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Resumen de NARIZ, FOSAS NASALES Y SENOS PARANASALES

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NARIZ, FOSAS NASALES Y

SENOS PARANASALES
SÍNDROME OBSTRUCTIVO
Representa una sintomatología molesta para el paciente, y, en realidad, es producido por la
disminución de la permeabilidad de las fosas nasales.
Esta obstrucción puede ser completa o incompleta; unilatelal o bilateral; de aparición
accidental, recidivante, en forma alternante, es decir, la llamada en báscula, o bien progresiva.
Asimismo, puede ser la molestia predominante, o bien permanecer enmascarada por
otras más aparentes.

Causas
La causa productora puede ser:

Exógena
De origen externo a las fosas nasales, es decir, por la actuación de una afección situada en el
cávum, de índole flogótica, como las vegetaciones adenoideas, dando lugar a una obstrucción
incompleta bilateral más o menos intensa según la magnitud y recidivas de este estado
patológico. También puede ser debida a la presencia de una masa tumoral en curso de
extensión hacia las fosas nasales; ésta será una obstrucción más completa que la anterior, con
carácter progresivo y evidente predominio unilateral.

Endógena
Las causas intranasales pueden ser debidas a trastornos orgánicos por malformaciones, sean
congénitas, como en el caso de la imperforación coanal del lactante, que si es bilateral
ocasiona una obstrucción completa, con la consiguiente dificultad de la deglución, o causadas
por la acción de traumatismos motivadores de luxaciones y fracturas del tabique nasal, huesos
propios y apófisis ascendente del maxilar superior, capaces de producir esta dificultad
respiratoria sola o acompañada de deformidades nasofaciales. La acción de traumatismos,
sean éstos accidentales o provocados por la cirugía, puede producir sinfisis entre el cornete
y tabique. Éstas son conocidas con el nombre de «sinequias septoturbinales o
condroseptales».
La acción de determinadas infecciones especificas ocasiona alteraciones en la morfología de
la pirámide nasal o estenosa los orificios anteriores de las fosas nasales. Estas obstrucciones
son permanentes, más o menos acentuadas, y sometidas al aumento esporádico que puede
representar una acción flogótica pasajera.
Los procesos inflamatorios leves producen, a veces, obstrucciones de duración e intensidad
variable, de la misma forma que los procesos crónicos inespecíficos, sean rinofaríngeos o
rinosinusales, motivan obstrucciones por el estado de edema, hiperplasia o hipertrofia de los
cornetes, o de igual manera que los estados atróficos rinosinusales son capaces de producir
este síntoma por el estancamiento de las secreciones costroides, que pueden llegar a rellenar
toda la fosa nasal.

HIPERREACTIVIDAD NASAL
Bien sea considerada como entidad nosológica, o como sintomática de una polisinusitis,
produce obstrucciones importantes, unilaterales o bilaterales (más frecuentes), pasajeras o
perennes acompañadas de crisis vasomotoras y rinorrea acuosa.

SINUSITIS
Dan también este síntoma a través de la respuesta patológica de los cornetes, a la vez que es
esta obstrucción de los meatos, en especial la del meato medio, la que puede poner en marcha
el proceso sinusal y crear un círculo vicioso rinosinusal capaz, en algunas ocasiones, de
convertir la afección en crónica.

SÍNDROME SECRETORIO
La secreción puede estar aumentada o disminuida y ser acuosa, mucopurulenta y costroide.

Secreción acuosa
Representa un aumento de la actividad glandular y de la trasudación de los capilares. Se
observa en la rinitis aguda catarral, actuación de sustancias exógenas irritantes y en la rinitis
vaso- motora; en la polinosis, los estornudos en salvas (20-30 veces) y obstrucción nasal con
rinorrea acuosa se asocian a afección conjuntival (con lagrimeo) y a menudo prurito
faringolaríngeo, y aun del conducto auditivo externo.

Secreción mucopurulenta
Representa una respuesta flogótica en que predomina uno de los caracteres, según el estadio
en que se encuentra. Es consecutiva a un estado patológico rinosinusal trivial o específico, o
resulta secundaria a un cuerpo extraño o a un tumor (en estos dos últimos casos, la rinorrea
es unilateral). Asimismo, en las afecciones inflamatorias sinusales con manifiesta secreción
purulenta, suele existir predominio de lateralización.
En ocasiones, existen seudomembranas y, en la secreción, mucosidad sanguinolenta, como
ocurre en la difteria nasal.

Secreción costroide
Está provocada por una atrofia de la mucosa o por la escasa actividad secretoria secundaria
a la causa patológica. La cantidad de secreción es poco abundante, muy compacta y capaz de
producir síndromes obstructivos por su acumulación. Circunstancialmente, va acompañada
de fetidez. Acostumbra presentarse de forma primaria en la ocena, caracterizada por atrofia
de la mucosa e incluso ósea, secreción costrosa y fetidez, aunque puede ser secundaria a una
rinitis o sinusitis trivial, a una malformación u otras lesiones específicas.
SÍNDROME HEMORRÁGICO
Epistaxis
Recibe este calificativo la salida de sangre por las fosas nasales. Puede oscilar desde una
pérdida sanguínea copiosa y repetida hasta pequeñas cantidades mezcladas con las
secreciones, pasando por toda la gradación intermedia. La edad tiene gran valor. En las
personas de edad avanzada, la rinorragia es aparatosa por la violencia con que se presenta,
ya que se trata de sujetos esclerosos o hipertensos; en los niños, es de menor intensidad, pero,
por su repetición y por la poca importancia que, en general, se presta a la rinorragia infantil,
es capaz de alcanzar un estado anémico grave, aunque no es frecuente.
En la edad juvenil, existe una afección rinofaringea, poco común, el llamado angiofibroma
nasofaringeo juvenil, capaz, por su magnitud. de producir hemorragias copiosas, suficientes
por si solas para poner en peligro la vida del paciente

Causas
De entre las causas productoras de epistaxis, destacamos:
Rinosinusales. Son, en general, unilaterales; se pueden presentar en el recién nacido junto
con una coriza heredosifilítica. En los niños, es corriente la fragilidad vascular en el área
vascular
situada en la parte anterior del tabique nasal y nutrida por ramas septales de las arterias
esfenopalatina, palatina anterior, etmoidal anterior y de la rana del subtabique de la arteria
facial (área de Kiesselbach). La epistaxis es producida por un estornudo, por un esfuerzo más
o menos brusco o por un golpe en la nariz. El rascado produce también, frecuentemente y
con cierta facilidad, la epistaxis en los niños predispuestos. La persistencia del rascado o de
otros estímulos irritativos (inhalación de vapores de cromo) es capaz de producir trastornos
tróficos, que pueden ocasionar una ulceración sangrante del tabique.

Procesos generales
Las epistaxis pueden ser, además, sintomáticas de ciertos procesos sistémicos, entre los que
consideraremos:
• Trastornos vasculares. Esclerosis, cardiopatías, enfermedades cardiorrenales,
esclerosis renal, glomerulonefritis (en que existe el denominador común de la
hipertensión). La congestión cefálica paroxística puede también producirla.
• Discrasias sanguíneas de origen hematológico. Alteración pasajera de la crasis
sanguínea, leucemia, púrpura crónica recurrente, hemofilia.
• De origen hepático. Hepatopatías agudas severas, cirrosis, hepatitis crónica,
espiroquetosis icterohemorrágica.
• Varios. De origen carencial (escorbuto), endocrino (tumores hipofisarios,
catameniales), infeccioso (tifoidea), eruptivo (difteria), tóxico.
• Traumatismos. Ya sean de la pirámide, tabique nasal, macizo facial o de la base del
cráneo, tanto abiertos como cerrados, con o sin fracturas, pueden también producirla.
• Consecutivas a cirugía. En ellas, deben considerarse las producidas durante el acto
quirúrgico, las del período postoperatorio inmediato o mediato, las del
destaponamiento y las tardías u ocasionadas por desprendimiento de escaras.

SÍNDROME NEURAL DOLOROSO


Representa una respuesta refleja correspondiente a un estímulo físico o bacteriano que puede
originarse a diferentes niveles. Se manifiesta por cefaleas y neuralgias.

Rinitis aguda
Motiva una sensación de plenitud o pesadez gravativa en la región frontal, que persiste
mientras dura la afección.

Síndrome sinusal y etmoidal


El dolor adquiere verdadera importancia y valor diagnóstico.

Sinusitis agudas
En ocasiones, el dolor surge en forma de crisis de gran violencia, que llegan a invalidar
transitoriamente al paciente.

Sinusitis crónicas
En éstas, por el contrario, el dolor puede faltar en muchos casos o ser de muy poca intensidad,
salvo en casos de agudización (coriza reactivadora) o cuando coexisten fenómenos de
retención. Los caracteres del dolor, sobre todo en lo que hace referencia a su localización o
proyección, son distintos según el seno afectado, lo que lleva en sí un valor
diagnóstico topográfico.

Infección aguda del seno maxilar


Se manifiesta y comienza en su aspecto álgico por una sensación de tensión en los tegumentos
de la región suborbitaria que, poco a poco o bruscamente, cambia a verdadero dolor
localizado en dicha región y con irradiaciones dentarias, nasales, frontales del lado afecto o
incluso en forma de cefalea difusa. La presión digital a nivel del punto de salida del nervio
infraorbitario por debajo del borde inferior de la órbita es muy dolorosa. En las formas
crónicas, las manifestaciones dolorosas se localizan a nivel suborbitario, a veces pasajeras y
en forma de dolores punzantes (pinchazos) aislados, fugaces; pero, en ocasiones, los dolores
se hacen más vivos, recordando los de las sinusitis agudas, como ya hemos señalado que
puede ser observado durante las agudizaciones del proceso sinusal crónico o cuando surgen
fenómenos de retención de exudados en el seno. En este último caso, el dolor cesa
bruscamente cuando cede el bloqueo del seno al abrirse el ostium, por lo cual la desaparición
o disminución del dolor va acompañada de una descarga de exudados a través de la ventana
nasal correspondiente o por la rinofaringe.
Sinusitis frontales agudas
La localización del dolor corresponde, en general, a la zona de proyección de dicho seno, es
decir, en la región frontal propiamente dicha, pero con irradiaciones frecuentes a la región
temporal y maxilar superior e inferior. Su comienzo es, en general, insidioso, y va
acentuándose hasta llegar, en ocasiones, a hacerse intolerable. El dolor aumenta con los
movimientos oculares, con la lectura y con trabajos que exigen una visión próxima.
Donde el dolor de origen sinusal muestra más claramente su carácter periódico es en el
provocado por las sinusitis frontales. El enfermo se levanta de la cama relativamente bien y,
pocas horas después, comienza a notar una sensación de tensión frontal sobre el lado del seno
afectado, que pronto cambia de carácter hasta hacerse dolorosa y de tal intensidad que impide
toda actividad y obliga al enfermo a volver a la cama en el más absoluto reposo y con poca
o ninguna luz. ya que los estímulos luminosos acentúan sus dolores. El dolor que muchas
veces señala el enfermo con el carácter de pulsátil aumenta con la estación de pie y
movimiento y no se atenúa con analgésicos de uso corriente. Otras veces, el dolor comienza
a mediodía o primeras horas de la tarde, pero siempre conservando su periodicidad.

Sinusitis frontales crónicas


El dolor, como sucedía en las sinusitis de los senos maxilares también crónicas, es poco
frecuente y mucho menos intenso cuando existe, manifestándose por algias supraorbitarias o
cefaleas difusas.
La presión y percusión de la región supraorbitaria, a nivel de la tabla externa del hueso
frontal, es dolorosa, y también el suelo del seno, o lo que es lo mismo, el techo de la cavidad
orbitaria, sobre todo en las formas agudas y máxime a nivel de dos puntos electivos, la salida
de la rama supraorbitaria por la escotadura del mismo nombre (signo de Grunwald) y el
ángulo superointerno de la órbita (signo de Ewing).

Sinusitis posteriores, sistema de células etmoidales posteriores y sinusitis


esfenoidales
La localización del dolor, en general, es posterior y retroorbitario o difuso, afectando a toda
la cabeza, lo que el enfermo expresa como «dolores en anillo o dolor transfictivos que, de la
región frontal, irradia a través de la cabeza hasta la región occipital (típico de las etmoiditis).
Aun cuando en las sinusitis crónicas el dolor es, en general, menos intenso que en las formas
agudas, por lo que hace referencia a las sinusitis posteriores, es frecuente que la cefalea en
las crónicas sea intensa y con las características de la continuidad.

Etmoiditis agudas
La infección aguda del laberinto etmoidal anterior se manifiesta, en su sintomatología álgica,
por dolores de localización orbitaria y frontal que comienzan en la raíz nasal o región
interciliar y pueden irradiar a la frente, vértex o difundir a toda la cabeza. En ocasiones, el
dolor, aparte de su violencia, presenta la característica de ser pulsátil, siendo dolorosos los
movimientos oculares. La presión a nivel de la pared interna de la órbita sobre el unguis es
muy dolorosa.

Etmoiditis crónicas
El síntoma dolor, como sucede en general para todas las sinusitis crónicas, es menos
acentuado, salvo en las agudizaciones. Puede existir dolor a nivel de la región interciliar o
raíz nasal, de donde irradia hasta adquirir los caracteres de una hemicránea. Otras veces el
dolor es francamente frontal, occipital o retroocular.

VACUUM SINUS
Es el síndrome provocado por la obstrucción del ostium de drenaje del seno frontal, con
resorción del aire intrasinusal y presión regativa (vacuum frontal headache). Se caracteriza
por cefalea de localización supraorbitaria que aumenta con los movimientos oculares y, sobre
todo, en trabajos que exigen una visión próxima. La exploración pone de manifiesto un dolor
selectivo a nivel del ángulo superointerno de la órbita. Por rinoscopia se observa, en general,
una fosa nasal estrecha por desviación del tabique nasal o hipertrofia del cornete medio. El
resto de la exploración nasosinusal es negativa.

BAROTRAUMATISMOS SINUSALES
Son consecuencia de diferencias de presión entre el medio ambiente y las cavidades sinusales
cuando el ostium no es permeable. Son más frecuentes en el seno frontal que en el maxilar.
Las demás cavidades paranasales apenas se afectan.

AGENESIAS SINUSALES
La alteración del desarrollo de los senos paranasales motiva algias de localización
supraorbitaria y frontal, las cuales se intensifican en las estaciones frías, con esfuerzos físicos
e intelectuales, durante el período menstrual, etc.

FOSAS NASALES ESTRECHAS


Las molestias son motivadas por la irritación de las terminaciones sensitivas del V par al
contactar y presionarse mutuamente las mucosas turgentes (inflamación, trastornos
vasomotores) del cornete medio y tabique nasal.
En la mayoría de los casos, el dolor se localiza a nivel de la raíz nasal o región frontal, con
irradiación a veces en forma de hemicránea. Se agravan en el tiempo frío, y mejoran en
verano. Unas veces se presentan en forma de crisis y otras tienen un carácter más bien
continuo, observando el enfermo que el dolor surge o aumenta cuando se obstruye su nariz y
mejora o desaparece con el uso de vasoconstrictores; cede temporalmente con la
anestesia de la mucosa.
SÍNDROME DEL GANGLIO ESFENOPALATINO (DE SLUDER)
El dolor se inicia en la raíz nasal, con afectación de la región periorbitaria y del hemicráneo
correspondiente, siendo muy dolorosa la parte inferior de la región temporal. A veces, el dolor
se extiende hasta la región mastoidea, occipucio y nuca, e incluso al hombro y brazo
homolateral. Los fenómenos dolorosos pueden ir precedidos de sensación de tensión
intranasal o maxilar y crisis de estornudos con obstrucción nasal y rinorrea de carácter
acuoso.
Aparte de las citadas obstrucción e hidrorrea nasal, también se observa, a consecuencia del
cortejo vasomotor y secretorio del síndrome, importante lagrimeo y sialorrea. Menos
frecuente es que surjan manifestaciones respiratorias con tos y disnea o sensación de
taponamiento del oído homolateral, o picor y dolores a nivel del velo palatino y disfagia.
Sensaciones gustativas anómalas que el enfermo localiza en los dos tercios anteriores de la
lengua, alteraciones oculares con midriasis y fotofobia, enrojecimiento de la hemifacies
correspondiente y fenómenos edematosos de la mucosa nasal completan este
complejo sindrómico.

RINITIS VASOMOTRIZ O HIPERREACTIVIDAD NASAL


Representa la localización rinosinusal, caracterizada por obstrucción nasal, crisis de
estornudos y rinorrea acuosa en forma de crisis, ligada a la actuación de estímulos físicos,
ambientales, estacionales, bacterianos de forma evidente y específica; en otras palabras, es
una manifestación alérgica, pero a la larga suele interferirse un proceso infectivo que da lugar
a la repetición de crisis, y ello no de forma única ante determinado agente, sino al menor
estímulo, cualquiera que sea su índole. De igual forma, en procesos infectivos rinosinusales
suele presentarse, en un plazo más o menos largo, sintomatología alérgica.

SÍNDROME SENSORIAL OLFATIVO


Los trastornos olfatorios pueden considerarse desde el punto de vista semiológico en
cuantitativos (hiposmia, anosmia, hiperosmia) y cualitativos o disosmias (cacosmia,
parosmia y alucinaciones olfatorias).

Trastornos cuantitivos de la capacidad olfatoria


Implican trastornos que se manifiestan con aumento o abolición (con todas las gradaciones
intermedias) de la capacidad olfatoria:
• Hiposmia (disminución) o anosmia (abolición de la capacidad olfatoria). La
disminución de la capacidad olfatoria abarca un abanico de posibilidades que va de
la hiposmia leve a la anosmia. Puede tener un origen endonasal, ya sea por bloqueo
de la fosa nasal con dificultad para la llegada de los elementos osmofóricos a la
mucosa sensible (ciertas dismorfias, hipertrofia turbinal, formaciones polipoideas,
elementos tumorales) o por lesión de la mucosa (ocena, neuritis, formaciones
tumorales a su nivel); en otros casos, el motivo se encuentra en procesos
endocraneales (traumatismos, abscesos, tumores, meningitis) o en anormalidades
endocrinas (hipogonadismo, seudohipoparatiroidismo), metabólicas (gota,
hipovitaminosis A) o genéticas, incluyendo la disgenesia gonadal cromatinnegativa.
• Hiperosmia (aumento de la capacidad olfa- 2 toria). Es frecuente en la época
inicial del embarazo, en la lactancia, en ciertos neurópatas y también como
concomitante de las parosmias.

Trastornos cualitativos de la capacidad olfatoria (disosmias)


Constituyen la cacosmia, parosmia y las alucinaciones olfatorias:
• Cacosmia. Representa la percepción de malos olores. Es subjetiva si la fetidez nasal
producida por la enfermedad es captada por el sujeto, y objetiva cuando no es
percibida por el paciente y sí, en cambio, por cuantos lo rodean. La primera es
frecuente en procesos inflamatorios rinosinusales, y la segunda es típica de la ocena,
pero aparece también en los procesos flogóticos rinosinusales con gran atrofia y, en
especial, en los luéticos con lesiones destructivas, y en los cuerpos extraños por
acción de presencia. Son capaces también de producirla los mismos tumores.
• Parosmia. Consiste en una perversión de la sensación olfativa por la cual el paciente
percibe erróneamente el olor. Es frecuente en los procesos patológicos que producen
neuritis del órgano periférico olfatorio, en neuropatas y en afecciones del sistema
nervioso central (SNC). En todos estos casos, la parosmia representa una alteración
de la interpretación simbólica de la percepción olfatoria captada.
• Alucinaciones olfatorias. Aparecen en determinados casos tumorales. Sobresalen,
entre ellas, las llamadas «crisis uncinadas, con sensaciones odoríferas nauseabundas
sin estímulo productor y correspondientes a alteraciones del gyrus uncinatus.

PALPACIÓN
La palpación da idea de la calidad de la piel y su grosor, del grado de movilidad y de las
adherencias a los planos profundos.
Las deformaciones congénitas o adquiridas y las malformaciones se comprueban con
facilidad. Al ser la nariz una de las partes más visibles de la cara, pueden tener una grave
repercusión psicológica, modificando el carácter y las relaciones sociales y
profesionales del individuo.

INSPECCIÓN
El paciente debe situarse delante del observador, el cual dirige hacia el campo exploratorio
el haz luminoso suministrado por el espejo frontal e inicia la exploración mediante la ayuda
de endoscopios rígidos o flexibles.
INSPECCIÓN EXTERNA NASAL
Abarca la observación directa del lóbulo, de los orificios anteriores de las fosas, del dorso y
de la pirámide nasal. El vestíbulo nasal puede comprobarse de la misma forma o extendiendo
hacia arriba el lóbulo nasal.

INSPECCIÓN DEL VESTÍBULO NASAL


Su inspección descubre la existencia de una sicosis que, si es de repetición, puede ser
sintomática de una afección sinusal crónica o recurrente, en especial del etmoides, de un
furúnculo en el ala nasal o en la parte interna del orificio anterior de la fosa, de un colapso
del ala nasal con el contacto de ésta con el subtabique durante la inspiración, etc.

MÉTODOS COMPLEMENTARIOS DE EXPLORACIÓN


RINOSCOPIA ANTERIOR
Permite la visión de las fosas nasales a través de los orificios anteriores. Para llevarla a
término, el paciente debe estar situado en idéntica forma a la requerida para la inspección. Es
indispensable, también, la iluminación de la región nasal.

RINOSCOPIA POSTERIOR
Permite la visión de las fosas nasales a través de las coanas. Se efectúa en idéntica forma a
la explicada para el examen de la epifaringe, es decir, con o sin anestesia, mediante un
espejillo con mango acodado que se sitúa detrás del velo del paladar, el cual puede incluso
ser reclinado hacia delante por un retractor, mientras la lengua es mantenida en posición por
un depresor lingual. Este examen suministra una visión de las colas de los cornetes, en
especial de los medios e inferiores, de los respectivos meatos, así como de la morfología del
tabique y coanas.

Criterios semiológicos de la rinoscopia


Con las rinoscopias anterior y posterior, esti- mamos el color de la mucosa, el volumen y as-
pecto de los cornetes, la morfología del tabique, el estado de la permeabilidad nasal, presencia
de secreciones, examen de los senos paranasales y puntos dolorosos sinusales:
• Mucosa. Puede ser congestiva, como ocurre con los procesos flogóticos agudos o en
las agudizaciones de los crónicos; pálida, y/o violácea, o ambas; frecuente en los
procesos edematosos, especialmente alérgicos.
• Cornetes. Pueden ser hipertróficos o atróficos. En los primeros, su volumen aumenta
a consecuencia de una congestión, de un edema o bien de una hiperplasia, por el
mayor número de elementos celulares integrantes de dicha estructura. Son
representativos, en general, de procesos recurrentes rinosinusales. La hipertrofia
turbinal edematosa puede llegar a adquirir el aspecto de una formación poliposa,
aunque en muchas ocasiones este pólipo emerge de la mucosa del meato medio por
razón de las zonas de gran actividad fibroblástica existentes.
• Tabique. Exterioriza la normal o anormal vascularización del área de Kiesselbach; la
presencia de crestas o espolones a nivel de las articulaciones condrales y óseas; las
desviaciones congénitas o traumáticas; los rinohematomas postraumáticos que dan
lugar a engrosamiento bilateral de la zona anterior del tabique por la colección
hemática situada entre el cartílago y el pericondrio, acumulación que ha de ser
evacuada para evitar la fusión del tabique con la deformación facial correspondiente.
• Luz nasal. Puede estar obstruida, de forma parcial o total, por las modificaciones de
los cornetes (conchales) o septales antes descritas; un cuerpo extraño por acción de
presencia y respuesta reaccional la disminuye, como asimismo los tumores, los
quistes del vestíbulo y los quistes paradentales con tendencia expansiva nasal.
• Secreciones. Son serosas en las rinitis vasomotoras y fases iniciales del resfriado
común; purulentas y unilaterales en los cuerpos extraños y mucopurulentas y
bilaterales en las sinusitis. Por otra parte, existen secreciones unilaterales costrosas
en los procesos específicos, en la ocena y en ciertas sinusitis.
• Senos paranasales. Orienta sobre la existencia o inexistencia de una afección sinusal.
Las sinusitis pueden producir edema o infiltración de determinadas zonas faciales
próximas; asimismo, las complicaciones, sean óseas (osteítis, osteomielitis),
orbitarias (flemones o abscesos, mucoceles frontales, quistes dentarios), etmoiditis
poliposa deformante o tumores, motivan a veces alteraciones de la morfología facial.
• Puntos dolorosos sinusales. Es importante explorar el frontal, a nivel del ángulo
superior interno orbitario en la zona de la polea del oblicuo (signo de Ewing);
etmoidal, en el ángulo interno del ojo o zona del unguis (signo de Grunwald); maxilar,
en la zona canina. No obstante, su significación clínica no es definitiva, por lo que
sólo son un dato más.

DIAFANOSCOPIA O TRANSILUMINACIÓN
Exploración poco utilizada en la actualidad. Es de utilidad en el diagnóstico de las sinusitis
frontal y maxilar. Se verifica en una habitación a oscuras mediante el diafanoscopio.

PUNCIÓN DIAMEÁTICA
A través del meato inferior, permite la investigación endoscópica o antroscópica del seno
maxilar. Asimismo, facilita la recogida de contenido sinusal (si lo hay), la obtención mediante
lavado de un sedimento de los elementos citobacteriológicos situados sobre su mucosa, y,
por último, el relleno con medios de contraste para su estudio radiológico.

EXPLORACIÓN ENDOSCÓPICA
La de las fosas nasales mediante el uso de sistemas ópticos o del microscopio quirúrgico
permite obtener un mayor número de detalles en la exploración, pudíéndose descubrir
lesiones mínimas de la mucosa en el interior de los meatos y descubrirse la implantación de
las formaciones poliposas endonasales.
ANTROSCOPIA
Se efectúa mediante la punción diameática con un trocar que, adaptado a un tubo que permite
el paso de un sistema de ópticas con distintos ángulos de visión, ofrecen el conocimiento real
del estado de la mucosa del seno maxilar, a la vez que permiten la obtención de
dichas imágenes.

EXÁMENES FUNCIONALES
Se basan en el estudio de la función respiratoria (rinomanometría y espirometría) y de la
función olfatoria (olfatometría).

RINOMANOMETRÍA
La rinomanometría permite conocer las resistencias que presentan las estructuras endonasales
al paso de la corriente respiratoria, pudiendo obtener, mediante procedimientos electrónicos,
un registro gráfico de los cambios de presiones, en distintos momentos y condiciones, de la
respiración nasal. Puede verificarse por medio de:
1. Rinomanometría indirecta. Se realiza observando la espiración sobre el plano o espejo
metálico de Glatzel. Éste se compone de una placa de metal niquelada y pulida, con unas
líneas arqueadas, que son mediciones, y una línea recta media que señala el límite para cada
fosa nasal. Se coloca apoyado sobre el labio superior e inmediatamente debajo de los orificios
anteriores de las fosas nasales.
2. Rinomanometría directa. Se realiza teniendo en cuenta las presiones de inspiración y
espiración. Según se efectúe en los orificios anteriores de las fosas nasales o en las coanas,
tendremos rinomanometría anterior o posterior:
a) Rinomanometría anterior. Se realiza adaptando a la fosa nasal correspondiente una oliva
de goma o cristal conectada mediante un tubo al manómetro. Se invita al paciente a inspirar
y espirar, respectivamente, con el fin de obtener las presiones inspiratorias y espiratorias a
nivel de la entrada de las fosas nasales.
b) Rinomanometria posterior. Se efectúa utilizando un tubo de goma con un terminal que
se sitúa entre los labios. Éste está adaptado al manómetro, que medirá las presiones
equivalentes a la intensidad inspiratoria y espiratoria a nivel de los orificios posteriores de
las fosas nasales, es decir, las coanas.

ESPIROMETRÍA
Puede explorar la capacidad respiratoria nasal, en relación con la ventilación pulmonar. La
medición de dicha ventilación pulmonar se realiza mediante respiración nasal y buconasal.
La relación entre ambas da lugar al llamado índice respiratorio nasal», que debe ser igual a
1; cuando la ventilación nasal es defectuosa, cae por debajo de la unidad.
OLFATOMETRÍA
Ésta se verifica con diversos olfatómetros:
• Olfatómetro de Zwaardemacker. Está compuesto por un terminal que va al orificio
nasal, el cual está en conexión con un tubo que contiene la sustancia osmofórica, la
cual, según, se introduzca más o menos, se impregnará de mayor o menor intensidad
odorífica.
• Olfatómetro de Elsberg. Mide la presión de aire en centímetros cúbicos que hay que
aplicar a la solución odorífica, para conseguir la sensación olorosa. Esta prueba se
verifica unilateralmente, de forma aislada para cada fosa nasal, y para ambas a la vez.
• Olfatómetro de Proetz. Consiste en la medición de la capacidad olfativa mediante
la utilización de sustancias olorosas en concentraciones o diluciones decrecientes.
Determina a qué titulación umbral es capaz de captar el sujeto la sensación olorosa;
tiene el inconveniente de la fatiga fácil.
• Otros olfatometros. Ideados por los numerosos autores dedicados al estudio del
problema, son muy válidas las exploraciones de la olfación, combinadas con el
estudio de las modificaciones que pueden producirse en el registro
electroenceflográfico como consecuencia de la estimulación olfatoria.

EXÁMENES DE LABORATORIO
Comprende los hemáticos habituales.
EXAMEN RADIOLÓGICO
RADIOGRAFÍA SIMPLE
Desde la introducción de la TAC, la radiografía simple sólo se utiliza en los estudios
ambulatorios de patologías leves o en las áreas de urgencias de los hospitales en el caso de
procesos menores.
Se basa en el contraste que ofrecen la zona neumatizada sinusal y la luz de la fosa nasal, más
claras que el resto del macizo óseo facial. Esta imagen depende del contenido sinusal (aire,
líquido, pus); del aspecto de la mucosa de revestimiento (de grosor normal, infiltrada, de
forma localizada o difusa, con ederna, pólipos o quistes); del hueso (estado de calcificación,
osteítis condensante, ralefaciente, osteomielitis); pero, además, todos estos factores están
unidos por el denominador común de la actividad vital, ya que cualquiera de ellos, separado
del organismo, no es capaz de dar la modificación que produce en el ser viviente.
• Los senos etmoidales están comprendidos entre los senos maxilares, frontales, órbita
y fosas nasales. En ellos, se observan una serie de líneas más o menos complejas
correspondientes a los talaques de las celdas.
CINEVIDEORRADIOLOGÍA
Ofrece un amplio campo para el estudio de las modificaciones de las estructuras rinosinusales
consecutivas a la compleja patología de esta zona, si bien se usa en contadas ocasiones.

TOMOGRAFÍA DE ALTA RESOLUCIÓN


Tiene su indicación en la patología tumoral y las complicaciones de la sinusitis. La
proyección axial permite obtener un mejor y más detallado conocimiento de la implantación
y extensión del proceso, sea orbitario, de la fosa pterigomalar o endocraneal. Los cortes
coronales permiten determinar el estado de la lámina cribosa, de gran importancia en estas
patologías. Además, favorece la obtención de información de gran importancia para la
actuación terapéutica, máxime si ésta ha de ser quirúrgica.

FARINGE
MANIFESTACIONES CLÍNICAS DE LOS PROCESOS FARÍNGEOS
Trastornos de la sensibilidad
Pueden presentarse espontáneamente o sólo durante la deglución (odinofagia). Algunas
parestesias faríngeas con sensación de constricción, sequedad, escozor, ardor, de cuerpo
extraño, pueden ser consecuencia de procesos secretorios (gracias al estímulo producido por
el moco) o, al contrario, atróficos u obstructivos rinógenos a consecuencia de la acción
respiratoria directa a través de la cavidad bucal. La actividad patológica de las amígdalas
palatinas o la de la lingual y de los folículos linfoid faríngeos es capaz de producir dicha
sintomatología, correspondiente a la fase inicial del resfriado común.
En el síndrome de Plummer-Vinson, el paciente describe sus molestias en hipofaringe y
entrada del esófago, como un «estorbo», mucha «sequedad, como si la garganta se hubiese
achicado», etc.; otras veces, manifiestan una sensación constrictiva que impide el
deslizamiento del bolo alimenticio en el segundo tiempo de la deglución.

Disfagia
Por las estrechas relaciones anatómicas que existen entre la orofaringe y las vías respiratorias
superiores, la disfagia orofaringea puede ir acompañada de regurgitación nasal y bronquitis
por aspiración. Sus causas más frecuentes son:
• Procesos inflamatorios agudos y dolorosos de la faringe. Amigdalitis, flemón
periamigdalar, faringitis. Los cuerpos extraños (la localización favorita es la
hipofaringe, especialmente la región del seno piriforme), sobre todo pequeños y
puntiagudos.
• Tumores de la lengua, amigdalas, faringe, laringe. Por el dolor e infiltración de los
órganos cervicales.
• Afecciones neuromusculares. Esclerosis en placas, siringomielia, parálisis
seudobulbar, parálisis bulbar, poliomielitis, neuritis glosofaringea, miastenia grave.
• Diversos. Malformaciones, secuelas operatorias (modificación de las relaciones
anatómicas; lesión del vago), sindrome de Sjögren (excesiva sequedad de la mucosa),
amiloidosis primaria (por infiltración de la lengua y restricción de su movilidad), etc.

Trastornos respiratorios
Son patentes en los niños con vegetaciones adenoideas (a veces, con crisis reflejas de
laringitis estridulosa [o falso crup], casi siempre nocturnas) y en los adultos con tumoraciones
voluminosas nasofaríngeas. El aumento de volumen de las vegetaciones adenoideas (impiden
respirar por la nariz) y de las amígdalas puede ser motivo de insuficiencia cardíaca
congestiva grave.

Trastornos fonatorios
En los estados patológicos de la epifaringe, la voz adquiere resonancia nasal («rinolalia
cerrada») si está cerrada la comunicación rinofaríngea; en las anomalías del desarrollo
(fisuras congénitas) o procesos destructivos (goma sifilítico) del velo palatino con solución
de continuidad entre la cavidad bucal y nasal, se produce la «rinolalia abierta».
La voz engolada es propia de la ocupación orofaringea o hipofaríngea por masas
tumorales voluminosas.

Hemorragias
La mucosidad que pasa a la faringe desde la fosa nasal parece ser sanguinolenta, como
consecuencia de la afección rinógena, o causada por la alteración del trofismo de la mucosa,
que produce fragilidad de las terminaciones vasculares, que sangran con facilidad; asimismo,
en la hipofaringe, especialmente, pueden existir varicosidades capaces de ocasionar, en
determinadas ocasiones, hemorragias discretas. Existe una tumoración rinofaríngea
altamente sangrante y de aparición juvenil, llamada angiofibroma nasofaringeo juvenil, cuyo
síntoma fundamental lo constituyen las epistaxis y hemorragias faringeas copiosas y
recidivantes, capaces de abocar al paciente a la anemia aguda.
Las hemorragias postoperatorias pueden ser inmediatas, precoces (durante los dos primeros
días) y tardías (a los 4-5 días). Son consecuencia del desprendimiento
intempestivo de una escara.

Tos
Se observa en la hipertrofia de la amígdala lingual y en las amigdalitis y faringitis crónicas.
Es seca, quintosa. El constante «carraspeo» sólo sirve para expulsar pequeñas cantidades de
moco espeso y viscoso.

Manifestaciones a distancia
Citaremos la fatiga pronta de la atención (aprosexia), pereza intelectual, somnolencia diurna
a causa de la hipoxia con hipercapnia por dificultad respiratoria (síndrome del sleep apnea);
las obstrucciones tubáricas (motivo de otitis serosas, sépticas, o ambas) y de las coanas
(obstrucción nasal); las alteraciones de los pares craneales (en especial, los seis primeros) en
los procesos tumorales malignos, casi siempre con adenopatías cervicales y a distancia, etc.

INSPECCIÓN Y PALPACIÓN
La inspección somática general tiene cierto valor, por cuanto la obstrucción crónica de la
nariz a causa de hipertrofia de la amigdala faringea (vegetaciones adenoideas) motiva una
fisonomía característica llamada «facies adenoidea, y ciertas deformaciones torácicas (tórax
«en clepsidra», escápula «en percha»), consecuencia de la ventilación pulmonar insuficiente.
En la anmigdalitis diftérica, la cara es pálida, sudorosa, con adenopatías angulomaxilares y
cervicales muy patentes (cuello proconsular).

TUMEFACCIONES CERVICALES EXTERNAS


Pueden corresponder a adenopatías (inflamatorias o tumorales), tumores benignos, (quistes
branquiales o malignos), zonas infiltradas (flemón del suelo de la boca o del espacio
subparotídeo posterior [tributario de un flemón laterofaringeo], etc.

OROFARINGE
La exploración se efectúa mediante el empleo de los espejos frontales, sentando al paciente
delante del examinador. Se hace que abra la boca, sin por ello sacar la lengua ni arquearla.

Velo del paladar


Cabe la existencia de fisuras que comuniquen la boca con las fosas nasales y produzcan una
rinolalia abierta y, en determinados casos, incontinencia a la deglución, con salida de líquidos
o sólidos por las fosas nasales, como consecuencia de trastornos morfológicos congénitos o
causados por lesiones de enfermedades específicas; éstas, por otra parte, y a causa de las
secuelas cicatrizales que estenosan el istmo de las fauces, pueden deformar el velo.
Su motilidad (interviene en la actualidad funcional tubárica), se explora con un estilete o
lechino de algodón. Su parálisis (neuritis; tumores) facilita el reflujo de líquidos por la nariz.

Úvula
Puede aparecer bífida, alargada, edematosa (alergia, procesos inflamatorios vecinos) y
edematosa con desplazamiento contralateral en los flemones periamigdalinos. La presencia
de hematomas a su nivel constituye la apoplejía de la úvula.

Pilar anterior y posterior


La observación de toda su extensión (desde su vértice superior hasta el surco
glosoamigdalino) tiene gran valor. Junto con las amígdalas, es el sitio más frecuente de
implantación de tumores. Su aspecto refleja hasta cierto punto la patología amigdalar. No se
altera en la hipertrofia amigdalar simple. Aparece congestivo y de color rojo vivo en las
amigdalitis agudas y crónicas con actividad de foco séptico. En la difteria, se encuentra
invadido por membranas que desbordan la amígdala. En la fiebre tifoidea, se encuentra la
mal llamada «angina de Duguet».

Amígdalas
Hay que considerar su tamaño (agrandado por la hipertrofia linfoidea; pequeño cuando el
tejido linfoideo queda ahogado por el conjuntivo), no olvidando que una asimetría
volumétrica se considera signo de actividad patológica; aspecto que corresponde a un
predominio del tejido linfoideo o de criptas con o sin pus, y situación en relación con la fosa
amigdalar, así, procidentes (procesos inflamatorios agudos o tumorales).
En los procesos inflamatorios agudos o crónicos de la amígdala, ésta adquiere aspectos
diversos:
• Eritematosa. Con enrojecimiento edematoso difuso.
• Lacunar. Con exudados blanquecinos intracrípticos, a veces confluentes (angina
lacunar confluente), o tapones muy viscosos semejantes a queso viejo en amígdalas
voluminosas y esclerosas (amigdalitis críptica crónica).
• Ulcerosa. La pérdida de sustancia tiene aspecto diverso y puede ser uni o bilateral.
Casi siempre, muestra una ulceración de aspecto sucio, fungoso, como hecha con
sacabocados, con los bordes cortados a pico. A veces, recubierta de un exudado
grisáceo que se desprende con facilidad.
Las ulceraciones amigdalinas más frecuentes se observan en:
a) Mononucleosis infecciosa. Unilateral, ulceronecrótica, de fondo crateriforme y
mamelonado, tapizado de tejido necrótico de color gris que sangra al tacto con el estilete.
b) Agranulocitosis. Ambas amígdalas presen- tan ulceraciones grandes y profundas, con
bordes despegados y fondo recubierto de esfacelos de color verde grisáceo y aliento fétido
c) Amigdalitis de Plaut-Vincent. La lesión tonsilar cursa en dos tiempos. El primero o
estado seudomembranoso y el segundo o estado ulceronecrótico; el primero comienza por
una falsa membrana de color gris muy friable, de «localización unilateral» en el polo superior,
que nunca desborda la línea media aunque sobrepase los pilares; cuando se elimina, queda
una ulceración que suele ser superficial, de bordes irregulares y recubierta de secreciones
amarillas, fáciles de disociar con el portaalgodones.
d) Anemia aplásica aguda, de Ehrlich (pan- mielopatía). Lesiones bilaterales de carácter
ulceronecrótico, con esfacelos de color rosáceo y coágulos violentos. Sangran con facilidad.
Discreta reacción amigdalar. Lesiones semejantes en encías, cara interna de las mejillas y
lengua.
e) Leucosis agudas. Una o ambas tonsilas palatinas ofrecen ulceraciones profundas de fondo
esfacelado que sangran al menor contacto; este mismo tipo de lesiones se extienden y se
localizan en las mejillas, pared posterior de la faringe, velo del paladar, encías, etc., siendo
el origen de estas lesiones la înfiltración leucémica de la submucosa, la fragilidad vascular,
la disminución de los granulocitos útiles para la defensa del organismo y la presencia de una
flora bacteriana orofaringea.
F) Amigdalitis tuberculosa. Ulceración superficial muy dolorosa, de bordes sinuosos y
delgados, de color pálido con numerosos «granos de Trelat; el fondo es granuloso, pálido,
tapizado por cáseo gris.
g) Amigdalitis luética. La lesión unilateral asienta en una amígdala, generalmente
hipertrófica; se trata de una ulceración que ofrece gran pérdida de sustancia, con bordes
tallados a pico y de color escarlata.
h) Cáncer de amigdala. Ulceración unilateral excavada en forma de cráter, de bordes
infiltrados que sobrepasan el parénquima tonsilar para alcanzar los pilares; el fondo es sucio
grisáceo, con mamelones que sangran fácilmente al menor contacto.

NASOFARINGE
Es explorada mediante la rinoscopia posterior. Ésta se efectúa situando un espejillo o
rinoscopio detrás de la úvula, haciendo respirar al sujeto por la nariz para que el velo se
desplace de la pared posterior y así ganar espacio y situar bien el rinoscopio. Se deprime la
lengua con el depresor. Es conveniente anestesiar la mucosa faringea y del velo del paladar
para poder maniobrar con tranquilidad y sin prisas.

HIPOFARINGE O LARINGOFARINGE
Abarca la observación de la base de la lengua, de los senos piriformes (o sea, las canaletas
que van a confluir al esófago) de la porción retrofaringea.
Esta exploración puede realizarse mediante laringoscopia indirecta, apoyando el espejillo
laringeo contra el velo del paladar, previa exteriorización de la lengua, o por esofagoscopia
cuando interesa, sobre todo, para comprobar el estado de los senos piriformes y el espacio
retrocricoideo, mediante el faringolaringoscopio.
El uso de la óptica rígida con ángulo de 90° o del fibroscopio flexible es la manera más
aconsejable de explorar la zona, ya que permite recorrer la hipofaringe y penetrar en la
laringe; es preceptiva la anestesia tópica de toda el área a explorar.

EXAMEN RADIOLÓGICO
RADIOGRAFÍA SIMPLE
Se utiliza en las áreas de urgencia en el caso de patologías leves; en el caso de patologías
severas se debe realizar una TAC.
La epifaringe se explora mediante la radiografía de la base del cráneo y radiografías laterales
de la región, buscando el contraste entre las partes óseas, aéreas y blandas, y las alteraciones
patológicas que las afectan. No obstante, la superposición de imágenes da una idea un tanto
confusa, circunstancia que se palía con la planigrafía, especialmente la lateral, que muestra
los relieves óseos que limitan el cavum.
TOMOGRAFÍA DE ALTA RESOLUCIÓN
Es de primordial importancia en el diagnóstico de los tumores de la epifaringe, mostrando
claramente el grado de extensión. Permite comprobar las infiltraciones de las partes blandas
y las alteraciones óseas vecinas. Detalla claramente las diferencias entre el tumor y las
estructuras afectadas. Este medio tiene también su aplicación en los espacios parafaríngeos
y aun en la hipofaringe.

ARTERIOGRAFÍA CAROTÍDEA
Tiene su aplicación en los procesos patológicos de los espacios parafaríngeos, para
determinar la existencia de tumores glómicos carotídeos o desplazamientos vasculares por
compresión de la noxa patológica o la afectación del vaso por la misma.

ARTERIOGRAFÍA SUPERSELECTIVA
La de las ramas de la carótida externa permite la embolización previa a la cirugía con el fin
de evitar grandes pérdidas hemáticas y facilitar la exéresis total del tumor.

CINEVIDEORRADIOLOGÍA
Puede dar buenos y valiosos resultados en el estudio de la patología funcional un tanto
compleja de esta encrucijada, en que la zona superior es respiratoria para convertirse luego
en aerodigestiva.

GAMMAGRAFÍA
Mediante la inyección de material radiactivo en el tumor o suelo de la boca, permite registrar
la captación del mismo, ofreciendo mapas que permiten el estado de los diferentes grupos
ganglionares cervicales, si bien su uso no está generalizado y se reserva sólo para
casos especiales.

EXÁMENES DE LABORATORIO
El hemograma y la velocidad de sedimentación globular son muy útiles para valorar los
procesos faríngeos agudos y para enjuiciar la actividad focal amigdalar, así como para el
diagnóstico de anginas sintomáticas de procesos hemáticos (agranuocitosis,
leucemias agudas).

LARINGE
MANIFESTACIONES CLÍNICAS
Los síntomas laríngeos más notables responden a trastornos fona-torios (disfonía);
respiratorios (disnea); de la deglución (disfagia y odinofagia); de la sensibilidad (parestesias,
dolor y tos), y vasculares (hemorragias).
DISFONÍA
Se observa más o menos prontamente, y en grado mayor o menor, en todas las afecciones
laringeas. Su intensidad es mayor cuando el proceso se localiza en la zona glótica, de cuya
afectación aislada puede ser el único síntoma.
La disfagia, con odinofagia (deglución dolorosa) o sin ella, acompaña a la disfonía en las
afecciones tumorales específicas, o en los edemas, flemones o pericondritis, que en
determinadas circunstancias de desarrollo pueden ir también acompañadas de disnea.

DISNEA
Se puede distinguir la asfixia súbita que produce un cuerpo extraño, un edema de
implantación rápida (tóxico, alérgico), el seudocrup, la laringitis subglótica trivial,
sintomática o diftérica, etc., de la asfixia progresiva (neoplasia, proceso específico, edema o
flemón del vestíbulo, peri- condritis, neuropatías con parálisis de abducción unilateral, etc.)
con un cuadro disneico que aboca a la asfixia.

DISFAGIA Y ODINOFAGIA
La dificultad para la deglución o disfagia aparece en todos los procesos flogóticos simples,
específicos, flemonosos o edematosos que afectan a la zona supraglótica, en especial los de
localización aritenoidea o de los repliegues aritenoepiglóticos y, de una forma sobresaliente,
las lesiones tuberculosas o tumorales. Estos procesos pueden manifestarse, simplemente, por
una sensación dolorosa sin dificultad al tragar (odinofagia).
La odinofagia es frecuente en los procesos supraglóticos, con especial intensidad en los
flemones, tuberculosis y neoplasias; la ingestión de alimentos, en especial de los líquidos, e
incluso el tragar saliva, resulta muy difícil.

PARESTESIAS
Son muy frecuentes las sensaciones de constricción, escozor o cuerpo extraño, que obligan a
un carraspeo e incluso son capaces de producir tos refleja por la acción irritativa producida
sobre la mucosa.
Estas molestias se pueden dar de una forma frecuente en la localización supraglótica de los
procesos patológicos que afectan a la laringe, pero son de gran interés en esta región ya que
este síntoma puede preceder en mucho a la aparición de la disfagia y, aún más, a la afonía.

DOLOR
La fonación y la tos pueden resultar dolorosas cuando los procesos ulcerosos presentados en
las inflamaciones específicas o neoplásicas afectan a las cuerdas vocales.
TOS
Puede presentarse en forma de accesos o de carraspeo. Es molesta y suele acompañarse de
sensación de cuerpo extraño. Frecuentemente, es el primer signo de lesión y el que lleva al
paciente a la consulta del médico.

HEMORRAGIAS
Son poco frecuentes. En realidad, acostumbran a ser de poca intensidad y corresponden, en
general, a la ulceración de procesos neoplásicos. Raramente, se han descrito casos de
hemorragias laringeas tributarias de enfermedades hemorragicas, con localizaciones
laríngeas o consecutivas a un esfuerzo funcional.

INSPECCIÓN Y PALPACIÓN
La inspección externa es de gran valor ayudada por la palpación, porque permite observar la
movilidad o fijación de la laringe, movilidad que va acompañada de una crepitación
característica y cuya desaparición indica la fijación de ésta, representativa de una
exteriorización inflamatoria o neoplásica; en este supuesto, es casi constante la presencia de
adenopatías duras, ya sean retroauriculares, subangulomandibulares, supraclaviculares o en
las cadenas yugular y espinal.
La movilidad se comprueba mediante la observación de la laringe durante la respiración
(descenso respiratorio y ascenso espiratorio casi imperceptibles, más patentes en la disnea
laríngea aguda), la fonación y deglución.
El dolorimiento a la palpación, unido a una tumefacción, es indicativo de «condritis
o pericondritis.

LARINGOSCOPIA
La inspección endolaríngea se verifica mediante laringoscopia.

Laringoscopia indirecta
Se verifica dirigiendo el haz luminoso reflejado en el espejo del examinador hacia el
laringoscopio (espejillo laringeo descubierto y empleado por primera vez por el maestro de
canto español Manuel García) que, apoyándose en el velo del paladar, refleja la imagen de la
laringe. Para conseguir esta imagen, es necesario que el paciente saque la lengua. Ésta es
mantenida en posición por la otra mano del médico, que la coge entre los dedos medio y
pulgar, mientras el índice mantiene separado el labio superior. Simultáneamente, se invita al
paciente a que practique la respiración oral. El espejillo es calentado (o protegido con
sustancias antivaho) para que no se empañe y se coloca en la posición antes citada. Como sea
que forman un ángulo de 45° con el plano horizontal, resulta que todo lo que es anterior en
la laringe, queda superior en la imagen y lo que es posterior queda inferior.
Laringoscopia directa
Precisa una buena anestesia de la mucosa faríngea, base de la lengua y laringe o anestesia
general con o sin intubación, según cada caso. Se verifica mediante espátulas, laringoscopios
o el mismo esofagoscopio; los laringoscopios pueden ser de iluminación proximal o distal.
Se efectúa colocando al sujeto en decúbito supino con la cabeza en extensión, algo colgante.
Un ayudante fija los hombros del paciente para evitar el ascenso de la parte anterior del
cuello. Se introduce el tubo en la boca del paciente entre los dedos índice y medio de la otra
mano del examinador, mientras los demás dedos tiran de la arcada dentaria superior para
abrir más la boca y vencer la dificultad ofrecida por los dientes.

EXAMEN RADIOLÓGICO
Comprende la radiografía simple, la radiografía con medios de contraste (faringografía,
laringografía), y la tomografía axial computarizada.

RADIOGRAFÍA SIMPLE
Es interesante, especialmente la de perfil, ya que en la posición anteroposterior existe la
superposición de la columna vertebral, que le resta todo interés clínico.
Courtat, en 1923, inició la toma de radiografías laterales del cuello para definir y vigilar la
evolución de los tumores laríngeos. La densidad y espesor desigual de las estructuras situadas
por delante del raquis cervical, con la repleción aérea de las vías respiratorias superiores,
permite reconocer formaciones anatómicas y detalles funcionales.
El complejo laringotraqueal adopta una disposición tubular quebrada por diversas
formaciones propias de su anatomía. Su cara anterior es la más rica en detalles.

CINEVIDEORRADIOLOGÍA
Ofrece un vasto campo a la investigación radiológica laríngea permitiendo una delimitación
topográfica lo más exacta posible de los elementos afectados.

TOMOGRAFÍA DE ALTA RESOLUCIÓN


Es el método de elección para el estudio de la laringe e hipofaringe. Es el único método de
exploración radiológica que obtiene planos.

VIDEOESTROBOSCOPIA
Permite realizar el estudio del momento ondulativo de las cuerdas vocales y obtener
diagnósticos tan precisos como la presencia de pequeños quistes intracordales así como
alteraciones patológicas debidas a un hábito fonatorio deficiente.
EXÁMENES DE LABORATORIO: Los exámenes hemáticos, los estudios bacteriológicos
de los frotis obtenidos, las tomas biópsicas y la citología exfoliativa tendrán en la laringe
idéntico valor al descrito al tratar de la exploración faríngea.

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