Universidad
Curso: Tecnológica
del Perú
FILOSOFÍA DEL DERECHO
Docente: Giancarlo Castillo
La ilustración hace referencia a un episodio del cuento El juez sabio de León Tolstoi.
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Tecnológica
del Perú
PRIMERA UNIDAD
Introducción a la Filosofía del Derecho
Analiza las nociones básicas del Derecho y su relación
con la ontología, la justicia, el contrato social, las leyes y
el universalismo, a través de la explicación de las clases,
el análisis de casos y la lectura de documentos, para
introducirse en la filosofía jurídica.
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Tecnológica
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Sesión 2
Ética y Derecho en la filosofía de
Sócrates y Platón.
Logro de aprendizaje
Analiza el concepto de virtud, bien, justicia y ley, a partir
de la exposición del tema y el análisis de textos, para
inferir una relación entre Ética y Derecho en la filosofía de
Sócrates y Platón.
Introducción
a. Los filósofos Sócrates y Platón no han escrito
un tratado sobre Derecho en sentido estricto,
por ello, no podemos afirmar que exista una
definición sistemática de lo que significa el
Derecho para ellos.
b. No obstante, si han desarrollado conceptos
como virtudes, bien, justicia y leyes; las cuales
sirven de fundamentos para lo que hoy,
podríamos denominar Derecho.
c. Además, aquellas nociones aparecen, de algún
modo, vinculadas tanto a contextos éticos como Legislación sobre herencias. Extracto del
jurídicos, por lo podemos reconocer una código de Gortina (Creta). Fragmento de la
columna XI. Siglo V a. C.
relación progresiva entre la ética y el derecho en
la llamada filosofía clásica.
Desarrollo
1. Sócrates (Atenas, 470 a.C. – 399 a.C.).
a. Virtud – bien - conocimiento
“En griego […] «virtud» se dice arete […] y significa aquello
que […] perfecciona a cada cosa, haciéndola ser aquello que
debe ser. […] En consecuencia la virtud del hombre no podrá
ser más que lo que hace que el alma sea como debe ser, de
acuerdo con su naturaleza […] Los verdaderos valores [son]
los valores del alma que se hallan todos incluidos en el
conocimiento. […] Puesto que para él [Sócrates] la
naturaleza misma del hombre es su alma –esto es, la razón–
y las virtudes son aquello que perfecciona y actualiza
plenamente la naturaleza del hombre –esto es, la razón– se
vuelve evidente que las virtudes resultan ser una forma de
ciencia y del conocimiento dado que la ciencia y el Busto de Sócrates (Mitad del S. IV).
conocimiento son lo que perfecciona el alma” (Reale y Musei Capitolini
Antiseri, 1995, pp. 88-89)
- La naturaleza del hombre es su alma, su alma es su razón.
- Puesto que el mayor bien es el cuidado o perfección del alma (razón) y dicha perfección se
logra con la práctica de las virtudes, por tanto, las virtudes son buenas. Y si las virtudes son
buenas, entonces su contrario, el vicio, es malo.
- Ahora, si se ha dicho que lo que perfecciona la razón son las virtudes, y se toma en cuenta
que lo que contribuye a perfeccionar a la razón son la ciencia y el conocimiento, entonces,
las virtudes son una forma de ciencia o conocimiento.
- De esto se desprende que la virtud es ciencia, es conocer. Pero si la virtud es conocer,
entonces lo contrario a la virtud, es decir el vicio, sería lo contrario al conocer. ¿Qué es lo
contrario a conocer? Ignorar. Ej. la justicia (virtud) es ciencia y, por tanto, la injusticia
(vicio) es ignorancia.
- Finalmente, si el vicio es ignorancia, quiere decir que, si alguno obra contrario a la virtud,
entonces no lo hace voluntariamente, sino por desconocimiento o ignorancia. A esto se le
llamado “Intelectualismo moral socrático”.
- Jenofonte expresa en términos muy sencillos el sentido de aquel racionalismo extremo que
había comprendido de la filosofía socrática, respecto de aquel intelectualismo moral:
“[…] juzgaba sabio y sensato al que conociendo lo
que es bueno y bello lo practicaba y a quien
sabiendo lo que es feo lo evitaba. Y como
insistían en preguntarle si a quienes sabiendo lo
que tenían que hacer hacían en cambio lo
contrario los consideraba sabios y continentes,
dijo: «No más que a los que son ignorantes e
incontinentes, pues creo que todos los hombres,
eligiendo entre las posibilidades que tienen a su
disposición, hacen lo que creen más ventajoso
para ellos” (Recuerdo de Sócrates, III, 9, 4.).
Alcibíades recibiendo las enseñanzas de
Sócrates (Siglo XVIII). Marcello Bocciarelli
b. La justicia y las leyes
A la luz del intelectualismo socrático, ¿cómo influye esto en el ámbito jurídico para
Sócrates? Es decir, ¿Cómo influye en su concepción sobre la justicia y las leyes? En un
diálogo interrogativo, Sócrates consigue que Eutidemo le dé la razón a su concepto de
justicia:
“—¿Tú sabes a qué se llama justicia? —Lo que las leyes ordenan. —Entonces, los que hacen
lo que las leyes ordenan ¿son justos? —Yo sí lo creo. —¿Crees que se puede obedecer a las
leyes sin saber lo que las leyes ordenan? —No lo creo. —Y si alguien sabe lo que se debe
hacer ¿crees que puede pensar que no debe hacerlo? —No lo creo. —¿Conoces a alguien que
haga algo distinto de lo que cree que debe hacer? —Yo no. —Entonces, los que conocen las
normas legales relativas a los hombres ¿obran en justicia? —Sí, desde luego. […]” (Jenofonte,
Recuerdos de Sócrates, IV, 6, 6.).
Se observa que el concepto de justicia no es ajeno a las condiciones del intelectualismo
moral. Además, Sócrates deja en claro que la justicia consiste en la observancia de la leyes
del Estado:
“[…] yo afirmo que la justicia es lo que es legal. - ¿Quieres decir, Sócrates, que lo legal y lo
justo es lo mismo? - Si. (Jenofonte, Recuerdos de Sócrates, IV, 4, 12-13).
No obstante, Sócrates promueve el respeto a las leyes no porque estas tengan un valor en sí
mismo absoluto, sino por el hecho de que obedecerla supone un acto moral. Por ello, define a
las Leyes como:
“[…] la determinación escrita de lo que, por acuerdo de los ciudadanos, debe hacerse u
omitirse […]'‘ (Jenofonte, Recuerdos de Sócrates, IV, 4, 13.)
Asumiendo, naturalmente, que los ciudadanos acuerdan lo justo. Pero, ¿Y si las leyes son
injustas? Sócrates, afirma, que:
Es preferible padecer injusticia que cometerla (Platón, Gorgias, 474b)
Queda claro que las leyes deben ser justas, pero si los hombres hacen leyes injustas,
entonces éstas deben corregirse conforme a la virtud de las “leyes no escritas”:
—¿Conoces leyes que no estén escritas, Hipias? —Sí, las que hay en
todo país y se consideran como tales. —¿Podrás decir que las
promulgaron los hombres? —¿Cómo podrían hacerlo personas que ni
podrían reunirse todas en el mismo sitio ni hablan la misma lengua?
—¿Quiénes crees entonces que han promulgado estas leyes? —Yo creo
que los dioses han impuesto estas leyes a los hombres, pues entre
todos los hombres la primera ley es venerar a los dioses. —¿Y honrar
a los padres no es también ley universal? —También lo es. […]—Bien.
¿Y no es de ley en todas partes corresponder con el bien a los que nos
hacen bien? […] —¡Por Zeus!, Sócrates, todo eso parece cosa divina,
[…] —Entonces, Hipias, a los dioses les agrada que lo justo y lo legal
sean una misma cosa. (Jenofonte, Recuerdos de Sócrates, IV, 4, 19-25)
Desarrollo
2. Platón
a. Las virtudes y la división tripartita del alma
En la misma línea que Sócrates, el filósofo de la Academia sostiene que la virtud es el
conocimiento por el cual el alma se perfecciona actuando conforme a su naturaleza
racional. No obstante, añade que además es vía de acceso a la felicidad.
“[…] la virtud es conocimiento. Esto significaba la creencia
en que existe objetivamente una vida buena […] que puede
ser objeto de estudio y definida mediante procesos
intelectuales metódicos y que, por consiguiente, es posible
practicar […]” (Tomar, 1998, p. 245)
La virtud es el camino natural de y hacia la felicidad
(Platón, 1979, p. 378) y la felicidad es el bien más perfecto Platón. Leonidas Drosis. Jardín de
(Ídem, p. 373). la Academia de Atenas
- Para Platón, el hombre es fundamentalmente su alma, dado que el cuerpo es
meramente accidental y limitante, es decir, una causa meramente material.
- El alma humana es racional, pero
cuando está ligada al cuerpo aparecen
otras dos partes llamadas irascible y
concupiscible. Esto significa que para
Platón el alma humana posee una
configuración tripartita, en la cual solo la
primera es esencial y vinculante al alma,
mientras que las otras dos inferiores,
aunque forman parte del alma, sin
embargo, se encuentran arraigadas al
cuerpo, por ello, quien rige a las dos partes
inferiores es el alma racional.
- Dicha división tripartita del alma, Platón la explica a partir de la alegoría del
Carro alado, en su diálogo el Fedro (246a- 248d)
“[…] una parte racional, otra irascible y otra concupiscible. Ahora bien, a cada parte
le corresponde una virtud específica: a la racional, que es la parte superior, la que
conoce, la sabiduría […]; a la parte concupiscible, sede de los deseos y parte
inferior, la moderación o templanza […] y a la parte intermedia, la irascible, la
valentía […] El individuo es justo cuando la parte superior tiene el mando sobre las
otras dos (Schmidt, 2004, pp. 166-167).
b. La Justicia y la división tripartita del alma
Como hemos visto, Platón nos habla de tres virtudes fundamentales, las cuales rigen,
cada una, a cada parte del alma, no obstante, existe una cuarta virtud que es la más
importante y de la cual dependen las anteriores: la justicia.
La justicia consiste en dar a cada uno lo suyo, es reconocer que a cada cosa le
corresponde algo propio. Lo justo es hacer lo propio de cada uno (Platón, La
República, I, V, 331c y ss.).
- A nivel individual se logra la justicia cuando cada parte del alma lleva a cabo su
propia función, es decir, aquella que le corresponde.
- También es justo que, dada la superioridad del alma racional, ésta gobierne tanto al
alma irascible como a la concupiscible, porque sería, según Platón lo que le
corresponde.
- Por ello, se puede afirmar que es justo que la razón (alma racional) dirija tanto a
nuestros sentimientos (alma irascible) como a nuestros apetitos carnales (alma
concupiscibles). Injusto sería, por ejemplo, que el alma concupiscible gobierne sobre
el alma racional.
“Platón repone la esencia de la justicia en la “actuación del propio deber” o sea, en el
desarrollo de las aptitudes que atañen naturalmente a cada parte del alma y a cada
clase social”(Del Vecchio, 1952, p. 24).
c. El Estado y la división tripartita del alma
- Platón, partiendo de su comprensión sobre el alma humana, sus virtudes y la
justicia, nos ofrece una novedad de cómo debería ser el Estado.
-Naturalmente, Platón se ha referido a un Estado perfecto, ideal, uno que todavía no
existe, uno que conoce el bien y practica las virtudes, en síntesis, un Estado justo.
- En ese sentido, Fassó (1982), a la luz de obra de Platón, la República, IV, 6,
428b – IV, 11, 434c, nos resume la división de dicho Estado:
“Según Platón, el Estado se halla integrado por tres categorías de ciudadanos:
los gobernantes, los guerreros […] que lo defienden, y, finalmente, los
artesanos y agricultores, que procuran los medios de subsistencia. En el
Estado perfecto que él teoriza, la primera de estas categorías está constituida
por los «filósofos» en sentido estricto que Platón da a esta palabra, esto es, por
hombres que, por la educación recibida, están capacitados para el
conocimiento de la verdad. La virtud de los gobernantes es por ello la
sabiduría […] La segunda categoría, la de los guerreros, en el Estado perfecto
posee la virtud del valor o fortaleza […]. [La tercera categoría], pues ejercitan
en tal Estado el dominio de los placeres y de las pasiones, o sea, la templanza.
[…] Cuando cualquier categoría hace lo que debe, es decir, ejercita la propia
virtud, cumple en el Estado la tarea que le incumbe, se realiza la justicia […]
que consiste precisamente en hacer lo que es propio de cada uno […] y que
engloba así a las demás virtudes […]” (pp. 51-52)
Propio de almas
Gobernantes racionales
Sabiduría
Propio de almas
Estado
Soldados irascibles
Justo y
Fortaleza Perfecto
Propio de almas
Artesanos concupiscibles
Templanza
“[…] [En] el diálogo en XII libros titulado Las d. Las leyes
leyes, […] Platón se muestra […] consciente de la
"debilidad de la naturaleza humana" y por esto Sobre este punto, Abbagnano (1994)
considera indispensable que incluso en un
Estado bien ordenado existan leyes y sanciones
explica muy bien el verdadero sentido de
penales (854 a). Pero la ley debe conservar su lo que son las leyes y su fin, para Platón:
función educativa; no debe sólo mandar, sino
también convencer y persuadir de la propia
bondad y necesidad: cada ley debe, por tanto,
tener un preámbulo didáctico […] Respecto al
castigo, […]debe corregir al culpable moviéndole
a libertarse de la injusticia y a amar la justicia.
De esto resulta que el fin de las leyes es el de
promover en los ciudadanos la virtud, […] Y no
deben promover una sola virtud, por ejemplo, la
valentía guerrera, sino todas, porque todas son
necesarias a la vida del Estado; por esto deben
tender a la educación de los ciudadanos, […]
haciéndole amar y desear convertirse en Mosaico del siglo I hallado en Pompeya que
ciudadano perfecto que sabe mandar y obedecer representa a la Academia de Platón. Actualmente
según justicia" (643 e). (pp. 109-110) en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles
Cierre
Conclusiones
Tanto la filosofía socrática como la platónica coinciden en que la virtud y la justicia
tienen relevancia en la vida personal como en la vida de la ciudad.
Para ambos, las virtudes son, primero un saber, luego un practicar; cuyo fin es
siempre la perfección del alma, es decir, la excelencia del hombre, el cual se extiende a
la ciudad. Por ello, para ambos filósofos, sí existe una relación del derecho con la ética.
Para Sócrates lo justo coincide con lo legal, al punto que la justicia consiste en
obedecer a las leyes. Dado que el legislador, al conocer el bien, solo puede producir
leyes justas, si se equivoca no es por maldad, sino por ignorancia: Intelectualismo
socrático.
Platón concibe a la justicia como lo propio de cada uno y, a las leyes, como mandatos
imperativos cuyo fin último es educar al ciudadano.
Cierre
Ver la explicación de Luis Roca
Jusmet, en su video titulado: La
teoría política de Platón, del canal
“La actualidad de la Filosofía”.
Luego desarrolla lo siguiente:
Redacta un texto con las ideas
principales y secundarias de dicha
explicación. Al final, escribe una
crítica personal.
ENLACE: AQUÍ
Nota final: Como lectura complementaria está disponible el texto: Justicia
distributiva y justa medida en Platón de María Isabel Santa Cruz
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Tecnológica
del Perú
Bibliografía
Abbagnano, N. (1994). Historia de la filosofía. Vol 1. Barcelona: Hora.
Del Vecchio, G. (1952). La justicia. Buenos Aires: Depalma.
Fassó, G. (1982). Historia de la filosofía del derecho 1. Antigüedad y edad media. Madrid: Pirámide.
Jenofonte (1993). Recuerdos de Sócrates. En J. Zaragoza (Trad.) Recuerdos de Sócrates, Económico, Banquete y Apología de Sócrates
(pp. 7 -200), Madrid: Gredos.
Platón (1983). Gorgias. En J. Calonge (Trad.) Diálogos II. Gorgias, Menéxeno, Eutidemo, Menón, Cratilo (pp. 7 – 145). Madrid: Gredos.
(1988). Fedro. En. E. Lledó (Trad.) Diálogos III. Fedón, Banquete, Fedro (pp. 289 – 413). Madrid: Gredos.
(2007). La República o El Estado. (39a Ed). P. de Azcárate (Trad.). Madrid: Austral.
Reale, G. y Antiseri, D.. (1995). Historia del pensamiento filosófico y científico. Tomo Primero. Antigüedad y Edad Media. (2a. Ed).
Barcelona: Herder.
Tomar, F. (1998). Ética y política en Platón: la función de la virtud (I). En Espíritu: cuadernos del Instituto Filosófico de Balmesiana,
(118), 243-267. [Link]
[Link]
Schmidt, U. (2004). Platón como pensador político. En C. García, Historia de la filosofía antigua, (pp. 161 – 178). Madrid: Trotta.