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Celebraciones

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0

Edición 2018

"Concuerda con los originales aprobados por la Santa Sede. Puede


imprimirse"
Monseñor Adolfo Uriona
Obispo de la Diócesis de Río Cuarto
Río Cuarto 01 de Septiembre de 2017
OBISPADO DE RÍO CUARTO
[Link]

Mail: [Link]@[Link]
Facebook: Inmaculada Concepción Liturgia Rio Cuarto

1
Índice

Esquema de una celebración de la palabra


para un ministro extraordinario de la comunión………………………………………………3

Celebración para la comunión de los enfermos………………………………………………7

Esquema de celebración para pedir la bendición de una casa ……….……….………....17

Ritual de las exequias en la sala velatoria…………………………………………………...20

Ritual de exequias para sepultura (en el cementerio)……………………………………..23

Adoración eucarística. (Virgen María)………………………………………………………..25

Hora Santa. Sagrado corazón…………………………………………………………………30

Hora Santa. Tiempo de adviento…………………………………………………….………...34

2
ESQUEMA DE UNA CELEBRACION DE LA PALABRA
PARA UN MINISTRO EXTRAORDINARIO DE LA
COMUNION

RITOS INICIALES

Saludo inicial

Una vez congregados los fieles, se comienza con un canto de entrada y luego el
ministro se santigua:

M: En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.


R: Amén
Acto penitencial
El ministro invita a realizar una oración penitencial.

M: Hermanos, humildemente, con el corazón arrepentido,


reconozcamos nuestros pecados
Se puede rezar en este momento el Pésame, Yo confieso, alguna otra oración o
canto penitencial adecuado. También se puede utilizar la siguiente fórmula:
M: Tú que has destruido el pecado y la muerte con tu
resurrección: Señor, ten piedad
R: Señor, ten piedad
M: Tú que has renovado la creación entera con tu resurrección:
Cristo ten piedad.
R: Cristo, ten piedad
M: Tú que das alegría a los vivos y a la vida de los muertos con
tu resurrección: Señor, ten piedad
R: Señor, ten piedad

M: Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone


nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
R: Amén

3
LITURGIA DE LA PALABRA

Las lecturas se tomaran del Leccionario según el día que corresponda

- Primera Lectura
- Salmo responsorial
- Evangelio según san N.
Luego proclama el Evangelio y al terminar la lectura dice:

M: Palabra del Señor


Todos aclaman:

R: Gloria a ti, Señor Jesús

Oración de los fieles


A las peticiones que se encuentran en el esquema se pueden añadir otras que se
adapten a las necesidades especiales de la comunidad o al tiempo litúrgico que
se estuviere transitando.
El ministro dice:

A cada intención respondemos: “Jesús, escúchanos”


- Por toda tu Iglesia, pastores y fieles para que venciendo los
obstáculos cotidianos puedan salir presurosos a anunciarte al
mundo, oremos...
- Por los gobernantes del mundo, especialmente, por los de
nuestro país, para que la fuerza de tu misericordia ilumine las
decisiones a tomar a favor del pueblo más necesitado,
oremos…
- Por los más pobres e indefensos de nuestra sociedad, para
que encuentren lo que necesitan en personas comprometidas
con tu amor, oremos…
El ministro termina la plegaria común con una oración conclusiva

M: Señor que no dejas de alimentar a tu Iglesia con el Misterio


del Cuerpo y la Sangre preciosa, concédenos encontrar

4
siempre nuestra alegría en la abundancia de tus Dones. Por el
mismo Jesucristo nuestro Señor.
R: Amén

LA SAGRADA COMUNION

Concluida la oración de los fieles, el ministro extiende el corporal sobre el altar y


se acerca al lugar donde está reservada la Eucaristía, toma el copón y lo coloca
sobre el corporal en el altar y hace genuflexión. Luego introduce la oración del
Padre Nuestro con las siguientes palabras:
M: Fieles a la recomendación del Salvador y siguiendo su
divina enseñanza, nos atrevemos a decir:
Padre nuestro, que estas en el cielo, santificado sea tu
Nombre; venga a nosotros tu Reino; hágase tu voluntad en la
tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas, como también nosotros
perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la
tentación, y líbranos del mal. Amén

RITO DE LA PAZ
Se invita a los fieles con estas palabras a darse la paz

M: Hermanos, démonos fraternalmente la paz


El ministro hace una reverencia profunda, toma el pan consagrado y,
sosteniéndolo lo muestra al pueblo, diciendo:

M: Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.


Dichosos los invitados a la cena del Señor.
R: Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una
palabra tuya bastará para sanarme.

Se distribuye la comunión mientras se canta. Acabada la comunión, el ministro


purifica la patena. Si se juzga oportuno, se pueden guardar un sagrado silencio o
cantar un salmo o cántico de alabanza.
Después el ministro dice una oración conclusiva:

M: Oremos

5
Señor Dios, derrama con abundancia la gracia del sacramento
pascual en nuestras almas, para que nos hagas dignos de tus
dones a quienes has llevado por el camino de la salvación
eterna. Por Jesucristo Nuestro Señor.
R: Amén

RITO DE CONCLUSION
El ministro se santigua junto a los demás fieles mientras dice:
M: Que el Señor todopoderoso nos bendiga, nos libre de todo
mal y nos lleve a la vida eterna.
R: Amén.

6
CELEBRACION PARA LA COMUNION DE LOS ENFERMOS
POR UN MINISTRO EXTRAORDINARIO
RITO DE ENTRADA
Saludo inicial

Llegado junto al que va a comulgar, el ministro, vestido de modo acorde a su


ministerio, saluda cordialmente al enfermo y a los presentes, utilizando si es
oportuno, la fórmula:

Paz a esta casa y a todos sus moradores.

Luego, colocado el Sacramento sobre la mesa, lo adora junto con los presentes,
invitándolos a que respondan a una aclamación eucarística que podría ser:
Ministro:

Adoremos a Jesús presente en este Sacramento.

Todos: Adoremos a Jesús, presente en este Sacramento.


O bien

Ministro: Este es el misterio de la fe


Todos: Anunciamos tu muerte, proclamamos tu
resurrección. Ven, Señor Jesús
O bien

Ministro: Bendito y alabado sea el santísimo Sacramento


del altar
Todos: Sea por siempre bendito y alabado.

ACTO PENITENCIAL
El ministro exhorta a los presentes a hacer el acto penitencial, diciendo:

Renovemos nuestra conversión a Dios, renunciando a los


pecados con que lo hemos ofendido.
O bien

7
Siempre ofendemos a Dios
y necesitamos su perdón;
Recordemos ahora nuestras faltas
Y manifestemos nuestro arrepentimiento.
Después de una breve pausa de silencio, se continúa con el acto penitencial con
una de las formulas siguientes:

1° fórmula:

Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes,


hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra,
obra y omisión
Y golpeándose el pecho, dicen:
Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa
Luego prosiguen:
Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los
ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos, que
intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.

M: Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros,


perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
R: Amén.
2° fórmula
El ministro invita a los fieles al acto penitencial:

M: Hermanos, reconozcamos nuestros pecados, para que


seamos dignos de participar de esta sagrada celebración.
Se hace una breve pausa en silencio.

M: Señor, ten misericordia de nosotros.


R: Porque hemos pecado contra ti.
M: Muéstranos, Señor, tu misericordia.
R: Y danos tu salvación.

8
M: Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros,
perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
R: Amén.
3° fórmula
El ministro invita a los fieles al acto penitencial:
M: Hermanos, reconozcamos nuestros pecados, para que
seamos dignos de participar de esta sagrada celebración.
Y hace una breve pausa de silencio.
Luego, el ministro o uno de los presentes dice:

M: Tú, que nos conseguiste la salvación por medio de tu


Misterio Pascual. Señor, ten piedad.
R: Señor ten piedad.
M: Tú, que no cesas de renovar las maravillas de tu
Pasión. Cristo, ten piedad.
R: Cristo, ten piedad.
Tú, que por la recepción de tu Cuerpo nos haces partícipes
del Sacrificio Pascual. Señor, ten piedad
R: Señor, ten piedad
El ministro concluye:

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros,


perdone nuestros pecados y nos lleve a la Vida eterna
R. Amén.

LITURGIA DE LA PALABRA

Luego, algunos de los presentes o el mismo ministro, según las circunstancias,


puede leer un texto de la Sagrada Escritura. Se recomienda, vivamente, leerle a
la persona enferma el Evangelio del día para estar en consonancia el tiempo
litúrgico correspondiente y en comunión con la oración de toda la Iglesia. Se
exponen textos bíblicos eucarísticos que también pueden usarse:

9
I
Jn 6, 54-55
El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna,
y Yo lo resucitaré en el último día. Porque mi carne es la
verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida.
II
Jn 6, 54-58
El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí
y Yo en él. Así como Yo, que he sido enviado por el Padre
que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el
que me come vivirá por mí. Este es el pan bajado del cielo;
no como el que comieron sus padres y murieron. El que
coma de este pan vivirá eternamente.
III
Jn 14, 6
Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre,
sino por mí.
IV
Jn 14,23
El que me ama será fiel a mi palabra, y mi Padre lo
amará; e iremos a él.
V
Jn 14, 27
Les dejo la paz, les doy mi paz, pero no como la da el
mundo. ¡No se inquieten ni teman!
VI
Jn 15, 4
Permanezcan en mí, como yo permanezco en ustedes.
Así como el sarmiento no puede dar fruto si no permanece
en la vid, tampoco ustedes, si no permanecen en mí.
VII

10
Jn 15,5
Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece
en mí, y yo en él, da mucho fruto, porque separados de mí,
nada pueden hacer.
VIII
1 Cor 11,26
Siempre que coman este pan y beban esta copa,
proclamarán la muerte del Señor hasta que El vuelva.
IX
1 Jn 4, 16
Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y
hemos creído en él. Dios es amor, y el que permanece en
el amor permanece en Dios, y Dios permanece en él.

LITURGIA DE LA COMUNION

El ministro introduce la recitación del Padre nuestro con estas palabras u otras
semejantes.

M: Ahora, hermanos, oremos junto a Dios, nuestro Padre,


con la oración que nuestro Señor Jesucristo nos enseñó:
Y todos juntos continúan:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu


Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en
la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras
ofensas, como también nosotros perdonamos a los que
nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos
del mal.
Luego, el ministro muestra el santísimo Sacramento, diciendo:

11
Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.
Felices los invitados al banquete celestial.
El enfermo y los presentes dicen:

Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una


palabra tuya bastará para sanarme.
Acercándose el ministro al enfermo y teniendo la hostia un tanto levantada, dice:

El Cuerpo de Cristo.
(La Sangre de Cristo)
R: Amén.
Y recibe la comunión
Los que van a comulgar lo hacen en la forma acostumbrada. Terminada la
distribución de la comunión, el ministro purifica como de costumbre. Si pareciera
oportuno, se guarda un momento de silencio. Luego el ministro reza la oración
conclusiva.

I
M: Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno. Te
suplicamos con viva fe, que el santísimo Cuerpo de tu Hijo
Jesucristo (la preciosísima Sangre de tu hijo Jesucristo).
Que nuestro (a) hermano (a) ha recibido, le sirva para bien
de su alma y de su cuerpo, y como remedio para alcanzar
la Vida eterna.
Por Jesucristo nuestro Señor.
R: Amén.
II
M: Oremos.
Dios nuestro, que has realizado la redención humana por
el misterio pascual de tu Hijo unigénito, concédenos, en tu
bondad, que cuantos anunciamos con fe la Muerte y
Resurrección de Cristo bajo los signos sacramentales,
podamos experimentar, cada vez más, los efectos de tu
salvación.

12
Por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén
III
M: Oremos.
Infunde en nosotros Padre, tu espíritu de amor para que,
saciados con el único Pan de vida, permanezcamos unidos
en la misma fe.
Por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén.
IV
M: Oremos.
Padre y Señor nuestro, que la participación en esta mesa
celestial nos santifique para que, por el Cuerpo y la Sangre
de Cristo, se realice en nosotros la unión fraterna.
Por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén
V
M: Oremos.
Saciados con el alimento espiritual, te rogamos, Padre,
que por la participación en este santo misterio, nos
enseñes a valorar sabiamente las realidades terrenas, con
el corazón puesto en las celestiales.
Por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén
VI
M: Oremos.
Después de haber recibido estos gloriosos misterios,
Padre, te damos gracias porque, aun viviendo en la tierra,
ya nos haces partícipes de los bienes del cielo.
Por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén
VII
M: Oremos.

13
Dios todopoderoso, concede a quienes has alimentado
con tus sacramentos, servirte con una vida santa.
Por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén
VIII
M: Oremos.
Señor, que nos hiciste compartir el mismo Pan y el mismo
Cáliz, concédenos vivir de tal manera que, unidos a Cristo
demos frutos con alegría para la salvación del mundo.
Por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén.

IX
M: Oremos.
Saciados con el pan de la mesa celestial, te suplicamos,
Padre, que este alimento de nuestra caridad nos fortalezca
y nos impulse a servirte en los hermanos.
Por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén
X
M: Oremos.
Te damos gracias, Padre, por la Eucaristía que nos ha
alimentado; imploramos tu misericordia para que, por el
Espíritu Santo, quienes recibimos la fuerza de lo alto
perseveremos fielmente.
Por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén
XI
M: Oremos.
Señor, alimentados con el pan de la Vida te pedimos
humildemente que nos confirmes siempre en tu amor y
que podamos llevar una vida nueva.

14
Por Jesucristo nuestro Señor.
R: Amén
Tiempo pascual
XII
M: Oremos.
Infunde en nosotros Padre, tú espíritu de amor, para que,
saciados con los sacramentos pascuales permanezcamos
unidos en la misma fe.
Por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén
XIII
M: Oremos.
Padre, los sacramentos de tu Hijo, que hemos recibido,
nos renueven espiritualmente y nos conviertan en nuevas
creaturas.
Por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén

XIV
M: Oremos.
Dios todopoderoso, que nos haces renacer a la vida
eterna; por la Resurrección de Cristo, concédenos que los
sacramentos pascuales den fruto abundante en nosotros,
e infunde en nuestro corazones la fuerza de este alimento
de salvación.
Por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén
El ministro se signa a sí mismo, diciendo una de las invocaciones siguientes:

I
M: El Señor nos bendiga, nos defienda de todo mal y nos
lleve a la Vida eterna.
R: Amén

15
II
M: Que nos bendiga y nos custodie
el Señor omnipotente y misericordioso,
El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
R: Amén.

16
ESQUEMA DE CELEBRACION PARA PEDIR LA
BENDICIÓN DE UNA CASA

RITOS INICIALES

Saludo inicial
Una vez reunidos en el lugar adecuado los miembros de la familia el ministro se
santigua:

M: En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.


R: Amén

El ministro saluda a los presentes diciendo:

M: Que el amor y la paz de Dios estén entre nosotros que


pedimos su bendición.
R: Amén

LITURGIA DE LA PALABRA
Luego uno de los presentes o el mismo ministro lee este texto de la Biblia o
puede leerse otro acorde al momento:

M: Del Evangelio según San Mateo

“En aquel tiempo dijo Jesús: «Todo el que escucha mis


palabras y las pone en práctica, puede compararse a un
hombre sensato que edificó su casa sobre roca. Cayeron las
lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y
sacudieron la casa; pero esta no se derrumbó porque estaba
construida sobre roca»”
M: Palabra del Señor

17
ORACIÓN DE LOS FIELES

El ministro dice:

Dirijamos, ahora, nuestra oración confiada a Dios. A cada


intención respondemos:

“Quédate con nosotros, Señor”

- Para que quienes viven en esta casa permanezcan unidos en


el amor y en la paz y constituyan un verdadero hogar. Oremos.
- Para que no falte a esta familia la serenidad y los bienes para
vivir dignamente. Oremos.
- Para que quienes viven aquí experimenten la presencia viva
de Jesús. Oremos.
- Para que todos los que buscan vivienda encuentren, con
nuestra ayuda, una casa digna de tu nombre. Oremos.

ORACIÓN DE BENDICIÓN

Concluida la oración de los fieles, el ministro con las manos juntas realiza la
oración implorando la bendición de Dios:

M: Asiste, Señor, a estos hijos tuyos que imploran


humildemente la bendición de su casa, para que, cuando vivan
en ella, sientan tu presencia protectora, cuando salgan, gocen
de tu compañía y cuando regresen, experimenten la alegría de
tenerte entre ellos. Dales tu paz y alegría. Tú que vives y
reinas por los siglos de los siglos. Amén.
Concluida la oración de bendición el ministro rocía con agua bendita a los
presentes y a la casa mientras reza alguna oración.

RITO DE CONCLUSION
El ministro se santigua junto a los demás fieles mientras dice:

18
M: Que el Señor todopoderoso nos bendiga, nos libre de todo
mal y nos lleve a la vida eterna.
R: Amén.

19
RITUAL DE LAS EXEQUIAS EN LA SALA VELATORIA

Comienza la celebración con la señal de la cruz

En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo


Se invita a las persona presentes a realizar la siguiente oración

M: Rezamos juntos respondiendo: “Mi alma espera en el


Señor”
1. Salmo 129
Desde lo más profundo te invoco, Señor, ¡Señor, oye mi
voz! Estén tus oídos atentos al clamor de mi plegaria. R.
Si tienes en cuente las culpas, Señor, ¿Quién podrá
subsistir? Pero en ti se encuentra el perdón, para que seas
temido. Mi alma espera en el Señor, y yo confío en su
palabra. R.
Mi alma espera al Señor, más que el centinela la aurora.
Como el centinela espera la aurora, espere Israel al Señor,
porque en él se encuentra la misericordia y la redención en
25
abundancia: él redimirá a Israel de todos sus pecados. R.
El ministro continua con la siguiente oración:

2. Oración
M: Oremos.
Señor, escucha la súplica que te hacemos, implorando tu
misericordia por tu servidor (a) N. a quien has llamado de
este mundo a tu presencia.
Concédele la luz y la paz que no tienen fin y permítele
participar de la asamblea de tus santos.
Por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén.
El ministro invita a escuchar la lectura de un texto bíblico

20
3. Lectura
M: Escuchamos la Palabra de Dios
Lectura de la Carta del apóstol San Pablo a los cristianos
de Filipo (Cap. 3, 20-21)
Nosotros somos ciudadanos del cielo, y esperamos
ardientemente que venga de allí como Salvador el Señor
Jesucristo. El transformará nuestro pobre cuerpo mortal,
haciéndolo semejante a su cuerpo glorioso, con el poder
que tiene para poner todas las cosas bajo su dominio.
Palabra de Dios
R. te alabamos Señor
4. Oración de los fieles

El ministro invita a las personas reunidas a ofrecer su suplicas al Señor

M: Hermanos invoquemos confiadamente a Dios


todopoderoso, que resucitó de entre los muertos a su Hijo
Jesús para salvar a vivos y difuntos. Respondemos:
“Escúchanos Señor”
Por N., que recibió en el bautismo el germen de la vida
eterna, para que el Señor le conceda ser compañero(a)
de los Santos. Oremos…
Por este(a) hermano(a) nuestro(a) que se alimentó con el
cuerpo de Cristo, Pan de vida eterna, para que el Señor
lo(a) resucite en el día final. Oremos…
Para que el Señor olvide los pecados de este(a) hijo(a)
suyo(a) y lo (a) aceptes junto a Él en el lugar de la luz y
de la paz. Oremos…

21
Para que el Señor reconforte con la fe y la esperanza de
la Vida eterna a los que lloramos entristecidos la partida
de este(a) hermano(a) nuestro(a). Oremos….
El ministro invita a todos los presentes a continuar rezando

M: Rezamos juntos la oración que Jesús nos enseñó:


Padre Nuestro…
5. Padre Nuestro ( mientras se reza el Padre Nuestro, el ministro
rocía el cuerpo con agua bendita)

Se realiza la oración final

M: Concédele, Señor, el descanso eterno.


R: Y brille para él la luz que no tiene fin.
M: Que el alma de N. y de todos nuestros queridos
difuntos, por la misericordia de Dios, descansen en paz.
R: Amén
La celebración concluye con la señal de la cruz

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

22
RITUAL DE EXEQUIAS PARA SEPULTURA (en el
cementerio)

1. Recepción del Féretro en el cementerio

Comienza la celebración con la señal de la Cruz

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén


Se rocía con agua bendita el féretro y comienza la procesión hacia el sepulcro.

2. Procesión hacia el sepulcro


Durante la procesión se puede ir rezando Padre Nuestro, Ave María y Gloria o
recitando algún salmo, como éste, por ejemplo (Sal. 23)

El Señor es mi pastor, nada me puede faltar.


El me hace descansar en verdes praderas, me conduce a las
aguas tranquilas y repara mis fuerzas; me guía por el recto
sendero, por amor de su Nombre.
Tú preparas ante mí una mesa, frente a mis enemigos; unges
con óleo mi cabeza y mi copa rebosa.
Tu bondad y tu gracia me acompañan a lo largo de mi vida; y
habitaré en la Casa del Señor, por muy largo tiempo.
3. En el sepulcro
Al llegar al sepulcro se lee la siguiente lectura

Escuchamos la Palabra de Dios:


Lectura de la Carta del Apóstol San Pablo a los cristianos de
Roma:
Hermanos: Si hemos muerto con Cristo, creemos que también
viviremos con Él. Sabemos que Cristo, después de resucitar,
no muere más, porque la muerte ya no tiene poder sobre Él.
Palabra de Dios.
Luego se realiza la siguiente oración

23
Señor, que estás atento a las súplicas de tus fieles y conoces
sus buenos deseos, concede a tu hijo/a N., a quien hoy
sepultamos, cumpliendo este deber de misericordia que
consiga la felicidad eterna junto con tus santos y elegidos.
Por Jesucristo, Nuestro Señor.
R. Amén.
Y se rocía el sepulcro con agua bendita mientras se reza Padre Nuestro y Ave
María.

M: Concédele, Señor, el descanso eterno.


R: Y brille para él, la luz que no tiene fin.
M: Que descanse en paz
R: Amén
M: Que el alma de N. y de todos nuestros queridos difuntos,
por la misericordia de Dios, descansen en paz.
R: Amén.

24
ADORACIÓN EUCARÍSTICA
Tema: VIRGEN MARÍA
“Con María contemplamos a Jesús Eucaristía”
(Texto base: La Anunciación. Lc. 1, 26-38)
Se expone el Santísimo Sacramento mientras se canta.

GUÍA: Hoy queremos encontrarnos con Jesús presente en la


Eucaristía de la mano de María. Ella fue elegida por Dios para
ser su Madre, pero también aprendió a ser discípula del Señor
durante toda su vida, teniendo siempre una actitud de
adoración.
GUÍA: Escuchemos y meditemos la Palabra de Dios.
LECTOR 1:
En el sexto mes, el Ángel Gabriel fue enviado por Dios a una
ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen que estaba
comprometida con un hombre perteneciente a la familia de
David, llamado José. El nombre de la virgen era María. El
Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: "¡Alégrate!, llena
de gracia, el Señor está contigo". Al oír estas palabras, ella
quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese
saludo. Pero el Ángel le dijo: "No temas, María, porque Dios te
ha favorecido. Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás
por nombre Jesús; María dijo entonces: "Yo soy la servidora
del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho". Y el Ángel
se alejó”.
Palabra del Señor.
GUÍA: En un momento de silencio, dejemos resonar en nuestro
corazón la Palabra de Dios que hemos escuchado.
Escuchemos y meditemos la Palabra de Dios.
Breve Silencio

LECTOR 1: El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo:


"¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo".

25
Cuando el Señor nos habla, lo reconocemos por un signo
indudable: la alegría. Toda palabra que el Señor nos dirige va
acompañada por esa profunda alegría que proviene del Amor
de Dios que quiere colmar nuestras vidas con su gracia.
ORANTE 1: Te pedimos María, que siempre tengamos, como
vos, nuestro corazón abierto a la gracia de Dios para que lo
llene con su amor y podamos contagiar alegría al mundo
entero.
LECTOR 2: “Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y
se preguntaba qué podía significar ese saludo.”
El corazón atento al Señor que habla, siempre se sorprende.
Su Amor nos supera en todo sentido. Tanto amor, tanta
gratuidad, nos deja sin palabras. ¿Cómo comprender que Dios
quiera que seamos instrumentos de su amor en el mundo?
¿Cómo comprender que Dios quiera llenar nuestros corazones
de tanta alegría?
ORANTE 2: Te pedimos María, que nunca perdamos la
capacidad de asombro ante el misterio del infinito amor
misericordioso de Dios.
Se puede hacer un canto sobre María.

LECTOR 1:
“El Ángel le dijo: "No temas, María, porque Dios te ha
favorecido .Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por
nombre Jesús... El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el
poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño
será Santo y será llamado Hijo de Dios. También tu parienta
Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era
considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, porque
no hay nada imposible para Dios.”
¿Cómo no va a surgir en nuestro corazón un poco de temor
cuando el Señor nos pide que depositemos toda nuestra
confianza sólo en Él? Y Dios lo sabe, conoce nuestro corazón
mejor que nosotros mismos. Y por eso muchas veces nos

26
muestra su Amor a través de signos concretos que debemos
aprender a verlos y a descubrir en ellos ese Amor.
LECTOR 1: María, te pedimos un corazón atento a Dios que
nos habla, que nos invita a confiar sólo en Él. Que llevemos
siempre grabado en nuestros corazones el recuerdo de que
“nada es imposible para Dios”, y este nos impulse a “saltar a
sus brazos” de Padre.
LECTOR 2:
“María dijo entonces: "Yo soy la servidora del Señor, que se
cumpla en mí lo que has dicho". Y el Ángel se alejó.”
ORANTE 2: Como María queremos responder a Dios
diciéndole sí a su proyecto de amor y de vida. Por eso los
invitamos a responder a cada oración: “Enséñanos a decir sí”
- A Jesús que manifiesta su ternura y misericordia
entregándose por entero en la Eucaristía…
- A Jesús que nos invita a adorarlo…
- Al Espíritu Santo que nos impulsa a ser seguidores de Jesús
y mensajeros de su buena noticia…
- Al Espíritu Santo que nos envía a llevar la Buena Noticia a los
pobres…
- A María, que con su ejemplo me invita al servicio de los
demás...
Se pueden agregar algunas más espontáneamente, según las circunstancias de
la comunidad y luego se puede realizar otro canto a la Virgen.

ORANTE 2: Te pedimos María, Madre nuestra, que nos


ayudes a estar siempre atentos y disponibles para escuchar la
voz del Señor que nos quiere hablar e invitar a seguirlo. Que
sepamos escucharlo en cada momento de nuestra vida
cotidiana y responderle “sí”.
Breve silencio

LECTOR 1: El Papa Francisco nos dice acerca de la Virgen


María:

27
“…María es la mujer de fe, que vive y camina en la fe, y «su
excepcional peregrinación de la fe representa un punto de
referencia constante para la Iglesia». Ella se dejó conducir por
el Espíritu, en un itinerario de fe, hacia un destino de servicio y
fecundidad. Nosotros hoy fijamos en ella la mirada, para que
nos ayude a anunciar a todos el mensaje de salvación, y para
que los nuevos discípulos se conviertan en agentes
evangelizadores. En esta peregrinación evangelizadora no
faltan las etapas de aridez, ocultamiento, y hasta cierta fatiga,
como la que vivió María en los años de Nazaret, mientras
Jesús crecía: «Éste es el comienzo del Evangelio, o sea de la
buena y agradable nueva. No es difícil notar en este inicio una
particular fatiga del corazón, unida a una especie de “noche de
la fe” –usando una expresión de san Juan de la Cruz–, como
un “velo” a través del cual hay que acercarse al Invisible y vivir
en intimidad con el misterio. Pues de este modo María, durante
muchos años, permaneció en intimidad con el misterio de su
Hijo, y avanzaba en su itinerario de fe” (Nº 287).

ORANTE 1: A María, la mujer de fe que vive y camina en la fe


le decimos juntos repitiendo:
- Bendita sea la excelsa Madre de Dios María Santísima.
- Bendita sea su santa e inmaculada concepción.
- Bendita sea su gloriosa Asunción.
- Bendito sea el nombre de María, Virgen y Madre.
Dios te Salve María…
Se puede realizar otro canto.

LECTOR 2: Rezamos ahora con la oración del Papa Francisco


a la Virgen:
Virgen y Madre María,
tú que, movida por el Espíritu, acogiste al Verbo de la vida en
la profundidad de tu humilde fe, totalmente entregada al

28
Eterno, ayúdanos a decir nuestro «sí» ante la urgencia, más
imperiosa que nunca, de hacer resonar la Buena Noticia de
Jesús.
Tú, llena de la presencia de Cristo,
llevaste la alegría a Juan el Bautista,
haciéndolo exultar en el seno de su madre.
Tú, estremecida de gozo,
cantaste las maravillas del Señor.
Tú, que estuviste plantada ante la cruz
con una fe inquebrantable y recibiste el alegre consuelo de la
resurrección, recogiste a los discípulos en la espera del
Espíritu para que naciera la Iglesia evangelizadora.
Consíguenos ahora un nuevo ardor de resucitados para llevar
a todos el Evangelio de la vida que vence a la muerte.
Danos la santa audacia de buscar nuevos caminos para que
llegue a todos el don de la belleza que no se apaga.
Tú, Virgen de la escucha y la contemplación, madre del amor,
esposa de las bodas eternas, intercede por la Iglesia, de la
cual eres el icono purísimo, para que ella nunca se encierre ni
se detenga en su pasión por instaurar el Reino.
Estrella de la nueva evangelización, ayúdanos 41 a resplandecer
en el testimonio de la comunión, del servicio, de la fe ardiente
y generosa, de la justicia y el amor a los pobres, para que la
alegría del Evangelio llegue hasta los confines de la tierra y
ninguna periferia se prive de su luz.
Madre del Evangelio viviente, manantial de alegría para los
pequeños, ruega por nosotros.
Amén. Aleluya.
El Sacerdote o diácono realiza la bendición con el Santísimo Sacramento. Se
reserva el Santísimo mientras se entona un canto.

29
ADORACIÓN EUCARÍSTICA
Tema: SAGRADO CORAZÓN
“Contemplamos a Jesús que nos invita ir a su presencia”
(Texto base: Mt. 11, 28-29)
Se expone el Santísimo Sacramento mientras se canta

GUIA: Al comenzar esta hora santa le pedimos perdón al


Señor por nuestras faltas, que han herido su Corazón y el
nuestro.
Breve silencio

GUIA: Señor nuestro, Jesucristo, que continuamente nos


invitas a confiar en tu amor misericordioso revelado en tu
Corazón traspasado, escucha nuestras súplicas de perdón.
ORANTE 1: Perdón por la veces que ofendimos a tu Corazón
en las personas de nuestros hermanos;
TODOS: Perdón, Señor
ORANTE 2: Perdón por las impaciencias de nuestros
corazones;
TODOS: Perdón, Señor

ORANTE 3: Perdón por nuestras faltas de humildad, de


sinceridad;
TODOS: Perdón, Señor
ORANTE 4: Perdón por las veces en que nuestros corazones
corrieron tras los bienes que no sacian;
TODOS: Perdón, Señor
ORANTE 5: Perdón por rechazar las bondades de tu Corazón.
TODOS: Perdón, Señor
Se puede cantar un canto penitencial.

30
GUIA: Señor, tu infinito amor y tu misericordia nos invitan a
confiar. Creemos que sólo con tu gracia podrán nuestros
corazones ser semejantes al tuyo. Hoy queremos ofrecértelos
para que enciendas en ellos el Fuego de tu Amor.
GUIA: Escuchemos lo que nos dice Jesús a través de su
Palabra:

LECTOR: “Vengan a mí todos los que están afligidos y


agobiados, y yo los aliviaré. Carguen sobre ustedes mi yugo y
aprendan de mí, porque soy paciente u humilde de corazón, y
así encontrarán alivio.” (Mt. 11, 28-29). Palabra de Dios.
Breve silencio

ORANTE 1: Jesús quiere abrirnos su Corazón de par en par y


nos dice “venga a mí”. Nos dice ven a mí con esa tristeza, ven
a mí con ese dolor, ven a mí con esa preocupación, ven a mí
con esa decisión que tenés que tomar, ven a mí con ese
cansancio…ven a mí.
ORANTE 2: Cada latido del Corazón de Cristo fue por los más
pobres, por aquellos excluidos, como los ciegos, paralíticos.
También nosotros formamos parte de esos latidos, por ellos
somos sanados y perdonados. Jesús late de amor por cada
uno de nosotros.

ORANTE 3: Por ese amor tan grande queremos darle gracias.


Por eso invitamos a quienes deseen, que expresen en voz alta
su acción de gracias y vamos a responder juntos: “¡Gracias
Sagrado Corazón!”
Se expresan libremente oraciones de acción de gracias.
Se puede cantar un canto apropiado al momento de oración.

31
GUIA: Agradecidos por tanto amor que brota del Corazón de
Jesús, queremos ahora presentarle nuestras súplicas. A cada
invocación vamos a responder:
“Haz nuestro corazón semejante al tuyo”
ORANTE 1:
-Te pedimos, Jesús, por todos aquellos que cargan pesadas
cruces, para que encuentren en tu Corazón el refugio que les
devuelva la paz. Oremos.

-Te pedimos, Jesús, por todos los que se han alejado de Vos,
para que puedan descubrir en tu Corazón la fuente de la
Misericordia. Oremos.
-Te pedimos, Jesús, por lo que se sienten llamados a formar
una familia, para que teniendo los mismos sentimientos de tu
Corazón puedan construir un hogar a semejanza de tu
Sagrada Familia. Oremos.
-Te pedimos, Jesús, por los que se sienten llamados a la
vocación sacerdotal, para que, habiendo sido alcanzados por
tu mirada amorosa sepan responder a tu llamado para
transformar su corazón en tu corazón de Buen Pastor. Oremos.
Podemos agregar espontáneamente y en voz alta nuestras
intenciones
Se expresan libremente oraciones de petición.
Se puede cantar un canto apropiado al momento de oración.

GUIA: Alabamos al Sagrado Corazón de Jesús, respondiendo


a cada aclamación: “Bendito sea el Sagrado Corazón”
Bendito sea el Corazón que nos revela el amor de Dios.
Bendito sea el Corazón que tanto amó al Padre.
Bendito sea el Corazón que tanto amó a los hombres.

32
Bendito sea el Corazón que proclama las Bienaventuranzas.
Bendito sea el Corazón suave y humilde que aligera nuestra
carga.
Bendito sea el Corazón que ofrece el perdón a los pecadores.
Bendito sea el Corazón que recibió tanta ingratitud a cambio de
su amor.
Bendito sea el Corazón abierto por la lanza.
Bendito sea el Corazón de donde surgió el agua del bautismo.
Bendito sea el Corazón de donde surgió la sangre de la nueva
alianza.
Bendito sea el Corazón de donde nació la Iglesia, la nueva
Eva.
Bendito sea el Corazón que nos ha dado a María por madre.
Se puede cantar un canto apropiado al momento de oración.

GUIA: Rezamos juntos como hermanos la oración que


brotó del Corazón de Jesús para rezar al Padre: Padre
Nuestro…
Se acerca el Sacerdote, diácono o Ministro de la comunión, hace genuflexión y
se arrodilla mientras se canta un canto eucarístico. Después se levanta y dice:

SACERDOTE, DIÁCONO o MINISTRO DE LA COMUNIÓN:


Oremos:
Señor, concédenos que el sacramento por el cual te
dignaste restaurarnos, llene nuestros corazones con la
dulzura de tu amor y nos permita aspirar a poseer los
inefables tesoros de tu Reino. Por Jesucristo Nuestro
Señor. Amén.
Si es Sacerdote o diácono, imparte la bendición final. Luego se reserva mientras
se canta.

33
ADORACIÓN EUCARÍSTICA
Tema: ADVIENTO
“Preparen el camino del Señor”
(Texto base: Mc. 1, 1-8)

Se expone el Santísimo Sacramento mientras se canta.

GUÍA: El comienzo del tiempo de Adviento es una invitación a


reavivar nuestra esperanza y a disponer el corazón para recibir
al Señor.
GUÍA: Comenzamos este encuentro de oración cantando
“¡VEN SEÑOR!” (si el canto no se sabe, se lo puede hacer a forma de
oración recitada y que la gente conteste “Ven Señor” o algún canto acorde a este
tiempo de espera)

Despertemos, llega Cristo ¡Ven Señor!


Acudamos a su encuentro ¡Ven Señor!
La Iglesia espera tu venida ¡Ven Señor!
Y llena de alegría canta ¡Ven Señor!
Palabra eterna y creadora ¡Ven Señor!
A renovar todas las cosas ¡Ven Señor!
Imagen de la luz eterna ¡Ven Señor!
A iluminar nuestras tinieblas ¡Ven Señor!
Pastor y rey de nuestro pueblo ¡Ven Señor!
A responder a nuestras ansias ¡Ven Señor!
(Se pueden agregar intenciones espontáneas donde todos participen).

El o los orantes, como así también los lectores, puede ser siempre la misma
persona que dirija la Hora Santa. Se recomienda la participación de varios de los
miembros para darle una mayor participación comunitaria. Los lectores, como así
también los orantes deberán, ser elegidos con anticipación para la realización
más espontanea de esta Hora Santa.

ORANTE 1: Señor Jesús presente en medio de nosotros, tan


presente como en el pesebre de Belén, queremos vivir este
rato de oración con el profundo deseo de que este Adviento
sea una auténtica preparación a la Navidad.

34
ORANTE 2: Queremos que la espera de tu venida reafirme
nuestra esperanza en el encuentro definitivo al fin de los
tiempos y nos abra a la acción de tu gracia para que todos los
bautizados te experimentemos cercano y, desde la
particularidad de cada vocación, hagamos de la Iglesia tu
familia, signo de tu presencia en medio del mundo y de tu
cercanía a todos los hombres. Dejemos que seas vos mismo,
Palabra eterna del Padre que quisiste habitar entre nosotros
para que nosotros conociéramos a Dios, quien nos ayude a
mirar nuestras vidas, a pedir perdón y a disponernos para
recibirte.
LECTOR 1:
Preparemos el corazón para recibir la Palabra de Dios que
nace en nuestro corazón como Jesús en Belén.
LECTOR 2:
Del Evangelio según San Marcos:
“Comienzo de la Buena Noticia de Jesús, Mesías, Hijo de Dios.
Como está escrito en el libro del profeta Isaías:
53
‘Mira, yo envío
a mi mensajero delante de ti para prepararte el camino. Una
voz grita en el desierto: Preparen el camino del Señor, allanen
sus senderos’, así se presentó Juan el Bautista en el desierto,
proclamando un bautismo de conversión para el perdón de los
pecados. Toda la gente de Judea y todos los habitantes de
Jerusalén acudían a él, y se hacían bautizar en las aguas del
Jordán, confesando sus pecados. Juan estaba vestido con una
piel de camello y un cinturón de cuero, y se alimentaba con
langostas y miel silvestre. Y predicaba, diciendo: ‘Detrás de mi
vendrá el que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy
digno de ponerme a sus pies para desatar la correa de sus
sandalias. Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero él los
bautizará con el Espíritu Santo’” (Mc 1,1-8). Palabra del Señor

35
LECTOR 1: Juan el Bautista en el desierto exhorta a preparar
los caminos del Señor.
LECTOR 2: En el desierto lo esencial del ser humano y de la
vida se hace patente, no hay atracciones ni distracciones que
lo disimulen. Busquemos maneras de ir al desierto para
descubrir cuáles son los caminos por los que el Señor llega a
nosotros y a nuestros hermanos y cómo podemos facilitarnos y
facilitar a otros el encuentro. Busquemos silencio, tiempos de
oración, de reflexión, de adoración.
(Proponemos un momento de silencio. Luego se puede hacer un canto)

LECTOR 1: Juan el Bautista llama a la conversión, hay que


decidirse a cambiar algo de la propia vida, hay que pedir
perdón para poder preparar el corazón al encuentro con Jesús
en Navidad.

LECTOR 2: Todos necesitamos convertirnos, en todos hay


pecados y consecuencias del pecado que debemos asumir
para afrontarlas y cambiar. En todos hay hechos que no
hubiéramos querido vivir, que nos vuelven55 necesitados de
pedir perdón, de perdonar y de perdonarnos. Y esto no es una
mera idea, se debe traducir en hechos concretos, en signos
concretos, todos estamos llamados a buscar cuáles son en
este Adviento para cada uno y para toda la Iglesia las aguas
del río Jordán. Por eso queremos pedir perdón:
ORANTE 1: Por nuestra indiferencia y nuestra comodidad que
nos apartan de los compromisos en el anuncio del Reino.
Señor, ten piedad.
Todos: Señor, ten piedad.
ORANTE 2: Por nuestra falta de austeridad y de humildad.
Cristo, ten piedad.
Todos: Cristo, ten piedad

36
ORANTE 1: Por nuestra falta de confianza en Dios que nos
lleva a no poner en sus manos todos nuestros proyectos,
esfuerzos y necesidades. Señor, ten piedad.
Todos: Señor, ten piedad
ORANTE 2: Dios todopoderoso tenga misericordia de
nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida
eterna.
Todos: Amén.
(Se realiza un canto penitencial)

LECTOR 1: Permanecemos unos instantes en silencio


contemplando a Jesucristo, Dios que viene a salvarnos,
pidiéndole que actúe en nuestro interior y nos ayude a
prepararnos para recibirlo. Pidamos también por todas las
personas que necesiten su venida, que precisen que la
salvación sea una realidad en sus vidas y en sus ambientes,
pidamos que el Espíritu Santo los ilumine y los mueva a la
conversión.
(Se realiza un momento de silencio)

LECTOR 1: Alabemos ahora al Señor que viene respondiendo


juntos: “Bendito sea Jesucristo, verdadero Dios y
verdadero hombre”
Que sea bendito en su nacimiento eterno en el seno del Padre.
Que sea bendito en su encarnación por el Espíritu Santo y la
Virgen María.
Que sea bendito por haberse hecho semejante a nosotros en
todo menos en el pecado.
Que sea bendito en su nacimiento en Belén.
Que sea bendito por su vida de pobre y de trabajador en
Nazaret.
Que sea bendito en el misterio de su bautismo.

37
Que sea bendito en el misterio de su ayuno y de su tentación
en el desierto.
Que sea bendito por haber conocido la fatiga, el hambre, la sed
y la tristeza.
Que sea bendito por su predicación de la Buena Noticia.
Que sea bendito por sus signos de poder y de misericordia.
Que sea bendito por su amor y su obediencia hacia el Padre.
Que sea bendito por su predilección por los pecadores.
Que sea bendito en su pasión y su muerte en la Cruz.
Que sea bendito en su resurrección y su ascensión.
Que sea bendito por su eterna intercesión ante el Padre.
Que sea bendito en la espera de su regreso.
(Se realiza un canto de adoración o alabanza)

LECTOR 1: Pidamos que nazca otra vez Jesús en nuestras


vidas y en las vidas de los hombres y mujeres de nuestro
tiempo. En cada momento de silencio pensemos en esas
personas que nombramos.
ORANTE 1: Que nazca Jesús en el corazón de todos los
novios y esposos, de las madres y padres.
(Breve silencio)

ORANTE 2: Que nazca Jesús en el corazón de todos los


sacerdotes y seminaristas.
(Breve silencio)

ORANTE 1: Que nazca Jesús en el corazón de todos los


religiosos y religiosas.
(Breve silencio)

ORANTE 2: Que nazca Jesús en el corazón de todos los


niños, jóvenes, adultos y ancianos.
(Breve silencio)

ORANTE 1: Que nazca Jesús en el corazón de todos los


misioneros que entregan sus vidas en los lugares de misión.
(Breve silencio)

38
ORANTE 2: Que nazca Jesús en el corazón de todos los
catequistas.
(Breve silencio)

ORANTE 1: Que nazca Jesús en el corazón de todos los


enfermos, los que sufren la soledad, los que han perdido seres
queridos.
(Breve silencio)

ORANTE 2: Que nazca Jesús en el corazón de todos los


trabajadores.
(Breve silencio)

ORANTE 1: Que nazca Jesús en el corazón de todos los más


pobres, indefensos y discriminados.
(Breve silencio)

ORANTE 2: Que nazca Jesús en el corazón de aquellos que


están confundidos, desanimados, desilusionados, que no
encuentran el camino hacia Dios o lo rechazan.
(Breve silencio)

LECTOR 1: Permanezcamos frente al Señor unos instantes


rezando por nuestras intenciones personales, pidiendo que su
gracia nos sostenga y sostenga a nuestras familias y
comunidades en la espera de su venida para que la Navidad
realmente llegue como don de Dios al pesebre preparado de
nuestras vidas.
(Breve silencio)

LECTOR 2: Rezamos juntos como hermanos la oración que


Jesús nos enseñó, pidamos con esperanza que venga su
reino: Padre Nuestro…
Se acerca el Sacerdote, diácono o Ministro de la comunión, hace genuflexión y
se arrodilla mientras se canta un canto eucarístico. Después se levanta y dice:

SACERDOTE, DIÁCONO o MINISTRO DE LA COMUNIÓN:

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Oremos: Señor Dios nuestro, concede a quienes creemos y
proclamamos en este sacramento a Jesucristo, tu Hijo, nacido
por nosotros de María Virgen que padeció en la cruz, obtener
de esta fuente divina la plenitud de la salvación eterna. Por
Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
Si es Sacerdote o diácono, imparte la bendición final. Luego se reserva mientras
se canta.

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