Filosofia
Filosofia
Si hay algo que todo el mundo sabe de la filosofía es que se relaciona con los antiguos griegos, y que Sócrates, Platón y
Aristóteles fueron los más reconocidos filósofos dela Grecia clásica, la que abarca los siglos V y IV a.C. Como noble hija
de padres griegos, su nombre proviene justamente de este idioma. Filosofía es un término compuesto por dos palabras
griegas: philos, que significa. amor., .afección a. y también. amistad., y sophía, que quiere decir saber, conocimiento. Si
decimos solamente esto, se pensará que ella se ocupa de aumentar el saber, de intentar conocer todo el tiempo más, y el
filósofo será alguien enamorado del saber, ávido de conocer, y que siente necesidad de aprender siempre más y nunca se
satisface con lo que sabe. En parte, esta conclusión es correcta; pero si decimos sólo esto, corremos el riesgo de pensar
que el filósofo es un erudito, es decir, una persona centrada solamente en incrementar constantemente la cantidad de datos
o de información que posee, o en especializarse en todas las ciencias y conocimientos, y eso no es exactamente un
filósofo. Se trata, mejor, de alguien que hace de la reflexión una actividad central de su vida. Utilizamos aquí el término
reflexión en su sentido primario, es decir, aquel que menciona un reflejo, como si fuera un espejo. Reflexionar quiere
decir mirarse a sí mismo en un gesto de flexión, en un movimiento sobre uno mismo, un repliegue interior en el que uno
se pone frente a sí mismo para observar, así, sus ideas, opiniones, pensamientos. Si reflexionamos sobre el sentido de la
vida, por ejemplo, el ejercicio consistirá en percibir qué es lo que pensamos nosotros mismos sobre él. Y es por esto que la
reflexión implica siempre el cuestionamiento:¿qué pienso que es la vida? ¿En qué creo que consiste la existencia? La
filosofía, entonces, es una actividad teórica, es decir que establece teorías o explicaciones, y que no requiere, por ejemplo,
de pruebas de laboratorio o del trabajo de campo, como otras disciplinas. Se dice que la filosofía es teórica en sentido
propio, ya que originariamente teórico, significaba de contemplación o de observación; entonces, cuando decimos que la
filosofía es una actividad teórica, queremos decir que toma distancia respecto de la realidad, que intenta observarla y hacer
un juicio crítico sobre ella, explicando el orden que tiene y estableciendo relaciones entre sus partes. A esto se le llama
elaborar sistemas de pensamiento y es, en última instancia, el trabajo que intenta realizar todo filósofo: explicar la
realidad, mostrando cómo se relacionan las partes entre sí y cómo funciona la totalidad que explica.
Podemos ahora mencionar algunos rasgos propios del conocimiento filosófico: es un conocimiento crítico,
porque duda, cuestiona y analiza todo lo que el sentido común considera evidente u obvio; racional, porque se
fundamenta mediante razones, es decir, se apoya sobre argumentos y nunca sobre una autoridad (sea ésta una
iglesia, un partido político, una escuela filosófica, etc.); reflexivo, porque se vuelve sobre sí mismo (por
ejemplo, considera la cuestión misma de "qué es la Filosofía"), y radical, porque es una búsqueda reflexiva que
no da por concluida ninguna cuestión; la mirada crítica investiga no sólo aquello que se afirma, sino también
sus supuestos o fundamentos, lo que le sirve de base o apoyo (en este sentido, "radical" se vincula con "raíz").
Para realizar este trabajo crítico el filósofo se plantea preguntas. Pero evidentemente no es el único que se plantea
preguntas (un científico, por ejemplo, también las formula). La diferencia consiste en que el tipo de preguntas que el
filósofo formula no pueden ser respondidas por las ciencias ni por las fórmulas que provienen del sentido común, porque
la filosofía se pregunta acerca de las cosas más básicas y anteriores al cuestionamiento científico. hasta podríamos decir,
más fundamentales. y además su pregunta supone un ejercicio riguroso de la reflexión hasta sus últimas consecuencias .es
decir que no se conforma con encontrar la rápida consolación de una serie de opiniones más o menos tranquilizadoras..
Para un científico, por ejemplo, la necesidad de llegar a la verdad o la importancia de adquirir mayor conocimiento son
presupuestos de los que parte y con los que todos los científicos acuerdan, sin preocuparse por explicar por qué esto es así.
Para el filósofo, en cambio, no es evidente qué queremos decir cuando hablamos de la verdad, y no va de suyo que es
importante acumular conocimientos; más bien se pregunta por la posibilidad de conocer, de transmitir esos conocimientos,
de cuán verdaderos son. La filosofía cuestiona, pregunta, pide argumentaciones y demostraciones de lo que sostiene. No
se conforma con lo que otros dicen y busca sus propias razones. Veamos algunos otros ejemplos de cómo funciona la
filosofía: si preguntamos porqué los hombres a veces obran mal, mienten o matan, o por qué los seres humanos no pueden
vivir fuera de la sociedad, o qué quiere decir que algo existe, no vamos a encontrar ninguna ciencia que pueda responder a
estas preguntas, ya sea porque las exceden o porque las dan por contestadas. Disciplinas como la criminología, la ciencia
política o la antropología se conforman con las respuestas que alguna autoridad les dio al respecto o simplemente toman
esos hechos (que los seres humanos mienten, matan, que no pueden vivir fuera de la sociedad) como datos y no como
preguntas. Los filósofos han pensado estas y muchas otras preguntas, porque la filosofía es un saber sin supuestos, es
decir, no supone que las cosas son como aparentan o como otros nos dijeron, sino que cuestiona absolutamente todo.
Veamoslo que Aristóteles (384-322 a.C.), que fue alumno de Platón, escribió, tiempo después, al respecto:
"Por lo pronto, concebimos al filósofo principalmente como conocedor del conjunto delas cosas, en cuanto es posible,
pero sin tener la ciencia de cada una de ellas en particular. En seguida, el que puede llegar al conocimiento de las cosas
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arduas, aquellas a las que no se llega sino venciendo graves dificultades, ¿no lo llamaremos filósofo? En efecto, conocer
por los sentidos es una facultad común a todos, y un conocimiento que se adquiere sin esfuerzos no tiene nada de
filosófico. Por último, el que tiene las nociones más rigurosas de las causas, y que mejor enseña estas nociones, es más
filósofo que todos los demás en todas las ciencias; aquella que se busca por sí misma, sólo por el ansia de saber, es más
filosófica que la que se estudia por sus resultados; así como la que domina a las demás es más filosófica que la que está
subordinada a cualquier otra. (...) De todo lo que acabamos de decir sobre la ciencia misma, resulta la definición de
filosofía que buscamos. Es imprescindible que sea la ciencia teórica e los primeros principios y de las primeras causas,
porque una de las causas es el bien, la razón final" (Aristóteles, Metafísica, siglo IV a.C.).
Para Aristóteles la filosofía es, entonces, un saber que se ocupa de las causas de las cosas, pero no de cualquier causa, sino
de las causas primeras, las principales y más fundamentales, aunque sean las menos evidentes y aunque lleguemos a ellas
después de arduas investigaciones.
ACTIVIDAD N° 1
"Bueno será considerar […] cuál es el valor de la filosofía y por qué debe ser estudiada. Es tanto más
necesario considerar esta cuestión, ante el hecho de que muchos, bajo la influencia de la ciencia o de los
negocios prácticos, se inclinan a dudar que la filosofía sea algo más que una ocupación inocente, pero frívola
e inútil, con distinciones que se quiebran de puro sutiles y controversias sobre materias cuyo conocimiento es
imposible. […] De hecho el valor de la filosofía debe ser buscado en una larga medida en su real
incertidumbre. El hombre que no tiene ningún barniz de filosofía va por la vida prisionero de los prejuicios que
derivan del sentido común, de las creencias habituales en su tiempo y en su país, y de las que se han
desarrollado en su espíritu sin la cooperación ni el consentimiento deliberado de su razón. Para este hombre
el mundo tiende a hacerse preciso, definido, obvio; los objetos habituales no le suscitan problema alguno y las
posibilidades no familiares son desdeñosamente rechazadas. Desde el momento en que empezamos a
filosofar hallamos, por el contrario, […]que aun los objetos más ordinarios conducen a problemas a los cuales
sólo podemos dar respuestas muy incompletas. La filosofía, aunque incapaz de decirnos con certeza cuál es
la verdadera respuesta a las dudas que suscita, es capaz de sugerir diversas posibilidades que amplían
nuestro pensamiento y nos libran de la tiranía de la costumbre. Así el disminuir nuestro sentimiento de certeza
sobre lo que las cosas son aumenta en alto grado nuestro conocimiento de lo que pueden ser; rechaza el
dogmatismo algo arrogante de los que no se han introducido jamás en la región de la duda liberadora y
guarda vivaz nuestro sentido de la admiración presentando los objetos familiares en un aspecto no
familiar.[…]
Para resumir nuestro análisis sobre el valor de la filosofía: la filosofía debe ser estudiada, no por las
respuestas concretas a los problemas que plantea, puesto que, por lo general, ninguna respuesta precisa
puede ser conocida como verdadera, sino más bien por el valor de los problemas mismos; porque estos
problemas amplían nuestra concepción de lo posible, enriquecen nuestra imaginación intelectual y disminuyen
la seguridad dogmática que cierra el espíritu a la investigación; pero, ante todo, porque por la grandeza del
Universo que la filosofía contempla, el espíritu se hace a su vez grande, y llega a ser capaz de la unión con el
Universo que constituye su supremo bien."Russell, B. Los problemas de la filosofía. Colombia, Grupo Editor
Quinto Centenario.Ed. Labor, 1995; pp.129-135. (La edición original es de 1912)
El Origen de la Filosofía
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COMIENZO: origen histórico del pensamiento filosófico en la historia de la humanidad.
K. Jaspers dice, en su obra “La Filosofía” que: del asombro sale la pregunta y el conocimiento; de la duda acerca de lo
conocido, surge el examen crítico y la certeza; y de la conmoción de las situaciones límites, se origina la cuestión por el
propio ser. Vamos a ver cada una de estas tres puertas de acceso a la filosofía:
EL ASOMBRO: Asombrarse o admirarse es sorprenderse, extrañarse frente a lo cotidiano, ante el hecho de que las
cosas sean, de que haya algo. Nos asombramos cuando rompemos la relación práctica y monótona con el mundo. Platón
decía que nuestros ojos nos hacen ser partícipes del espectáculo de las estrellas, del sol y de la bóveda celeste y que este
espectáculo nos impulsó a investigar el universo. El admirarse motiva a conocer. En la admiración, el hombre toma
conciencia de su no saber, de su ignorancia.
LA DUDA: Dudar es suspender el juicio, o sea no afirmar ni negar nada. En la vida cotidiana nos vemos obligados a
decidir, a afirmar o negar más o menos rápidamente; sin embargo, en ocasiones, nuestras creencias más sólidas, vacilan,
si dudamos frente a ellas y si profundizamos en esa duda se nos abre el segundo camino de la filosofía. La duda genera
un saber sin supuestos. Se trata de una duda como método y no como fin. En el siglo XVII, Descartes construye su
filosofía a partir este principio.
LAS SITUACIONES LÍMITES: Cuando el hombre se mira a sí mismo, toma conciencia de su situación en el mundo: no
puede saberlo todo, no vivir eternamente, existe la enfermedad, la frustración, la injusticia... Todo esto genera angustia.
Pero es esta angustia la que genera preguntas tales como ¿Cuál es el sentido de mi vida? ¿Para qué vivo? Son
situaciones de las que no podemos salir ni podemos alterar, pero que si miramos desde una óptica positiva, pueden dotar
al hombre de las respuestas que le permitan establecer una existencia más auténtica y no alienada. Las situaciones
límites son la tercera puerta, acceso a la filosofía y ha sido abordada por la filosofía existencial.
Otro punto de vista:
“En Europa la filosofía conoce no sólo la posibilidad de comenzar como lo sancionaron Platón y Aristóteles, que desde
entonces se repite como el casi absoluto comienzo del filosofar.
Recordemos los sitios famosos. En Theaitetos dice Platón: “La filosofía no tiene otro comienzo que el asombro que es la
situación de todo amigo de la sabiduría…”10. Y en la Metafísica de Aristóteles leemos: “Ya que el asombro es para los
hombres hoy como siempre el comienzo del filosofar…”11 Con intención crítica me aparto de esa línea tradicional y
sostengo que para las tradiciones filosóficas europeas también rige que: “Igual que antes el inicio del filosofar es para los
seres humanos hoy en día no sólo el asombro, sino en igual medida el sentirse afectado.” Con esto quiero decir que el
momento fundacional de las tradiciones filosóficas europeas no se debe con exclusividad a la capacidad de asombrarse
teórica y epistemológicamente. Con la misma potencia fundacional encuentra sus condiciones de posibilidad en la
evidencia de que los seres humanos hacen la experiencia de la esclavitud y el racismo, de la opresión y la represión, del
conflicto entre las exigencias humanas legítimas y el orden político sancionado legalmente. Consternados por esa realidad
social, se inicia entonces la tarea de pensar filosóficamente a partir de cuestiones de ética práctica. Tal como se
documentará más adelante, de este modo los problemas sociales y políticos, como por ejemplo la falta de libertad e
igualdad, forman parte también en Europa del inicio de la reflexión filosófica. Por eso insisto en que la convicción en la
necesidad de practicar la filosofía con una finalidad emancipadora, en el sentido de querer responder a la pregunta por la
realización de la libertad y la igualdad, la justicia y la paz en el mundo histórico de los seres humanos, es parte del
comienzo de las tradiciones filosóficas europeas.” Fuente: Fornet-Betancourt, R. (2008). Modelos de teoría liberadora en
la historia de la filosofía europea. Hondarribia, Hiru.
10 Platón, „Theaitetos“ (155d).
11 Aristóteles, Metafísica 2“(982b).
ACTIVIDAD N° 2
1) Describa cual es la diferencia entre comienzo y origen de la filosofía como disciplina.2) Explique los
tres orígenes de la filosofía.3) ¿Estás de acuerdo con la postura de Fornet Betancourt acerca de la
filosofía? ¿Consideras que se puede hacer filosofía por fuera de Europa?
LA FILOSOFIA Y LA CIENCIA
Lo que ya ha quedado claro es que la filosofía es un tipo de saber que se plasma en la actividad de teorizar y criticar (es
decir, ejercer la capacidad crítica, la capacidad de analizar en cada caso cómo, por qué y para qué); que su herramienta
principal es la argumentación y que todos la practicamos, en mayor o menor grado, con más o menos profundidad o
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regularidad. Dicho esto, corremos el riesgo de confundirla con las ciencias. Más adelante nos ocuparemos de caracterizar
específicamente el saber científico, pero digamos ahora que la filosofía y la ciencia se diferencian, en primer lugar, en que
la primera no conlleva supuestos ni determina de antemano el límite de sus cuestionamientos; y, en segundo lugar, en que
la ciencia tiene siempre un objeto de estudio particular determinado y no universal, como pretende tener la filosofía.
Aclaremos esto. Dicho en términos muy generales, la filosofía se ocupa de aquello que concierne a un ser humano. El
filósofo reflexiona, por ejemplo, sobre el sentido de la vida, la necesidad de la acción, el rumbo que debe llevar dicha
acción, la relación del hombre con sus pares, el sentido de la religión, el lugar que ocupa el cuerpo en la totalidad del ser
humano. Si ahora nos detenemos a observar las ciencias, encontraremos, por ejemplo, que la psicología se encarga
también del ser humano de su conciencia y su inconsciente, de su relación con los demás y del rumbo que cada uno da a
su vida., pero se diferencia de la filosofía porque su objetivo es establecer leyes generales a partir de un estudio de casos
particulares y por aplicar luego todas estas leyes o conclusiones a la singularidad de una historia personal, de un ser
humano concreto. La filosofía, en cambio, plantea sus preguntas considerando a todos los hombres en general, en sentido
universal. Es decir, un psicólogo investigará cuál es el rumbo particular que un paciente concreto y particular da a su vida
y sus motivaciones individuales para hacerlo, mientras que el filósofo va a preguntarse acerca del rumbo general o
universal que los hombres dan a su vida, de las motivaciones que todo hombre tiene para actuar de cierta manera. Lo
mismo sucede con la sociología, que se ocupa del hombre en tanto ser social, de sus relaciones sociales, de la historia de
las sociedades y de la descripción y análisis del funcionamiento concreto de las sociedades concretas. La filosofía también
se preocupará por las relaciones entre los seres humanos, por la necesidad de los hombres de vivir en sociedad y aun de
sus organizaciones políticas. Sin embargo, lo hará de manera universal, y no considerando una sociedad particular ni un
determinado grupo social. Cuando Aristóteles define al hombre como un animal social, no está ocupándose de explicar el
fenómeno social, sino de la esencia humana. Si tomamos la antropología social tendremos el mismo caso. Ella se ocupa de
la cultura, de su origen y desarrollo, de grupos étnicos concretos y determinados. La antropología filosófica, en cambio,
busca acercarse a definir la naturaleza humana universal que permita entender a todo ser humano. Y lo mismo podría
verse en todas las ciencias que toman algún aspecto del hombre como parte de su objeto de estudio: la historia, la
medicina, la economía. La diferencia de los planteos filosóficos será siempre su grado de universalidad contra la
especificidad del objeto del que se ocupa cada ciencia particular y su acercamiento reflexivo, sin supuestos.
La ciencia admite supuestos Podemos afirmar que la ciencia se apoya en supuestos, es decir, en admitir por
verdaderas ciertas teorías sin necesidad de demostración y, muchas veces, sin hacer explícitas ni tematizar, por
ejemplo, el valor del conocimiento científico la validez de la observación sensible como instrumento final para
contrastar las teorías con la realidad, etc.
La Filosofía pretende ser un saber sin supuestos Aspira a constituirse en un saber sin supuestos, en un saber que
sea fundamento de cualquier otro saber o, al menos en un saber en el que cualquier supuesto pueda ser
tematizado. El único supuesto que admite es que se puede conocer (dogmatismo), negando generalmente posturas
escépticas (que niegan la posibilidad del conocimiento).
Nacieron unidas, como dos hermanas siamesas, y en momento alguno se les ocurrió separarse. Para ambas el problema era
el mismo: entender este mundo y comprender qué hace hombre con él. Pasaron más de dos mil años entre las peripecias
de los antiguos filósofos griegos y las investigaciones y disputas de los científicos y pensadores del siglo XVIII. Y a nadie
se le pasó por cabeza que la ciencia y la filosofía sean cosas muy distintas y que fuese necesario separar a las siamesas La
ciencia era vista como un modo típico de filosofar: los filósofos se consideraban científicos profundos, poseedores de un
peculiar poder de reflexión. Aristóteles fue un biólogo y naturalista notable, aún hoy admirado por la sagacidad de sus
observaciones. Pascal fundó la neumática y la a teoría de la atmósfera. Descartes inició la llamada "filosofía moderna ",
inventó la geometría de coordenadas. Leibniz introdujo el cálculo infinitesimal, y dicho sea de paso, tuvo por ello que
soportar una feroz disputa por cuestiones de prioridad nada menos que con Newton. Kant fue uno de los autores de la
teoría según la cual el sol y los planetas se originaron en una nebulosa gaseosa primitiva; además todas su vida académica
implicó dar clases de física, matemática y geología. Pero, finalmente, las siamesas, quedaron terminantemente separadas.
Y se repartieron cuidadosamente el campo del cocimiento. Para la ciencia, el problema era el de cómo es el universo, qué
cosas hay en él, cuáles son los sucesos típicos que en el acaecen, cuáles son las leyes que lo gobiernan. La filosofía se
reservó otra clase de cuestiones: ¡qué quiere decir "realidad"? ¿qué es lo que la distingue de “apariencia"? Y, en particular,
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¿qué quiere decir "verdad"? ¿Por qué creer lo que dicen los científicos?. Curiosamente, las relaciones entre las dos
hermanas no se hicieron cordiales; la ciencia -debido al éxito de sus métodos y descubrimientos se volvió orgullosa y se
inclinó a menudo a pensar que la filosofía era charlatanería superficial, cuando no una colección de extravagantes sin
sentidos. La filosofía, por su parte veía a la ciencia como una actividad fría, formal, cuyas aplicaciones técnicas terminan
achatando nuestra espiritualidad y aun poniendo en peligro nuestras vidas. En su lugar, proponía temas como el de la
ética, el misticismo, el sentido de la existencia o la naturaleza de la razón. Pero hoy se ve claro que no es posible la
actividad de una de las hermanas sin auxilio de la otra. Por ejemplo, la matemática moderna ha cambiado nuestras ideas
acerca de lo que es la lógica y la razón. La relatividad Einsteniana ha modificado drásticamente nuestro conocimiento
acerca de la naturaleza del espacio y del tiempo, y ahora ya no es fácil tomar demasiado en serio las cosas que en su
tiempo decía Kant. La mecánica cuántica alteró nuestra noción de causalidad y, en cierto modo, la de existencia, dando al
traste con una enorme cantidad de metafísicos. Pero, desde otro ángulo, la filosofía es la causante de una serie de
revoluciones científicas. Como bien lo indicó Bertrand Russell, el progreso de la ciencia no consiste solo en acumular
datos, sino también en el reexamen periódico de los principios y métodos de la ciencia, cosa que cada tanto obliga a
reconstruir drásticamente las disciplinas científicas. La investigación científica profunda es hoy una curiosa combinación
de métodos experimentales y lógicos más una apreciable cantidad de precauciones e interrogantes filosóficos. De ello ha
resucitado un pensamiento a la vez creativo y crítico en que las producciones del conocimiento se ven como modelos
provisorios y corregibles de la estructura de la realidad. Pero no son modelos caprichosos. Los hay mejores que otros, y el
criterio por lo que se reconoce "lo mejor" es precisamente algo que implica inescapablemente análisis filosóficos. Todo
esto explica por qué se ha hablado por ejemplo de Einstein como un “filósofo-científico", pera también de Bertrand
Russell como iniciador de la “filosofía científica". Las siamesas han decidido colaborar y esto es inevitable en esta época
de interdisciplina y crítica " Gregorio Klimovsky. Diario Clarín.
FILOSOFÍA E IDEOLOGÍA
Al menos algunas de las preguntas que hemos presentado como filosóficas son contestadas por diferentes ideologías o
concepciones globales de la realidad. Así, por ejemplo, la cuestión acerca del sentido de la vida puede ser contestada
afirmando que el sentido de la misma es realizar las acciones que aseguren la salvación del alma y la vida eterna. Una
respuesta de este tipo correspondería a lo que se denomina la concepción medieval del mundo, muy extendida y
dominante en Occidente hasta el siglo XV, aproximadamente. La concepción renacentista del mundo, en cambio, es más
terrenal y humanista y valora en alto grado los placeres y la gloria en este mundo. Una concepción del mundo puede tener
su origen en una determinada fe religiosa, de este modo se puede hablar de la "concepción judía del mundo", o de la
"concepción cristiana" o de la "concepción musulmana", y por cada una de ellas queremos decir la manera de comprender
el mundo, la realidad y la vida humana propia de cada religión. Algunas importantes concepciones del mundo se
organizan al calor de la lucha política, como el liberalismo o el socialismo. Es en estos casos que se prefiere usar la
expresión "ideología" y es así como habitualmente se dice "ideología liberal" o "ideología socialista". También estas
ideologías configuran una visión del mundo, una concepción del hombre y dotan de sentido a las acciones humanas. Una
ideología o concepción del mundo es una visión global de la realidad que es elaborada desde una determinada perspectiva,
unilateralmente. Así se trata de la concepción judía, cristiana, musulmana, de la Edad Media, del Renacimiento o de la
ideología de un sector u otro, etc. Entre dos ideologías o concepciones del mundo más o menos enfrentadas es muy difícil
hallar un juez, árbitro o mediador que pueda ser aceptado por ambas partes; si alguna es un tanto intolerante es posible
que las diferencias se resuelvan por medio de la fuerza y que se asista a una persecución ideológica. La historia de la
humanidad está llena de “guerras santas" libradas en nombre de ideologías que pretendían constituir la única verdad y el
instrumento para la salvación de la humanidad. La filosofía presenta una doble diferencia con las ideologías. En primer
lugar, hay cuestiones o problemas filosóficos que tienen poco o ningún interés para las ideologías porque no parecen tener
implicancias prácticas, lo que sí es de interés para las ideologías, como podría ser preguntarse por la noción de infinito.
Recíprocamente hay cuestiones que preocupan mucho a los ideólogos y que poco o nada interesan a los filósofos como las
preguntas acerca de sí tal o cual conducta es o no es ortodoxa. En consecuencia, aunque hay un terreno común de
preguntas o temas de interés filosófico e ideológico, lo cierto es que hay cuestiones ideológicas que no son filosóficas y
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cuestiones filosóficas que nos son ideológicas. Pero más importante es una segunda diferencia que se puede establecer
entre filosofía e ideología. Por ejemplo ante la pregunta ¿tiene la vida humana algún sentido, y si lo tiene, cuál es?; desde
una ideología o concepción del mundo se puedo responder a esta pregunta de cierto modo y, en otras ideologías hacerlo de
otra manera, pero, cuando se pregunta: "¿por Frase para “Nada es verdad, nada es mentira,; todo es según el color del
cristal con que se mira” punto de vista filosófico, las mismas preguntas reciben respuestas críticas, es decir, respuestas
fundamentadas racionalmente, que puedan ser objeto de discusión y análisis y de una valoración de los argumentos en que
se sostienen. Esto es característico de casi todo el pensamiento filosófico: un filósofo puede sostener libremente - sin
atenerse a ningún dogma o doctrina que haya que aceptar por la fe o por venir de alguna autoridad- lo que le ocurra, pero
debe, como contrapartida, dar razones que, si no prueban su respuesta, por lo menos la avalan o sostienen de alguna
manera y en consecuencia, permiten que pueda ser sometida a la discusión y a la crítica. En este punto, la filosofía se
acerca a la ciencia y se muestra reacia o tiene poca simpatía por aquellos que dicen saber pero son incapaces de
argumentar racionalmente. Al tratar de dar respuestas fundamentadas, la filosofía trata de superar la unilateralidad y la
parcialidad, propias de las ideologías que muchas veces suministran a la filosofía la materia básica sobre la cual ejercer el
análisis o la crítico. Sin embargo, también hay zonas grises entre filosofía e ideología, no sólo por la existencia de
cuestiones comunes como señalamos antes sino también porque en ocasiones los filósofos, y sobre todo algunos
discípulos o seguidores de los filósofos pueden llegar a afirmar sus doctrinas de un modo por demás dogmático, con
Ciego fanatismo ideológico. En general, cuando de un filósofo se pasa a su "ismo", de Aristóteles al "aristotelismo" o a
los "aristotélicos", filosofía se transforma en ideología. También puede ocurrir que una concepción del mundo busque
sustentarse en teorías científicas o ideas filosóficas a fin de obtener cierta rigurosidad y ganar prestigio. De esta situación
suelen ser ejemplo aquellos casos en los que se usa la expresión: “nuestra filosofía...”, cuando debería decirse "Nuestra
ideología.." o "Nuestra manera de concebir las cosas... ". Finalmente algunas concepciones del mundo en ocasiones
pueden abrirse francamente a una discusión filosófica, critica, de sus doctrinas. Guillermo A. Obiols “Nuevo Curso de
Lógica y filosofía).
ACTIVIDAD N° 3
PREHISTORIA FILOSÓFICA
La filosofía no existió siempre como un saber claramente separado de los demás conocimientos. En un principio, muchos
siglos antes de la era cristiana, cuando todavía no se hablaba de filosofía, la reflexión. el pensamiento racional estaba
mezclada con mitologías y cosmogonías, es decir con relatos que daban cuenta del nacimiento del universo, fruto de la
unión, combinación o separación de distintas divinidades. No es fácil definir qué es un mito. Podemos decir que se trata
de un relato que intenta explicar algo que, en principio, no puede explicarse de un modo racional. Para dar cuenta de la
existencia pasada de una ciudad, por ejemplo, el mito nos dirá que un dios mandó construirla para proteger a su hijo o a su
enamorada, y esta fábula nos provee una cierta forma de comprender la existencia de ese lugar. Otro mito, lo encontramos
en el Banquete de Platón. Podrá decirnos que en un comienzo de los tiempos los enamorados formaron parte de un solo
ser vivo, pero como ese ser era tan irreverente con los dioses, ellos separaron a ese ser en dos partes; en consecuencia,
cuando una de las mitades se encuentra con la otra, ambas se sienten tan atraídas que ya no quieren separarse jamás.
Así se explicaría por qué los seres humanos nos enamoramos. Con el correr del tiempo, el pensamiento racional y
argumentativo fue ganándole terreno al pensamiento mítico, y la filosofía se asentó sobre el logos, es decir, sobre el
pensamiento o el discurso argumentativo y razonado. Recién hacia el siglo V a.C., en una Atenas repleta de inquietudes y
preguntas, aparecieron los primeros filósofos y la filosofía ganó su propio lugar. Pero los primeros filósofos, de todos
modos, siguieron utilizando mitos para expresar lo que, aparentemente, sólo podía transmitirse a los demás a través de
metáforas, debido a la complejidad y riqueza de su contenido. Siguiendo un uso que Aristóteles estableció en el siglo IV
a.C., digamos que para hablar de la historia de la filosofía debemos comenzar mencionando a los primeros pensadores que
hicieron ese esfuerzo por proporcionar explicaciones racionales. El primero que se ha llamado propiamente filósofo fue
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Sócrates, y ha marcado un comienzo tan fuerte que el pequeño grupo de pensadores registrados como anteriores a él,
reciben su nombre a partir de él: son los presocráticos.
En el siglo V a.C. (siglo de Pericles), momento del mayor desarrollo de la civilización griega se produce el apogeo de
Atenas que encabezando a otras polis griegas, derrota a los persas. En Atenas se construyen los principales edificios que
componen la Acrópolis, entre otros, el Partenón y también aparecen autores teatrales como Esquilo, Sófocles, Eurípides y
Aristófanes.
Llega también a su punto culminante la democracia directa griega que, aunque excluía a las mujeres, esclavos y
extranjeros, es una de las mayores experiencias políticas en el mundo antiguo. A partir de este momento los temas que son
centrales en la filosofía son los antropológicos, a diferencia de los filósofos anteriores que estaban más volcados a la
naturaleza de la realidad.
En este contexto surgen los “sofistas” que constituyen una especie de profesores que van por las ciudades enseñando a los
jóvenes a desempeñarse en la vida pública, como por ejemplo, “oratoria” y argumentos para persuadir. Los sofistas
cobraban a sus alumnos por esta enseñanza y esta novedad produjo un gran escándalo porque hasta el momento no se
consideraba que el saber podía ser un medio de vida. Sus enseñanzas respecto al conocimiento, la vida moral o el
conocimiento se oponían a los planteos de Sócrates y Platón.
Los sofistas introdujeron el relativismo o subjetivismo en materia de conocimiento: la famosa frase de Protágoras “el
hombre es la medida de todas las cosas” quería decir que las cosas son según el “cristal” con que se mire, oponiéndose al
concepto “objetivo” respecto del conocimiento.
Lo mismo ocurría con los asuntos morales, al bien y al mal. Si el hombre es la medida de todas las cosas, una ley puede
ser justa para unos pero no para otros, para una época, pero no para otra.
Solo algunos sofistas llegaron a ser “escépticos”, quien sí llevará esta posición a su máxima expresión es Pirrón de Elis,
quien, al negar toda verdad, dicen que sencillamente un día dejó de hablar. Claro, si no hay ninguna verdad, la conducta
más coherente es el silencio.
Quien reacciona contra los sofistas es Sócrates a partir de un método que consta de dos momentos: la “refutación” y un
segundo momento llamado “mayéutica”, que significa “arte de ayudar a dar a luz” (trata del saber de la partera). En este
método, para saber que es la valentía, por ejemplo, busca determinarlo en forma objetiva (diferente a los sofistas), para
ello se dirige a la plaza pública y encuentra al general Laques y le pregunta en qué consiste la valentía. El general
responde diciendo que es no retroceder frente al enemigo, Sócrates entonces responde que aunque no es erróneo, se trata
solo de un ejemplo, ya que a veces se habla de un marinero o político valiente.
Ante esta respuesta el general se confunde y reconoce que en realidad no sabe lo que creía saber. Aquí termina la primera
parte del método llamada “refutación”. Ahora el interrogado sabe que no sabe y esto es valioso (ignorancia con valor
positivo).
El segundo momento es la “mayéutica” Sócrates ayuda al interrogado realizando comparaciones llegando a establecer el
concepto de valentía. Este concepto es “universal” ya que incluye todos los casos de valentía, expresa su esencia y se
opone al relativismo. Los dos aportes fundamentales de Sócrates a la filosofía son el método y el concepto universal.
Respecto de la vida de Sócrates, se sabe muy poco, pero sigue siendo una figura muy importante y decisiva para la
filosofía. Platón conservó sus diálogos. Los mismos, son una serie de preguntas y respuestas. Los mismos, no consiguen
llegar a una respuesta satisfactoria, sino, que se interrumpen, como dando a entender que el trabajo de seguir preguntando
y seguir encontrando dificultades no se acaba nunca.
La filosofía de Sócrates es una filosofía de la pregunta. La misma parte del reconocimiento de la propia ignorancia. “Solo
sé que no se nada”. Lo más valioso en el hombre, es el preguntarse, mantener una crítica constante. Sócrates va por las
calles, las casas, las plazas preguntando, cuestionando todo y poniendo a prueba a los demás.
Su misión es examinar y cuestionar a los otros para demostrarles lo frágil de su saber, para mostrarles que en realidad no
saben nada.Al preguntar, lo que se manifiesta es que los demás creen saber pero en realidad no saben ni tienen conciencia
de su propia ignorancia. Por otra parte, Sócrates es considerado el más sabio al reconocer su propia ignorancia. “El que es
más sabio entre vosotros es el que reconoce como Sócrates que su sabiduría no es nada” (Apología de Sócrates)
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Sócrates vivió filosofando, es decir, sometiendo a examen a sí mismo y a los otros.
El método que desarrollo Sócrates es la mayéutica. Término griego que designa el arte de la comadrona o partera. El uso
filosófico de este término e introducido por Platón para referirse al método socrático, el cual, dice Platón, Sócrates lo
habría aprendido de su madre, que era partera. Pero, mientras las comadronas ejercen su técnica para ayudar a dar a luz a
niños que ellas no han engendrado, sino que están ya en el seno de otras mujeres, Sócrates ejerce un mayéutica mental, ya
que en sus diálogos interroga a sus interlocutores. Dicho método, consiste en interroga para ir mejorando las definiciones
hasta llegar a la más ajustada posible, a la definición que más se aproxime a la perfecta. (El preguntar no acaba nunca) Lo
que se hace con tal método es ponerse en camino junto a otros para alcanzar la verdad. La misma, es un enigma, algo que
no se posee y que solo nos podemos acercar. Por eso, es necesario continuar preguntando.
El método tiene tres fases:
1°) Ironía: consiste en el fingimiento de ignorancia respecto de un tema. Tiene la función de hacer hablar al otro
explayándose sobre un tema que cree conocer bien
2°) Refutación: consiste en la demostración, a través del diálogo, de la existencia de contradicciones en el propio
pensamiento. Tiene el objetivo de eliminar las ideas falsas y llevar al otro a tomar conciencia de su propia ignorancia
("Sólo sé que no sé nada")
3°) Mayéutica propiamente dicha: Tiene la finalidad de llevar al otro, a través del diálogo, a respuestas no contradictorias
y definiciones; en suma, a llegar a la verdad.
En Sócrates, cambia la idea de saber y la figura del maestro. Saber para él no es la acumulación de información sino el
reconocer la propia ignorancia. Solo quien admite no saber puede “desear saber” es decir filosofar. El mismo no se
considera maestro porque no transmite una teoría. Sócrates se reconoce como ignorante y por lo tanto incapacitado de
enseñar a otros.
Para Sócrates, en el alma (psyche) está el núcleo de la personalidad. El autor pregunta para que sus interlocutores
busquen en su alma los valores que deben regular la comunidad. Para el autor, hay que mejorar y cuidar el alma. “Tu
ateniense que eres sin duda el mejor de los hombres, ciudadano de la polis más importante reconocida por su sabiduría
y si poder, ¿no te avergüenzas de preocuparte por la acrecentar tus bienes, tu reputación, tus honores, mientras que no
te preocupas en absoluto por mejorar tu alma?” (Platón, Apología 29d)
SOCRATES SOFISTAS
ACTIVIDAD N° 4
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3) ¿Quiénes eran los sofistas? ¿Porque eran considerados relativistas y subjetivistas?
1) Explicar el método socrático de la mayéutica
2) ¿Cuáles son las críticas que le hace Sócrates a los sofistas?
3) ¿Qué relación tiene Sócrates con el saber? ¿Estás de acuerdo con su punto de vista?
El primer período de los tiempos modernos, el Renacimiento -grosso modo, los siglos XV y XVI- se caracteriza ante todo
por ser una época de crítica al pasado inmediato, es decir, a la Edad Media. En efecto, el Renacimiento indica el momento
en que el hombre occidental se ha desembarazado de la confianza en las creencias fundamentales sobre las que había
vivido el mundo medieval. Para señalar un único aspecto de la cuestión, de por sí solo suficientemente revelador, baste
indicar que lo característico de la concepción medieval del mundo residía en su constante referencia al más allá, en su
interés dominante por la salvación de! hombre , lo cual llevaba consigo un cierto desprecio, o, por lo menos, descuido,
hacia este mundo terreno; se trata, diríamos (simplificando mucho, naturalmente, porque toda época histórica encierra
multitud de fenómenos y matices), de una concepción religiosa del mundo y de la vida, centrada o dirigida, pues,
hacia la divinidad (teocentrismo). El Renacimiento, en cambio, vuelve su mirada hacia este mundo, hacia la naturaleza.
Para advertirlo puede compararse el arte medieval con el renacentista para que el contraste salte inmediatamente a los
ojos, no sólo por lo que se refiere a los temas, sino sobre todo por el tratamiento de los mismos: obsérvese solamente la
importancia que la nueva época concede al cuerpo humano, en el que se deleita morosamente, en tanto el artista del
Medioevo lo olvidaba tras los ropajes que ocultaban su forma, para prestar atención casi tan sólo a la expresión del rostro.
Es cierto que el Renacimiento es la época de Copérnico, y que la ciencia realiza ya notables avances; pero la verdad es
que ciencia y filosofía -que van a estar muy estrechamente ligadas hasta fines del siglo XVIII- sólo cobran auténtico vigor
y originalidad, al fundamentarse sobre bases esencialmente nuevas, con el siglo XVII, que representa la madurez de la
Edad Moderna: el siglo de Galileo, Kepler y Leibniz. El Renacimiento es casi estéril desde el punto de vista filosófico; el
mismo carácter arrebatado, febril, agitado, de la vida renacentista lo explica; es una época de crisis no sólo de crítica al
pasado inmediato. Las viejas creencias están prácticamente muertas y urge reemplazarlas -y, de alguna manera, se las
reemplaza en la vida activa y en las imágenes que el arte elabora, pero no se consigue llevar al plano del concepto la
nueva intuición del mundo que se agita, más o menos informe, detrás de esa vida y ese arte.
La época tiene clara conciencia de que los contenidos y modos del saber medieval son insuficientes, los critica y rechaza,
pero por su cuenta no es capaz de inaugurar nuevos caminos; es en este campo una época de ensayos y tanteos, de
búsquedas infructuosas, de confusión y fermento, no de logros firmes y sólidos.
El Renacimiento, y luego el siglo XVII, sintieron el problema fundamentalmente como cuestión concerniente al método
de la filosofía y de la ciencia. Por ello su crítica al saber medieval la centran en este tema: el método de conocimiento
dominante en la Edad Media -sobre todo, tal como los hombres modernos la ven, a través de las formas más decadentes de
la escolástica- es un método inútil, ineficaz, que impide cualquier progreso científico. Por tanto, es preciso formularse dos
preguntas: primero, cuáles son las fallas del método criticado, y segundo, qué ofrece la Edad Moderna en su reemplazo.
Siempre simplificando mucho las cosas, puede decirse que el modo de proceder escolástico se caracteriza por el criterio
de autoridad, el verbalismo y la silogística.
El pensamiento medieval reconocía como valedero y decisivo el llamado criterio de autoridad, es decir, se admitía que lo
dicho por ciertas autoridades -la Biblia, la Iglesia, Aristóteles- era verdad por el solo hecho de que tales autoridades lo
afirmasen; que ciertos libros, o ciertos autores o instituciones no podían equivocarse, de manera que bastaría citarlos para
enunciar la verdad, eximiéndose de cualquier explicación o crítica ulterior. Para referir hechos concretos: cuando
Copérnico publicó su De revolutionibus orbiumcaelestium {Acerca de las revoluciones de las esferas celestes), en 1543,
donde enunciaba la tesis según la cual la tierra gira alrededor del sol (heliocentrismo), se le objetó que la teoría era falsa
porque en la Biblia (Josué X, 12-13) está dicho que Josué mandó detener al sol; y si lo mandó detener, quiere decir que es
el sol el que se mueve, y no la tierra. Y en 1616 la Iglesia condenó la obra de Copérnico, declarando el Santo Oficio: La
opinión de que el sol está inmóvil en el centro del universo es loca, filosóficamente falsa y herética, como contraria a las
Sagradas Escrituras. La opinión de que la Tierra no ocupa el centro del universo y experimenta una rotación diaria es
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filosóficamente falsa y, al menos, una creencia errónea. De manera semejante, ya bien entrado el siglo XVII, un
astrónomo jesuita, el P. Scheiner, observó las manchas solares (que había descubierto Galileo), y al comunicar lo que
había visto a su provincial, éste le escribió diciendo: “He leído varias veces las obras de mi Aristóteles y os puedo
asegurar que no he encontrado nada semejante. Retiraos, hijo mío, tranquilizaos y tened la seguridad de que se trata de
defectos de vuestros cristales o de vuestros ojos lo que habéis tomado por manchas del sol”. En efecto, según Aristóteles
el sol estaba constituido por el éter, un elemento incorruptible, es decir, no susceptible de cambio ninguno, como no fuese
el movimiento local, y por tanto incapaz de tener "manchas". Los aristotélicos dirían, refiriéndose a las observaciones de
Scheiner y Galileo, que no era posible imaginar "opinión más errónea que la que coloca basura en el ojo del mundo,
creado por Dios para ser la antorcha del Universo." Galileo se lamentaba, en carta a Kepler del 19 de agosto de 1610, de
que "los filósofos de más prestigio de la misma Universidad de Padua, aspidis pertinacia repleti [llenos de la obstinación
de la víbora], no quisieran ni aunque fuese contemplar el cielo a través de su telescopio", temerosos de ser víctimas de
quién sabe qué magia por obra de tan diabólico instrumento.
Al calificar de verbalista al método escolástico, quiere decirse que frecuentemente se enredaba en meras discusiones de
palabras, en vez de ir a las cosas mismas, o que con solo vocablos o distinciones verbales pretendía resolver problemas
que, o eran falsos problemas carentes de importancia, o en realidad sólo pueden solucionarse mediante la observación o
cualquier otro procedimiento objetivo. Para ilustrar este punto puede recordarse la escena final de El enfermo imaginario,
de Moliere, porque aunque esta obra es de 1673, refleja perfectamente bien el modo de pensamiento que se critica y que
todavía entonces persistía en los ambientes universitarios. La escena representa el examen final de un estudiante de
medicina, a quien uno de los integrantes del tribunal dirige la siguiente pregunta: Si me autoriza el señor Presidente y
tantos doctos doctores, y asistentes ilustres, a este muy sabio bachiller, a quien estimo y honro, le preguntaré la causa y
razón por la cual el opio hace dormir. A lo que el bachiller responde muy ufano: Este docto doctor me pregunta la causa y
razón por la cual el opio hace dormir. A lo cual respondo: porque en él está la virtud dormitiva. El coro entusiasmado
aprueba sus palabras y lo declara digno de entrar en "el docto cuerpo" o corporación de los médicos. Se aprecia entonces
claramente en qué consiste el verbalismo: decir que el opio hace dormir porque posee la virtud dormitiva, no significa más
que afirmar que el opio hace dormir porque hace dormir; no se ha enunciado en rigor absolutamente nada más, el
conocimiento no ha avanzado ni aumentado lo más mínimo, sino que lo único que se ha hecho es introducir nuevas
palabras o expresiones, pero de idéntico significado.
La ciencia y la filosofía escolásticas se valieron en gran medida del silogismo. El silogismo, pues, no permite determinar
la verdad de los conocimientos; puede tener valor como método de exposición, es decir, para presentar ordenadamente
verdades ya sabidas, y en tal sentido tenía su legitimidad para la Edad Media en cuanto que para ésta las verdades ya le
estaban dadas -por las Escrituras o por Aristóteles. Pero no puede servir como fuente para obtener nuevos conocimientos,
que es lo que los tiempos modernos exigen; no es un método para el descubrimiento de nuevas verdades, no es
arsinveniendi (arte de descubrimiento), como entonces se decía. La nueva época pretende acabar con las discusiones
meramente verbales y proporcionar un método que permita ir a las cosas mismas, y de modo tal que cada individuo pueda
lograr el conocimiento, por su propia cuenta y sin recurso a ninguna autoridad, como no sea la que brota de la razón
humana misma.
Actividad 5
1) Armar un cuadro sinóptico del texto. Explicar en qué consiste la escolástica y el renacimiento.
¿Por qué el conocimiento escolástico terminó siendo insuficiente y se requirieron nuevos
métodos en la modernidad?
1) Lea el siguiente fragmento del Acto 7 de Galileo Galilei que corresponde a una conversación
entre Galileo y los cardenales Bellamino y Barnerini, que no pertenecían a los sectores más
hostiles de la Iglesia. ¿Registras algunos de los ejes del debate de la época en el dialogo de
Galileo y las autoridades eclesiásticas? ¿Cuáles?
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RECONSTRUCCIÓN DEL LAS PARTES MÁS IMPORTANTES DEL ACTO: “Nosotros desaprobamos
teorías que contradicen las sagradas escrituras” ” Pero señores míos al fin y al cabo el hombre no solo puede
interpretar mal el movimiento de los astros sino que tambiénpuede interpretar mal la biblia.” La interpretación
de la biblia incumbe solo a los teólogos de la Santa Iglesia. El santo oficio ha decidido anteanoche que la
teoría de Copérnico por la cual el Sol seria centro del universo e inmóvil; y la tierra, en cambio no conformaría
ese centro y estaría en movimiento, es disparatada, absurda y hereje en la fe. He recibido la misión de por
ver a usted para que abandone esas opiniones.Está asegurada que no podemos saber, pero bien podemos
investigar. Usted queda en libertad de seguir tratando esa teoría en forma de hipótesis matemática. ... Nadie
de nosotros toma en serio el que usted quiere socavar la confianza de la Iglesia
Conocer significa, en un sentido general, el término final del proceso psicológico por el cual la mente humana capta un
objeto. En este sentido, es una representación que supone un proceso de conocimiento. Por lo tanto se establece una
relación entre un sujeto y un objeto, mediante la cual el sujeto capta mentalmente (aprehensión) la realidad del objeto. El
proceso del conocimiento, así entendido, constituye el objeto de estudio de la teoría del conocimiento.
- Sujeto: cognoscente, capaz de conocer
- Objeto: cualquier ente o cosa, real, ideal o posible (por ejemplo un número o una fórmula matemática, o algo
imaginario). También puede ser objeto de conocimiento una persona, o un grupo (como en el caso de las ciencias
humanísticas o sociales).
La gnoseología, también conocida como Teoría del conocimiento, es una disciplina filosófica que busca determinar el
alcance, naturaleza y el origen del conocimiento. Gnoseo, conocimiento; logos, estudio. Reflexiona sobre el proceso,
sobre la relación que se produce entre sujeto cognoscente (ser humano) y objeto cognoscible. Al conocer nos centramos
en las cualidades del objeto: imagen, idea o concepto del objeto. Al conocer el sujeto es modificado por el objeto, pero
este último no sufre cambio.
Alguna vez todos nos hemos enfrentado a una situación que nos muestra las limitaciones de nuestro conocimiento, y nos
obliga a admitir que aun cuando estamos aparentemente seguros de conocer algo, no está de más revisar las bases o los
fundamentos que sostienen nuestra opinión. En esta unidad nos ocuparemos de algunos de los temas de la Teoría del
conocimiento. La Gnoseología es la rama de la filosofía que hace teorías sobre el conocimiento. Estudia el valor de
nuestro conocimiento en cuanto a su verdad y certeza. El conocimiento, desde la teoría clásica, es la relación entre dos
términos:
¿El sujeto es activo? ¿Es pasivo? / ¿Es posible captar la realidad? /¿Conocemos a través de los sentidos o la
razón?
1- POSIBILIDAD ¿Es posible conocer? ¿Es posible un captar la realidad tal cual es? ¿Es posible un conocimiento
objetivo, necesario y universal? Posturas:
Escepticismo: no es posible conocer. Lo que conocemos es válido sólo para mí, (implica un relativismo: la
verdad no es universal, sólo lo es en este contexto, para esta sociedad o situación, etc. Y un subjetivismo: no
puedo decir que la miel es dulce, sino que para mí es dulce. Aquí están los sofistas, Pirrón de Elis, Sexto
Empírico.
Dogmatismo: sostiene la posibilidad del conocimiento objetivo y cierto. Se opone a escepticismo porque cree
haber encontrado uno o más principios verdaderos y sobre la base de los mismos construyen un sistema
filosófico, los que creen haber hallado al menos una verdad.
2- ORIGEN O FUENTE DEL CONOCIMIENTO¿Cuál es el origen y fundamento de nuestro conocimiento? ¿de dónde
proceden nuestros conocimientos y qué es lo que les da validez? Posturas:
La filosofía de Gorgias: "Gorgias de Leontium […] establece tres principios, concatenados entre ellos:1. Que no existe
nada;2. Que, aunque (algo) existe, es inaferrable al hombre;3. Que, aunque sea concebible, es inexplicable e
incomunicable al prójimo."
Sexto Empírico, citado en Mondolfo, R. El pensamiento antiguo. Bs.As., Losada, 1980, p.136.
Gorgias incluye en sus principios:
• afirmaciones metafísicas, relativas a la existencia del mundo o de las cosas;
• afirmaciones gnoseológicas, relativas a la posibilidad de conocer lo que existe;
• afirmaciones de filosofía del lenguaje, relativas a la posibilidad de expresar cierta información en palabras y de
comunicarse con otros seres humanos.
Especialmente, afirma que el conocimiento no es posible: la posición gnoseológica que afirma que no es posible conocer
recibe el nombre de escepticismo, y quienes la sostienen se llaman escépticos.
Podemos distinguir dos grandes clases de escépticos: quienes, como Gorgias, afirman la imposibilidad del conocimiento
de modo radical, es decir, sostienen que nada puede ser conocido; y quienes toman esta posición como un paso previo a
la búsqueda de algún conocimiento seguro, o escepticismo metódico. Un ejemplo histórico de esta última posición lo
ofrece el pensador francés René Descartes.Una de sus obras comienza diciendo:
Hace ya mucho tiempo que me he dado cuenta de que, desde mi niñez, he admitido como verdaderas una porción de
opiniones falsas, y que todo lo que después he ido edificando sobre tan endebles _ principios no puede ser sino muy
dudoso e incierto; desde entonces he juzgado que era preciso acometer seriamente, una vez en mi vida, la empresa de
deshacerme de todas las opiniones a que había dado crédito, y empezar de nuevo, desde los fundamentos, si quería
establecer algo firme y constante en las ciencias." Descartes, R. "Meditación Primera", Meditaciones Metafísicas, Espasa-
Calpe, Bs.As, 1981 (ed. original: 1641).
Ciertamente no todos están de acuerdo con el escepticismo. De hecho, la actitud "natural" o de sentido común es la de
creer que, si bien a veces nos equivocamos, habitualmente "conocemos" aquellas cosas que percibimos con nuestros
sentidos (este libro, aquella silla, esa ventana), y también nuestras propias sensaciones internas (el interés o el
aburrimiento que siento, el cansancio, la preocupación). Pero también muchos filósofos consideran que hay ciertas
entidades que es posible conocer. Esta confianza en la posibilidad de conocer, recibe a veces el nombre de dogmatismo.
Esta palabra "dogmatismo" es una palabra ambigua, ya que tiene más de un significado. Frecuente del término, asocia
“dogmatismo” con la aceptación de la verdad de una proposición sin justificación racional. En un sentido menos
interesante, se pueden aceptar ciertas ideas o costumbres simplemente por una adhesión emocional (porque lo dijo una
persona que es ídolo deportivo o una actriz famosa, o alguien cuya autoridad reconocemos, pero que no es experto en este
campo).
También creemos en la existencia de un mundo real, sin reflexionar o examinar esta creencia, esto es aceptamos esta
existencia también en un sentido dogmático. En este sentido, ningún filósofo o filósofa puede ser dogmático: filosofía y
dogmatismo se excluyen.
Lea el siguiente texto, y luego responda a las preguntas que le formulamos a continuación.
"Siendo más joven había estudiado un poco de lógica, entre las partes de la filosofía y, entre las matemáticas, el análisis
de los geómetras y el álgebra, tres artes o ciencias que parecían tener que contribuir en algo a mi proyecto. Pero al
examinarlas noté que […] aunque en efecto contienen muchos preceptos muy verdaderos y muy buenos hay, sin embargo,
tantos otros mezclados con ellos que son dañinos o superfluos, que es casi tan difícil separarlos como sacar una Diana o
una Minervade un bloque de mármol todavía sin desbastar. […] Lo que fue causa de que pensara que había que buscar
algún otro método que comprendiendo las ventajas de estos tres estuviera exento de sus defectos. Y como la multitud de
las leyes proporciona a menudo excusas a los vicios, de manera que un Estado está mucho mejor regido cuando siendo
muy pocas las que hay, se las observa más estrictamente, así en vez de esa gran cantidad de preceptos de que se compone
la lógica, creí que tendría bastante con los cuatro siguientes, supuesto que yo tomase una firme y constante resolución de
no dejar ni una vez de observarlos. El primero era de no recibir jamás ninguna cosa como verdadera que yo no la
conociese como tal: es decir, de evitar cuidadosamente la precipitacióny la prevención; y no comprender en mis juicios
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nada más que lo que se presentara a mi espíritu tan clara y distintamente que no tuviese ninguna ocasión de ponerlo en
duda.
El segundo, de dividir cada una de las dificultades que examinara en tantas partes como se pudiera y como lo exigiera su
mejor solución. El tercero, en conducir con orden mis pensamientos comenzando por los objetos más simples y fáciles de
conocer para ascender poco a poco, como por grados, hasta el conocimiento de los más compuestos; e incluso
suponiendo un orden entre los que no se preceden naturalmente unos a otros.
Y el último, de hacer en todo enumeraciones tan detalladas y revisiones tan generales que estuviese seguro de no omitir
nada.
Estas largas cadenas de razones completamente simples y fáciles que los geómetras suelen emplear para llegar a sus
demostraciones más difíciles, me habían dado ocasión de imaginar que todas las cosas que pueden caer bajo el
conocimiento de los hombres se siguen unas de otras de igual manera y que, sólo con tal de abstenerse de recibir como
verdadera alguna que no lo sea y que se conserve siempre el orden necesario para deducirlas unas de otras, no puede
haber ninguna tan alejada a la que por fin no lleguemos, ni tan oculta que no la descubramos. […]" Descartes, R.
Discurso del método. Bs.As., Charcas, 1980; pp.148-149 (ed. original 1637).
ACTIVIDAD 6
1)¿Podes sugerir un ejemplo de aplicación de la primera regla que propone Descartes?
2) Releerlas cuatro reglas que plantea Descartes: ¿cree usted que serían buenos principios
para tener en cuenta cuando usted estudia Filosofía, o Psicología, o Química? ¿Por qué?
3)Compararla posición de Descartes con la de Gorgias. ¿Por qué uno es un escéptico metódico y el
otro un escéptico radical?
EMPIRISMO RACIONALISMO
Recuerde que "experiencia" es un término ambiguo: en este caso se refiere a aquelconocimiento que alcanzamos
gracias a nuestros sentidos; es decir aquello quepodemos percibir: ver, oler, tocar, gustar, oír; o gracias a nuestra
sensación interna:un dolor de cabeza, cosquillas en los pies, etc. También incluye las emociones (alegría,odio,
deseo, etc.)
La tesis de que todos nuestros conocimientos se fundan en la experiencia, entendida en este sentido, recibe el nombre de
empirismo, y quienes la sostienen se llaman "empiristas". El empirismo tuvo un gran auge en las Islas Británicas
(Inglaterra, Gales, Escocia, Irlanda) en los siglos XVII y XVIII.Por ejemplo, D. Humeescribe:
"Nada puede parecer, a primera vista, más ilimitado que el pensamiento del hombre que no sólo escapa a todo poder y
autoridad humanos, sino que ni siquiera está encerrado dentro de los límites de la naturaleza y de la realidad. Formar
monstruos y unir formas y apariencias incongruentes, no requiere de la imaginación más esfuerzo que el concebirobjetos
más naturales y familiares. Y mientras que el cuerpo está confinado a un planeta a lo largo del cual se arrastra con dolor
y dificultad, el pensamiento, en un instante, puede transportarnos a las regiones más distantes del universo; o incluso más
allá del universo, al caos ilimitado, donde según se cree, la naturaleza se halla en confusión total. Lo que nunca se vio o
se ha oído contar, puede, sin embargo, concebirse. Nada está más allá del poder del pensamiento, salvo lo que implica
contradicción absoluta.
Pero, aunque nuestro pensamiento aparenta poseer esta libertad ilimitada, encontraremosen un examen más detenido
que, en realidad, la mente no viene a ser más que la facultad de mezclar, trasponer, aumentar o disminuir los materiales
suministrados por los sentidos y la experiencia […] Cuando pensamos en una montaña de oro, unimos dos ideas
compatibles: oro y montaña, que conocíamos previamente […] En resumen, todos los materiales del pensar se derivan de
nuestra percepción interna o externa. La mezcla y composición de esta corresponde sólo a nuestra mente y voluntad. O,
para expresarme en un lenguaje filosófico, todas nuestras ideas o percepciones más endebles, son copias de nuestras
impresiones o percepciones más intensas." Hume, D. Investigación sobre el conocimiento humano, Madrid, Alianza,
1981; pp.33-4 (ed. or. 1748)
Hume señala que todo conocimiento proviene en última instancia de las impresiones, y llama "impresiones" a las
percepciones más intensas, tanto las de los sentidos (vista, tacto, olfato, etc.), como las de los sentimientos o emociones
(amor, odio, deseo, etc.). Por ejemplo, en términos de Hume, si usted ve una canilla cromada, tiene una impresión de esa
canilla, pero si la recuerda al día siguiente, entonces tendrá una idea de la canilla. Podemos combinar algunas ideas que
tenemos para producir una nueva idea diferente de las anteriores, e incluso una idea que no corresponda a una impresión
dada (por ejemplo, podemos tener la idea de sirena o de unicornio). Sin embargo, si analizamos estas ideas,
encontraremos que son la suma o combinación de otras que sí corresponden a impresiones (por ejemplo, las impresiones
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de mujer y de pez; o las impresiones de caballo y cuerno). A la afirmación empirista de que todo conocimiento se origina
en la experiencia, se opone, en cambio, el racionalismo, que en la misma época floreció en el continente europeo,
especialmente en Francia, Alemania y los Países Bajos (actualmente, Holanda y Bélgica).
El racionalismo considera que el origen y fundamento del conocimiento no está en los sentidos, sino en la ideas de nuestra
razón. Volvamos a Descartes:
"[…] es muy fácil conocer que los sueños que imaginamos estando dormidos, no deben hacernos dudar de ningún modo
de la verdad de los pensamientos que tenemos estando despiertos. Pues si ocurriera, incluso durmiendo, que tuviésemos
alguna idea muy distinta, como, por ejemplo, que un geómetrainventara alguna nueva demostración, su sueño no
impediría (que) ella fuera verdadera […] Pues, en fin, estemos despiertos o durmamos, no debemos dejarnos convencer
sino por la evidencia de nuestra razón. Y hay que advertir que digo de nuestra razón y no de nuestra imaginación ni de
nuestros sentidos. Como, aunque veamos el cielo con mucha claridad, no debemos juzgar por esto que sólo tenga el
tamaño de que lo vemos; y muy bien podemos imaginar distintamente una cabeza de león pegada al cuerpo de una cabra,
sin que haya que concluir por esto que existe en el mundouna quimera, pues la razón no nos dice que lo que vemos de ese
modo sea verdadero. Pero nos dice muy bien que todas nuestras ideas o nociones deben tener algún fundamento de
verdad; pues no sería posible que Dios, que es totalmente perfecto y verdadero, las haya puesto en nosotros sin eso […]"
Descartes, R. Discurso del Método, Cuarta parte. Bs.As., Charcas, 1980; pp.165-166 (ed. original 1637). 46
a. Lea el pasaje de las Meditaciones Metafísicas que transcribimos del libro de Obiols (pp. 186-7):
"Todo lo que he admitido hasta ahora como más verdadero y seguro lo he tomado de los sentidos o por los sentidos; pero
he experimentado a veces que estos sentidos eran engañosos y es propio de la prudencia no confiar jamás enteramente en
so que nos han engañado una vez [...] ¡Cuántas veces no me ha sucedido de noche soñar que me hallaba en este sitio, que
estaba vestido, que me encontraba junto al fuego, aunque yaciera desnudo en mi lecho! En este momento me parece que
no miro este papel con ojos dormidos, que esta cabeza que muevo no está adormecida, que a sabiendas y con propósito
deliberado extiendo esta mano y la siento; lo que se presenta en el sueño no parece de ningún modo tan claro ni tan
distinto como todo esto. Pero pensando en ello cuidadosamente, recuerdo haberme engañado a menudo con parecidas
ilusiones, mientras dormía. Y deteniéndome en este pensamiento, veo tan manifiestamente que no existen indicios
concluyentes ni señales lo bastante ciertas por medio de las cuales pueda distinguir con nitidez la vigilia del sueño, que
me siento realmente asombrado; y mi asombro es tal que casi llega a convencerme de que duermo [...]”
ACTIVIDAD 7 Teniendo en cuenta estos textos de Descartes, responda:
1. ¿Cuáles son los dos argumentos que emplea Descartes para mostrar que los sentidospueden
engañarnos?
2. ¿Existe algún tipo de conocimiento que escape a estos argumentos? ¿Cuál?
3. Sintetice el argumento del "genio maligno" o "el engañador".
4. ¿Cómo llega Descartes a la proposición "yo soy, yo existo"? Reconstruya el razonamiento del que
"yo existo" es la conclusión (explicite sus premisas).
5. Relea el texto de Hume que citamos arriba, y lea el siguiente pasaje del Tratado de lanaturaleza
humana que transcribimos del libro de Obiols, (pp.187-8)
"Todas las percepciones del espíritu humano se reducen a dos clases distintas, que llamaré impresiones e ideas. La
diferencia entre ellas reside en el grado de fuerza y vivacidad con que afectan al espíritu y penetran en nuestro
pensamiento o conciencia. Podemos llamar impresiones a aquellas percepciones que penetran con mayor fuerza y
violencia; y bajo este nombre abarco todas nuestras sensaciones, pasiones y emociones en tanto aparecen por primera
vez en el alma. Con ideas quiero significar las imágenes débiles de aquéllas en el pensamiento y el razonamiento, tales
como, por ejemplo, todas las percepciones provocadas por la presente exposición, excepto aquellas que se originan en la
vista y el tacto, y el placer o fastidio inmediato que pueda ocasionarnos. Creo que no será preciso emplear muchas
palabras para explicar esta distinción. Cada uno percibirá fácilmente por sí mismo la diferencia entre sentir y pensar.
[...] Existe otra división entre nuestras percepciones que será conveniente observar y que se extiende tanto a nuestras
impresiones como a nuestras ideas. Según esta división, hay percepciones simples y percepciones complejas. Las
percepciones o impresiones e ideas simples son las que no admiten distinción o separación. En las complejas, por el
contrario, pueden distinguirse partes. Aunque un color, un sabor y un olor peculiares son cualidades que se encuentran
unidas en una manzana, es fácil percatarse de que no son lo mismo, sino que se puede al menos distinguirlas unas de
otras [...] El examen exhaustivo de esta cuestión es el tema del presente Tratado y por tanto nos contentaremos aquí con
sentar una proposición general, a saber, que todas nuestras ideas simples en su primera aparición derivan de
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impresiones simples que se corresponden con ellas y que ellas representan exactamente." Hume, D. Tratado de la
naturaleza humana. 1739. Paidós, Bs.As., 1974.
ACTIVIDAD 8
Los conceptos fundamentales de estos dos pasajes son: percepciones, ideas, ideas simples, ideas
compuestas, cualidades, impresiones, impresiones simples, impresiones complejas, experiencia,
sensación.
Construya un mapa conceptual que muestre sus relaciones.
1. Según Hume, ¿puede un ciego de nacimiento tener la idea de "verde"? ¿Por qué?
2. Ofrezca un ejemplo, diferente de los que ya hemos visto en este capítulo, de una idea compleja que
no corresponda a una impresión (como sirena o unicornio), y señale cuáles son sus ideas
componentes.
3.Realice un cuadro comparativo que muestre similitudes y diferencias entre racionalismo y
empirismo. Tenga en cuenta al menos (puede agregar otras), las siguientes categorías: el origen del
conocimiento/el papel de la razón en el conocimiento/el papel de la experiencia en el conocimiento/ el
modo en que se determina la verdad de una proposición, el origen de las ideas.
4. Reflexione y responda: Teniendo en cuenta que niños y niñas aprenden a hablar alrededor de los
dos años, si usted fuera empirista, ¿cómo explicaría el aprendizaje del lenguaje? ¿Cómo lo explicaría
si fuera racionalista?
Actividades con pelíc
ETICA
A menudo los términos "ética" y "moral" se usan como sinónimos, quizá porque en sus orígenes tenían el mismo
significado: tanto mos-moris, en latín, como ethos, en griego significan "costumbre". Sin embargo, en Filosofía
no los empleamos así. Con el término moral nos referimos al conjunto de normas que rigen los actos humanos
que son juzgados como buenos o malos, conjunto que es un producto social, y varía según la sociedad de que se
trate. La ética, en cambio, es una disciplina filosófica que reflexiona sobre el concepto del bien (qué es, cómo
identificarlo, etc.) y sobre el fundamento de las normas morales (por qué aceptarlas, si deberían o no ser las
mismas para todos los seres humanos, etc.). Todos los seres humanos realizamos acciones relativas al plano
moral (mentimos o decimos la verdad, somos honestos o estafamos al prójimo, aceptamos coimas o las
rechazamos). Algunas disciplinas científicas estudian las conductas y códigos morales de diferentes contextos
históricos o sociales (la Psicología, la Sociología). Estas disciplinas no consideran la existencia de principios que
justifiquen estos códigos, o la universalidad o relatividad de esas normas, o el valor moral de los
comportamientos que describen. Describen los fenómenos sociales, e intentan explicarlos, pero no en relación
con su valor. Su punto de vista es descriptivo: nos dicen cómo son los códigos morales efectivamente existentes o
que existieron en el pasado, cómo actúan los individuos o los grupos de personas respecto de ellos, cómo se
relacionan con otros aspectos de la vida social, etc. En cambio la Ética, como disciplina filosófica, suele adoptar
una posición normativa: procura establecer principios que ofrezcan una justificación para decir cómo deben ser
las normas que orienten una buena vida. Seguramente, vos sostenes un conjunto de principios que orientan su
vida: acepta un código moral (el de una confesión religiosa, o el que aprendió de su familia, o bien su propia
adaptación de tales códigos). Sin embargo, no siempre los seres humanos tenemos la posibilidad de dedicar un
tiempo a la reflexión sobre estos principios que aceptamos, ya sea para revisarlos y cambiarlos, o para
conservarlos pero con una fundamentación más sólida.
La ética utilitarista de J.S. Mill J. S. Mill fue un filósofo inglés que vivió durante el auge de la Revolución
Industrial, en el siglo XIX. Expresó su propuesta ética en varias obras, especialmente en El utilitarismo.
Conviene tener en cuenta que en el pensamiento de Mill "útil" no hace referencia a beneficios económicos. La
propuesta de Mill es una ética eudemonista (como la de Aristóteles), en el sentido de que el bien se identifica con
la felicidad, pero no ya con la felicidad individual, sino con la del mayor número de personas. Sin embargo,
también se la podría considerar una ética hedonista, porque la felicidad para Mill equivale al placer. ¿Por qué
15
Mill se refiere a la felicidad de la mayoría? Según su posición, un acto es bueno siempre que procure felicidad a
alguien, pero si tenemos que comparar actos morales entre sí, será mejor el que procure felicidad a un número
mayor de seres humanos. En la comparación realizada, lo que cuenta es la consideración de las consecuencias
sobre el bienestar de los demás que tendrá cada acto que realicemos. Por esto se dice también que la ética de Mill
es una ética consecuencialista. Supongamos que un automovilista va por una ruta y encuentra un auto volcado, y
personas heridas que necesitan auxilio. El conductor puede optar por varios cursos de acción: 1. seguir su
camino, 2. llevar a un par de heridos hasta el hospital más próximo, quedarse allí hasta saber cómo están y dar
aviso a sus familias; 3. volver a la ruta, y detener sucesivamente a todos los autos necesarios para llevar a los
heridos; 4. detener a un auto y solicitarle que lleve a los heridos más graves, y que dé aviso en el hospital para
que vengan a buscar al resto, mientras él los acompaña hasta su llegada En los casos 3. y 4., también podría ir
hasta el hospital, averiguar el estado de los heridos y avisar a las familias. ¿Cuál de estos cursos de acción será
mejor? Para Mill será aquel que permita ayudar a más personas. Descartamos inmediatamente 1. Pero en relación
con los demás, sólo podremos decidir una vez que conozcamos algunos datos adicionales: si es un camino con
poco tránsito, no convendrá esperar, sino contar con el primero que pase; evaluar el estado de los heridos, y el
peligro que puedan correr sus vidas; etc. Veamos un segundo ejemplo. Ana y Patricia son amigas, y ambas tienen
a sus madres enfermas. Ana promete dejar de comer chocolate, que le encanta, durante varios meses, esperando
que su sacrificio logre que su madre mejore; Patricia que tiene la posibilidad de pasar unas vacaciones en un bello
lugar turístico, decide resignar su propio placer y quedarse en casa para cuidar a su madre, dado que nadie más
puede ocuparse de ella. Ambas han hecho un sacrificio, pero sólo el de Patricia tiene para Mill un valor moral
positivo, porque es el único cuyas consecuencias producirán un beneficio para alguien –en este caso, su madre-
contribuyendo a su felicidad. El sacrificio de uno mismo sólo se justifica si sirve para ayudar a alguien; no tiene
ningún valor moral en sí mismo. Puesto que lo importante para el utilitarista es lograr la felicidad de la mayor
cantidad posible de personas, se deben combatir tres grandes males sociales: la enfermedad, la ignorancia y la
pobreza extrema. Para el primero, la solución es el avance de la medicina, gracias a la cual se podrán prevenir o
curar cada vez más enfermedades; para el segundo, la educación, que aumentará los conocimientos y contribuirá
al progreso moral de la humanidad. Finalmente, la pobreza extrema desaparecerá con una legislación justa que
permita una distribución equitativa de las riquezas. Dijimos que la ética utilitarista es una ética hedonista. En
efecto, para Mill la felicidad se identifica con el placer y la ausencia de dolor. Ante los que aducen que el
hedonismo reduce al hombre al nivel de los cerdos, Mill sostiene que la acusación tendría sentido si los seres
humanos disfrutaran de los mismos placeres que los cerdos, pero, puesto que el ser humano es distinto y superior
a los animales, también serán distintos y superiores los placeres a los que pueda aspirar. Mill jerarquiza los
placeres y propone la moderación en el goce; distingue entre placeres superiores, los espirituales, y placeres
inferiores, los materiales. Sólo el ser humano puede gozar de un bello paisaje, de un buen libro, de la buena
música, y estos placeres deberán ser preferibles a los placeres del cuerpo. Por supuesto, para poder disfrutar de
esos placeres se necesita tener un cierto nivel cultural, y a ello deberá apuntar la educación que tiene que tornarse
accesible para todos. En síntesis, una vida con placeres moderados, predominantemente espirituales; con pocos
dolores; en la que la solidaridad social y el compromiso político tengan un papel relevante, podrá ser considerada
una vida feliz, y por ende una buena vida.
"Después del egoísmo, la principal causa de insatisfacción ante la vida es la falta de cultivo intelectual. Una inteligencia
cultivada -[…] - halla fuentes de inagotable interés en todo lo que le rodea: en los objetos de la Naturaleza, las obras de
arte, las creaciones poéticas, los acontecimientos de la historia, las costumbres pasadas y presentes de la humanidad y
sus perspectivas futuras […]
Ahora bien, no hay en la naturaleza de las cosas razón alguna para que la herencia de todo ser nacido en un país
civilizado no sea cierto grado de cultura intelectual suficiente […]. Como tampoco hay necesidad intrínseca de que
16
cualquier ser humano sea un interesado egoísta apartado de todo sentimiento o cuidado que no se encuentre en su propia
y miserable individualidad.[…]. En un mundo en que hay [..] tanto que gozar, y también tanto que corregir y mejorar,
todo el que posea esta moderada cantidad de moral y de requisitos intelectuales, es capaz de una existencia que puede
llamarse envidiable; a menos que esa persona, por malas leyes o por sujeción a la voluntad de otros, sea despojada de la
libertad para usar de las fuentes de la felicidad a su alcance, no dejará de encontrar envidiable esa existencia si escapa a
[…] las grandes fuentes de sufrimiento físico y mental, tales como la indigencia, la enfermedad, […]o la pérdida
prematura de los seres queridos. El punto esencial del problema reside, por tanto, en la lucha contra estas
calamidades.[…]Ninguno […] puede dudar de que los mayores males del mundo son de suyo evitables, y si los asuntos
humanos siguen mejorando, quedarán encerrados al final dentro de estrechos límites. La pobreza, en cualquier sentido
que implique sufrimiento, podrá ser completamente extinguida por la sabiduría de la sociedad, combinada con el buen
sentido y la prudencia de los individuos. Incluso el más obstinado de los enemigos, la enfermedad, podrá ser reducido
indefinidamente con una buena educación física y moral y un control apropiado de las influencias nocivas. Así ha de ser
mientras los progresos de la ciencia ofrezcan para el futuro la promesa de nuevas conquistas directas contra este
detestable enemigo.[…] En resumen, todas las grandes causas del sufrimiento humano pueden contrarrestarse
considerablemente, y muchas casi enteramente, con el cuidado y elesfuerzo del hombre. Su eliminación es tristemente
lenta; una larga serie de generacionesperecerá en la brecha antes de que se complete la conquista y se convierta este
mundo en lo que fácilmente podrá ser si la voluntad y el conocimiento no faltan. Sin embargo, todo hombre lo bastante
inteligente y generoso para aportar a la empresa su esfuerzo, por pequeño e insignificante que sea, obtendrá de la lucha
misma un noble goce que no estará dispuesto a vender por ningún placer egoísta."Mill, J.S. El Utilitarismo (1980, la obra
original es de 1863) Bs.As., Aguilar, pp.39-4
ACTIVIDAD 9) Explicar con tus palabras a que se dedica la ética. 2) Realizar un resumen/ un
mapa conceptual de la Ética De Stuart Mill-
La ética Kantianapelículas
I. Kant se ubica en una posición completamente diferentetanto de la de Aristóteles como de la de Mill, ya que
ante lapregunta "¿Qué es el bien?" no acude a los fines de laacción humana, sino que intenta encontrar algo
que puedaconsiderarse bueno en términos absolutos, con prescindenciade cualquier otra cosa (inclusive las
variaciones culturales,
sociales o históricas). La respuesta de Kant es que loúnico que puede ser absolutamente bueno, es la buena
voluntad.Las cualidades, habilidades o capacidades de las personas
serán buenas o malas según ciertas condiciones:
1. En primer lugar, de cuál sea su intención al emplearlas, yno de los resultados de la acción (como sostienen
los utilitaristas). Cuando juzgamos los actos morales podemosconsiderar lo que la persona quiso hacer, o bien
lo querealmente logró. Supongamos que una médica empleatodo su conocimiento y dedicación para tratar a
unpaciente que sufrió una herida grave. Si el paciente fallece,no podremos decir que los resultados alcanzados
hayansido buenos; pero la médica hizo todo lo posible para salvarlela vida. Es importante notar que el término
"intención",en Kant, supone una intención actuante: no setrata de desear hacer algo, sino de implementar
todoslos medios que están a nuestro alcance para ello.Los resultados no son importantes para juzgar el
actomoral, pues hay diferentes factores que no podemos controlar,y de los que, por lo tanto, no somos
responsables.
2. En segundo lugar, para que la voluntad sea buena, es necesario que la persona actúe por deber. Kant
propone una clasificación de los actos, en relación conel deber:
a. Actuamos en forma contraria al deber, cuando hacemos lo opuesto de loque requiere el deber. Nuestro
deber es ser honestos. Por lo tanto, siestafamos, estamos actuando en forma contraria al deber, y nuestra
accióntendrá un valor moral negativo.
b. Actuamos de acuerdo con el deber cuando nos atenemos a lo que el deber nos requiere pero por motivos
que tienen que ver con nuestros propiosintereses o inclinaciones. Por ejemplo, supongamos que un tambero se
encuentra ante la disyuntiva de agregarle o no agua a su producción, paraganar más dinero. El tambero sabe que
esto es una estafa, y decide no hacerloporque si sus clientes se dan cuenta perdería más de lo que ganaría en
la diferencia. En este caso, está actuando de acuerdo al deber, por inclinaciónmediata o interés. Su acción es
correcta, pero sus motivos no tienenque ver con lo que es justo, sino con las consecuencias (negativas para él)
17
desu acción. También podría abstenerse de mezclar la leche con agua porquesus propios hijos la beben. En este
caso, su acto está de acuerdo al deber, porinclinación inmediata (por el amor que les tiene a sus hijos). La
acción deacuerdo con el deber, sea por inclinación mediata o inmediata, tendrá un valor moral neutro. No es
negativo, porque no se opone al deber; perotampoco es positivo, porque se realizó por interés o por afecto.c.
Actuamos por deber cuando el único motivo de nuestra acción es elconocimiento de que esa es la manera en
que debemos actuar.
Supongamos que la médica a la que nos referimos antes no conoce al herido, o más aún, que el paciente fue
herido en una confrontación enla que mató a un ser querido de la médica. Sin embargo, no hay otromédico
presente, y ella hace todo lo posible por salvarlo, porque ese essu deber. Aquí vemos la distinción entre actuar
por inclinación y actuar
por deber. El deber es de naturaleza exclusivamente racional; en cambiolas inclinaciones corresponden a
nuestros instintos y a nuestros sentimientosy son, por tanto, de naturaleza emocional.
3. En tercer lugar, la voluntad será buena si obedece a la ley moral. SegúnKant, siempre que actuamos nos
guiamos por principios, es decir que actuamos de una manera relativamente consistente, siguiendo una línea
deconducta. Kant llama máximas a esos principios por los que nos guiamos yque son subjetivos, puesto que
nosotros mismos los proponemos. Por ejemplo,una persona mentirosa se guiará por una máxima como ésta:
"Mentiré cada vez que me convenga", aunque no la formule explícitamente. Pero, ¿cómo hacemospara
determinar si nuestras máximas tienen valor moral positivo o negativo?Tenemos que probar si se las puede
universalizar sin contradicciones; es decir, si lo que quiero para mí, puedo quererlo al mismo tiempo para
todos los demás.En ese caso mi máxima tendría un valor moral positivo y se convertiría en ley.Sigamos con el
ejemplo: ¿debo mentir?, y la máxima subjetiva: "Mentiré sólosi me conviene". Una vez formulada la máxima
tendría que preguntarme:¿Qué pasaría si todos lo hicieran? Si todos mintieran nadie creería a los demásy, al
perderse la confianza, la mentira carecería de sentido pues nadie la creería.La segunda pregunta que deberíamos
formularnos es: ¿Puedo yo querer esasconsecuencias? No, puesto que si digo una mentira lo hago para que
me crean. Entonces, yo quiero y no quiero la mentira al mismo tiempo: la quieropara mí pero no para los otros.
En mi voluntad hay una contradicción, lo queme prueba que la máxima propuesta no puede universalizarse y
por lo tantocarece de valor moral positivo.Como el ser humano no es puramente racional sino que está
compuesto de razóny sensibilidad, es necesario que el deber tenga un carácter coercitivo y que la leymoral se le
presente como una orden, pero una orden sin condicionamientos. A estolo llama Kant el imperativo categórico
(imperativo, por ser una orden, y categóricopor no subordinarse a ninguna condición o hipótesis). Afirmar "No
se debementir", es diferente de afirmar "Si no quiere perder la confianza de sus amigos, noles mienta". El
imperativo categórico kantiano tiene dos formulaciones diferentes:
1. Obra de modo tal que puedas querer sin contradicciones que tu máxima se convierta en ley universal;
2. Obra de modo tal que consideres a la humanidad (en ti mismo y en losotros) siempre como un fin y
nunca solamente como un medio.
Si la médica de nuestro ejemplo salvara al herido porque le debe dinero, lo estaríaconsiderando como un medio
para recuperar su dinero y no como un ser humano que debe ser ayudado porque está en una situación de
peligro (como un fin en símismo). En palabras de Kant:
"El imperativo categórico es, pues, único, y es como sigue: obra sólo según una máxima
tal que puedas querer al mismo tiempo que se torne ley universal. […] Vamosahora a enumerar algunos
deberes […]: Una […] persona a quien le va bien, vea otras luchando contra grandes dificultades. Él podría
ayudarles, pero piensa: ¿quéme importa? ¡Qué cada cual sea lo feliz que el cielo o él mismo quiera hacerle:
nadavoy a quitarle, ni siquiera le tendré envidia; no tengo ganas de contribuir a subienestar o a su ayuda en la
necesidad! Ciertamente, si tal modo de pensar fueseuna ley universal de la naturaleza, podría muy bien
subsistir la raza humana […]Pero aun cuando es posible que aquella máxima se mantenga como ley
naturaluniversal, es, sin embargo, imposible querer que tal principio valga siempre y pordoquiera como ley
natural, pues una voluntad que así lo decidiera se contradiría así misma, ya que podrían suceder algunos casos
en que necesitase del amor y compasiónajenos, y entonces, por la misma ley natural oriunda de su propia
voluntad,veríase privado de toda esperanza de la ayuda que desea."Kant, M. Fundamentación de la metafísica
de las costumbres (1983, edición original de 1785). Bs.As.,Espasa-Calpe /Austral; pp.72-6
18
Según Kant, sólo es libre quien obedece a la ley moral, ysu voluntad es autónomaporque no depende de
nadaexterno a ella, sino que descubre la ley moral en sí mismo,en su propia racionalidad. Y es ésta la que nos
confiere lamayor dignidad en tanto seres humanos: por eso es másimportante actuar por deber que buscar ser
felices (a veces ambas cosas son incompatibles). Kant sostiene al respecto que si la naturaleza hubiera querido
hacernos felices nos habría dotado sólo de instintos; si tenemos razón es paraser moralmente buenos.La
posición de Kant ha sido muy influyente en el pensamiento ético de Occidente, y todavía hoy lo es.
"Ni en el mundo, ni, en general, tampoco fuera del mundo, es posible pensar nada que pueda considerarse como bueno
sin restricción, a no ser tan sólo una buena voluntad. El entendimiento, el gracejo, el Juicio, o como quieran llamarse los
talentos del espíritu; el valor, la decisión, la perseverancia en los propósitos, como cualidades del temperamento, son, sin
duda, en muchos respectos, buenos y deseables; pero también pueden llegar a ser extraordinariamente malos y dañinos si
la voluntad que ha de hacer uso de estos dones de la naturaleza, y cuya peculiar constitución se llama por eso carácter,
no es buena. […] La buena voluntad no es buena por lo que efectúe o realice, no es buena por su adecuación para
alcanzar algún fin que nos hayamos propuesto; es buena sólo por el querer, es decir, es buena en sí misma. […] Aun
cuando, por particulares enconos del azar o por la mezquindad de una naturaleza madrastra, le faltase por completo a
esa voluntad la facultad de sacar adelante su propósito; si, a pesar de sus mayores esfuerzos, no pudiera llevar a cabo
nada y sólo quedase la buena voluntad -no desde luego como un mero deseo, sino como el acopio de todos los medios que
están en nuestro poder-, sería esa buena voluntad como una joya brillante por sí misma, como algo que en sí mismo
posee su pleno valor. La utilidad o la esterilidad no pueden ni añadir ni quitar nada a ese valor.[…]"
"Para desenvolver el concepto de una voluntad digna de ser estimada por sí misma[…] vamos a considerar el concepto
del deber […] Prescindo aquí de todas aquellas acciones conocidas ya como contrarias al deber […] También dejaré a
un lado las acciones que, siendo realmente conformes al deber, no son de aquellas hacia las cuales el hombre siente
inclinación inmediatamente; pero sin embargo, las lleva a cabo porque otra inclinación le empuja a ello. […] Mucho más
difícil de notar es esa diferencia cuando la acción es conforme al deber y el sujeto, además, tiene una inclinación
inmediata hacia ella. Por ejemplo: es, desde luego, conforme al deber que el mercader no cobre más caro a un
comprador inexperto; y en los sitios donde hay mucho comercio, el comerciante avisado y prudente no lo hace, en efecto,
sino que mantiene un precio fijo para todos en general, de suerte que un niño puede comprar en su casa tan bien como
otro cualquiera. Así, pues, uno es servido honradamente. Mas esto no es ni mucho menos suficiente para creer que el
mercader haya obrado así por deber, por principios de honradez; su provecho lo exigía; mas no es posible admitir,
además, que el comerciante tenga una inclinación inmediata hacia los compradores, de suerte que por amor a ellos, por
decirlo así, no haga diferencias a ninguno en el precio. Así, pues, la acción no ha sucedido ni por deber, ni por
inclinación inmediata, sino simplemente por una intención egoísta. En cambio, conservar cada cual su vida es un deber, y
además todos tenemos una inmediata inclinación a hacerlo así. […] En cambio, cuando las adversidades y una pena sin
consuelo han arrebatado a un hombre todo el gusto por la vida, si este infeliz, con ánimo entero y sintiendo más
indignación que apocamiento o desaliento, y aun deseando la muerte, conserva su vida, sin amarla, sólo por deber y no
por inclinación o miedo, entonces su máxima sí tiene un contenido moral."Kant, M. Fundamentación de la metafísica de
las costumbres ed.cit.; pp. 28- 34.
Actividad 10
1) Realizar un mapa conceptual sobre la ética Kantiana.
2) Dar ejemplos sobre acciones contrarias al deber y de acuerdo al deber.
3) ¿estás de acuerdo con la definición de libertad del autor?
ANTROPOLOGIA FILOSOFICA
El surgimiento de la Antropología filosófica. La antropología filosófica apareció en la época moderna, ya que
sólo a partir del siglo XVII pudo empezarse a considerar el hombre independientemente de la teología, y desde
sus inicios estuvo fuertemente marcada por el dualismo cartesiano y por el enfoque kantiano. No obstante,
aunque moderna como disciplina filosófica, la reflexión sobre el hombre es tan antigua como la filosofía misma.
En cierto sentido, enlaza con el ideal socrático del «conócete a ti mismo» y de la concepción aristotélica del
hombre entendido como «animal racional», y surge del esfuerzo constante de la filosofía -con dos momentos
particularmente antropocéntricos: el Renacimiento y la Ilustración - por aclarar el concepto que el hombre tiene
de sí mismo, y su situación en el mundo. Si la filosofía antigua giraba fundamentalmente alrededor de la noción
de «cosmos» y reflexionaba sobre el hombre en relación con la naturaleza, y la filosofía medieval entendía al
19
hombre como una parte del orden divino, solamente la filosofía moderna ha permitido desatar al hombre de estas
ligaduras a la vez que, con ello, crecía la noción de sujeto y de individuo. En definitiva, pues, si es cierto que en
toda filosofía hay una reflexión sobre el hombre, solamente a partir de la época moderna se abre una nueva
perspectiva: el hombre ya no se entiende solamente desde su hipotética naturaleza, ni desde una perspectiva
sobrenatural, sino que se liga a su acción, a sus producciones, a sus obras y a sus relaciones con los otros
hombres. El tema del hombre aparece en la filosofía moderna entendido como «sujeto» o como «razón» y como
último eslabón de todo preguntar filosófico. Las preguntas de Kant al respecto hacen clásico el planteamiento y
señalan este giro antropológico: « ¿Qué puedo saber? ¿Qué puedo hacer? ¿Qué puedo esperar? ¿Qué es el
hombre? A la primera cuestión, responde la metafísica; a la segunda, la moral; a la tercera, la religión y, a la
cuarta, la antropología. Sin embargo, en el fondo, se podría poner todo esto a cuenta de la antropología, porque
las tres primeras cuestiones se refieren a la última». Se considera a Max Scheler (1875- 1928) como el iniciador
de una antropología filosófica que tiene plenamente en cuenta el fenómeno de la cultura y la historia (El puesto
del hombre en el cosmos, 1928). A partir de aquí, Scheler otorga al hombre un lugar especial en el cosmos, por su
intencionalidad, su apertura al mundo, su libertad y por la capacidad de poder trascender lo inmediato. 1.
Actualidad y urgencia del problema A primera vista da la impresión de que la humanidad en el momento presente
de la historia está más madura para dar una respuesta a estos interrogantes que en los tiempos pasados. En efecto,
nunca ha sido tan amplio y tan especializado como hoy el desarrollo de las ciencias del hombre: biología,
fisiología, medicina, psicología, sociología, economía, política, etc., que intentan aclarar la enorme complejidad
del comportamiento humano y proporcionar los instrumentos necesarios y utilizables para regular la vida del
hombre. Cada uno de estos sectores científicos organiza un vasto panorama de conocimientos concretos y
precisos sobre el hombre, para los que cuatro o cinco años estudios universitarios constituyen apenas una primera
iniciación. En simultaneo con la explosión técnica y científica de la humanidad, surge un difuso interrogante
sobre el significado humano de esta gigantesca empresa cultural. Muchos siguen sin duda soñando en que el
progreso científico y el progreso técnico realizarán casi automáticamente una existencia mejor, o que la
elaboración científica de nuevas estructuras proporcionar la clave última y definitiva para superar todas las
miserias del hombre. Por otra parte también aumenta cada día el número de los que toman sus distancias respecto
a la fe absoluta en las ciencias; están convencidos de que hay en el hombre ciertos problemas que jamás podrán
comprenderse y menos todavía resolverse a través de unos cambios externos y puramente materiales. Las
inmensas posibilidades positivas que la civilización técnico-industrial ofrece al hombre están llenas de
ambigüedad. Un mundo dominado únicamente por la ciencia y por la técnica podría incluso revelarse como
inhabitable, y esto no sólo desde el punto de vista biológico, sino sobre todo desde el punto de vista cultural y
espiritual. Después de dos guerras mundiales y después de los campos de exterminio en donde fueron suprimidos
millones de hombres inocentes no es posible mirar el progreso científico-técnico con la misma ingenua
superficialidad que era característica del siglo pasado. Sobre todo se comprueba que el aumento vertiginoso de
conocimientos técnicos y analíticos de la existencia humana y el progresivo perderse por entre los laberintos de
las especializaciones van acompañadas de una creciente incertidumbre respecto de lo que constituye el ser
profundo y último del hombre. Quizás estemos asistiendo actualmente a la más profunda crisis de identidad que
ha atravesado nunca el hombre, crisis en la que se ponen en discusión o quedan marginados muchos de los
fundamentos seculares de la existencia. Las palabras que escribió hace casi medio siglo Max Scheler no parecen
haber perdido nada do su actualidad: En la historia de más de diez mil años somos nosotros la primera época en
que el hombre se ha convertido para sí mismo radical y universalmente en un ser "problemático": el hombre ya
no sabe lo que es y se da cuenta de que no lo sabe. Solamente haciendo tabla rasa de todas las tradiciones
referentes a este problema, contemplando con sumo rigor metodológico y con extrema maravilla a ese ser que se
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llama hombre, se podrá llegar nuevamente a unos juicios debidamente fundados Martin Heidegger, hablando de
la antropología de Kant, hace eco a estas palabras de Scheler: Ninguna época ha sabido conquistar tantos y tan
varia-dos conocimientos sobre el hombre como la nuestra... Sin embargo, ninguna época ha conocido al hombre
tan poco como la nuestra. En ninguna época el hombre se ha hecho tan problemático como en la nuestra. La
misma idea en términos más o menos idénticos, es la que expone Gabriel Marcel cuando toma al hombre
desheredado y marginado de la cultura moderna, como modelo del hombre contemporáneo que no sabe ya quién
es y para qué existe. En este contexto de pérdida de identidad, de incertidumbre y desconcierto respecto a la
imagen del hombre, la reflexión filosófica, crítica y sistemática, sobre el ser y sobre el significado del hombre se
convierte en una de las tareas más urgentes de nuestro tiempo. Los intentos de elaboración de una nueva
antropología filosófica son por ello mismo característicos de muchos pensadores actuales. Es preciso recuperar la
secular certeza del hombre, pensarla de nuevo hasta el fondo y enriquecerla con todas las nuevas interpretaciones.
En el centro está el problema del significado de la existencia; pero ese problema no puede aclararse más que a la
luz del ser mismo del hombre. Descubriendo de nuevo las líneas fundamentales de su ser y la orientación
dinámica que permita averiguar su significado último, el hombre de hoy estará nuevamente en disposición de
situar la gigantesca expansión de la cultura técnico-científica de forma que contribuya a la auténtica realización
del hombre. La reflexión antropológica sistemática y la iluminación de la existencia humana, en este momento de
su historia, constituirán entonces un verdadero servicio al hombre.
ACTIVIDAD 11
1) ¿Por qué la reflexión del hombre dio un gran avance en la modernidad? ¿Por qué el hombre se
vuelve problemático en la actualidad? 2) ´ ¿Consideras que el desarrollo técnico y científico nos va a
llevar al progreso como humanidad?
LOGICA
Términos, proposiciones y razonamientos
Aunque el objeto de estudio propio de la lógica es la argumentación o el razonamiento, un razonamiento se compone de
proposiciones y las proposiciones se componen de términos. Así, porejemplo, si consideramos el siguiente razonamiento:
Ningún buen árbitro de fútbol es muy simpático para los fanáticos. Por lo tanto, nadie que sea muy simpático para
los fanáticos es buen árbitro de fútbol.
hallamos que el mismo está compuesto de dos proposiciones: una premisa, la que dice "Ningúnbuen árbitro de fútbol es
muy simpático para los fanáticos" y una conclusión, la que dice "nadie que sea muy simpático para los fanáticos es
buen árbitro de fútbol". Como se estudió en el capítulo anterior, las proposiciones son expresiones declarativas del
lenguaje informativo de las que tiene sentido predicar verdad o falsedad, es decir, las proposiciones son verdaderas o
falsas, aunque, de hecho, a veces no sepamos si una determinada proposición es verdadera o no. Las proposiciones, a su
vez, están compuestas de términos, en nuestro caso "ningún", "árbitro de fútbol" es " simpático para los fanáticos", etc.
Los términos no afirman ni niegan y, por lo tanto, no son ni verdaderos nifalsos. Pueden coincidir con una palabra, como
en el caso de "ningún", o expresarse a través de varias palabras como "simpático para los fanáticos". Los términos son las
mínimas unidades del análisis lógico y dependen de dicho análisis. Por ejemplo, en la mencionada proposición "Ningún
árbitro de fútbol es simpático para los fanáticos" interesa, en principio, la estructura "Ningún S es P".
Los términos se pueden dividir en términos lógicos y términos no lógicos.
Lostérminos no lógicos, también llamados categoremáticos, son aquellos que tienen significado por sí mismos o que
nombran objetos reales o imaginarios, como, por ejemplo, "árbitro de fútbol" o "simpático para los fanáticos". Los
términos lógicos, también llamados sincategoremáticos, no tienen significado por sí mismos y sólo lo adquieren
acompañando, uniendo, estructurando, a los términos no lógicos. Así, por ejemplo, "ningún", "todos", "es", "no", etc., son
términos lógicos. Obviamente, a la lógica le interesan estos términos porque los mismos definen la forma o estructura de
las proposiciones y la forma o estructura de los razonamientos. Por ejemplo, las proposiciones "Ningún pájaro es un
perro", "No hay argentinos que sean africanos"o "Los cleptómanosno son personas sanas" son ejemplos de la forma o
estructura "Ningún S es P". A su vez, de la estructura "Ningún S es P" se puede inferir "Ningún P es S", es decir la forma
Ningún S es P, por lo tanto, ningún P es S
21
es la estructura o forma de un razonamiento correcto que tiene infinitos ejemplos de sustitución.
La lógica, disciplina formal
Para distinguir entre los razonamientos correctos y los incorrectos, la lógica opera, principalmente, desde un punto de
vista formal, es decir, considerando la forma o estructura de un razonamiento y no su contenido o materia. Se dice que con
la lógica ocurre algo parecido a lo que sucede con la aritmética: cuando se suman naranjas o manzanas, no interesan, en
realidad, las manzanas o las naranjas, sino ciertas relaciones formales como que "a + b = b + a",porque una vez
establecida esta relación formal la misma valdrá para múltiples reemplazos de "a" y de "b". Por su carácter formal, la
lógica constituye una sintaxis que a diferencia de la sintaxis de los lenguajes naturales como el inglés, el francés o el
castellano es más general y más precisa, aunque debe hacerse la salvedad de que la misma no puede aplicarse al lenguaje
en su función expresiva.
Al procedimiento por el cual se pasa de un razonamiento o de una proposición a su forma o estructura lógica se lo llama
abstracción. Así, por ejemplo, en una primera aproximación, las proposiciones "Los argentinos son americanos", "Si es
argentino es americano", "No hay argentino que no sea americano", "Todos los argentinos son americanos” pueden
reducirse a la siguiente forma lógica:Todo S es P.Abstraer es descubrir los elementos estructurales en una proposición o
en un razonamiento, aquellos que constituyen las "vigas" y de los cuales depende, en el caso de los razonamientos, su
corrección o incorrección.El procedimiento inverso al de abstracción es la interpretación. Consiste en pasar de una forma
de proposición o de razonamiento a una proposición o a un razonamiento; esto se logra asignando un contenido a las
formas vacías.Abstracción e interpretación son dos procedimientos muy útiles para considerar la corrección o incorrección
de los razonamientos. Dado un razonamiento, por abstracción se obtiene su forma, su esqueleto. El análisis de los diversos
razonamientos obtenidos puede facilitar la consideración de su corrección o Incorrección.
Los razonamientos
El razonamiento se define como un conjunto de proposiciones en el cual una de ellas se afirma sobre la base o a partir de
las demás. De las proposiciones señalábamos que su propiedad es ser o bien verdaderas o bien falsas. De los
razonamientos nunca se puede predicar que sean verdaderas o falsos. Las que, naturalmente, son verdaderas o falsas, son
las proposiciones que hs integran. Pero el razonamiento como tal no es ni verdadero ni falso, el razonamiento es correcto o
incorrecto. ¿Qué significa que el razonamiento sea correcto o incorrecto? Que un razonamiento sea conecto significa que
hay una trabazón, un vínculo entre las proposiciones que lo integran que hace que una proposición se pueda afirmar,
efectivamente, sobre la base de las demás. Por el contrario, un razonamiento es incorrecto cuando la trabazón entre las
proposiciones no se establece. En realidad, en última instancia, no habría razonamientos incorrectos pues los mismos
serían pseudo razonamientos, ya que en ellos sólo aparentemente se da la vinculación o trabazón entre las proposiciones.
No obstante lo dicho, seguiremos utilizando las expresiones "razonamiento correcto" y razonamiento incorrecto", por su
utilidad.En la estructura del razonamiento se distinguen tres elementos. Por un lado, las proposiciones de que se parte, una
o más, y que se denominan premisas. En algunos casos, las proposiciones que ofician de premisas están encabezadas por
expresiones como "puesto que porque" "pues" "ya que" "dado que", como" etc. Por otro lado, la proposición a la que se
arriba, que se denomina conclusión. El tercer elemento, que señala la vinculación entre las premisas y la conclusión, es el
relacionante o relación de consecuencia, que puede estar tácito o indicado por expresiones como "luego" por lo tanto' en
consecuencia", etc. En lógica se utiliza habitualmente, para cumplir esta función, un símbolo especial: una barra
horizontal u oblicua que separa las premisas de la conclusión.
Se llama razonamiento deductivo a aquel que ofrece fundamentos concluyentes para aceptar la conclusión. En el
razonamiento deductivo la conclusión se desprende necesariamente de las premisas. Por el contrario, se denomina
razonamiento no deductivo a aquel que sólo ofrece algún fundamento en favor de la conclusión, pero este fundamento no
es concluyente. Obsérvese la diferencia entre los dos siguientes razonamientos:No hay político que sea idealista. Los
ministros del gabinete son políticós. En consecuencia, los ministros que integran el gabinete no son idealistas.Leí una
obra de Platón y tenía forma dialogada. Leí una segunda obra del mismo autor y también era dialogada. Lo mismo
sucedió con una tercera. Por lo tanto, la próxima obra de Platón que lea tendrá también forma dialogada.El
razonamiento deductivo válido conserva la verdad y permite el tratamiento automático de lainformación.El primero es un
razonamiento deductivo mientras que el segundo es no deductivo. En el razonamiento deductivo, si las premisas son
verdaderas, la conclusión es necesariamente verdadera. En el razonamiento no deductivo, en cambio, aunque las premisas
sean verdaderas, no se sigue necesariamente la verdad de laconclusión, sino que esta última se infiere en forma probable.
La próxima obra que lea el autor del razonamiento puede tener forma dialogada, pero esto no es seguro.El razonamiento
no deductivo se divide en analógico e inductivo. En el razonamiento analógico, a partir de la semejanza de dos objetos en
ciertas notas, se concluye la semejanza respecto de otra nota. Por ejemplo:Sandy es un gato bien cuidado, bien alimentado
y sano.Michi es un gato bien cuidado y bien alimentado. Michi es sano.El esquema general del razonamiento analógico es
el siguiente:s posee las notas A, B, ... P. s' posee las notas A, B, . s' posee la nota P.El razonamiento por analogía va de
premisas singulares a conclusiones singulares. En cambio, los razonamientos inductivos parten de premisas singulares o
particulares y concluyen proposiciones universales. Por ejemplo:
Sandy le escapa a los perros.Michi le escapa a los perros.Siggyle escapa a los perrosSandy, Michi y Siggy son
gatos.Todos los gatos le escapan a los perros.
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La inducción va de:premisas particulares y llega a universales. Mientras que el razonamiento deductivo hace explícito en
la conclusiónalgo que ya está implícitamente en las premisas,elrazonamientos no deductivos, rebasa lo dicho en las
premisas.A) En el apartado 1 explicamos que, dependiendo de si son válidos o no, los razonamientos se pueden clasificar
como deductivos o no deductivos. El objetivo de la actividad que proponemos a continuación es aplicar esa distinción a
algunos razonamientos, a partir de un análisis informal. Para cada uno de los razonamientos:a. identifiquen las premisas
y la conclusión; b. determinen si son razonamientos deductivos o no deductivos. Los primeros dos enunciados se
presentan resueltos a modo de ejemplo. 1. Si hay una crisis económica, sube el desempleo. Hay una crisis económica.
Por lo tanto, sube el desempleo. a. En este caso la conclusión es: "Sube el desempleo". Las premisas son "Si hay
una crisis económica, sube el desempleo" y "Hay una crisis económica”. b. Se trata de un razonamiento deductivo,
ya que, si las dos premisas son verdaderas, la conclusión también lo será. En este caso, las premisas brindan un
apoyo definitivo a la conclusión. Si la primera premisa es verdadera, no puede pasar que haya una crisis económica
y, a la vez, no suba el desempleo. Así, si es verdadero que en caso de una crisis económica sube el desempleo, y es
verdadero que hay una crisis económica, entonces necesariamente sube el desempleo.
2. La mayoría de los humanos les tiene miedo a las víboras. Carlos es un humano. Por lo tanto, Carlos les tiene
miedo a las víboras. a. En este caso la conclusión es: "Carlos les tiene miedo a las víboras”. Las premisas son "La
mayoría de los humanos les tiene miedo a las víboras" y "Carlos es un humano".
b. Se trata de un razonamiento no deductivo, ya que puede ser que sus premisas sean verdaderas y, aun así, su conclusión
falsa. Supongamos que es verdadero que la mayoría de los humanos les tiene miedo a las víboras y, también, es verdadero
que Carlos es un humano. Esto no garantiza que la conclusión sea verdadera, ya que Carlos podría no formar parte de la
mayoría de los humanos que les teme a las víboras. Es decir que, en este caso, la verdad de las premisas no garantiza la
verdad de la conclusión.
3. Doblo a la izquierda o a la derecha. No doblé a la izquierda. Por lo tanto, doblé a la derecha.
4. Si hay sequía, suben los precios de los productos agrícolas. Hay sequía. Por lo tanto, suben los precios de los
productos agrícolas.
5. La mayoría de los humanos son diestros. Patricio es un humano, de modo que Patricio es diestro.
B) En el apartado 2.1 se presentó el lenguaje de la lógica proposicional simbólica y cómoextraer la forma lógica de
las proposiciones. Para cada una de las siguientes proposiciones: a. Indiquen si es simple o compuesta. En caso de
ser compuesta, señalen la conectiva principal. b. Extraigan la forma lógica de la proposición.No olviden
confeccionar el diccionario.Los primeros enunciados se presentan resueltos a modo de ejemplo.
1. Galileo observó con su telescopio que la luna tenía cráteres. a. Se trata de una proposición simple, ya que no tiene
conectivas lógicas.b. El diccionario para este ejemplo es: p: Galileo observó con su telescopio que la luna tenía
cráteres La formalógica es
2. Kepler inventó el telescopio y propuso que los planetas describen órbitas elípticas. a. Esta oración expresa una
proposición compuesta, ya que es una conjunción de dos proposiciones simples: "Kepler inventó el telescopio" y "Kepler
propuso que los planetas describen órbitas elípticas". b. El diccionario para este ejemplo es:
p: Kepler inventó el telescopio
q: Kepler propuso que los planetas describen órbitas elípticas
La forma lógica es: p. q
3. Si mañana es feriado, entonces no programo el despertador. Esta proposición es compuesta, ya que se encuentra
constituida por más de una proposición y de una conectiva lógica. La conectiva principal es el condicional, que conecta el
antecedente, “mañana es feriado", con el consecuente -"no programo el despertador”. El consecuente es, a su vez, una
proposición compuesta, ya que es una negación de “programo el despertador". b. El diccionario para este ejemplo es:
p: mañana es feriado
q: programo el despertador
Y la forma lógica es: p → ~q
4. Los pulpos tienen ocho brazos y pueden cambiar el color de su piel
5. Vamos en subte o en tren.
6. Si llueve, se suspende el partido.
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