La Zorra y el Cuervo
Había una vez un cuervo que encontró un gran trozo de queso y, feliz por su hallazgo, voló a la
rama de un árbol para disfrutarlo en paz. Mientras estaba allí, una astuta zorra que pasaba por
el lugar vio al cuervo con el queso y decidió conseguirlo para sí misma.
"¡Oh, Cuervo! ¡Cuervo, querido amigo! ¡Qué plumaje tan hermoso tienes! ¡Seguro que tu canto
es tan melodioso como tu apariencia!", dijo la zorra con voz melosa.
El cuervo, halagado por los elogios, infló el pecho y abrió el pico para cantar, pero en cuanto lo
hizo, el queso cayó al suelo. Rápida como un rayo, la zorra lo recogió y comenzó a comerlo.
"Gracias, Cuervo", dijo la zorra mientras se alejaba. "La próxima vez, ten cuidado con los
halagos de los desconocidos."
Moraleja:
No te dejes engañar por los elogios falsos; siempre piensa antes de actuar.
### La Liebre y la Tortuga
Había una vez una liebre muy orgullosa de su velocidad. No paraba de burlarse de la tortuga,
lenta y tranquila. Un día, la tortuga, cansada de las burlas, propuso una carrera.
La liebre, segura de su victoria, aceptó sin dudar. Al empezar la carrera, la liebre salió disparada
mientras la tortuga avanzaba lentamente. Confiada en su ventaja, la liebre decidió descansar
un rato bajo un árbol y se quedó dormida.
Mientras tanto, la tortuga continuó avanzando sin detenerse. Cuando la liebre despertó, corrió
a toda velocidad hacia la meta, pero ya era tarde: la tortuga había ganado la carrera.
### Moraleja:
La constancia y la determinación pueden superar la velocidad y la arrogancia.
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### El León y el Ratón
Un día, un león dormía plácidamente en la selva cuando un pequeño ratón accidentalmente
corrió sobre su pata. El león se despertó de inmediato, atrapando al ratón con su enorme
garra.
"¡Por favor, señor león! ¡No me comas! Si me dejas ir, prometo que un día te devolveré el
favor", suplicó el ratón.
El león, riendo ante la idea de que un ratón pudiera ayudarlo, decidió dejarlo libre. Días
después, el león quedó atrapado en una red de cazadores. Sus rugidos de ayuda resonaron por
la selva y el ratón, reconociendo el sonido, corrió al lugar. Con sus pequeños dientes, el ratón
mordió las cuerdas de la red hasta liberarlo.
"Ves", dijo el ratón, "a veces los más pequeños pueden ser de gran ayuda."
### Moraleja:
No subestimes a los demás; incluso los más pequeños pueden ser útiles.
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### El Zorro y las Uvas
Un día, un zorro hambriento vagaba por el bosque cuando vio un racimo de uvas maduras
colgando de una alta parra. Deseando comerlas, el zorro saltó con todas sus fuerzas, pero no
pudo alcanzarlas. Intentó una y otra vez, pero siempre fallaba.
Finalmente, exhausto y frustrado, el zorro se alejó diciendo en voz alta: "¡Bah! Seguro que esas
uvas están verdes y amargas. No las quiero de todos modos."
### Moraleja:
Es fácil despreciar lo que no se puede alcanzar.