Para comenzar con esta propuesta, hemos seleccionado como núcleo prioritario del
aprendizaje el eje garantizar la equidad de género, la cual refiere al momento en que
nacemos, ya que es según sobre nuestros genitales que la sociedad nos trata como mujer o
como varón. Es así como eligen nuestro nombre, nos visten y muchas veces nos enseñan a
jugar con juegos que son categorizados “de nenas” o “de nenes”. Es decir, que se nos
asigna un género y vamos aprendiendo, casi sin darnos cuenta (en la escuela, en la familia,
en el barrio, en los libros, en los medios de comunicación y en nuestra vida cotidiana), las
pautas sociales que se desprenden de esta manera de clasificarnos.
Este eje es vinculado con la imagen porque claramente muestra como niños y niñas, de
manera contraria elijen jugar con juegos que en nuestra sociedad esta categorizado y
seleccionada para el sexo opuesto.
Hemos decidido como futuras docentes del nivel primario trabajar con los estudiantes la
sexualidad integral, una cuestión que nos parece importante trabajarlo desde la ESI
considerando que es esencial para su desarrollo integral promoviendo conocimientos,
habilidades y actitudes para comprender y respetar su propio cuerpo y el de los demás sin
importar el sexo que les fue asignado, y en esta manera lo hacemos a través de la
visualización de una imagen. También, entendiendo que la sexualidad abarca la identidad
de género, el rol de género, la orientación sexual, el erotismo, el placer y las relaciones
afectivas, lo cual es una dimensión integral de la persona que se desarrolla a lo largo de
toda la vida. Y que, la sexualidad integral reconoce la interconexión de los aspectos físicos,
emocionales, sociales y culturales de la sexualidad.
Asimismo, nos hemos apoyado en la Ley Nº 26.150, la cual nos establece la obligatoriedad
de la educación sexual en todos los niveles educativos, tanto en instituciones públicas como
privadas, cumpliendo con su objetivo de ayudar a los alumnos a poder comprender su
proceso de crecimiento y a sentirse acompañados en el desarrollo de su sexualidad y el
cuidado de su salud, brindándoles herramientas para su vida diaria, como también en la Ley
Nº 26.206 que tiene como objetivo la educación y como obligación de los docentes
garantizar el respeto y la protección de los derechos de niñas, niños y adolescentes, de
conformidad con lo establecido en la Ley Nacional de Protección Integral de los Derechos
de las Niñas, los Niños y Adolescentes.
Al momento de seleccionar una imagen para poder vincularla con un eje, tuvimos en cuenta
el texto de Scott, hace referencia a cómo el género puede influir en la construcción de la
identidad de los sujetos. Marca cómo las expectativas y normas de género pueden limitar la
expresión individual y cómo se espera que las personas se ajusten a roles predefinidos en
función de su género. A su vez, se ve como la relación social también se ve afectada por el
género.
Es por eso que en el video de las 100 frases machistas podemos ver cómo el género se
refleja en las palabras y acciones de las personas. Como por ejemplo: “los videojuegos son
de chicos, los coches son de chicos, las cocinitas son de niñas”, o “los hombres y mujeres
no pueden ser amigos porque siempre piensan en lo mismo”.
Podemos observar cómo ciertas frases contribuyen a la desigualdad de poder entre
hombres y mujeres. Dando a entender que la mujeres son el sexo débil, asi propagando la
idea de que las mujeres son inferiores a los hombres y deben ser dominadas. Esto crea una
dinámica de poder en que los hombres se benefician y tienen mayor autoridad social.
De esta manera, podemos observar cómo los estereotipos de género y las expectativas
sociales influyen en nuestras interacciones y en la distribución de poder en la sociedad día a
día, teniendo consecuencias negativas, limitando las posibilidades de las personas en
función de su género asignado.
Por otro lado, también creemos importante mencionar el texto de Greco, quien nos indica
que la educación sexual, “es abrir el diálogo intergeneracional acerca de las diversas
maneras de ser sujetos históricos; acerca de las relaciones entre varones y mujeres, acerca
de la afectividad, los cambios en el tiempo, las relaciones de desigualdad y el tránsito hacia
una sociedad más justa.”. Y, nos dice que “cuando un/a niño/a o adolescente se forman, en
la familia, la escuela, el grupo de amigos, el club, etc., van «siendo» allí, en el encuentro
con las instituciones y con adultos o pares según un modo de transitar en estos espacios y
de mirarse a sí mismos. Hay rasgos, identificaciones múltiples, miradas propias y ajenas
que nos ayudan a constituirnos como mujeres o varones, en situación, y con otros”.
Volviendo a los lineamientos curriculares, creemos que también podremos trabajarlos con el
eje de respetar la diversidad que implica “reconocer y valorar positivamente las múltiples
diferencias que tenemos todas las personas…. por ejemplo la condición social, la
orientación sexual y la identidad de género, entre otras”., y con eje de valorar la afectividad
donde se busca “generar espacios de confianza y diálogo donde todos/as puedan compartir
emociones y sentimientos, empatizar, reflexionar sobre las relaciones y fomentar la
construcción de vínculos más igualitarios, basados en el respeto, la solidaridad y el
cuidado.”
El fin de nuestra propuesta al presentar la imagen es poder llevar a cabo todo lo
recientemente dicho, creando un espacio donde los estudiantes puedan reflexionar sobre lo
que nos marca y cree la sociedad, respetando, escuchando y empatizando con el otro,
generando momentos que den lugar a su palabra y su opinión. Al presentar la imagen les
brindaremos preguntas que puedan ayudar en su reflexión, algunas serán, ¿creen que está
mal si un niño juega con una muñeca?, ¿y si una niña juega con un auto?, ¿creen que un
juego los puede categorizar por un género?, entre algunas otras. Lo que queremos es que
los alumnos puedan reflexionar sobre estas cuestiones y trabajar para construir una
sociedad más inclusiva y equilibrada, donde todos los individuos sean respetados y
valorados. Es así como pretendemos llevar a cabo esta imagen en el aula, queriendo que
los alumnos puedan entender que no es necesario ser un niño para jugar con una muñeca y
una niña para jugar con un auto, entendiendo esta cuestión que un juego no tiene
exclusividad de género. Y buscando que la educación sexual integral sea inclusiva, basada
en evidencia científica, libre de prejuicios, respetuosa de la diversidad de género y
orientaciones sexuales, adaptada a diferentes edades y niveles de desarrollo, fomentando
la comunicación abierta, el respeto mutuo y la autonomía personal, como también
entendiendo a la expresión del género como aquello que la sociedad nos marcó en cómo
vestir, gesticular, portarnos, ser, etc.