Celebraciones
Celebraciones
Edición 2018
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Facebook: Inmaculada Concepción Liturgia Rio Cuarto
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Índice
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ESQUEMA DE UNA CELEBRACION DE LA PALABRA
PARA UN MINISTRO EXTRAORDINARIO DE LA
COMUNION
RITOS INICIALES
Saludo inicial
Una vez congregados los fieles, se comienza con un canto de entrada y luego el
ministro se santigua:
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LITURGIA DE LA PALABRA
- Primera Lectura
- Salmo responsorial
- Evangelio según san N.
Luego proclama el Evangelio y al terminar la lectura dice:
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siempre nuestra alegría en la abundancia de tus Dones. Por el
mismo Jesucristo nuestro Señor.
R: Amén
LA SAGRADA COMUNION
RITO DE LA PAZ
Se invita a los fieles con estas palabras a darse la paz
M: Oremos
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Señor Dios, derrama con abundancia la gracia del sacramento
pascual en nuestras almas, para que nos hagas dignos de tus
dones a quienes has llevado por el camino de la salvación
eterna. Por Jesucristo Nuestro Señor.
R: Amén
RITO DE CONCLUSION
El ministro se santigua junto a los demás fieles mientras dice:
M: Que el Señor todopoderoso nos bendiga, nos libre de todo
mal y nos lleve a la vida eterna.
R: Amén.
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CELEBRACION PARA LA COMUNION DE LOS ENFERMOS
POR UN MINISTRO EXTRAORDINARIO
RITO DE ENTRADA
Saludo inicial
Luego, colocado el Sacramento sobre la mesa, lo adora junto con los presentes,
invitándolos a que respondan a una aclamación eucarística que podría ser:
Ministro:
ACTO PENITENCIAL
El ministro exhorta a los presentes a hacer el acto penitencial, diciendo:
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Siempre ofendemos a Dios
y necesitamos su perdón;
Recordemos ahora nuestras faltas
Y manifestemos nuestro arrepentimiento.
Después de una breve pausa de silencio, se continúa con el acto penitencial con
una de las formulas siguientes:
1° fórmula:
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M: Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros,
perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
R: Amén.
3° fórmula
El ministro invita a los fieles al acto penitencial:
M: Hermanos, reconozcamos nuestros pecados, para que
seamos dignos de participar de esta sagrada celebración.
Y hace una breve pausa de silencio.
Luego, el ministro o uno de los presentes dice:
LITURGIA DE LA PALABRA
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I
Jn 6, 54-55
El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna,
y Yo lo resucitaré en el último día. Porque mi carne es la
verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida.
II
Jn 6, 54-58
El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí
y Yo en él. Así como Yo, que he sido enviado por el Padre
que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el
que me come vivirá por mí. Este es el pan bajado del cielo;
no como el que comieron sus padres y murieron. El que
coma de este pan vivirá eternamente.
III
Jn 14, 6
Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre,
sino por mí.
IV
Jn 14,23
El que me ama será fiel a mi palabra, y mi Padre lo
amará; e iremos a él.
V
Jn 14, 27
Les dejo la paz, les doy mi paz, pero no como la da el
mundo. ¡No se inquieten ni teman!
VI
Jn 15, 4
Permanezcan en mí, como yo permanezco en ustedes.
Así como el sarmiento no puede dar fruto si no permanece
en la vid, tampoco ustedes, si no permanecen en mí.
VII
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Jn 15,5
Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece
en mí, y yo en él, da mucho fruto, porque separados de mí,
nada pueden hacer.
VIII
1 Cor 11,26
Siempre que coman este pan y beban esta copa,
proclamarán la muerte del Señor hasta que El vuelva.
IX
1 Jn 4, 16
Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y
hemos creído en él. Dios es amor, y el que permanece en
el amor permanece en Dios, y Dios permanece en él.
LITURGIA DE LA COMUNION
El ministro introduce la recitación del Padre nuestro con estas palabras u otras
semejantes.
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Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.
Felices los invitados al banquete celestial.
El enfermo y los presentes dicen:
El Cuerpo de Cristo.
(La Sangre de Cristo)
R: Amén.
Y recibe la comunión
Los que van a comulgar lo hacen en la forma acostumbrada. Terminada la
distribución de la comunión, el ministro purifica como de costumbre. Si pareciera
oportuno, se guarda un momento de silencio. Luego el ministro reza la oración
conclusiva.
I
M: Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno. Te
suplicamos con viva fe, que el santísimo Cuerpo de tu Hijo
Jesucristo (la preciosísima Sangre de tu hijo Jesucristo).
Que nuestro (a) hermano (a) ha recibido, le sirva para bien
de su alma y de su cuerpo, y como remedio para alcanzar
la Vida eterna.
Por Jesucristo nuestro Señor.
R: Amén.
II
M: Oremos.
Dios nuestro, que has realizado la redención humana por
el misterio pascual de tu Hijo unigénito, concédenos, en tu
bondad, que cuantos anunciamos con fe la Muerte y
Resurrección de Cristo bajo los signos sacramentales,
podamos experimentar, cada vez más, los efectos de tu
salvación.
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Por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén
III
M: Oremos.
Infunde en nosotros Padre, tu espíritu de amor para que,
saciados con el único Pan de vida, permanezcamos unidos
en la misma fe.
Por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén.
IV
M: Oremos.
Padre y Señor nuestro, que la participación en esta mesa
celestial nos santifique para que, por el Cuerpo y la Sangre
de Cristo, se realice en nosotros la unión fraterna.
Por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén
V
M: Oremos.
Saciados con el alimento espiritual, te rogamos, Padre,
que por la participación en este santo misterio, nos
enseñes a valorar sabiamente las realidades terrenas, con
el corazón puesto en las celestiales.
Por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén
VI
M: Oremos.
Después de haber recibido estos gloriosos misterios,
Padre, te damos gracias porque, aun viviendo en la tierra,
ya nos haces partícipes de los bienes del cielo.
Por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén
VII
M: Oremos.
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Dios todopoderoso, concede a quienes has alimentado
con tus sacramentos, servirte con una vida santa.
Por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén
VIII
M: Oremos.
Señor, que nos hiciste compartir el mismo Pan y el mismo
Cáliz, concédenos vivir de tal manera que, unidos a Cristo
demos frutos con alegría para la salvación del mundo.
Por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén.
IX
M: Oremos.
Saciados con el pan de la mesa celestial, te suplicamos,
Padre, que este alimento de nuestra caridad nos fortalezca
y nos impulse a servirte en los hermanos.
Por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén
X
M: Oremos.
Te damos gracias, Padre, por la Eucaristía que nos ha
alimentado; imploramos tu misericordia para que, por el
Espíritu Santo, quienes recibimos la fuerza de lo alto
perseveremos fielmente.
Por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén
XI
M: Oremos.
Señor, alimentados con el pan de la Vida te pedimos
humildemente que nos confirmes siempre en tu amor y
que podamos llevar una vida nueva.
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Por Jesucristo nuestro Señor.
R: Amén
Tiempo pascual
XII
M: Oremos.
Infunde en nosotros Padre, tú espíritu de amor, para que,
saciados con los sacramentos pascuales permanezcamos
unidos en la misma fe.
Por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén
XIII
M: Oremos.
Padre, los sacramentos de tu Hijo, que hemos recibido,
nos renueven espiritualmente y nos conviertan en nuevas
creaturas.
Por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén
XIV
M: Oremos.
Dios todopoderoso, que nos haces renacer a la vida
eterna; por la Resurrección de Cristo, concédenos que los
sacramentos pascuales den fruto abundante en nosotros,
e infunde en nuestro corazones la fuerza de este alimento
de salvación.
Por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén
El ministro se signa a sí mismo, diciendo una de las invocaciones siguientes:
I
M: El Señor nos bendiga, nos defienda de todo mal y nos
lleve a la Vida eterna.
R: Amén
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II
M: Que nos bendiga y nos custodie
el Señor omnipotente y misericordioso,
El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
R: Amén.
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ESQUEMA DE CELEBRACION PARA PEDIR LA
BENDICIÓN DE UNA CASA
RITOS INICIALES
Saludo inicial
Una vez reunidos en el lugar adecuado los miembros de la familia el ministro se
santigua:
LITURGIA DE LA PALABRA
Luego uno de los presentes o el mismo ministro lee este texto de la Biblia o
puede leerse otro acorde al momento:
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ORACIÓN DE LOS FIELES
El ministro dice:
ORACIÓN DE BENDICIÓN
Concluida la oración de los fieles, el ministro con las manos juntas realiza la
oración implorando la bendición de Dios:
RITO DE CONCLUSION
El ministro se santigua junto a los demás fieles mientras dice:
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M: Que el Señor todopoderoso nos bendiga, nos libre de todo
mal y nos lleve a la vida eterna.
R: Amén.
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RITUAL DE LAS EXEQUIAS EN LA SALA VELATORIA
2. Oración
M: Oremos.
Señor, escucha la súplica que te hacemos, implorando tu
misericordia por tu servidor (a) N. a quien has llamado de
este mundo a tu presencia.
Concédele la luz y la paz que no tienen fin y permítele
participar de la asamblea de tus santos.
Por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén.
El ministro invita a escuchar la lectura de un texto bíblico
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3. Lectura
M: Escuchamos la Palabra de Dios
Lectura de la Carta del apóstol San Pablo a los cristianos
de Filipo (Cap. 3, 20-21)
Nosotros somos ciudadanos del cielo, y esperamos
ardientemente que venga de allí como Salvador el Señor
Jesucristo. El transformará nuestro pobre cuerpo mortal,
haciéndolo semejante a su cuerpo glorioso, con el poder
que tiene para poner todas las cosas bajo su dominio.
Palabra de Dios
R. te alabamos Señor
4. Oración de los fieles
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Para que el Señor reconforte con la fe y la esperanza de
la Vida eterna a los que lloramos entristecidos la partida
de este(a) hermano(a) nuestro(a). Oremos….
El ministro invita a todos los presentes a continuar rezando
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RITUAL DE EXEQUIAS PARA SEPULTURA (en el
cementerio)
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Señor, que estás atento a las súplicas de tus fieles y conoces
sus buenos deseos, concede a tu hijo/a N., a quien hoy
sepultamos, cumpliendo este deber de misericordia que
consiga la felicidad eterna junto con tus santos y elegidos.
Por Jesucristo, Nuestro Señor.
R. Amén.
Y se rocía el sepulcro con agua bendita mientras se reza Padre Nuestro y Ave
María.
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ADORACIÓN EUCARÍSTICA
Tema: VIRGEN MARÍA
“Con María contemplamos a Jesús Eucaristía”
(Texto base: La Anunciación. Lc. 1, 26-38)
Se expone el Santísimo Sacramento mientras se canta.
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Cuando el Señor nos habla, lo reconocemos por un signo
indudable: la alegría. Toda palabra que el Señor nos dirige va
acompañada por esa profunda alegría que proviene del Amor
de Dios que quiere colmar nuestras vidas con su gracia.
ORANTE 1: Te pedimos María, que siempre tengamos, como
vos, nuestro corazón abierto a la gracia de Dios para que lo
llene con su amor y podamos contagiar alegría al mundo
entero.
LECTOR 2: “Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y
se preguntaba qué podía significar ese saludo.”
El corazón atento al Señor que habla, siempre se sorprende.
Su Amor nos supera en todo sentido. Tanto amor, tanta
gratuidad, nos deja sin palabras. ¿Cómo comprender que Dios
quiera que seamos instrumentos de su amor en el mundo?
¿Cómo comprender que Dios quiera llenar nuestros corazones
de tanta alegría?
ORANTE 2: Te pedimos María, que nunca perdamos la
capacidad de asombro ante el misterio del infinito amor
misericordioso de Dios.
Se puede hacer un canto sobre María.
LECTOR 1:
“El Ángel le dijo: "No temas, María, porque Dios te ha
favorecido .Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por
nombre Jesús... El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el
poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño
será Santo y será llamado Hijo de Dios. También tu parienta
Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era
considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, porque
no hay nada imposible para Dios.”
¿Cómo no va a surgir en nuestro corazón un poco de temor
cuando el Señor nos pide que depositemos toda nuestra
confianza sólo en Él? Y Dios lo sabe, conoce nuestro corazón
mejor que nosotros mismos. Y por eso muchas veces nos
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muestra su Amor a través de signos concretos que debemos
aprender a verlos y a descubrir en ellos ese Amor.
LECTOR 1: María, te pedimos un corazón atento a Dios que
nos habla, que nos invita a confiar sólo en Él. Que llevemos
siempre grabado en nuestros corazones el recuerdo de que
“nada es imposible para Dios”, y este nos impulse a “saltar a
sus brazos” de Padre.
LECTOR 2:
“María dijo entonces: "Yo soy la servidora del Señor, que se
cumpla en mí lo que has dicho". Y el Ángel se alejó.”
ORANTE 2: Como María queremos responder a Dios
diciéndole sí a su proyecto de amor y de vida. Por eso los
invitamos a responder a cada oración: “Enséñanos a decir sí”
- A Jesús que manifiesta su ternura y misericordia
entregándose por entero en la Eucaristía…
- A Jesús que nos invita a adorarlo…
- Al Espíritu Santo que nos impulsa a ser seguidores de Jesús
y mensajeros de su buena noticia…
- Al Espíritu Santo que nos envía a llevar la Buena Noticia a los
pobres…
- A María, que con su ejemplo me invita al servicio de los
demás...
Se pueden agregar algunas más espontáneamente, según las circunstancias de
la comunidad y luego se puede realizar otro canto a la Virgen.
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“…María es la mujer de fe, que vive y camina en la fe, y «su
excepcional peregrinación de la fe representa un punto de
referencia constante para la Iglesia». Ella se dejó conducir por
el Espíritu, en un itinerario de fe, hacia un destino de servicio y
fecundidad. Nosotros hoy fijamos en ella la mirada, para que
nos ayude a anunciar a todos el mensaje de salvación, y para
que los nuevos discípulos se conviertan en agentes
evangelizadores. En esta peregrinación evangelizadora no
faltan las etapas de aridez, ocultamiento, y hasta cierta fatiga,
como la que vivió María en los años de Nazaret, mientras
Jesús crecía: «Éste es el comienzo del Evangelio, o sea de la
buena y agradable nueva. No es difícil notar en este inicio una
particular fatiga del corazón, unida a una especie de “noche de
la fe” –usando una expresión de san Juan de la Cruz–, como
un “velo” a través del cual hay que acercarse al Invisible y vivir
en intimidad con el misterio. Pues de este modo María, durante
muchos años, permaneció en intimidad con el misterio de su
Hijo, y avanzaba en su itinerario de fe” (Nº 287).
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Eterno, ayúdanos a decir nuestro «sí» ante la urgencia, más
imperiosa que nunca, de hacer resonar la Buena Noticia de
Jesús.
Tú, llena de la presencia de Cristo,
llevaste la alegría a Juan el Bautista,
haciéndolo exultar en el seno de su madre.
Tú, estremecida de gozo,
cantaste las maravillas del Señor.
Tú, que estuviste plantada ante la cruz
con una fe inquebrantable y recibiste el alegre consuelo de la
resurrección, recogiste a los discípulos en la espera del
Espíritu para que naciera la Iglesia evangelizadora.
Consíguenos ahora un nuevo ardor de resucitados para llevar
a todos el Evangelio de la vida que vence a la muerte.
Danos la santa audacia de buscar nuevos caminos para que
llegue a todos el don de la belleza que no se apaga.
Tú, Virgen de la escucha y la contemplación, madre del amor,
esposa de las bodas eternas, intercede por la Iglesia, de la
cual eres el icono purísimo, para que ella nunca se encierre ni
se detenga en su pasión por instaurar el Reino.
Estrella de la nueva evangelización, ayúdanos 41 a resplandecer
en el testimonio de la comunión, del servicio, de la fe ardiente
y generosa, de la justicia y el amor a los pobres, para que la
alegría del Evangelio llegue hasta los confines de la tierra y
ninguna periferia se prive de su luz.
Madre del Evangelio viviente, manantial de alegría para los
pequeños, ruega por nosotros.
Amén. Aleluya.
El Sacerdote o diácono realiza la bendición con el Santísimo Sacramento. Se
reserva el Santísimo mientras se entona un canto.
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ADORACIÓN EUCARÍSTICA
Tema: SAGRADO CORAZÓN
“Contemplamos a Jesús que nos invita ir a su presencia”
(Texto base: Mt. 11, 28-29)
Se expone el Santísimo Sacramento mientras se canta
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GUIA: Señor, tu infinito amor y tu misericordia nos invitan a
confiar. Creemos que sólo con tu gracia podrán nuestros
corazones ser semejantes al tuyo. Hoy queremos ofrecértelos
para que enciendas en ellos el Fuego de tu Amor.
GUIA: Escuchemos lo que nos dice Jesús a través de su
Palabra:
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GUIA: Agradecidos por tanto amor que brota del Corazón de
Jesús, queremos ahora presentarle nuestras súplicas. A cada
invocación vamos a responder:
“Haz nuestro corazón semejante al tuyo”
ORANTE 1:
-Te pedimos, Jesús, por todos aquellos que cargan pesadas
cruces, para que encuentren en tu Corazón el refugio que les
devuelva la paz. Oremos.
-Te pedimos, Jesús, por todos los que se han alejado de Vos,
para que puedan descubrir en tu Corazón la fuente de la
Misericordia. Oremos.
-Te pedimos, Jesús, por lo que se sienten llamados a formar
una familia, para que teniendo los mismos sentimientos de tu
Corazón puedan construir un hogar a semejanza de tu
Sagrada Familia. Oremos.
-Te pedimos, Jesús, por los que se sienten llamados a la
vocación sacerdotal, para que, habiendo sido alcanzados por
tu mirada amorosa sepan responder a tu llamado para
transformar su corazón en tu corazón de Buen Pastor. Oremos.
Podemos agregar espontáneamente y en voz alta nuestras
intenciones
Se expresan libremente oraciones de petición.
Se puede cantar un canto apropiado al momento de oración.
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Bendito sea el Corazón que proclama las Bienaventuranzas.
Bendito sea el Corazón suave y humilde que aligera nuestra
carga.
Bendito sea el Corazón que ofrece el perdón a los pecadores.
Bendito sea el Corazón que recibió tanta ingratitud a cambio de
su amor.
Bendito sea el Corazón abierto por la lanza.
Bendito sea el Corazón de donde surgió el agua del bautismo.
Bendito sea el Corazón de donde surgió la sangre de la nueva
alianza.
Bendito sea el Corazón de donde nació la Iglesia, la nueva
Eva.
Bendito sea el Corazón que nos ha dado a María por madre.
Se puede cantar un canto apropiado al momento de oración.
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ADORACIÓN EUCARÍSTICA
Tema: ADVIENTO
“Preparen el camino del Señor”
(Texto base: Mc. 1, 1-8)
El o los orantes, como así también los lectores, puede ser siempre la misma
persona que dirija la Hora Santa. Se recomienda la participación de varios de los
miembros para darle una mayor participación comunitaria. Los lectores, como así
también los orantes deberán, ser elegidos con anticipación para la realización
más espontanea de esta Hora Santa.
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ORANTE 2: Queremos que la espera de tu venida reafirme
nuestra esperanza en el encuentro definitivo al fin de los
tiempos y nos abra a la acción de tu gracia para que todos los
bautizados te experimentemos cercano y, desde la
particularidad de cada vocación, hagamos de la Iglesia tu
familia, signo de tu presencia en medio del mundo y de tu
cercanía a todos los hombres. Dejemos que seas vos mismo,
Palabra eterna del Padre que quisiste habitar entre nosotros
para que nosotros conociéramos a Dios, quien nos ayude a
mirar nuestras vidas, a pedir perdón y a disponernos para
recibirte.
LECTOR 1:
Preparemos el corazón para recibir la Palabra de Dios que
nace en nuestro corazón como Jesús en Belén.
LECTOR 2:
Del Evangelio según San Marcos:
“Comienzo de la Buena Noticia de Jesús, Mesías, Hijo de Dios.
Como está escrito en el libro del profeta Isaías:
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‘Mira, yo envío
a mi mensajero delante de ti para prepararte el camino. Una
voz grita en el desierto: Preparen el camino del Señor, allanen
sus senderos’, así se presentó Juan el Bautista en el desierto,
proclamando un bautismo de conversión para el perdón de los
pecados. Toda la gente de Judea y todos los habitantes de
Jerusalén acudían a él, y se hacían bautizar en las aguas del
Jordán, confesando sus pecados. Juan estaba vestido con una
piel de camello y un cinturón de cuero, y se alimentaba con
langostas y miel silvestre. Y predicaba, diciendo: ‘Detrás de mi
vendrá el que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy
digno de ponerme a sus pies para desatar la correa de sus
sandalias. Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero él los
bautizará con el Espíritu Santo’” (Mc 1,1-8). Palabra del Señor
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LECTOR 1: Juan el Bautista en el desierto exhorta a preparar
los caminos del Señor.
LECTOR 2: En el desierto lo esencial del ser humano y de la
vida se hace patente, no hay atracciones ni distracciones que
lo disimulen. Busquemos maneras de ir al desierto para
descubrir cuáles son los caminos por los que el Señor llega a
nosotros y a nuestros hermanos y cómo podemos facilitarnos y
facilitar a otros el encuentro. Busquemos silencio, tiempos de
oración, de reflexión, de adoración.
(Proponemos un momento de silencio. Luego se puede hacer un canto)
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ORANTE 1: Por nuestra falta de confianza en Dios que nos
lleva a no poner en sus manos todos nuestros proyectos,
esfuerzos y necesidades. Señor, ten piedad.
Todos: Señor, ten piedad
ORANTE 2: Dios todopoderoso tenga misericordia de
nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida
eterna.
Todos: Amén.
(Se realiza un canto penitencial)
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Que sea bendito en el misterio de su ayuno y de su tentación
en el desierto.
Que sea bendito por haber conocido la fatiga, el hambre, la sed
y la tristeza.
Que sea bendito por su predicación de la Buena Noticia.
Que sea bendito por sus signos de poder y de misericordia.
Que sea bendito por su amor y su obediencia hacia el Padre.
Que sea bendito por su predilección por los pecadores.
Que sea bendito en su pasión y su muerte en la Cruz.
Que sea bendito en su resurrección y su ascensión.
Que sea bendito por su eterna intercesión ante el Padre.
Que sea bendito en la espera de su regreso.
(Se realiza un canto de adoración o alabanza)
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ORANTE 2: Que nazca Jesús en el corazón de todos los
catequistas.
(Breve silencio)
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Oremos: Señor Dios nuestro, concede a quienes creemos y
proclamamos en este sacramento a Jesucristo, tu Hijo, nacido
por nosotros de María Virgen que padeció en la cruz, obtener
de esta fuente divina la plenitud de la salvación eterna. Por
Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
Si es Sacerdote o diácono, imparte la bendición final. Luego se reserva mientras
se canta.
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