Evolución de la Gestión del Cambio
Evolución de la Gestión del Cambio
Antes de la década 1990: Inicio -> Esta era proporcionó conocimientos, investigaciones y marcos
conceptuales claves para comprender el cambio exitoso.
1990’: Set Up -> La gestión del cambio comienza a integrarse como parte de los procesos de la
organización. Deja de ser sólo parte de investigaciones académicas, y el tema empieza a colocarse
en la alta dirección de las organizaciones.
Qué viene…
1. Incorporación continua y colaboración con disciplinas afines.
2. Desarrollar competencias individuales de liderazgo en el cambio y para incorporar prácticas
de cambio efectivas en la estructura de la organización.
3. Desarrollo de los profesionales en gestión del cambio
TIPOS DE CAMBIOS
Según origen.
Exógeno: Cuando el cambio es gatillado de manera externa a la organización. Por ejemplo, cambios
tecnológicos, políticos o sanitarios como los que vivimos con la pandemia COVID 19. En general
estos cambios no se pueden anticipar y requieren una acción rápida por parte de la organización
para adaptarse.
Tecnología: incorporar una nueva tecnología en la organización modifica las formas de trabajo y
podría implicar el reemplazo de acciones ejecutadas previamente por personas, lo que podría
implicar remoción o reubicación de personal.
Personas: el nombramiento de nuevas jefaturas, así como el cambio de valores y actitudes que se
quieren potenciar en un equipo de trabajo son claves de distinguir para abordarlas de manera
adecuada.
Procesos: nuevas actividades o cambios en las actividades existentes que realizan los roles
organizacionales en los procesos de la organización con el objetivo de mejorar su desempeño y
eficiencia.
Adaptativo: donde fuerzas externas originan el cambio. Estos cambios pueden ser de índole
tecnológica, política, legal, económica, medioambiental, etc.
Evolutivo: es un intento constante de mejorar, adaptar y ajustarse a los cambios que ocurren en el
ambiente: gradual, creciente, flexible. Sirven para mantener y reactivar el ciclo de un producto, pero
no para la innovación o el cambio de paradigma, que son propios de un cambio revolucionario.
Reactivo o proactivo
Reactivo: cambios gatillados por el contexto y que se deben aplicar o implementar para sobrevivir
o adaptarse a las nuevas condiciones.
Proactivo: cambios para los que nos preparamos antes de que las condiciones lo exijan, de modo
de adquirir una ventaja competitiva o tomar ventaja de tiempo. Ej.: pretender ajustar la
organización a escenarios futuros, aprovechar las oportunidades y desafíos en lo externo, superar
las debilidades en lo interno, y explotar mejor las fortalezas frente a los retos del medio ambiente.
RESISTENCIA AL CAMBIO
Resistencia al cambio inmediata: Ocurre cuando ante la propuesta de un cambio los colaboradores
reaccionan explicitando su queja, resistencia, temores, amenazando con huelgas en un extremo,
etc. Esta resistencia suele ser más fácil de gestionar.
Resistencia al cambio diferida: Las acciones de resistencia diferida nos hacen perder la relación
entre el motivo de la resistencia y la reacción que se manifiesta. Por ejemplo: incluimos una nueva
modificación a las actividades y parece ser “la gota que rebalsa el vaso” y empiezan de golpe a
manifestarse las reticencias acumuladas de manera desproporcionada a la acción realizada (en este
caso el último cambio realizado). Lo que ocurre es que la resistencia se manifestó de manera diferida
ante la acumulación de cambios anteriores.
Diagnosticar e identificar los tipos de resistencia que pueden existir en las organizaciones, reconocer
los tipos de fuentes y la forma de manifestarse, es clave para luego poder diseñar un proceso de
gestión del cambio adecuado y que aborde las potenciales desviaciones.
1. Inercia Estructural: Las organizaciones crean mecanismos para alcanzar la estabilidad. Por
ejemplo, el proceso de gestión de talento de una organización tiende a estandarizar la forma y estilo
de las personas que se contratan, se delimitan sus funciones en descriptores de cargo y se refuerzan
papeles específicos a realizar que ante un potencial cambio surgen como contrapeso.
2. Enfoque limitado de cambio: Muchas veces se realizan cambios desatendiendo que existe una
relación viva entre los diferentes ámbitos de la organización. Por ejemplo, se introduce un cambio
tecnológico, pero no se visualiza la relación que tiene con la estructura, y si no se considera desde
un inicio entonces es probable que el cambio quede anulado, es decir, que no se vea su efecto.
3. Inercia del grupo: Las normas de un grupo, incluso informales, pueden limitar el comportamiento
de los individuos. Por ejemplo, si existen normas o acuerdos informales en un sindicato de no
aceptar cualquier cambio unilateral, esto se antepone a los comportamientos e intenciones de los
colaboradores. En este caso, incluso si un colaborador del sindicato quisiera aceptar los cambios, no
podría hacerlo bajo esta norma.
DIAGNÓSTICO ORGANIZACIONAL
El primer paso para comenzar con un proceso de gestión del cambio es reflexionar sobre el
problema existente y el tipo de cambio a enfrentar.
El segundo paso es diagnosticar el estado actual de las dimensiones de la organización para levantar
nuevas necesidades de cambio y dimensionar la resistencia al cambio inicial. Con este
entendimiento podremos diseñar el proceso de gestión del cambio de la mejor forma para que
acompañe el proceso de transformación de la organización.
El tercer paso complementa, y para algunos autores, reemplaza el diagnóstico organizacional y tiene
que ver con el diagnóstico individual. Es decir, cómo las personas están abordando el cambio basado
en modelos que explicarían los drivers de la transformación individual.
Una vez que se reconocen las fuerzas que gatillan el cambio, se debe tener un entendimiento a
cabalidad de la situación actual en que se encuentran las diferentes dimensiones de la organización,
para diseñar las acciones que la llevarán al estado futuro deseado. Este entendimiento es lo que
definimos como diagnóstico organizacional. Es un proceso analítico que permite conocer la
situación real de la organización en un momento dado para detectar problemas y áreas de
oportunidad, con el fin de abordar los primeros y aprovechar las segundas. El diagnóstico no es un
fin en sí mismo, es el primer paso esencial para perfeccionar el funcionamiento de la organización.
Es relevante mencionar que este proceso de diagnóstico debe ser periódico ya que los cambios que
sufren las organizaciones son inevitables, internos o externos pueden ocurrir constantemente.
La teoría de sistemas abiertos predice que los cambios provocados por factores internos o externos
en los elementos del sistema de una organización provocarán cambios en otros. Esto implica que,
para entender el desempeño de una organización, se debe ver como un sistema de elecciones
interconectadas.
Seis elementos estructurales:
1. Ambiente externo: incluye el entorno inmediato relacionado con la tarea y el entorno más amplio,
que incluye las actitudes públicas, el sistema político, etc.
2. Empleados y otros activos tangibles: como edificios, planta, inventarios y efectivo, etc.
3. Estructuras formales: son las que especifican la agrupación de actividades y la jerarquía, a través
de gerencias, áreas, etc.
Las organizaciones exitosas deben asegurar el alineamiento entre los elementos estructurales del
modelo, de lo contrario pueden estar ante situaciones de riesgo. Por ejemplo, podemos encontrar
situaciones de desalineamiento si:
El éxito de las organizaciones dependerá del nivel de adaptabilidad de cada uno de los elementos
estructurales para mantener el alineamiento externo.
Se utiliza este modelo dentro del ámbito de la planificación estratégica para establecer los factores
clave que intervienen en la puesta en marcha de organizaciones exitosas.
3. Habilidades y recursos (Skills): capacidades y conocimientos clave en los que debe destacar la
empresa para alcanzar con eficacia y eficiencia sus objetivos.
4. Estructura (Structure): áreas operativas en las que está organizada la empresa, la forma en que
se agrupan esas áreas y las relaciones de trabajo que se establecen entre ellas.
5. Sistemas y procedimientos (Systems): rutinas o procesos que existen en una empresa, que
involucran a más de una persona y que se utilizan con el propósito de identificar asuntos
importantes, para la realización de actividades o para la toma de decisiones.
6. Personal (Staff): número y tipo de personas que necesita la empresa para alcanzar con eficacia
sus objetivos (teniendo en cuenta sus características, habilidades, actitudes, conocimientos).
7. Estilo de dirección (Style): actitudes que adoptan los integrantes de los niveles directivos de la
empresa en el proceso de gestión. Actos que realizan los niveles de dirección y que se convierten en
símbolos y modelos a imitar para el resto de los colaboradores.
El modelo incentiva a atender dos aspectos: el formal y el informal, el primero representa la forma
oficial en que se supone suceden las cosas y el segundo representa la forma en la cual suceden
realmente las cosas. Este es un poderoso elemento de la teoría del desarrollo organizacional y es un
punto de partida para comprender la dinámica de la organización.
El Modelo de las seis cajas está conformado de los siguientes componentes (o cajas):
3. Relaciones: ¿Cómo manejamos el conflicto (nos coordinamos) entre la gente? ¿Con nuestras
tecnologías?
4. Recompensas: ¿Hay algún incentivo para hacer todo lo que necesita hacerse?
Este modelo identifica las variables involucradas en el cambio transaccional y transformacional. Para
comprender el modelo es necesario distinguir entre el ambiente y la cultura de la organización. El
ambiente es la evaluación colectiva de las personas acerca de la organización basada en las prácticas
gerenciales y en los sistemas y los procedimientos organizacionales. La cultura, por otro lado, es la
evaluación colectiva basada en valores, normas e hipótesis más profundas.
Warner Burke y George Litwin exponen que las intervenciones dirigidas hacia el liderazgo, la misión,
la estrategia y la cultura de la organización producen un cambio transformacional en la cultura y por
lo tanto debe ser llevado a cabo por líderes que logran grados de motivación en sus colaboradores
para impulsarlos a nuevos niveles de desempeño. Por otro lado, las intervenciones dirigidas hacia
las prácticas gerenciales, la estructura y los sistemas, producen un cambio transaccional en el
ambiente, cuyo líder se limita a guiar a sus subordinados para el cumplimiento de metas
establecidas.
1. Evaluación ADKAR.
“El modelo ADKAR parte de la base de que el cambio sucede cuando los individuos aceptan, adoptan
y usan nuevos procesos, herramientas o técnicas de manera competente”. Cada paso del modelo
se alinea con las actividades típicas asociadas a la gestión del cambio y articula objetivos claros para
estas actividades:
Otra forma de evaluar el estado actual de una organización a través de la cultura. Esta herramienta
de evaluación mide la efectividad de una organización dependiendo de si tiene enfoque e
integración interna o externa, y la estabilidad y control versus la flexibilidad y discreción.
Estabilidad y control: Están relacionadas con miembros de una organización caracterizada por un
clima laboral rígido y controlado, en el cual no existe variación frente a lo establecido o aceptado.
RECOPILAR LA INFORMACIÓN
Entrevistas: Las entrevistas individuales y grupales son una rica fuente de información sobre lo que
está pasando en una organización. Se puede pedir a las personas que describan aspectos de la
organización y como funciona, y que emitan juicios sobre la eficacia de la organización, o un aspecto
de ella, como funciona y como se sienten acerca de esto: su reacción afectiva.
Métodos Proyectivos: Los métodos proyectivos, como los dibujos y los collages, pueden ser una
forma útil de recopilar. Se le pide a un grupo que aborde un tema con una representación y luego
lo explique a la organización. Esto permite explorar problemas a nivel profundo y personal.
La información rescatada en los diferentes métodos y prácticas debe analizarse para sacar
conclusiones y direccionar las acciones del proceso de cambio.
MODELOS DE GESTIÓN DEL CAMBIO CON FOCO EN LA ORGANIZACIÓN
EL MODELO DE LEWIN
Etapa 1: Descongelamiento: Esta fase se caracteriza por la pérdida del equilibrio de la situación
actual, se inicia el “descongelamiento” al coexistir fuerzas impulsoras del cambio (que movilizan a
partir de la situación deseada de la organización) y las fuerzas restrictivas (se empieza a vislumbrar
la resistencia al cambio).
El cambio requiere una ruptura con el statu quo actual por lo que ha de comunicarse, de manera
amable pero contundente, que la manera actual de hacer las cosas va a ser modificada. Esta
comunicación ha de basarse en hechos y estar apoyada en una visión futura de la situación, centrada
en los beneficios del cambio, pero sin esconder las dificultades y problemas que hay que enfrentar.
Para obtener un cambio real y efectivo, se debe contar con las personas influyentes dentro de la
organización (que no serán necesariamente las que tienen el poder jerárquico).
1. Determinar qué debe cambiar: Esto es parte de lo que se trabajó en la clase anterior (Diagnóstico
Organizacional)
. Entendiendo las razones objetivas que nos llevan al cambio, entender la causa raíz
. Identificando a los líderes “informales” y a los grupos de personas sobre las que influyen
. Definiendo los nuevos comportamientos esperados para cada persona o grupo y los beneficios
asociados en el cambio a realizar
. Difundiendo las razones objetivas del cambio, enfatizando el porqué de los cambios
4. Gestionar la comunicación
Avanzando con estas actividades, se logra aumentar las fuerzas impulsoras y empezar a debilitar las
fuerzas restrictivas del cambio que se requiere para iniciar la siguiente fase.
Etapa 2: Cambio o Movimiento: En esta fase se implementan las nuevas iniciativas (cambios
tecnológicos, nuevos procesos, procedimientos, estructuras, etc.), es decir, los nuevos
comportamientos que se esperan en la nueva situación. Para gestionar y hacer que los cambios sean
aceptados, es clave involucrar a todas las partes implicadas en el proceso, haciendo que sus aportes
y opiniones se reflejen en el estado final.
El tiempo y la comunicación son los dos factores claves para facilitar un proceso de transformación.
Todas las partes implicadas requieren estar informadas de los cambios que se van produciendo
durante toda la transición y han de disponer del tiempo necesario para asimilarlo. La actitud práctica
y de servicio es lo que mejor suele funcionar en esta fase.
1. Comunicar frecuentemente
. A lo largo de toda la planificación y posterior a la implementación
. Preparando a todas las partes implicadas para el proceso de cambio
. Explicando en detalle como los cambios afectarán a cada una de ellas, mostrando los pros y los
contras.
El año 2012, con su Libro “Leading Change” dio a conocer 8 pasos para gestionar exitosamente los
procesos de transformación en las organizaciones. Estos ocho pasos, se pueden clasificar en 3 fases
que se asemejan al modelo de Lewin recién analizado. Los tres primeros pasos son esenciales para
crear el clima propicio para el cambio, los tres siguientes implican comprometer y habilitar a toda la
organización; y los dos últimos pasos consolidan y mantienen el cambio en el tiempo.
Pronto el 2014, Kotter con su libro “Accelerate” modifica estos pasos por el concepto de
aceleradores y propone crear un segundo sistema operativo en las organizaciones que
constantemente requieren ir evaluando e introduciendo cambios en su estrategia. Este segundo
sistema se centra en el diseño e implementación de la estrategia con una estructura de red ágil y un
equipo de procesos diferente.
1. Los pasos se suelen usar de una manera rígida, limitada y secuencial, como resultado o respuesta
a cambios ocasionales, mientras que los aceleradores se usan de forma simultánea y están siempre
en funcionamiento.
2. Los pasos están dirigidos normalmente por un grupo de expertos pequeño y poderoso, mientras
que los aceleradores atraen a tanta gente como sea posible desde diferentes partes de la
organización para formar un “ejército voluntario”.
3. Los pasos están diseñados para funcionar dentro de un sistema de jerarquía tradicional, mientras
que los aceleradores requieren flexibilidad y agilidad de una red.
Kotter (2012) plantea los siguientes pasos:
1. Crear una sensación de urgencia: Establecer un sentido de urgencia, una necesidad imperiosa de
cambio donde se consideren las amenazas y oportunidades para la organización, brinda poder y
credibilidad al proyecto. Las personas deben “comprar” el cambio, frente a la crisis/oportunidad,
para que exista un mayor compromiso y el proceso en sí se facilite.
2. Construir y desarrollar una coalición orientadora: Formar un grupo poderoso, carismático,
heterogéneo y representativo de todos los niveles de la organización, que conduzca y lidere el
proceso de cambio. Este grupo debe tener un compromiso emocional y significativo con el proceso,
además de un alto nivel de confianza entre sus miembros.
3. Formar una visión de cambio y de iniciativas estratégicas: Disponer de una visión del futuro clara
e inspiradora y transmitirla con frecuencia y fuerza. Saber dónde se desea llegar y cómo hacerlo
hace que el cambio se simplifique y las personas entiendan que es lo que se requiere de ellas,
actuando consecuentemente y alineándose con el cambio.
Error 3: Subestimar el poder de la visión. Se debe tener una visión razonada y estimulante. Una regla
general útil: si no puede comunicarle a alguien su visión en cinco minutos y generar una reacción
que demuestre comprensión e interés, entonces no ha cumplido con esta fase del proceso de
transformación.
Error 5: Permitir que los obstáculos bloqueen la nueva visión. A medida que el proceso avanza
pueden instalarse nuevos obstáculos que es necesario soslayar. Por ejemplo, si una estructura
comienza a ser complicada para implementar un cambio es necesario cuestionarse el impedimento
y ver la manera de eliminarlo.
Error 6: No dar lugar a triunfos a corto plazo. Cuando a las personas les queda claro que un cambio
importante tomará mucho tiempo, los niveles de urgencia pueden decaer. El compromiso con
obtener triunfos de corto plazo puede ayudar a mantener en alto el nivel de urgencia y forzar un
pensamiento analítico detallado que clarifique y revise visiones.
Error 7: Cantar victoria demasiado pronto. Los líderes de esfuerzos exitosos usan la credibilidad
obtenida con los triunfos de corto plazo para abordar problemas aún más grandes. Se lanzan contra
los sistemas y estructuras que no son consistentes con la visión de transformación. Dedican mucha
atención a quién es ascendido, quién es contratado y cómo evolucionan las personas. Incluyen
proyectos de reingeniería de un alcance incluso mayor que los iniciales. Entienden que los esfuerzos
de renovación toman años y no solo unos meses.
Error 8: Olvidarse de arraigar los cambios en la cultura. Hay dos factores particularmente
importantes para institucionalizar el cambio. El primero es un intento consciente de mostrarle a las
personas cómo los nuevos enfoques, comportamientos y actitudes han ayudado a mejorar el
desempeño. El segundo es tomarse el tiempo suficiente para asegurarse de que la siguiente
generación de altos ejecutivos en verdad personifica el nuevo enfoque. Si los requisitos para un
ascenso no cambian, la renovación difícilmente durará.
*Coalición guía
En este último punto es necesario enfatizar que la coalición guía en los procesos de cambio requiere
liderazgo para impulsar el cambio y gestión para mantener todo el proceso bajo control.
Las características que deben tener los líderes del cambio:
1. Poder Positivo
2. Experticia
3. Credibilidad
4. Liderazgo
Las 7s de McKinsey es un modelo que reúne 7 factores básicos para el funcionamiento adecuado de
una organización.
Los cinco pasos para implementar cambios utilizando el Modelo de las 7S:
1. Comprender la situación actual: En este paso, se evalúa dónde se encuentra la organización en
este momento. ¿Cuáles son las fortalezas y debilidades de la organización? ¿Qué es lo que está
frenando a la organización? ¿Hay otras lagunas? ¿Está el área alineada con todas las demás áreas?
2. Determinar la situación deseada: El segundo paso es determinar dónde quiere estar y cuál será
el diseño organizacional correspondiente cuando se llegue allí. Si comprende dónde quiere que esté
cada una de las 7 áreas, será mucho más fácil crear su plan para llegar allí.
3. Determinar el plan de acción para llegar a la situación deseada: En este paso, se detallarán los
planes para cambiar cada una de las siete áreas de la situación actual a la deseada.
4. Ejecutar el plan de acción: Aquí se implementa el plan de acción. Dado que los cambios son
fundamentales para el éxito futuro de la organización, es importante asegurarse de contar con las
personas adecuadas tanto para ejecutar como para patrocinar el plan.
5. Realizar una revisión periódica de la situación: Las siete áreas no son estáticas. Son dinámicas y
en constante cambio. Debido a que un cambio en un área siempre afecta a todas las demás, es
importante revisar periódicamente la situación y tomar medidas correctivas para recalibrar sus
planes si es necesario.
El modelo SIGE aporta una estructura conceptual orientada a proveer un primer enfoque y
comprensión ante una situación de cambio. SIGE responde a las siglas de stakeholder, impacto, gap
y estrategia. A continuación, se detalla cada uno de estos conceptos.
Stakeholders:
Es necesario identificar a los grupos de individuos que se verán o se ven afectados por el cambio
en circunstancias similares. Algunas preguntas para identificar estos grupos son:
¿De quién depende que el proyecto se lleve a cabo?
¿Quiénes son los potenciales beneficiarios?
¿Quiénes podrían verse negativamente afectados?
¿Quién puede influir sobre el proyecto?
¿Quiénes tienen los derechos sobre los recursos actualmente?
¿Quién va a trabajar en contra del proyecto?
¿Quién puede carecer de voz durante el proceso?
¿Quiénes tienen un conocimiento o experiencia específicos sobre la materia?
¿Quiénes muestran un interés especial por el proyecto?
Impacto:
Consiste en analizar de qué manera afectará el cambio a este grupo. Hay diferentes dimensiones
que pueden verse afectadas en un cambio. Las dimensiones más comunes son:
Acá, además de caracterizar la dimensión del cambio, debemos describir si el cambio genera
beneficios para el stakeholder o se percibe como un impacto negativo.
GAP:
Explicitar el GAP sirve para describir la brecha existente entre la situación actual y la deseada, esta
descripción permitirá luego estructurar la estrategia para cada grupo de stakeholders.
Estrategia:
● Comunicaciones: del porqué del cambio, el estado futuro deseado, los principales hitos, cómo
afectará a cada stakeholder, etc.
● Pilotos o prototipos: que permiten probar en cambio en un ambiente acotado para luego realizar
mejoras y escalarlo al resto de la organización.
● Creación de redes o grupos: dentro de la organización para atender entre todos preguntas
frecuentes y tomar los desafíos que visualizan de cada grupo de interés.
● Instituir agentes de cambio: o facilitadores en cada grupo de individuos que permitan resolver
dudas e incentivar las acciones que permitan implementar el cambio, etc.
1. MODELO ADKAR.
En clases anteriores vimos cómo se aplicaba el diagnóstico relacionado al modelo ADKAR. Luego de
tener esa evaluación hay que empezar a trabajar en las dimensiones que presentaron las
evaluaciones más bajas y diseñar acciones para cerrar los GAPS.
Gestionando las resistencias al cambio:
Esta señal es la que según el modelo ADKAR se da en la dimensión del deseo, los colaboradores que
no ven los beneficios del cambio no desearán el cambio, se resistirán. Según ADKAR existen diez
herramientas que pueden aplicarse para gestionar esta resistencia al cambio:
1. Escuchar y entender las objeciones: Para esto lo primero que cualquier líder debe realizar es
escuchar a sus colaboradores. Entender bien sus objeciones puede originar el planteamiento de
soluciones que podemos ir testeando y adaptando. Además, escuchar puede ayudar a identificar
malentendidos en relación con el cambio.
3. Remover barreras: Al escuchar y entender a los colaboradores vamos a saber si las barreras se
relacionan a aspectos familiares, personales, limitaciones físicas, etc. A veces en las conversaciones
podemos descubrir objeciones ocultas que ni el colaborador había logrado traducir. Luego de
identificar esas barreras se pueden diseñar estrategias del negocio para abordarlas y se puede
invitar a los colaboradores al diseño y la validación de estas.
4. Entregar simples y claras opciones y consecuencias: Construir el deseo al cambio tiene mucho
que ver con las opciones. Comunicar claramente a los colaboradores los caminos y consecuencias
de esos cambios en términos simples es clave para que puedan tener propiedad y control de lo que
les está pasando, que tengan un rol activo en el cambio.
5. Crear esperanza: Se trata de que los colaboradores puedan visualizar el estado futuro como
mejoría para ellos. Es clave la pasión con la cual los líderes puedan transmitir este cambio y como
ven ese futuro para la organización y los diferentes stakeholders. La gente seguirá a un líder que
puede crear esperanza y a quienes respeta.
6. Mostrar los beneficios de una manera real y tangible: Para muchos colaboradores cuesta ver en
qué consiste el estado futuro del cambio. Para eso suele ser exitoso mostrar otros casos de
empresas similares, invitar a personas que entreguen testimonio de sus propias vivencias en ese
escenario e incluso visualizar resultados de pilotos que se estén implementando dentro de la misma
organización.
8. Convertir al más fuerte de los que muestran resistencia: Si logramos convertir a quienes
muestran mayor resistencia podemos convertirlos en nuestros principales defensores.
9. Demostrar consecuencias: Por ejemplo, un ejecutivo clave que no acepte el cambio puede ser
una buena señal desvincularlo. El mensaje a entregar sería: El cambio es un tema serio para la
organización, las consecuencias de no moverse adelante con la organización son reales. Ojo que
esta alternativa debe tomarse con mucha precaución y en concordancia con la normativa de RR.HH.
y Legal de la organización.
10. Entregar incentivos: Un ejemplo sería utilizar bonos para ejecutivos medios de manera directa
ante la finalización exitosa del cambio.
2. MODELO BRIDGES
Se basa en la idea principal de que los empleados usualmente se sienten incómodos con el cambio
y esa incomodidad los lleva a resistirse al cambio. Por lo tanto, el modelo sugiere que se deben
comprender los sentimientos de los empleados a lo largo del proceso de cambio para guiarlos en
este proceso y ofrecerles apoyo. Según las teorías de este modelo, tal comprensión de los
sentimientos y emociones es esencial para ayudar a los empleados a aceptar el cambio.
Etapas:
Terminar, perder y dejar ir: esta es la etapa inicial en la que las personas son introducidas a la idea
del cambio y en su mayoría se resisten a él. Las emociones de miedo, resistencia, negación, molestia
y tristeza son predominantes entre los empleados en esta etapa del proceso.
La zona neutral: En esta etapa, las personas que van a ser impactadas directamente por el cambio
tienen un alto grado de incertidumbre y duda con respecto a llevarse bien con el cambio. Los
empleados pueden sentir que su moral y productividad han comenzado a decaer a medida que
intentan adaptarse a la iniciativa de cambio. Las emociones que experimentan en esta etapa son en
general: confusión, desorientación, escepticismo.
Nuevo comienzo: La etapa final en el modelo corresponde a la aceptación del cambio. En este
momento, los colaboradores comienzan a sentirse cómodos con el proceso de cambio y también
comienzan a aceptarlo. También muestran compromiso para adquirir nuevas habilidades y
conocimientos que necesitan para alinearse con el cambio. Además, en esta etapa, los empleados
experimentan altos niveles de energía y entusiasmo para estar abiertos al aprendizaje.
La siguiente tabla expone para cada etapa las principales emociones con las que nos podemos
encontrar y las potenciales herramientas/acciones a implementar para disminuir las emociones
negativas:
El modelo sugiere que la gestión exitosa de la transición implica cinco pasos:
3. MODELO KÜBLER-ROSS
Este modelo plantea los cambios como una serie de transiciones, parte del análisis de lo que se
experimenta cuando enfrentamos una crisis y/o sentimos que estamos frente a una pérdida.
Cabe destacar que las etapas hacen relación a cambios forzados. Es decir, este modelo no es
aplicable a cambios buscados, sino impuestos. No se trata del cambio que viene por solicitar un
traslado de puesto de trabajo, de un cambio de domicilio buscado o de la compra de un sofisticado
sistema de gestión que cambia nuestros hábitos profesionales pero que hemos decidido nosotros
mismos. Significa, básicamente, que esos mismos cambios no son deseados y se ven como una
imposición del sistema que va por encima de las necesidades personales actuales.
Por supuesto, no todos los duelos tienen la misma intensidad. Afrontar un cambio de puesto,
estructura, metodología, funciones, responsabilidades o lugar de trabajo no es siempre fácil.
Nuestro papel es entenderlo para ayudar a las personas a comprender y aceptar esa nueva realidad.
El shock es la primera respuesta al escuchar una mala noticia. La persona inmediatamente entra en
un estado de negación y tiende a pensar que esta noticia no es correcta. Algunas personas se
recuperan pronto y otras permanecen atrapadas en este estado durante mucho tiempo y no
aceptan la realidad.
Lo mismo ocurre con los empleados que llegan a saber que se está produciendo un cambio en su
organización y que sus puestos de trabajo estarían en peligro. No aceptan la realidad y niegan la
nueva situación. Necesitan algo de tiempo para adaptarse al cambio.
¿Cómo gestionar esta etapa? Esta etapa exige una comunicación cuidadosa por parte del
empleador y los líderes del cambio. Es necesario compartir solo información relevante y evitar los
detalles irrelevantes que pueden causar pánico entre los empleados. Es necesario entender que los
colaboradores necesitan tiempo para digerir una nueva información.
Etapa 2: Ira
La ira es la siguiente respuesta cuando alguien no puede revertir el hecho o la realidad. Cuando
alguien se siente impotente, empieza a culpar a los demás. En esta situación, una persona tiende a
pensar por qué le está pasando esto o si esto no es justo.
En las organizaciones o en el trabajo, después de la conmoción inicial por el cambio, los empleados
se enojan. Su resentimiento o ira se dirige hacia ellos mismos y puede también hacia otros colegas.
Los empleados tienden a pensar sin razón y expresan su frustración todo el tiempo.
¿Cómo gestionar esta etapa? La gerencia debe esperar este tipo de comportamiento de los
empleados afectados. Es solo una respuesta natural y puede desaparecer con el tiempo. Los líderes
deben mantener la calma, aplicar inteligencia emocional y comunicarse de forma clara y lógica para
gestionar esta situación.
Etapa 3: Negociación
La persona comienza a regatear o negociar con las terribles realidades cuando el impacto de las
malas noticias comienza a desvanecerse. Comienza a pensar cómo vivir con hechos desagradables.
Quiere más tiempo para retrasar la nueva situación. Tiende a pensar: ¿y si hago esto? y ¿puedo
tener algo más de tiempo?
En el ámbito laboral, la persona quiere seguir trabajando durante algún tiempo. Básicamente, el
empleado trata de encontrar formas de posponer el cambio emergente. Necesitan pequeños
ajustes para encontrar nuevas formas de manejar la situación.
¿Cómo gestionar esta etapa? La gerencia debe mostrar flexibilidad y estar abierta a sugerencias
para hacer que los empleados avancen. Esto seguramente traerá algo de alivio a los empleados
afectados. Sin embargo, la gerencia debe hacer que el empleado aprenda y entienda sobre las
expectativas de la situación emergente.
Es necesario recibir el feedback de los colaboradores, pero a la vez mantener firmeza respecto a los
aspectos clave que no queremos dejar.
En el ambiente de trabajo, el empleado siente que está encerrado en un callejón sin salida y nada
va a pasar a su favor. No tiene ningún interés en su trabajo y trabaja con la energía más baja. Pierde
la confianza de todos, incluidos sus colegas y la gerencia.
¿Cómo gestionar esta etapa? Es importante que la gerencia comprenda que esta es la fase más
difícil para los empleados. En esta etapa, necesitan ser atendidos y escuchados. La gerencia puede
proponer acciones positivas como recompensas, capacitación y talleres que involucren
emocionalmente a los nuevos roles y responsabilidades.
Etapa 5: Aceptación
Cuando una persona está segura de que ya no hay esperanza, tiende a aceptar el hecho o la pérdida.
Esto le ayuda a recuperarse de la etapa anterior y a reconciliarse con la realidad. Esta aceptación
ayuda a retomar su vida.
En cuanto a los empleados que están sufriendo por el cambio que está ocurriendo en la
organización, esta es la etapa en la que aceptan el cambio y adoptan nuevas funciones y
responsabilidades. El colaborador está listo para avanzar en el viaje hacia el cambio.
¿Cómo gestionar esta etapa? La gerencia finalmente se siente satisfecha de que sus empleados
hayan aceptado las nuevas realidades. Mejorará la productividad y también el progreso hacia el gran
objetivo. La gerencia necesita reforzar el propósito del cambio y mejorar la estrategia basada en los
aprendizajes de las etapas anteriores. Celebrar e involucrar a los colaboradores en esto es clave.
Conclusión 3 modelos de gestión basados en personas:
• ADKAR: Tiene algunas ventajas únicas que los otros métodos no poseen. Este modelo está
construido específicamente para acompañar a las personas de manera individual durante los
procesos de cambio, en lugar de poner su atención en las transformaciones que se dan en el nivel
empresarial o social. En este sentido, el modelo ADKAR comienza con el cambio en los individuos
para, posteriormente, lograr la transformación de los colectivos. Además, busca entender el modo
en el que experimentamos el cambio y, por tanto, está construido a partir de hábitos, tendencias y
procesos que surgen del sentido común.
• Bridges: Gira en torno a la distinción entre cambio y transición. El cambio estaría conformado por
los eventos, actividades y pasos de un plan o proyecto. Mientras que la transición se refiere al
proceso psicológico que supone abandonar un modelo o patrón de funcionamiento para lanzarse a
uno nuevo. Para Bridges, la transición es un proceso personal que se divide en tres fases: terminar
(ayudar a las personas a “dejar ir” las viejas costumbres), una zona neutral o de transición (ayudar
a las personas a hacer el “viaje”) y un nuevo comienzo (fomentar el compromiso con un nuevo
futuro). Estas tres fases son secuenciales, aunque pueden solaparse. En cualquier caso, todas ellas
requieren especial atención para garantizar que se lleven a cabo los cambios planificados.
• Kübler-Ross: Comúnmente conocido como las cinco etapas del duelo, postula un proceso por el
cual el ser humano lidia con la tragedia en cinco etapas: negación, ira, negociación, depresión y
aceptación. Se establece una analogía entre un proceso de adaptación a una pérdida y un proceso
de adaptación al cambio en el ambiente laboral, ayudando a la gerencia a comprender la reacción
emocional de sus empleados y preparar una estrategia sobre cómo la organización debe manejar la
situación hacia la transición.
Lean Manufacturing
Lean se puede definir como una filosofía de gestión empresarial que nace en los años 80, en Japón,
de manos de Taiichi Ohno, ingeniero de Toyota. Por aquella época, se centraba en conseguir que la
fabricación de vehículos de la marca fuese más eficiente y lograran una ventaja respecto de las
marcas que se desarrollaban sobre todo en Estados Unidos. Lo que logró este ingeniero fue un éxito
total, logrando mejorar la productividad a través de dos objetivos claros:
A partir de ahí, este método pasó a utilizarse en todas las fábricas automovilísticas niponas, y acabó
exportándose al resto del mundo. Con el paso del tiempo, se demostró que es aplicable a cualquier
sector, persona o empresa que desee introducir o mejorar un producto o servicio en el mercado.
Así surgió en 2011 el Lean Manufacturing.
● Value Stream Mapping: Son todas las actividades en un negocio que son necesarias para diseñar
y producir un producto y entregarlo al cliente final.
● 5S: es la base de Lean Manufacturing y los fundamentos de un enfoque disciplinado del lugar de
trabajo. El método de las 5S, así denominado por la primera letra del nombre que en japonés
designa cada una de sus cinco etapas, plantea:
1. Seiri (Clasificar): implica revisar todos los elementos del lugar de trabajo y quitar lo que no sea
realmente necesario.
2. Seiton (Organizar): implica poner todos los elementos necesarios en su sitio, definidos, facilitando
su localización.
3. Seiso (Limpieza): implica mantener todo limpio diariamente, utilizar la limpieza para inspeccionar
el lugar de trabajo y los equipos para encontrar posibles defectos.
4. Seiketsu (Estandarizar): implica crear controles visuales y pautas para mantener el lugar de trabajo
organizado, ordenado y limpio.
5. Shitsuke (Disciplina): implica mantener una formación y disciplina para asegurar que todos y cada
uno sigan las normas de 5S.
Lean Startup
Bajo la base fundacional de Lean. Eric Ries, como muchos emprendedores, sufrió la experiencia de
trabajar muy duro en la creación de productos que luego fracasaban en el mercado. Estaba cansado
de perder tiempo e inversión, hasta que decidió experimentar con un nuevo enfoque que
posteriormente denominaría Lean Startup.
Las bases del enfoque se construyen mediante la adopción de un ciclo rápido de construcción de un
MVP (Minimun Viable Product), testando el mismo, obteniendo información relativa a ese proceso
de prueba y validando el aprendizaje, para aplicar todo esto a un siguiente ciclo. Así hasta validar la
hipótesis o descartarla. Esta metodología fundamentalmente está orientada a startups o
emprendimiento intraorganización.
La gran diferencia entre Lean Manufacturing y su discípulo Lean Startup, es que el primero se centra
en construir de la manera más eficiente posible, sin cuestionar el producto o servicio que
construye o implementa, mientras que el segundo trata de confirmar de manera temprana si lo que
se quiere construir es viable, desde el punto de vista del producto como del modelo de negocio que
lo rodea. Citando a Eric Ries, creador de Lean Startup: “El inicio de la fabricación Lean proporciona
un enfoque científico para crear y gestionar los inicios y hacer llegar un producto deseado a las
manos de los clientes más rápidamente. El método Lean Startup enseña cómo dirigir una startup -
cómo dirigir, cuándo girar y cuándo perseverar- y trata de hacer crecer un negocio con la máxima
aceleración”.
El enfoque de Lean Startup permite que el fracaso sea rápido, no costoso y si se puede, bienvenido.
Sus fundamentos se entregan a través de un ciclo de tres pasos: Construir-Medir-Aprender, como
se muestra en la Figura a continuación.
El concepto clave detrás de este enfoque, y otros enfoques actuales, es el aprendizaje. Al inicio de
un proceso de creación o mejora de un producto tenemos muchas ideas, suposiciones, asunciones,
etc., pero antes de que lo testeemos con los clientes o mercado sólo tenemos una hipótesis en
nuestras manos. Para probar una hipótesis de una manera simple y no costosa, debemos crear una
versión simple del producto final (es lo que denominamos MVP o mínimo producto viable), que nos
permita probarla con los usuarios o clientes, y sacar conclusiones para aprobar, descartar y corregir.
Construyendo este MVP, podemos medir los resultados y aprender de la experiencia obtenida. Ries
denomina este ciclo una vez completado, como "validación por aprendizaje". Y así este ciclo se sigue
iterando hasta tener los resultados esperados.
Jason Little en su libro Lean Change Management, habla que estaba trabajando con consultores
aplicando ideas de Lean Startup y ellos llevaron a cabo iniciativas de cambio que llamaron Cambios
Mínimos Viables o CMV’s. El concepto de CMV no le gustó del todo a Jason, porque relacionaba la
palabra mínimo con pequeño y en el mundo del cambio, aquellas modificaciones que son pequeñas
pueden ser muy disruptivas para los colaboradores que las experimentan. El enfoque que los
consultores tomaron para aplicar principios de Lean Startup a los cambios fue que cada agente de
cambio crease un CMV. Cada CMV tenía una hipótesis y una o más mediciones. Una vez introducido,
se monitoreaba el progreso hacia la visión esperada de la hipótesis. Y así surgió Lean Change
Management: basada en cambiar fundamentalmente cómo pensamos el cambio.
Este modelo se desarrolla bajo el Ciclo de Lean Change Management de 3 etapas, una de las cuales
se desagrega en 3 más, como se aprecia en la Figura a continuación.
El framework inicia con la búsqueda de insights (hallazgos relacionados con el propósito del cambio,
potenciales obstáculos que puedan encontrarse en relación con los stakeholders, etc.) que permiten
plantear opciones de cambio. Estas opciones de cambio se estructuran en experimentos de cambios
que posteriormente se aplican y testean en la organización. Al poner en marcha los experimentos,
el feedback recibido es fundamental para reajustar todo el contenido del framework (hallazgos,
opciones y experimentos). Al final lo que buscamos es que los cambios se vayan introduciendo en
un proceso evolutivo e iterativo que permita que la organización vaya absorbiéndolos de una forma
más natural y sistémica.
Hallazgos:
El levantamiento de hallazgos puede realizarse con cualquiera de las herramientas que mostramos
en la clase donde abordamos los diagnósticos. Además de recolectar hallazgos podemos tener a la
mano todos los modelos de gestión que hemos evaluado a lo largo de este curso para luego diseñar
la mejor estrategia de acuerdo con el diagnóstico o hallazgos que levantemos. Nos referimos a los
modelos como Kotter, las 7S de McKinsey, etc.
Opciones:
Nacen a partir de los hallazgos que recolectamos en las entrevistas, retrospectivas, encuestas,
insights y observaciones.
El problema: donde la teoría señala que si entendemos el problema a cabalidad, entonces podemos
dar con las soluciones correctas.
La solución: donde la teoría señala que el cambio sucede cuando las personas construyen soluciones
y no se enfocan en los obstáculos.
Cuando construimos opciones debemos tener un número significativo de planes, desde tres
opciones en adelante se considera un número interesante que permite realizar ciertas
priorizaciones y evaluaciones. Ojalá seamos capaces de tener opciones opuestas que nos abran más
aún la posibilidad de generar ideas intermedias o totalmente opuestas a las planteadas. En general,
mientras más alternativas veamos en un proceso de brainstorming o ideación, existe más posibilidad
de generar nuevas opciones, porque se interpreta que no existe un juicio duro respecto al proceso
de ideación, entonces todas las ideas son válidas de evaluar. A su vez, el tener más opciones al inicio,
nos brinda más opciones de quedarnos con alternativas de valor para el proceso.
Costo: inversión, esfuerzo para realizar la opción, tiempo de trabajo del cambio, desarrollo de
nuevas capacidades, caída de productividad.
Beneficio: que se logra al realizar la opción.
Nivel de Disrupción: de la opción, esto suele colocarse a nivel de percepción.
Acá recomendamos tomar los criterios que sean más pertinentes los procesos que se viven en cada
organización. Normalmente costo y beneficio son los criterios que más se ocupan, pero se pueden
complementar con otros como:
Radio de Impacto del Cambio: mapea las consecuencias de introducir el cambio mostrando a
quienes y que afecta el cambio y visualmente se resaltan los procesos o roles más afectados con el
cambio.
Esfera de Influencia: ayuda visualmente a conectar las personas influyentes del proyecto con los
contactos conocidos. Esto es clave para que todos las conozcan, y se pueda idear una estrategia
para llegar a ellos y tener su aprobación y/o apoyo.
Posicionar las opciones para visualizar el plan de cambio en un panel tipo Kanban. En este ejemplo
las filas corresponden a las funciones de un proceso global de cambio, y acá se podrían utilizar las
de ADKAR.
Adicionalmente, el Kanban posee 4 columnas donde se clasifican las opciones de acuerdo a la
siguiente clasificación:
Hacer ahora: colocar todas las opciones con que se empezará a trabajar de inmediato.
Hacer más tarde: colocar opciones buenas, pero que dependen de resultados inmediatos y
que deben adaptarse luego. Por ejemplo: si aún dudamos que se pueda hacer una acción por
políticas o culturalmente puede resultar muy fuerte, podemos dejarla en este sitio para esperar que
ocurran o se manifiesten otras cosas antes.
Ay, no estoy seguro: son opciones arriesgadas, por su costo o su valor cuestionable.
Abandonar: son aquellas opciones que, por conocer el alcance y esfera de influencia, no
funcionarían ahora pero quizás en el futuro sí. Incluso conviene no eliminarlas porque el solo hecho
de que estén ahí permite recibir feedback y modificarlas para construir una opción más valiosa.
Experimentos:
En esta fase lo que genera más valor y aprendizaje es generar feedback a todo el proceso. Como
decíamos, los lienzos son una buena herramienta para compartir y explicar lo que estamos haciendo
en
el proceso y de esa manera surge de manera más natural la participación e involucramiento de los
equipos, porque son temas que los comprometen.
Existen lecciones aprendidas y principios compartidos que permitirán evitar errores comunes al
gestionar el cambio con metodologías iterativas y basadas en modelos de aprendizaje como el Lean
Change Management:
Concéntrese en los “momentos que importan”: gaste menos tiempo y energía en la creación de
diapositivas y hojas de cálculo, y más en compromiso significativo con las partes interesadas, co-
diseñando la experiencia de cambio.
Sea transparente para generar confianza: abra las puertas a las partes interesadas, cambiando el
enfoque de un “plan de comunicaciones y participación de las partes interesadas” a uno en que se
involucre a las partes interesadas desde el principio con retroalimentación regular y que permita
que vean más del proceso.
Comprenda el Cambio Mínimo Viable: evalúe el cambio mínimo viable requerido para entregar
efectivamente el resultado deseado y adoptar la mentalidad de “realizado es mejor que perfecto”,
para liberar tiempo para interacciones significativas con las partes interesadas.
Adopte una forma ágil de trabajar: establezca expectativas, resalte las diferencias con otros
enfoques de entrega e invierta tiempo en ayudar a que el negocio consiga su objetivo. Si está
apoyando el cambio en un proyecto ágil, o una entrega en cascada más convencional, adoptar los
principios de cambio ágiles puede convertirlo en un agente de cambio más eficaz, centrado en el
cliente con resultados tempranos.