MASONERIA Y CÁBALA IV
SIMBOLISMO
MASÓNICO-
CABALÍSTICO
LA TRADICIÓN INICIÁTICA DE OCCIDENTE
JOAN-JOSEP DURAN MIRÓ
02/08/2024
La masonería continúa siendo la depositaria de la tradición iniciática occidental.
Estas páginas pretenden aproximarse a algunos de sus símbolos sabedores que son
inagotables. Las diferentes percepciones que nos transmitirán a través del tiempo
serán el resultado del progreso masónico.
SIMBOLISMO MASÓNICO-CABALÍSTICO
ÍNDICE
¿QUÉ ES LA CÁBALA?.................................................................................................5
EL ZOHAR…………………………………………………………………………………….5
EL MISTERIO DE LA CREACIÓN……………………………………………………..6
LOS TRES PUNTOS Y EL TETRAGRAMA………………………………………….9
GUEMATRÍA………………………………………………………………………………..10
EL REY SALOMÓN Y SUS SELLOS…………………..…………………………..….10
SOBRE EL NOMBRE DE DIOS………………………………………………………...12
DIOS, ARQUITECTO DEL UNIVERSO………………………………………………12
LOS HIJOS DE LA VIUDA…………………………………………………..……………12
LAS DOS COLUMNAS……………………………………………………………….……14
EL GUARDIÁN DEL UMBRAL…………………………………………………….…...16
CÁBALA Y EMOCIONES EN LA LOGIA……………………………………….……16
LAS PUERTAS DEL SOL………………………………………………………….…...…17
CAVERNA INICIÁTICA Y LAS PUERTAS SOLSTICIALES…………..…....….17
SOLSTICIO DE VERANO………………………………………………………………...21
SIMBOLISMO DEL NÚMERO 3…………………………………….….……………..22
EL SECRETO ……………………………………….………………………...……..………23
ALQUIMIA…………………………………………………………………….….…….….…24
SOLVE ET GOAGULA…………………………………………………….…………….....25
LA SABIDURÍA………………………………………………………………..…….……....25
EL ROSARIO DE LOS FILÓSOFOS……………………………………………..….…26
BASILIO VALENTÍN (1394-1458)…………….…………………………….…..….27
YOHANÁN BEN YISHAQ ALEMANNO (1435-1504)…….………….………..27
MICHAEL MAIER(1569-1622)………………………………………………….…....27
ELIAS ASHMOLE (1617-1692)……………………………………………….……...28
LA CÁBALA CRISTIANA ……………………………………………………….….……29
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LA TETRAKTYS…………………………………………………………………….......…31
EL ÁRBOL DE LA VIDA .………………………………………………………..………31
EL NUEVO TESTAMENTO SIRÍACO……………………………………….………32
CÁBALA HERMÉTICA………………………………..………………….………….…..34
LA ANTIGUA ORDEN DE LOS JARDINEROS LIBRES…………………….....34
LA MENORÁ………………………………………………………………………..…..…..35
LA VÍA INICIÁTICA……………………………………………………………..……..…36
SOBRE LOS MISTERIOS…………………………………………………………...……37
LOS CUATRO ELEMENTOS Y LAS CUATRO PURIFICACIONES……....…38
LA PALABRA PERDIDA ……………………………………………………...…………39
EGREGOR Y ENTIDADES COLECTIVAS……………………………….…………40
LA HORA DEL SÍMBOLO VISIONARIO…………………………………..……….41
LOS SÍMBOLOS DEL CAMINO……………………………………………..........……41
LA TORRE DE BABEL……………………………………………..........…………….…42
LA EXPULSIÓN DEL PARAISO……………………………………………..........……42
EL OJO QUE TODO LO VE……………..……………………………………..........……43
LOS CUATRO PRINCIPIOS GEOMÉTRICOS…………………………………..…44
LA ESTRELLA DE DAVID Y EL NÚMERO 7………………………………..……45
CONTEMPLANDO LA SHEKHINAH……………………………………………......45
SOBRE LA ORIENTACIÓN DE LA LOGIA…………………………………………46
COMO ES ARRIBA ES ABAJO……………………………………………..........………48
LOS CAINITAS……………………………………………..........................................……48
EL COLOR ROJO DE LA LOGIA……………………………………………..........……49
LOS SIETE PASOS DEL MAESTRO MASÓN…………………...………………..…50
ARISTÓTELES Y MAIMÓNIDES……………………………………….…..........….…50
CÁBALA MASÓNICA……………………………………………..............................……51
EL LIBRO DE LA FORMACIÓN Y LA PALABRA PERDIDA…………...………52
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EL TRIANGULO DORADO Y EL NOMBRE INEFABLE……………..………..52
REVELACIÓN Y CONOCIMIENTO DIVINO………………………………….…..53
LA MASONERÍA CATÓPTRICA VERTICAL………………………………….….54
LOS NIVELES DEL ALMA……………………………..………………………….……55
ESOTERISMO Y MASONERÍA……………………………………………….……….56
LUZ, MÁS LUZ……………………………………………………….……………………..60
METAFÍSICA PITAGÓRICA EN LA LOGIA……………………………………….61
BIBLIOGRAFÍA………………………………………………………….………….....…...62
WEBGRAFÍA…………………………………………………………………………..……71
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¿QUÉ ES LA CÁBALA?
La cábala puede definirse como el compendio de conocimientos sobre Dios, el
cosmos y el ser humano que se han ido acumulando durante la historia de la
mística judía. La palabra cábala puede traducirse como “recepción” en el sentido
que estos conocimientos, hasta el siglo XX, siempre fueron transmitidos por
tradición oral y de manera secreta, de maestro a discípulo.
La cábala comprende un corpus de sabiduría que pretende el crecimiento interior
del ser humano y el desarrollo de todo su potencial en lo que hoy en se conoce
como “expansión de la conciencia”. La cábala sostiene que el ser humano
(microcosmos) es un fractal del Universo (macrocosmos), de este modo se
considera que entendiendo las leyes que operan en el Universo se puede entender
la naturaleza del alma humana, su estructura y su comportamiento.
A grandes rasgos se ha considerado la existencia de dos grandes corrientes
cabalísticas, el teosófico-teúrgica y la extática. La primera teoriza sobre la
estructura del mundo divino y la forma en que el ser humano puede contribuir a su
armonía a partir de su actitud personal. Según esta corriente cosmológica, Dios
precisa del trabajo del hombre para que el mundo sea perfeccionado. La cábala
extática tiene un cariz más antropomórfico, lejos del deseo de influir en la armonía
de la creación, busca la experiencia mística del individuo, el contacto directo con la
divinidad.
Una tercera corriente cabalística es la mágica, que pretende despertar las aptitudes
ocultas de los seres humanos que permiten operar la realidad cotidiana. Podemos
resumir que la cábala teosófica, también llamada clásica, se focaliza en la
comprensión del Universo; la cábala extática en el aspecto espiritual y psicológico
del individuo, y la cábala mágica desea activar sus poderes ocultos.
EL ZOHAR
Desde la antigüedad los hombres que han tenido inquietudes espirituales se han
esforzado por dar respuesta a las pregunta existenciales, ¿Quiénes somos?, ¿De
dónde venimos? y ¿A dónde vamos? El Zohar, escrito por Moisés de León a finales
del siglo XIII, también se suma a esta quimera atávica, pero a diferencia de las
religiones dogmáticas, su lenguaje críptico da lugar a más preguntas que
respuestas. Sin duda nos enfrentamos a un libro sapiencial e iniciático en el sentido
que, cómo se explica en las primeras páginas del prólogo, la búsqueda de
respuestas a partir de las dudas será el método que irá abriendo nuestra mente a
las nuevas percepciones de la realidad.
El Zohar puede ser definido tanto como un tratado cosmogónico como teológico.
Para los cabalistas el hombre se manifiesta como un microcosmos que es fractal
del macrocosmos integrado por las partes visibles e invisibles del cosmos. Si
conseguimos entender cómo fue creado el Universo y cuáles son sus leyes, por el
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principio de correspondencia, encontraremos las respuestas de la naturaleza del
espíritu, del alma y del cuerpo humano.
En las páginas del Zohar, cuando apliquemos la máxima “lee, lee y relee” iremos
desvelando partes de su sabiduría oculta, que no es otra que la que pretende
despertar nuestra mente. Como si fuera un extenso koan, los escritos del Zohar
desafiarán nuestra mente lógica con el fin de fomentar nuestra iluminación o
comprensión intuitiva.
Cuando navegamos por internet podemos leer artículos y visionar algunos
reportajes con cierto sesgo sensacionalista que nos hablaran de las maravillas
sobrenaturales que nos comportará la adquisición y/o lectura de este libro. No
seré yo quien desmienta ni quien secunde esta idea. Lo que si debemos tener en
cuenta es que la lectura del Zohar puede suponer cierta frustración para quien se
adentre en sus páginas sin tener unos conocimientos básicos de cábala, en especial
los relacionados con la cosmogonía y el árbol sefirótico.
En el Zohar, a partir de una cosmovisión dualista entre el creador y la creación, el
cabalista se enfrenta a un diálogo que lo conduce al límite de un conocimiento que
sólo puede ser franqueado, en este caso, por la revelación del profeta Elías. Este
límite denominado Petaj Einain (la puerta de los ojos) se sitúa en el horizonte
cosmológico, más allá de las siete esferas planetarias que se corresponden
simbólicamente a los 7 ojos de Dios (las siete luces de la menorá).
Los protagonistas del diálogo son MAH (la pregunta ¿Qué? efectuada por el
cabalista) y MI (¿Quién?), el creador oculto que tiene todas las respuestas y del que
nada podemos saber. Por medio de la insistencia en las preguntas sin respuesta el
cabalista ira estableciendo las conexiones necesarias al tiempo que desarrollará su
potencial mental. La meditación, la imaginación, la inspiración y la visión serán
algunos de los recursos que le permitirán acercarse a las deseadas respuestas.
En la tradición masónica MAH (la pregunta) esconde el sentido de la Palabra
Sagrada del MM. La respuesta (MI) corresponde a la anhelada Palabra Perdida. El
proceso iniciático es el puente que conduce de la una a la otra.
EL MISTERIO DE LA CREACIÓN
Isaac ben Salomó Lúria (1534-1572) es considerado uno de los cabalistas más
grandes de toda la historia. Nació en Jerusalén, de padre asquenazita y de madre
sefardí. Su teoría cosmogónica se conoce con el nombre de “Cábala Luriánica” y es
la más aceptada en los tiempos actuales.
Isaac Lúria explicó a sus alumnos que el Ein Sof (el Dios incognoscible e Infinito)
creó el mundo para comprenderse mejor a sí mismo. Al ser infinito no tenía forma
ni propósito, era pura energía vibratoria. Para permitir la creación se retiró de sí
mismo para posibilitar un espacio vacío (tzimtzum), de esta forma creó el espacio-
tiempo (Big-Bang) desde la nada.
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Según la cosmología luriánica a partir del Tzimtzum se fueron creando hasta 5
universos concatenados distintos, cada uno más denso y frío que el anterior.
Podemos interpretar que este proceso seguiría la posible secuencia: Información,
vibración, luz, energía, materia. Los cinco universos creados se conocen con los
nombres:
Olam Adam Kadmon (Universo del Hombre Primordial)
Olam Atzilut (Universo de la Emanación)
Olam Brià (Universo de la Creación)
Olam Yetzirà (Universo de la Formación)
Olam Assià (Universo de la Acción)
De estos cinco universos los dos primeros se situarían en el Ein-sof (Infiniti) y los
tres siguientes en nuestro Universo espacio-temporal conocido,
Adam Kadmon: Es el universo más elevado y forma parte del infinito (Ein Sof).
Definido por la tradición como el Hombre Primordial, representa el pensamiento
de la creación, el plan general. Es la primera autocontracción del infinito
(Tzimtzum Álef)
Atzilut: También posicionado en el infinito hace referencia al segundo universo
creado en el Tzimtzum Bet. También se conoce como universo de la emanación o
de la rectificación.
Briá: Universo de la Creación. Es el tercer universo. Ya nos encontramos en la
dimensión del espacio-tiempo, el Big-Bang. Místicamente se conoce como el
Universo de la Merkabá, el Universo del Trono Divino de la visión del profeta
Ezequiel o el Universo de Metatron.
Yetzirá: Universo de la Formación. Es el cuarto universo, el de la formación donde
la energía inicial se va concentrando para dar lugar a la materia.
Asiá: Universo de la Acción. Es el quinto universo o mundo. El de la materia en el
que vivimos físicamente, el que podemos captar con nuestros sentidos.
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Esta imagen, que pertenece a un manuscrito masónico francés del Rito Escocés
Antiguo y Aceptado, podemos visualizar lo cosmología cabalística. De abajo a
arriba podemos apreciar los cuatro mundos de la cábala, Asiá, Yetzirá, Briá y
Atzilut, más arriba quedaría el mundo de Adam Kadmon que junto al de la
emanación (Atzilut) formarían parte del Ein-Sof (Infinito). Entre las letras del
alefato podemos apreciar el Nombre Más Sagrado de Dios (YHVH). Entre el resto
de símbolos que aparecen podemos identificar las alas, las garras de águila y las
figuras serpenteantes como representación de la ascensión a través de la
concatenación de los mundos.
En el vértice del triángulo podemos detectar la primera vocal Kamets que se
relaciona con Keter y el mundo o Universo de Adam Kadmón, donde no existe ni
tempo ni espacio. En la base del triángulo detectamos la vocal Pataj que se asocia a
la sefira Jojmà y al mundo de Atzilut. Un poco más abajo detectamos los dos
puntos, uno junto a la balanza y el otro junto a la espada. Ambos representan la
vocal Tseré, o lo que es lo mismo la sefirá Biná y el Mundo de Briá. Nos
encontramos ya en el mundo de Bet, en la dualidad del espacio-tiempo.
Llama la atención la sucesión numérica que a partir del 1 se incrementa
indefinidamente en múltiplos de 10. Nos encontramos aquí con la fractalidad de la
creación que queda representada en el árbol cabalístico. El numeró 1 simboliza la
unidad no fragmentada en el mundo de Adam Kadmón. El 10 correspondería a
Atzilut (el mundo de la emanación) dónde se revelan las 10 sefitot del Universo de
Adam Kadmon. El número 100 correspondería al mundo de la creación (Briá)
puesto que cada sefira lleva en su interior por fractalidad un árbol de la vida entero
(10x10). A Yetzirá les correspondería el nivel de fragmentación 1000 y al Mundo
de Assià 10.000. El número 100.000 creo que nos indica que la fractalidad continúa
indefinidamente como nos enseña en la actualidad el conjunto de Mandelbrot.
Otro aspecto interesante del dibujo y que dejaremos para más adelante es dónde el
autor sitúa al Gran Arquitecto del Universo (Dios) que identificamos en el triangulo
flameante.
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LOS TRES PUNTOS Y EL TETRAGRAMA
El profesor Francisco Javier Perea Siller, en un artículo sobre Fray Luís de León y la
cábala cristiana, apunta que en el siglo XVI, tanto Alonso de Orozco como fray Luis
de Leon:
“señalan que el nombre de Yahveh (YHVH), el Tetragrama, se suele escribir
con tres signos (.·.) que representan la Trinidad” (Perea, 1996/97)
La profesora Catherine Swietlicki considera que representar de esta manera el
Tetragrama era común entre los cabalistas cristianos de la época. Los tres puntos
son tres letras Yod. Años atrás Johannes Reuchlin ya había afirmado que los
cabalistas guardan el misterio del Tetragramatón al escribir el nombre divino con
tres yods .·.
El concepto de los tres puntos aparece en el Zohar, concretamente en la sección, de
Bereshit donde podemos leer: “Este punto sembró en el interior de ese Palacio el
misterio de tres puntos: jolam, shuruk, jirik, y cada uno fue incluido uno en el otro
y devienen en un solo misterio”.
Este párrafo hace referencia al principio de la creación a partir del resplandor
inicial, los tres puntos son el nombre de las tres vocales hebreas asociadas a los
elementos aire, fuego y agua, y a las sefirots Tiferet, Hod y Netzaj, en clara alusión
la Palabra (voz) como principio de la creación.
Catherine Swietlicki apunta: “En “La Doctrina del éter” por Moisés de León,
el autor principal del Zohar, la yod queda descrita como “el misterioso
punto oculto, el origen de todos los orígenes”(Swietlicki, 1987)
La cábala también considera que las 4 letras del Nombre más Sagrado de Dios (el
Tetragrama YHVH) también esconden el misterio de la creación que tuvo lugar en
cinco fases como resultado de la contracción de la Luz Divina (Tzimtzum). El
creador fue ocultando su luz para que la existencia en el plano material fuera
posible.
Estas cinco etapas se conocen como los cinco universos:
“Adam Kadmón” (Hombre Primordial). Ápice de la letra Yod.
“Atzilut”, mundo de la emanación. Letra Yod.
“Briá”, mundo de la creación. Letra Hei.
“Yetzirá”, mundo de la formación. Letra Vav.
“Asiá”, mundo de la acción. Segunda letra Hei.
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GUEMATRÍA
La guematría es un método que emplean los cabalistas para poder interpretar y
descifrar el sentido secreto de palabras y textos. Para ello se basan en el valor
numérico que tienen las letras del alfabeto hebreo. Este valor numérico lo
podemos comparar al número atómico de tabla periódica de los elementos
químicos.
La guematría considera que las palabras que tienen el mismo peso numérico están
relacionadas porqué provienen de la misma raíz, por lo tanto a través del estudio
comparativo lograremos profundizar en su comprensión.
Ejemplo 1
“Dios es amor”:
יהוהDios (YHVH) =26 (valor numérico)
Amor (Ahabah): אהבה1+5+2+5=13 (valor numérico)
Los cabalistas explican que cuando dos se aman (13+13) aparece Dios (26)
Ejemplo 2
Adam se escribe con las letras ( אדםálef, dálet y mem).
La álef tiene el valor numérico 1
Dálet y mem forman la palabra Dam, que significa “sangre”. Su valor numérico es
44.
A partir de la descomposición guemátrica del nombre de Adam los cabalistas
interpretan que Adam es la suma de 1+44. La letra álef haría referencia a la
divinidad (espíritu) y la palabra “dam” al hombre hecho carne (materia). Así
veremos que Adam (el hombre) está formado por cuerpo y espíritu.
Una de las interpretaciones de la expulsión de Adam del paraíso explica que fue
debida a que el primer hombre no supo contener sus emociones, desvelando que la
materia prevaleció sobre el espíritu. Esta imagen la vemos representada en el
grado de aprendiz cuando la escuadra subyuga al compás.
EL REY SALOMÓN Y SUS SELLOS
Salomón o Shlomó ha Melej es considerado uno de los más sabios hombres de
todos los tiempos, un rey magnánimo y justo. Hijo del Rey David, reinó durante 40
años y mantuvo a Israel unido y en paz. Constructor del Primer Templo, terrenal y
celestial, su vida no está exenta de errores ni magia. Mujeres, devoción, sabiduría,
rigor cuando era necesario; la descripción sobre la vida y obra de Salomón que
figura en el Libro I de Reyes está llena de detalles interesantes. La utilización de su
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sello (el sello de Salomón o estrella de David) tiene grandes aplicaciones en la
Cábala Maasit.
La obra más importante del Rey Salomón fue la construcción del Primer Templo. El
Talmud y varias leyendas hebreas explican con detalle cómo el Rey Salomón se
puso en contacto con las razas demoníacas de las profundidades de la Tierra para
asistirle en la construcción del Templo, concretamente se reunió con Asmodeo,
príncipe de los demonios. Según el rabino Ariel Bar Tzadok “Estas razas de otros
seres de nuestra dimensión paralela, con voluntad y alegría cruzaron la frontera
dimensional para construir el edificio que serviría para alabar al Creador”.
Esta historia nos cuenta que mientras se estaba construyendo el templo en nuestra
realidad física, en otra dimensión paralela también se estaba edificando el mismo
templo. Sí en el templo terrestre los humanos eran quienes adoraban al creador, al
otro templo le adoraban las fuerzas luciferinas.
Algunos cabalistas explican también que si bien el templo terrenal fue destruido, el
otro templo, el celestial, no lo fue del todo y aún conserva algunos restos. Será
trabajo del cabalista acceder por medio de la meditación al templo astral que
todavía se conserva.
La doble construcción del templo terrestre y del templo celestial nos enseña que
los seres humanos, aunque no lo percibamos, habitamos las dos dimensiones
simultáneamente. El Sello de Salomón tiene la facultad de unirnos a esta dimensión
paralela haciéndonos percibir la unidad de la creación y liberándonos de la visión
fragmentaria de la realidad.
Paracelso en “La filosofía oculta” nos habla de los sellos del Rey Salomón: «Yo no
voy a tratar aquí más que de dos pentáculos que son mucho más poderosos que los
demás pentáculos, caracteres y sellos.
El primero se compone de dos triángulos, colocados uno sobre otro, de modo que
constituyen siete espacios y presentan seis ángulos exteriores; en estos seis
ángulos se escriben las letras del nombre muy noble del dios Adonai. He aquí el
primer pentáculo. El segundo es mucho mejor, tiene una virtud mucho más eficaz.
Tres ángulos están enlazados de forma que constituyen seis espacios y presentan
cinco ángulos exteriores; en estos ángulos se escriben las sílabas muy poderosas y
nobles del nombre divino Tetragramatón, en el orden estimado.
Los israelitas y los judíos nigromantes se sirven a menudo de estos dos pentáculos
tan poderosos que son capaces de combatir los espíritus, el diablo, los maleficios,
las obras mágicas, los hechiceros, mejor que todos los demás pentáculos reunidos;
ellos liberan a las personas forzadas por encantamientos, de actuar contra su
voluntad y su naturaleza o que sientan dolores durante determinados días y ciertas
horas. Estos dos pentáculos pueden servir contra los espíritus que habitan los
cuatro elementos».
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SOBRE EL NOMBRE DE DIOS
En Éxodo 6:2 leemos: “Dios le habló a Moisés y le dijo: Yo soy YHVH. Me revelé ante
Abraham, Isaac y Jacob como Dios Todopoderoso (El Shadai), y no les permití que
Me conocieran por Mi nombre YHVH”.
En el “Cuzary” se nos explica que todos los nombres de Dios, a excepción del
Tetragramatón, corresponden a atributos o semblanzas que pueden comprender
los hombres por medio de sus pasiones. Por su parte el nombre YHVH denota la
total trascendencia de Dios.
En Isaías 52-6 leemos “Conocer el nombre de Dios en el verdadero sentido es algo
grandioso”.
Los cabalistas sostienen que los patriarcas recibieron la profecía en un nivel de
consciencia asociado al nombre El Shaday (séfira Yesod), y Moisés la recibió des de
una séfira más elevada Tiferet, por este motivo Dios se dio a conocer con su
verdadero nombre.
En el R.E.A.A no será hasta los grados 13º y 14º cuando al MM le será revelado el
Nombre más Sagrado del G.A.D.U.
DIOS, ARQUITECTO DEL UNIVERSO
Plantón fue primer pensador que concibió a Dios como un “Arquitecto del
Universo".
En el "Timeo"podemos leer: […] ¿Cuál es en este caso el autor y padre de este
universo? Es difícil encontrarlo; y cuando se le ha encontrado, es imposible hacerle
conocer a la multitud. En segundo lugar, es preciso examinar conforme a qué
modelo el arquitecto del universo lo ha construido […]
Por su parte el filósofo judío Filón de Alejandría, profundizó y desarrolló la idea de
un Dios arquitecto que se baso en un plano para construir el Universo. Dios es el
arquitecto, el mundo inteligible será el plano y la casa a construir el orden de lo
sensible.
LOS HIJOS DE LA VIUDA
Los masones son conocidos como “Los Hijos de la Viuda”. Esta denominación ha
dado lugar a diferentes elucubraciones sobre la identidad de esta enigmática viuda.
Entre las distintas candidatas que podemos encontrar, relacionadas la leyenda
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masónica, en primer lugar debemos citar a la madre del arquitecto del Templo de
Salomón, Hiram, que aparece en Reyes VII 14 cómo hijo de una mujer viuda de la
tribu de Neftalí.
Otra candidata relacionada con el arquitecto del Templo se basa en la el relato de
Gerard de Nerval “Historia de la Reina de la Mañana y de Solimán Príncipe de los
Genios”. El autor de esta narración, que también era masón, aseguró que la escuchó
en Estambul y describe la leyenda completa del tercer grado masónico, que
también, según algunos historiadores, está basada en un manuscrito árabe.
Este relato describe el enamoramiento de la Reina de Saba y el arquitecto Hiram
durante la visita que hizo al Rey Salomón. Gerard de Nerval llega a la conclusión
que los Hijos de la Viuda son los descendientes de la relación que mantuvieron
arquitecto Hiram y La Reina de Saba.
Atendiendo al origen bíblico denominación “Hijos de la Viuda” podemos encontrar
una tercera candidata en la viuda Ruth que se casó con Boaz, antepasado del Rey
David.
J.S.M. Ward, busca a la viuda en las sectas gnósticas y apunta a a la madre del dios
babilónico Tammuz cómo posible candidata, sin olvidarse de citar, en un salto en el
tiempo, a la madre de Perceval. Entre algunos cabalistas cristianos la Virgen María
también asumió ese rol. Más aceptación que estas tres últimas candidatas ha
tenido Isis, la diosa viuda de Egipto.
Shentayt es la diosa egipcia cuyo nombre significa “viuda”. Podemos encontrarla
representada con los atributos de Isis, Neftis o Hator. Está vinculada al rito
mistérico del asesinato y desmembramiento de Osiris.
En el templo de Dendera la encontramos pesando grano en una balanza. La imagen
se acompaña del siguiente texto: “Palabras que pronunciará Shentayt la venerable,
la soberana del santuario, la que hace crecer la cebada con su trabajo, la que desde
el atardecer hasta el amanecer transmuta la cebada con su poder mágico
engrandecido por los dioses, la que revive la momia de su hermano en el Templo
de Oro".
Este rito iniciático de muerte y renacimiento también lo encontraremos en el mito
de "Dionisos y los Titanes", así como en el del arquitecto Hiram.
No sabemos ni cuándo ni dónde surgió la denominación “Hijos de la Viuda” pero
algunas interpretaciones descartan a Babilonia y a Egipto basándose que la
leyenda principal de la masonería transcurre en el reino del Rey Salomón.
Babilonia y Egipto, para los judíos, son el pasado y la esclavitud. En concreto Egipto
(Misraim, tierra estrecha) simboliza el bajo nivel de consciencia que se trasciende,
simbólicamente, con el paso del Mar Rojo.
Otros autores apuntan que la denominación “Hijos de la Viuda” quizás no haga
referencia a ninguna madre en concreto, pero si a alguna descendencia o linaje. Si
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recurrimos a la guematría veremos que la palabra “viuda” tiene el valor numérico
de 126, el mismo que secreto, profundo y misterioso. No sería nada descabellado
deducir que los Hijos de la Viuda también pueden ser “Los Hijos del Secreto” o “Los
Hijos que guardan el Secreto”
LAS DOS COLUMNAS
Ante el vestíbulo de entrada del Templo, Hiram levantó dos columna de bronce de
gran tamaño, con gruesos capiteles decoradas con granadas que llevaban por
nombre “Yaquin” (ubicada al sur) y Boaz (ubicada al norte).
Estas columnas puso enhiestas en el portal del templo. Y cuando hubo enhestado la
columna de la mano derecha, le puso por nombre Jaquín (El SEÑOR establece); y
enhestando la columna de la mano izquierda, le puso su nombre Boaz (Solo en El hay
fortaleza). 1 Reyes 7:20-22
Karen Armstrong consideró que a pesar de ser e difícil establecer el significado de
estos nombres, quizá fueran las primeras palabras de dos bendiciones que los
vincularían a la dinastía davídica: Yakkin YHWH (Que el Señor establezca el Trono
de David para siempre) Boaz Yahweh (Por el poder de YHWH).
Otras interpretaciones hacen referencia al simbolismo de los pilares cósmicos que
formarían una puerta de luz o incluso al Paraíso donde las columnas con
ornamentación floral harían referencia al Árbol de la Vida y al Árbol del
Conocimiento del Bien y del Mal.
Para los cabalistas el hecho que el ser humano fuera creado a imagen y semejanza
de Dios les sugirió la idea de representar el árbol sefirótico en el cuerpo humano.
Las sefirot Keter, Jojmá y Biná coincidirían con la cabeza, Jesed y Guevurá con los
brazos. Tiferet con el corazón, Yesod con los genitales, y Netzaj y Hod se asociarían
a las dos piernas, en una clara correspondencia con las dos columnas del Templo
de Salomón. A Maljut le corresponderían los pies. De esta manera las sefirot
constituirían el gran cuerpo divino (macrocosmos) y su reflejo, el cuerpo humano
(el microcosmos).
Joseph Gikatilla (1248-1325) en su obra Pórticos de Luz nos revela el secreto de las
dos columnas:
“En verdad las columnas puestas por Salomón fueron dos. Sus nombres eran Yakin
y Boaz. A este misterio se refiere el Cantar: “Sus piernas eran como columnas de
Mármol sobre basas de oro fino”. “Las piernas simbolizan la Victoria y la Majestad”.
“Las dos columnas de Mármol equivalen al misterio de las dos Tablas, gracias a las
cuales se unen la Torá Escrita y la Torá Oral”. “Debes saber que el atributo Boaz
(séfira Hod) recibe la fuerza y la energía del Rigor (Geburah) y de la inteligencia
(Bináh)”.”Todo el que estudia la Torá unifica la Tienda, el Nombre y el misterio de
Yakin y Boaz”.
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En el esquema antropomórfico de las sefirot Netzaj (Triunfo) y Hod (Majestad)
tienen como símbolos las dos piernas que corresponden respectivamente a las
columnas Yakín y Boaz. Gikatilla divide el término Bo’az en dos: bo (en él) az
(fuerza), “porque en ella estaba derramada la fuerza y la potencia derramada
desde el Juicio de arrriba”.
Sobre la columna Yakín, Gikatilla escribe: “Debes saber que el rey Salomón hizo
levantar la columna derecha llamada Yakín”, “por la acción de la columna Yakín se
mantiene la ciudad de Sión y de Jerusalén” Yakín significa: preparar, disponer,
edificar, fortalecer Sión (Yesod) y Jerusalén (Malkhut).
Yakín también se ha identificado con los mandamientos positivos y Boaz con los
negativos.
Sobre las dos columnas y su equilibrio
“Así, pues, los antiguos, habiendo observado que el equilibrio es, en física, la ley
universal y que resulta de la oposición aparente de dos fuerzas, dedujeron del
equilibrio físico el equilibrio metafísico y declararon que en Dios, es decir, en la
primera causa viviente y activa se debían reconocer dos propiedades necesarias e
inherentes la una a la otra, la estabilidad y el movimiento, la necesidad y la
libertad, el orden racional y la autonomía volitiva, la justicia y el amor, y, por
consecuencia también, la severidad y la misericordia, y son estos dos atributos los
que los cabalistas hebreos personifican de algún modo bajo los nombres de
Geburah y de Chesed.
Por encima de Geburah y de Chesed reside la corona suprema, el poder
equilibrador, principio del mundo o del reino equilibrado que encontramos
designado bajo el nombre de Malchut. Pero Geburah y de Chesed, mantenidos en
equilibrio, en lo alto por la corona y en lo bajo por el reinado, son dos principios
que pueden considerarse, sea en su abstracción, sea en su realización. Abstractos o
idealizados toman los nombres superiores de Chomach, la sabiduría, y de Binah, la
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inteligencia. Realizados se llaman la estabilidad y el progreso, es decir la eternidad
y la victoria, Hod y Netsah”.
Eliphas Levi “Dogma y Ritual de la Alta Magia”.
Las columnas de entrada al templo masónico también simbolizan las columnas de
fuego y agua que guiaban y protegían a los israelitas en su éxodo por el desierto. De
esta manera la logia también queda alumbrada y protegida por ellas. Situadas en
poniente representan a dos de los cuatro elementos. El tercero se presentó en fuerte
viento del oriente transformando el fondo del mar en tierra seca. Las aguas fueron
divididas (Éxodo 14:21). La división de las aguas con el paso del mar Rojo es el
tránsito de lo profano a lo sagrado que franquean Boaz y Jakin.
EL GUARDIÁN DEL UMBRAL
Las entradas a los espacios sagrados siempre eran protegidas por intimidatorias
imágenes que representaban al “Guardián del Umbral”. Leones, dragones, arqueros
y seres semidivinos avisaban al osado visitante de los peligros que comportaba
atravesar el umbral y penetrar en el misterioso “Otro Mundo”. En la masonería el
oficio del guardián del umbral lo ejerce el guarda templo. Su misión no es solo
impedir al pase a los profanos, también debe evitar que los iniciados en grados
inferiores no puedan acceder a los trabajos de grados superiores. De esta manera
no los priva del conocimiento, todo lo contrario, los protege del exceso de luz que
no podrán soportar.
CÁBALA Y EMOCIONES EN LA LOGIA
Según la cábala un intelecto bien ejercitado será capaz de dirigir las emociones y
las acciones evitando las contradicciones al pensar A, sentir B y actuar C. La triada
del pensamiento la configuran las sefirot Keter, Jojmá y Bina, la de las emociones
Jesed, Guevurá y Tiferet, y la de las acciones Netzaj, Hod y Yesod.
Este poder del pensamiento simbolizado por la sefirá más elevada (Keter) lo
podemos visualizar si trazamos un triángulo desde Keter a Hod y Netzaj. Debemos
fijarnos que cuanto más ascendemos por este triangulo más cercanos están los dos
lados que nos provocan las contradicción.
En la logia Hod y Netzaj están representadas por las columnas Boaz y Jakim que
representan lo oculto y lo revelado en su máxima separación. Conforme
avancemos en el trabajo iniciático los dos lados se irán aproximando hasta
converger en el Trono del Rey Salomón.
Esta analogía de proximidad al conocimiento de lo visible y lo invisible lo
encontraremos en uno de los grandes símbolos del grado 4º del R.E.A.A (Rito
Escocés Antiguo y Aceptado), el Maestro Secreto. El Arca de la Alianza muestra está
proximidad donde los dos querubines se asocian a Jojmá y Biná.
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SIMBOLISMO MASÓNICO-CABALÍSTICO
LAS PUERTAS DEL SOL
"La Vía Láctea rodea el zodiaco con su círculo oblicuo y lo corta por donde
se mueven los dos signos tropicales, Capricornio y Cáncer, Los físicos los
designaron con el nombre de “puertas del Sol” porque en uno y otro el
avance del sol es impedido por el solsticio, lo cual provoca que retome el
camino hacia la zona cuyos límites nunca abandona. Se cree que por estas
puertas las almas pasan del cielo a la Tierra y vuelven a ir de la Tierra al
Cielo. Por este motivo, una se denomina “puerta de los hombres” y la otra
“puerta de los dioses”: la de los hombres es Cáncer, ya que por ella se
desciende a regiones inferiores, y la de los dioses, Capricornio, dado que por
ello las almas regresan a la sede de la inmortalidad que les es propia y a la
categoría de dioses".
“Comentarios al sueño de Escipión”. Macrobio.
La Puerta de los Hombres, asociada al Solsticio de Verano, corresponde al segundo
nacimiento, la iniciación masónica que da lugar a la muerte profana y que permite
la entrada del aprendiz en los “pequeños misterios”. Hablamos de un despertar
interior, que también podemos denominar alquímico, y que iniciará todo un
proceso interno de regeneración psíquica o espiritual. La Puerta de los Dioses,
asociada al Solsticio de Invierno, corresponderá al tercer nacimiento. A partir de la
ceremonia de exaltación del tercer grado, el MM podrá transitar de los Misterios
Menores a los Misterios Mayores.
LA CAVERNA INICIÁTICA Y LAS PUERTAS SOLSTICIALES SEGÚN RENÉ
GUENÓN
En la muerte al mundo profano seguida del “descenso a los infiernos”, que se
realiza en la caverna, no hay más que una preparación a la iniciación. Esta muerte
es asumida como un “segundo nacimiento” y como un paso de las tinieblas a la luz.
Muerte y renacimiento son dos caras de un mismo cambio de estado, y el paso de
un estado a otro debe verificarse en la oscuridad. En este sentido la caverna sería
el lugar oportuno de dicho tránsito. Muy lejos de constituir un logar tenebroso, la
caverna iniciática está iluminada interiormente, de modo que, muy al contrario la
oscuridad reina fuera de ella, pues el mundo profano se asimila a las “tinieblas
exteriores” y el “segundo nacimiento” es a la vez una iluminación. Adviértase que,
cuando la misma cueva es el lugar de la muerte iniciática y del segundo nacimiento,
debe entonces ser considerada como acceso no sólo a los dominios subterráneos o
infernales, sino también a los dominios supraterrenales.
Desde el punto de vista iniciático también debe considerarse la distinción
importante entre el “segundo nacimiento” y el “tercer nacimiento” que se
relacionan con la iniciación a “los pequeños misterios” y a “los grandes misterios”.
El segundo nacimiento también se conoce como “regeneración psíquica” y tiene
lugar en el ámbito de las posibilidades sutiles del individuo. El “tercer nacimiento”
se efectúa directamente en el orden espiritual y es el acceso al ámbito de las
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posibilidades supraindividuales. El primero es propiamente un “nacimiento en el
cosmos”, el segundo es “extracósmico”, y esta “salida del cosmos” según la
expresión de Hermes, ha de corresponder, para que el simbolismo sea completo,
una salida final de la cueva. Ésta contiene las posibilidades incluidas en el “cosmos”
las que el iniciado debe superar en esta nueva etapa de desarrollo de su ser, del
cual el “segundo nacimiento” no era en realidad más que el punto de partida.
La salida de la cueva iniciática, considerada como representación de la “salida del
cosmos” se ha de efectuar, al parecer, por una obertura situada en el cenit de la
bóveda. Según ciertos rituales de dicho punto pende la “plomada del Gran
Arquitecto” que señala la dirección del eje del mundo que indica “techo del
mundo”. Cabe señalar que para que la salida pueda producirse es preciso retirar
una piedra de la bóveda que correspondería a la “clave de bóveda” del Royal Arch.
La cueva iniciática o caverna no tiene otra salida que la cenital y esta tendrá que
servir de entrada y salida. A pesar que la entrada y la salida de la cueva deberían
situarse en los dos puntos opuestos del eje y puesto que es impensable que una
entrada a los “grandes misterios” se realice a través de un viaje subterráneo,
encontramos la solución al enigma a través del simbolismo solar; concretamente a
través del ciclo anual de los solsticios de verano y de invierno que son los dos
puntos que corresponden el eje norte-sur. Siendo así, la caverna "cósmica" podrá
tener dos puertas "zodiacales", opuestas según el eje que acabamos de considerar,
y por lo tanto correspondientes, respectivamente, a los dos puntos solsticiales, una
de las cuales servirá de entrada y la otra de salida. La puerta de entrada se designa
a veces como la "puerta de los hombres", quienes entonces pueden ser iniciados en
los "pequeños misterios" como simples profanos, puesto que no han sobrepasado
aún el estado humano; y la puerta de salida se designa entonces, por oposición,
como la "puerta de los dioses", es decir, aquella por la cual pasan solamente los
seres que tienen acceso a los estados supraindividuales.
Hemos dicho que las dos puertas zodiacales, que son respectivamente la entrada y
la salida de la "caverna cósmica" y que ciertas tradiciones designan como "la
puerta de los hombres" y la puerta de los dioses", deben corresponder a los dos
solsticios, debemos ahora precisar que la primera corresponde al solsticio de
verano, es decir, al signo de Cáncer, y la segunda al solsticio de invierno, es decir, al
signo de Capricornio. Para comprender la razón, es menester referirse a la división
del ciclo anual en dos mitades, una "ascendente" y otra "descendente": la primera
es el período del curso del sol hacia el norte (uttaràyana), que va del solsticio de
invierno al de verano; la segunda es la del curso del sol hacia el sur
(dakshinàyana), que va del solsticio de verano al de invierno. En la tradición hindú,
la fase "ascendente" está puesta en relación con el deva-yâna ["vía de los dioses"], y
la fase descendente con el pitr-yâna ["vía de los padres (o antepasados)", lo que
coincide exactamente con las designaciones de las dos puertas que acabamos de
recordar: la "puerta de los hombres" es la que da acceso al pitr-yâna, y la "puerta
de los dioses" es la que da acceso al deva-yâna; deben, pues, situarse
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respectivamente en el inicio de las dos fases correspondientes, o sea la primera en
el solsticio de verano y la segunda en el solsticio de invierno. Solo que, en este caso,
no se trata propiamente de una entrada y una salida, sino de dos salidas diferentes:
esto se debe a que el punto de vista es otro que el referente de modo especial al
papel iniciático de la caverna, bien que en perfecta conciliación con éste.
En efecto, la "caverna cósmica" está considerada aquí como el lugar de
manifestación del ser: después de haberse manifestado en ella en cierto estado, por
ejemplo en el estado humano, dicho ser, según el grado espiritual al que haya
llegado, saldrá por una u otra de las dos puertas; en un caso, el del pítr-yâna,
deberá volver a otro estado de manifestación, lo que estará representado,
naturalmente, por una nueva entrada en la "caverna cósmica" considerada así; al
contrarío, en el otro caso, el del deva-yâna, no hay ya retorno al mundo
manifestado. Así, una de las dos puertas es a la vez una entrada y una salida,
mientras que la otra es una salida definitiva; pero, en lo que concierne a la
iniciación, esta salida definitiva es precisamente la meta final, de modo que el ser,
que ha entrado por la "puerta de los hombres", debe salir, si ha alcanzado
efectivamente esa meta, por la "puerta de los dioses". La “puerta de los dioses” sólo
puede ser una entrada en el caso de un descenso voluntario al mundo manifestado,
sea de un ser ya “liberado”, sea de un ser que representa la expresión directa de un
principio “supracósmico”.
En el pitagorismo el simbolismo zodiacal parece haber tenido una pareja
importancia. Las expresiones puerta de los hombres y puerta de los dioses son
precisamente de raigambre griega. Según Jerome Carcopino los pitagóricos habían
construido toda una teoría sobre las relaciones del zodíaco con la migración de las
almas. Proclo y a Porfirio: concuerdan en atribuir a Numenio la determinación de
los puntos extremos del cielo: el trópico de invierno, bajo el signo de Capricornio, y
el trópico de verano, bajo el de Cáncer, y en definir, evidentemente siguiendo a
Numenio y según los "teólogos" que éste cita y que le han servido de guías, Cáncer
y Capricornio como las dos puertas del cielo. Sea para descender a la generación,
sea para remontarse a Dios, las almas debían, pues, necesariamente franquear una
de ellas". Según Proclo, Numenio afirmaba que por la puerta de Cáncer tenía lugar
la caída de las almas en tierra, y por la de Capricornio, el ascenso de las almas al
éter.
Acabamos de ver que el simbolismo de las dos puertas solsticiales, en Occidente,
existía entre los griegos y más en particular entre los pitagóricos; se lo encuentra
igualmente entre los latinos, donde está esencialmente vinculado con el
simbolismo de Jano que es propiamente el ianitor ["portero"] que abre y cierra las
puertas (ianuae) del ciclo anual, con las llaves que son uno de sus principales
atributos; y recordaremos a este respecto que la llave es un símbolo "axial". Jano
[Ianus] ha dado su nombre al mes de enero (ianuarius), que es el primero, aquel
por el cual se abre el año cuando comienza, normalmente, en el solsticio de
invierno; además, cosa aún más neta, la fiesta de Jano, en Roma, era celebrada en
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SIMBOLISMO MASÓNICO-CABALÍSTICO
los dos solsticios por los Collegia Fabrorum. Como las puertas solsticiales dan
acceso, según lo hemos dicho anteriormente, a las dos mitades, ascendente y
descendente, del ciclo zodiacal. Jano era el dios de la iniciacióny esta atribución es
de las más importantes, no solo en sí misma sino además desde el punto de vista
en que ahora nos situamos, porque existe una conexión manifiesta con lo que
decíamos sobre la función propiamente iniciática de la caverna y de las otras
"imágenes del mundo" equivalentes de ella, función que nos ha llevado
precisamente a considerar el asunto de las puertas solsticiales. A ese título, por lo
demás, Jano presidía los Collegia Fabrorum, depositarios de las iniciaciones que,
como en todas las civilizaciones tradicionales, estaban vinculadas con el ejercicio
de las artesanías.
En el cristianismo, las fiestas solsticiales de Jano se han convertido en las de los dos
San Juan, y éstas se celebran siempre en las mismas épocas, es decir en los
alrededores inmediatos de los solsticios de invierno y verano. La sucesión de los
antiguos Collegia Fabrorum, por lo demás, se transmitió regularmente a las
corporaciones que, a través de todo el Medioevo, mantuvieron el mismo carácter
iniciático, y en especial a la de los constructores; ésta, pues, tuvo naturalmente por
patronos a los dos San Juan, de donde proviene la conocida expresión de "Logia de
San Juan" que se ha conservado en la masonería, pues ésta no es sino la
continuación, por filiación directa, de las organizaciones a que acabamos de
referirnos. Aun en su forma especulativa" moderna, la masonería ha conservado
siempre también, como uno de los testimonios más explícitos de su origen, las
fiestas solsticiales, consagradas a los dos San Juan después de haberlo estado a los
dos rostros de Jano y así la doctrina tradicional de las dos puertas solsticiales, con
sus conexiones iniciáticas, se ha mantenido viva aún, por mucho que sea
generalmente incomprendida, hasta en el mundo occidental actual.
Aunque el verano sea considerado generalmente como una estación alegre y el
invierno como una triste, por el hecho de que el primero representa en cierto
modo el triunfo de la luz y el segundo el de la oscuridad, los dos solsticios
correspondientes tienen sin embargo, en realidad, un carácter exactamente
opuesto al indicado; puede parecer que hay en ello una paradoja harto extraña, y
empero es muy fácil comprender que sea así desde que se posee algún
conocimiento sobre los datos tradicionales acerca del curso del ciclo anual. En
efecto, lo que ha alcanzado su máximo no puede ya sino decrecer, y lo que ha
llegado a su mínimo no puede, al contrario, sino comenzar a acrecerse en seguida
por eso el solsticio de verano señala el comienzo de la mitad descendente del año,
y el solsticio de invierno, inversamente, el de su mitad ascendente; y esto explica
también, desde el punto de vista de su significación cósmica, estas palabras de San
Juan Bautista, cuyo nacimiento coincide con el solsticio estival: "Él (Cristo, nacido
en el solsticio de invierno) conviene que crezca, y yo que disminuya"
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SIMBOLISMO MASÓNICO-CABALÍSTICO
Solsticio de verano Solsticio de invierno
Puerta de los hombres Puerta de los dioses
Ciclo ascendente (hacia el norte) Ciclo anual descendente (hacia el sur)
Del solsticio de invierno al de verano Del solsticio de verano al de invierno
Uttarayana Dakshimayana
Acceso a pitri-yana Acceso al deva-yana
Puerta de entrada y salida Puerta de salida
Polo sur del año Puerta de entrada voluntaria y exclusiva
Signo de Cáncer para un ser liberado
Polo norte del año
Sigo de Capricornio
SOLSTICIO DE VERANO
A lo largo de los tiempos, la humanidad mediante la observación del ciclo anual de
la naturaleza, aprendió a distinguir las estaciones del año, discerniendo de esta
manera el tiempo de cosecha del de recolección. El misterio de la muerte y
resurrección de los vegetales que permitía la agricultura era atribuido al poder de
los dioses, y de todos ellos el Sol, que también moría y resucitaba día tras día, era
su rey.
El nombre de solsticio proviene del latín solstitium que significa sol quieto. Los
solsticios son los momentos del año en los que el sol alcanza su mayor o menor
altura aparente en el cielo, y la duración del día o de la noche son las máximas del
año. La existencia de los solsticios se debe a la inclinación del eje de la Tierra sobre
el plano de su órbita, produciéndose dos solsticios en el año, el solsticio de verano
alrededor del 21 de junio y el solsticio de invierno alrededor del 21 de diciembre,
ambas fechas, en el hemisferio Norte.
El Solsticio de Verano es el día más largo del año, a partir del cual empiezan a
disminuir las horas diurnas y a crecer las nocturnas, por este motivo era y continúa
siendo tradición encender hogueras en homenaje al Sol, para darle fuerza, para que
no se extinga y pueda volver a crecer a partir del solsticio de invierno, renovando
de esta manera el ciclo anual de la naturaleza.
El Solsticio de Invierno celebra esta nueva victoria de la luz sobre las oscuridad
que en las distintas culturas se asociaba a los respectivos nacimientos de sus
dioses, en Egipto celebraban el nacimiento de Horus, en Persia el de Mitra, en
Roma el de Apolo que denominaban “nacimiento del sol invicto”, los germanos y
escandinavos celebraban el nacimiento de Frey, dios del Sol Naciente, los Incas el
de Inti, dios del Sol y los cristianos el nacimiento de Jesús.
Los masones también celebran los dos solsticios anuales que relacionan con los
dos san Juanes, San Juan Bautista el 24 de Junio y San Juan Evangelista el 27 de
diciembre.
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SIMBOLISMO MASÓNICO-CABALÍSTICO
Para encontrar la relación entre san Juan y el Solsticio debemos tener presente que
Juan deriva de la palabra janua que significa puerta. En la Antigua Roma el dios
Jano era conocido como el dios de las puertas y era el dios que presidía los
solsticios y los misterios.
Jano era el mediador entre los mortales y los inmortales, el que elevaba las
plegarias de los hombres a los pies de las divinidades. Así, el solsticio de verano era
llamado januainferni, la "puerta del infierno" que nos acercaba a las tinieblas y el
solsticio de invierno, januacoeli, la “Puerta del Cielo” que nos acercaba a la luz.
En este ciclo de luz y oscuridad podemos aprender a distinguir el concepto de
dualismo del de dualidad. El dualismo nos enseña que existen dos naturalezas
independientes, dos órdenes separados; sin embargo la dualidad nos muestra que
todo está constituido por dos principios contrarios e inseparables que están en
continuo equilibrio y movimiento, y que cuando uno crece el otro mengua.
El la tradición cristiana, los dos solsticios también se conocen como los dos
Juanes. El primero, el Bautista, prepara la venida del Señor Dios y su fiesta se
celebra cuando el día comienza a disminuir, hecho aludido en los Evangelios,
concretamente en Juan 3,30:“Es necesario que Él crezca, y que yo mengüe”.
Cesare Ripa en su iconología del siglo XVI representa el solsticio de verano
como un hombre vestido con pieles salvajes que prepara el camino al hombre
puro que nacerá en el solsticio de invierno, precisamente cuando la iglesia
católica celebra la fiesta de Juan el Evangelista, el discípulo bien amado, y
sobre todo, la Navidad, que es cuando el día renueva su victoria frente a la
noche.(Arola, 2015, pág.257.)
SIMBOLISMO DEL NÚMERO 3
Para comprender el número 3 debemos empezar por el número 1 que se
representa por un punto y simboliza el Origen y el Principio Único, la punta del
compás que dibujará los límites de la creación (En el principio “creó” Dios el cielo y
la tierra).
El 2, la dualidad, es el siguiente número. El radio de la circunferencia que se
representa por una línea recta y simboliza la división o desdoblamiento de la
Unidad. Se dice que nace del primer movimiento del 1 y consiste, según algunas
interpretaciones, en la voluntad de conocerse a sí mismo, acto que da lugar a la
polarización, el sujeto activo que conoce y el sujeto pasivo conocido. Algunos
cabalistas ven representados en el número dos el motivo de la creación, la
voluntad de dar que originó la capacidad de recibir. En la Torá podemos ver el 2 en
el cielo y la tierra que Dios ordenó (bará) el primer día, tal y como explica el
Génesis.
El número 3, en la cábala, corresponde a la letra guímel, su trazado dibuja a un
hombre que corre. Es el tercer elemento resultante de la dualidad Cielo-Tierra, es
decir al hombre en el que convergen el aspecto espiritual del 1 y el material del 2.
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SIMBOLISMO MASÓNICO-CABALÍSTICO
Si el compás delimita la creación, la escuadra dibuja el camino que puede
emprender al hombre para regresar al centro.
El triángulo refleja ese razonamiento. Los dos vértices inferiores representan la
dualidad, el superior la unidad que se alcanza en el camino de regreso. Los 2
laterales que cada vez se acercan más indican el progreso del iniciado. El triángulo
invertido tiene el mismo simbolismo, pero ahora el trabajo tiene lugar mundo
espiritual, pues el iniciado habita simultáneamente ambos mundos.
Este doble trabajo queda reflejado en el hexagrama, donde los dos triángulos se
entrelazan. El punto central de esta Estrella de David representa el número 7, la
perfección del hombre que ha sabido conciliar los dos mundos uniendo el arriba y
el abajo.
La letra guímel representa al hombre que huye de la oscuridad para acercarse a la
luz. La guímel son los 3 toques del aprendiz que llama a las puertas del
Conocimiento y los 3 pasos que le acercarán al centro con los buenos
pensamientos, las buenas palabras y las buenas acciones.
EL SECRETO
Etimológicamente la palabra cábala deriva de la palabra hebrea “kibel” que
significa “lo que es recibido”. La tradición considera que la cábala no puede
aprenderse a través del estudio académico. Cómo su etimología explica debe
recibirse para después poder ser trasmitida. Así lo hizo Moisés, que no la aprendió,
la recibió de Dios en el Sinaí y después la trasmitió de manera oral.
En el Zohar podemos leer: “En efecto, la Torá, es como una amada bella y bien
hecha, escondida en un lugar retirado en medio de su palacio. Tiene un solo
amante, que nadie conoce y que permanece escondido. Este amante, por amor
hacia ella, siempre pasa por delante de la puerta de su casa. ¿Qué hace ésta?
Entreabre ligeramente una puerta de la morada escondida donde se halla y desvela
su rostro a su amado, y luego se vuelve a esconder rápidamente”.
En este párrafo podemos interpretar que la sabiduría de la cábala se rebela de
forma misteriosa y encriptada al iniciado. Este entreabrir y cerrar la puerta
rápidamente hace alusión a la chispas de conocimiento, a esas intuiciones que
llegan al iniciado y que rápidamente se borran de la memoria si no son retenidas
por algún medio, el más habitual de todos es la escritura. De la misma manera pasa
con los sueños y las visiones del mundus imaginalis que se desvanecen
rápidamente para no poder ser recordadas.
La cábala enseña que toda esta información es una energía cosmogónica que llega
a nosotros a través de la séfira Jojmá. Después será la séfira Biná la que debe
ocuparse de decodificar la información recibida, generalmente en forma de
símbolo.
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SIMBOLISMO MASÓNICO-CABALÍSTICO
La masonería opera de forma similar, por mucho que los profanos lean y lean en
los libros nunca podrán desvelar el secreto masónico puesto que es personal y
particular en cada iniciado. En la actualidad se dice repetidamente que la
masonería es discreta y no secreta, esta afirmación es resultado de la acusación
que en su día recibieron las logias como centros de conspiración política. Lo cierto
es que la masonería si es secreta, guarda un Secreto en mayúsculas que no podrán
ver ni los ojos profanos más avispados.
ALQUIMIA
Se considera que la alquimia nació durante el siglo III en Alejandría. Hasta ese
momento los papiros egipcios enseñaban los procedimientos para colorear
metales, pero parece ser que alguien, en esa época, se preguntó que si se podía
colorear un metal para que pareciera otro, por qué no se podría dotar al metal
imitado de todas sus autenticas propiedades. El proceso de convertir un metal en
otro pasó a llamarse transmutación.
En el Codex Marcianus de Venecia se encuentra un manuscrito datado en los
primeros siglos de nuestra era, titulado "La profetisa Isis y su hijo". Este texto está
considerado como uno de los escritos alquímicos más antiguos. En él, a modo del
libro de Enoch, un ángel que desea mantener relaciones con Isis le revela los
secretos de la alquimia.
Zósimo de Panópolis nació en el Alto Egipto entre finales del siglo III y principios
del IV. Algunos investigadores consideran que pudo ser un sacerdote egipcio y
otros que simplemente formaba parte del personal técnico de algún templo.
Recordemos que los templos del Egipto greco-romano además de ser lugares de
culto eran talleres especializados. El de Dendera, por ejemplo, se dedicaba a la
fabricación de imágenes y a la elaboración de tintes textiles.
A día de hoy podemos considerar a Zósimo de Panópolis el padre de la Alquimia
iniciática porque nos dejó un importante legado bibliográfico que ha sido fuente de
inspiración de alquimistas posteriores. En uno de sus tratados traducidos por
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SIMBOLISMO MASÓNICO-CABALÍSTICO
Marcellin Berthelot nos desentraña las claves de la transmutación interior que
busca el alquimista:
“[…] No te dejes embaucar por los falsos profetas que te adularán con falsas
promesas. No vagabundees buscando a Dios, simplemente estate en tu casa
y relájate. Intenta calmar tus pasiones del estrés que produce el deseo, el
placer, la ira, el dolor y las doce inevitabilidades de la muerte. De esta
manera el ser divino llegará a ti, el que está en todas partes y en ninguna.
Sin llamarlo ofrécele sacrificios, pero no aquellos que son destinados a
nutrir y a agradar a los hombres.” (Zosimo a Teosebia. [Link], 1888)
En estas sabias palabras Zósimo no explica que los antiguos sacrificios de corderos
y otros animales que se realizaban para complacer a los dioses eran inútiles para la
realización espiritual. Los verdaderos sacrificios pueden entenderse como actos de
devoción y comunión con lo divino, destinados a purificar el alma y cultivar la
virtud en lugar de ser meras ofrendas materiales.
SOLVE ET GOAGULA
Solve et coagula es una antigua máxima de la alquimia, "disolver y coagular", y
significa que algo debe ser primero descompuesto o destruido para poder luego
poder componer o construir algo nuevo. El alquimista, con su operación, abre la
tierra para extraer de ella los metales; a esta operación se le denomina la
disolución (solve). Después les da forma con el mismo fuego, mediante el Arte
(coagula)
Los alquimistas entendían la expresión "Solve et coagula" tanto en su sentido
literal como metafísico. Para crear nuevas sustancias, era necesario descomponer
las existentes. Por ejemplo fundir metales para crear una nueva aleación. Pero la
transmutación de metales era también entendida como una analogía de la
transmutación personal y espiritual de una persona hacia la perfección. Para crear
un hombre nuevo era necesario destruir al anterior.
Es necesario que el cuerpo perezca y que muera, si se quiere extraer el alma
que aquel tenía encerrada. Y de esta quinta esencia trasvasada a un cuerpo
puro, fijo perfectamente conocido, nacerá una nueva criatura, más
resplandeciente que cualquiera de aquellas de quienes procede.
Esta cita de Fulcanelli hace referencia a la obra alquímica que consiste en separar
la luz de la oscuridad que la vela, y concentrar o coagular esta luz en un cuerpo
puro. Así pues podemos resumir que el hombre debe desembarazarse de la
corteza que le cubre desde la caída original, sólo así podrá librarse del hombre
viejo para dar lugar al nacimiento del hombre nuevo.
LA SABIDURÍA
La búsqueda de la sabiduría era una constante en el pensamiento de los
alquimistas y las prácticas que tenían lugar en sus laboratorios, según Carl Gustav
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Jung, eran la proyección de los procesos principales que ocurrían en la psique del
alquimista. Todas las imperfecciones del alquimista (sujeto filosófico) podían ser
purificadas y eliminadas a través de las operaciones químicas de tal manera que al
final el cuerpo era llevado a un estado “de gran claridad y perfección”.
En el epigrama del Emblema XXVI de "La fuga de Atalanta" Michael Maier afirma;
“Si alguien, por inteligencia y fuerza, la alcanza la sabiduría, será para él como el
fruto del Árbol de la Vida”. En el discurso de este emblema Maier escribe: “Tal es la
Sabiduría que domina todas las cosas, que penetra a la derecha hasta el Oriente, a
la izquierda hasta el Occidente, y abraza la Tierra entera.
Salomón, en el Libro de la Sabiduría, habla de ella en forma especial: “Los que son
sus allegados viven eternamente, y los que son sus amigos poseen la voluptuosidad
verdadera, y el que la busque con diligencia, se hará poseedor de una gran alegría”.
En el emblema XXVII de "La fuga de Atalanta" también podremos encontrar una
correspondencia con la llave del Maestro Secreto del grado 4º del Rito Escocés
Antiguo y Aceptado. En el lema se anuncia: “El que intenta entrar sin llave en la
Rosaleda de los Filósofos es comparable a un hombre que quisiera caminar sin
pies”.
El epigrama continúa: “La Rosaleda de la Sabiduría se adorna con miles de flores,
pero fuertes cerrojos cierran su puerta. Su única llave es, para el mundo, cosa vil; si
no la tienes, es como si quieres correr sin piernas. En vano afrontas las alturas del
Parnaso, tú, que apenas te mantienen en pie en terreno llano.”
Este texto alude a la Sabiduría simbolizada por una rosa en alusión al Cantar de los
Cantares del Rey Salomón cuando en la segunda estrofa escribe: “Mi amada es una
rosa entre las espinas”. Michael Maier escribe “Ninguno si no es sabio podrá
cogerlas separándolas de las espinas, y sus dedos probarán si aguijón.”
De las palabras de Maier podemos interpretar que la entrada a la “Rosaleda de la
Sabiduría” sólo está permitida a algunos iniciados, respecto a la rosa la podemos
interpretar como símbolo de transformación. Los aguijones pueden ser
advertencias de los peligros que comporta la mala praxis iniciática.
EL ROSARIO DE LOS FILÓSOFOS
"El Rosario de los Filósofos" es una obra alquímica del siglo XVI atribuida a Arnau
de Vilanova. Este texto es una alegoría alquímica que utiliza la metáfora del rosario
cristiano para representar el proceso de transmutación alquímica y la búsqueda de
la piedra filosofal. En el “Rosario de los Filósofos” la resurrección de Cristo
simboliza la culminación de la Gran Obra, la Piedra Filosofal.
Algunos antiguos alquimistas pensaban que los metales maduraban en el interior
de la tierra llegando a su máximo esplendor en la forma del oro. Este crecimiento
era propio de plantas y animales, por tanto también debía serlo para los minerales.
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SIMBOLISMO MASÓNICO-CABALÍSTICO
Cristo fue asociado a la Piedra que crecía como lo hace un vegetal, la misma piedra
que los masones extraen de la cantera y empiezan a pulir.
En el plano horizontal los masones ensamblan las piedras pulidas para poder
construir el gran templo de la concordia universal. En el plano vertical esculpen la
piedra cúbica en punta, indicando así el camino de retorno al Uno. El vértice de la
pirámide se alza hacia el cielo desde el centro del cubo.
BASILIO VALENTÍN (1394-1458)
Basilio Valentín fue monje benedictino alemán que vivió en el siglo XV. Se le
considera el autor de una serie de tratados alquímicos entre los que destaca "Las
doce llaves de la filosofía", que se publicó por primera vez en 1599 en Frankfurt.
En este tratado, Basilio Valentín describió los procesos alquímicos necesarios para
preparar la piedra filosofal y lograr la transmutación de los metales. El proceso
alquímico tendrá como misión purificar la negatividad que se encuentra alojada en
el interior del hombre. Este proceso de purificación, que será conocido como el de
la confección de la Piedra, también podrá mejorar nuestra salud y comodidad en la
vida terrestre. El autor nos advierte, al mismo tiempo, que el Creador sólo
proveerá de la sabiduría necesaria para elaborar la Piedra a algunos que
“condenan la mentira y aman la verdad”.
El tratado describe el proceso cosmogónico de la creación desde la perspectiva
alquímica. Según Valentín, Dios creó el cielo y la tierra de la nada “sembrando una
semilla a fin que fuera hecha su aumentación, por la cual los hombres y los seres
animados, las hierbas y los metales fueran conservados”. Esta semilla recibió la
influencia celeste por mandato de Dios, por este motivo en su descenso se mezclo
con las propiedades de los astros. De esta conjunción surgieron los tres primeros
principios del hombre: el alma, el espíritu y el cuerpo, que se asociarán al
mercurio, el azufre y la sal.
YOHANÁN BEN YISHAQ ALEMANNO (1435-1504)
Yishaq Alemanno) fue un filósofo humanista judío italiano y exégeta, además de
maestro de Pico della Mirandola. Alemanno enseñaba que la Cábala era magia
divina.: “Existen dos mundos, el superior o espiritual (el de arriba) y el inferior o
material (el de abajo). El Rey Salomón se sitúa en el centro de la creación y en la
expresión de la unión entre lo humano y lo divino. En el receptáculo del
Tabernáculo y el Templo, mediante la práctica del ritual, es posible absorber las
emanaciones del mundo espiritual que permiten recibir profecías y realizar
prodigios."
MICHAEL MAIER(1569-1622)
Michael Maier fue un médico y filósofo alemán que promovió y defensó la alquimia
y la fraternidad rosacruz. Ha sido incluido en la corriente filosófica de la pansofía,
cuyo término se refiere a la creencia en una sabiduría universal y completa, que
abarca todas las áreas del conocimiento y la experiencia humana.
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SIMBOLISMO MASÓNICO-CABALÍSTICO
La pansofía se basa en la idea de que la realidad es un todo interconectado, y que
para comprenderla es necesario integrar y armonizar todos los aspectos del
conocimiento y la experiencia humana. Para Maier el microcosmos y el
macrocosmos se corresponden de tal manera que la sabiduría obtenida del estudio
de uno de estos dos planos nos da la información sobre otro.
Una de sus obras más importante es La Fuga de Atalanta. Presentada en forma de
emblemas y alegorías, consta de un total de 50 imágenes que aluden a las
diferentes etapas del proceso alquímico. Cada imagen está acompañada de un
epigrama y de un comentario, que explican el simbolismo y el significado alquímico
de la imagen en cuestión. A lo largo de la obra, se abordan temas como la
transmutación de los metales, la unión de los opuestos y la búsqueda de la piedra
filosofal.
ELIAS ASHMOLE (1617-1692)
Elias Ashmole fue un famoso anticuario inglés que estudió filosofía natural,
matemáticas, astronomía y astrología. En 1677 se convirtió en el primer profesor
de química de la Universidad de Oxford. Es conocido por sus contribuciones en el
campo de la alquimia y la astrología, así como por su papel en la fundación de la
Real Sociedad de Londres en 1662, una de las sociedades científicas antiguas más
del mundo.
Ashmole era un ferviente defensor de la alquimia, la cual exploraría como una
ciencia espiritual que podía llevar a cabo a la transmutación del alma humana.
Escribió varios libros sobre alquimia y astrología, incluyendo "Theatrum
Chemicum Britannicum" (1652), una colección de textos alquímicos que se
convirtió en una obra de referencia en la época.
También fue uno de los primeros masones conocidos de la historia, según su diario
fue iniciado en la masonería en una logia de Warrington: “1646, 16 de octubre,
16:30h. Fui hecho francmasón en Warrington, en el Lancashire, con el coronel
Henry Mainwaring”. El 10 de marzo de 1682 escribió: “He recibido una
convocatoria para ir a una logia que se va a reunir mañana en un Templo de
masones en Londres”. Con fecha 11 de marzo escribe que acudió a la logia donde
fueron admitidos en la fraternidad de los francmasones cuatro nuevos hermanos y
destaca que él era el más veterano de todos. La ceremonia terminó con una cena en
la Taberna de la Media-Luna “donde había sido preparada una cena selecta a cargo
de los masones recién admitidos”.
Su trabajo en la recopilación y estudio de textos herméticos y alquímicos y su
condición de masón, confieren a Elias Ashmole poder ser considerado el puente
entre las tradiciones esotéricas y alquímicas de siglos anteriores y la masonería
actual. La masonería y la alquimia son dos caras de la misma moneda, dos caminos
hacia la verdad y la transformación. Ambas buscan la perfección y la elevación del
individuo, y ambas utilizan símbolos y alegorías para transmitir su mensaje. La
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SIMBOLISMO MASÓNICO-CABALÍSTICO
masonería es la práctica de la alquimia, la aplicación de sus principios en la vida
diaria.
La influencia de Ashmole en la masonería moderna se atribuye a la presencia de
símbolos y alegorías propias de la alquimia y la filosofía hermética que aparecen
en sus rituales y ceremonias.
LA CÁBALA CRISTIANA
Gerschom Scholem (1897-1982) y Frances Amelia Yates (1899-1981) son dos de
los investigadores de referencia que podemos consultar para poder conocer la
eclosión de la cábala cristiana en el Renacimiento Italiano y su posterior
progresión hasta los tiempos actuales. Ambos historiadores consideran que
Giovanni Pico della Mirandola y Marsilio Ficino fueron los dos autores que
contribuyeron al surgimiento de la Cábala cristiana al incorporar elementos de
esta tradición mística judía en sus propias obra.
Pico della Mirandola escribió: “Cuando adquirí estos libros cabalísticos a un precio
no exiguo para mí los hube leído con la mayor diligencia e incansable esfuerzo, vi
en ellos (dios es testigo) no tanto la religión mosaica como la religión cristiana. Allí
está el misterio de la Trinidad, allí la encarnación del Verbo, allí la divinidad del
Mesías; allí he leído acerca del pecado original, su expiación mediante Cristo, la
Jerusalén Celestial, la caída de los demonios, los órdenes de los ángeles, el
purgatorio y los castigos del infierno, lo mismo que leemos diariamente en Pablo y
Dionisio, en Jerónimo y Agustín. Pero en aquellas palabras que conciernen a la
filosofía, parece escucharse realmente a Pitágoras y a Platón, cuyos principios
están tan estrechamente ligados con la fe cristiana que nuestro Agustín da
inconmensurables gracias a Dios porque los libros de los platónicos llegaran a
nuestra manos”.
Según Frances A, Yates, Pico de la Mirandola y Marsilio Ficino (1433-1499)
fundaron y propagaron el movimiento conocido como neoplatonismo renacentista,
influenciados por la divulgación de las obras de Platón y de los neoplatónicos que
llegaron a Florencia tras la caída de Constantinopla (1453). Entre los nuevos textos
destacaban los del Corpus hermeticum supuestamente de Hermes Trismegisto,
mítico sabio egipcio que según creían los florentinos representaba una antigua
sabiduría que había inspirado a Platón. Se creía que Hermes Trismegisto era
contemporáneo, o anterior a Moisés. San Agustín en su obra De Civitate Dei La
Ciudad de Dios) escrita entre los años 413 y 427 había considerado que
Trismegisto había enseñado filosofía en Egipto mucho antes que los filósofos
griegos pero después de Abraham, Isaac, Jacob, José y Moisés
En este contexto de atmosfera neoplatónica de base hermética favoreció el estudio
de la cábala, que fue considerada la antigua sabiduría tradicional que descendía de
Moisés. Pico consideró que la cábala confirmaba las verdades del cristianismo y
demostraba que el verdadero nombre del Mesías era Jesús: “el nombre de Jesús es
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SIMBOLISMO MASÓNICO-CABALÍSTICO
el Tetragramatón, o sea el nombre inefable de Yahveh, nombre de Dios, de cuatro
letras hebreas pero con una letra “( ”שshin) intercalada en el centro.
Para el profesor Gerschom Scholem “estos círculos florentinos creían haber
descubierto en la cábala la revelación divina original a la humanidad que se había
perdido y ahora iba a ser recuperada, y con ayuda de ella sería posible no sólo
entender las enseñanzas de Pitágoras, Platón y los órficos, a los cuales admiraban
mucho, sino también los secretos de la fe católica. […] Fue en el siglo XVII cuando la
cábala cristiana recibió dos grandes impulsos uno con los escritos de Jacob
Boehme, y el otro el amplio compendio cabalístico Kabbala desnudata (1677-
1684) de Christian Knorr von Rosenroth, que por primera vez permitía que
importante secciones del Zohar, así como extensos resúmenes de la cábala
luriánica resultaran accesibles a lectores cristianos interesados”.
Scholem también cita los escritos del jesuita Anastasio Kircher que fue un erudito,
jesuita y filósofo alemán del siglo XVII que tuvo una gran influencia en el estudio de
la cábala y en su desarrollo. Kircher tomó y recopiló información sobre la cábala,
así como sobre otras tradiciones místicas y esotéricas de su época. En su obra
Oedipus Aegyptiacus (1652-1654), Kircher incluyó información detallada sobre la
cábala, su historia, su filosofía y sus prácticas. Creía que la cábala podía ser
utilizada como una herramienta para comprender la naturaleza divina y la relación
entre Dios y la creación. Su obra Arithmologia (1665) incluyó un sistema de
numerología basado en la cábala, que se convirtió en una herramienta popular
para estudiar y comprender la cábala.
Fue a partir del siglo XVII que la cábala cristiana adquiere un simbolismo
particular tomado de la alquimia. Scholem destaca, entre otros, la influencia de
tanto Heinrich Khunrath como Robert Fludd. Ambos eran alquimistas y filósofos
herméticos que estaban interesados en la relación entre la naturaleza divina y la
creación, y sospechaban que la alquimia y la filosofía hermética eran medios para
comprender esta relación.
Los dos estaban interesados en la Cábala y la vieron como una herramienta para
comprender la relación entre Dios y la creación. En particular, Khunrath agregó
símbolos cabalísticos en su obra alquímica Amphitheatrum Sapientiae Aeternae
(1609), y Fludd agregó información sobre la Cábala en su obra Summum Bonum
(1629).
En sus estudios sobre la cábala cristiana, Scholem cita brevemente a la masonería
de la segunda mitad del siglo XVIII destacando su variedad de sistemas teosóficos.
A su vez, destaca al masón Martines de Pasqually (1727-1774) por la fuerte
influencia que ejerció en los movimientos teosóficos de la Francia de su tiempo.
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SIMBOLISMO MASÓNICO-CABALÍSTICO
LA TETRAKTYS
La Tetraktys de la escuela pitagórica se consideraba un símbolo sagrado que
representaba la esencia y estructura del universo. Con sus cuatro filas que suman
10, es vista como una representación de la totalidad y la perfección.
La suma de los cuatro números de la Tetraktys (1 + 2 + 3 + 4) resulta en 10, y luego
10 se reduce a 1 + 0 = 1, reflejando un simbolismo numérico que ha sugerido un
retorno a la unidad.
Los cabalistas cristianos asociaron el nombre más sagrado de Dios, el
Tetragramatón (YHVH) a la Tetraktys llegando a la conclusión que puesto que se
había perdido la pronunciación de este nombre no había posibilidad de retorno y
la Tetraktys quedaba incompleta.
Johannes Reuchlin consideró que el inefable nombre de Dios de cuatro letras,
YHVY, se hacía pronunciable añadiendo una quinta letra. Esto lo transformaba así
en un pentagrama, una palabra de cinco letras, simbolizada gráficamente por la
estrella de cinco puntas. Al dar la pronunciación del pentagrama, HVSHY (Jesús),
Reuchlin completaba la Tetraktys permitiendo el regreso a la Unidad.
La Tetraktys con sus 10 números también ha dado pie a establecer
correspondencias con las 10 sefirot del árbol de la vida. Son varias las teorías
propuestas pero ninguna, hasta el momento parece concluyente.
La que proponemos sigue la secuencia numérica del árbol cabalístico que tiene en
cuenta la emanación sefirótica donde cada sefirot es una contracción de la anterior.
Escribimos en modo hebreo, de derecha a izquierda. De esta manera tendríamos: 1
Keter, 2 Biná, 3 Jojmá, 4 Jesed, 5 Guevurá, 6 Tiferet, 7Netzaj, 8 Hod, 9 Yesod, 10
Maljut.
EL ÁRBOL DE LA VIDA
Podemos interpretar el árbol sefirótico como una representación simbólica a la
que se pueden aplicar múltiples correspondencias. De esta manera, en la cábala,
puede hacerse corresponder a los atributos de Dios, a la emanación del cosmos con
sus respectivos universos y a la psique humana y su alma. Así el árbol se convierte
en un fractal que nos ayuda a interpretar lo oculto a partir de la máxima “como es
arriba es abajo”.
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SIMBOLISMO MASÓNICO-CABALÍSTICO
En su emanación de Keter a Maljut también nos señala la caída y el camino de
retorno que podemos recorrer a través de sus senderos. En la imagen de hoy
vemos un plano de la logia al que le hemos asociado las sefirot cabalísticas que
deberá descubrir y transitar el postulante.
Maljut – Cámara de Reflexión
Yesod – La iniciación
Hod- La columna de los aprendices
Netzaj- La columna de los compañeros y maestros
Tiferet- El Cuadro de Logia
Guevurá- La Piedra Bruta
Jesed –La Piedra Cúbica
Biná- La Luna
Jojmá- El Sol
Keter- El Delta Sagrado
EL NUEVO TESTAMENTO SIRÍACO
El “Nuevo Testamento Siríaco” se imprimió en Viena en 1555. Aunque
aparentemente estaba destinado a los cristianos de habla siríaca que necesitaban
un Nuevo Testamento en su idioma, fue creado en parte, como una herramienta
misionera que también pudiera servir para convertir a los posibles lectores judíos.
En una de las imágenes más icónicas de este Nuevo Testamento se titula “La visión
sefirótica de San Juan” podemos ver esta intencionalidad en las correspondencias
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SIMBOLISMO MASÓNICO-CABALÍSTICO
que se establecen entre el Cristo crucificado y el Árbol de la Vida que analizaremos
más adelante.
En la imagen podemos apreciar al pie de la cruz a San Juan evangelista, un águila,
un buey y una llama. La representación de un buey, una llama, un águila y San Juan,
en el cristianismo a menudo se asocia con los Cuatro Seres Vivientes o
Tetramorfos, una simbología que aparece en el libro bíblico del Apocalipsis. Estos
Cuatro Seres Vivientes rodean el trono de Dios en la visión apocalíptica de San
Juan. Su papel es adorar a Dios y proclamar su santidad. También podemos
identificar esta simbología con los cuatro elementos de la naturaleza, al buey con la
tierra, la llama con el fuego, el águila con el aire y San Juan con el agua. La
asociación de San Juan con el agua proviene principalmente de su evangelio y, más
específicamente, de su relato del bautismo de Jesús en el río Jordán.
Dos frases completan la representación. "Qui expansis in cruce manibus traxisti
omnia ad te saecula" se puede traducir como "Tú, que extendiendo tus manos en la
cruz, atraíste todo hacia ti por todas las eras (siglos)". Esta traducción conserva la
idea poética y religiosa de la referencia a la crucifixión y sugiere que a través de
este acto, todo fue atraído o reconciliado. La segunda frase hace referencia al
evangelio de San Juan “Al Principio fue la Palabra”.
En la imagen, la corona de espinas se proyecta sobre Keter (la Corona); su cabeza
sobre Jojmá (la Sabiduría) y Biná (la Inteligencia). Sus manos sobre Jesed (la
bondad) y Guevurá (el rigor). La sangre de la herida de su costado de Cristo se
proyecta por un lado sobre Tifereth (la Belleza,) y por otro lado sobre Maljut, (el
Reino). Sus genitales se proyectan sobre Yesod (la Fundación). Sus dos pies se
proyectan sobre Netzaj (La victoria) y Hod (la gloria).
Si continuamos analizando la imagen veremos que cada sefirá está enmarcada en
un medallón con un simbolismo particular:
En el medallón de Keter vemos la Corona del Reino, en Jojmá el velo del Templo
que se abre, en Biná el ojo que todo lo ve. En Jesed Isaac en comunión con Dios, en
Guevurá a Abraham blandiendo el puñal que un ángel detiene para evitar el
sacrificio de su hijo. En el medallón de Tiferet vemos el sueño de Jacob y la
escalera. Netzaj y Hod aparecen con la representación de las dos columnas del
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SIMBOLISMO MASÓNICO-CABALÍSTICO
Templo de Salomón (Jakin y Boaz). En Yesod vemos al titán Atlas llevando el peso
del orbe sobre sus espaldas. Finalmente en el medallón de Maljut encontramos el
Santo Grial.
En el cartel clavado en lo alto de la cruz, en lugar del clásico INRI, distinguimos
cuatro letras hebreas (( )יבמהYod, Beth, Mem, Hé) "Viuda" en arameo (en realidad
viuda del hermano). Algunos investigadores interpretan que en la parte enrollada
del cartel estaba escrito Ben ( בןhijo), en otras palabras el cartel llevaría la
inscripción "Hijo de la Viuda".
CÁBALA HERMÉTICA
Fue gracias al interés que mostraron algunos círculos de rosacruces y masones
que la cábala pudo conservarse del olvido y del desprestigio al que se vieron
afectadas muchas tradiciones espirituales a raíz del racionalismo y del
pensamiento ilustrado de los siglos XVII y XVIII. A contracorriente surgieron
nuevos pensadores y nuevos movimientos tanto esotéricos como ocultistas que se
fundamentaron en la sabiduría de la cábala. Entre los ocultistas podemos destacar
a Eliphas Levi,l Gérard Encausse (Papus), MacGregor Mathers, Aleister Crowley,
Dion Fortune y Madame Blavatsky.
Eliphas Levi, cuyo nombre real era Alphonse Louis Constant, fue escritor, ocultista
y mago francés que vivió entre 1810 y 1875. Nació el 8 de febrero de 1810 en
París. Estudió teología y fue ordenado sacerdote católico, pero posteriormente
abandonó el sacerdocio y se dedicó al estudio de las ciencias ocultas y las
tradiciones herméticas. Tradujo el "Siphra Dzeniouta" del hebreo al francés y
asoció correlativamente las 22 letras del alefato con los 22 Arcanos Mayores del
Tarot. Podemos considerarlo como el inspirador de lo que hoy en día se conoce
com o cábala hermética, de la cual la Golden Dawn (Orden de la Aurora Dorada) fue
la principal representante de esta corriente esotérica.
LA ANTIGUA ORDEN DE LOS JARDINEROS LIBRES
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SIMBOLISMO MASÓNICO-CABALÍSTICO
Esta imagen se encuentra en un fajín de la Antigua Orden de los Jardineros Libres.
Se trata de una orden masónica que se cree que se fundó en Escocia durante el
siglo XVIII.
Entre los símbolos del cuadro podemos descifrar en la parte superior el Ojo que
todo lo ve (G.A.D.U.) el Sol a su izquierda y la luna a su derecha rodeada por 7
estrellas en representación de los 7 planetas. Debajo del Ojo encontramos el Arca
de Noé bajo el Arco Iris en clara alusión a los masones como descendientes de los
noaquitas. Sobre el arca la paloma que podemos interpretar como el deseo de
esperanza y renovación después de la destrucción.
Debajo del arca encontramos las divisas “Luz” “Fraternidad” “Verdad”. La corona
del “Arte Real” sobre dos espadas cruzadas preside la escena central en clara
alusión al Paraíso perdido. A cada lado del Árbol del Bien y del Mal, encontramos a
Adán, Eva y el Serpiente. Los 4 entre las 2 columnas que delimitan el Paraíso(B,J).
En la base de la columna de la Izquierda se dibuja la escuadra, el compás y la hoz
del jardinero. En la base de la columna derecha el panel de abejas alquímico.
También podemos apreciar las cuatro iniciales (ANS y O) que corresponde a los 3
patriarcas Adán, Noé, Salomón, y al olivo, la ramita que trajo la paloma del Arca de
Noé en señal de paz y reconciliación.
LA MENORÁ
La menorá (el candelabro de siete brazos) es uno de los símbolos que encontramos
en el sitial del V.M. Su presencia alude a la luz espiritual que emana del G.A.D.U. Su
cuidado manifiesta la responsabilidad de mantener vivo el Lugar Santo con la
verdad divina.
Para explorar el simbolismo de la menorá en primer lugar debemos detenernos en
el simbolismo del número 7, con el cual se han establecido numerosas
correspondencias, entre las que podemos citar: los 7 días de la creación, las 7
edades del mundo, los 7 días de la semana, las 7 virtudes, los 7 sacramentos, los 7
metales, los 7 colores, las 7 notas musicales, los 7 planetas, las 7 Artes Liberales,
los 7 ángeles y las 7 trompetas del apocalipsis, y los 7 masones que forman una
logia justa y perfecta.
Filón de Alejandría consideraba que las 7 luces de la menorá eran una
representación de los 7 planetas. En el libro IV de Zacarías cada planeta se
interpretó como cada uno de los 7 ojos de Dios que recorren el mundo. En el
Apocalipsis de Juan 5:6 se cita que “El cordero tiene siete ojos que son los siete
espíritus de Dios”.
F. Secret transcribe el siguiente texto de J, Boulaese:
[…] El candelabro es la figura de la masa del cuerpo de Cristo…el cual, como
un árbol, tiene siete brazos o seis contando el tronco, y cuatro raíces, para
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SIMBOLISMO MASÓNICO-CABALÍSTICO
mostrar el compendio de la virtud de los siete planetas sobre los cuatro
elementos, y los siete espíritus de la iglesia sobre los cuatro tiempos… (F.
Secret 1979 pág. 205.)
LA VÍA INICIÁTICA
"Cuando Dios terminó la creación del mundo, empieza a contemplar la
posibilidad de crear al hombre, cuya función será meditar, admirar y amar
la grandeza de la creación de Dios. Pero Dios no encontraba un modelo para
hacerlo. Por lo tanto se dirige al primer ejemplar de su criatura, y le dice:
"No te he dado una forma, ni una función específica, a ti, Adán. Por tal
motivo, tendrás la forma y función que desees. La naturaleza de las demás
criaturas la he dado de acuerdo a mi deseo. Pero tú no tendrás límites. Tú
definirás tus propias limitaciones de acuerdo con tu libre albedrío. Te
colocaré en el centro del Universo, de manera que te sea más fácil dominar
tus alrededores. No te he hecho mortal, ni inmortal; ni de la tierra, ni del
cielo. De tal manera, que podrás transformarte a ti mismo en lo que desees.
Podrás descender a la forma más baja de existencia como si fueras una
bestia o podrás, en cambio, renacer más allá del juicio de tu propia alma,
entre los más altos espíritus, aquellos que son divinos."
Esta cita de Giovanni Pico della Mirandola sitúa al hombre en una situación
privilegiada respecto al resto de la creación y en posición intermedia entre el Cielo
y la Tierra, dejando a su libre albedrío la opción de vivir en la tierra como un
simple animal o la de alzarse en busca del camino de la divinidad.
A lo largo de la historia y a partir de la toma de consciencia de su espiritualidad el
hombre ha buscado y sigue buscando la escalera al Cielo ya sea por medio de la vía
mística o la vía iniciática. Estas dos vías se muestran como caminos hacia el mundo
de lo divino pero hay que tener presente, tal como les sucede a Dante en la Divina
Comedia, que la vía mística separa al hombre de la Tierra y sólo es accesible para
seres extraordinarios como fueron por ejemplo, Jesús, Mahoma o Buda.
En su intento de ascensión mística Dante es detenido por tres fieras que se
interponen en su camino, una pantera, un león y una loba hambrienta. La pantera
representa el pecado de la lujuria que padeció Dante, el león simboliza la soberbia,
el orgullo y la ambición moral de su propia naturaleza, y la loba hambrienta la
avaricia y la codicia del poder papal y político de su tiempo.
Ante la imposibilidad de poder seguir avanzando hacia la Luz, aparece Virgilio
diciéndole que para proseguir debe seguir otra ruta, la iniciática. De esta forma se
ofrece a ser su guía y empezar el descenso hacia el infierno, donde en su interior se
encuentra el camino hacia el Cielo.
Este descenso al infierno, al inframundo, o al interior de la tierra representa el
regreso al útero de la Gran Madre y tiene sus correspondencias con el VITRIOL y la
máxima Solve et Coagula de la alquimia, el despojo masónico de los metales, el
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SIMBOLISMO MASÓNICO-CABALÍSTICO
segundo nacimiento de la filosofía perenne y, entre otros, el proceso de
individuación de Jung en el que el descenso al inframundo equivale al viaje a lo
inconsciente de la mente.
Los cultos mistéricos de antigüedad como el de Isis, Eleusis, Dionisos o Mitra, el
hermetismo, el pitagorismo, el gnosticismo, la cábala, la alquimia, el
neoplatonismo, el rosacrucismo son algunos ejemplos de las tradiciones iniciáticas
por las que ha transitado la humanidad a lo largo de la historia.
En la masonería podemos ir descubriendo muchas analogías con todas estas
antiguas tradiciones que anhelan ascender por la escalera de Jacob. Todas ellas
comparten, con distinto nombre, un único misterio basado en la muerte y la
resurrección que hace referencia a la muerte de lo viejo, que representa nuestra
naturaleza animal y el nacimiento de lo nuevo simbolizado por nuestra naturaleza
espiritual.
Según la mitología Dioniso era el hijo de Zeus y Perséfone, antes de que esta se
convirtiera en reina del Hades. El pequeño creció en Creta, protegido por los
mismos guardianes que habían guardado a Zeus de los ojos de Cronos. Pero los
Titanes, cuando se enteraron que Zeus había nombrado a Dionisos su sucesor para
gobernar sobre los dioses, atrajeron al pequeño con juguetes dorados y se
abalanzaron sobre él, lo despedazaron y empezaron a devorarlo. Atenea
interrumpió el espantoso banquete justo a tiempo para rescatar el corazón del
pequeño, lo encerró en una figura de yeso en la que Zeus insufló vida y lo resucitó.
A continuación Zeus fulminó a los Titanes con su rayo. Según el mito, de las cenizas
nació la raza humana, que posee la parte terrena de los Titanes y la parte divina de
Dioniso.
Este mito, del niño resucitado, fue el que inspiró el ritual de los misterios de Orfeo,
a quien se atribuye la creación de los Misterios Menores y los Misterios Mayores.
Los Misterios Menores, también conocidos como los Misterios de Isis, guardaban
relación con la purificación de los iniciados y la semilla que debe ser sembrada en
el interior de la Tierra. Los Misterios Mayores, también asociados a Osiris,
recreaban el fruto de la purificación de los elementos titánicos que permitía el
renacimiento de la naturaleza divina,simbolizaban la liberación del hombre por
Dionisos.
SOBRE LOS MISTERIOS
Se considera que los misterios menores, de los que los más conocidos son quizás
los de Eleusis, estaban diseñados para cautivar al pueblo llano. A través de su
simbolismo y su sensualidad se trasmitía el mensaje de la inmortalidad del alma y
de una vida futura donde la virtud sería recompensada y el vicio recibiría su
castigo.
Tiempo después, a los iniciados más preparados que se les había permitido
penetrar en el secreto de los misterios mayores descubrían que todo en lo que
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SIMBOLISMO MASÓNICO-CABALÍSTICO
habían creído anteriormente era falso, era una mera ilusión politeísta dónde los
antiguos dioses eran simples mortales divinizados.
El nuevo misterio iniciático se manifestaba entonces como un proceso de
desilusión donde se debía renunciar a las antiguas creencias para poder ver la
Verdad y percibir que solamente existe un único Dios invisible y anónimo que es la
causa última y el origen del Ser que lo originó todo por sí mismo y al que todas las
cosas deben su existencia.
Esta división entre misterios menores y misterios mayores forma parte de lo que
hoy en día se conoce por religiones dúplex, y que son una forma de proceder que
ha pervivido desde la antigüedad más remota. En estas tradiciones existe un culto,
enseñanza o doctrina muy distinta entre la que recibe el pueblo y los aprendices, y
la que procesan los altos iniciados.
En los misterios mayores el iniciado aprendía que existe un sólo Dios y que los
hombres eran los únicos responsables de su destino personal y colectivo puesto
que no existía ninguna injerencia por parte del Creador.
LOS CUATRO ELEMENTOS Y LAS CUATRO PURIFICACIONES
Los cuatro elementos de nuestra tradición mediterránea surgen del pensamiento
de Empédocles (498 a.C.- 435 a.C.).
La Tierra es el primer elemento, en el que nacemos, crecemos y podemos llegar a
tomar consciencia de nuestro verdadero yo. “Conócete a ti mismo” “Ora y Labora”.
La primera purificación se manifiesta en el TRABAJO.
El aire (Shu) como segundo elemento, es el espacio que separa el cielo (Nut) de la
tierra (Geb). Tomamos consciencia de los dos mundos que se separaron, en la
ascensión hacia arriba el aire nos purifica. Esta segunda purificación se manifiesta
a través de la MEDITACIÓN, oración, contemplación y el resto de técnicas que no
hacen sentir la presencia de la transcendencia.
El agua simboliza el tercer elemento, la que calma la sed de las pasiones. Como
decía Jámblico Las fuerzas de las pasiones humanas que hay en nosotros, si son
aprisionadas por completo, se hacen más violentas; por el contrario, si se ejercitan
breve y adecuadamente, tienen un gozo mesurado y quedan satisfechas, y, a partir
de ese momento, purificadas, resultan calmadas por persuasión y sin violencia. La
purificación por el agua se hace efectiva a través de la MODERACIÓN.
El fuego (Ra) es el cuarto elemento, y al igual que hacía Isis con el hijo de la reina
de Biblos, Astarté, sólo los dioses pueden otorgar está purificación que elimina
todas nuestras impurezas mortales. La purificación ígnea es un DON que Dios
otorga a quien cree merecérselo.
Un día le preguntaron a Platón por qué unos creen y otros no y con la máscara de
Sócrates respondió que la fe es un don que Dios concede a unos si y a otros no.
JOAN-JOSEP DURAN MIRÓ Página 38
SIMBOLISMO MASÓNICO-CABALÍSTICO
LA PALABRA PERDIDA
Según Rene Guenon“La Palabra Perdida” es un símbolo que alude a la pérdida del
conocimiento que la humanidad poseía en el tiempo mítico del Paraíso Terrenal. Se
trata en cualquier caso de un oscurecimiento paulatino en el cual el paso del
tiempo ha ido desvaneciendo la Tradición y el recuerdo del Estado Primordial. En
cierta manera la búsqueda de la Palabra Pérdida de la masonería puede
compararse con la búsqueda medieval del Santo Grial puesto que ambas son
manifestaciones del deseo de retorno al estado primigenio.
La pérdida del antiguo conocimiento dio lugar al nacimiento de nuevas
espiritualidades que se afanaron en buscar la verdada través de lo que la
masonería establece con el nombre de “palabras sustitutorias”, y que son simples
ecos de ese antiguo conocimiento. Podemos poner de ejemplo el Caldero Celta de la
Inmortalidad, que seguramente siguió estos pasos sustitutorios y a través de la
apropiación que hizo el cristianismo se convirtió en el Santo Grial que recogió la
sangre de Cristo y que actualmente representamos con el vino ceremonial que a su
vez también proviene de tradiciones más antiguas puesto que era el símbolo
dionisíaco más significativo.
En la Tradición Hebrea la pérdida de la Palabra Sagrada, que era la del verdadero
nombre de Dios, se sitúa durante la destrucción del Templo de Salomón y la
dispersión del pueblo judío. En la tradición masónica la pérdida de la palabra se
relaciona con la muerte del arquitecto Hiram-Abi que era junto al Rey Salomón y al
Rey de Tiro Hiram los únicos que conocían sus sílabas por separado y solo ellos
tenían el poder de pronunciarlas de manera que la ausencia de uno hacía imposible
esta comunicación. Según Rene Guenon la Palabra Sagrada se escribe normalmente
con 4 letras y se pronuncia con tres sílabas. De esta manera podemos comprender
que una logia no puede abrirse sin el concurso de los tres maestros que recuerdan
las tres sílabas sagradas y los tres vértices del triángulo pitagórico.
La pronunciación del verdadero nombre tetragramático, en los tiempos bíblicos
fue sustituido por el de Adonaï. Guenon considera que una forma correcta para
dicho nombre es Jehová y a pesar que no se conoce su verdadera pronunciación
cree que es mucho más aproximado que Yahvé que es más moderno y solo posee
dos sílabas.
En la tradición Hebrea no se permite invocar el nombre verdadero de Dios, se
considera una osadía imperdonable y un acto de máxima soberbia porque conocer
este secreto permite conseguir un poder inmenso al adquirir las características de
lo nombrado y por tanto poder sobre él. En este sentido podemos recordar a Lilith
que pronunciando enfadada el nombre mágico de Dios se elevó sobre los aires y
huyó del paraíso. También podemos recordar a Isis cuando se las amañó para
conseguir el nombre secreto del dios Sol con el fin de que ella y su hijo Horus
ascendiesen en dignidad situándose más cerca de él en la cúspide del panteón.
JOAN-JOSEP DURAN MIRÓ Página 39
SIMBOLISMO MASÓNICO-CABALÍSTICO
En palabras de Henri Corbin el drama común a todas las "religiones" del Libro, o
mejor dicho, a la comunidad que el Qorán designa como Ahl al-Kitâb, la comunidad
del Libro, que engloba a las tres grandes ramas de la tradición abrahámica
(Judaísmo, Cristianismo e Islam), puede ser designado como el drama de la
"Palabra perdida". En efecto, todo el sentido de la vida está centrado para esta
comunidad en el fenómeno del Libro santo revelado, en el sentido verdadero de
este Libro; ahora bien, el sentido verdadero es el sentido interior, oculto bajo la
apariencia literal, y desde el momento mismo en que los hombres desconocen o
rechazan este sentido interior mutilan la integridad del Verbo, del Logos, y
comienza el drama de la "Palabra perdida".
EGREGOR Y ENTIDADES COLECTIVAS
René Guénon, en el libro “Iniciación y realización espiritual” distingue el concepto
de “Egregor” del de “Entidad Colectiva”. Considera que fue Eliphas Levi con su
fantasía ocultista quien mezclo las distintas realidades. Según Levi, Egregor
proviene etimológicamente del vocablo latino “grex” que significa rebaño. Para
Guénon “Egregor” es una palabra de origen griego que significa vigilante.
Cuenta Guénon que egregor aparece citado en el Libro de Enoc como una entidad
espiritual enigmática que pertenece al mundo intermediario. También afirma, que
las entidades colectivas son exclusivamente entidades psíquicas producto de la
mente. Las primeras, las entidades espirituales, son trascendentes y viajan en el
plano vertical, mientras que las segundas, las colectivas, son fruto del dominio
individual y se desplazan en el plano horizontal. Guénon asevera que lo superior
nunca puede venir de lo inferior, por tanto un ser inferior como el hombre nunca
puede crear uno superior como lo es un ser espiritual o divino.
Estas entidades colectivas que son mentales surgen del ensanchamiento del
dominio de lo individual y permiten conseguir una serie de ventajas a través de su
fuerza sutil, podríamos poner de ejemplo de la cadena de unión que es el ejemplo
más explicito de la ceremonia masónica.
Guénon también alude a la existencia de entidades colectivas de carácter espiritual,
por ejemplo las relacionadas con las comunidades religiosas. Estas entidades
actúan como mediadoras y se puede acceder a ellas para conseguir favores, por
ejemplo, a través de la oración.
Respecto a las organizaciones iniciáticas afirma que los elementos psíquicos
generados por el grupo a través de la tradición ofrecen una defensa frente al
mundo exterior y una protección de sus miembros. En ningún caso Guénon afirma
que en estos grupos exista, como en los religiosos, entidades espirituales que
intercedan por ellos. La única trasmisión espiritual que se manifiesta en las
organizaciones iniciáticas es a través de la propia iniciación que produce en el
iniciado una influencia espiritual en directo o diferido.
JOAN-JOSEP DURAN MIRÓ Página 40
SIMBOLISMO MASÓNICO-CABALÍSTICO
Al respecto también apunta Guénon que en las colectividades iniciáticas
deterioradas, en aquellas que antes decíamos que había malas vibraciones y ahora
se dice que hay mal rollo, las influencias psíquicas negativas que se generan
ocultan las influencias espirituales y las merman con las consiguientes
consecuencias de transmisión iniciática.
LA HORA DEL SÍMBOLO VISIONARIO.
Según Jámblico los “sueños enviados por los dioses” se producen cuando el sueño
cesa y comenzamos justamente a despertarnos, o bien cuando estamos entre la
vigilia y el sueño. Este estado intermedio en el cual no estamos ni totalmente
dormidos ni totalmente despiertos se muestra como el estado apropiado para que
pueda manifestarse el símbolo visionario. Se trata del estado mental que aún
conserva el atisbo de consciencia necesario que permitirá recibir el mensaje y
guárdalo en la memoria para su posterior recuerdo y desciframiento. Es este
estado intermedio, en el cual no estamos totalmente despiertos ni totalmente
dormidos, el mismo en el que Henry Corbin situaba las experiencias visionarias de
los místicos sufís, y Carl Gustav Jung atribuía al afloramiento de los mensajes del
inconsciente. La psiquiatría actual corrobora estas visiones y las clasifica como
alucinaciones hipnagógicas e hipnopómpicas.
El yoga, el Qi Gong, la oración, la música, el arte o simplemente los paseos solitarios
también pueden permitir alcanzar este punto de abstracción necesario para la
manifestación simbólica. La mística chií atribuye esta clarividencia a una especie
de trasmutación alquímica interior en la que se despiertan los sentidos ocultos y
sutiles que la hacen posible; de la misma manera que, por ejemplo, los chinos
destacan las proezas y maravillas que pueden alcanzarse con la práctica del Qi
Gong.
Para interpretar porque es fundamental el estado intermedio entre sueño y vigilia
para la manifestación simbólica podemos pensar en los conceptos de ocultamiento
y manifestación. Para que algo se manifieste otra cosa debe ocultarse, puede
servirnos de ejemplo la luz que aparece cuando la tiniebla se desvanece, o el
sonido que aparece cuando el silencio desaparece. Como vemos no pueden
coexistir al mismo tiempo luz y oscuridad, ni silencio y sonido. A partir de este
planteamiento podemos deducir que para que la visión aparezca debe ocultarse
otra cosa que ocupa el lugar que la visión deberá ocupar. Durante el estado de
vigilia es el pensamiento quien ocupa nuestra mente y en el estado de sueño el
inconsciente, de ahí que en el punto intermedio que podríamos denominar “vacío o
nada” podría aparecer y ocupar ese sitio el símbolo.
LOS SÍMBOLOS DEL CAMINO
De forma general estamos acostumbrados a percibir los símbolos como imágenes
estáticas que transmiten un mensaje cifrado que podemos llegar a desvelar. Existe
otra forma de manifestación del símbolo que es dinámica y que atiende a la
acepción de “convenio” y “acuerdo” a la que también hace referencia el verbo
JOAN-JOSEP DURAN MIRÓ Página 41
SIMBOLISMO MASÓNICO-CABALÍSTICO
“sumballein”. En este sentido entramos en el ámbito de la teúrgia dónde el símbolo
adquiere la condición de presagio divino y/o advertencia por parte del contratante
inteligible al contratante sensible. Estos símbolos dinámicos suelen manifestarse a
través de escenas de la vida cotidiana, mayoritariamente en la naturaleza, y por
medio de actores reconocidos por ambas partes que han adquirido la condición de
símbolos desvelados.
LA TORRE DE BABEL
Los orígenes de la masonería permanecen ocultos transfiriendo a esta loable
hermandad un gran misterio que podemos comparar al de la diosa Isis cuando dice
que “ningún mortal ha sido capaz de retirar el velo que me cubre”.
Samuel Phicard, en 1730, remontó la masonería primigenia a los constructores de
la Torre de Babel, que como ya sabemos quedó inacabada debido a la confusión de
lenguas que padecieron los obreros.
La Torre de Babel ha sido vista como un símbolo de la ambición humana
desmedida y la arrogancia, representando el deseo de alcanzar el cielo o la
divinidad por medios humanos. Pero también podemos interpretar su
construcción como la loable voluntad humana de unir la Tierra con el Cielo a partir
de nuestra moral y nuestro trabajo, haciendo de este mundo un lugar mucho
mejor.
La confusión de lenguas puede interpretarse como una metáfora de la
fragmentación y la falta de comunicación que surge cuando las personas buscan
sus propios intereses en lugar de trabajar juntas hacia un objetivo común. Esta
falta de entendimiento y cooperación conduce al caos y a la incapacidad de lograr
sus metas.
Desde un punto de vista moral, esta historia puede ser entendida como una
advertencia sobre los peligros de la búsqueda desmedida de poder y la falta de
armonía entre los individuos y las comunidades. El choque de pasiones y la lucha
por el poder pueden llevar a la destrucción y la dispersión en lugar de la
construcción y el progreso.
La cooperación, la humildad y la búsqueda de objetivos compartidos en lugar de la
ambición descontrolada y el egoísmo individual son valores en los que incide la
masonería.
LA EXPULSIÓN DEL PARAISO
La religión judeocristiana considera que la expulsión del Paraíso fue consecuencia
de una trasgresión, concretamente de la desobediencia de Adán y Eva de no comer
la fruta del Árbol del Conocimiento del Bien y de Mal.
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SIMBOLISMO MASÓNICO-CABALÍSTICO
En la masonería la interpretación de este mito es totalmente diferente puesto que
no se considera una transgresión ni mucho menos un pecado, al contrario, se
considera un acto de gran responsabilidad.
En 1834 el M.M. David Rosenberg escribió: “El primer hombre, aún en la flor de sus
primeras pasiones, cede a los deseos que le inspira la mujer; su fuerza y su razón
son derrotadas, es seducido..... Pero pronto probó el árbol de la ciencia y reconoció
la sublime misión que le había sido impuesta, obra maestra del Creador.
¡Inmediatamente es desterrado del Edén, porque la ciencia y el descanso no
pueden convivir, y Adán, vestido con el delantal del trabajo, va a cultivar el
mundo!”
EL OJO QUE TODO LO VE
El Delta Masónico con el “Ojo que todo lo ve” preside las logias masónicas
simbolizando la autoridad del Gran Arquitecto del Universo. Podemos ver la
representación de este símbolo en distintos ámbitos, épocas y culturas. Desde las
pinturas renacentistas hasta el billete del dólar la mirada de Dios aparece vigilante
y omnipresente.
El triangulo en el que se inscribe el ojo de Dios ha sido interpretado por el
cristianismo como una alusión a la Santísima Trinidad. En otras tradiciones
también se podría asociar al carácter cosmológico y cosmogónico de la Tetraktys
pitagórica.
Podemos encontrar el Triangulo con el Ojo que todo lo ve en numerosos grabados
de humanistas, alquimistas y teósofos como Heinrich Khunrath, Robert Fludd,
Athanasius Kircher y sobretodo en la obra de Jacob Boehme.
Si buscamos los posibles orígenes cabalísticos del símbolo nos tendremos que
remontar al “Libro de Ratziel”, donde podremos leer “Que tus pensamientos, al
igual que tus palabras, nunca sean criminales; porque mis ojos escudriñan lo
profundo de los corazones”.
El Delta Masónico con el “Ojo que todo lo ve” preside las logias masónicas
simbolizando la autoridad del Gran Arquitecto del Universo. Podemos ver la
representación de este símbolo en distintos ámbitos, épocas y culturas. Desde las
pinturas renacentistas hasta el billete del dólar la mirada de Dios aparece vigilante
y omnipresente.
El triangulo en el que se inscribe el ojo de Dios ha sido interpretado por el
cristianismo como una alusión a la Santísima Trinidad. En otras tradiciones
también se podría asociar al carácter cosmológico y cosmogónico de la Tetraktys
pitagórica.
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SIMBOLISMO MASÓNICO-CABALÍSTICO
Podemos encontrar el Triangulo con el Ojo que todo lo ve en numerosos grabados
de humanistas, alquimistas y teósofos como Heinrich Khunrath, Robert Fludd,
Athanasius Kircher y sobretodo en la obra de Jacob Boehme.
Si buscamos los posibles orígenes cabalísticos del símbolo nos tendremos que
remontar al “Libro de Ratziel”, donde podremos leer “Que tus pensamientos, al
igual que tus palabras, nunca sean criminales; porque mis ojos escudriñan lo
profundo de los corazones”.
LOS CUATRO PRINCIPIOS GEOMÉTRICOS
En el catecismo masónico revelado por Samuel Prichard en 1730, podemos leer
que “los cuatro principios de la masonería son el Punto, la Línea, la Superficie y el
Sólido”. No cabe duda que esta cita está inspirada en en la concepción sagrada que
en la antigüedad se atribuía a la geometría. Pitágoras y su escuela consideraban que
los números y las formas geométricas eran los elementos básicos del universo y que
tenían un valor espiritual intrínseco. En su famoso diálogo "Timeo", Platón también
vincula las Formas geométricas con los elementos fundamentales del cosmos, y
argumenta que estas formas perfectas son la base de la creación del universo.
No debemos olvidar que más allá de su significado literal en los textos iniciáticos se
esconde un mensaje más profundo que el neófito debe ir desvelando. En este
sentido, podríamos interpretar que el punto, la línea, la superficie y el sólido
podrían ser considerados como representaciones imperfectas o reflejos en el
mundo sensible de las Formas ideales o perfectas. Por ejemplo, un punto podría
representar la noción de singularidad o individualidad, una línea podría simbolizar
la dirección o el camino hacia la verdad o la virtud, una superficie podría ser
asociada con la extensión y la manifestación de las ideas, y un sólido podría
representar la plenitud o la realización de un concepto.
Punto: El punto simboliza la individualidad y la singularidad de cada ser humano.
Representa al individuo masón y su lugar en el universo. También puede
representar el inicio de un viaje personal de autoconocimiento y crecimiento
espiritual dentro de la masonería.
Línea: La línea representa el camino recto y la búsqueda de la verdad. Simboliza la
rectitud moral, la honestidad y la integridad que se espera de un masón. También
puede representar la conexión entre los individuos y la fraternidad masónica, así
como la progresión gradual en el camino del conocimiento y la sabiduría.
Superficie: La superficie simboliza la extensión y la amplitud del conocimiento y la
experiencia. Representa la búsqueda del aprendizaje y la comprensión en todas las
áreas de la vida. También puede representar la interacción entre los individuos y la
sociedad, así como el compromiso de los masones de trabajar juntos para el bien
común.
JOAN-JOSEP DURAN MIRÓ Página 44
SIMBOLISMO MASÓNICO-CABALÍSTICO
Sólido: El sólido representa la estabilidad y la fortaleza. Simboliza la construcción
de una vida basada en principios sólidos y valores duraderos. También puede
representar la unidad y la cohesión dentro de la fraternidad masónica, así como la
capacidad de los masones para enfrentar desafíos y adversidades con
determinación y resistencia.
LA ESTRELLA DE DAVID Y EL NÚMERO 7
A la Estrella de David se le han atribuido varios significados simbólicos. La unión
de los dos triángulos se ha referido a la unión de lo masculino y lo femenino, a la
dualidad materia-espíritu, y al reencuentro del mundo de abajo con el de arriba.
En el ámbito de la cábala la Estrella de David se relaciona con el número 7 teniendo
en cuenta las seis puntas y el centro. El número seis hace referencia a la
materialidad de las seis direcciones del espacio hacia el que nos podemos dirigir. El
número 7 (la suma del 3+4, que representan a la Divinidad ya la creación),
simboliza la espiritualidad que da sentido a la materia.
En el Zohar se identifica cada punta de la estrella con una sefirot del Universo de
Yetzirah. El triángulo superior lo configurarían Tiferet, Jesed y Guevurà, que
forman la tríada intelectual del hombre, el triángulo inferior la integrarían Yesod,
Netzaj y Hod, la tríada emocional. Estas seis sefirot también representan los
atributos con que Dios creó el Espacio-Tiempo (el Universo).
El hexagrama también esconde uno de los secretos de la creación que tuvo lugar en
6 días con el séptimo de descanso. Comprenderla nos ayudará a entender quiénes
somos y de dónde venimos.
7 = 1 + 2 + 3 + 4 + 5 + 6 + 7 = 28 = 2 + 8 = 10 = 1 + 0 = 1
Esta representación numérica hace referencia a la falsa percepción que tenemos de
ser seres individuales, desconectados y con libre albedrío. Éste es el origen del mal,
la desconexión. Como podemos ver toda la creación se reduce al 1, el punto de
partida (Ein-Sof) que nos anuncia que todos somos uno y que nos necesitamos
unos a otros.
CONTEMPLANDO LA SHEKHINAH
La logia es un lugar excelente, al que podemos acudir a meditar cuando los trabajos
están cerrados. Un tipo sencillo de meditación que podemos practicar es la
contemplación. Para ello nos sentaremos frente a la llama de la “Luz Eterna”
mientras permanece el resto del templo en plena oscuridad y silencio.
El “Tikunei ha-Zohar” nos explica que al contemplar la llama deberemos fijarnos en
los cinco colores que desprende (blanco, amarillo, rojo, negro y azul). Con nuestros
ojos físicos podremos ver el blanco, el amarillo y el rojo, que son los colores
naturales del fuego. En el Zohar (3:33a) se explica que el azul que llegaremos a ver
alrededor de la llama representa la Presencia Divina de la Shekinah.
JOAN-JOSEP DURAN MIRÓ Página 45
SIMBOLISMO MASÓNICO-CABALÍSTICO
Durante el ejercicio de la contemplación deberemos ser conscientes de la llama, en
la que iremos viendo sus distintos colores, y al mismo tiempo nos haremos
conscientes de la oscuridad que nos envuelve. El color negro envolvente
representará “La lámpara de oscuridad”, “El Fuego Negro”, “El Sol de Medianoche”
que ilumina a los iniciados.
En este estado contemplativo, con nuestro ojo interior podremos empezar a
vislumbrar el color azul alrededor de la llama que nos anuncia la presencia de la
Shekinah. Este será un momento excepcional de revelación y encuentro con el
G.A.D.U.
El azul púrpura aparece varias veces en la Torá, por ejemplo en Núm. 15, 38
cuando prescribe que los mantos deben llevar cordones de ese color. En Talmud
podemos leer que quienes cumplen este mandamiento recibirán el rostro de la
Shejina (presencia divina). En varios pasajes del Éxodo también encontramos el
azul zafiro, por ejemplo cuando Moisés, Aarón y los 721 ancianos subieron al Sinaí
para ver a Dios también vieron un pavimento zafiro tan puro como el cielo. En
Ezequiel 10 se describe la visión del Trono de la Gloria sobre una piedra de zafiro.
Este suelo de zafiro del Trono de Dios, como el del monte Sinaí y los cordones de
los mantos judíos han sido identificados como la luz de la Shejina.
En el Zohar también podemos leer:
“Pero ven y mira: quien quiera conocer el saber sobre la santa unidad mire la llama
del carbón o de la lámpara encendida. Pues esa llama puede ascender sólo cuando
se sostienen sobre una materia más basta. Ven y mira: en la llama hay dos luces.
Una es una luz que brilla de blanco y la otra es una luz que tiene una parte de azul o
negro. Aquella luz blanca está arriba y sube directamente, y bajo ella está la luz
azul que forma un trono para la luz blanca. […] La luz negra y azul devora siempre
la materia que le dan y la aniquila. De ella pende la aniquilación de todo y la muerte
de todo. […] La luz negra, que también cambia a azul o rojo, es por un lado, lo
sensible a diferencia de la intelectual, la luz blanca, que representa el transito del
mundo material al puramente espiritual y con ello media y obra la unidad entre lo
íntimo y lo superior. Por otro lado, es también el oscuro poder de la Shejinà,
simbolizada por el azul, en la que se expresa de modo especialmente drástico la
ambivalencia de su naturaleza”.
SOBRE LA ORIENTACIÓN DE LA LOGIA
La masonería presenta un desafío constante a la hora de profundizar en el
significado de sus innumerables símbolos. Si nos fijamos en la orientación de la
logia observaremos que a pesar de ser una representación del Templo de Salomón,
su orientación es totalmente contraria a él.
El templo de Salomón, al igual que los templos egipcios, hindúes, griegos y
romanos, por citar algunos de la antigüedad, se orientaban en dirección al sol
JOAN-JOSEP DURAN MIRÓ Página 46
SIMBOLISMO MASÓNICO-CABALÍSTICO
naciente. La puerta de entrada se situaba en el Este y su orientación ideal era hacia
el equinoccio.
La logia, al igual que muchas sinagogas e iglesias acostumbran a tener la
orientación contraria, de Oeste a Este. De este modo puesto que en la mayor parte
de Europa Jerusalén siempre queda al Este, el antiguo simbolismo del Sol Naciente
ha sido sustituido por el de Jerusalén, viendo los judíos la Luz del Templo de
Salomón y los cristianos la Luz de Cristo.
Ahora podemos preguntarnos que luz es la que ven los masones, puesto que siguen
la orientación de sinagogas y catedrales.
En 1 Reyes 7. Reina-Valera 1960, podemos leer:
“Estas columnas erigió en el pórtico del templo; y cuando hubo alzado la columna
del lado derecho, le puso por nombre Jaquín, y alzando la columna del lado
izquierdo, llamó su nombre Boaz.”. Con esta revelación bíblica podemos situar a
Jaquín en el Sur y a Boaz en el Norte.
En el catecismo del aprendiz de 1730 cuando se pregunta el por qué de la
orientación de la logia, la respuesta es demasiado simple y denota no saber la
respuesta porque se limita a responder que”así están o deben estar orientadas
todas las iglesias y capillas.”
Si profundizamos en el conocimiento de la cábala podremos encontrar una posible
respuesta en la obra “Pórticos de Luz” del mecubal José Gikatilla:
“Debes saber que el atributo Boaz (Hod) recibe la fuerza y la energía del Rigor
(Geburá) y de la Inteligencia (Biná)”. “Debes saber que a semejanza del atributo de
la Víctoria (Netzaj), el Rey Salomón hizo levantar la columna derecha llamada
Yakín” “El que conoce el misterio de las columnas Yakín y Boaz, también conoce
cómo las Almas, Espíritus y Alientos vitales proceden del efluvio de las dos
columnas, por medio de “El Hay” y “Adonai”.
El cabalista de Medinaceli nos está hablando de las sefirot y de su distribución en el
Árbol de la Vida. Recordemos que Keter se sitúa en el Este, Maljut en el Oeste,
Gevurá en el Norte y Jessed en el Sur. Ahora podemos interpretar el viaje del
hermano masón como la travesía del retorno, la odisea que transita de las tinieblas
a la luz.
Orientación del Templo de Salomón
Santiago Sebastian en ”Mensaje Simbólico del Arte Medieval”
JOAN-JOSEP DURAN MIRÓ Página 47
SIMBOLISMO MASÓNICO-CABALÍSTICO
COMO ES ARRIBA ES ABAJO
Una de las máximas que encontramos en los Altos Grados de la masonería es el
principio hermético de la Tabla Esmeralda, “como es arriba es abajo”. Esta
afirmación resalta la interconexión y correspondencia entre los diferentes niveles
de la existencia, y sugiere que podemos encontrar patrones y verdades universales
observando tanto el macrocosmos como el microcosmos.
Gershom Scholem en “Las grandes tendencias de la mística judía” nos explica muy
bien qué es el arriba, qué es el abajo, y cómo interactúan en el campo espiritual:
“Todo lo que hace el individuo o la comunidad en el mundo se refleja mágicamente
en la región superior, es decir, en la realidad más elevada que brilla en todos los
actos del hombre. Citemos una de las expresiones preferidas del Zohar: “El impulso
de abajo llama al de arriba”. La realidad terrenal (abajo) actúa misteriosamente
sobre la celeste pues todo, incluso la actividad humana, tiene sus raíces en el reino
de las sefirot (arriba). El impulso que se origina a partir de una buena acción guía
el flujo de bendiciones que emana de la superabundancia de vida en las sefirot y se
dirige a los canales secretos que conducen al mundo inferior y exterior. El Zohar
llega a afirmar que el devoto crea, por medio de sus actos, un lazo que une la Torá
visible y practicable, con la invisible y misteriosa”.
LOS CAINITAS
En “Las Constituciones de Anderson” podemos leer: “Indudablemente Adán
enseñó Geometría a sus hijos y el uso de ella en las varias artes y oficios
convenientes al menos en aquellos primitivos tiempos; porque vemos que Caín
edificó una ciudad, a la que puso el nombre de su hijo primogénito Henoch. Llegó
Caín a ser el Príncipe de la mitad del género humano y sus descendientes imitaron
su regio ejemplo, fomentando la noble Ciencia y el útil Arte”.
Esta referencia a Caín como maestro constructor, así como la de su descendiente
Tubalcain, como maestro metalúrgico, suele aparecer en los textos masónicos
asociados a los orígenes mitológicos de la fraternidad. Al mismo tiempo los
detractores de la masonería se han valido del calificativo “cainita” para demonizar
y criminalizar a los masones.
En la Sección Bereshit del Zohar encontraremos una oculta revelación:
“Caín mató a Abel y su alma se reencarnó en Moisés. Con el fin de cubrir la
desnudez de Adam, su padre, y corregir la descendencia de Caín, tomó a la
hija de Jetró sobre quien está dicho: “Los hijos del cainita, suegro de Moisés”
(1 Jueces 1:16). Y así se ha enseñado: ¿Por qué se llama “cainita”? Porque se
separó de Caín, como está dicho: “Hever, el cainita, se separó de Caín” (ibid
4:11), en referencia a Jetró, Itró, que se separó de Caín.
Los sabios cabalistas enseñan que Moisés tomó por esposa a la hija de Jetró,
Tzipora, quien era la reencarnación de la hermana gemela de Abel. De este
JOAN-JOSEP DURAN MIRÓ Página 48
SIMBOLISMO MASÓNICO-CABALÍSTICO
modo, se devolvió a Moisés, reencarnación de Abel, a su gemela, y se
rectificó un detalle del pecado del Primer Hombre”.
El Zohar. Vol. I. Ediciones Obelisco, pág. 232-233
EL COLOR ROJO DE LA LOGIA
El color rojo de la logia guarda otro secreto oculto a los ojos profanos. A
continuación enumeraremos una interpretación sufí, una alquímica y una
cabalística.
Henry Corbin, en su obra, introduce el concepto del "mundus imaginalis" o
"mundo imaginal", que es un reino intermedio entre el mundo material y el mundo
espiritual. Dentro del "mundus imaginalis", Corbin habla de la importancia del
color rojo, que está asociado con el crepúsculo, el momento de transición entre la
luz del día y la oscuridad de la noche. En la cosmología de Corbin, el color rojo
simboliza este estado liminal, donde lo visible se desvanece y lo invisible comienza
a manifestarse.
El crepúsculo, representado por el color rojo, es un momento de transición en el
que los límites entre lo físico y lo espiritual se vuelven borrosos. En este estado
intermedio, el alma humana tiene la capacidad de percibir y acceder a realidades
más allá de lo meramente material. Este concepto refleja la noción sufí de la
"barzaj", un estado intermedio entre el mundo físico y el mundo espiritual.
Así, el color rojo en el crepúsculo del "mundus imaginalis" de Corbin representa un
umbral entre lo visible y lo invisible, un momento de apertura a dimensiones más
profundas de la realidad y la experiencia espiritual.
En la alquimia, los colores negro, blanco y rojo están asociados con diferentes
etapas del proceso alquímico, que simbolizan la transformación de la materia
prima en una forma más pura y elevada, así como la evolución espiritual del
alquimista. Estas fases se conocen como "nigredo" (negro), "albedo" (blanco) y
"rubedo" (rojo).
Nigredo (Negro): Esta es la primera fase del proceso alquímico, que representa la
putrefacción o descomposición de la materia inicial. El color negro simboliza la
materia en su estado más crudo y corrupto, así como la oscuridad interior del
alquimista antes de comenzar su viaje espiritual. En esta etapa, el alquimista
enfrenta las sombras de su propia psique y busca confrontar y purificar sus
aspectos más oscuros. En la iniciación masónica podemos asociarla a la oscuridad
que padece el postulante cuando tiene los ojos vendados.
Albedo (Blanco): Después de la nigredo viene la fase de albedo, que significa
"blancura" en latín. En esta etapa, la materia ha sido purificada y se busca alcanzar
la claridad y la pureza. El color blanco simboliza la purificación y la iluminación
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SIMBOLISMO MASÓNICO-CABALÍSTICO
espiritual del alquimista. En este proceso, se buscan la separación y la purificación
de los elementos, así como la unión de opuestos para alcanzar un estado de
armonía y equilibrio. En la iniciación masónica podemos asociar al neófito el color
blanco con la caída de la venda cuando se le pide la luz.
Rubedo (Rojo): La fase final del proceso alquímico es la rubedo, que significa
"rojez" en latín. En esta etapa, se produce la culminación y la integración final de
los elementos. El color rojo simboliza la perfección, la culminación y la realización
del objetivo alquímico. Representa la transmutación completa de la materia en su
forma más elevada y espiritual. En esta etapa, el alquimista alcanza la piedra
filosofal o la transformación espiritual completa. En la iniciación masónica
podemos asociar este color a la logia que nos indica el sentido y misión del R.E.A.A.
En referencia a la interpretación cabalística podemos remitirnos a Ezra de Girona,
cuando en el siglo XII escribió: “Jerusalén es comparada con la mirra, que es roja,
símbolo del atributo de la justicia, ciudad (Isaías I,21) en la que habita la justicia”.
LOS SIETE PASOS DEL MAESTRO MASÓN
El Poimandres , es un texto que forma parte del "Corpus Hermeticum", una
colección de escritos esotéricos y filosóficos atribuidos a Hermes Trismegisto.
Estos textos, que se cree que fueron escritos en algún momento entre los siglos II y
III han tenido una influencia muy importante en el desarrollo de diversas
corrientes del pensamiento oculto y hermético a lo largo de la historia.
En este texto, Hermes Trismegisto transcribe un diálogo que tuvo con una entidad
sobrenatural, Poimandres, quien se presenta como el "espíritu de la soberanía". A
través de este diálogo, Poimandres revela a Hermes los secretos del universo, la
naturaleza de Dios, la creación, la naturaleza humana, y el proceso de salvación y
liberación espiritual.
El texto también aborda la caída del hombre desde un estado de pureza y
conocimiento, y su eventual redención a través de la purificación del alma, el
entendimiento espiritual y el recuerdo de su origen divino. Esta purificación del
alma se llevará a cabo durante el viaje de retorno que deberá ascender por los siete
cielos que había atravesado y la habían contaminado durante la caída.
Cada peldaño de esta escalera simbólica también supondrá un nuevo nivel de
conciencia que habrá alcanzado el iniciado. En la masonería este viaje se puede
asociar a los siete pasos del M.M.
ARISTÓTELES Y MAIMÓNIDES
En pleno siglo XXI la masonería todavía conserva los ideales del perfeccionamiento
humano, tanto individual como colectivo, que promulgaron grandes filósofos como
fueron Aristóteles y Maimónides.
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SIMBOLISMO MASÓNICO-CABALÍSTICO
El profesor Juan José García Norro, en una conferencia sobre Maimónides, los
resume en cuatro puntos clave:
1. La perfección más allá del ser humano es el conocimiento de Dios.
2. La conducta correcta es un medio para este fin.
3. A nivel político el Estado debe hacer algo más que proteger la vida y la
propiedad. Debe propiciar la educación en materia espiritual.
4. A nivel personal la moralidad es un medio de crear las condiciones que
permitan controlar las pasiones de forma que pueda florecer la ciencia y la
filosofía.
Si actualizamos estos cuatro puntos desde la perspectiva masónica veremos que
coinciden plenamente.
1. El fin último de la masonería es encontrar la “Palabra Perdida” que es una
referencia al conocimiento del Gran Arquitecto del Universo.
2. La masonería, en especial el Rito Escocés Antiguo y Aceptado, también es
una escuela de formación del ciudadano que nos instruye en el respecto
necesario para la convivencia.
3. La masonería, en su ámbito iniciático, es depositaria de la tradición
espiritual de Occidente.
4. El trabajo del masón consiste en desbastar su piedra bruta, que es una
metáfora que nos instruye sobre la necesidad de controlar los impulsos
pasionales para poder avanzar.
CÁBALA MASÓNICA
En la actualidad todavía no existe unanimidad a la hora de definir qué entendemos
por cábala porque existen dos tendencias claramente diferenciadas. La primera es
la que se identifica exclusivamente con el misticismo judío. Esta opinión ha sido
defendida con la máxima erudición por quien todavía conserva el honor de ser el
más prestigioso conocedor de la cábala, el profesor Gershom Scholem. La segunda
tendencia opina que la cábala es universal y se remite a un saber ancestral y
perennialista que es transmitido por revelación.
Giovanni Pico de la Mirandola y Johannes Reuchlin fueron para Scholem los
primeros que contribuyeron con sus reflexiones a asociar la cábala con el
hermetismo, la teosofía, la astrología, la magia natural y la alquimia que se fue
desarrollando en el Renacimiento y el Barroco. Esta evolución ecléctica del
pensamiento esotérico continuó progresando y nutriéndose de las nuevas
tradiciones que se fueron desarrollando como puede ser el movimiento rosacruz,
el pensamiento de Paracelso y el ocultismo del siglo XVIII que llega hasta los
tiempos actuales, sin dejar de lado el movimiento teosófico iniciado por Helena
Petrovna Blavatsky.
Podemos preguntarnos en cuál de los dos ámbitos podemos situar la “cábala
masónica”. La respuesta será que la mayoría de los escritos realizados por
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SIMBOLISMO MASÓNICO-CABALÍSTICO
hermanos masones se decantan por la cábala que es menos judía y que es más
hermética y ecléctica. Pero lo cierto es que la masonería al no ser dogmática acepta
cualquiera de las dos visiones porque de ceñirse exclusivamente a una sola
interpretación perdería todo su interés y la capacidad de avanzar a través del
estudio, el debate, la revelación, la comprensión y la dialéctica.
EL LIBRO DE LA FORMACIÓN Y LA PALABRA PERDIDA
El Sefer Yetzirah, o Libro de la Formación, escrito entre los siglos III y VI d.C., es uno
de los textos fundamentales de la Cábala. Una de las características más distintivas
del Sefer Yetzirah es su enfoque en el poder de las letras del alfabeto hebreo y en la
numerología, argumentando que estas fuerzas son fundamentales en el proceso
creativo divino. A través de la combinación de letras y números, se dice que Dios
creó el universo y todas las formas de vida.
En su primer capítulo se explica que Dios creó el mundo con tres “serafim” (libros):
con “sefer “(palabra), “safer” (número) y “sippur” (relato). La palabra hace
referencia a la literalidad y sonoridad de lo escrito. El número a la guematría de la
palabra, es decir, puesto que en el hebreo cada letra equivale a una cifra, la suma
de todas las letras de cada palabra podrá relacionarse con el significado de otros
conceptos que tengan el mismo peso numérico. El relato se refiere a las múltiples
interpretaciones que podrán hacerse del texto puesto que su significado está
cifrado.
Cuando en la masonería nos referimos a la búsqueda de la Palabra Perdida, lo
hacemos en este sentido puesto que la Verdad se encuentra oculta en el interior de
la palabra revelada. Recordemos que la logia masónica es una representación del
Templo de Salomón, el rey a quien Dios otorgó el don de la sabiduría. Esta
sabiduría que concede Dios a quien él considera es la que permite al iniciado
acceder a una mayor comprensión del mundo circundante y del mundo metafísico.
EL TRIANGULO DORADO Y EL NOMBRE INEFABLE
El grado XIII del R.E.A.A. nos explica como Dios otorgó la sabiduría a Enoch cuando
se le apareció en sueños y lo transportó al Cielo. En lo alto del firmamento le
mostro una placa triangular de oro que llevaba inscrita su Nombre Inefable que el
mismo Dios le enseñó a pronunciar. A continuación Enoch se sintió transportado
verticalmente bajo tierra, por 9 veces, atravesando 9 arcos, y viendo en la última
estancia la misma placa y la misma inscripción que le fue mostrada en el Cielo.
La leyenda de este grado encierra el gran misterio de la creación. Cuando leemos
que Enoch anduvo con Dios estamos haciendo referencia al final del camino
iniciático, que no es otro que el retorno a la Unidad, al Paraíso Perdido de la
literatura. Conocer el Nombre Inefable de Dios (YHVH) significa conocer la forma
en que Dios creó el mundo y que leyes lo gobiernan. Todas estas enseñanzas son
las que enseña y transmite la cábala hebrea por eso es fundamental aproximarse al
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SIMBOLISMO MASÓNICO-CABALÍSTICO
conocimiento de la cábala para aproximarnos al conocimiento de Dios, del del
hombre y del cosmos.
Los 9 arcos que atravesó Enoch son una metáfora de las sefirot del árbol
cabalístico. Dios es representado por la primera sefirá, Keter, y los nueve arcos
van de la segunda a la última, es decir, de Jojmá (la Sabiduría) a Maljut (el Reino).
La placa triangular que es una clara alusión a la Tetraktys pitagórica y su aparición
en Maljut es una referencia a la Shejiná, la presencia de Dios en la Tierra
REVELACIÓN Y CONOCIMIENTO DIVINO
Pierre Hadot considera que las antiguas teologías paganas reconocían tres fuentes
principales de revelación: la razón (logos), el mito (mythos) y la ley (nomos).
La razón se basa en el uso de la lógica y la filosofía como medio que permite
alcanzar una comprensión mayor del mundo divino. El ser humano posee unas
condiciones innatas depositadas por las “Naturaleza o por la Razón Universal” que
Hadot califica de “chispas” del Logos que permiten la aproximación al
conocimiento de lo divino. A esta capacidad innata de revelación se sumarían las
revelaciones que han llegado a los pueblos a través de grandes iniciados como
Minos, Homero u Orfeo, y las provenientes de los oráculos.
Los mitos, a través de su lenguaje simbólico, se consideraban que transmitían
enseñanzas sobre origen del mundo, a la vez que permitían comprender aspectos
ocultos de la naturaleza de dioses y hombres.
Por su parte, la ley (nomos) se refiere a las leyes y prácticas religiosas establecidas
por la tradición y la cultura. Estas incluyen rituales, ceremonias y normas de
comportamiento que estaban diseñadas para conectar a los seres humanos con lo
divino. La ley era una manera de mantener una relación adecuada con los dioses y
asegurarse de que la comunidad viviera en armonía con el orden cósmico.
En la masonería, la razón se refleja en la búsqueda de la "Luz", que simboliza el
conocimiento, la sabiduría y la verdad. Los masones se esfuerzan por obtener una
comprensión más profunda del mundo y de sí mismos a través del estudio y la
reflexión.
La masonería utiliza mitos y leyendas para enseñar lecciones morales y filosóficas.
Estos relatos simbólicos son fundamentales en los rituales masónicos y sirven para
transmitir principios y valores a los miembros.
La masonería también tiene su propia estructura de leyes y reglamentos que
guían el comportamiento de sus miembros y la administración de las logias. Los
rituales y ceremonias masónicas, que incluyen iniciaciones, aperturas y cierres de
logia, y otros actos simbólicos, son paralelos a los rituales religiosos en la teología
pagana. Estos rituales no solo tienen un propósito ceremonial, sino que también
refuerzan la cohesión y la identidad de la fraternidad. La masonería también
enfatiza la importancia de la ética y la moralidad, estableciendo códigos de
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SIMBOLISMO MASÓNICO-CABALÍSTICO
conducta para sus miembros que pretenden armonizar la vida individual con los
principios masónicos.
LA MASONERÍA CATÓPTRICA VERTICAL
La masonería fundamenta su sistema de aprendizaje en el ámbito de lo simbólico;
entendiendo que el símbolo es inagotable por su permeabilidad en lo subjetivo.
Esta propiedad favorece su constante reinterpretación en función del progreso
masónico.
Un "sistema catóptrico vertical" puede interpretarse como una estructura en la que
los símbolos reflejan diferentes niveles de realidad o conocimiento de una manera
jerárquica o ascendente, desde lo más material y tangible hasta lo más espiritual y
abstracto. En este sistema, cada nivel de simbolismo actúa como un espejo que
refleja y transmite el significado a un nivel superior, formando una cadena de
reflejos que lleva a una comprensión más profunda y elevada.
Podemos establecer una jerarquía masónica basada en cuatro niveles ontológicos:
El primer orden es el nivel base o material que corresponde al grado de aprendiz.
En este grado se dan a conocer las herramientas del constructor como simples
objetos físicos utilizados en la construcción que se relacionan con habilidades y
prácticas concretas en la vida cotidiana.
En segundo nivel, que corresponde al compañero masón, las anteriores
herramientas transmutan en principios morales gracias al esfuerzo y el
aprendizaje. Las mismas herramientas del constructor toman un significado
simbólico más profundo. Por ejemplo, la escuadra simboliza la rectitud y la justicia,
y el compás representa la autodisciplina y los límites morales. Aquí, los símbolos
reflejan enseñanzas sobre cómo vivir una vida moral y ética.
En el tercer nivel encontramos al Maestro Masón edificando su templo interior. A
medida que avanza su progreso, va transformándose todo su ser y
perfeccionándose su carácter. Los símbolos ahora reflejan la idea de desarrollo
personal y autoconocimiento.
El cuarto nivel corresponde a la masonería más filosófica y espiritual. Es en los
Altos Grados donde los símbolos masónicos como la "Luz" y el "Gran Arquitecto
del Universo" representan la búsqueda de la verdad y la conexión con lo divino. La
luz simboliza la iluminación espiritual y la sabiduría, mientras que el Gran
Arquitecto del Universo representa la comprensión más profunda de la divinidad
que permite aproximarnos al sentido de nuestra existencia.
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SIMBOLISMO MASÓNICO-CABALÍSTICO
LOS NIVELES DEL ALMA
La cábala divide el alma en 5 niveles de conciencia que corresponden a 5 ámbitos
de nuestro ser.
El primer nivel y más bajo se denomina "Nefesh" y hace referencia a las
necesidades vitales de nuestro cuerpo. Representa nuestro aspecto biológico,
podemos decir que es el alma animal que precisa las necesidades físicas de
alimentación, sexo, salud, etc. Es el nivel más bajo de la conciencia, la fuerza vital
del cuerpo que desaparece cuando morimos.
El segundo aspecto o nivel del alma se llama “Ruaj” y corresponde a nuestra
psique, a nuestra identidad. Integra la parte emocional y la intelectual,
condicionando nuestra relación con los demás. Si Nefesh es la fuerza vital de
cuerpo, Ruaj es su fuerza emocional.
El tercer nivel se denomina Neshamá. Corresponde al alma más personal y que no
pertenece exclusivamente a este espacio-tiempo. Se trata del alma que rota, la que
viene de vidas pasadas y permanecerá en otros cuerpos en las vidas futuras.
Neshamà es la parte del alma que tiene la capacidad de superar los límites
conceptuales que imponen los pensamientos, las emociones y las experiencias.
El cuarto nivel es el de Jaià, que se sitúa fuera del cuerpo. Se trata de una energía,
muy sutil, que nos pertenece pero a la que no podemos acceder de forma constante
mientras nuestro nivel de conciencia todavía esté dominado por el ego. Acceder
puntualmente al nivel de Jaià permite recibir nuevos conocimientos y visiones de
la realidad.
El quinto nivel es Jetzirà, esta parte del alma se sitúa fuera del universo del
espacio-tiempo, es la que está vinculada directamente con el Infinito. Conectar con
Jetzirà es la sensación puntual de pérdida de subjetividad y fusión con la Totalidad.
Si establecemos una correspondencia con los grados masónicos veremos que el
nivel más básico de nuestro ser, el que corresponde a los instintos primarios
propios del mundo animal, lo asociaremos al grado de aprendiz. Se dice que el
aprendiz no sabe leer ni escribir.
El segundo nivel de consciencia, denominado Ruaj, lo asociaremos al grado de
compañero puesto que gracias al estudio de las Artes Liberales ha despertado el
deseo de libertad y conocimiento. El compañero progresa en su camino del héroe
pero todavía se siente lastrado por prejuicios, pasiones y contradicciones.
El Maestro Masón con su renacimiento iniciático encarna la conciencia Neshamá.
Ha aprendido a librase del lastre cultural y emocional que le impedía avanzar.
Ahora está preparado para escalar cumbres más elevadas.
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SIMBOLISMO MASÓNICO-CABALÍSTICO
ESOTERISMO Y MASONERÍA
Antoine Faivre considera que se puede interpretar el esoterismo como una forma
de pensamiento que permite la comprensión del símbolo, el mito y la realidad, sólo
a través de un combate personal que comporta la progresiva elucidación en
múltiples niveles sucesivos, esto es, a través de una forma hermenéutica. (Faivre
2000). Para el profesor Faivre el esoterismo occidental puede identificarse como
una forma de espiritualidad siempre y cuando el movimiento o tradición en
cuestión cumpla con cuatro características que son consideradas intrínsecas y
otras dos más que denomina relativas o no intrínsecas. Entre estas tradiciones
esotéricas se incluirían la cábala cristiana, el hermetismo neoalejandrino, la
filosofía de la naturaleza paracélsica y romántica y a partir del siglo XVIII la
teosofía, el movimiento rosacruz y lo que denomina otras sociedades iniciáticas.
Al final de este artículo nos plantearemos la posibilidad que la masonería forma
parte de estas presuntas “otras sociedades iniciáticas” a partir de las
concordancias entre el Arte Real y los cuatro elementos intrínsecos que cita Faivre:
1) correspondencias, 2) naturaleza viva, 3) imaginación y mediación, y 4)
experiencia de transmutación.
1. Correspondencias
La teoría de las correspondencias permite comprender el mundo, tanto visible
como invisible, y encontrar significado y orden en la complejidad de la existencia.
El segundo precepto de “La tabla Esmeralda”: Lo que está más abajo es como lo que
está arriba, y lo que está arriba es como lo que está abajo, define explícitamente las
correspondencias entre el mundo invisible y el mundo visible. Hablaríamos dela
simpatía universal que considera que todos los seres y elementos del Universo
están interconectados y que existe una correspondencia y armonía entre ellos.
Al estar todo conectado por ser el Universo entero como un gran teatro de espejos,
existe una correspondencia entre los distintos niveles de la realidad. Lo más
elevado (lo divino) tiene su correspondencia con su reflejo en los más bajo (lo
material). Esta simpatía sugiere una armonía intrínseca del Universo donde todo
tiene un lugar y un propósito que a menudo implica una visión ética donde el
bienestar de cada individuo está ligado al bienestar del todo. Entre los partidarios
de esta simpatía universal encontramos a Heráclito, Pitágoras, Platón, los filósofos
estoicos, Plotino, Proclo, Marsilio Ficino , Paracelso, Giordano Bruno y Carl Jung,
entre muchos otros.
Antoine Faivre distingue dos formas de correspondencias, una primera se daría
entre los elementos de una misma naturaleza sea la visible o la invisible. Por
ejemplo los siete planetas se acostumbran a identificar con los siete metales
alquímicos, con siete virtudes y con siete vilezas.
La segunda forma de correspondencias se establece entre la naturaleza (cosmos),
la historia o los textos revelados. Esta categoría incluye las correspondencias que
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SIMBOLISMO MASÓNICO-CABALÍSTICO
se perciben entre el mundo natural y los eventos históricos o los textos sagrados.
Estas correspondencias buscan establecer una relación entre el cosmos y la
revelación divina, a menudo interpretando la historia y los textos sagrados como
reflejos de los patrones y ordenes cósmicos. Un ejemplo significativo pueden ser
las plagas de Egipto o el Diluvio Universal donde se establecen las
correspondencias entre eventos naturales y episodios de la historia bíblica,
2. Naturaleza viva
Este elemento se refiere a la percepción del mundo natural como un ser vivo,
dotado de un espíritu y una conciencia propia. En el pensamiento esotérico, la
naturaleza no es vista simplemente como un conjunto de objetos inertes, sino
como una entidad dinámica y animada. Esta visión implica que la naturaleza tiene
sus propios procesos de vida, de evolución y de comunicación, y que los seres
humanos pueden interactuar con ella de manera significativa. Por tanto la
naturaleza puede ser leída como si fuera un libro que revela sus secretos página
tras página.
La medicina natural puede ser un ejemplo de este elemento cuando se considera
que las plantas no solo tienen propiedades medicinales sino también energías
espirituales y propiedades mágicas. Por ejemplo, la lavanda a parte de sus
propiedades calmantes en la aromaterapia, también se utiliza en rituales mágicos
para atraer amor y paz.
3. Imaginación y mediación
La imaginación creativa/activa es considerada una facultad crucial en el
esoterismo, ya que permite acceder a realidades más profundas y a dimensiones
ocultas de la existencia. A través de la imaginación activa y la meditación, los
esoteristas creen que pueden mediar entre diferentes niveles de realidad,
utilizando símbolos, visiones y rituales para conectar lo visible con lo invisible.
Esta imaginación activa a la que alude Antoine Faivre es la misma que expusieron
en su día Carl Gustav Jung, Paracelso y Giordano Bruno. Los tres creían en la
imaginación activa como una herramienta esencial para explorar y comprender las
realidades profundas del ser humano y el cosmos. Cada uno, desde su perspectiva,
veía la imaginación no solo como una capacidad creativa, sino como un puente
crucial para acceder a niveles más profundos de verdad y significado. Nos situamos
en la frontera de los dos mundos, el mundo visionario que Henry Corbin denominó
Mundus Imaginalis.
La técnica de la Imaginación activa desarrollada por Jung y la meditación por
medio de las cartas del Tarot pueden ser dos ejemplos válidos de la función
teúrgico-mediadora de la tradición esotérica occidental.
4. Experiencia de la transmutación
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SIMBOLISMO MASÓNICO-CABALÍSTICO
Este cuarto componente se refiere a la idea que a través de ciertos procesos o
experiencias, se puede alcanzar una transformación profunda y esencial. Esta
transformación o metamorfosis puede ser espiritual, psicológica o incluso física, y
se asemeja al concepto alquímico de convertir el plomo en oro. En términos más
amplios, implica un cambio radical en el estado de ser, donde el individuo alcanza
un nivel superior de entendimiento, conciencia o existencia.
El ejemplo más significativo es la práctica de la alquimia espiritual. Recordemos
que Proceso Alquímico tiene cuatro etapas que acostumbran a resumirse en tres:
Nigredo (La Oscuridad): El primer paso es la disolución y descomposición,
simbolizado por la nigredo, o fase negra. Aquí, el alquimista se enfrenta a la
"muerte" del viejo yo, pasando por una fase de introspección y reconocimiento de
las sombras internas.
Albedo (La Purificación): El segundo paso es elalbedo, o fase blanca, donde se
produce la purificación. El alquimista experimenta una limpieza espiritual y moral,
despojándose de las impurezas y preparándose para la transformación.
Citrinitas (El Amanecer): La tercera fase, citrinitas, simboliza el amanecer de la
nueva conciencia. Es un estado de iluminación donde la comprensión y la sabiduría
comienzan a emerger.
Rubedo (La Perfección): La fase final es la rubedo, o fase roja, donde se alcanza la
perfección y la totalidad. El alquimista se convierte en el "hombre dorado",
habiendo logrado la unión con lo divino y la plena realización de su potencial.
Aplicando este proceso a una transformación espiritual fruto del trabajo esotérico
podemos imaginar que un individuo que atraviesa una profunda crisis personal
(nigredo) puede embarcarse en un viaje de auto-descubrimiento y purificación
(albedo), enfrentando y superando sus miedos y limitaciones. A medida que
avanza, experimenta un despertar espiritual (citrinitas), alcanzando una nueva
comprensión de sí mismo y de su propósito en la vida. Finalmente, emerge
transformado (rubedo), con una conciencia elevada y una conexión más profunda
con lo divino y el cosmos.
Para determinar si la masonería puede considerarse una tradición esotérica según
los cuatro elementos intrínsecos que cita Antoine Faivre, podemos examinar cómo
se manifiestan estos elementos en la práctica y filosofía masónica.
1. Correspondencias
La masonería utiliza símbolos y rituales que establecen correspondencias entre el
microcosmos (el individuo) y el macrocosmos (el universo). Los masones trabajan
con una serie de símbolos (como la escuadra y el compás) y alegorías (como la
construcción del Templo de Salomón) que representan principios universales y
verdades espirituales. Estos símbolos crean un lenguaje oculto que conecta
diferentes niveles de realidad.
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SIMBOLISMO MASÓNICO-CABALÍSTICO
Ejemplo:
La escuadra y el compás, herramientas de los constructores, no solo tienen un uso
práctico en la arquitectura, sino que también representan principios éticos y
espirituales: la rectitud y el equilibrio entre lo material y lo espiritual.
2. Naturaleza Viva
La masonería sostiene que el universo es una entidad viva y que existe una energía
o fuerza vital que lo permea todo. Este concepto se manifiesta en la idea de que el
Templo de Salomón, cuya construcción es un símbolo central en la masonería, es
un reflejo del orden y la armonía del cosmos.
Ejemplo:
Los masones estudian la geometría sagrada y la arquitectura del Templo de
Salomón, viendo estas estructuras como representaciones del orden cósmico y
divino. La idea de construir un "templo interior" en cada individuo refleja la
creencia en una naturaleza viva y ordenada.
3. Imaginación y Mediación
La masonería emplea la imaginación activa y el uso de símbolos como medios para
mediar entre diferentes niveles de realidad. Los rituales y ceremonias masónicas
están diseñados para ayudar a los iniciados a conectar con significados más
profundos y a experimentar una transformación espiritual.
Ejemplo:
El ritual de iniciación masónica es un proceso simbólico que utiliza la imaginación
y la meditación sobre símbolos y alegorías para guiar al iniciado a un nuevo estado
de conciencia y comprensión.
4. Experiencia de Transmutación
La masonería busca la transmutación personal de sus miembros a través de la
práctica de la virtud, el estudio y la autorreflexión. El objetivo es alcanzar un
estado de sabiduría y perfección moral, lo que se asemeja al proceso alquímico de
transmutar el plomo en oro.
Ejemplo:
Los grados masónicos representan diferentes niveles de conocimiento y perfección
personal. A medida que un masón avanza en los grados, se le enseña a transformar
sus vicios en virtudes y a alcanzar una mayor nivel de consciencia.
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SIMBOLISMO MASÓNICO-CABALÍSTICO
LUZ, MÁS LUZ
La interpretación del mundo por medio de la simpatía y las correspondencias
cósmicas no se considera una ciencia en términos modernos. Sin embargo, estas
técnicas de observación y aprendizaje han jugado un papel muy importante en la
historia y evolución del pensamiento humano.
De la misma manera que la maquinaria pesada empleada en la construcción está
inspirada en las habilidades de ciertos animales, podemos valernos del arte de las
correspondencias para progresar en nuestro aprendizaje. Por ejemplo asociamos
la luz al conocimiento, o lo que es lo mismo el Sol a la razón y/o a la divinidad.
Establecemos estas correspondencias porque observamos que el sol con su luz
ilumina la oscuridad. Esta claridad no deja de ser una metáfora que nos enseña que
el conocimiento nos libra de la ignorancia. Podríamos decir lo mismo de su calor,
que nos protege del frío.
A partir de este planteamiento podemos reflexionar en cómo podemos aumentar
nuestro conocimiento. Si queremos más luz solar tendremos dos opciones,
aproximarnos al sol, o bien tomar el sol sin interferencias, es decir libre de nubes o,
si pudiera ser, libre de la atmosfera que filtra sus rayos. El viaje de aproximación al
sol que deberíamos emprender supondría viajar hasta la Luna para proseguir
hasta Venus y Mercurio que es comparable al viaje de aproximación al
conocimiento que hace el estudiante: estudios primarios, bachillerato, grado,
máster, doctorado… En masonería podemos establecer esta analogía en los
diferentes grados por los que trascurre el iniciado, que serán 33 en el Rito Escocés
Antiguo y Aceptado.
La segunda forma que hemos citado de absorber más luz es la de quitar las
posibles nubes e interferencias que se interponen entre emisor y receptor. Si
pudiéramos, en términos físicos, tendríamos que quitar las nubes y después la
atmósfera. En el ámbito simbólico y por el principio de correspondencia la
masonería nos enseña que estas interferencias que nos impiden aproximarnos a la
sabiduría son principalmente nuestros prejuicios y pasiones. Para ello el Arte Real
facilita al aprendiz masón la maza y el cincel para que, como hacían los artesanos
canteros, elimine todas sus asperezas y pueda salir a relucir todo su gran potencial.
La masonería regular no ha renunciado a este ancestral método sapiencial puesto
que se reafirma en la simpatía universal al creer y fomentar la interconexión de
todos los seres humanos y la existencia de un principio creador o divino que nos
une a todos. Sus símbolos, basados en las herramientas de construcción,
representan principios morales y filosóficos al servicio del progreso humano y la
armonía universal.
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SIMBOLISMO MASÓNICO-CABALÍSTICO
METAFÍSICA PITAGÓRICA EN LA LOGIA
Para comprender el esoterismo desarrollado a partir del Renacimiento es
indispensable conocer sus raíces antiguas. Antoine Faivre en su obra Espiritualidad
de los movimientos esotéricos modernos en primer lugar nos remite al pitagorismo.
Considera que numerología pitagórica, con su estructura y simbolismo, ha influido
en conceptos espirituales y esotéricos relacionados con el alma y su viaje post
mortem. Se trata del conocido viaje de retorno en el que el alma debe atravesar las
siete esferas planetarias. Si durante la caída el alma pura fue contaminándose en el
proceso de materialización, en la espiritualización del viaje de retorno las mismas
esferas ejercen de mediadoras facilitando su purificación.
En la tradición masónica el simbolismo del viaje post mortem quedará asociado al
progreso iniciático que conducirá al aprendiz de la luz a la oscuridad, es decir, de la
ignorancia al conocimiento, y por tanto del error a la virtud.
En un ejercicio didáctico podemos relacionar los siete planetas clásicos y sus
atributos con los siete oficiales de una logia masónica. Se trata de una tarea
interesante que requiere interpretar los roles simbólicos de los oficiales y
encontrar paralelismos con las cualidades planetarias.
La Luna, asociada con la emocionalidad, la receptividad y la memoria, se refleja en
el rol del Secretario, quien es responsable de mantener los registros y documentar
las reuniones y decisiones de la logia.
Mercurio, que encarna la inteligencia, la comunicación y la adaptabilidad, se
manifiesta en el Orador, encargado de comunicar ideas y discursos con elocuencia
y guía a los miembros.
Venus, vinculada con el amor, la belleza y la armonía, corresponde al Segundo
Vigilante, que asegura que el amor fraternal y la estética ritual se mantengan en la
logia.
El Sol, símbolo de razón, vitalidad y poder, se ve en el Venerable Maestro, quien
lidera la logia proporcionando iluminación y guía espiritual.
Marte, con sus cualidades de energía, coraje y acción, se alinea con el Guarda
Templo, encargado de la seguridad y protección de la logia.
Júpiter, asociado con la justicia, la expansión y la sabiduría, es reflejado en el
Primer Vigilante, quien supervisa la educación y disciplina de los miembros.
Saturno, que representa la disciplina, el tiempo y la limitación, se manifiesta en el
Tesorero, responsable de la administración prudente y disciplinada de los recursos
financieros de la logia.
oOo
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SIMBOLISMO MASÓNICO-CABALÍSTICO
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