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Traumatismos

musculoesqueléticos

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Universidad Nacional de Lanús

Departamento de Salud
Comunitaria

CARRERA DE LICENCIATRURA EN ENFERMERIA

Asignatura: ENFERMERIA DEL ADULTO Y ANCIANO II

Guía de estudio: Trastornos Musculoesqueléticos

Docente a cargo::
Lic. Mario Varela.

Ubicación curricular: Primer Ciclo - Cuarto Cuatrimeste

Carga horaria: 96 horas Teórico Practicas


58 hs. Teóricas / 38 hs. Practicas

Dictado: SEGUNDO CUATRIMESTRE. AÑO 2023.


TRAUMATISMOS MUSCULOESQUELÉTICOS
CONTUSIONES
Una contusión es una lesión de los tejidos blandos producida por una fuerza torna (presión, golpe o caída).

MANIFESTACIONES CLÍNICAS
Hemorragia en la parte lesionada (equimosis), por rotura de vasos sanguíneos pequeños; también se presenta en
1as fracturas.
Dolor, tumefacción y cambio de color.
Puede haber hiperpotasemia con contusiones extensas que produzcan pérdida de sangre y destrucción de tejido.
INTERVENCIONES DE ENFERMERÍA
A. Alivio del dolor.
1. Elevar la parte afectada.
2. Aplicar compresas frías durante las primeras 24 horas (durante 20 a 30 minutos cada vez), para producir vaso
constricción, disminuir el edema y aliviar el dolor.
3. Aplicar calor a la zona afectada cuando ya han pasado 24 horas (durante 20 a 30 minutos cada vez) cuatro ve-
ces al día, para favorecer la circulación y absorción.
4. Aplicar vendajes compresivos para controlar la hemorra gia y la tumefacción.

5. Valorar el estado neurovascular de la extremidad lesionada, cada una a cuatro horas según el estado del pa-
ciente.

B. Programa de actividades.
1, Alentar el límite de movimiento de todas las articulaciones.
2. Ayudar mediante actividades según sea necesario.
3. Enseñar al enfermo a evitar el ejercicio excesivo de la parte lesionada.
4. Instruirlo para que evite que se repita la lesión.
DISTENSIONES Y ESGUINCES
La distensión es un estiramiento muscular con un desgarro microscópico de un músculo por la aplicación de
una fuerza intensa, por exceso de extensión o de uso.
Un esguince es una lesión en los ligamentos que rodean las articulaciones; suele deberse a un jalón o
torcimiento quedan por resultado la disminución de la estabilidad de la articulación.
MANIFESTACIONES CLÍNICAS
A. Distensiones.
Suele haber hemorragia intramuscular, tumefacción, hipersensibilidad y dolor provocado por la contracción
isométrica del músculo.
B. Esguinces.
1. Hinchazón rápida por la extravasación de sangre hacia los tejidos.
2. Dolor provocado por la movilización pasiva de la articulación.
3. Dolor que aumenta cada vez más en las primeras horas por incremento en la tumefacción.
4. La radiografia de la región no revela lesión ósea.

INTERVENCIONES DE ENFERMERÍA
A. Alivio del dolor.
1. Aplicar compresas frías (o bolsa de hielo) durante 15 a 20 minutos, de manera intermitente por 12 a 36 horas,
ya que la vasoconstricción que provoca el frío demora la extravasación de sangre y linfa (edema) y suprime el
dolor.
2. Después de 24 horas, aplicar calor moderado (15 a 30 minutos, cuatro veces al día) para favorecer la
absorción.
3. Instruya al enfermo sobre el uso de analgésicos según la prescripción médica.
B. Inmovilización de la parte lesionada para favorecer la cicatrización.
1. Entablillar e inmovilizar la parte lesionada.
2. Elevar la extremidad lesionada para reducir la tumefacción a un mínimo.
3. Usar vendaje elástico compresivo para dar apoyo a la articulación debilitada y controlar el edema.
4. Los esguinces graves pueden necesitar reparación quirúrgica, enyesado, o ambos.
C. Reanudación de las actividades para valerse por sí mismo.
1. Ayudar al enfermo a usar los dispositivos para movilizarse y valerse por sí mismo para conservar la indepen-
dencia dentro de las limitaciones de sus actividades.
2. Enseñar al enfermo a que repose la parte lesionada durante cerca de un mes para favorecer la cicatrización.
3. Instruir al sujeto para que reasuma sus actividades de manera gradual.

LUXACIONES TRAUMÁTICAS ARTICULARES


La luxación de una articulación se presenta cuando las superficies articulares de los huesos pierden el contacto
anatómico; se trata de una urgencia médica porque coexiste con la interrupción de la función nerviosa y del
riego sanguíneo.
MANIFESTACÍONES CLÍNICAS
1. Dolor.
2. Deformidad.
3. Cambio en la longitud de la extremidad.
4. Pérdida de los movimientos normales.
5. La radiografía revela luxación sin fractura.
TRATAMIENTO
1. Inmovilizar la parte lesionada al tiempo que se transporta al paciente a la sala de urgencias, departamento de
rayos X, o unidad clínica.
2. Fijar la reducción de la luxación (colocar las partes luxadas en su posición normal) tan pronto sea posible, por
lo general, bajo anestesia.
3. Estabilizar la reducción hasta que la articulación sane.
4. Vigilar si se presentan secuelas (articulación inestable, necrosis aséptica del hueso, trastorno circulatorio o
nervioso).
INTERVENCIONES DE ENFERMERÍA
A. Propiciar la comodidad del enfermo.
1. Obtener la autorización del enfermo para efectuar la reducción de la luxación bajo anestesia si es necesario.
2. Administrar medicamentos para alivio del dolor.

3. Inmovilizar la articulación reducida.

B. Restablecimiento de las actividades para valerse por sí mismo.


1. Ayudar a la persona con las actividades cotidianas según sea necesario.
2. Instaurar la educación del individuo con respecto a la necesidad de que obedezca la limitación de la actividad,
terapéutica de rehabilitación y vigilancia a largo plazo por si aparecen secuelas.
LESIONES DE LA RODILLA
ETIOLOGÍA
1. En muchas actividades deportivas se aplican a la rodilla tensiones excesivas (por Ej. fútbol, soccer, esquí,
carrera).
2. Las lesiones en la rodilla se presentan cuando hay cambios de posición rápidos como flexionar y torcer la
articulación.
El desgarro de cartílago (meñisco) ocasiona dolor, hipersensibilidad, derrame articular, sensación de chasquido
y reducción en el limite de movimiento .
Los ligamentos de la rodilla pueden estar desgarrados y producir dolor e inestabilidad de la articulación. El ten-
dón rotuliano puede romperse.

TRATAMIENTO
1. Extracción del menisco con artroscopia.
Extirpación de fragmentos de cartílago a través de un artroscopio quirúrgico insertado por una pequeña
incisión dentro de la articulación de la rodilla.
2. Extracción abierta de menisco.
Acceso quirúrgico directo a la articulación de la rodilla para reparar las estructuras rotas.
3. Lesiones ligamentosas.
Se tratan con inmovilización (por Ej. vendaje elástico, férula, yeso) o suturando el ligamento, según la grave-
dad de la lesión.
4. Rotura de tendón.
Debe suturarse y luego inmovilizarse hasta que sane.
EDUCACIÓN DEL SUJETO DE ATENCIÓN
1. Elevar la pierna para reducir la tumefacción a un mínimo.
2. Ejercicios para el cuadriceps y levantar la pierna sin flexionar la rodilla.
3. Programas de ejercicios con pesas según la prescripción médica.

FRACTURAS
Fractura es una pérdida de la continuidad del hueso. Aunque es la parte que se afecta más directamente, también
pueden participar otras estructuras, y originar edema de los tejidos blandos, hemorragia en músculos y
articulaciones, luxaciones articulares, roturas tendinosas, cortes de nervios, daño de vasos sanguíneos y lesiones
a órganos corporales.

ETIOLOGÍA
Se produce una fractura cuando la tensión que se aplica al hueso es más de lo que éste puede absorber. Cuando
se fractura una parte de hueso enfermo (osteoporosis, quiste óseo, metástasis) se considera una fractura
patológica.
TIPOS DE FRACTURAS
1. Completa: afecta el diámetro transversal del hueso en su totalidad; suele haber desplazamiento (no en la
posición normal).
2. Incompleta sólo abarca la porción del diámetro transversal del hueso; no suele haber desplazamiento.
3. Abierta: rotura de la piel y el tejido blando subyacente que llevan directamente a la fractura.
4. Cerrada: fractura que no comunica con el exterior.
TIPOS DE FRACTURA
1. En rama verde: sólo se rompe un lado del hueso y el otro se dobla.
2. Transversa: fractura del diámetro transversal del hueso.
3. Oblicua: ocurre en un ángulo del hueso.
4. Espiral: por torcimiento alrededor de la diáfisis ósea.
5. Conminuta: cuando el hueso se divide en varios fragmentos.
6. Deprimida: los fragmentos son empujados hacia adentro (suelen ser frecuentes en las fracturas de cráneo y
huesos de la cara).
7. Compresión: fractura, en la cual el hueso se colapsa sobre sí mismo (se ve con frecuencia en fracturas de
vértebras).
8. Avulsión: se desprende un fragmento de hueso en el sitio de inserción de un ligamento o tendón.
9. Impactada: un fragmento de hueso queda incrustado en otro.
10. Dislocación de fractura: fractura complicada por la exclusión de un hueso de la articulación.

11. Otras que se describen según su localización anatómica: epifisarías, supracondíleas, a mitad de la diáfisis,
intraarticulares.

TRATAMIENTO DE LAS FRACTURAS


No existe una solución única en el tratamiento de las fractura. Debe tornarse en cuenta la gravedad de la
fractura, la lesión de tejidos blandos, edad y estado general del sujeto, así corno factores económicos antes de
seleccionar el tratamiento específico.

A. Objetivos.
1. Restablecer y conservar la posición y alineamiento correctos.
2. Restablecer la función de la parte afectada.
3. Que el sujeto retorne a sus actividades habituales en el menor tiempo posible y con el menor dispendio.

B. Proceso
1. Reducción fijar el hueso; se refiere a la restitución de los fragmentos a su posición anatómica y alineación.
2. Inmovilización: conservar la reducción en tanto consolida el hueso.

3. Rehabilitación., recuperar la función normal de la parte afectada.

C. Métodos.
1. Reducción cerrada: los fragmentos óseos son puestos en aposición (poner los extremos en contacto)
mediante manipulací6n y tracción manual; restituye la alineación.
a. Puede efectuarse bajo anestesia para obtener alivio del dolor y relajación muscular.
b. Se aplica yeso o férula para inmovilizar la extremidad y fijar la reducción.
2. Tracción: fuerza aplicada para lograr y conservar la reducción y alineación .
a. Se usa con frecuencia para fracturas de huesos largos.
b. Técnicas: Tracción cutánea: fuerza que se aplica a la piel mediante hule espuma, esparadrapo, etc.
Tracción esquelética: fuerza que se aplica al esqueleto óseo directamente mediante alambres,
clavos o pinzas colocados dentro del hueso o a través de él.
3. Reducción abierta con fijación interna: intervención quirúrgica para lograr la reducción, alineación y estabi-
lización.
a. Se observan directamente los fragmentos óseos.
b. Pueden emplearse dispositivos de fijación interna (clavos de metal, alambres, tornillos, placas, varillas)
para sostener los fragmentos óseos en posición hasta que consolide la fractura (pueden extraerse una vez
que el hueso ha sanado)
c. Pueden utilizarse férulas o yeso para dar mayor estabilización y apoyo después de que cierta la herida
4. Sustitución endoprostética: sustitución de un fragmento por un dispositivo de metal. Se utiliza cuando la
fractura interrumpe la nutrición del hueso o cuando es el tratamiento de elección.
5. Dispositivo de fijación externa: estabilización de fractura compleja y abierta utilizando un marco de metal y
un sistema de clavos. Propicia el tratamiento activo de tejidos blandos lesionados.
a. La herida puede dejarse abierta (cierre primario diferido de la herida).
b. Reparación de lesiones en vasos sanguíneos, tejidos blandos, músculos, nervios y tendones según sea
necesario.
c. Puede estar indicada la cirugía reconstructiva.
CONSIDERACIONES GENERALES DE ENFERMERÍA (FRACTURAS)
MANIFESTACIONES CRINICAS
1. Los datos de la explotación física que indican fractura son:
a. Dolor en el sitio de la lesión.
b. Tumefacción.
c. Hipersensibilidad.
d. Movimientos falsos y crepitación (sensación de roce de fragmentos).
c. Deformidad.
f. Pérdida de la función.
g. Equimosis.
h. Parestesia.
2. Demostración de la fractura mediante radiografía u otras técnicas iconográficas.
3. Signos y síntomas de choque:
a. El hueso es muy vascular; después de traumatismos, escapan grandes volúmenes de sangre hacía tejidos
blandos o por heridas abiertas (sobre todo en fracturas pélvicas o de fémur).
b. Pueden resultar mortales pocas horas después de la lesión.
4. Hemorragia evidente y oculta (hacia los tejidos):observar hemoglobina y hematocrito.
5. Síndrome de embolia grasosa: embolización de médula ósea, tejido o lípidos con plaquetas y ácidos grasos
libres circulantes dentro de los capilares pulmonares; puede haber escape de los capilares pulmonares, que
produce insuficiencia respiratoria y disfunción del sistema nervioso central.
a. Puede iniciarse en el transcurso de 48 horas después de la lesión.
b. Observar al paciente en busca de:
(1). Dificultad respiratoria: taquipnea, disnea, , estertores, jadeo, edema pulmonar agudo, el pulmón filtra y
atrapa material embólico, altera la ventilación y el riego, y, causa neumonitis intersticial .
(2). Trastornos mentales, irritabilidad, inquietud, confusión, desorientación, estupor, y coma; efectos de la embolización generalizada y la hipoxemia grave (pueden
ser el primer signo).

(3). Fiebre.
(4). Petequias: en las mucosas de la boca, sacos conjuntivales, paladar duro, retina, tórax y pliegues axilares
anteriores, por oclusión de los capilares por grasa y plaquetas y fibrina.
6. Función neurovascular: buscar trastorno neurovascular en todos los pacientes fracturados, como dolor, reduc-
ción en la circulación, disminución de la sensibilidad y en la actividad motora.
PROBLEMAS DEL ENFERMO / DIAGNÓSTICOS DE ENFERMERÍA
Dolor relacionado con hueso fracturado, lesión en tejidos blandos y tumefacción, así como espasmo muscular.
Riego inadecuado del tejido, por tumefacción de la parte afectada y reducción en la circulación.

Deficiencia en la capacidad para valerse a sí mismo por la inmovilización y tratamiento de la fractura.

Posibles problemas sistémicos (por Ej. choque, embolia grasosa) por lesión y secuelas posteriores.
Posibles problemas locales (por Ej. síndrome del compartimiento, falta de consolidación, infección) por una
interrupción de la consolidación.

Ineficacia para sobreponerse y aislamiento social por el suceso de la fractura y sus ramificaciones.
INTERVENCIONES DE ENFERMERÍA
A. Alivio del dolor.
1. Inmovilizar fragmentos óseos; el movimiento de los fragmentos produce dolor.
2. Proporcionar apoyo a las fracturas con férula por encima y por debajo de la fractura para mover al paciente.

3. Vuélvase a acomodar con movimientos lentos y firmes; si es necesario, utilice personal adicional.

B. Reducción de la tumefacción que acompaña la lesión.


1. Elevar la extremidad lesionada por encima del nivel del corazón.
2. Aplicar bolsa de hielo a la lesí6n si está prescrito.
3. Valoras función neurovascular de la extremidad lesionada.
C. Alentar las actividades para valerse por sí mismo dentro de los límites que imponga el tratamiento de la
fractura.
1. Ayudar al enfermo con las actividades de higiene y nutrición según sea necesario.
2. Favorecer la independencia dentro de los límites de la inmovilización.
3. Modificar las actividades para facilitar un máximo de dependencia.
4. Darle tiempo suficiente ad enfermo para que desempeñe una tarea.
5. Instruir al sujeto sobre el uso inocuo de la movilidad y otros dispositivos auxiliares.
D. Prevención de trastornos sistémicos (por Ej. choque hemorrágico o neurógeno, embolia grasosa, embolia
pulmonar).
1. Vigilar signos vitales.
2. Conservar la presión arterial. Administrar sangre o líquidos según sea necesario.
3. Revisar los datos de laboratorio buscando cifras anormales.
4. Buscar signos y síntomas de embolia grasosa.
a. Valorar estado mental.
b. Conservar un intercambio gaseoso pulmonar satisfactorio y apoyar el sistema respiratorio.
(1) Extraer sangre arterial para análisis de gases; existe hipoxia arterial con la embolia grasosa; no
siempre se manifiesta clínicamente.
(2) Administrar oxígeno según lo indiquen los resultados del análisis de gases en sangre (la insuficiencia
respiratoria es la causa de muerte más frecuente).
(3) Ayudar con la intubación endotraqueal (para control de vías respiratorias), ventilación de volumen
controlado y PEEP, para lograr una aireación máxima de los pulmones.
(4) Administrar corticosteroides para bloquear la inflamación química que ocasionan los ácidos grasos
libres, disminuir la lesión del endotelio (en controversia).
5. Vigilar si aparecen signos de:
a. Tromboembolia (sobre todo en caso de fracturas de extremidades inferiores).
b. Infección: se consideran contaminadas todas las fracturas abiertas.
c. Coagulación intravascular diseminada (CID), grupo de trastornos hemorrágicos por diversas causas.
E. Prevención de padecimientos neurovasculares y trastornos en la cicatrización.
Brindar apoyo al sujeto si la cicatrización no ocurre como, se había planeado, por inmovilización insuficiente,
tejido interpuesto entre fragmentos óseos o infección.
a. Retraso en la consolidación: significa que una fractura específica no ha cicatrizado en el tiempo que se
considera promedio para ese tipo de fracturas.
b. Falta de consolidación: los extremos de un hueso fracturado no se unen ni se espera que se unan.
c. Necrosis vascular del hueso: puede presentarse cuando el hueso pierde su riego sanguíneo después de
fractura o luxación (en especial de cadera) o en ciertos padecimientos.
F. Prevención de infecciones.
l. Reducir a un mínimo las probabilidades de que se infecten herida, tejidos blandos y hueso.
2. Asear, desbridar e irrigar la herida tan pronto sea posible para disminuir las probabilidades de infección.
a. Tomar muestras con hisopo del sitio de la herida para cultivo y sensibilidad a los antibióticos.
3. Proteger al paciente contra el tétanos.
a. Investigar el estado de inmunización del enfermo para el tétanos.
b. Dar antibióticos según esté indicado, para evitar y tratar infecciones graves; muchas fracturas expuestas
están contaminadas con bacterias en el momento del ingreso.
4. Observar y registrar la temperatura del paciente a intervalos regulares para descubrir complicaciones sépticas.

G. Ajustes en el estilo de vida y en las responsabilidades para adaptarse a las limitaciones que impone la
fractura.
EDUCACÍÓN PARA LA SALUD
1. Explicar los fundamentos del tratamiento de las fracturas y la necesidad de que el enfermo participe en el
régimen terapéutico.
2. Instruirlo a que ejercite activamente las articulaciones por encima y por debajo de la fractura inmovilizada a
intervalos frecuentes.
a. Ejercicios isométricos de los músculos cubiertos con yeso: empezarlos lo más pronto posible después de
que se coloca el enyesado.
b. Aumentar los ejercicios isométricos conforme se estabiliza la fractura.
3. Después de quitar el dispositivo para la inmovilización (p. Ej., enyesado, férula), hacer que el sujeto empiece
ejercicios activos y continúe con los ejercicios isométricos.
4. Instruir al sujeto sobre ejercicios para fortalecer los músculos de extremidades superiores si se planea usar
muletas.
5. Instruir al individuo sobre métodos de ambulación sin peligro: andador, muletas, bastón.
6. Hacer hincapié sobre el peso que soporta la extremidad fracturada.
7. Conversar sobre la prevención de fracturas recurrentes: medidas de seguridad, evitar la fatiga, utilizar
calzado apropiado.
S. Instrucciones para el alta: supervisión médica durante el período de observación, síntomas que requieren
atenci6n (por Ej. entumecimiento, disminución de la función, exacerbación del dolor, elevación en la temperatu-
ra), instrucciones sobre los medicamentos prescritos.

TRACCIÓN
Se llama tracción a la fuerza aplicada en una dirección específica. Para ello se utiliza un sistema de cuerdas,
poleas y pesos para aplicar la fuerza necesaria que venza la fuerza natural o jale los grupos musculares.
La tracción continua es una forma mediante la cual el estiramiento se ejerce en un solo plano. Puede utilizar piel
o el esqueleto, y puede ser unilateral o bilateral, por ejemplo, la extensión de Buck.
La tracción equilibrada con suspensión se obtiene con una contra fuerza que no es el cuerpo del sujeto. La extre-
midad se balancea o está suspendida en el aparato de tracción. La línea de tracción en la extremidad permanece
bastante constante no obstante que el enfermo cambie su posición.
OBJETÍVOS DE LA TRACCIÓN
1. Reducir e inmovilizar la fractura.
2. Recuperar la longitud y alineación normales de la extremidad lesionada.
3. Reducir o eliminar el espasmo muscular.
4. Evitar deformidades.
5. Dar libertad al enfermo para realizar actividades en la cama.
6. Reducir el dolor.
APLICACIÓN DE LA TRACCIÓN
La tracción puede aplicarse a la piel o al sistema esquelético.
La tracción cutánea se logra mediante un peso que jala, cinta adhesiva, hule espuma o materiales plásticos
adheridos a la piel o a un dispositivo especial (botas); la tracción sobre la piel se transmite a estructuras músculo
esqueléticas.
Se utiliza la tracción cutánea como medida temporal en adultos, antes del tratamiento quirúrgico, de la fractura
intertrocantérea de cadera; la tracción de Russell se usa para la diáfisis femoral con la rodilla fija. La tracción
pélvica sirve en el tratamiento de padecimientos o lesiones de espalda. La tracción cutánea puede ser de
manera permanente para fracturas en niños.
La tracción esquelética se aplica al hueso mediante clavos, alambres o correas que lo atraviesan; es la técnica
más eficaz de tracción, La aplica el cirujano ortopédico bajo condiciones de asepsia. La tracción esquelética se
usa con mayor frecuencia en el tratamiento de fracturas de fémur, húmero, tibia y columna cervical.
CONSIDERACIONES GENERALES DE ENFERMERÍA (el sujeto en tracción)
VALORACÍÓN
1. Establecer el motivo para la tracción (por Ej. espasmo muscular, fractura, deformidad),
2. Evaluar el estado fisiológico y psicológico del enfermo.
a. Dolor.
b. Deformidad.
c. Tumefacción.
d. Estado neurovascular: parálisis, parestesia, pulso, color
e. Reacciones emocionales.
f. Grado de comprensión del régimen terapéutico.

g. Estado de la piel: observar consecuencia en busca de signos de presión o fricción sobre las prominencias
óseas.
3. Examinar el equipo de tracción para verificar su seguridad y eficacia.
a. El enfermo se coloca sobre un colchón duro, a menudo con tablas debajo.
b. Las cuerdas y poleas deben estar en línea recta.
c. La tracción debe estar en línea con el eje longitudinal del hueso.
d. Debe eliminarse cualquier factor que reduzca la tracción o cambie su dirección.

(1) Los pesos deben colgar libremente.


(2) Las cuerdas deben estar sin obstrucciones y no hacer contacto con la cama o equipo.
(3). Ayudar al enfermo a enderezarse en la cama a intervalos frecuentes. No se logra la tracción si el
nudo, en la cuerda o la piecera toca la polea o el pie de la cama, o si los pesos descansan sobre el piso.
e. El peso específico aplicado a la tracción cutánea no debe exceder su tolerancia. Hay que inspeccionar el
estado de la piel con frecuencia.
4. Evaluar al sujeto con tracción esquelética en busca de una posible infección.
Revisar al enfermo en busca de olor fétido o signos de infección.
5. Investigar sistemáticamente los posibles problemas provocados por la inmovilidad como neumonía, estreñi-
miento, tromboflebitis o depresión.
PROBLEMAS DEL SUJETO DE ATENCION /DIAGNÓSTICOS DE ENFERMERIA
1. Posibles problemas provocados por la inmovilización (debilidad músculo esquelética, trastornos de la función
respiratoria, estreñimiento) en el tratamiento con tracción.
2. Posible daño neurovascular por la lesión en sí o por el tratamiento.

3. Posible lesión de la piel por presión sobre los tejidos blandos.

4. Posible infección por invasión bacteriana en el sitio de la tracción esquelética.


INTERVENCIONES DE ENFERMERÍA
A. Conservar una tracción eficaz.
1. Revisar el aparato de tracción a intervalos frecuentes para verificar que la dirección es adecuada y que las
cuerdas no están obstruidas, que los pesos están en la posición apropiada y que el enfermo está cómodo.
2. Las cuerdas y poleas deben poderse mover libremente. La tracción debe ser continua para que sea eficaz a
menos que la prescripción indique tracción intermitente, como en el caso de la pélvica.
4. Conservar una contracción adecuada ajustando la posición de la cama.
5, Con la tracción continua no es posible voltear al enfermo sin perder la línea de tracción.
6. Con la tracción equilibrada y suspensión se puede elevar, voltear un poco o mover a voluntad.
B. Conservar las funciones corporales normales.
1. Alentar la respiración profunda cada hora para facilitar la expansión pulmonar y la eliminación de
secreciones de vías respiratorias.
2. Auscultar los campos pulmonares dos veces al día.
3. Propiciar la ingestión de 2 000 a 2 500 ml. de líquido diarios.
4. Proporcionar una dieta equilibrada alta en fibra, rica en proteínas, evitar la ingestión excesiva de calcio.
5. Establecer una rutina para los movimientos intestinales mediante la dieta, ablandadores de heces, laxantes,
enemas o todos ellos, según la prescripción.
6. Alentar el ejercicio activo de los músculos y articulaciones no afectados para conservar la fuerza y función
dorsiflexionar los pies cada hora para evitar el pie péndulo.

7. Aminar a enfermo a que participe en las actividades de plancacIón y de cuidados.

8. Proporcionar actividades recreativas.


9. Buscar signos de tromboflebitis, por ejemplo, dolor en pantorrillas.

C. Conservar intacto el estado neurovascular de la extremidad inmovilizada.

1. Valorar función específica del ciático poplíteo externo.


a. Solicitar al sujeto que señale su nariz con el dedo gordo del pie.
b. Interrogar si existen sensaciones anormales.
e. Observar si aparece pie péndulo.
2. Valorar otros nervios como el cubital, mediano, radial, que pudieran comprimirse.
3. Verificar si la circulación es adecuada (color, temperatura, movimiento, llenado capilar de dedos de manos o
pies).
a. Con la tracción de Buck debe inspeccionarse el pie en busca de trastornos circulatorios a los pocos
minutos de aplicar el vendaje elástico y posteriormente a intervalos regulares.
5. Avisar al médico oportunamente si se descubren alteraciones neurovasculares.
D. Conservar íntegra la piel sin que se formen zonas de presión.
1. Observar con frecuencia las prominencias óseas en busca de datos de presión o irritación por fricción
2. Buscar irritación cutánea cerca de las bandas de tracción.
3. Investigar presión bajo el cabestrillo del hueco poplíteo.
4. Debe informarse al médico cualquier queja de sensación urente bajo el vendaje de tracción.
5. Debe prestarse cuidados a la espalda a intervalos regulares ya que, el enfermo está en posición supina.
6. Aliviar la presión sin perder la eficacia de la tracción.
E. Evitar la infección en el sitio del clavo.

1. Vigilar signos vitales.

2 . Buscar signos de infección, sobre todo alrededor del clavo.


a. El clavo debe estar inmóvil en el hueso y la herida de la piel, seca. Hay material seroso escaso.
b. Si se sospecha que hay infección, hacer percusión suave sobre la tibia; esto puede provocar dolor si se
está instaurando una infección.
c. Investigar otros signos de infección como calor, enrojecimiento o fiebre.
Si está indicado, asear el trayecto del clavo con aplicadores estériles y el medicamento prescrito, para limpiar
el drenaje en la abertura del trayecto y alrededor del clavo ya que el taponamiento en este sitio puede
predisponer a la invasión bacteriana del trayecto y del hueso. Aplicar un corcho o cinta adhesiva sobre los
bordes agudos del clavo para proteger al enfermo y a quienes le dispensan sus cuidados.
EDUCACIÓN PARA LA SALUD
Enseñar al sujeto de atención el objetivo de la tracción.
Delinear las limitaciones de las actividades necesaria para que la tracción resulte eficaz.
Enseñar al enfermo que use dispositivos auxiliares como el trapecio.
Instruirlo que no ajuste o modifique el aparato de tracción.
Enseñarle actividades diseñadas para que los efectos de la inmovilización sobre los sistemas corporales sean
mínimos.
Enseñarle a informar si hay alteración en sensibilidad, dolor, movimiento, etc.

FIJACIÓN EXTERNA POR FRACTURAS COMPLÍCADAS


La fijación externa es una técnica de inmovilización de fracturas en la que se introduce por transfixión una serie
de clavos a través del hueso y se unen a un marco metálico externo rígido. Este método se utiliza principalmente
en el tratamiento de fracturas abiertas que presentaría daño grave de los tejidos blandos.
VENTAJAS
1. Permite el apoyo rígido de fracturas abiertas conminutas graves, falta de uniones infectadas y articulaciones
inestables infectadas.
2. Facilita los cuidados de la herida (debridaciones frecuentes, irrigaciones, cambios de apósitos) y la
reconstrucción de los tejidos blandos (cierre tardío de la herida, colgajos musculares, injertos cutáneos).
3. Permite la función temprana de los músculos y las articulaciones.
4. Facilita la comodidad del paciente desde un principio.
PROCEDIMIENTO
Se asea la piel y bajo anestesia general se insertan por transfixión varios clavos a través de pequeñas incisiones
arriba y abajo de la fractura, y se pasan a través de la corteza ósea. Una vez que se ha reducido la fractura, se
ajusta el dispositivo apretando las barras que unen los grupos de clavos.
Las cabezas agudas del clavo deben cubrirse con tapas de plástico, corcho o tapones de hule para proteger la
otra extremidad y las sábanas.
VALORACIÓN DE ENFERMERÍA
1. Valorar la comprensión que tiene el enfermo del procedimiento y del dispositivo de fijación.
2. Evaluar el estado neurovascular de la parte afectada.
3. Inspeccionar cada sitio de inserción del clavo en busca de enrojecimiento, drenaje, hipersensibilidad, dolor y
aflojamiento del clavo.
4. Inspeccionar las heridas abiertas para observar si hay cicatrización, infección o tejido necrótico.
5. Valorar las funciones de otros sistemas corporales.
PROBLEMAS DEL ENFERMO/ DIAGNÓSTICOS DE ENFERMERÍA
1. Ansiedad para afrontar el aspecto del dispositivo de fijación, externa.
2. Posible riego tisular inadecuado y deterioro neurovascular por la lesión.
3. Posible infección en relación con la herida abierta y la inserción de clavos en el esqueleto.
4. Disminución en la movilidad y capacidad para real a las actividades cotidianas dadas las restricciones que
impone la lesión y la fijación externa.
INTERVENCIONOS DE ENFERMERÍA
A. Aliviar la ansiedad y temor que provoca el dispositivo de fijación externa.
1. Si es posible, antes, de colocar el dispositivo, asegurar al enfermo que, aún cuando el aspecto del aparato es
tosco y bromoso, no duele una vez instalado.
2. Subrayar los aspectos positivos del aparato en el tratamiento de problemas musculoesqueléticos complejos.
3. Animar al enfermo a que verbalice su reacción ante el aparato, para de esta manera reducir el riesgo de otros
problemas sistémicos.
4. Informar que logrará una mayor movilidad con el dispositivo.
5. Hacerlo que participe en su atención y en los cuidados del fijador externo.
B. Conservar íntegro el estado neurovascular.
1.. Establecer una línea base de funciones para hacer comparaciones. Las lesiones músculo esqueléticas
complejas con frecuencia producen deterioro de los tejidos blandos.

2 Elevar la extremidad que está en tracción equilibrada para reducir la tumefacción.

a. La extremidad puede suspenderse colgando el fijador directamente del marco de tracción.


b. La suspensión sirve paca controlar el edema y no para ejercer fuerza de tracción.
4. Avisar al médico cualquier alteración neurovascular.
C. Evitar la infección
1. Sitio de inserción del clavo y cuidados del fijador:
a. Asear los sitios de inserción de los clavos y quitar las costras con aplicador de algodón estéril humedeci-
do con peróxido de hidrógeno, o según las instrucciones, dos a tres veces al día: las costras que se forman
por el drenaje seroso pueden evitar que salga la secreción y causar infección.
b. Aplicar un antimicrobiano alrededor de los sitios de inserción según indicaciones sin ocasionar obstruc-
ción de la abertura.
e. Enjuagar el fijador con un trapo estéril humedecido con agua estéril.
d . No escatimar esfuerzos. La técnica meticulosa es importante.
2. Cuidados de la herida:
a. Las heridas abiertas en el sitio de la fractura suelen tratarse mediante cambios diarios de apósitos.
b. Usar técnica aséptica.
c. Cambiar los apósitos alrededor de los clavos primero y los que están debajo de las varillas del fijador al
último.
3. Vigilar si aparecen signos locales o sistémicos de infección.
D. Propiciar las actividades para valerse por sí mismo.
1. Animar al enfermo a que participe en sus cuidados. Puede convertirse en autoridad sobre los cuidados
rutinarios de la fijación externa.
2. Asegurarle que el dolor relacionado con la lesión disminuye conforme cede la reacción de los tejidos y
progresa la cicatrización.
3. Informarle que el fijador externo sujeta la fractura en posición estable y que puede mover la extremidad. Sólo
el médico puede ajustar el fijador.
4. Para mover la extremidad, sujetar el marco y ayudar al paciente a moverse. Asegurarle que el fijador puede
soportar los movimientos normales.
5. Deben iniciarse los ejercicios para el cuadriceps y de límite de movimiento para las articulaciones desde el
primer día postoperatorio.
6. Al ceder la tumefacción puede caminar con muletas; so porta peso según prescripción médica.
EDUCACIÓN PARA LA SALUD
1. Inspeccionar diariamente los sitios de inserción del clavo en busca de signos de infección y aflojamiento.
Vigilar si hay dolor, turnefacci6n o supuración.
2. Asear alrededor de cada clavo todos los días con técnica aséptica. No tocar la herida con las manos.,
3. Asear el fijador con regularidad para que esté sin polvo y contaminación bacteriana.
4. No mover las pinzas ni las tuercas, puede alterarse la compresión y perderse la alineación de la fractura.
5. Verificar que se cumplan las restricciones en el soporte de peso y otras relacionadas con la lesión y el
tratamiento.
6. Animar al enfermo a que siga el régimen de rehabilitación.

DISPOSITIVO PARA FIJACIÓN INTERNO


CONSIDERACIONES GENERALES
1. Algunas fracturas pueden reducirse bajo anestesia y estabilizarse mediante la implantación quirúrgica de cla-
vos metálicos, combinaciones de clavo y placa, tornillos de compresión o clavos intramedulares.
2. La intervención quirúrgica se efectúa por lo general tan pronto como es posible ya que suele tratarse de
ancianos para quienes permanecer encamados por mucho tiempo es dañino.
3. La fijación quirúrgica de una fractura permite la movilización temprana del sujeto disminuyendo así los
efectos adversos de la inmovilización, El aparato metálico no es lo bastante resistente para permitir la función
plena de la extremidad, pero sí facilita la conservación de la fuerza muscular, movilidad articular y la unión
ósea
VALORACIÓN
1. Efectuar la revisión neurovascular de la extremidad afectada.
2. Vigilar el drenaje de aspiración portátil.
PROBLEMAS DEL SUJETO DE ATENCION / DIAGNÓSTICOS DE ENFERMERÍA
1. Posibilidad de lesión por dislocación o aflojamiento del fijador; ocasiona pérdida de la alineación y tensiones
adversas.
2. Reducción de la movilidad debido a la lesión y a la presencia del fijador.
3. Posibles complicaciones relacionadas con la inmovilidad, como estreñimiento, con fracturas trastornos neu-
rovasculares y respiratorios.
4. Ineficacia para enfrentar las limitaciones que impone el tratamiento.
ACTIVIDADES DE ENFERMERÍA
Para fractura de cadera tratada con fijación interna.
A. Conservar la alineación correcta de la extremidad.
1. Colocar la pierna afectada según las instrucciones médicas, generalmente sobre una almohada en leve
abducción.
2. Colocar almohada entre las piernas para conservar la alineación.
3. Entre dos personas, jalar suavemente al paciente hacia el lado afectado; cuando esté acostado sobre el lado no
operado, conservar la extremidad afectada en abducción.
B. Lograr la ambulación lo más pronto posible.
l. Envolver las extremidades inferiores con vendajes compresivos elásticos o medias elásticas: aumentan la
velocidad venosa y ayudan a evitar el edema por gravedad.
2. Utilizar la mesa inclinada tan pronto la condición del sujeto lo permita. De esta manera el enfermo se
acostumbra a la posición erguida y mejoran sus funciones circulatoria y respiratoria.
3. Ayudarlo a usar la silla de ruedas varias veces al día según la prescripción médica: ayuda a evitar la hipoten-
sión arterial, a conservar la fuerza, la función pulmonar y resulta benéfico desde el punto de vista
psicológico.
a. Con ayuda del trapecio, animar al enfermo a que adquiera la posición con las piernas colgadas.
b . Ayudarlo a que se apoye sobre la extremidad sana para pasarse a la silla.
c. Si se le permite soportar peso puede ambular con un andador, aplicando tanto peso a la extremidad como
le sea cómodo.
d. Ciertos tipos de fracturas deben recibir apoyo y protegerse en tanto no esté segura la unión ósea y ya no
haya probabilidades de que la fractura se desplace. En estas circunstancias es posible que haya que cargar
al enfermo para colocarlo sobre la silla de ruedas.
e. Darle todo el tiempo que necesite para levantarse. No apresurarlo.
4. Animarlo a que participe en actividades cotidianas (comer, bañarse, peinarse): así también prepararlo para la
ambulación y para que conserve un grado de independencia.
C. Propiciar ejercicios activos.
1. Alentar los ejercicios para el cuadriceps cada hora. Este músculo extiende la pierna y es uno de los músculos
principales para caminar.
2. Hacer estiramientos del tendón de Aquiles de ambas piernas y contracciones abdominales y glúteas (contrac-
ciones isométricas). Estas contracciones fortalecen los músculos sin mover !as articulaciones.
3. Evitar las contracturas de rodilla.
a. Conservar la rodilla en extensión en tanto esté encamado.
b. Flexionar la rodilla en ángulo de 90 grados al estar sentado. Evitar que extienda la rodilla por lapsos
prolongados en esta posición pues produce tensión excesiva sobre la cadera fracturada.
c. Mover la rodilla en ejercicios asistidos a todo el límite de movimiento.
4. Ayudarlo a que efectúe ejercicios para fortalecer brazos (flexión y extensión). Los músculos de la cintura
escapular y extremidades superiores deben tener la fuerza para soportar el peso de todo el cuerpo al utilizar
el andador.
5. Ayudarlo a que aprenda a utilizar el andador: caminar con una técnica sin soporte de peso (o soportándolo
en forma parcial, según la fractura. y su fijación).
6. Recordarle que no, soporte peso con la extremidad afectada hasta que el ortopedista lo autorice y las
radiografías revelen una cicatrización satisfactoria. Soportar peso antes de que ocurra la unión ósea produce
tensión excesiva que puede doblar o quebrar el clavo, aplastar hueso o perder la fijación al cortar ésta el
hueso.

CIRUGÍA ORTOPÉDICA
CONSIDERACIONES ESPECIALES DE ENFERMERÍA
CUIDADOS PREOPERATORIOS DE ENFERMERÍA
A. Valoración.
1 . Realizar la valoración normal preoperatoria .
2. Valorar estado nutricional. Verificar que hay una ingestión suficiente de calorías y proteínas.
3. Investigar si ha recibido antes cortico esteroides (en especial artríticos),
a. El tratamiento con cortico esteroides (presente o pasado) puede afectar de forma adversa la reacción del
enfermo a la anestesia.
b. Deben administrarse cortico esteroides según se necesite para contrarrestar el estrés de la operación.
B. Educación del sujeto de atención.
1 .Darle información acerca de pruebas de laboratorio y protocolos, tos y respiraciones profundas, así como de
las actividades del postoperatorio inmediato.
2. Prácticas para el empleo del cómodo y orinal en posición supina antes de la operación; esto ayuda a reducir
la necesidad de cateterizar en el postoperatorio.
3. Familiarizarlo con el aparato de tracción y la necesidad de usar férulas y enyesados: familiarizarlo con el
ambiente postoperatorio.
VALORACIÓN POSTOPERATORIA/POSTOPERATORIO ÍNMEDIATO
1. Valorar la presión arterial, el pulso y la frecuencia respiratoria; un aumento de la frecuencia del pulso o una
disminución lenta de la presión arterial indican persistencia de la hemorragia o estado de choque.
2. Valorar los cambios de la frecuencia respiratoria o del color del enfermo, que pueden indicar obstrucción del
intercambio respiratorio o complicaciones pulmonares y cardíacas.
3. Verificar el estado neurovascular (función nerviosa y circulación) de la extremidad afectada. Vigilar la
circulación distal a la porción en que se ha colocado el enyesado, el vendaje o la férula.
a. Evitar constricciones que impidan el riego o la inervación.
b. Observar si el color de los dedos de las manos y los pies es normal.
c. Comprobar los pulsos de la extremidad afectada; compararlos con la sana.
d. Vigilar la temperatura de la piel; si está elevada puede indicar hemorragia o infección.
4. Vigilar si hay hemorragia excesiva; las heridas ortopédicas tienen mayor tendencia, a la exudación que otras
heridas quirúrgicas.
a. Medir el drenaje si se utiliza aspiración.
b. Deben esperarse hasta 200 a 500 ml de supuración las primeras 24 horas los cuales disminuyen a menos
de 30 ml en ocho horas a las 48 horas, según la intervención quirúrgica.
5. Valorar el dolor en relación a la operación en sistema músculo esquelético.
6. Estar alerta por si se presenta retención urinaria.
7. Verificar la seguridad y eficacia del aparato ortopédico.
B. Postoperatorio tardío.

1. Observar si aparecen úlceras por decúbito.

2. Estar atento a complicaciones por la incapacidad prolongada, como, la trombosis venosa.


3. Valorar estado de hidratación y nutricional.
4 . Ver sí hay signos y síntomas de anemia, sobre todo después de fracturas de huesos largos.

Se hace una determinación de hemoglobina al tercer día del postoperatorio o antes.

PROBLEMAS DEL SUJETO DE ATENCION/ DIAGNÓSTICOS DE ENFERMERÍA


Dolor en relación con la operación.

Posiibles complicaciones relacionadas con la reacción sissistémica relacionada con el estrés de la operación,
lesión ortopédica o inmovilidad.

Hay infección por rotura de la integridad de la piel.


INTERVENCIONES DE ENFERMERÍA
A. Alivio del dolor.
1. Administrar los medicamentos parenterales prescritos para controlar el dolor los primeros días del
postoperatorio.
a. Evitar inyectar cerca de la herida quirúrgica.
b. Alternar los sitios de inyección.
c. Los espasmos musculares pueden contribuir a aumentar el dolor..
B. Prevención de complicaciones.
1. Vigilar los signos vitales con frecuencia.
2. Valorar el estado neurovascular de la extremidad afectada.
a. Llevar un registro de las observaciones.
c. Elevar la extremidad operada y aplicar, bolsas de hielo según las indicaciones.
d. Si se descubre algún trastorno neurovascular, avisar al cirujano y aflojar el vendaje y el enyesado de in-
mediato.
3. Conservar una ventilación pulmonar satisfactoria.
a. Evitar administrar fármacos depresores de la respiraci6n o utilizar dosis mínimas.
b. Cambiar de posición cada dos horas para movilizar secreciones y evitar la obstrucción bronquial.
4. Alentar el reasumir pronto las actividades.
5. Evitar complicaciones venosas.
a. Animar al sujeto a que efectúe los ejercicios por sí mismo según el programa, tan pronto sea posible
después de la operación
b. Hacer que flexione la rodilla y la extienda. con la cadera flexionada, y luego, bajar la extremidad hacia la
cama.
c. Animarlo a mover dedos de pies y manos con regularidad.
d. Aconsejarle que mueva las articulaciones que no fija la tracción a todo su limite de movimientos.
c. Sugerir ejercicios para fortalecer músculos (cuadriceps) si el movimiento activo está contraindicado.
f. Envolver las extremidades inferiores con vendajes elásticos o medias elásticas.
g. Administrar anticoagulantes profilácticos según indicaciones (heparina, warfarina, aspirina, etc)
6. Proporcionar una dieta normal equilibrada.
a. Dar complementos vitamínicos (B y C) a los ancianos, o enfermos crónicos según la prescripción
médica.
b. Evitar la ingestión excesiva de leche que incrementa la reserva de calcio y requiere una excreción renal
mayor y predispone a los cálculos renales.
7. Conservar la producción urinaria con una ingestión de líquidos suficiente.
8. Vigilar si aparecen signos y síntomas de infección.
a. Vigilar signos vitales.
b. Examinar la herida en busca de enrojecimiento, calor e hinchazón.
c. Observar la naturaleza del líquido de drenaje.
d. Evaluar las quejas de dolor recurrente o progresivo.
e. Administrar antibiótico terapia según la prescripci6n médica.
EDUCACIÓN PARA LA SALUD
1. Enseñar al sujeto actividades que reduzcan a un mínimo el riesgo de complicaciones (por Ej. cambiar de
posición, tos y respiraciones profundas).
2. Darle información dietética para facilitar la cicatrización y evitar el estreñimiento y cálculos renales.
3. Instruirlo sobre técnicas que le facilitan moverse con un mínimo de incomodidad (p. ej., brindar apoyo a la
zona lesionada, practicar cambios de posición qué no sean bruscos).

AMPUTACIÓN
AMPUTACIÓN DE EXTREMIDAD INFERIOR: CONSIDERACIONES GENERALES
A. Padecimientos que requieren amputación.
1. Riego tisular insuficiente por diabetes sacarina u otra enfermedad vascular.

2. Traumatismos.

3. Tumor maligno.
4. Deformidades congénitas.
B. Tratamiento.
1. Se determina el nivel de la amputación según el tejido viable máximo y la formación de un muñón
funcional.
2. La tendencia moderna es seleccionar el nivel de amputación más distal que sea compatible con cicatrización
de la herida.
VALORACIÓN PREOPERATORÍA
1. Valoración hemodinámica: se evalúa el flujo sanguíneo arterial mediante mediciones de la presión Doppler y
estudios de flujo con xenón para determinar el nivel de amputación óptimo con exactitud.
2. Cultivos y sensibilidad a antibióticos del drenaje, de las heridas.
En el preoperatorio es recomendable el control de gangrena o de infección progresiva.
3. Evaluación de la extremidad sana (contralateral).
4. Valoración cardiovascular, respiratoria, renal y de otros sistemas para conocer el estado del enfermo.
5. Estudio de la respuesta del enfermo y de su familia ante la amputación.
a. Es frecuente que se espere conseguir alivio del dolor con la amputación.
b. El enfermo y su familia, manifiestan angustia ante la perspectiva de perder una parte corporal.
PROBLEMAS DEL ENFERMO / DIAGNÓSTICOS DE ENFERMERÍA
1. Ansiedad ante la propuesta de una amputación.
2. Incomodidad debida a la enfermedad primaria que motiva la amputación.

3. Alteración en la movilidad por debilidad muscular general y planeación de uso de ayudas para caminar.

4. Déficit nutricional y de salud por padecimiento crónico y operación mayor inminente.


5. Pocos conocimientos con respecto a la participación en un programa de rehabilitación.
INTERVENCIONES DE ENFERMERÍA
A. Para reducir la ansiedad.
1. Dar apoyo psicológico. Saber a qué atenerse, reduce la ansiedad.
2. La amputación puede considerarse un procedimiento quirúrgico constructivo y un primer paso hacia la
rehabilitación en personas que han sufrido durante mucho tiempo enfermedad vascular periférica.

3. Evitar dar expectativas poco realistas o falsas: el adaptarse a una pr ótesis puede ser lenta y dolorosa.

B. Alivio del dolor.


1. Dar instrucciones acerca de técnicas para modificación del dolor
2. Informar al enfermo la disponibilidad de analgésicos en el postoperatorio.
3. Explicarle que seguirá sintiendo el pie durante algún tiempo; esta sensación quizá ayuda a la colocación de la
prótesis en tanto aprende a usarla.
C. Incorporación de cambios de posición eficaces y una ambulación asistida.
1. Alentar al enfermo a cambiar de posición cada una o dos horas teniendo conciencia de evitar contracturas.
2. Hacer que fortalezca los músculos de las extremidades superiores, tronco y abdomen en preparación para el
uso de muletas. (Desarrollar los extensores del brazo y depresores del hombro que son los grupos
musculares que utiliza para caminar con muletas.) Dar las siguientes instrucciones:
a. Flexionar y extender los brazos al tiempo que se sujetan pesos de tracción.
b. Hacer lagartijas.
c. Hacer sentadillas.
3 Enseñarlo a utilizar los auxilios para caminar antes de la operación,: se prepara para la movilización
postoperatoria, conserva la movilidad y función de los brazos.
D. Establecer un estado de salud máximo antes de la operación.
1. Observar que las pruebas de laboratorio den resultados óptimos ([Link]., cifras normales en biometría
hemática, examen general de orina y química sanguínea).
2. Propiciar una dieta equilibrada, con aporte proteínico suficiente para favorecer la cicatrización.
3. Valorar la función de todos los sistemas corporales.
E. Actividades pre operatorias que favorecen la recuperación.
1. Aclarar cuidados perioperatonos y postoperatorios según el esquema del cirujano.
2. Conversar sobre las posibilidades de obtener y utilizar una prótesis: no todos los amputados tienen esta
ventaja.
3. Presentar el enfermo al fisioterapeuta.
4. Ayudarlo a lograr su máximo nivel físico emocional en preparación para utilizar una prótesis (extremidad
artificial), recuperar la movilidad por otros medios, o ambas cosas.
5. Explicar las diferentes fases de la rehabilitación: en esencial la participación activa para un resultado
satisfactorio.

6. Dar instrucciones sobre actividades sistemáticas postoperatorias (voltearse, toser, respirar

profundamente).

HERNIA DE DISCO

DEFINICIÓN

La hernia discal es una enfermedad en la que parte del disco intervertebral (núcleo pulposo) se desplaza hacia la
raíz nerviosa, la presiona y produce lesiones neurológicas derivadas de esta lesión.

CAUSAS

El disco intervertebral es un cartílago situado entre las vertebras de la columna vertebral. Tiene la función de
amortiguador del choque entre los cuerpos vertebrales.
El disco puede dañarse por traumatismos o por cambios degenerativos diversos. La salida del núcleo pulposo hacia
el canal vertebral, a través del anillo fibroso postero-lateral (ligamento amarillo), provoca un estrechamiento del
canal intervertebral, por donde sale la raíz nerviosa, y como consecuencia se produce la compresión de la raíz
nerviosa.
Si la presión es débil se altera la sensibilidad, si es mayor se altera la función motora. Esto es debido a que en la
superficie la raíz nerviosa tiene las terminales sensitivas (por lo que se dañan ante presiones leves), y en el interior
se encuentran las terminaciones motoras, aguantando más la presión suave y dañándose si la presión es intensa.

SÍNTOMAS
• Si la lesión se produce a nivel de las vértebras cervicales C5-6 se comprime la sexta raíz con
dolor en el antebrazo y brazo superior y en el dedo pulgar, flacidez del músculo de bíceps, y reducción
del reflejo del bíceps.

• Si es a nivel de C6-7 se comprime la raíz séptima con aparición de dolor en el dorso del hombro,
dorso del brazo y en los dedos índices y medios, con flacidez del músculo tríceps, y una reducción del
reflejo del tríceps.
Estos síntomas se agravan al toser o estornudar.

• A nivel lumbar si la lesión es a nivel de L4-5, se comprime la raíz L5 por lo que se observa
alteración sensitiva en la parte lateral de la pierna, dorso de pie, y los tres dedos mediales del pie. Se
altera la flexión dorsal del pie y de los dedos mediales.

Si la lesión es a nivel de L5-S1 se comprime la raíz S1 produciéndose la pérdida sensitiva en las partes

laterales del pie y de los dos dedos extremos del pie. La posición de puntillas del pie se altera y la flexión

plantar del pie y dedos también.

En ambos casos se produce dolor en las partes laterales y posteriores del muslo.

El dolor de estas lesiones se agrava con la tos, estornudos o el alargamiento del nervio ciático.

DIAGNÓSTICO

Los síntomas y la exploración de la sensibilidad, movilidad y reflejos motores nos ofrecerán un mapa
perfecto de la posible raíz afectada. Por ello tan solo nos queda confirmar el proceso mediante una RMN
(Resonancia Magnética Nuclear) ó un TAC (Tomografía Axial Computarizada).
En ocasiones se plantea realizar un estudio de la conducción nerviosa mediante una exploración
Electromiográfica.

TRATAMIENTO

Lo primero es intentar parar el traumatismo continuado con un descanso total.

• A nivel del cuello mediante un collarín, aplicado muchas horas al día. También se puede intentar
una tracción de estiramiento del cuello suave y mantenido con un peso de 10-15 Kg durante 30
minutos 2 ó 3 veces al día.

• A nivel lumbar se debe plantear el descanso total tumbado en cama, boca [Link] puede asociar
el tratamiento con analgésicos y antiinflamatorios o relajantes musculares.
Ambos tratamientos deben prolongarse por un periodo de tres a cuatro semanas para esperar una
recuperación total. Si el cuadro no mejora debe de plantearse una intervención quirúrgica.

La terapia de Quimonucleolisis con quimopapaina está en desuso, los éxitos eran impredecibles y los
efectos secundarios frecuentes. Se tiende a realizar una laminectomía y discectomía como métodos de
descompresión de la raíz.
Esta técnica se realiza mediante anestesia general. Se accede a la columna a través de la espalda, se
realiza un curetaje del núcleo pulposo herniado y se rompe la lamina de la vertebra. De ésta forma la raíz
nerviosa queda descomprimida al darle más tamaño al canal de salida intervertebral del nervio.
La recuperación inicial es en 3 o 4 días, para seguir en descanso total por un periodo variable de 2 a 4
semanas.
A partir de este tiempo se deben comenzar unos ejercicios de rehabilitación para conseguir una
recuperación aceptable.

EXPECTATIVAS

En la mayor parte de los casos el dolor de espalda permanece por 1 ó 2 años, las alteraciones
neurológicas son más agradecidas a corto plazo. Si se realizan ejercicios adecuados y se controlan bien
los movimientos con pesos y otras actividades la recuperación casi total puede obtenerse en 3 años.

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