La Influencia de Barranca Yaco en Rosas
La Influencia de Barranca Yaco en Rosas
1. Barranca Yaco
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estaban comprometi
Fucundo. En Córdoba, su autoridades
de parcialidad en favor de los Rey
vius o eran sospechosas desca
aprovechada por Rosas para
nafé, situación que será gober
liticar la elección de
Pedro Nolasco Rodríguez como
de su confianza, Manuel Que
nador e imponer a un hombre
mediterránea, llave
bracho" López. La estratégica provincia de la órbita de
de todas las rutas al interior, fue sustraída
quedó reducido a su pro
influencia de Estanislao López, Éste
por haber intentado asumir
vincia y con su influencia mellada
la defensa de los Rey
inicialmnente una causa indefendible:
del crimen;
nafé. Todus sabían que éstos eran responsables
la benevolencia cóm
incluso Iofaltaron voces que insinuaban
piice del propio López -por
su notoria enemmistad con Qui
roga-0 al menos de su influyente ministro Domingo Cullen.
La naturaleza del proceso desencadenado por Barranca
Yaco había disipado la posibilidad de posiciones moderadas
y eonciliadoras, afianzando los partidismos extremos. O seera
federal o se era unitario. No cabían al parecer términos
medivs. Rosas advirió esto mejor que nadie y fomentó la
antinorni. Era la ocasión propicia para uniformar las acti
tudes, que no súlo debian manifestarse en la adhesiún a su
política, Siuu también ei ei estilo administrativo y aun en la
moia. Una fórmula eficaz para disciplinar a los gobiernos
provinciales y a lus simyies particulares fue generalizar el
uso de la divisa federal, el cintillo punzó, y la repetición canó
nica en la correspondencia oficial de la fórmula “Viva la
Santa Federaciún - Mueran los salvajes unitarios". Hay prue
vas abundantes al respeco. En lo que atañe a La Rioja cono
cemos la carta de Rosas, al gobernador Hipólito Tello, quien
le había escrito felicitándolo por haber
asumido el gobierno de
Bdenos Aires. CI doeunento tiene fecha 30 de mayo de 1835
y en ella Rusas recomienàa al riojano la necesidad de
gene
ralizur el usu de la divisa federal
"porque está probado
-afirnii- qüe tiene una virtud prodigiosa en favor de
la
cuusa Naciviul de la Federación".
Honbre hinucioSU, escrupuluso cuidador de las formas,
no consentirá que nadie se aparte de
los usos por él prescrip
tos o acUsejuos. En otra ocasión, el propio Urquiza serå
destinatario de una amonestación,
do el eItrerriao era general
A mediados de 1847, cuan
en jefe del ejército de opera
ciones contra loS unitarios,
Rosas le llamó la atención por
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omitir en un documento el sustantivo "unitarios'" y utilizar
solamente el epíteto “salvajes" para referirse a ellos. Le recor
daba con ese motivo las instrucciones impartidas en la circu
lar del 22 de mayo de 1845. A esa altura del proceso los go
biernos provinciales ya habían sido domadospor el gobernador
de Buenos Aires y encargado de las Relaciones Exteriores. El
mandatario se había convertido en mandante de las provincias.
Tanto es así que el gobierno riojano, al acusar recibo de la
comunicación hecha por Felipe Arana, aplaudió la medida
expresando que ella estaba "...en todo conforme al espíritu
que domina a los gobiernos de la Confederación".
Esa férrea conducción del Encargado de las Relaciones
Exteriores cuyos poderes efectivos eran mucho mayores que
los de un jefe de Estado organizado bajo el sistema federa
tivo, dio sus frutos de disciplinar a los gobiernos provin
ciales bajó la égida de Buenos Aires. Ninguno hablaba ya de
Constitución sino de Federación. Pero aun así, no logró del
todo ahogar la rebeldía de los hombres del interior. No ha
blamos de los unitarios, sus enemigos sempiternos, sino de
hombres que durante la hegemonía de Quiroga habían acre
ditado largamente su fidelidad al sistema federal.
Recién dijimos que después de Barranca Yaco se pro
dujo un vacío de poder en el interior. Ninguno de los gober
nadores o dirigentes políticos tenía el poder militar y la in
fluencia de Quiroga. Su trágica desaparición hizo que su
poder fuerte, incontestable, sufriera un proceso de fragmen
tación. Hubo sin embargo intentos parciales de asumir la
herencia vacante. En el Norte, el plan más notorio de crear
una hegemonía regional fue ejecutado por Alejandro Heredia.
La invasión de Salta con fuerza armaday la destitución del
gobernador Cornejo marzo de 1836- acusado de compli
cidad en la invasión que Javier López halbía perpetrado desde
Bolivia, le dieron el manejo de la vecina provincia. Para que
no hubiera dudas al respecto sentóen el sillón de gobernador
a su hermano Felipe Heredia. Las ambiciones del tucumano
se extendieron a Catamarca. Desde 1835 hasta 1838, año de
su muerte, Heredia se constituyó en el "protector" y árbitro
de su destino político. Impone y derroca gobernadores y
también quita a Catamarca una amplia franja territorial,
que abarca casi todos los departamentos del oeste.
Mediante presiones políticas o la intervención armada
321
provocó la de Manuel Navarro, Mauricio Herrera y
caida
Juan Nicolás Gómez, cuya elección había sido propiciada por
el propio Heredia. Los pretextos fueron simples: esos hom
bres pertenecían a la "malvada secta unitaria" y en Cata
marca debía establecerse un gobierno federal de toda con
fianza. Y como no pudo decir lo mismo de Gómez, hechura
suya, le atribuyóhaberse dejado alucinar por ese círculo
abominable". Así lo denuncióa Rosas el 6 de noviembre de
1835. Al respecto dice un historiador catamarqueño: "ninguno
de estos hombres eran nitarios ni menos abominables. Eran
federales bien templados.. ."Algunos, como Manuel Navarro,
tuvieron uego oportunidad de ratificar esa filiación cuando
gobernó Catamarca desde 1846 a 1852,
Así fue como Alejandro Heredia constituyó un protec
torado que comprendía las provincias de Salta, Jujuy, Tucu
mán y Catamarca. En Santiago, su gobernador Ibarra nunca
se dejó tentar por planes tan ambiciosos y así pudo durar
hasta su muerte acaecida en 1851.
Pero aquí nos interesa especialmente examinar lo que
sucedió en La Rioja, provincia natal de Juan
Facundo. Allí
ocurrirán profundos trastornos después de su
muerte, pese a
los testimonios de la fe política federal que
bían
fehacientes
dadosus dirigentes y su pueblo. Las
ha
desavenencias y
conflictos no tardarían en producirse,
por motivos que ha
bremos de examinar oportunamente.
Cuando se produjo el asesinato de Quiroga,
la provincia, Hipólito Tello,
gobernaba
hombre acaudalado, de prestigio
político y
social en la Costa Baja de los
Llanos. Por circuns
tancias que no hemos podido
esclarecer, Tello no pudo con
ciuir su mandato de dos años
para el que no había sido ele
gido 26 de julio de 18384. Fue
el
reemplazado por el coronel
Fernando Villafañe, figura sin
relieve para las funciones
gubernativas. En ese momento se
produjo la invasión de
Martin Yanzón gobernador de
San Juan, quien estaba enten
dido con jefes lanistas
descontentos como Ángel Vicente
Peñaloza y Lucas Llanos.
Según Horacio Videla, el
Yanzón, hombre de la coronel
confianza de Quiroga y
auspicio, quiso adueñarse elegido con su
del cetro vacante
hicera Tomás antes que lo
Brizuela. Dicha invasión,
últimos días
llevada
de 1835 constituye, según
a cabo en los
el juicio del referido
historiador "unode los capítulos más
inexplicablesy absurdos
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de la historia provincial". Es
cierto que había
antigua data conno los diferencias de
fuertes derechos de
Rioja cobraba a los tránsito que La
pero esos motivos eran comerciantes y ganaderos
sanjuaninos,
guerra. Así las cosas, la insuficentes para desencadenar una
única explicación posible
pósito de Yanzón de fue el pro
ensanchar su órbita de
apoderarse del importante influencia y de
al Ejército de armamento que había pertenecido
Auxiliares de los Andes.
ayudar a la mejor A
este respecto,
comprensión del hecho la carta de puede
Molina, gobernador de Pedro
Mendoza, a su colega puntano
Gregorio Calderón: “SiYanzón JosÝ
usted seguro que triunfa sobre La Rioja
invade nuestras provincias y esté
nernos a algún contraste, con para no exp0
tiempo debemos combinar el
plan. Yo escribo al general Rosas
pidiendo armas y muni
ciones y que me mande a Benavídez'".
Pero la tentación de dominar a
los vecinos no fue patri
monio exclusivo de Yanzón. Se ha
mónica de Heredia en el Norte. Porvisto ya la política hege
su parte, el gobernador
riojano Fernando Villafañe, avisado
a tiempo de lo que Yan
zón maquinaba procedió a cubrir la
capital con las fuerzas de
Tomás Brizuela él resolvió invadir
y Catamarca a fin de cum
plir la requisitoria que Heredia
había formulado a Rosas
sobre la necesidad de darle "un
gobierno federal de toda
confianza". Yanzón fue derrotado por Brizuela
bate de Pango en el com
5 de enero de 1836- tuvo y
en Chile. El camino quedó expedito para que que asilarse
el Zarco" se
lanzara sobre San Juan que se hallaba
indefensa. Mejor suerte
que Yanzón tuvo Villafañe, quien
prácticamente sin combatir
ocupó la ciudad del Valle el 31 de diciembre de
1835 y se
hizo elegir gobernador dos días después.
323
de la época de Benavídez'".
nadores quiroganos y la inicinción estabilidad
con Benavídez una necesaria
años y que después de
San Juan obtuvO
muchos
politica que se
prolongaria
en la organización constitu
Caseros le permitió integrarse
por Urquiza.
cional patrocinada
de sanjuanina por Brizuela
la capital
La ocupación fuerte indemni
a pagar a La Rioja una
obligó a los vecinos uniformes,
más de 30 mil pesos en metálico,
zación de guera:
armas y ganado. San Juan con Benavídez,
A diferencia de losucedido en
y orden después del cambio
La Rioja nolograría estabilidad
por Barranca Yaco. Mientras Villafañe se
significado
quedó Brizuela como
politico
ocupaba de tutelar a los catamarqueños, sobre
delegado. Pero su triunfo
general en jefe y gobernador un
tranquilidad. Ha sido casi
los sanjuaninos no le aseguró
después de la muerte de Qui
lugar común decir que Brizuela,
la figura dominante de la polí
roga, quedó afianzado como
del prestigio de su antiguo
tica riojana, por ser el heredero
realizado demuestra que
jefe". La investigación que hemos
ese juicio debe ser tomado con reservas.
Los jefes llanistas
no con
Ángel Vicente Peñaloza, Lucas Llanos e Hipólito Tello
sintieron gustosos ese encumbramiento ni tampoco lo
acep
taron sin lucha.
Durante varios meses los Llanos se sostuvieron en
es
324
Los hechos prueban que la sucesión política de Quiroga
no tuvo un heredero indiscutido y forzoso.
326
presó que acababa de presentar el correspondiente proyecto a
ia Legislatura. "En la nota a la soberanía provincial explica
Segretiel gobernador recuerda loB grandes servici% pres
Lados por Brizuela a la provincia, lo presenta cotns un deci
dido federal... y concluye que, por lo tanto no es posible
desairarle en la iniciativa formulada".
EI 7 de julio, la Legislatura dicta una ley estableciendo
que la moneda se adecuará al proyecto del Ejecutivo, que su
ley será de 11 dineros y su peso (sic) de ocho reales. La
nueva moneda llevaría troquelada en el anverso el busto de
Rosasy a su pie la inscripción de su apellido y en la circuns
ferencia la leyenda Reprüblica Argentina Confederada. En el
reverso se gravaráel escudo de la provincia gran sello
con los trofeos militares, y en la circunsferencia la inscripción
Por la Liga Litoral será feliz.
El5de agosto la variación del tipo de moneda fue exten
dido a la onza de oro, valor de 8 escudos,que se acuñaba en la
Casa de Moneda.Una ley ordenaba que la efigie de Rosasdebe
figurar en la misma, pero modificando las improntas del re
verso: en lugar del escudo provincial se pondrán "Las armas
de la República con la inscripción Provincias del Rio de la
Pluta".
EI12 de setiembre, Carmona escribióa don Juan Manuel
informándole sobre el homenaje en términos altamente lauda
torios para su persona que ahora nos chocan por su desmesu
ra. Hay un tono de servil adulación que puede explicarse en
función de la época y sobre todo, del fin que se perseguía.
Le dice que: "los ciudadanos se agoipan a grupos a la casa
de amonedación a conocer al héroe que por tantos títulos es
acreedor a la eterna gratitud".
Ya entonces se habían acuñado 6 onzas, a título de en
8ayo, pues era preciso conseguir que Rosas diera su apro
bación al homenaje. Con ese objeto el gobierno manda a
Buenos Aires al teniente coronel José Antonio Maurín, quien
le exhibiría el modelo de la nueva moneda. Seguramente
ese mismo
con el propósito de recomendar mnejor el proyecto,
día, Brizuela escribe a Rosas una carta personal. “Explica
allí
329
oficial delRestaurador de las Leyes. El Cuerpo luego de dis
cutir problema, sancionó una ley en los términos siguientes:
el
"
reverso el gran sello de la provincia con los trofeos
militares.
Por qué no el gran sello de la República ?" Se pregunta
Segreti. Evidentemente para que nadie se
equivOcara: la
neda de La Rioja no es una moneda nacional sino mo
provincial.
Pese a estar sostenido por Brizuela,
Carmona no consi
guió destruir el foco de rebelión que tenía
a los Llanos por
epicentros. Le preocupaba la agitación y tenaz
beligerancia de
Lucas Llanos, montonero federal de larga
militancia, en los
entreveros políticos antes y después de Rosas. A
mediados de
330
Rosas de ser "uno de
febrero de 1837, Carmona lo acusó ante
los movimentos conv: sivos
los prineipales cabecillas de todos
a refu
ocurridos en la provincia desde el año 35. "Obligado
giarse transitoriamente en las provincias limítrofes, se despla
zó durante un año entre San Luis, Córdoba y Mendoza
"ma
del
quinando y fraguando decía Carmona- la destrucción
331
y cooperación. Hay motivos
tal efecto le ofrecía su amistad, oír, La apro.
que esto es lo que Brizuela quería
para pensar
poder nacional.
bación del jefe efectivo del
comprender el proceso de
El episodio resulta útil para
de la "santa causa
formación de la dictadura bajo el régimen
vocación de dicta
de la Federación". Hay hombres que tienen
cuando los responsables de
dores, pero que sólo llegan a serlo
abdican sus deberes
defender las instituciones republicanas
por obsecuencia o por temor.
333
-30, VI 1836- cuando era conducido prisionero a su Drm
vincia impidió que se conociera el destino de esos fondos.
Gente muerta en la guerra, migración, decaimiento de la
produeeión agricola y minera, ruina de la ganadería, indi.
gencia del tesoro provincial, calamidades naturales como
Dlagas de langosta y tormentas de piedra diseñan un pano
rama lastimero y casi apocalíptico. Esto había acentuado el
éxodo de lhabitantes a Córdoba y San Juan, señalaba Brizuela,
y los que quedaban necesitaban del trabajo diario para sub
sistir.
334
estados miembros de la Confedernción nos pone frente a la
siguicnte realidnd.
335
y manejo de las relaciones
obtuvo el
bierno de la provincia
al proyecto consti
exteriores. Ello cxplica su fastidio frente
nacionales, con el pretexto
tucional tendiente a crear poderes
sofocaban
de que la cantilena de "Congreso" y "Constitución"
"ol grito de Federación".
interior
La vigencia del federalismo político fue para el
una realidad mientras se sostuviera la presencia de Quiroga
Y aco, el
en el escenario nacional. Después de Barranca fede
5.- EI federalismo
anti-rosista en La Rioja
En LaRioja siempre hubo
deral anti rosista. expresiones de rebeldía fe
Loprueba su participación
del Norte, donde si en la Coalición
bien hubo cerebros y
también intervinieron generales unitarios,
caudillos y soldados de
incuestionable
336
filiación federal cuyo cjenplo más representativo fue
Ángel
I'icente l'enaloza. I'ara comprender sustantivamente esos
le
vantanientos contra Rosas sería equivocado querer aplicar
la antinomia simplista de unitarismo-federalismo. En el caso
de La ioja hubo un federalismo definidamente anti rosista
concretado en hechos y en ideas. Algunos autores hablan de
"federalismo mediterráneo'", otros de "federalismo ortodoxo"
o "provincialista". Por las circunstancias que antes hemos
explicado nosotros preferimos llamarlo federalismo a secas,
auténtico.
A finesde 1842, cuando El Chacho sostenía su valerosa
campaña contra Rosas produjo un documento muy revelador
acerca de sus ideas y sentimientos. Escribió a Lucas Llanos,
su "antiguo amigo y compañero"; "Mi objeto no es chocar
directamente con Ud. ni ningún otro jefe de la Provincia sino
sacudir el yugo del tirano y buscar lo más interesante a todo
el género humano cual es la libertad de los pueblos que gi
337
bajo Rosas de la misma raíz federal que después de
Pavón
contra Mitre y los coroneles que impusieron el régimen libera
7
en las provincias. El de junio de 1863, Peñaloza escribió
Urguiza un documento que debe ser confrontado con la car
a Lucas Llanos de 1842. Allí le decía que "atendiendo la
338