JOEL PADRON RODRIGUEZ
1-
A) Soy una nueva criatura en Cristo, soy una persona que amo al Señor y tengo mucha responsabilidad
en su obra, soy un hombre de Dios con carácter, y el Señor me ha llamado a vivir en santidad, a
ministrar su palabra y a pastorear, y los recursos que me ha concedido la Biblia para enseñar, vidas para
predicarles y una iglesia para pastorear, etc.
A- 2 Cor 5:17. B- Jn 4:34. C- Ef 4:8.
2- Si quiero ministrar con la efectividad del Señor tengo que conocer el carácter de Dios y tengo que
tener formado el carácter de Cristo en mi.
3- El carácter es muy importante. Fluye desde el interior y se define como la firmeza y la excelencia
moral. Es integridad, pureza y honestidad.
4- El carácter para mi vida es de mucha importancia porque el carácter es el que define si tengo éxito o
no en la vida y en el llamado, el carácter es el que define mi actitud, mis decisiones y mis acciones en la
vida y llamado.
5- La forma correcta de medir el desarrollo y éxito de mi llamado es que se vea la evidencia en las vidas
transformadas por la gracia de Dios. Ese será el fruto deseado en la vida de un varón de Dios que
mantiene sus prioridades en el debido orden.
6-Morir a sí mismos es parte de lo que es nacer de nuevo; el viejo hombre muere y el nuevo viene a la
vida (Juan 3:3-7). No sólo los cristianos nacemos de nuevo cuando llegamos a la salvación, sino que
también seguimos muriendo a nosotros mismos como parte del proceso de santificación. Como tal,
morir a sí mismos es un acontecimiento que ocurre una sola vez y es un proceso de toda la vida.
7- Según Ef 6:12 realmente mis enemigos a destruir son Satanas y sus demonios, me ha dado: a)
Potestad. Lc 10:19.
b) Nos dio autoridad y poder Ef 1: 22
8- Como ministro mi vida esta al servicio del prójimo porqué, cuando el Señor me llamó al ministerio yo
entendí que mi vida, mi tiempo y todo lo que tengo le pertenece a Él, y por eso yo tengo que poner mi
vida al servicio de mi prójimo para ministrar con exelencia a la iglesia que estoy pastoreando, y mostrar
un mensaje de amor y esperanza a los perdidos de mi comunidad, y poder mostrarles a todos una vida
espiritual de exelencia.
9-El orgullo es un pecado que más fácilmente nos acosa; es la ambición pecaminosa de superar a los
demás en la pompa y grandeza. Para acabar con la vanidad y la ambición de su petición, Cristo les
conduce a los pensamientos de sus sufrimientos.
10-¡Qué responsabilidad tan grande ha puesto Dios sobre los hombros de los ministros del Evangelio!
Por ello no debemos extrañarnos al ver la solemnidad con que Pablo persuade a Timoteo a ser fiel en la
tarea que se le ha encargado como maestro de todo el consejo de Dios. El Señor Jesucristo vendrá y
evaluará la obra de sus siervos, por tanto, Timoteo no debía descuidarse en el fiel desempeño de
aquello que se le encomendó.
Los ministros no fuimos llamados por Dios a entretener a los hermanos en la iglesia, ni mucho menos a
imponer nuestra forma personal de pensar sobre los demás. Hemos sido investidos con la autoridad de
Dios para presentar con toda claridad delante del Vespertina pueblo de Dios cuál es el camino por
donde deben andar. No existe un privilegio más grande que el nuestro, pero tampoco existe un mayor
compromiso. La Palabra de Dios regula prácticamente todos los aspectos de la vida del creyente, desde
sus relaciones familiares, hasta sus motivaciones más íntimas. El ministro fiel no pasará por alto ninguna
de estas cosas, sino que más bien se esforzará por ajustar las mentes de los componentes de su
congregación a lo revelado por Dios en su Palabra.