LOS MICROORGANISMOS DEL SUELO, LOS MEJORES ALIADOS PARA LAS
PLANTAS.
Los microorganismos son los componentes más importantes del suelo. Conocer cómo funcionan
se ha convertido en nuestro principal objetivo, ya que hemos comprobado que son
fundamentales y que estimulan eficientemente el crecimiento y desarrollo de los cultivos de
forma sostenible y respetuosa tanto con el medioambiente como con el suelo.
Los microbios, como también son conocidos, constituyen la parte viva del suelo y desarrollan
diferentes funciones. Entre ellas, las relacionadas con la nutrición de las plantas al transformar
la materia orgánica e inorgánica en formas en las que puedan ser absorbidas por las raíces.
¿DÓNDE DESARROLLAN ESTAS FUNCIONES?
La mayor concentración de microorganismos se encuentra en la zona cercana a las raíces en lo
que se conoce como rizosfera. Su actividad bioquímica produce unos exudados radiculares
ricos en compuestos carbonatados que sirven de alimento a los microbios de la rizosfera que, a
cambio, proporcionan minerales que necesita la planta. Cuanto mayor y más específicos sean
los microorganismos en la zona rizosférica, mayor actividad metabólica y enzimática
desarrollan, es decir, mayor disposición de nutrientes disponibles. Con ello obtendremos
plantas mejor nutridas y con mayor capacidad de producción.
Los microorganismos que nos podemos encontrar en el suelo tienen diferentes formas y
tamaño. Entre los principales están las bacterias, los actinomicetos, los hongos y
los protozoos.
Las bacterias tienen una gran capacidad de multiplicación por lo que pueden crear
poblaciones grandes en poco tiempo. Estos microorganismos tienen un papel importante en la
relación suelo planta y de ellas depende en gran medida la disponibilidad de nutrientes y la
recuperación de la estructura de los suelos que son sometidos a la mecanización, el
monocultivo y el riego, entre otras prácticas agrícolas.
Los actinomicetos han sido clasificados por la comunidad científica como bacterias, pero en
realidad podríamos definirlos como mitad bacteria mitad hongo, ya que poseen filamentos o
hifas como estos últimos. Es una descripción muy simple, lo sabemos, pero sí podemos decir
que se alimentan de materiales orgánicos y degradan desde azúcares simples, proteínas, ácidos
orgánicos hasta substratos muy complejos compuestos. En algunos casos, crecen regulando el
número de patógenos del suelo que podrían ocasionar problemas para la nutrición y
desarrollo de las plantas.
Los hongos, también muy numerosos en la biomasa microbiana del suelo, producen enzimas
que ayudan a la transformación de sustancias orgánicas y degradan compuestos como las
celulosas, las hemicelulosas y las ligninas (el polímero orgánico más abundante en el mundo
vegetal). También azúcares simples, alcoholes, aminoácidos y ácidos nucleicos que facilitan a
las plantas a través de sus raíces donde viven. Hay que destacar la capacidad de los hongos de
retener agua en época de sequía, fijar nitrógeno y fósforo y proteger las raíces de patógenos.
MICROORGANISMOS DEL SUELO El suelo en sí es un ecosistema muy complejo, éste podría
ser considerado como un microcosmos donde minerales y materia orgánica (viva o muerta), el
agua y el aire, comparten un espacio de gran actividad físico-química. El suelo es una
combinación de fases que interactúan íntimamente entre ellas en un sistema que no tiene
comparación. Tal complejidad puede ser percibida por la heterogeneidad de estos componentes
minerales y las diversas propiedades físico-químicas que se generan, lo cual varía debido al
grado de meteorización del suelo.