humana, influenciando la forma en que se percibe a sí
misma la sociedad. Sin embargo, también ha sido objeto de críticas y sátiras, que
cuestionan su validez y su utilidad.
6. Homeostasis.
Refiere a la tendencia de cualquier sistema a mantener la constancia, estabilidad, o
las condiciones del sistema con respecto a límites definidos de algunas de sus
variables en relación con el ambiente.
la homeostasis contiene tanto un principio de equilibrio dinámico, esto es, una
tendencia de los organismos a buscar nuevos estímulos y niveles subsecuentes de
adaptación, como también uno para preservar su constancia y estabilidad. La
disfunción en un sistema vivo es manifestación de una perturbación en la
homeostasis o estado estable del sistema.
• Es la tendencia de cualquier sistema a mantener la constancia, estabilidad o
condiciones del sistema en relación con el ambiente.
• Los sistemas abiertos están en constante intercambio, pero alcanzan un estado
estable caracterizado por el desequilibrio.
7. Principio de equifinalidad.
El estado de todo sistema vivo no está fijado por las condiciones iniciales.
• Equicausalidad: Una misma causa inicial puede producir diferentes
resultados.
• Equifinalidad: Diferentes causas iniciales pueden dar resultados iguales.
La implicancia de este principio es que, si un sistema tiene metas con propósito, puede
alcanzarlas desde diferentes puntos de partida y por diferentes caminos.
8. Negentropía
sugiere la necesidad de que todo sistema impida el proceso natural de
desintegración. Un aspecto de la neguentropía es la necesidad de que un sistema
almacene inputs para uso futuro, para impedir la desorganización. Los seres
humanos almacenan información dinámicamente: así, la información está siempre
lista para ser recordada consciente, subconsciente e insconscientemente cuando se le
necesita.
La negentropía de la personalidad contien los dos elementos esenciales, el de
equilibrar la entropía con el campo ambiental y el de almacenar los inputs de
energía, materia e información para uso futuro.
9. Diferenciación, crecimiento, adaptación.
Un sistema crece y se adapta a través de un proceso de diferenciación. Esto lo
vemos en el proceso de la maduración biológica de la persona
10. Cualidades o propiedades emergentes
una nueva energía, nuevo conocimiento o ambos que emergen como resultado de la
interacción de los componentes sistémicos.
Subsistema
Sistema
Suprasistema
Fracaso Escolar
Padres que
discuten
constantemente
Bullying
Escolar
Esto implica que el consultante debe ser activo en el tratamiento, y que no nos centramos
en “desenterrar el pasado”, sino en lograr una clara percepción de los conflictos presentes,
en reintegrar y orientar hacia metas y hacia el futuro.
El objetivo principal es restablecer el equilibrio del sistema, sus subsistemas y el
suprasistema del cual forma parte. Recuperar la homeostasis.
LA TEORIA DE SISTEMAS Y LA SOCIEDAD. (desde acá no hay más Powers sobre
sistémica)
A. Los sistemas sociales y los sistemas.
Los sistemas sociales son sistemas teóricos; esto no significa que existan en un vacío. Es
creado por seres humanos y puede, ya sea sobrevivir a sus creadores, o bien desintegrarse
sin dejar trazas de sus componentes. interactúa con sus subsistemas, con otros sistemas y
suprasistemas de los cuales es parte y depende de ellos
B. La estructura de los sistemas sociales
Una estructura social consiste en relaciones recurrentes, estabilizadas y ordenadas, en
donde cada miembro tiene una relación con y una incidencia en los otros
una estructura social consiste en relaciones predecibles e incidentes que se manifiestan
empíricamente en el comportamiento de los individuos que funcionan dentro del sistema.
Así, una estructura social puede ser considerada como un sistema funcionalmente
interrelacionado e interdependiente de relaciones
C. Los procesos de los sistemas sociales
La estructura de relaciones de un sistema social se mantiene unida y se manifiesta a través
de los procesos de los sistemas sociales: roles, con sus normas inherentes (o reglas) y
valores, y la comunicación entre los subsistemas. Su funcionamiento adecuado es esencial
para que el sistema dure. Los roles, normas y valores deben integrarse en un sistema para
que éste sea plenamente funcional.
D. Las funciones de los sistemas sociales.
Katz y Kahn describen cinco funciones que todo sistema social debe llenar dentro del
contexto más amplio de una sociedad dada.
1. Subsistemas de producción tocantes al trabajo que se hace.
2. Subsistemas de apoyo para procurar y disponer relaciones institucionales.
3. Subsistemas de mantenimiento para ligar a la gente con sus roles funcionales.
4. Subsistemas adaptativos relacionados con los cambios de la organización.
5. Subsistemas administrativos para la dirección, la adjudicación y el control de
muchos subsistemas y actividades de la estructura
La adaptación enfatiza la necesidad de que un sistema social se ajuste a las demandas
inflexibles que sobre él fuerza la realidad ven lo posible, dominar estas demandas y
controlarlas
El logro de metas se refiere a la necesidad de todo sistema social de obligar a los individuos
a restringirse en cualquier gratificación prematura en favor de las metas colectivas finales
de la sociedad, cualesquiera fueran las metas.
La integración enfatiza la necesidad de que una sociedad mantenga la solidaridad de modo
que los individuos, las instituciones u otras unidades sociales estén relacionadas entre s/ de
modo que refuerce la unidad del sistema social.
La mantención de esquemas contribuye también hacia la solidaridad, pero lo logra
manteniendo Y renovando los patrones culturales que son integrales al sistema
UN SISTEMA SOCIAL: LA FAMILIA
A. La familia como sistema social.
Lo que distingue a la familia de otros sistemas sociales son sus funciones únicas, la calidad
de la lealtad familiar y el clima de sentimientos que existe en ella. Como sistema social, la
familia es una complejidad organizada un "halen" compuesto de subsistemas en mutua
interacción.
Por lo tanto, la familia como sistema será vitalmente afectada por cada unidad del sistema.
B. El sistema familiar y su suprasistema de la sociedad: un ajuste ecológico de
funciones y distribución de recursos.
Para que una familia sea funcional, su foco no debe estar solamente en su propio sistema
ínter· no. El sistema familiar existe dentro de un suprasistema -espacio vital o ambiente-que
a su vez puede ser subdividido en ambiente próximo de la familia más extensa
Una familia debe poder distinguir entre sí misma y los "de afuera", o de lo contrario su
autoidentidad y por lo tanto, su existencia como sistema, se ve amenazada. Sin embargo, el
sistema familiar debe ser semipermeable, permitiendo que el sistema familiar se
comprometa en intercambio vital con su ambiente.
Si el límite del sistema familiar es demasiado tenso, es decir, si se ha vuelto demasiado
aislado del intercambio con su espacio vital, tiende a volverse entrópico y por tanto se
mueve hacia la desintegración. A la inversa, si el intercambio de la familia con su espacio
vital es demasiado abierto, ésto es, su sentido de autoidentidad se ve amenazado, y el
ambiente puede abatirlo.
La familia y el suprasistema permanecen en equilibrio ecológico mediante un intercambio
sim· biótico de inputs y outputs
C. La adaptatividad del sistema familiar
EI principio de equifinalidad y el concepto de cualidades emergentes. Como todos los
sistemas, la familia es dinámica y adaptable. Cuando se enfrentan dificultades de desarrollo
o disfuncionales, el principio de la equifinalidad sugiere que una familia puede llegar a sus
metas a través de diversas opciones, mediante diferentes maniobras adaptativas.
En consecuencia, si se requiere intervención terapéutica, el tratamiento se dirigirá a
movilizar las energías de la familia para determinar cómo puede establecerse un equilibrio
dinámico más adaptativo
ALGUNAS LIMITACIONES DE LA TEORIA DE SISTEMAS.
Rubín sugiere dos limitaciones de la teoría: La primera se refiere a los asistentes sociales
que abrazan la teoría general de sistemas. Bertalanffy ha enfatizado que la teoría general de
sistemas es una "filosofía perspectivista" más que dogmática o "filosofía absolutista".
El segundo comentario se refiere al uso de la terminología de la teoría general de sistemas.
Al conceptualizar y analizar al cliente como un sistema, permanece el hecho de que la
referencia última es siempre a un individuo, una familia, un grupo, o una comunidad.
TEORÍA CONDUCTUAL Y TEORÍA COGNITIVA
LA TEORIA CONDUCTUAL
Se remonta a comienzos del siglo XX, periodo en el cual Pavlov, Thorndike , Watson y
Skinner hicieron sus aportes. Estos investigadores no se interesaron por la elaboración de
abordajes terapéuticos, sino por la investigación básica, particularmente en animales.
Todas las terapias de la conducta parten de las teorías del aprendizaje aplicadas a la
génesis y tratamiento de perturbaciones.
En sus orígenes trabajaba con la conducta observable.
Los fenómenos se analizan con el método empírico-experimental.
ABORDAJES TEORICOS INICIALES
1. Condicionamiento Clásico (Pavlov)
Pavlov adoptó una perspectiva limitada a la fisiología pura, orientada siempre hacia las
conexiones cerebrales.
El condicionamiento clásico de Pavlov es un tipo de aprendizaje asociativo que se refiere al
proceso por el cual un estímulo neutro se convierte en un estímulo condicionado que
desencadena una respuesta condicionada.
El experimento clásico de Pavlov:
1. Estímulo incondicionado (EI): Pavlov utilizó el sonido de una campana como estímulo
neutro.
2. Respuesta incondicionada (RI): La presentación de comida (estímulo incondicionado)
provocaba salivación en los perros (respuesta incondicionada).
3. Asociación: Pavlov asoció el sonido de la campana (estímulo neutro) con la presentación
de comida (estímulo incondicionado).
4. Estímulo condicionado (EC): Después de varias asociaciones, el sonido de la campana
se convirtió en un estímulo condicionado que desencadenaba salivación.
5. Respuesta condicionada (RC): La salivación provocada por el sonido de la campana es
la respuesta condicionada.
Principios clave:
- Asociación: La proximidad temporal entre el estímulo neutro y el estímulo incondicionado
es crucial.
- Repetición: La repetición de la asociación refuerza el condicionamiento.
- Extinción: La falta de asociación entre el estímulo condicionado y el estímulo
incondicionado conduce a la extinción de la respuesta condicionada.
Conductismo Práctico
El conductismo práctico es una rama de la psicología que se enfoca en el estudio de la
conducta observable y medible, con el objetivo de entender y modificar la conducta de
manera práctica y eficaz.
La formación de los psicólogos de EEUU y la presencia de laboratorios bien provistos,
propiciaron un gran potencial para superar el infecundo método introspectivo. Watson y
muchos conductistas, en su empeño de elaborar una psicología objetiva, orientaron la
investigación hacia la práctica. Estos conductistas, trataron de explicar toda la conducta
humana como una conducta adquirida.
1. Enfoque en la conducta observable: El conductismo práctico se centra en la conducta
que se puede observar y medir, en lugar de en procesos mentales internos.
2. Análisis de la conducta: Se analiza la conducta en términos de estímulos, respuestas y
consecuencias.
3. Aprendizaje: La conducta se adquiere a través del aprendizaje, que es el resultado de la
interacción entre el individuo y su entorno.
4. Refuerzo: El refuerzo es un elemento clave en el aprendizaje, ya que aumenta la
probabilidad de que se repita una conducta.
5. Extinción: La extinción ocurre cuando una conducta no se refuerza y, por lo tanto,
disminuye su frecuencia.
6. Generalización: La generalización se refiere a la capacidad de aplicar lo aprendido en
una situación a otra situación similar.
7. Modificación de la conducta: busca modificar la conducta de manera deliberada,
utilizando técnicas como el refuerzo positivo, la extinción y la generalización.
8. Evaluación y seguimiento: La evaluación y el seguimiento son esenciales para
determinar la efectividad de las intervenciones conductuales.
Condicionamiento Operante o instrumental: (Skinner)
Ocurre cuando una determinada reacción recibe un refuerzo, aumentando la probabilidad de
que esta reacción se produzca en una situación semejante.
Esta teoría fue útil para plantear el aprendizaje de aproximación, fundamental para muchos
planes de terapia conductual. (Recompensa parcial de conductas que se aproximan a la
conducta final deseada).
Las teorías norteamericanas del aprendizaje hicieron de eslabón intermedio entre las teorías
y prácticas de las primeras dos décadas del siglo y los abordajes de la terapia de la conducta
que se elaborarían a partir de 1950.
Fueron el punto culminante de los primeros desarrollos y al mismo tiempo el punto de
referencia para las teorías de las técnicas terapéuticas.
CONDUCTISMO - PERSONA Y PERSONALIDAD
Modelo mecanicista:
El conductismo supone que las personas pueden ser entendidas como un
conjunto de mecanismos semejantes a los de una máquina.
Estudia como estos mecanismos cambian de acuerdo con su reacción al
ambiente (aprendizaje).
Postura filosófica: Determinismo: Un suceso es provocado o determinado por otro suceso
previo, en el que la causa es algo que puede entenderse de acuerdo con las leyes básicas de
la ciencia. La conducta está determinada de manera causal. El libre albedrío es una ilusión
Perspectiva conductista sobre personalidad:
La conducta debe ser explicada en términos de la influencia causal del medio en la
persona.
Variables como “rasgos” o “personalidad” son etiquetas descriptivas de conducta,
pero no entidades psicológicas reales.
Especificidad situacional: Si los factores ambientales son las causas de la conducta,
se espera que el estilo conductual de una persona varíe de un ambiente a otro.
Conductismo - variabilidad situacional
Teoría del rasgo - consistencia situacional
La perspectiva conductista sobre la personalidad se centra en la idea de que la personalidad
es el resultado de la interacción entre el individuo y su entorno. Los conductistas creen que
la personalidad se forma a través del aprendizaje y la experiencia, y que puede ser
modificada a través de la manipulación de las variables ambientalesEntonces, para el
conductismo, la personalidad es aprendida, observable, y modificable
Hay dos puntos que nos pueden llevar a alcanzar la autenticidad en la vida
cotidiana:
1- Lograr sentirse a sí mismo. Tomar nuestros sentimientos en serio. Cada sentimiento nos
quiere comunicar algo, es importante que los movimientos que sentimos, impulsos, también
los tomemos en serios, que nos apliquemos a esos impulsos, que no miremos a otro lado, no
esperando que eso sea demasiado, que crezca.
- Es eso que yo siento, frente a eso yo lo tomo posición de tal forma que nos preguntamos:
¿está bien así tal como yo lo siento?, esto está de acuerdo conmigo? lo siento cómo algo
correcto, ¿justo tal como yo lo hago? Tomamos el punto más profundo de nuestra persona,
lo más auténtico, paradójicamente lo que debemos hacer es abandonarnos, dejarnos. Esta es
una actitud fenomenológica, yo me debo sacar de las manos para dejarme a mi ser y de esa
forma abrirme hacia adentro.
RESUMIENDO: Yo tomo posición, relación con el origen íntimo de la afectividad con ese
acuerdo, sintonía que hay entre yo y yo, hay un sonar al mismo tiempo. En ese momento
del acuerdo, soy auténtico y solo así SOY esencialmente
LA ESPIRITUALIDAD EN PSICOTERAPIA. ENTRE LA INMANENCIA Y
TRASCENDENCIA EN EL ANÁLISIS EXISTENCIAL
En la psicoterapia clínica, es raro discutir la relación entre psicoterapia, religión y
espiritualidad. La psicoterapia prefiere distanciarse de la "cura religiosa de las almas",
evitando abordar temas espirituales implícitos. Sin embargo, la espiritualidad puede ser
crucial, ya que las diferencias entre orientaciones psicoterapéuticas a menudo tienen
fundamentos espirituales ocultos.
La consulta y el padecimiento anímico espiritual
El paciente busca resolver problemas psíquicos o psicosomáticos. En situaciones de
sufrimiento espiritual, la persona se enfrenta a un cuestionamiento existencial, buscando
superar su sufrimiento y darle sentido. El sufrimiento anímico-espiritual puede quebrantar o
profundizar a la persona, siendo un proceso existencial.
El paciente espera ayuda concreta del psicoterapeuta, similar a una consulta médica, y
puede cuestionarse el papel de la espiritualidad en la psicoterapia. Existen dilemas sobre la
inclusión de la dimensión espiritual en la psicoterapia, cuestionando si es una influencia
indebida o una necesidad para la integridad humana.
¿Qué puede la psicoterapia?
La psicoterapia es un proceso científicamente fundamentado para tratar problemas
psíquicos, psicosomáticos y sociales. No tiene como objetivo intervenir en la espiritualidad
ni hacer promesas de curación divina. Se diferencia de la religión y no debe suplantarla. La
efectividad de la psicoterapia depende de la colaboración del paciente y los métodos
utilizados.
Análisis existencial y espiritualidad
El análisis existencial trabaja explícitamente con la dimensión personal-anímica del
individuo, ayudando a vivir con consistencia interna y autenticidad. La existencia se
caracteriza por realizar el ser persona, distanciarse de uno mismo y trascender para
responder a las demandas del mundo. El sentido es un componente esencial para alcanzar la
plenitud existencial.
Ámbitos constitutivos de la existencia
La existencia se fundamenta en cuatro categorías: el mundo, la propia vida, el ser persona y
el futuro. Estas dimensiones abarcan suficientemente la existencia y establecen las
condiciones para su realización. Las motivaciones existenciales básicas incluyen la
supervivencia física, el placer de vivir, la autenticidad personal y el sentido existencial. El
equilibrio y cumplimiento de estas motivaciones permiten una existencia plena y
significativa.
Las Cuatro Condiciones Fundamentales de la Existencia:
El poder ser:
Calidad de vida: Más que existir, se trata de vivir con sentido, comprometerse y
experimentar la profundidad del vivir.
Valor fundamental del Dasein: La presencia de compromiso, tiempo y proximidad,
lo que permite desear y amar la vida.
Dimensión Noética: Del griego nous (espíritu), incluye aspectos del alma humana
que no pueden ser reducidos ni al ámbito biológico ni al psíquico. Ejemplos de
temas noéticos son la libertad, la responsabilidad y la dignidad. Frankl sentía que la
psicoterapia de su época no abordaba adecuadamente esta dimensión, que él
consideraba esencial para integrar experiencias dañinas y desarrollar una vida
psicológicamente sana.
Estas tres dimensiones son inseparables y reflejan la visión fenomenológica, antropológica,
filosófica, religiosa, espiritual y existencial de Frankl. Su propuesta se diferenció por
integrar explícitamente una concepción antropológica y filosófica en el proceso
psicoterapéutico, en contraste con enfoques anteriores que, en aras de la rigurosidad
científica, relegaban la dimensión noética.
La experiencia de Frankl en el campo de concentración de Auschwitz reforzó su convicción
de que la dimensión espiritual es crucial para integrar experiencias dañinas y desarrollar
una vida psicológicamente sana. En este contexto, Frankl afirmaba que al tener una esencia
espiritual, el ser humano siempre tiene el potencial de sobreponerse a situaciones dañinas
concretas y decir "sí a la vida" a pesar de todo.
Desde la perspectiva de Frankl, lo que realmente resulta terapéutico es encontrar el sentido
en cada situación concreta y en la existencia en general. La búsqueda de sentido es el foco
esencial de la psicoterapia. En la dimensión noética, no se habla de enfermedades
psicológicas sino de una pérdida de sentido, que Frankl veía como la raíz de muchos
trastornos mentales.
La búsqueda de sentido, influenciada por una concepción platónica de la realidad y la teoría
de valores de Max Scheler, implica que el sentido siempre está presente, y el ser humano
debe buscarlo y revelarlo. Frankl sostenía que los valores y la conciencia moral son
fundamentales en este proceso.
En términos de terapia, la diferencia entre sentido y éxito es crucial: mientras el éxito
depende de alcanzar metas específicas, el sentido se orienta hacia la plenitud existencial,
independientemente de los logros concretos. La terapia se centra en ayudar al paciente a
encontrar un sentido existencial que le permita realizarse plenamente en su vida cotidiana.
Dilema: "Yo existo, pero, ¿Me permito ser plenamente como yo soy?" o "¿Tengo
permitido ser como yo soy?"
4. Sentido y trascendencia