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Asertividad

una guia sobre el tema de la comunicacion de forma asertiva

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Instituto Psiquiátrico Díaz

Especialidad: Trastorno limítrofe de la personalidad


Los Teques 11 de Noviembre del 2022
Autor Roy Dominguez
22.784.742

Asertividad
Introducción
El ser asertivo permite a defender los legítimos derechos de cada uno sin agredir ni ser
agredido. podemos afirmar que ser una persona asertiva aporta en las relaciones
interpersonales una mayor relajación. La palabra asertivo, proviene del latín assertus y
quiere decir "afirmación de la certeza de una cosa", de ahí podemos ver que está
relacionada con la firmeza y la certeza o veracidad, y así podemos deducir que una
persona asertiva es aquella que afirma con certeza.
¿QUÉ ES SER ASERTIVOS? ¿QUÉ ES EL ASERTIVIDAD?
El asertividad se define como la habilidad que permite a las personas expresar de la
manera adecuada, sin hostilidad ni agresividad, sus emociones frente a otra persona. Las
personas que poseen esta cualidad expresan de manera directa y adecuada sus opiniones
y sentimientos, tanto positivos como negativos. Es decir, nos referimos a una forma para
interactuar efectivamente en cualquier situación que permite a la persona ser directa,
honesta y expresiva. “El principio de la asertividad es el respeto profundo del yo, sólo al sentar tal
respeto, podemos respetar a los demás” La falta de asertividad se da en las personas que tienen
problemas a la hora de relacionarse. Debemos diferenciar entre conducta: asertiva o
socialmente hábil, pasiva y agresiva.
¿Qué son los estilos comunicacionales? ¿Qué estilos comunicacionales existen?
Los estilos comunicacionales son aquellas maneras o formas que usamos para
relacionarnos con otras personas. Cada persona suele utilizar un estilo en concreto,
aunque todos alguna vez hemos utilizados los tres que explicaremos a continuación.
Debemos destacar que existen tres y consisten en lo siguiente: Pasivo anteponen los
deseos y los derechos de los demás a los suyos propios. Agresivos son aquellos que
anteponen sus deseos y derechos por encima de los de los demás. Además, suelen usar un
lenguaje brusco o agresivo o incluso pueden llegar a insultar o menospreciar a otras
personas.
Asertivo
Se trata del estilo que está en medio de los otros dos. En este, las personas buscan
satisfacer sus deseos y derechos, pero sin poner en peligro o pisar a los de los demás.
 Conducta asertiva o socialmente hábil: Implica firmeza para utilizar los derechos,
expresar los pensamientos, sentimientos y creencias de un modo directo, honesto
y apropiado sin violar los derechos de los demás. Es la expresión directa de los
propios sentimientos, deseos, derechos legítimos y opiniones sin amenazar o
castigar a los demás y sin violar los derechos de esas personas. La aserción implica
respeto hacia uno mismo al expresar necesidades propias y defender los propios
derechos y respeto hacia los derechos y necesidades de las otras personas. La
conducta asertiva no tiene siempre como resultado la ausencia de conflicto entre
las dos partes, pero su objetivo es la potenciación de las consecuencias favorables.
Principios y derechos básicos de la asertividad
La asertividad se construye en todo un modelo que sigue principios generales, de dentro
hacia fuera, de construir fortalezas en nuestra persona, para después poder exteriorizar
un desempeño que sirva a los demás; es así como se parte del "respetarte a ti mismo"
para "respetar a los demás", le continúan a estos principios asertivos ciertas habilidades
instrumentales que favorecen la comunicación real.
El modelo completo en cuanto a los principios generales sigue la siguiente lógica:
Respeto por uno mismo.+Respetar a los demás.+Ser directo.+Ser honesto.+Ser apropiado.
Control emocional. +Saber decir. +Saber escuchar. +Ser positivo. +Lenguaje no verbal.
Los derechos asertivos son puntos a sostener y a hacer valer ante nosotros mismos y ante los
demás. Quien más lesiona nuestros propios derechos asertivos es nuestro yo, cuando no
nos respetamos y por nuestro derecho hacemos valer los de los demás.
derechos asertivos: Considerar las propias necesidades. +Cambiar de opinión. +Expresar tu ideas y
sentimientos. +Decir no ante una petición sin sentirse culpable. +Ser tratado con respeto y
dignidad. +Cometer errores. +Pedir y dar cuando así lo decidas. +Hacer menos de lo que
como humano puedes hacer. +Establecer tus prioridades y tus propias decisiones.
+Sentirse bien. +Tener éxito. +La privacidad. +La reciprocidad. +No usar tus derechos.
+Exigir la calidad pactada. +Ser feliz.

Técnicas asertivas: Lo normal es encontrarnos con diversas dificultades a veces difíciles de


superar. La mayoría de ellas son que la otra persona ignore el mensaje y continúe con su
conducta, o bien intente criticarla o descalificarla de distintas maneras. Para estas
eventualidades se deberá estar preparado con una serie de técnicas asertivas adicionales.
Disco rayado: Técnica que consiste en la repetición serena de palabras que expresan
nuestros deseos una y otra vez, ante la inexistencia de otros por acceder a los suyos. Evita
tener que poner excusas falsas y nos ayuda a persistir en nuestros objetivos.
Banco de Niebla: Técnica que nos ayuda a aprender a responder a las críticas
manipulativas de otras personas reconociendo su posibilidad o su parte de verdad.
Aceptación negativa: Esta técnica nos enseña a aceptar nuestros errores y faltas, (sin
tener que excusarnos por ellos) mediante el reconocimiento decidido y comprensivo de
las críticas que nos formulan a propósito de nuestras características negativas, reales o
supuestas. Aceptación positiva: Consiste en la aceptación de la alabanza que nos den
(elogios, felicitaciones, etc.), pero sin desviarnos del tema central. Interrogación: Uno
mismo se pregunta lo que le preocupa buscando sus propias respuestas. Compromiso:
Puede ser muy asertivo y muy práctico siempre que no esté en juego el respeto que nos
debemos a nosotros mismos, ofrecer a la otra parte algún compromiso. Información
gratuita: Consiste en escuchar activamente la información que nos dan los demás sin
habérselas pedido nosotros y de allí partir para solicitar más datos y seguir la
conversación.
Claves para desarrollar la comunicación asertiva: »Ser claro: Evite ambigüedades.
»Ser conciso: No decore la información, no le dé vueltas al asunto. »Ser concreto: Evite
abstracciones. »Ser correcto: Incluya todo lo que se tiene que decir, aunque haya cosas
que duelan. No pinte verdades a medias o diga mentiras blancas. »Ser coherente: Los
mensajes se pierden en el desorden, siempre hay que ofrecer un mensaje según un orden
determinado. »Ser completo: No prescinda de algo principal. No se trata de mentir, pero
entienda que la omisión de un detalle pueda evitar una mejor comprensión de las
circunstancias. » Ser cortés: Evite la agresividad. El tono de voz es fundamental, al final es
así es como se gana la receptividad del público.
Características de la comunicación asertiva
1. Cuando miramos a nuestro interlocutor estamos mostrando interés y, esta actitud
aumenta sustancialmente la confianza y cercanía.
2. Tener una postura corporal abierta, ya que nuestra comunicación no verbal demuestra
interés y sinceridad.
3. Observar nuestros gestos y aprender a controlarlos, ya que los gestos adecuados nos
ayudan a dar énfasis a los mensajes que deseamos reforzar.
4. Fijarnos en nuestros niveles de voz, ya que al modularla de una manera adecuada
somos más convincentes.
5. Analizar cuánto tiempo escuchamos y cuánto tiempo somos escuchados para aumentar
la receptividad y el impacto.
6. Identificar cuánto, cómo, cuándo y dónde intervenimos, además observar la calidad de
nuestras intervenciones en las conversaciones.

Comunicación asertiva en la conducta no verbal


En este estilo, la conducta no verbal que adoptemos va a influir mucho en la forma en la
que el cliente va a recibir la información.
Para ello, es muy importante mantener el contacto visual directo con el cliente, tener una
postura erguida y no mostrarnos tensos.
Mostrar seguridad con nuestro cuerpo a la vez que damos el mensaje y no parecer
agresivos facilitará que consigamos que el cliente nos dé toda su atención y acepte la
información.
Comunicación asertiva en la conducta verbal
Para que nuestra comunicación verbal sea coherente con nuestra comunicación no verbal
es importante analizar las siguientes recomendaciones:
1. Cuando estemos en una conversación evitar cruzar los brazos, procurar estar en una
posición de apertura.
2. No interpretar los gestos o movimientos de nuestro interlocutor, es preferible que
indaguemos antes de suponer.
3. Observar nuestro tono de voz; si este es coherente con el mensaje.
4. Mantener el contacto visual de una manera muy sutil, mientras escuchamos y mientras
hablamos, esto denota interés y fortalece las relaciones, ya que demuestra empatía.
Comunicación asertiva en la conducta paraverbal
Entre las características de las conductas paraverbales recomendables que se deben usar
en nuestro mensaje son; un tono de voz calmada y constante, respetar los silencios y
tener un ritmo constante durante todo el proceso.
Una de las cosas que puede señalar falta de seguridad e incluso nerviosismo es no
respetar los silencios que durante la comunicación deben aparecer. No dejar de hablar,
mostrarnos incómodos si hay un silencio, y ejecutar con rapidez, hará que el cliente pueda
dudar de la realidad que le intentamos mostrar.
Comportamiento asertivo o comportamiento Pasivo-Agresivo
Ahora piensa en el comportamiento pasivo-agresivo. Si te comunicas de manera pasivo-
agresiva, podrías decir que sí cuando quieras decir que no. Podrías ser sarcástico o
quejarte de los demás a sus espaldas. En lugar de confrontar un tema directamente,
podrías mostrar tu ira y tus sentimientos a través de tus acciones o una actitud negativa.
Puede que hayas desarrollado un estilo pasivo-agresivo porque te sientes incómodo
siendo directo con tus necesidades y sentimientos.
¿Cuáles son los inconvenientes de un estilo de comunicación pasivo-agresivo?
Con el tiempo, el comportamiento pasivo-agresivo daña las relaciones y menoscaba el
respeto mutuo. Esto hará que te sea difícil lograr tus objetivos y satisfacer tus
necesidades.
Los beneficios de ser asertivo
»Ganar confianza en uno mismo y autoestima» Adquirir un sentido de empoderamiento
»Comprender y reconocer tus sentimientos »Obtener el respeto de los demás »Mejorar la
comunicación »Crear situaciones en las que todos salgan ganando »Mejorar tus
habilidades para tomar decisiones »Desarrollar relaciones sinceras »Obtener más
satisfacción laboral

Conclusión
El asertividad desde cualquiera de los puntos de comunicación, es la capacidad
principal de la empatía bidireccional, como también el gestionar nuestras emociones para
llegar a generar una declaración efectiva y poder lograr un equilibrio entre nuestros
deseos y los derechos, deberes, responsabilidades, es una técnica de poner límites sanos
entre nosotros, nuestro entorno y nuestras relaciones interpersonales. Puesto que para
ser asertivos debemos de principalmente respetarnos, velar por nosotros mismos y
nuestra integridad, sin transgredir las fronteras de los demás bien sean físicas, o mentales,
es una conducta, la cual nos permite tener la capacidad de cumplir tanto con la confianza
propia como las necesidades propias y ajenas, sin generar un caos o desequilibro.
Podemos pues así inferir que la asertividad es generar un punto de equilibro, es la
conciliación de una demanda, buscando el generar una relación ganar ganar entre los
participantes de cierto echo, evento o situación, como así mismo la comunicación efectiva
de una necesidad. O La respuesta ante un escenario, adversidad o vicisitud que se nos
presente. Así pues la asertividad es una habilidad la cual nos permite mejorar nuestras
relaciones personales.

a reestructuración cognitiva es uno de esos conceptos que, a través de la práctica


de la psicoterapia, han pasado a formar parte de los grandes pilares de la corriente
cognitivista, el paradigma dominante en la psicología actual. Desde que el psicólogo Albert
Ellis estableciese sus fundamentos a mediados del siglo XX, este recurso ha pasado a ser
uno de los grandes pilares de la intervención psicológica basada en el paradigma
cognitivista, el dominante hoy en día.

En este artículo veremos qué es exactamente la reestructuración cognitiva y de


qué manera ayuda a mapear la lógica que tiene que seguir la psicoterapia. Pero, para
responder a esta pregunta primero debemos comprender lo que son los esquemas
cognitivos.

Artículo relacionado: "Las 10 técnicas cognitivo-conductuales más utilizadas"


El concepto de esquema cognitivo
A la hora de comprender la complejidad de la mente humana, la mayoría de los
psicólogos utilizan un concepto conocido como esquema cognitivo. Un esquema cognitivo
es un conjunto de creencias, conceptos e “imágenes mentales” que, mediante su manera
de relacionarse entre sí, crean un sistema que da forma a nuestra manera de interpretar
la realidad y nos vuelve más propensos a actuar de un modo que de otro.

Así, los esquemas cognitivos en los que se basa la idea de la reestructuración


cognitiva son, básicamente, la estructura de nuestra mentalidad, la manera en la que
hemos aprendido a dar forma a lo que pensamos y decimos, y a aquello que nos lleva a
comportarnos tal y como lo solemos hacer normalmente por propia voluntad.

Hay que tener en cuenta, sin embargo, que un esquema cognitivo es una
representación útil acerca de lo que realmente ocurre en nuestros cerebros. Como
representación que es, no plasma de manera exacta el funcionamiento del pensamiento
humano, sino que lo simplifica para que nos sea posible realizar hipótesis y predicciones
acerca de cómo actuamos y cómo interpretamos las cosas.

En realidad, en los procesos mentales el contenido de nuestros pensamientos no


es algo separado de los “circuitos” neuronales por los que estos pasan, lo cual significa
que el concepto de esquema cognitivo no capta perfectamente el carácter dinámico y
cambiante de nuestro cerebro.

Artículo relacionado: "Los esquemas cognitivos: ¿cómo se organiza nuestro


pensamiento?"
Reestructuración cognitiva: una definición
Tal y como hemos visto, los procesos mentales, si bien tienen una cierta estabilidad
(de no ser así no podríamos hablar de personalidad ni de esquemas cognitivos), también
es muy cambiante y maleable. La reestructuración cognitiva se aprovecha de esta
dualidad para ofrecer una estrategia de intervención psicológica útil para las terapias
cognitivo-conductuales.

En concreto, lo que se plantea es que, a través de la reestructuración cognitiva,


seamos capaces de modificar nuestra manera de pensar y de interpretar las cosas a favor
del objetivo que se establece en la terapia. Muchas veces, buena parte de los problemas
que tienen los pacientes en las consultas de psicoterapia tienen que ver con la
imposibilidad de buscar explicaciones alternativas sobre lo que ocurre, a la vez que las
ideas desde las que se parte llevan a un callejón sin salida causante de ansiedad, tristeza,
etc.

Así pues, la reestructuración cognitiva puede ser definida como una estrategia
utilizada para mejorar las posibilidades de que los pacientes de psicoterapia modifiquen
sus esquemas cognitivos del modo más adaptativo posible. Es decir, que nos ayuda a que
no seamos simples receptores de las influencias del entorno, sino que seamos capaces de
moldear nuestra mentalidad y nuestros hábitos de un modo que nos haga felices y nos
permita vivir mejor.

Quizás te interese: "Terapia Cognitivo Conductual: ¿qué es y en qué principios se


basa?"
La flexibilidad mental no es algo nuevo
Puede que para algunas personas la idea de cambiar los aspectos estructurales de
nuestra manera de pensar por el bien de nuestra felicidad suene demasiado bien para ser
cierto. La creencia de que pasada la infancia y la adolescencia los individuos no cambian se
ha extendido mucho. Sin embargo, aunque no nos demos cuenta, hay muchas situaciones
que nos demuestran lo contrario.

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Incluso fuera del marco de la psicoterapia y de la reestructuración cognitiva, hay


contextos en los que somos capaces de actuar de un modo que no nos define. De hecho,
aunque no lo parezca, nuestra mentalidad está cambiando constantemente: el simple
hecho de estar en ciertos contextos y no en otros puede hacer que pasemos a tener
opiniones y creencias muy diferentes a las que nos definirían normalmente, en cuestión
de minutos.

Por ejemplo, la presión social puede llevarnos a realizar actos que nunca
habríamos dicho que seríamos capaces de llevar a cabo, tal y como demuestran las
diferentes repeticiones del experimento de Milgram. Del mismo modo, la existencia de las
sectas basadas en el integrismo nos muestra que todo tipo de personas son capaces de
dejar de lado a su familia para dedicar todos sus esfuerzos a hacer que su comunidad
religiosa prospere.
En estos casos no solo cambian las acciones de las personas: también sus
pensamientos, que pasan a ser relativamente coherentes con lo que se hace, por lo menos
durante un tiempo.

En definitiva, aunque a veces tengamos la sensación de que dentro de la cabeza de


las personas hay una manera de pensar totalmente estable y que nos muestra la esencia
de ese individuo en concreto, esto es una ilusión. Lo que ocurre es que normalmente las
personas procuran no exponerse a situaciones que les lleven a enfrentarse a sus creencias
fundamentales, con lo cual estos cambios en los esquemas cognitivos suelen ser lentos y
pasar desapercibidos.

Artículo relacionado: "Tipos de terapias psicológicas"


La parte difícil de las sesiones de psicoterapia
Tal y como hemos visto, en situaciones especiales nuestros actos pueden no
corresponderse con el tipo de ideas y creencias que diríamos que nos definen. El reto está,
eso sí, en hacer que estos cambios sean relativamente estables y permanentes en vez de
aparecer solo cuando estemos en ese tipo determinado de situación, y en hacer que
apunten hacia los objetivos perseguidos con la terapia, y no en cualquiera de las otras.

La reestructuración cognitiva es justamente eso, un esfuerzo por hacer que


nuestros procesos mentales tomen unos cauces diferentes a los habituales, y todo ello de
forma dirigida, sin dejar que sea el azar el que determina qué tipo de cambios van a tener
lugar en las actitudes y creencias de las personas.

Por otro lado, también hay que tener claro que la reestructuración cognitiva tiene
que estar enmarcada en un programa en el que se busque cambiar no solo las creencias,
la “teoría” de lo que una persona cree. Hay que modificar también la práctica, la que la
persona hace en su día a día. De hecho, si algo nos muestra la realidad, tal y como hemos
visto, es que las ideas y las creencias no nacen espontáneamente en nuestra cabeza, sino
que forman parte de nuestra dinámica de interacciones con el entorno, las situaciones por
las que pasamos. Nuestras acciones modifican a nuestro entorno tanto como nuestro
entorno modifican a los procesos mentales que las guían.

Las 6 técnicas de la reestructuración cognitiva


Las principales técnicas de la reestructuración cognitiva
Cada uno de nosotros comprende el mundo a través de
representaciones mentales e imágenes subjetivas, es decir,
percibimos el mundo en base a nuestras creencias y expectativas.
Lo que nos pasa, por aparentemente muy neutral que sea, siempre
le aportamos algún tipo de significado subjetivo. Esto hace que
nuestra vida, nuestros sentimientos y nuestro bienestar dependa,
en gran medida, de nuestras cogniciones.

La reestructuración cognitiva es una metodología utilizada


para identificar y corregir patrones disfuncionales de pensamiento.
Su principal finalidad es cambiar la forma en cómo se interpretan
las experiencias, modificando pensamientos irracionales que nos
provocan malestar, y sustituirlos por otros que mejorarán el estado
anímico del paciente.

Las personas con patrones de pensamiento disfuncionales


tienen valoraciones subjetivas que les provocan malestar,
especialmente si disminuyen su grado de autoestima y autoeficacia.
Por ejemplo, una persona que ha suspendido un examen y presenta
este tipo de pensamientos puede creer que no vale para los
estudios en vez de comprender que necesitaba estudiar más.

En la reestructuración cognitiva se trabaja sobre estos


patrones disfuncionales de pensamiento, haciendo que la persona
se cuestione su sistema pesimista de creencias y tenga una mejor
forma de relacionarse con el mundo. Se trata de cambiar su
pensamiento y conducta para que pueda disfrutar de la vida, o al
menos reducir la sintomatología vinculada a su baja autoestima.
1. Flecha descendente
En la técnica de la flecha descendente se pretende identificar
la creencia básica que está por debajo del pensamiento
disfuncional. Para ello, el terapeuta empieza a formular una serie
de preguntas con la intención de ir expandiendo el conocimiento
que se tiene sobre el origen y mantenimiento del pensamiento
disfuncional y cómo incide sobre la problemática psicológica que ha
llevado al paciente a consulta.

Entre las preguntas que hace el terapeuta al paciente


podemos encontrar las siguientes:

¿Qué significaría para usted si ese pensamiento fuera verdad?


¿Qué hay de malo si fuera ese pensamiento verdadero?
¿Qué podría pasar de malo?
Se va constantemente haciéndole preguntas al paciente para
que dé todas las respuestas que crea conveniente, hasta que llega
el momento en el que es incapaz de responder más.

La técnica de la flecha descendente es una de las más básicas


en el tratamiento de la mayoría de los trastornos psicológicos y
permite la modificación de los esquemas de pensamiento del
paciente. Al ver que no tiene más respuestas para aquello que
teme, se plantea la veracidad de sus excusas y miedos.
Es por medio de esta técnica que se logra parte del objetivo
principal de la reestructuración cognitiva, que es hacer que el
paciente se desprenda de creencias irracionales y limitantes, para
adoptar otras más funcionales. Se modifican creencias, actitudes y
puntos de vista con la intención de que la persona pase a
interpretar las experiencias de forma distinta, y se plantee objetivos
y expectativas más realistas y adecuadas.

2. Diálogo socrático
Sócrates (470-399 a. C.) fue un filósofo griego en cuya filosofía
había, como noción más importante, el cuestionarse todo para
explorar ideas más complejas. Esta misma forma de pensar ha
llegado hasta la psicología actual, y es conocido como diálogo
socrático. Por medio de esta técnica se cuestiona el sistema de
creencias del paciente, aunque primero se debe detectar la
distorsión cognitiva que manifiesta.

Las preguntas que se plantean por medio del diálogo socrático


se parecen, en cierta manera, a las de la flecha descendente. No
obstante, aquí se cuestiona directamente lo realista de sus
patrones de pensamiento o preocupación. Entre algunas de las
preguntas que podemos encontrar tenemos:

¿Es realista mi forma de pensar?


¿Mis pensamientos se basan en hechos o en sentimientos?
¿Qué evidencias tengo que apoyen esta idea?
3. Intención paradójica
La intención paradójica es una técnica cognitivo-conductual
en la que se le plantea al paciente hacer justo lo contrario a lo que
jamás hubiera pensado que haría. Consiste en darle una serie de
directrices e indicaciones que, lejos de parecer que vayan a
solucionar su problema, lo que parece que va a conseguirse es
potenciar su problema.

Por ejemplo, uno de los problemas en los que más se usa la


intención paradójica es con el insomnio. El paciente seguramente
haya intentado hacer de todo para conciliar el sueño, como
meditar, irse a dormir antes, evitar la cafeína entre otros.

Al acudir a terapia espera que el terapeuta le dé esas mismas


indicaciones o inicie una terapia con metodología muy obvia para
solucionar sus problemas de sueño. Sin embargo, con la intención
paradójica no sólo el terapeuta no le dará indicaciones para
conseguir dormir, sino que le dirá que no duerma, que haga todo lo
posible para evitar conciliar el sueño.

Esto, de primeras, chocará al paciente, dado que es una


alternativa claramente poco instintiva. El paciente llevaba tiempo
esforzándose para conseguir dormir y, ahora, le dicen que haga lo
contrario. Esto es beneficioso, dado que el paciente pasará de estar
esforzándose cada día para intentar dormir, presentando ansiedad
anticipatoria ante el miedo de no lograrlo, a una situación que sí
puede controlar, que es el no quedarse dormido.
Como la perspectiva es justo la contraria, se rompe el ciclo de
intentar dormir y no conseguirlo, pasando a uno en el que la causa
externa que le impedía dormir, antes desconocida, es ahora la
exigencia de su terapeuta. Básicamente, el paciente puede
controlar no dormir, y en eso que intenta no dormir, de forma
inconsciente, acabará durmiéndose.

Sea el problema psicológico para el que se use esta técnica, lo


cierto es que implica un cambio en la forma de pensar. Se pasa de
intentar todas y cada una de las opciones dirigidas a solucionar el
problema de forma obvia a una que no es tan instintiva, viendo que
incluso lo que parece potenciar su problema sirve para
solucionarlo.

Quizás te interese: "Intención paradójica: qué es y cómo se


usa esta técnica en psicoterapia"
4. Juego de roles
En la terapia cognitiva se trabaja sobre emociones, conductas
y creencias que no son funcionales para el paciente. Se intenta
cambiar la forma de pensar con la intención de incorporar cambios
positivos en el pensamiento y la conducta del [Link] de las
formas de conseguir todo esto es por medio del “role-playing” o
juego de roles.

Mediante la escenificación e interpretación de roles se


pueden producir cambios significativos en la mente del paciente,
además de incrementar el control emocional y la empatía. Un
ejemplo del uso del role playing es la escenificación de una
entrevista a la que se enfrentará el paciente en un futuro, y que le
está causando mucha ansiedad porque se plantea preguntas como:

¿Me voy a poner nervioso?


¿No voy a saber lo que decir?
¿Qué pasa si me equivoco contestando las preguntas del
entrevistador?
Al simular una entrevista en consulta el paciente tiene la
oportunidad de practicar. Además, conseguirá ver si todos los
miedos que cree que pueden aparecer estando en una entrevista
real se dan, aunque sea en una situación controlada. Emular este
escenario puede ser de gran ayuda, dado que le permite trabajar
sobre sus emociones y pensamientos, descubriendo que no es para
tanto.

Puede ver si efectivamente se está poniendo nervioso o si


tiene algún problema para formular las preguntas y las respuestas
durante la entrevista. También se puede ver cómo se da su
respuesta fisiológica o si se cumplen algunos de los miedos que le
había comentado al terapeuta. A su vez puede descubrir aquello
que hace mal y ver cómo trabajar sobre ello, con la ayuda
profesional del terapeuta.

Quizás te interese: "Terapia Cognitivo Conductual: ¿qué es y


en qué principios se basa?"
5. ¿Qué pasaría si…?
Generalmente, las distorsiones cognitivas del paciente no son
más que una visión exagerada de la realidad, una forma temerosa
de interpretarla. La técnica del ¿Qué pasaría si…? es muy útil, dado
que consiste en plantearle al paciente esa misma pregunta, o
preguntarle qué cree que es lo peor que podría pasar en una
determinada situación.

La idea es que, incluso en el peor de los escenarios, hay cosas


que son asumibles y que lo más seguro es que no sean cosas de
vida o muerte.

6. Enjuiciar los pensamientos


Esta técnica consiste en hacer que el paciente actúe como un
abogado defensor, fiscal y juez al mismo tiempo, defendiendo,
atacando y juzgando sus propias distorsiones. Primero hará de
abogado defensor tratando de aportar pruebas objetivas de su
pensamiento, nunca opiniones o interpretaciones. Luego hará de
fiscal, atacándolas también con evidencias. Finalmente hará de
juez, y valorará si ha llegado el momento de deshacerse de esa
forma de pensar.

Es muy útil esta técnica porque se somete al paciente por un


riguroso proceso de crítica de su forma de pensar, pero desde
diferentes visiones. Tiene que dar pruebas convincentes de por qué
tiene esta forma de pensar, a la vez que tiene que refutarlas.
Básicamente es comparable a la típica situación de “pros vs.
contras”, solo que desde una visión terapéutica y abordándolo de la
forma más objetiva posible.
La terapia cognitivo-conductual se ha mostrado eficaz a la
hora de abordar múltiples alteraciones y trastornos psicológicos.

Uno de los métodos más utilizados en este tipo de


tratamientos es el de la reestructuración cognitiva, cuyo objetivo es
modificar los pensamientos negativos y las creencias disfuncionales
que nos generan malestar y alteraciones emocionales.

En este artículo te explicamos en qué consiste la técnica de


reestructuración cognitiva y cuáles son los principales métodos
utilizados y sus diferencias.

Recomendado: "Reestructuración cognitiva: ¿cómo es esta


estrategia terapéutica?"
Reestructuración cognitiva: definición y bases teóricas
La reestructuración cognitiva es una técnica psicológica
utilizada en terapia cognitivo-conductual que sirve para identificar y
corregir los pensamientos disfuncionales o negativos. Esta
herramienta permite a psicólogo y paciente trabajar juntos en la
búsqueda de alternativas y en la reestructuración de determinadas
ideas y creencias nucleares que generan un malestar sutil difícil de
detectar por uno mismo.

Esta técnica cognitiva gestiona los pensamientos como


hipótesis que hay que comprobar o refutar a través del diálogo
socrático (método dialéctico que busca la demostración de
hipótesis mediante la indagación y la búsqueda de nuevas ideas y
conceptos), la formulación de preguntas y la realización de
experimentos conductuales (como hacer preguntas a otras
personas, atreverse a actuar de determinada manera, observar el
comportamiento de alguien, etc.) para poner a pruebas las
creencias disfuncionales.

La reestructuración cognitiva se sustenta en los siguientes


fundamentos teóricos:

El modo en que las personas estructuran sus creencias e ideas


ejerce una influencia en cómo perciben el mundo y a sí mismos, en
cómo se sienten (incluidas las reacciones fisiológicas) y cómo
actúan.

Las cogniciones de las personas pueden detectarse a través de


métodos y herramientas psicológicas como la entrevista, los
cuestionarios, el método socrático o los autorregistros.

Las cogniciones pueden modificarse para conseguir un cambio


terapéutico (modificación del comportamiento del paciente).

Métodos de reestructuración cognitiva


La reestructuración cognitiva, como técnica cognitiva que es,
asume implícitamente los postulados de la psicología cognitiva que
afirman que las personas reaccionamos a los acontecimientos en
función del significado que les asignamos; es decir, lo importante
no es tanto lo que pasa, sino lo que nos decimos a nosotros mismos
que pasa (o cómo evaluamos lo que nos ocurre).

Los distintos métodos de reestructuración cognitiva que se


han ido implementando a lo largo de los años asumen que las
creencias disfuncionales pueden causar alteraciones afectivas y
conductuales, de ahí que el principal objetivo de todos ellos sea
modificar dichas creencias por cogniciones más coherentes y
funcionales, ya sea abordando la conducta verbal interna (lo que
creemos del mundo y de nosotros mismos) o las creencias
nucleares que definen nuestra personalidad (como creer que
merecemos que todos nos quieran).

A continuación, veremos dos de los principales métodos de


reestructuración cognitiva más utilizados en terapia cognitivo-
conductual.

1. Terapia racional emotiva conductual de Ellis


Albert Ellis
La terapia racional emotiva conductual, desarrollada por el
psicólogo estadounidense Albert Ellis (1913-2007), es un método de
psicoterapia breve que se basa en la premisa de que la mayoría de
los problemas y desórdenes afectivos (y las conductas asociadas)
tienen su origen en interpretaciones erróneas e irracionales que
hacemos de lo que nos sucede.
Esta terapia se basa en el modelo cognitivo ABC, donde A
representa el acontecimiento o suceso que nos está generando
problemas; B, las creencias o la interpretación que hacemos de
dicho acontecimiento; y C, las consecuencias afectivas y
conductuales (incluyendo las reacciones fisiológicas) que todo ello
nos provoca.

Según Ellis, padecemos problemas afectivos porque tendemos


a generar ideas irracionales sobre determinados acontecimientos.
Por ejemplo, creer que necesitamos depender de otras personas,
que es mejor evitar ciertas responsabilidades o que ciertos
acontecimientos son catastróficos, son solo algunas de ellas.

Catastrofizar (creer que algo malo que nos ocurre es horrible y


no podremos soportarlo nunca), pensar en términos absolutos (con
pensamientos como “debo aprobar todas las asignaturas”) y
sobregeneralizar (si monto en bicicleta y me caigo, pensar que
siempre que monte me caeré), son tres de los principales males
cognitivos que Ellis destaca en su teoría.

En el enfoque de Ellis se trata, básicamente, de confrontar


esas creencias irracionales con pensamientos más positivos y
realistas. Primero, identificando los pensamientos que generan
malestar y se basan en creencias disfuncionales; segundo,
empleando un método socrático impetuoso y que sirva de
contraargumentación; y tercero, mediante técnicas de modelado
(aprendizaje por imitación) y tareas para casa, los pacientes
aprenden a modificar sus creencias con la base de lo que han
aprendido en la terapia.

2. Terapia cognitiva de Beck


Aaron Beck
Otro método de reestructuración cognitiva es el incluido en la
terapia cognitiva desarrollada por el psiquiatra estadounidense
Aaron Beck, que fue originalmente pensada para tratar trastornos
depresivos, aunque en la actualidad también se usa para tratar una
amplia variedad de trastornos psicológicos, como la ansiedad, los
trastornos obsesivos, las fobias o los trastornos psicosomáticos
Para aplicar la técnica de reestructuración cognitiva de Beck
es necesario, en primer lugar, identificar los pensamientos
disfuncionales que están generando alteraciones emocionales a
través de ejercicios mentales y preguntas desde el método
socrático; en segundo lugar, después de haber identificado las
creencias disfuncionales, tratar de contrarrestarlas con métodos
como la puesta a prueba de las hipótesis (con experimentos
conductuales reales) o la escenificación y la interpretación de roles
o “role-playing” (jugar a ser otra persona).

Por último, en la terapia de Beck las tareas para casa son una
parte fundamental para que los pacientes puedan practicar lo
aprendido en la terapia.

En relación con las bases teóricas en las que se sustenta este


método de reestructuración cognitiva, Beck afirma lo siguiente: las
personas que padecen alteraciones afectivas y conductuales lo
hacen debido a un exceso de pensamientos y creencias negativas y
disfuncionales, algo similar a lo que proponía Ellis.

Estos son algunos de los ejemplos de las creencias


disfuncionales que se suelen abordar en la terapia cognitiva de
Beck:

Pensamiento dicotómico: creer algo en términos absolutos,


de blanco o negro, como pensar que todo va a salir mal cuando se
tiene un fallo.

Inferencia arbitraria: esta creencia disfuncional (o sesgo


cognitivo) consiste en dar por hecho o sacar conclusiones generales
sobre algo sin tener evidencias suficientes de ello. Por ejemplo,
pensar que se va a suspender un curso académico entero porque se
haya tenido una mala nota en un examen.

Sobregeneralización: esta idea disfuncional, que ya hemos


visto en la terapia de Ellis, es una distorsión cognitiva que hace que
saquemos conclusiones generales a partir de acontecimientos
puntuales y anecdóticos.

Magnificación: exagerar o darle mayor importancia de la que


tiene a algún acontecimiento.
Diferencias entre el enfoque de Ellis y el de Beck
Es evidente que existen similitudes entre los dos principales
métodos de reestructuración cognitiva, el enfoque de la terapia
racional emotiva conductual de Ellis y el de la terapia cognitiva de
Beck; no obstante, no es menos cierto que también existen ciertas
diferencias.

Ambas terapias asumen y basan sus procedimientos


terapéuticos en la idea de que las personas sufren alteraciones
emocionales debido a patrones cognitivos, ideas y creencias
irracionales o disfuncionales que las provocan. Y ambos enfoques
tratan de modificar dichos pensamientos a través de técnicas
cognitivas y conductuales.

Con todo, en la terapia de Ellis se utiliza principalmente el


debate racional para contrastar la validez de las creencias
irracionales, a diferencia de lo que ocurre en la de Beck, que
emplea con más frecuencia el método de la verificación de
hipótesis para contrastar la veracidad de los pensamientos
disfuncionales.

Algo que también diferencia a ambas terapias tiene que ver


con el fundamento último sobre el que se constituye cada terapia;
Ellis pone un mayor énfasis filosófico y humanista (es partidario de
un cambio filosófico profundo en la persona) y Beck uno más
científico, lo que no es óbice para que los postulados de Ellis
también estén validados científicamente.
Por último, cabe señalar otra diferencia a la hora de abordar
el trabajo con los pacientes. El enfoque de Ellis procura modificar
las creencias irracionales con un cuestionamiento más agresivo e
implacable, mientras que en el enfoque de Beck se trata de ayudar
al paciente a realizar tareas que pongan a prueba dichas creencias,
con un acercamiento más amable.
El concepto de cognición es amplio y abstracto. Podríamos decir
que nuestra función cognitiva es clave para entender el
mundo y procesar la información que recibimos
continuamente de él. Sin embargo, la forma en la que percibimos
los estímulos y situaciones que nos ocurren no es neutra. Por el
contrario, se encuentra influida por nuestras propias experiencias e
historia de vida.

A veces, esto puede llevarnos a interpretar los eventos de una


forma sesgada o distorsionada, de manera que afectan
negativamente a nuestro estado emocional. Por esta razón,
podríamos afirmar que nuestras emociones no responden a las
experiencias que vivimos, sino a la interpretación que hacemos de
ellas. Esto explica por qué, ante un mismo escenario, dos personas
pueden reaccionar de manera prácticamente opuesta.

La buena noticia es que los patrones disfuncionales de


pensamiento son susceptibles de ser modificados. Es decir, es
posible cambiar la forma en la que vemos e interpretamos la
realidad con el fin de adquirir un estilo de pensamiento más
adaptativo. La herramienta para conseguirlo es la reestructuración
cognitiva, una técnica propia del modelo cognitivo-conductual
que trata de ayudar al paciente a identificar y corregir sus
pensamientos inadecuados.
No se trata de que el terapeuta le diga a la persona cómo debe
pensar, sino de que le guíe y acompañe en un proceso de
reflexión para que sea el propio individuo quien ponga en duda
sus creencias. En este artículo hablaremos acerca de la
reestructuración cognitiva, cómo funciona y de qué manera puede
contribuir al bienestar de las personas.

 Te recomendamos leer: "La Teoría Sociocultural de Vygotsky:


definición y principios"

¿Qué es la reestructuración cognitiva?


La reestructuración cognitiva es una técnica psicológica que
permite ayudar al paciente a detectar las creencias y
pensamientos de carácter disfuncional que ha venido teniendo
hasta el momento. De esta forma, el fin último es modificarlos y
sustituirlos por interpretaciones más ajustadas a la realidad. La
técnica de reestructuración cognitiva es uno de los pilares
centrales de la terapia cognitivo-conductual. Desde este modelo,
se entiende que nuestras emociones no responden a los eventos
que nos suceden, sino a la manera en la que los interpretamos
según nuestros esquemas cognitivos.

Cuando un terapeuta lleva a cabo la reestructuración cognitiva con


sus pacientes, utiliza como herramienta esencial el diálogo
socrático. Así, va realizando preguntas al individuo que permitan
que este se cuestione sus propias creencias, analizando hasta qué
punto tienen sentido o se ajustan a la realidad de los hechos.

De esta forma, se produce un proceso reflexivo que lleva al


paciente a identificar sus errores cognitivos, pudiendo así
adoptar un estilo de pensamiento más ajustado y adaptativo.
Todo ello le permitirá tener una visión más constructiva de las
cosas y, por consiguiente, mejorar su estado de ánimo. Las dos
premisas básicas que el paciente debe tener muy claras antes de
empezar a trabajar en sus pensamientos son las siguientes:

Los pensamientos son hipótesis: Aquellas creencias que tenemos


son meras hipótesis hasta que se demuestre lo contrario. De esta
manera, el terapeuta es un agente que acompaña al paciente en el
proceso de reflexión y cuestionamiento de sus hipótesis, para
valorar si estas son o no ciertas.

Por mucho que creamos algo, esto no significa que sea cierto:
Hay pensamientos que pasan tantas veces por nuestra mente que
llegamos al punto de asumir que son verdades irrefutables. Sin
embargo, los pensamientos son simplemente eso: pensamientos.
Por ello, es fundamental entender que no siempre encajan con la
realidad.

Bases teóricas de la reestructuración cognitiva
Podríamos decir que la reestructuración cognitiva se sustenta
sobre los siguientes principios teóricos.

El modo en el que las personas estructuran cognitivamente sus


experiencias influye en sus emociones y conductas, llegando
incluso a tener un correlato fisiológico. Es decir, reaccionamos
ante un evento en función de la interpretación que hacemos de él.

Es posible conocer el estilo de pensamiento de una persona


mediante métodos como la entrevista, los cuestionarios o los
autorregistros. Habitualmente, estos contenidos mentales se
encuentran automatizados y se producen de manera rápida e
inconsciente, por lo que al inicio el individuo puede tener
dificultad para identificarlos. En estos casos, el terapeuta deberá
ayudar a la persona a conectar con lo que siente para ir hacia atrás
en la cadena y detectar la creencia que ha generado su emoción.

Es posible modificar los pensamientos de las personas. Como ya


hemos comentado, los pensamientos irracionales o desajustados
se pueden sustituir por otros de carácter más funcional y
constructivo.

Cómo realizar la reestructuración cognitiva: 5


técnicas
A continuación, comentaremos algunas técnicas útiles para realizar
la reestructuración cognitiva en la consulta de psicología.

1. Flecha descendente
Esta técnica permite avanzar desde los comentarios más
concretos y superficiales del paciente para ir descendiendo
hacia las creencias más profundas que se esconden detrás de
sus palabras. Así, partiendo de alguna afirmación, el terapeuta
comienza a realizar preguntas acerca del significado e
implicaciones de lo que se está diciendo.

2. Diálogo socrático
El diálogo socrático permite al terapeuta utilizar las preguntas
pertinentes para ayudar al paciente a reflexionar sobre sus
pensamientos. El objetivo es que la persona tome conciencia por
sí misma de que muchas de sus creencias no son ajustadas a la
realidad. Este diálogo ayuda a que el individuo haga un ejercicio
profundo de comprensión de sí mismo y sus esquemas de
pensamiento.

3. Reducción al absurdo
Muchas veces, los pensamientos irracionales se rumian a tal
nivel que se hacen enormes en la mente de la persona,
provocando gran sufrimiento. Sin embargo, muchas de las
preocupaciones que refiere el paciente carecen de fundamento
real, por lo que el terapeuta puede ayudar a minimizar su
relevancia mediante la reducción al absurdo. Para ello, el
profesional puede recurrir a preguntas como: ¿Qué es lo peor que
puede suceder? ¿Qué crees que pasaría si esto ocurre?...

Así, la persona va viendo con mayor claridad que sus


pensamientos son mucho menos importantes de lo que parecen,
reduciendo a la mínima expresión el impacto que tienen en la
persona. Esto ayuda a evitar el catastrofismo y hace ver al
individuo que, incluso si sus temores se cumplieran, podría
manejar la situación.
4. El abogado del diablo
En consulta también es posible trabajar los pensamientos
irracionales jugando a ser abogado del diablo. La propia persona
tendrá que actuar primero como una defensora a ultranza de
sus pensamientos, justificándolos con hechos o pruebas
objetivas y verificables. Después, se trata de que haga lo
contrario y se convierta en un duro juez que las cuestiona y las
pone en duda con pruebas igualmente válidas. Jugando a ponerse
en ambas posiciones, la persona es más capaz de reflexionar al
respecto y adoptar un estilo de pensamiento adecuado.

5. El esquema ABC
El modelo ABC es un esquema ideado por el psicoterapeuta Albert
Ellis. En él se consideran tres elementos:

 A, que hace referencia al evento en cuestión.


 B, que refiere a la interpretación que la persona hace del evento.
 C, que refiere a las emociones y conductas que experimenta la
persona.

De acuerdo con Ellis, A y C apenas guardan relación. Es decir, las


emociones nunca son consecuencia directa de las cosas que nos
pasan. Por el contrario, existe un paso intermedio que es B, es
decir, las creencias y pensamientos que tenemos acerca de la
situación. El esquema de Ellis puede ser de gran ayuda para
explicar a los pacientes la relación existente entre sus problemas,
sus pensamientos y la emoción que sienten en consecuencia.

Partiendo de este modelo, se puede empezar a trabajar el


cuestionamiento de dichas creencias, valorando si realmente son
verdaderas o es posible hallar interpretaciones alternativas más
ajustadas y beneficiosas para el bienestar psicológico. Es
recomendable explicar este modelo ABC mediante ejemplos
concretos de la vida de la persona, ya que así se sentirá
identificada y podrá entender concretamente la interacción entre
los tres elementos. Dependiendo de cada paciente, es posible que
sea más o menos difícil comprender en profundidad el impacto de
los pensamientos.

Conclusiones
En este artículo hemos hablado acerca de qué es la
reestructuración cognitiva y cómo puede favorecer el bienestar de
las personas. Se trata de una técnica cognitiva enmarcada dentro
del modelo cognitivo-conductual. Es un tipo de estrategia que
busca modificar los pensamientos de la persona, de manera que
estos sean más constructivos y ajustados a la realidad. La premisa
detrás de esta técnica es que las emociones no son resultado
directo de las cosas que nos ocurren, sino de la interpretación que
hacemos de ellas.

Así, ante una misma situación, dos personas pueden


reaccionar muy diferente de acuerdo con sus esquemas
cognitivos. La reestructuración cognitiva asume que los
pensamientos no son hechos, sino hipótesis. Aunque a veces
pueden confundirse con verdades, se trata de un contenido
subjetivo que puede ser modificado aplicando esta técnica. Para
ello, es necesaria la ayuda de un profesional cualificado. Este
tendrá que conocer el estilo de pensamiento de su paciente a
través de herramientas como la entrevista o los autorregistros,
para luego recurrir a diversas técnicas encaminadas a reflexionar
junto a esa persona acerca de la veracidad, utilidad y adecuación
de sus pensamientos.

tructuración Cognitiva paso a paso


Imagina que hoy es tu cumpleaños y te quedas esperando todo el día la
llamada de un buen amigo. Empiezas a preguntarte ¿Por qué no me ha
llamado? ¿Es que no le importo lo suficiente? En mayor o menor medida te
sientes dolido, e incluso enfadado.
¿De dónde vienen esos sentimientos negativos? No es la llamada en sí la que
ha causado tu malestar, sino tus propios pensamientos, la interpretación que
has hecho casi de forma automática de los motivos de tu amigo para no
llamarte.
Si en lugar de tomarlo como algo personal hubieras pensado cosas como: “Es
una persona olvidadiza, nunca recuerda ningún cumpleaños” o “Tal vez estuvo
muy ocupado con la mudanza que tiene entre manos”, tu emocionalidad al
respecto habría sido muy diferente.
Está claro que los pensamientos juegan un papel importante en la
determinación de cómo las personas se sienten y se comportan. Si los
pensamientos son negativos con mucha probabilidad nos sentiremos mal, y al
contrario si son positivos.
La reestructuración cognitiva es un proceso terapéutico que se basa en la
identificación y confrontación de los pensamientos negativos e irracionales que
nos asaltan ante determinadas circunstancias, tales como los descritos en el
ejemplo del cumpleaños.
Este tipo de pensamientos son llamados distorsiones cognitivas. Y aunque
todo el mundo tiene algunas distorsiones cognitivas, un exceso de ellas se
vincula de manera directa con determinaos trastornos mentales, como la
ansiedad y la depresión.
La terapia cognitivo conductual (TCC), y otros enfoques terapéuticos, hacen
uso de la reestructuración cognitiva. Todas estas terapias aprovechan el
indiscutible y poderoso vínculo que existe entre los pensamientos, las
emociones y los comportamientos, para tratar los trastornos mentales y los
desequilibrios emocionales.

educación

Antes de comenzar con la reestructuración de los pensamientos,


es importante entender bien qué son las distorsiones cognitivas,
cómo actúan, y el poder que tienen para influir en el estado de
ánimo.
Por este motivo es importante comenzar siempre con la
psicoeducación sobre el modelo cognitivo que sustenta este
procedimiento, usando para ello ejemplos de la vida diaria (como
el del cumpleaños) que conectarán al paciente con sus propias
experiencias.

2. Aumentar la conciencia sobre los pensamientos

Una vez entendido el modelo cognitivo, es el momento de


aprender a identificar las propias distorsiones cognitivas. Esto
requiere práctica. No es natural, durante un ataque de ira, parar y
preguntarse: “¿Qué pensamientos me llevaron a esta situación”.

Para llegar a identificar esas distorsiones cognitivas conviene


empezar buscando las emociones negativas, los síntomas, si
hablamos de un trastorno. Si existe dificultad para identificar estas
emociones habrá que centrarse en los comportamientos. Tanto
unos como otros actúan como señales de alarma que nos
advierten de que las distorsiones cognitivas están muy cerca.

Con esta tarea mejoraremos el conocimiento de aquellas


situaciones en que las distorsiones cognitivas están afectando el
estado de ánimo y el comportamiento. Cuanto más específicos
sean los factores desencadenantes o las situaciones que se
identifiquen, más fácil será reconocerlas cuando sucedan.
3. El registro de pensamientos

El registro de pensamientos es una herramienta básica de la


Reestructuración Cognitiva. Se trata de un registro de experiencias,
junto con los pensamientos, emociones y conductas que las
acompañan. A menudo incluyen también los pensamientos
alternativos pertinentes a cada registro.

Esta tarea ayudará a los pacientes a ser conscientes de las


distorsiones cognitivas que antes pasaban desapercibidas, y que
por lo tanto jamás eran cuestionadas. Con la práctica, aprenderán
a identificar las distorsiones cognitivas en el momento en que
aparecen, para así enfrentarlas de inmediato.

el simple conocimiento de una distorsión cognitiva será suficiente


para hacerla desaparecer. Otras distorsiones cognitivas están más
profundamente arraigadas, y requieren un trabajo extra. En esos casos es
útil recurrir a técnicas de reestructuración cognitiva como las que se
describen a continuación.
Técnicas de reestructuración cognitiva
Cuando percibimos las distorsiones cognitivas de otras personas, a
menudo puede parecernos fácil la confrontación. Pero cuando se trata de
nuestras propias distorsiones cognitivas, resulta mucho más difícil
enfrentarse a ellas. Es por eso que persisten. Nos aferramos a nuestras
propias distorsiones, no importa lo erróneas que puedan ser.

Para estas distorsiones cognitivas más resistentes, tenemos algunas


técnicas que pueden ayudar a neutralizarlas. Estas técnicas deben
utilizarse de manera recurrente, cada vez que se identifica una de estas
distorsiones cognitivas. Con la repetición suficiente, las distorsiones
cognitivas se extinguirán y serán reemplazadas por nuevos pensamientos
más equilibrados y realistas. Estas son las técnicas más comunes:

Cuestionamiento Socrático
Sócrates fue un filósofo griego que hizo hincapié en la importancia
de cuestionar como una manera de explorar ideas complejas. Esta filosofía
ha sido adoptada por la psicología científica como una forma de desafiar
a las distorsiones cognitivas.

Una vez que la distorsión cognitiva ha sido identificada, esta


técnica es simple. El pensamiento será evaluado mediante una serie de
preguntas. Para ello los terapeutas pueden servir de ejemplo proponiendo
algunas preguntas, pero en última instancia, es el paciente el que debe
aprender a cuestionar sus propios pensamientos.

Ejemplos de preguntas socráticas serían: ¿Es realista este


pensamiento? ¿Estoy basando mis pensamientos en hechos o en sentimientos?
¿Existe alguna evidencia que apoye esta idea? ¿Podría estar
malinterpretando una posible evidencia?.

¿Qué pasaría si…?


Generalmente las distorsiones cognitivas son sólo una visión
exagerada de la realidad. Antes de la primera cita, una persona puede
sentirse abrumada por la ansiedad y el nerviosismo, pensando en todas las
cosas que pueden salir mal.
La técnica se basa en dos preguntas muy simples: “¿Qué pasaría
si?” o “¿Qué es lo peor que podría pasar?”. Estas preguntas,
adecuadamente planteadas, ayudan a reducir el nivel irracional de la
ansiedad asociada con las distorsiones cognitivas. Se hace hincapié sobre
el hecho de que incluso el peor de los casos es asumible.

Enjuiciar los pensamientos


En este ejercicio, el paciente debe actuar como abogado defensor,
fiscal y juez al mismo tiempo, en relación a sus propias distorsiones.

En primer lugar, el paciente hará de abogado defensor para su


pensamiento negativo. Deberá encontrar argumentos de por qué el
pensamiento es cierto, ateniéndose siempre a hechos y circunstancias
verificables. La interpretación, las suposiciones, y las opiniones no
están permitidas aquí.

A continuación, el paciente actuará como fiscal. Ahora debe


presentar pruebas contra el pensamiento negativo. Al igual que en el paso
anterior, requerirá que ajuste a los hechos objetivos.

Por último, el paciente será el juez de este proceso. Debe revisar


la evidencia aportada por cada una de las partes y emitir un veredicto en
forma de un pensamiento racional.

La Reestructuración Cognitiva (RC) es una de las técnicas más


habituales en consulta, aunque su aplicación no es nada fácil. Es
necesario un buen conocimiento del trastorno a tratar y se necesita
agilidad mental y creatividad para mantener una interacción fluida y
satisfactoria con el paciente.

Ahora puedes descargar íntegro este excelente documento en formato


PDF, que te ayudará sin duda a dominar esta técnica imprescindible en la

práctica clínica diaria.


Quizá eres estudiante de psicología, un/a paciente o
simplemente te interesa la psicología y has oído hablar de la
reestructuración cognitiva como si fuera la clave del éxito en las
terapias de orientación cognitivo-conductual, pero lo cierto es que,
aunque tengas una idea de lo que quiere conseguir ésta técnica, es muy
probable que no conozcas exactamente cómo se aplica y en que se basa o
porque es una técnica tan recurrente en el día a día del psicólogo.

Si te interesa conocer exactamente en qué se basa esta técnica,


cómo aplicarla y entender mejor sus fundamentos, ¡sigue leyendo! En este
artículo de Psicología-Online hablaremos sobre la reestructuración
cognitiva: qué es, teoría, técnicas y ejemplos.

También te puede interesar: Terapia cognitivo-conductual: qué es y


qué técnicas utiliza
Índice
Qué es la reestructuración cognitiva
Bases teóricas de la reestructuración cognitiva
Técnicas de reestructuración cognitiva
Cómo hacer una reestructuración cognitiva
Ejemplos de reestructuración cognitiva
Qué es la reestructuración cognitiva
La reestructuración cognitiva es una de las técnicas más
recurrentes dentro del paradigma cognitivo-conductual pese a la difícil
aplicación que puede tener. La reestructuración cognitiva pretende ayudar
al paciente a conseguir los siguientes objetivos:

Identificar las cogniciones pertinentes.


Comprender el impacto de estas sobre las reacciones emocionales y
conductuales.
Considerar las cogniciones como hipótesis que han de ser discutidas
y sometidas a prueba.
Cuestionar verbal y conductualmente las cogniciones inadecuadas.
Modificar estas cogniciones y sustituirlas por otras más apropiadas
para conseguir el cambio emocional y conductual deseado. Estas
cogniciones alternativas deben ser al menos relativamente plausibles para
el paciente y fáciles de recordar y utilizar.
Si quieres entender mejor este proceso terapéutico, te recomendamos
leer este artículo sobre la terapia cognitivo-conductual.

Bases teóricas de la reestructuración cognitiva


Principalmente, la reestructuración cognitiva se basa en el modelo
A-B-C de Albert Ellis. Este modelo plantea que una situación o suceso de
la vida real (A) activa una seria de creencias y pensamientos
irracionales o inapropiados, que pueden ser o no conscientes, así como
ciertos procesos cognitivos y/o esquemas preestablecidos (B). Entonces,
estos procesos dan lugar a una o varias conductas, emociones y reacciones
físicas (C).

En este modelo terapéutico observamos como las creencias, los


esquemas y, en definitiva, todo aquello relacionado con la cognición (B),
actúa de intermediario entre el suceso (A) y la conducta, emoción o
reacción física observable (C). Puesto que A es un suceso que ya ha
ocurrido y, por lo tanto, no se puede modificar, la modificación de B
daría lugar a una C diferente.

Así pues, según esta perspectiva, podemos concluir que lo que da


lugar a una conducta, emoción o reacción física determinada no es el
acontecimiento per se, sino la interpretación que se hace de este evento
y las creencias y esquemas relacionadas lo que daría lugar a C. Si
quieres saber más sobre este modelo, no te pierdas este artículo sobre el
ABC emocional de Albert Ellis.

En este sentido, se pueden identificar 3 presupuestos teóricos que


fundamentan la reestructuración cognitiva y que tienen como base el
modelo de Ellis:
El modo en que las personas estructuran cognitivamente sus
experiencias ejerce una influencia fundamental en cómo se sienten y
actúan y en las reacciones físicas que tienen.
Se pueden identificar las cogniciones de las personas.
Es posible modificar las cogniciones de las personas.
Reestructuración cognitiva: qué es, teoría, técnicas y ejemplos -
Bases teóricas de la reestructuración cognitiva
Técnicas de reestructuración cognitiva
Como la reestructuración cognitiva es compleja, para llevarla a
cabo hay utilizar varias técnicas como las que expondremos a
continuación, dependiendo del momento de tratamiento en el que se
encuentra el paciente.

1. Técnicas para identificar pensamientos y creencias


Si lo que quieres es ayudar a identificar creencias y pensamientos,
lo mejor será un realizar un autorregistro como los propuestos por Ellis,
Clark o Wells. Debes tener presente que con el uso de esta técnica de
reestructuración cognitiva pueden surgir algunas dificultades debido a
los siguientes factores:

Los pensamientos están tan normalizados que no atraen la atención


de los pacientes.
Pensamientos ansiógenos pueden generar evitación en el paciente.
Pensamientos que aparezcan en forma de imágenes pueden ser
difíciles de captar.
Falta de congruencia entre el estado anímico actual y el que surge
cuando aparecen las cogniciones.
Otras técnicas que pueden ser útiles para identificar creencias a
parte del autorregistro son:

Técnica de la flecha descendente para identificar la creencia


básica que se encuentra debajo del pensamiento.
Cuestionarios de aptitudes o creencias disfuncionales.
Mostrar ejemplos que ayuden a observar el impacto que las
cogniciones tienen en el pensamiento.
2. Técnicas para modificar pensamientos y creencias
¿Cómo se hace la reestructuración cognitiva en la terapia cognitivo
conductual? Estas son las metodologías terapéuticas que se usan para
modificar pensamientos y creencias:

Diálogo socrático: consiste en plantear preguntas que ayuden a


cuestionar la veracidad de las creencias y su fundamentación.
Información directa contraria a los pensamientos inadecuados del
paciente con el fin de generar un debate didáctico que ayude a la
modificación.
Examinar la utilidad de pensamientos negativos a través de
preguntas: para ello, puede ayudar la técnica del "qué pasaría si...", de
manera que el paciente se plantee que pasaría si todo lo que piensa fuese
cierto y desmontar la creencias a partir de sus respuestas.
Modelaje y role playing para incorporar cambios positivos en el
pensamiento.
3. Estrategias para abordar las ideas irracionales
Los ejercicios de reestructuración cognitiva que permiten abordar
ideas irracionales son:

Cuestionar su veracidad.
Buscar evidencias a favor y en contra.
Reducir al absurdo.
Imaginación racional emotiva.
Cómo hacer una reestructuración cognitiva
Casa reestructuración cognitiva que se lleve a cabo debe ajustarse
a cada caso, dependiendo del problema a tratar en particular y de las
características individuales de cada paciente. Aun así, podemos ofreceros
una guía general que utilizar cómo referencia.

Concretamente, los pasos de la reestructuración cognitiva son:


Aplicación de un autorregistro para recoger las 3 variables A, B y
C que ayude a detectar los sucesos desencadenantes iniciales, evaluar las
consecuencias que tienen para el individuo y profundizar en las 4
creencias que pueden mantener las consecuencias. Según Godoy[1], estas
creencias son la negación, el tremendismo o catastrofismo, la baja
tolerancia a la frustración y la condenación y autocondenación.
Aplicación de la técnica de debate didáctico o diálogo socrático.
Sustitución de la creencia o pensamiento.
Automatización del pensamiento.
Reestructuración cognitiva: qué es, teoría, técnicas y ejemplos -
Cómo hacer una reestructuración cognitiva
Ejemplos de reestructuración cognitiva
Algunas de las terapias que incluyen la reestructuración cognitiva
en su tratamiento son:

La terapia racional-emotivo-conductual de Ellis.


La terapia cognitiva de Beck.
El entrenamiento en autoinstrucciones de Meichenbaum.
En función del objetivo de la terapia, es recomendable utilizar una
u otra o combinarlas. Como ves, existen muchos métodos para trabajar la
reestructuración cognitiva, por lo que para clarificar cómo funciona este
proceso, a continuación, te mostramos un ejemplo de los resultados que
ofrece:

Pensamiento negativo a modificar: No soy capaz, nunca lo voy a


conseguir.
Pensamiento modificado con reestructuración cognitiva: Ahora mismo
no tengo las herramientas necesarias para conseguir mi objetivo porque es
algo que no he hecho antes y puede que sea complicado para mi en un
principio.
Este artículo es meramente informativo, en Psicología-Online no
tenemos facultad para hacer un diagnóstico ni recomendar un tratamiento.
Te invitamos a acudir a un psicólogo para que trate tu caso en
particular.

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