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Unidad Matrimonial: Clave Espiritual

Reflexión Religión
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SITIO DE JERICÓ

DEL 12 AL 19 DE AGOSTO
“YO SERÉ UN PADRE PARA USTEDES Y USTEDES SERÁN MIS HIJOS E
HIJAS”. 2 COR 6,18

TEMA 2: LA UNIDAD DEL MATRIMONIO

Cuando Dios creó a Adán, le dio el trabajo de ponerle nombre a los animales.
Adán notó que las parejas de animales se complementaban entre sí. “Mas para
Adán no se halló ayuda idónea para él” (Génesis 2,20). No había ningún
complemento, ningún ayudante adecuado o digno para Adán.

Después de que Dios estableció una relación con Adán y le instruyó sobre el
conocimiento esencial de los dos árboles, tomó una de las costillas de Adán y creó
una mujer, una ayuda adecuada, especialmente para él. ¡Tanto el orden como la
manera en que Dios creó a Adán y Eva revelan cómo creó los roles de esposo y
esposa! Él creó no sólo a un hombre y una mujer, sino también la relación entre
el hombre y la mujer cuando instituyó el matrimonio. El papel del marido es amar
y dirigir, proveer y proteger. El papel de la esposa es apoyar a su esposo, aunque
en la actualidad esto suena como algo irrisorio, ofensivo, el Plan de Dios era ese,
hombre y mujer, trabajando juntos, por el bien común, uno proveedor, protector,
la otra, apoyo, ayuda, ánimo, y los dos, realizando todo esto, en amor.

Dios tenía una razón muy específica para crear la relación de esta manera. ¡Su
máximo propósito es expandir Su Familia de Padre e Hijo!

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios…” (Juan 1,1). ¡La palabra
con denota la relación espiritual más cercana que pueden tener dos seres! Dios y
el Verbo no tienen una relación matrimonial, ¡pero Dios puso la esencia de su
relación en la relación matrimonial! El Verbo era el asistente de Dios. Se
complementaban perfectamente. Y había gobierno: el Verbo se sometía
perfectamente a Dios en todo, y tenían una unidad perfecta y maravillosa.

Dios quería que Adán y Eva, y toda la humanidad (a través del matrimonio y la
familia), experimentaran el mismo nivel de unidad que Dios y el Verbo siempre
han experimentado, ¡porque la unidad genera felicidad, paz y gozo!

Cuando el Verbo se convirtió en Jesucristo, dijo: “¿No han leído que el que los
hizo al principio, varón y mujer los hizo, y dijo: Por esto el hombre dejará padre y
madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne? Así que no son ya
más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios unió, no lo separe el hombre”
(Mateo 19,4-6).
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DEL 12 AL 19 DE AGOSTO
“YO SERÉ UN PADRE PARA USTEDES Y USTEDES SERÁN MIS HIJOS E
HIJAS”. 2 COR 6,18

“Los dos” se refiere a masculino y femenino. El hombre y la esposa se convierten


en “una sola carne” no sólo físicamente a través del sexo, sino también mental,
emocional y, lo más importante, espiritualmente. Por eso es que Dios es quien
une al hombre y a la esposa en matrimonio. ¡El matrimonio les permite lograr
mejores y más grandes cosas juntos, complementándose entre sí a través de una
unidad resplandeciente de mente y propósito!

A través del matrimonio, Dios quiere que el hombre experimente esa unidad
gozosa y estimulante que Él y el Verbo experimentan. Sólo mediante el
cumplimiento de los roles designados por Dios como esposo y esposa, los
hombres y las mujeres pueden experimentar este tipo de unidad. Y para hacer
eso, el esposo y la esposa deben ser guiados no por el espíritu de este mundo
sino por el Espíritu de Dios.

“Juntos no es sinónimo de unidos”. Además, esta unidad no significa que el


hombre y la mujer pierden su personalidad, sino que cada uno contribuye al buen
funcionamiento y armonía en el hogar.

La armonía en el matrimonio es parecida a la que existe en entre el Padre, el Hijo


y el Espíritu Santo. Son uno en propósito y operan para obtener el mismo fin. No
se confunden, sino que operan en completa y total armonía.

Si el esposo y la esposa no están ‘unidos’ en cuanto a la fe, habrá problemas en


el matrimonio, o por lo menos habrá cierta des-unidad religiosa. Sin embargo,
pensamos que hay otro aspecto que puede causar cierto tipo de diferencias entre
matrimonios el cual puede afectar la relación matrimonial, aunque ambos sean
creyentes. Pero aun así debemos de estar dispuestos a trabajar en esta unidad.

Unidad Intelectual:
La unidad intelectual de la pareja tiene que ver con la unidad que se consigue por
medio de ‘compartir’ los mismos intereses intelectuales:

El tipo de libros (temas) que leen cada uno


Interés en las noticias y acontecimientos
El tipo de tema que le interesa hablar
La manera en que piensan sobre los distintos asuntos
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Unidad Social
La unidad social de la pareja tiene que ver con los intereses sociales de cada uno.
Nosotros somos criaturas sociales, pero si el esposo y la esposa no tienen los
mismos (o similares) intereses sociales van a haber problemas en la pareja.
Ejemplos:

Intereses:
· Cuánto tiempo al día pasa él o ella frente al televisor
· Cuáles son los intereses musicales (opera, ballet, música religiosa)
· Qué tipo de actividades recreativas disfrutan (viudas del futbol)
· Es uno de ellos un fanático de los deportes

Personalidad:
· ¿Qué tipo de persona eres?
· Introvertida o Extrovertida, Amistosa o Solitaria

¿Significa esto que los intereses sociales o la personalidad de ambos deben ser
idénticos? No necesariamente, pero debe haber un buen fundamento. Debe haber
suficiente terreno común entre ambos que ayude para que la relación sea más
armoniosa, menos problemática.

Unidad Espiritual
Hay aspectos en cuanto a este tipo de unidad que son de suma importancia. A
veces los dos son de la misma creencia, asisten a la misma iglesia y tienen una
fe común en Cristo, pero tienen distintos intereses espirituales. Por ejemplo:

Cuál es su visión de la vida cristiana


Cuál es su visión del llamado al servicio de un apostolado
Esposa de un diácono, ministro
Esposo de la cantante
Actividad espiritual (oración, ayunos, retiros, etc.)

Unidad Física
La unidad física es normalmente fácil de conseguir en la pareja, particularmente
al principio de la relación cuando ambos están ‘sumamente enamorados’ y con un
fuerte atractivo físico entre ambos. El fundamento para este tipo de unidad es el
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‘atractivo físico en la pareja’. Sin embargo, construir un matrimonio basados en la


‘unidad física’ es un problema.

Las relaciones sexuales son para el matrimonio.


El propósito de la unión física es para el placer como la reproducción.

En el matrimonio se crea una unión que antes no existía. El esposo y la esposa


ahora forman una unidad al mismo nivel de autoridad. Dios, de una manera
misteriosa, ahora trata más directamente con ellos, sin la mediación de la
autoridad de sus padres.

Esto es difícil de entender, pero ocurre en todo matrimonio: dos personas ahora
se unen y Dios trabaja con ellos directamente de nuevas maneras.

Este nivel de unión en el matrimonio consiste en un pacto. Casarse es un


compromiso sin vuelta atrás. Como pastores, padres, e iglesia, estamos
testificando que creemos eso cuando celebramos una boda. Se trata de un
milagro, porque tiene que ver con la creación de Dios, haciendo a dos personas
el uno para el otro en un proyecto que comenzó en la eternidad.

En la unión matrimonial hay un pacto, un reconocimiento, y un compromiso. Pero


hay mucho más.

Dios no diseñó tu matrimonio para que opere correctamente si solo estás unido
en lo físico a tu cónyuge, o en lo emocional. Para que una pareja opere en el
diseño de Dios, debe estar unida en lo espiritual, y así representar mejor una
imagen de la relación entre Jesús y su iglesia (Ef. 5,22-32).

El reto para ustedes, los matrimonios, es, ¿cómo tomar su relación, y con la ayuda
de Dios, llevarla al próximo nivel? ¿Cómo disponer sus corazones para que el
sello inequívoco de nuestra unidad sea su unión espiritual?

La clave está en buscar el rostro de Dios para que Él pueda unirlos. Tengo la
convicción de que eso puede marcar toda la diferencia en sus matrimonios. Él nos
hizo, Él nos llamó, Él nos perdonó y nos perdona, y Él es nuestro sustento.
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La meta en el matrimonio es más que estar ‘juntos’, es la unidad. Para el buen


funcionamiento del matrimonio debe haber “UNIDAD” en ciertas áreas
importantes entre ambos cónyuges; deben estar “en común”. Esta unidad es
imposible sin la guía y ayuda del Espíritu Santo en nuestras vidas. Cada uno de
nosotros debemos someternos a su guía diaria para alcanzar esa comunión
matrimonial.

El reto como matrimonio es poder llegar al acuerdo, aun en medio de las


diferencias. Aquí algunos consejos bíblicos para llegar a un común acuerdo
sabiamente:

Procuren ir unidos a la presencia de Dios:


Porque donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo, en medio de ellos
(Mt 18,20).

Procuren ir en un mismo sentir de oración delante de Dios para recibir la


revelación divina:
Todos éstos estaban unánimes, entregados de continuo a la oración… (Hechos
1:14)

Procuren buscar la dirección divina yendo delante de Dios en común


acuerdo:
Además, os digo, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo sobre cualquier
cosa que pidan {aquí} en la tierra, les será hecho por mi Padre que está en los
cielos. (Mateo 18,19)

En el acuerdo y la unidad hay poder. Hay poder para pedir, clamar y recibir la
bendición divina. Está de ustedes ponerse de acuerdo para obtener la bendición
de Dios como pareja y para sus familias.

Que el Dios de la paciencia y de la consolación les conceda a ustedes un mismo


sentir, según Cristo Jesús, para que todos juntos y a una sola voz glorifiquen al
Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo (Romanos 15,5-6).
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ORACIÓN POR LOS MATRIMONIOS

Padre amado, gracias por el sacramento del matrimonio. Gracias porque Tú has
permitido a estos hermanos y hermanas aquí presentes, encontrarse y unirse.
Estos matrimonios son un regalo tuyo y te alabamos por tu bondad. Ahora te
rogamos, Señor, que los protejas de los ataques del enemigo. Sabemos que su
labor es crear división y destruir, por eso te pedimos que los guardes de sus
ataques y los ayudes a mantenerse atentos, protegiéndose el uno al otro.

Dales sabiduría y discernimiento para estar alertas ante las trampas que el
enemigo ponga frente a ellos. Ayúdalos a tener claro lo que viene de ti y lo que
no. Que permanezcan unidos el uno al otro y unidos a ti, la fuente del verdadero
amor. Por favor, ayúdalos a glorificarte con su unión y a ser ejemplo para otros de
lo que es vivir unidos por ti.

Ayúdalos a detenerse cuando algo los moleste, que no se dejen llevar por el enojo
o la confusión. Ayúdalos a buscar tu rostro y tu dirección, a hablar palabras que
edifican y a actuar como tú lo deseas. Protégelos de tentaciones, de situaciones
o personas que desean hacerles caer. Dales la entereza para decir no, y
enfocarse en fortalecer su matrimonio y adorarte a ti.

Padre Dios, confiamos que con tu protección y con la unción de tu Santo Espíritu
sobre ellos, vivirán muchos años más juntos y llenos de tu amor. En ti confiamos,
nuestro Señor y Dios.

Señor amado, muchas gracias por la bendición del matrimonio. Gracias por tu
cuidado sobre los matrimonios día tras día. Gracias porque contigo pueden seguir
adelante incluso en medio de las situaciones difíciles que se les presentan.
Gracias por la obra que has hecho en ellos durante todos estos años y gracias por
ayudarlos a llegar hasta aquí.

Padre, te rogamos que fortalezcas su unión y los ayudes a permanecer unidos.


Son muchas las actividades y las personas que claman por su atención. Ayúdalos
a seguir dándose prioridad el uno al otro, a desear compartir los momentos más
importantes el uno con el otro y a trabajar activamente por su unidad como pareja.
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“YO SERÉ UN PADRE PARA USTEDES Y USTEDES SERÁN MIS HIJOS E
HIJAS”. 2 COR 6,18

Señor, ayúdalos a estar atentos ante cualquier amenaza a su unidad. Que no


permitan que nada ni nadie se meta entre ellos y cause separación. Que
permanezcan unidos, emocional, física y espiritualmente, conectados el uno al
otro y firmes en ti. Fortalece su andar contigo, y que, según crezcan más cerca de
ti, se acerquen más el uno al otro.

Gracias por todo lo que has hecho en estos matrimonios hasta el día de hoy. Y
gracias porque podemos tener la certeza de que seguirás con ellos, ayudándolos
en su caminar juntos. Amén.

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