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Salmo 6

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Salmo 6: De la angustia a una nueva esperanza

Este es un Salmo de David, el hombre conforme al corazón de Dios. No


sabemos lo que estaba pasando en su vida cuando lo escribió, pero es
obvio que este gran rey, guerrero, y varón de Dios estaba angustiado.
¿Eso te sorprende, como me sorprendió a mí la primera vez que lo leí?
David tenía poder, mucho dinero, mujeres hermosas, e hijos bien
parecidos. Nadie sabía la angustia del mundo interior de David (hasta
que publicaron sus salmos). Al igual tú puedes envidiar al hombre que
parece confiado y exitoso, pero es muy probable que por adentro él tiene
los mismos temores y luchas como tú.

Temor de la ira de Dios

1
Oh Señor, no me reprendas en tu enojo
ni me disciplines en tu ira.

David sabía como es sufrir bajo la ira y la reprensión de Dios, y sabía que
esa ira significa disciplina. A veces, con la visión clara, aceptamos que
la disciplina es para nuestro bien, pero cuando estás angustiado como
David, puede ser abrumador. No sabemos si en realidad Dios estuviera
enojado con David en este momento, pero en el dolor es fácil sentir así.

¿Has conocido la reprensión de Dios? ¿Tienes la comunicación abierta


con Dios para que sepas si está enojado contigo? ¿Es posible que estás
experimentando la disciplina de Dios en este momento? ¿Te alienta
saber que un gran hombre como David también experimentó la ira y la
disciplina de Dios? ¿Has pensado que Dios está enojado contigo porque
la vida es tan dura? Si Él está juzgándote o disciplinándote, te revelará
la razón por lo cual.

Ten misericordia, Señor. ¡Estoy angustiado!

2
Ten compasión de mí, Señor, porque soy débil;
sáname, Señor, porque mis huesos agonizan.

Tal vez parte de su problema fue alguna enfermedad. Dificultades y


obstáculos se engrandecen cuando estás enfermo. Aun cuando la
enfermedad no está grave, a veces te sientes como vas a morir. David
está sufriendo mucho dolor. Él está débil, y no puede hacer nada al
respecto. Dios es su única esperanza. Él cree que Dios puede sanar. Él
sabe que Dios es misericordioso. Sin embargo, no está seguro si recibirá
esa misericordia o curación. Sabe que no la merece, pero todavía la
pide.
¿Has conocido la misericordia de Dios? ¿Eres consciente que no
mereces todas sus bendiciones? ¿Te sientes enfermo, o débil, o
agonizado? ¿Crees que Dios puede sanarte? ¿Lo puedes pedir con fe en
este momento? No para exigir o mandar la curación, sino confiando en el
cuidado amoroso de Dios para ti.

¿Hasta cuándo?

3
Mi corazón está angustiado;
¿cuánto falta, oh Señor, para que me restaures?

Su dolor no es sólo físico; él está luchando con algo mucho más


profundo que la enfermedad, algo que puede causar síntomas físicos. Su
alma está angustiada; no está seguro cuánto más puede soportar. A
menudo es difícil ver cómo el dolor terminará; parece que la angustia
siempre dura demasiado tiempo.

¿Has conocido angustia del alma? ¿Qué era la fuente de ella? ¿Cómo la
has aliviado? Yo no sé cuánto tiempo tu angustia puede durar, pero
estoy seguro que Dios es soberano, y Él no se deleita en verte tan
angustiado. A veces estamos angustiados porque somos cabezones. A
veces la respuesta a «¿Hasta cuándo?» es: hasta que te arrepientes de
verdad, hasta que te humillas y pides perdón, hasta que entregas tu vida
a Dios. Eso suena duro. Cuando tu alma está en angustia lo que deseas
es consuelo y alivio. El Espíritu Santo es el Consolador, que camina a tu
lado y mora dentro de ti, pero también es el que te convence del pecado
y te trae al Padre.

¡Sálvame!

4
Vuelve, oh Señor, y rescátame;
por tu amor inagotable, sálvame.

David reconoció y confesó su necesidad de liberación y salvación. Si


alguien tenía los medios para liberarse a sí mismo, parece que sería el
que como muchacho mató a Goliat, pero Dios lo ha llevado a un lugar
donde él sabe que su única salvación viene de Dios. David ha conocido
el amor de Dios, y ahora se aferra a ese amor, en la esperanza que Dios
lo salvará una vez más, como lo había hecho tantas veces en el pasado.

Es difícil para los hombres llegar al final de sí mismo, darse por vencido,
y pedir a Dios para liberación y salvación. A veces la liberación que
necesitamos es de enemigos físicos, pero a veces necesitamos
liberación de las fuerzas espirituales de maldad que nos oprimen y nos
encadenan. Tu hayas intentado muchas veces a librarte en tu propia
fuerza, pero Dios puede hacer la situación tan insoportable que por fin
tienes que dejarle ayudarte.

¿Crees que el amor de Dios nunca falla? ¿Lo ha fallado para ti alguna
vez? ¿Puedes recibir ese amor? ¿Es difícil para ti creer que realmente
Dios te ama? ¡Dios te ama al extremo de enviar a su propio Hijo a morir
en la cruz por tu salvación!

¡No quiero morir!

5
Pues los muertos no se acuerdan de ti;
¿quién puede alabarte desde la tumba?

David cree que está en una lucha de vida y muerte; todavía cree que
será más útil para Dios vivo que muerto. Él sabe que unos de los
propósitos más importantes de la vida son proclamando la grandeza de
Dios y alabándolo. David no puede hacer eso si está muerto, y lo usa
para negociar con Dios.

¿Cómo te va proclamando el nombre de Dios? ¿Es tu vida un buen


testimonio para tu Salvador? ¿Es importante para ti proclamar su
nombre? ¿O esperarás hasta que estás casi muerto para negociar con
Dios? He visto a un sinnúmero de presos decir que servirán a Dios para
el resto de su vida si sólo Él les sacara de la cárcel. ¿Has hecho ese tipo
de promesa a Dios? ¿La has cumplido?

¿Cómo va tu alabanza? No estoy hablando de mirar al grupo de alabanza


en la iglesia o aun cantando con ellos. Estoy hablando de una adoración
sincera que quiere glorificar a Dios en toda tu vida. ¿Es el deseo de tu
corazón ver a Jesucristo exaltado?

El varón llorón

6
Estoy agotado de tanto llorar;
toda la noche inundo mi cama con llanto,
la empapo con mis lágrimas.

¿Cómo podría David el bailador, el escritor de Salmos tan hermosos,


David que tenía tanto a su favor, sufrir de tal depresión? ¿Cómo pudiera
un tipo fuerte como David ser un llorón? Es difícil salir de una depresión
tan profunda. Las lágrimas pueden ser un gran alivio, pero parece que no
es el caso aquí. Los siguientes versículos nos dan una pista de lo que
está causándole estar tan abajo.

¿Has conocido depresión? ¿Has sentido que estabas mal porque estabas
tan deprimido? ¿Ha estado tan profundo tu gemido que sacó tus fuerzas
y te debilitó? ¿Cuándo fue la última vez que tuviste un buen llanto?
¿Fuese útil expresar tu dolor en lágrimas?

Enemigos sinnúmero

7
El dolor me nubla la vista;
tengo los ojos gastados a causa de todos mis enemigos.

El dolor añade a la depresión; siente como una profunda tristeza. A


menudo, cuando estamos deprimidos nos sentimos tristes por nuestra
situación y todos los problemas que vemos a nuestro alrededor.
¡Realmente puede afectar la vista, hasta decir que tienes los ojos
gastados! Y por fin vemos porque David está clamando por auxilio: una
multitud de enemigos. Casi toda su vida ha sido una lucha; tal vez ya
está cansado.

¿Cuáles enemigos estás enfrentando? Pueden ser personas,


circunstancias, espíritus malignos, o cosas dentro de ti mismo. ¿Te
sientes como son demasiados para derrotar? ¿Te has permitido sentir
dolor o tristeza? Muchos no quieren “confesar” esos sentimientos,
creyendo que es una mala confesión o una falta de fe. Muchos hombres
lo cubren con actividad y entretenimiento, pero es saludable enfrentar tu
dolor. El setenta por ciento de este Salmo ha sido un lamento. Algunos
pudieran condenar a David por ser demasiado negativo y hacer una
confesión negativa. No pueden soportar su dolor, y quieren arreglarle o
callarle. Pero antes de tomar un paso adelante muchas veces tenemos
que completamente expresar nuestro dolor.

Fuerzas renovadas

8
Váyanse todos los que hacen el mal,
porque el Señor ha oído mis sollozos.

Al igual con muchos de los Salmos de David, cuales comienzan


angustiados o con muchas inquietudes, este salmo termina con una fe
renovada y nueva confianza en Dios. Muchos hombres tienen miedo de
ser honestos acerca de sus dudas y temores; David se enfrentó a ellos,
no para regodearse en su depresión, sino para confrontar lo que siente
con la verdad. Nuevas fuerzas comienzan a fluir dentro de David, y exige
que los malhechores retrocedan; no van a dominarlo. Él todavía tiene la
autoridad para decirles que se vayan. ¿Por qué? Porque él sabe que Dios
ha oído su llanto y está a su lado. Algunas personas no encuentran esta
fuerza porque no son permitidas llorar o confesar su dolor.

¿Eres capaz de hablar con la autoridad de Dios – y tu autoridad como un


hombre – a los que intentan hacer daño a ti, tu familia o tu iglesia?
¿Sabías que tus sollozos son una forma de comunicación con Dios? A
veces no tienes que decir nada – tus lágrimas son suficientes. ¿Crees
que Dios ha oído tu llanto?

¡Dios me ha oído!

9
El Señor ha escuchado mi ruego;
el Señor responderá a mi oración.

La fuerza sigue a infundir este gran varón de Dios. No se queda en la


profundidad de su depresión. Clamó por misericordia y oró a Dios, y tiene
la certeza que Dios le ha escuchado y responderá a su oración. Eso no
significa que todo necesariamente saldrá como a él le gustaría, pero hay
mucho aliento que viene al saber que Dios te ha escuchado y ha
aceptado tu oración como legítima.

A veces estamos tan desanimados que ni siquiera oramos ni pensamos


que Dios oiría un grito por misericordia, pero ¿puedes tomar el primer
paso, clamando aÉl? ¿Hay algo que tienes que arreglar con Dios para
tener más certeza que Él escuchará tus oraciones? ¿Le has dado gracias
por su misericordia y por Jesús, tu gran sumo sacerdote que está
intercediendo para ti?

¡Liberación!

Que todos mis enemigos sean deshonrados y aterrorizados;


10

que retrocedan de golpe, avergonzados.

Estos enemigos han hecho su vida miserable. Las Escrituras revelan que
muchos de sus enemigos eran de su propia casa y asesores cercanos,
¡incluso su propio hijo! Eso duele. Pero ahora la fe de David se ha
renovado y puede proclamar con confianza que todos sus enemigos no
sólo se apartarán de él, sino que también serán avergonzados y
turbados. La venganza es de Dios, y David no tiene ningún plan para
aterrorizarlos. Su confianza es que Dios los llevará a este punto.

¿Cuáles son tus enemigos que te hacen la vida imposible? ¿Puedes


entregarlos al Señor? ¿Te molesta que tienes enemigos? ¿Te ayuda
saber que incluso un gran hombre como David tenía a muchos
enemigos? Estamos en una batalla de por vida. Lo siento, pero siempre
vas a tener enemigos. Satanás no está de dar la vuelta y aligerar sus
ataques. Jesús nos dijo que en este mundo tendríamos tribulación, pero
no te desanimes, porque Él ha vencido al mundo. Eso nos permite
descansar en el amor de Dios y confiar que Dios es justo, y juzgará a
nuestros enemigos como merecen. Mientras tanto, eres libre para
levantarte y seguir sirviendo a tu Señor. David ofrece un gran ejemplo de
cómo se puede pasar de las profundidades de la depresión a un lugar de
confianza y fuerza renovada.

La Misericordia de Dios en la Enfermedad – Salmo 6

El presente mensaje “La Misericordia de Dios en la Enfermedad – Salmo 6” nos enseña cual debe de ser nuestra actitud

ante las dificultades, ante el sufrimiento.

Complemento: Porque su Misericordia es Para Siempre

Introducción: ¿Está sufriendo?, este mensaje le enseñará a encontrar la solución a su problema, garantizando nuestro

milagro. Esta es una de las grandes lecciones de la Biblia, enseñada por Dios por medio de un hombre que a pesar de

sus faltas, siempre halló la manera de agradar a Dios.

Ilustración: Tenemos que aprender a clamar a Dios, veamos lo que le dice David a Dios en el Salmo 5:

Escucha, oh Jehová, mis palabras; Considera mi gemir. 2 Está atento a la voz de mi clamor, Rey mío y Dios mío,

Porque a ti oraré. 3
Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; De mañana me presentaré delante de ti, y esperaré.

El rey David, fue un ejemplo de pecador que supo agradar a Dios por medio de su arrepentimiento y su dependencia de

Dios.

I. ¿Estamos en angustia?

Salmo 6:1 “Jehová, no me reprendas en tu enojo, Ni me castigues con tu ira”.

David, uno de los hombres más sabios, siempre recurría a Dios cuando estaba en angustia, porque él sabía que “Dios

es un Dios que oye la oración. Siempre ha sido así, y sigue como siempre dispuesto a oír la oración. El principio más

alentador de la oración y el ruego más poderoso es mirarlo a Él como nuestro Rey y nuestro Dios”.

Entonces nos preguntamos:

II. ¿Qué es lo primero que tenemos que hacer?

2
Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque estoy enfermo; Sáname, oh Jehová, porque mis huesos se estremecen. 3

Mi alma también está muy turbada; Y tú, Jehová, ¿hasta cuándo? 4


Vuélvete, oh Jehová, libra mi alma; Sálvame por tu

misericordia”.

Tenemos que orar a Dios por nuestra ayuda. Ahora ¿qué es orar? Es: 1. Suplicar, 2, Implorar, y 3 Es rogar.
Cuando estamos en el hoyo más profundo, en la angustia, en lo más profundo de la enfermedad, cuando nuestra

fuerza se ha desvanecido, solo nos queda un recurso, y es lo que nos enseña el rey David, y grandes hombres de la

Biblia y aún nuestro Señor Jesucristo en sus momentos más difíciles, Él se levantaba muy temprano, y se iba aparte de

sus discípulos para hablar con el Padre.

III. David nos da una muestra de cómo debemos de clamarle a Dios.

Salmos 6:5 “Porque en la muerte no hay memoria de ti; En el Seol, ¿quién te alabará? 6
Me he consumido a fuerza de

gemir; Todas las noches inundo de llanto mi lecho, Riego mi cama con mis lágrimas. 7
Mis ojos están gastados de

sufrir; Se han envejecido a causa de todos mis angustiadores.

Vv. 1-7. Estos versículos hablan el lenguaje de un corazón verdaderamente humillado, de un espíritu quebrantado y

contrito bajo grandes aflicciones, enviada para despertar la conciencia y mortificar la corrupción. La enfermedad le trajo

a su memoria el pecado y la consideró como señal del desagrado de Dios. La aflicción de su cuerpo será tolerable, si

tiene consuelo en su alma. La queja más dolorosa de Cristo en sus padecimientos, fue la aflicción de su alma y la falta

de la sonrisa de su Padre.

Solamente en el dolor nos volcamos a Dios, y sufrimos una transformación interior que renueva nuestra confianza en

Dios. Es cuando llegamos a la conclusión que solo Dios es la respuesta a nuestra situación. Es en esta situación que

se nos abre la mente y el corazón, y es cuando somos capaces de orar de corazón y poder comprender que si es

voluntad de Dios, y si Él aún tiene alguna obra para que nosotros hagamos por nuestros amigos o familiares y podamos

llegar a servirle aún. Y podamos hacer algo en este mundo, porque hemos sido transforme en verdaderos hijos de Dios

y nos salve la vida y que el poder estar con Cristo es lo más dichoso para los santos, pero mientras estemos en la carne

es más provechoso para la iglesia, o sea para para poder servir a nuestros semejantes.

IV. Es entonces cuando somos transformados

Salmos 6:8-10 “Apartaos de mí, todos los hacedores de iniquidad; Porque Jehová ha oído la voz de mi lloro. 9
Jehová

ha oído mi ruego; Ha recibido Jehová mi oración. 10


Se avergonzarán y se turbarán mucho todos mis enemigos; Se

volverán y serán avergonzados de repente”.

Este es el objetivo principal del sufrimiento, llegar a comprender el verdadero propósito de Dios en nuestra vida, el

porqué del sufrimiento y nos hace amarlo por su grandeza, amor y misericordia y llegar a aceptar a amar a Jesús como

verdadero Señor y salvador y no volver atrás, y pasarnos al lado de los ganadores.


Vv. 8-10. ¡Qué cambio súbito hay aquí! Habiendo dado a conocer su pedido a Dios, el salmista está confiado en que su

pena se convertirá en gozo. Por la obra de la gracia de Dios en el corazón, él sabe que su oración es aceptada y no

duda que será contestada a su debido tiempo. Sus oraciones serán aceptadas, viniendo de las manos de Cristo el

Mediador. La palabra significa oración elevada a Dios, el Juez justo, como Dios de su justicia, el cual iba a defender su

causa e iba a enderezar sus errores. El creyente puede ir a Dios como Dios justo, por medio de la sangre y la justicia de

Cristo, y rogarle perdón y limpieza, porque Él es fiel y justo de darlas. Ora por la conversión de sus enemigos, o anuncia

su destrucción.

Si usted todavía no ha recibido a Jesús como su Señor y Salvador personal, este es el momento para hacerlo,

solamente tiene que abrir su corazón y hacerlo el Señor de su vida.

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