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Identidad Cristiana para Adolescentes

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Cipriano Condor
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MI IDENTIDAD EN CRISTO Lección 7

METAS PRÁCTICAS:

▪ Que el adolescente conozca acerca de su identidad en Cristo.


▪ Que el adolescente comprenda que es muy necesario e importante
su identidad en Cristo.
▪ Que el adolescente experimente en su vida y en su actuar su
identidad en Cristo.

IDEAS CLAVES:

▪ Identidad
▪ Imagen de Dios.
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Trata de que estas ideas claves se queden la mente de los
adolescentes para ello trata de repetir varias veces en la clase o
cambia tu tonalidad de voz cuando vas a hablar de estos puntos.
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TEXTO A MEMORIZAR:

2 CORINTIOS 5:17
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las
cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas

JUEGO CON PROPÓSITO:

EL CAZADOR

Prepara en diapositivas imágenes o fotografías de personajes conocidos


y edítalos con un efecto de distorsión para que puedan adivinar que
personaje es. Puedes darles algunas pistas para que puedan adivinar.
Reparte a cada adolescente un pedazo de papel y plumón para que puedan adivinar
el nombre del personaje. Premia al adolescente que más puntos acumulo.

REFLEXION: así como distorsionado podemos ver la fotografía del personaje y no


podemos ver claramente su identidad, de la misma manera cuando no conocemos y
entendemos nuestra posición en Cristo nuestra identidad va a estar distorsionado
y nuestras acciones de la misma manera, es muy necesario tener bien claro nuestra
identidad en Cristo.
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Deja que los adolescentes se diviertan al momento de las
dinámicas, pero siempre esté atento a cualquier actitud
negativa para corregirla.
Este espacio es útil para dejar a los adolescentes con la
inquietud de que se tratará la lección del día. Termina siempre
las dinámicas con las reflexiones y lección del día.
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ESTUDIO BÍBLICO:

¿Sera especial e importante nuestra identidad en Cristo o es sólo


una ilusión del creyente?
¿Qué dice la Biblia al respecto? ¿Quién SOY EN CRISTO?

1. SOY HIJO DE DIOS

Así como no tuvimos participación alguna en nuestro nacimiento natural,


tampoco podemos lograr nuestro nacimiento dentro de la familia de Dios, por
medio de buenas obras o invocando la fe surgida de nosotros. Dios es el único
que “dio potestad” de ser hechos hijos de Dios de acuerdo a su misericordiosa
voluntad. “Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos
de Dios” (1 Juan 3:1). Por eso, el hijo de Dios no tiene nada de que
enorgullecerse, sino solo gloriarse en el Señor (Efesios 2:8-9).

La recompensa de ser hechos hijos de Dios es inmensurable. Como hijos de Dios,


formamos parte de Su familia (la iglesia), tenemos prometido un hogar en el cielo,
y nos es dado el derecho de aproximarnos a Dios en oración (Efesios 2:19; 1
Pedro 1:3-6; Romanos 8:15)

2. SOY TEMPLO DE DIOS

Sabía usted querido hermano que Dios habita en su cuerpo, imagínese esa gran
responsabilidad que tienes, y sobre todo si sabes que Dios es un ser ordenado y
santo, la orden es que usted sea santo también, veamos: “…como aquel que os
llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir;
porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.” (1 Pedro 1:15-16).
En el Antiguo Testamento Dios tenía un templo para Su pueblo; Este templo fue
hecho para la posesión única de Dios. Cuando Moisés dedicó el tabernáculo de
Dios, Él lo llenó con Su gloria. Cuando el rey Salomón terminó el templo, "La nube
llenó la casa de Jehová. Y los sacerdotes no pudieron permanecer para ministrar
por causa de la nube; porque la gloria de Jehová había llenado la casa del Señor"
(I Reyes 8: 10-11). Sin embargo, en el Nuevo Testamento en la dispensación de
la Gracia nosotros somos el templo de Dios. Cuando un pecador ha nacido
espiritualmente mediante el bautismo del Espíritu Santo, Dios mora en ese lugar
santo y esa persona puede estar en comunión con el Señor Dios en santidad.
"¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?"
(1 Corintios 3:16).

Estos pasajes así lo testifican:

• "Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo,
el cual clama: ¡Abba, Padre!" (Gálatas 4:6).

• "Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de
Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en
temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos:
¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos
hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos
con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con
él seamos glorificados." (Romanos 8:14-17).

Los textos de las escrituras que vamos a citar a continuación nos enseñaran
que nuestros cuerpos son templos y moradas del Espíritu Santo de Dios:

• "¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en
vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?" 1 Corintios 6:19).

• "Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo
de Dios, el cual sois vosotros, santo es." (1 Corintios 3:17).

• "y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido


derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que
nos fue dado." (Romanos 5:5).

• "¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque
vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré
y andaré entre ellos, Y seré su Dios, Y ellos serán mi pueblo." (2 Corintios
6:16)

3. SOY MIEMBRO DEL CUERPO DE CRISTO


La frase "el cuerpo de Cristo" es una metáfora frecuente del Nuevo Testamento
respecto a la iglesia (todos aquellos que son verdaderamente salvos). En
Romanos 12:5, a la iglesia se le llama "un cuerpo en Cristo", en 1 Corintios 10:17,
"un cuerpo", en 1 Corintios 12:27 y Efesios 4:12, "el cuerpo de Cristo", y en
Hebreos 13:3, "el cuerpo". La iglesia se iguala claramente con el "cuerpo" de
Cristo en Efesios 5:23 y Colosenses 1:24.
La iglesia puede ser llamada el cuerpo de Cristo por los siguientes hechos:
▪ Los miembros del cuerpo de Cristo están unidos a Cristo en la salvación
(Efesios 4:15-16).
▪ Los miembros del cuerpo de Cristo siguen a Cristo, el cual es la cabeza de
todos (Efesios 1:22-23).
▪ Los miembros del cuerpo de Cristo son la representación física de Cristo en
este mundo. La iglesia es el organismo por el cual Cristo manifiesta Su vida al
mundo de hoy.
▪ El Espíritu Santo de Cristo habita en los miembros del cuerpo de Cristo
(Romanos 8:9).
▪ Los miembros del cuerpo de Cristo poseen una diversidad de dones apropiados
para determinadas funciones (1 Corintios 12:4-31). "El cuerpo es una unidad,
aunque está compuesto de muchos miembros; y aunque son muchos, son un
solo cuerpo. Así también Cristo" (versículo 12).
▪ Los miembros del cuerpo de Cristo comparten un lazo en común con todos los
demás cristianos, independientemente de su origen, raza, o ministerio. "Para
que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se
preocupen los unos por los otros" (1 Corintios 12:25).
▪ Los miembros del cuerpo de Cristo están seguros en su salvación (Juan
10:28-30). ¡Para que un cristiano pierda su salvación, Dios tendría que realizar
una "amputación" en el cuerpo de Cristo!
▪ Los miembros del cuerpo de Cristo participan de la muerte y la resurrección
de Cristo (Colosenses 2:12). 9) Los miembros del cuerpo de
Cristo comparten la herencia de Cristo (Romanos 8:17).
▪ Los miembros del cuerpo de Cristo reciben el don de la
justicia de Cristo (Romanos 5:17).

4. SOY LIBRE DEL PECADO

En Juan 8:34 Jesús le dice a los incrédulos fariseos, "De cierto, de cierto os
digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado". Jesús usa la
analogía de un esclavo y su amo para hacer la observación de que un esclavo
obedece a su amo porque es de su propiedad. Los esclavos no tienen voluntad
propia. Están literalmente bajo el yugo de sus amos. Cuando el pecado es nuestro
amo, somos incapaces de resistirlo. Pero, por el poder de Cristo para vencer el
poder del pecado, "siendo libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la
justicia" (Romanos 6:18). Una vez que venimos a Cristo en arrepentimiento y
recibimos el perdón de pecados, somos empoderados por el Espíritu Santo que
viene a vivir dentro de nosotros. Es por su poder que somos capaces de resistir
al pecado y convertirnos en esclavos de la justicia.

Los discípulos de Jesús le pertenecen a él y quieren hacer las cosas que a él le


agradan. Esto significa que los hijos de Dios lo obedecen y viven libres del pecado
habitual. Podemos hacer esto porque Jesús nos ha liberado de la esclavitud del
pecado (Juan 8:36) y, por tanto, ya no estamos bajo la pena de muerte y
separación de Dios.

Romanos 6:1-23 profundiza aún más en esta idea de un esclavo y su amo. Como
cristianos no estamos llamados a continuar en el pecado usual porque hemos
muerto al pecado. Romanos 6:4 dice que, puesto que hemos sido sepultados y
resucitados con Cristo, ahora podemos caminar en novedad de vida, a diferencia
del inconverso que todavía es un esclavo del pecado. Romanos 6:6 dice que, ya
que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo
del pecado sea destruido, ya no debemos servir más al pecado. Y en Romanos
6:11 dice que debemos considerarnos muertos al pecado y vivos para Dios en
Cristo Jesús.

Dios nos ordena que no dejemos que el pecado reine en nuestros cuerpos,
obedeciendo sus deseos, sino que por el contrario nos presentemos a él como
instrumentos de justicia (Romanos 6:12-14). En Romanos 6:16-18 se nos dicen
que somos esclavos a aquel que obedecemos, ya sea obediencia al pecado o la
obediencia a la justicia. Vamos a ser esclavos de Dios, de quien recibimos
nuestros dones de santificación y la vida eterna. Esto lo hacemos porque la paga
del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús
Señor nuestro (Romanos 6:23).

5. SOY ESPECIAL

Ser parte de la gente a la que Pedro le escribe “pero ustedes”, debería hacernos
saltar de gozo. Que no te acepten en la escuela, que no te incluyan en la lista de
las más populares o bonitas, que no te inviten a las fiestas o simplemente que
no encajes entre tus amigos, pierde toda importancia en el corazón de una joven
que ha entendido que ha sido aceptada en el grupo más valioso del universo.

Ser parte de la familia de los creyentes en Cristo es el más grande privilegio que
un ser humano pudiera tener sobre la tierra.
Y lo mejor de todo es que no solo eres parte de la familia de Dios, si no que se
te ha dado un nuevo estatus y una nueva identidad, veamos como Pedro la
describe:

Linaje escogido
Recuerda que Pedro le está hablando a creyentes que sufren persecución en el
exilio, él les está recordando cuál es su verdadera identidad. Y lo mismo pasa hoy
en día, estos versículos necesitan ser recordados en el corazón de una joven que
ha nacido de nuevo a la familia de Dios y ha sido insertada en su pueblo. Tú
también necesitas recordar cómo tu fe en Cristo te hace parte del linaje de
Abraham y cómo tú también recibirás una herencia incorruptible, inmaculada, y
que no se marchitará, reservada en los cielos.
No importa tu nacionalidad, raza ni color, a través de la obra de Cristo venimos
a ser parte de ese linaje escogido, de ese pueblo que Dios reservó para sí.

Real sacerdocio
Jesús ha abierto la entrada a su presencia a través de su sacrificio y ahora
tenemos acceso pleno a Él. No necesitamos de un sacerdote para que sirva de
intermediario para llevar nuestra alabanza o para recibir perdón de nuestros
pecados, no necesitamos de un mediador terrenal para estar en contacto con
Su Palabra. ¡El Rey del universo nos ha abierto las puertas para que corramos a
Él!

Nación santa
Alguien dijo que la santidad es un estado y un camino. Es un estado porque
cuando crees en Cristo para salvación inmediatamente la santidad y perfección
de Cristo pasan a ser tuyas también. El padre te ve como una hija santa, pura
así como ve a su hijo Jesús. Pero también es un camino, aún no podemos
deshacernos de nuestra naturaleza pecaminosa y hasta que lleguemos a Él,
necesitamos crecer progresivamente en santidad.

Pueblo adquirido para posesión de Dios


En el pasado el pecado era tu dueño, vivías sujeta a sus demandas y todo lo que
hacías era para complacerle. Pero Dios no te dejó esclavizada, él pagó el más
alto precio para comprar tu libertad. Ahora eres parte del pueblo que Dios ha
adquirido para sí, eres parte de los que corren a Él como hijos y se rinden a su
voluntad en completa libertad.

Linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido, son títulos
grandes, son conceptos profundos en los que la generación de Facebook necesita
meditar. Porque sus implicaciones van mucho más allá de tener un lindo
perfil en las redes sociales, se necesita una vida para que estos
atributos se pongan de manifiesto, se necesita una joven que esté
dispuesta a consagrarse completamente a Dios para que esto puede
verse de manifiesto en el día de hoy.

Tu nueva identidad tiene un propósito grandioso


El propósito de la identidad que has adquirido en Cristo es que tu vida
pueda manifestar el carácter de Dios. ¡Que tu vida sea un megáfono que proclame
la bondad de Dios! Que tu forma de andar demuestre que has sido trasladada de
la luz a las tinieblas, que tu conducta sea una pancarta que anuncie al mundo que
has sido rescatada por misericordia y que todos tus faroles se enfoquen en tu
Salvador.
Y cuando no sientas que esos títulos te quedan grandes, y el peso de tu propio
pecado te abrumen, quiero recordarte que tu identidad no se basa en lo que tu
sientes, si no en lo que Dios dice de ti. En el primer versículo puedes ver que
esto no tiene nada que ver con tus sentimientos: “Pero vosotros sois”, “ustedes
son”... esto es lo que tú eres, a pesar de como te sientas. Así que deja de
mirarte a través de tus emociones y comienza a verte como Dios te ve. Ponte
los lentes del Evangelio y mira que eres una hija de Dios, eres posesión suya, has
sido escogida y apartada para él, tienes libre acceso ante su trono, puedes
correr a su presencia confiadamente y anunciar las virtudes del que te salvó.
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Aproveche este espacio de realzar su identidad y ministrar sus vidas y
cancelar todo tipo de palabras, actitudes que han distorsionado su
identidad.
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MI COMPROMISO
Aquí se propone poner en práctica lo aprendido de la lección, para
esto haz que los adolescentes se sientan comprometidos en hacer
su compromiso para cumplir.
Motívalos a que sus compromisos sean prácticos y no grandes
o irreales que no puedan cumplir.

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