LA DIRECCIÓN DE DIOS
PREDICADOR: Samuel David Mejia.
La dirección es importante para uno en la vida. Primero: porque
ninguna persona puede emprender un viaje sin saber para donde
va, (haciendo una comparación entre lo humano y lo espiritual), si
uno emprende un viaje tiene necesariamente saber su destino, y si
uno no conoce para donde va lo normal es preguntar como llego
al lugar a donde voy. Y a eso se le llama: dirección, o sea que
alguien lo dirige a uno.
Cuando usted va atravesar un pueblo o una ciudad que no conoce
y usted necesita seguir, usted pregunta: «por favor como llego a la
salida tal, porque voy para tal parte». Le pregunta a alguien y ese
alguien lo dirige, lo lleva, le guía, le dice: «mire por esa calle así,
llega al número tal y cruce a tal lado, sigua derecho y encuentra
dos puentes», le dice una cantidad de cosas, y así usted tiene una
guía para poder llegar. Pero si usted no sabe para donde va, si
usted no tiene a nadie que lo dirija y se ve en un problema, se
pone a dar vueltas alrededor del mismo lugar y nunca llega.
La vida cristiana es una bendición, pero a la vez en la vida
cristiana tenemos que aprender que no nos dirigimos a nosotros
mismos, o sea no nos debemos dirigir nosotros mismos, porque
la verdad es que algunos todavía nos dirigimos, pero no nos
debemos dirigir nosotros mismos. Cuando el Señor le hablo a
Pedro, el apóstol, le de dijo: “cuando eras mas joven tu te ceñías e
ibas a donde querías, pero cuando ya seas viejo otro te ceñirá e
iras a donde no quieras.” Le estaba diciendo que necesitaba una
dirección, que ya su vida no podía seguir como antes. Y si uno
quiere que en su vida hayan frutos positivos, (porque todos los
árboles dan frutos, pero el Señor habló de frutos buenos y de
frutos malos), debe dejar que el Señor mismo lo guíe, lo dirija, le
indique. La Palabra de Dios tiene muchos ejemplos, pero no
podemos hablar de muchos por el tiempo, sin embargo vamos
algunos; por ejemplo: en el capitulo 26 del libro de Génesis nos
muestra como Dios dirigió a Isaac para habitar en una tierra
llamada Gerar, dice: “Después hubo hambre en la tierra, además
de la primera hambre que hubo en los días de Abraham; y se fue
Isaac a Abimelec rey de los filisteos, en Gerar. Y se le apareció
Jehová, y le dijo: No desciendas a Egipto; habita en la tierra que
yo de diré. Habita como forastero en esta tierra, y estaré contigo,
te bendeciré; porque a ti y a tu descendencia daré todas estas
tierras; y confirmaré el juramento que hice a Abraham tu padre.
Multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo, y daré
a tu descendencia todas estas tierras; y todas las naciones de la
tierra serán benditas en tu simiente.” Allí Dios le esta dando
dirección a Isaac; hay una gran hambre y usted sabe que en un
momento así pues lo normal es que uno tiene que buscar que va
hacer, cuando la situación se pone difícil todo el mundo mira
haber que va hacer, porque no se puede uno morir de brazos
cruzados y como había una gran hambre en la tierra pues Isaac se
movió, parece que la intención de Isaac, era ir a Egipto y porque
nos damos cuenta que la intención de él en su corazón era de ir a
Egipto, porque cuando Dios le habla le dice: “no desciendas a
Egipto”, o sea que él se había propuesto en su corazón ir a
Egipto, pero para ir a Egipto primero pasó por la tierra de los
filisteos y llego a un lugar que se llamaba Gerar y cuando estaba
ahí en ese lugar Dios se le apareció y Dios le dio instrucción, le
dijo: “no vayas a Egipto quédate aquí, que aquí te voy a bendecir,
habita como forastero en esta tierra y te voy a bendecir aquí
porque a ti y a tu descendencia daré todas estas tierras y
confirmaré el juramento que hice a Abraham tu padre.” ¿Por que
Isaac quería ir a Egipto? Porque había hambre, parece que las
cosechas estaban malas, la tierra no estaban produciendo, puede
ser que había una sequía, porque ahí aclara que había una gran
hambre, o sea no habían productos y por eso él piensa en Egipto,
usted sabe que Egipto era conocida como una despensa, porque
toda la tierra que quedaba a la orilla del Nilo era un tierra
bendecida par la agricultura y haya había pan, también el padre de
el; Abraham cuando hubo una gran hambre fue a Egipto, y ahora
que hay una gran hambre, probablemente es una sequía,
probablemente la tierra esta en problemas, no esta lloviendo y él
va ya de camino, pero cuando llega a un lugar que parece que no
era, Dios le dice: “no vayas mas allá, quédate aquí, aquí es.”
Que buena es la dirección del Señor. Y usted sabe el resultado de
eso, cuando usted sigue avanzando en el capitulo la palabra del
Señor nos dice en el verso 12 “Y sembró Isaac en aquella tierra,
y cosechó aquel año ciento por uno; y le bendijo Jehová. El varón
se enriqueció, y fue prosperado, y se engrandeció hasta hacerse
muy poderoso. Y tuvo hato de ovejas, y hato de vacas, y mucha
labranza; y los filisteos le tuvieron envidia.” En medio de una
necesidad; tal vez problemas en la agricultura, pero Dios se le
aparece y le dice: quédate aquí, te voy a bendecir aquí, si
pensabas hacer algo por allá, no lo hagas allá, hágalo aquí, y que
bueno que este hombre le puso atención al Señor. Se quedo y
cosecho ese año una cosecha de esas que uno nunca ve; cosechas
de ciento por uno, no del ciento por ciento, sino del ciento por
uno o sea que si el hombre sembró ese año un millón de pesos, en
la cosechita se ganó cien ese año y yo creo que él sembró más de
un millón de pesos, porque la Palabra de Dios dice: que se
enriqueció el varón mucho, y se engrandeció hasta hacerse muy
poderoso, póngale que haya sembrado diez millones de pesos, que
no es gran cosa y cosecho mil millones ese año.
Dice la Palabra que los filisteos le tuvieron envidia, porque no
cosecho al ciento por ciento, al ciento por ciento seria que si el
hubiera invertido cien hubiera cosechado cien, pero aquí dice al
ciento por uno, o sea que si el hombre ese año sembró diez
millones de pesos que no es mucho, cuando terminó el año y fue a
contar y encuentra que tiene mil millones de pesos de ganancias,
¡Padre Celestial! Vale la pena que el Señor lo dirija a uno. Lo que
pasa es que a veces se nos hace como un poquito complicado
pedirle dirección al Señor.
No se, los seres humanos somos así, el Señor nos dio la capacidad
de tomar decisiones y nos gusta tomarlas rápido, pero la
diferencia es grande, cuando el Señor lo dirige a uno, cuando uno
literalmente sabe que Dios le dijo que hiciera algo, se nota la
diferencia. Si queremos que Dios nos dirija en todo lo que vamos
a hacer, tenemos que preguntarle por todo lo que vamos hacer,
porque a veces uno dice: «hay pero voy a montar un nuevo
negocio: yo soy bueno es para hacer casas, voy a poner una
urbanizadora,» puede ser y que tal que el Señor le hubiera dicho
quisiera que en vez de hacer casas hiciera otra cosa, no se, si uno
pudiera preguntarle al Señor, pero uno sale corriendo hacer lo que
primero se le viene a la cabeza y no es pecado, yo no estoy
diciendo que es pecado, no me vaya a interpretar mal, usted tiene
todo el derecho de trabajar y de hecho usted sabe trabajar y
conoce su negocio trabaje, pero es que cuando Dios le dice a uno
exactamente como manejar su trabajo; lo que va a ser, se nota la
diferencia entre lo que uno hace y en lo hacen los demás, porque
los filisteos le tuvieron envidia.
Cuando el Señor lo dirige a uno, uno sale haciendo cosas raras,
cosas que los demás no hacen, yo les quiero hacer una pregunta:
¿Por qué cree usted que los filisteos le tuvieron envidia a Isaac
ese año? Será que Isaac sembró lo suficiente, porque Dios le dijo.
ponga todo que yo le voy a bendecir y a lo mejor los filisteos
tenían miedo por las condiciones que habían en la tierra, en el
clima y todo y tal vez los filisteos no sembraron como sembró
Isaac, tal vez los filisteos estaban esperando haber que pasaba,
pero ese año era el año de Isaac. El Señor sabe cuando es el
momento de uno y le dice a uno lo que uno tiene que hacer. No
tiene que depender de nadie mas, solo del Señor, porque si uno
depende de los demás, usted se imagina a Isaac preguntándoles a
los filisteos: «ustedes que dicen, tengo ganas de sembrar estos
diez milloncitos de pesos este año aquí, ustedes que creen, me irá
a ir bien o me irá a ir mal, ustedes que conocen la tierrita, como
esta el tiempo ahora que creen.» No, gracias a Dios que Isaac no
le preguntó a ellos, Isaac oyó la dirección de Dios, y en esta vida
hay muchos fracasados, estoy hablando de esta vida cristiana, hay
muchos fracasados que nunca le preguntaron al Señor, y si alguna
vez le preguntaron fueron irrespetuosos, no le dejaron contestar,
porque muchas veces si le preguntamos; «Señor tu que dices
compro el edificio que tiene cincuenta y tres pisos o no lo
compró, amen en el nombre de Jesús, hágame el favor y me
aprueba el crédito señor gerente.» No espero que el Señor le
contestara que no comprara el edificio o que si lo comprara, sino
que cuando termino de decir Señor lo compro o no lo dentro del
bolsillo para que le prestara para comprar el edificio. Entonces se
encuentra mucha gente que no sabe que hacer con el edificio.
Otros trabajan como los filisteos por envidia, si este señor vende
papas, el otro señor del lado dice: «lo bueno aquí son las papas,
porque a este hombre le va bien con las papas, a mi también me
debe ir bien.» Si es Dios quien lo dirige a vender papas, hágalo,
pero si se pone a trabajar así sin dirección de Dios le va a ir mal.
Y no estoy hablando solo en lo material, sino en todos los
sentidos. Que el Señor dirija a cada uno, en lo que cada uno tiene
que hacer, y la bendición será maravillosa.
En el libro de Josué capitulo 9 encontramos la misma historia,
pero al revés, en que sentido, en el sentido que un hombre que
sabía preguntarle a Dios y se le paso preguntarle a Dios, vamos a
leer el verso 14 al 17: “Y los hombres de Israel tomaron de las
provisiones de ellos, y no consultaron a Jehová. Y Josué Hizo paz
con ellos, celebró con ellos alianza concediéndoles la vida; y
también lo juraron los príncipes de la congregación. Pasados tres
días después que hicieron alianza con ellos, oyeron que eran sus
vecinos, y que habitaban en medio de ellos. Y salieron los hijos de
Israel, y al tercer día llegaron a las ciudades de ellos; y sus
ciudades eran Gabaón, Cafira, Beerot y Quiriat-jearim.”
Esta historia no comienza ahí; esta comienza en el verso 1
cuando Dios le estaba dando unas victorias tremendas al pueblo
de Israel, Josué a la cabeza del pueblo, y la Palabra de Dios dice:
“que unos reyes se concertaron para pelear contra Josué”, pero
los hombres de Gabaón, eran gente muy sabia, muy inteligente,
dijeron nosotros aquí, la única opción que tenemos es que ellos
hagan alianza con nosotros, porque como le vamos a ganar una
batalla a esta gente que claman a Dios y les dan unas vueltas a las
ciudades y se caen los muros, a ellos les dio miedo, dijeron: «no
imagínese, por grande y buenos que sean los muros esta gente
viene ahí y se pone a darle vueltas a la ciudad, tocan la trompeta
y pegan unos gritos y se caen los muros al piso.» Ellos habían
oído todo lo que Dios hacia, ellos habían oído como Dios peleaba
por el pueblo, ellos dijeron aquí la única escapatoria es que ellos
hagan alianza con nosotros, pero ellos sabían que los Israelitas no
podían hacer alianza, porque Dios les había dicho, en el libro de
Éxodo en el capitulo 23 desde el verso 27 “Yo enviaré mi terror
delante de ti, y consternaré a todo pueblo donde entres, y yo te
daré la cerviz de todos tus enemigos. Enviaré delante de ti la
avispa, que eche fuera el heveo, al cananeo y al heteo, de delante
de ti. No los echaré de delante de ti en un año, para que no quede
la tierra desierta, y se aumenten contra ti las fieras del campo.
Poco a poco los echaré de delante de ti, hasta que te multipliques
y tomes posesión de la tierra. Y fijaré tus límites desde el Mar
Rojo hasta el mar de los filisteos, y desde el desierto hasta
Eufrates; porque pondré en tus manos a los moradores de la
tierra, y tú los echarás de delante de ti. No harás alianza con
ellos, ni con sus dioses. En tu tierra no habitarán, no sea que te
hagan pecar contra mí sirviendo a sus dioses, porque te será
tropiezo,” todo esos lo sabían los gabaonitas, que al pueblo de
Israel le estaba prohibido hacer alianzas, ellos sabían que el
pueblo de Israel venía arrasando, primero Jericó, después Haí,
ciudades grandes, fuertes, con reyes poderosos, pero cuando salía
Dios delante del pueblo, eran como nada, y esta gente dice: «y
ahora vienen y ya nos van a llegar a nosotros,» estaban a tres días
de camino, la Palabra de Dios dice que esta gente astuta, se
fingieron embajadores, se fingieron enviados de un rey, tomaron
asnos, sacos viejos sobre esos asnos, odres de vinos viejos, rotos,
remendados, zapatos viejos y ya remontados dice; recocidos sobre
sí, vestidos viejos y todo el pan que traían por el camino era
mohoso, todo el pan era mohoso, y la Palabra de Dios dice que
cuando ellos llegaron y comenzaron a hablar con Josué y con los
ancianos y a preguntar y el pueblo de Israel y Josué y los
ancianos le preguntaron: «ustedes de donde son, nosotros no
podemos hacer alianza con ustedes,» «nosotros venimos de una
tierra muy lejana, pero muy lejana, mírenos la ropa, cuando no las
pusimos estaba apenas sacada del almacén y mírela, toda
descolorida, mírela, toda vieja, mire los zapatos, no lo pusimos
acabaditos de sacar de la zapatería, cuantas remontadas ya lleva
por el camino y si quieren prueben el pan que traemos y van y
sacan semejante pan mohoso, si quiere prueben el pan, así tieso y
mohoso, cuanto hace y lo sacamos calientito de la casa, y mírelo
aquí, pero eso no es nada, mire los cueros del vino, cuantas
remendadas no llevamos ya a ese cuero de vino», los asnos que
traían los traían llenos de tierra, le habían echado tierra por
encima a esos pobres asnos. Usted sabe cuando uno viene de un
viaje largo, no había manera de desconfiar, todo indicaba que
venían de muy lejos, y entonces dice la Palabra que los hombres
de Israel tomaron de las provisiones de ellos y no consultaron a
Jehová, es la misma historia de Isaac, pero al revés, a aquel
hombre Dios se le aparece y le dice y el hombre hace caso, en este
caso estos hombres vienen y hablan y nadie se le ocurre
preguntarle a Dios, sencillamente tomaron de las provisiones,
recogieron el pan, recogieron el vino, e hicieron alianza con ellos
y dice: “Y Josué hizo paz con ellos, y celebró con ellos alianza
concediéndoles la vida y también lo juraron los príncipes de la
congregación.” Hicieron un acuerdo diplomático, porque eran
embajadores que venían de lejos, juran, hacen todo lo que
necesitan y dice la Palabra de Dios: “Pasados tres días después
que hicieron alianza con ellos, se dieron cuenta que eran sus
vecinos, y que habitaban en medio de ellos. Y salieron los hijos de
Israel, y al tercer día llegaron a las ciudades de ellos... Estaban a
tres días de camino, las ciudades eran: Gabaón, Cafira, Beerot y
Quiriat-jearim. No los pudieron matar porque los príncipes les
habían jurado por Jehová el Dios de Israel, no pudieron hacer
nada y el resto de la vida, los Gabaonita vivieron en medio de
Israel, era una ciudad que debería haber sido de herencia para el
pueblo de Israel, pero no pudo ser herencia para ellos, los
Gabaonita siempre vivieron en medio de ellos, porque ellos no le
preguntaron a Dios.
Sí, a veces en la vida de uno, hay situaciones peligrosas, y es
cuando uno viene de victoria en victoria, que era como venía
Josué con el pueblo de Israel, primero Jericó después Haí.
Tenemos que reconocer que los seres humanos tenemos muchas
áreas difíciles, y difíciles que nos acarrean problemas, como ya
viene una victoria y otra victoria y ahora sí ya viene con paso
firme, ahí es cuando se nos olvida que hay que preguntarle al que
lo sabe todo. Y cuantas veces a uno le va bien y esta en victoria
uno mira y se convence con sus propios ojos y no pregunta, yo no
se si a usted le a pasado, si ya nos paso la primera, que no nos
pase la segunda, yo no se si toda la gente será sincera, pero yo soy
sincero, a mi me ha pasado, me he pegado equivocadas que me
han costado lagrimas, yo creo que a usted también le a pasado
igual, yo creo que usted también se a equivocado y a llorado por
su equivocación: «Ay Dios mío si yo hubiera sabido, si yo me
hubiera dado cuenta, pero el Señor sí lo sabía, uno era el que no
lo sabía, para que no le preguntó al que lo sabe.
Es que para nosotros es muy fácil, sobre todo cuando las cosas
nos van muy bien, oiga a nosotros nos es muy fácil hacer con
nuestras vidas como Josué y los príncipes, rapidito cualquiera nos
convence, porque por ahí andan muchos Gabaonitas, tienen un
estilo, los gabaonitas tienen estilo de meterse en donde no tienen
que meterse y se quedan y después lo único que pudo hacer Josué
y el pueblo de Israel fue decirles: «bueno ahora de aquí en
adelante, no podemos hacer nada contra ustedes, de castigo,
ustedes tendrán que llevar el agua para la casa de Dios.» Pero eso
es un privilegio; llevar el agua para la casa de Dios, «serán
cortadores de leña y aguadores para la casa de Dios», por lo
menos estaban haciendo algo para la casa de Dios, imagínese,
llevaban agua y de esa agua usaban para templo, eso es más
bendición para uno, cortar la leña para que usen en la casa de
Dios, eso es bendición, para el que la corta.
En otras palabras ya no había nada que hacer, cuando a uno se le
olvida consultar a Dios y no tiene la dirección de Dios, lo tiene
que lamentar el resto de sus días, pero yo creo que el Señor esta
aquí para advertirnos y aclararnos que debemos preguntarle a Él
por las cosas, debemos preguntarle y si el Señor después de
preguntarle nos dice que no, pues sigamos su concejo sabio.
Hay un ejemplo en la Biblia, un hombre llamado Balaam, al cual
Dios le dice: no vaya a maldecir a ese pueblo, que ese pueblo es
bendito, pero cuando llega gente a decirle otro vez, vuelve otra
vez de rodilla a decirle: «Señor, será posible que vaya, aunque no
los sea para maldecirlos, aunque sea a mirar y hablar con este rey
que es terrible,» y el Señor le dijo: «no vaya», pero el hombre no
estaba satisfecho y cuando vinieron otra vez a ofrecerle y le
ofrecieron dones y le ofrecieron honores, regalos y le ofrecieron
ofrendas grandes, le dijeron así manda a decir el rey de Moab:
«que si vas te va a bendecir con muchos dones», y el les
respondió: «es que Jehová no me quiere dejar ir», o sea que Dios
si estaba dirigiendo a ese hombre, pero en ocasiones nos
parecemos a ese Balaam; terco como un burro, así como dice la
Palabra del Señor, no seáis como el mulo sin entendimiento que
han de ser sujetados con cabestro, porque sino, no se sujetan a ti y
el Señor dice que uno no tiene que ser así y a veces
lamentablemente el Señor habla y uno es cabeciduro, le pasa a
uno, lo de los niños pequeños, los padres les dicen: «no metan las
manos porque esos es candela» y los niños esperan que la mamá y
papá no estén y meten las manos allá y se quema, para ver si es
verdad que quema. ¿Qué cree usted que le pasa? Que se quema el
niño y viene llorando, «que pasó», «no, es que me queme», pero
se lo habían advertido.
Y la vida del cristiano sin la dirección de Dios, hace que este
caiga en desgracia, usted sabe cuanto lo lamentaron; ellos
tuvieron muchos problemas por esa alianza que hicieron, la
Palabra de Dios dice que: “toda la congregación murmuraba
contra los príncipes;” se armó un problema en la congregación y
la congregación no era pequeña, los estudiosos dicen que
aproximadamente eran millón seiscientos, pero que sumándoles
niños y mujeres, que no se contaban, quedaría en tres millones,
una gran congregación, póngale que no fuera sino de un millón,
para que se le revele a usted por ahí y trate de controlar un millón
de personas. Cuando uno no encuentra la dirección de Dios
primero, los problemas después son terribles. Ustedes saben que
después de eso, ellos tuvieron que entrar en peleas para
defenderlos, el siguiente capitulo habla de una batalla; donde Dios
hizo que el sol se detuviera, que la luna se parara y hubo una
matanza de amorreos tremendamente, pero sabe usted a quienes
estaban defendiendo; a los gabaonitas. Ahora no solo tenían que
pelear para conquistar la tierra, sino que también tenían que
defenderlos a ellos, cosas por las cuales Dios no quería que
batallaran. Ahora ellos se vieron obligados a batallar por esas
personas. Hasta el tiempo de Saúl, todavía había problema por
los gabaonitas, cuando el tiempo de David, la Palabra del Señor
dice que hubo en la tierra unas pestes y muerte en el pueblo de
Israel y cuando consultaron a Dios era por culpa de los
Gabaonitas. ¿Por qué? Porque algunos en su celo, trataron de
matar a unos gabaonitas, trataron de destruirlos, pero como se
había hecho un juramento delante de Dios y eso no se puede echar
para atrás, entonces dice que hubo una situación terrible en Israel
y cuando ya vinieron a consultar, Dios dijo el problema son los
gabaonitas. Y dice la Palabra que entonces tuvieron que llamar a
los gabaonitas: «díganos que hacemos para que se calme la ira de
Dios» y ellos dijeron: «que se nos den de los hijos de Saúl, para
que nosotros los colguemos en la horca delante de Jehová»,
usted ve hasta el tiempo de Saúl, de David, todavía habían
problemas y ¿cuando comenzó eso? En el tiempo de Josué y ya
había pasado el tiempo de Josué, de todos los jueces y después
paso el primer reinado de Israel y luego el segundo reinado y
todavía había problema por los gabaonitas. Mejor es pedir
dirección al Señor, no sea que uno resulte peleando por lo que no
tiene que pelear, luchando por lo que no debía haber luchado, y
que después de cuatrocientos o quinientos años, todavía en
problema por lo mismo.
El Señor es muy claro con nosotros para abrirnos los ojos y
decirnos: «hijo mío yo quiero dirigir tu vida, para que te vaya
bien, hija mía yo quiero dirigir tu vida para que te vaya bien.»
Vamos a mirar ya para terminar, que aquí, la Palabra del Señor
dice también que David pedía al Señor que le dirigiera en sus
batallas y esto le trajo a David unas victorias muy preciosas.
Cuando usted va a la Palabra del Señor, encuentra que David
consultó a Dios, por dirección, más de una vez, no una vez, más
de una vez, para preguntar al Señor, si el tenia que salir a pelear o
no y como tenia que salir a pelear, mire por ejemplo 1 de Samuel
30; 1-8 “ Cuando David y sus hombres vinieron a Siclag al tercer
día, los de Amalec habían invadido el Neguev y a Siclag, y habían
asolado a Siclag y le habían prendido fuego.
Y se habían llevado cautivas a las mujeres y a todos los que
estaban allí, desde el menor hasta el mayor; pero a nadie habían
dado muerto, sino se los habían llevado al seguir su camino.
Vino, pues, David con los suyos a la ciudad, y he aquí que estaba
quemada, y sus mujeres y sus hijos e hijas habían sido llevados
cautivos.
Entonces David y la gente que con él estaba alzaron su voz y
lloraron, hasta que les faltaron las fuerzas para llorar.
Las dos mujeres de David, Ahinoam jezreelita y Abigail la que fue
mujer de Nabal el de Carmel, también eran cautivas.
Y David se angustió mucho, porque el pueblo hablaba de
apedrearlo, pues todo el pueblo estaba en amargura de alma,
cada uno por sus hijos y por sus hijas; mas David se fortaleció en
Jehová su Dios.
Y dijo David al sacerdote Abiatar hijo de Ahimelec: Yo te ruego
que me acerques el efod. Y Abiatar acercó el efod a David.
Y David consultó a Jehová, diciendo: ¿Perseguiré a estos
merodeadores? ¿Los podré alcanzar? Y él le dijo: Síguelos,
porque ciertamente los alcanzarás, y de cierto librarás a los
cautivos”
Y si usted quiere saber si era verdad la palabra del Señor dice en
el verso 18 “Y libró David todo lo que los amalecitas habían
tomado, y asimismo libertó David a sus dos mujeres.
Y no les faltó cosa alguna, chica ni grande, así de hijos como de
hijas, del robo, y de todas las cosas que les habían tomado; todo
lo recuperó.” Pero primero le preguntó a Dios. Que hace uno
corriendo, primero corre, saca espadas y lanzas y después que
caen los muerto, pregunta: «¿hay Señor será que no era tu
voluntad que yo viniera por aquí?» Así es que a veces nos pasa a
nosotros; primero salimos corriendo atrás de los merodeadores y
cuando los merodeadores pueden mas que uno y le cortan la
cabeza a dos compañeros, entonces uno se acuerda y cae de
rodillas, y dice: «¿hay Señor sería que no era tu voluntad?, no es
tu voluntad que yo persiga a estos merodeadores, mejor me
devuelvo Señor», como dicen popularmente: “cuando ya para
que.” Lo importante de David; es que este hombre frente a esta
circunstancia primero le preguntó a Dios, le dijo al sacerdote:
«traiga el efod», cuando ya todo estaba preparado dijo: «Dios
mío, perseguiré a estos merodeadores», y no solamente pregunto
si los perseguía, dijo: «los podré alcanzar», porque él sabia,
cuanto hace que él no venia a la ciudad, dice: cuando David y sus
hombres vinieron a Siclag al tercer día, y cuando a uno le llevan
tres o dos días de ventaja que le lleven a uno, para uno alcanzar a
alguien que se fue hace dos días, es muy difícil y David sabia que
el no era un súper hombre, David sabia que el no era un personaje
salido de las caricaturas, él sabia que era un hombre frágil, ¿de
hierro? no, ¿de bronce? no, frágil, él era una persona como todas
las demás, él era un pastor de ovejas que Dios lo quiso sacar de
detrás de las ovejas, para hacer con el cosas grandes, así que este
hombre mejor se arrodillo primero: «Dios mío, los sigo o no» y
después dice: «y a propósito los alcanzaré o no los alcanzaré, será
que soy capaz de caminar más rápido que ellos», pero Dios le
dijo: «síguelos, porque de cierto los alcanzaras y de cierto libraras
a los cautivos.» Usted sabe que cuando el Señor le dijo a David
síguelos, David comenzó a caminar con seiscientos hombres que
tenían, pero yo le digo una cosa, cuando Dios le dice siga que va
alcanzar a alguien, uno va que vuela. No es lo mismo uno ir sin
dirección de Dios, que cuando Dios le dice corra que ya lo va
alcanzar, y porque se yo que iban corriendo, porque hay gente que
lee la bíblica y nunca se fija; mire lo que dice: “Partió, pues,
David, él y los seiscientos hombres que con él estaban, y llegaron
hasta el torrente de Besor, donde se quedaron algunos.
Y David siguió adelante con cuatrocientos hombre; porque se
quedaron atrás doscientos, que cansados no pudieron pasar el
torrente de Besor” o sea que David ahora iba trotando corriendo,
a toda velocidad, porque Dios le había dicho córrale que los va
alcanzar y cuando los alcance va a librar todo lo que se llevaron.
Hay gente que no esta preparada para la dirección de Dios, eran
doscientos y no era cualquiera; era gente que estaba acostumbrada
a andar con David, pero ahora David va inspirado por una palabra
de Dios. Es que cuando Dios dirige, las cosas cambian en la vida
de las personas. Aquí va David que vuela, cuando llegan al
torrente de Besor hay que cruzar un rió, un torrente y dice que
doscientos no pudieron, pero David inspirado por la palabra de
Dios, les dijo a los doscientos: «esperen aquí y los que puedan
caminar conmigo, caminen que yo voy a alcanzarlos, Dios me
dijo que los iba a alcanzar» y cuatrocientos dijeron: «nosotros
todavía tenemos fuerzas», «entonces corran» y siguieron
corriendo y los alcanzaron, y no solamente los alcanzaron, aparte
de que los alcanzaron, también la palabra del Señor dice en el
verso 17 “ Y los hirió David desde aquella mañana hasta la tarde
del día siguiente; y no escapó de ellos ninguno, sino
cuatrocientos jóvenes que montaron sobre los camellos y
huyeron,” solamente cuatrocientos alcanzaron a escaparse, y es
porque se montaron en unos camellos, porque David solamente
llevaba cuatrocientos hombres, pero llevaba la dirección de Dios
y cuando uno lleva la dirección de Dios siempre va a vencer.
La palabra de Dios en uno lo hace a uno volar, trabajar y
batallar, que victoria tan preciosa la que hubo en ese momento.
Este no es el único caso, si usted lee la palabra del Señor en el 2
Samuel 5: 17-25 “Oyendo los filisteos que David había sido
ungido por rey sobre Israel, subieron todos los filisteos para
buscar a David; y cuando David lo oyó, descendió a la fortaleza.
Y vinieron los filisteos, y se extendieron por el valle de Refaim.
Entonces consultó David a Jehová, diciendo: ¿Iré contra los
filisteos? ¿Los entregarás en mi mano? Y Jehová respondió a
David: Vé, porque ciertamente entregaré a los filisteos en tu
mano.
Y vino David a Baal-perazim, y allí los venció David, y dijo:
Quebrantó Jehová a mis enemigos delante de mí como corriente
impetuosa...
Y dejaron allí sus ídolos, y David y sus hombres los quemaron”.
Y dice más en el verso 22 “Y los filisteos volvieron a venir, y se
extendieron en el valle de Rafaim. Y consultando David a Jehová,
(porque el hombre volvió a preguntar) él le respondió: No subas,
sino rodéalos, y vendrás a ellos enfrente de las balsameras.
Y cuando oigas ruido como de marcha por las copas de las
balsameras, (que era unos árboles) entonces te moverás; porque
Jehová saldrá delante de ti a herir el campamento de los filisteos.
Y David lo hizo así, como Jehová se lo había mandado; e hirió a
los filisteos Geba hasta llegar a Gezer.” Cuando había pelea,
este hombre era terrible, desde que él comenzó su vida de
guerrero este hombre iba confiando en el Señor, usted se acuerda
la primera batalla que tuvo David cuando era un adolescente
contra el gigante, el gigante zapateo, discutió y maldijo, pero
David le dijo una sola cosa: Yo he venido en el nombre de Jehová
de los ejércitos, o sea que David había orado, porque el que no a
orado para en una pelea acordarse de hablar de Dios y testificar
que yo vengo en el nombre de Jehová y toda esa cosa, el que no a
orado no se acuerda de nada, este hombre había orado, creía en su
Dios y en todas estas ocasiones todavía usted encuentra y todavía
hay más 1 Samuel 23: 1-3 cuando todavía no era rey, la Palabra
del Señor dice que un día a él le dieron una razón he aquí que los
filisteos atacan a Keila y roban las eras, le vinieron a traer esta
razón para que él les ayudara, “ Y David consultó a Jehová,
diciendo; ¿Iré a atacar a estos filisteos? Y Jehová respondió a
David: Vé, ataca a los filisteos, y libra a Keila,” se da cuenta que
este hombre siempre pedía al Señor y cuando se trataba de la
pelea, pedía más, que lo dirigiera, que el Señor le respondiera,
pero los que estaban con David le dijeron: «Ay, si nosotros aquí
tenemos miedo, como será si vamos allá a Keila, a pelear contra
los filisteos», entonces David, para salir de la duda volvió a
consultar a Jehová y Jehová le respondió levántate, desciende a
Keila, porque yo entregare en tus manos a los filisteos, entonces
el hombre se levantó con sus hombres y peleó contra los filisteos
y se llevó sus ganados y les causo una gran derrota y libró la vida
a los de Keila, no solamente hizo dos favores, libró a los de Keila
y recibió un ganado, porque los filisteos ya muertos, para que
necesitaban el ganado, y la Palabra de Dios dice que mas adelante
estando en esa misma situación, cuando Saúl oyó que David había
ido a Keila y había ganado una batalla contra los filisteos y qur
había entrado en la ciudad Saúl dijo: «ahora sí Jehová lo puso en
mis manos, porque ya esta encerrado en una ciudad, con muros,
allá vamos a ir, mejor dicho de esta no se escapa», pero alguien le
trajo la noticia a David, Saúl se propone venir a combatir a Keila
y a sacarte de aquí así con todo los que están contigo, entonces
dice la Palabra del Señor que David le Dijo: «Jehová Dios de
Israel, tu siervo tiene entendido que Saúl trata de venir contra
Keila, a destruir la ciudad por causa mía, te voy hacer unas
preguntitas: ¿me entregaran los vecinos de Keila en sus manos? O
Dios mío ¿Descenderá Saúl como lo a oído tu siervo? Jehová
Dios de Israel te ruego que lo declares a tu siervo», y Jehová le
dijo: «Si, Saúl descenderá», entonces David dijo: « ¿Me
entregaran los vecinos de Keila a mí y a mis hombres en manos
de Saúl?» Jehová le dijo: «Sí, los van a entregar», ya David sabía
que tenía que hacer, cuando Dios le dice sí va a venir Saúl, y
después le dice que sí lo van a entregar en las manos de los
filisteos, se levantó, salió de la ciudad y cuando Saúl no había
llegado ni a mitad de camino le dijeron; no David ya se fue de la
ciudad.
Es una cosa muy preciosa, muy linda que nosotros podamos
continuamente, pedirle al Señor su dirección, para todas las cosas
en nuestra vida, no hay algo más lindo, no hay algo más hermoso
que la dirección de Dios esté en la vida de uno. Es que uno se
pone a mirar situaciones como la de David, como la de Isaac, que
gente preguntaba y Dios los dirigía, que bendición y también uno
aprende de las lecciones que están escritas en la Palabra, como a
uno se le puede olvidar que Josué era un buen hombre, un hombre
de Dios tremendo, pero se le olvido, y se le olvida a uno y deja de
preguntar y ya hace las cosas por su cuenta, le va a ir muy mal.