0% encontró este documento útil (0 votos)
27 vistas16 páginas

Genero Comp3

Cargado por

drabs932
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
27 vistas16 páginas

Genero Comp3

Cargado por

drabs932
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

4

GÉNERO E INCLUSIÓN SOCIAL

TEMA 1
Género y desarrollo
ÍNDICE

1. Unidad 4: Género y desarrollo. Sensibilización y concienciación..........................3


Tema 1: Género y desarrollo ......................................................................................... 3
Objetivo: ........................................................................................................................ 3
Introducción: ................................................................................................................. 3

2. Información de los subtemas .............................................................................4


2.1 Subtema 1: Género y desarrollo......................................................................... 4
2.2 Subtema 2: La perspectiva de género en el Trabajo Social................................ 8
2.3 Subtema 3: Guía para integrar la igualdad entre hombres y mujeres en las
intervenciones del trabajo social ................................................................................ 11

3. Preguntas de Comprensión de la Unidad ..........................................................14

4. Material Complementario ................................................................................15

5. Bibliografía ......................................................................................................16

2
Género y desarrollo

1. Unidad 4: Généro y désarrollo.


Sénsibilizacion y conciénciacion
Tema 1: Género y desarrollo
Objetivo:

Aprender a utilizar la perspectiva de género en las investigaciones y planes de


intervención social.

Introducción:
En esta lección vamos a aprender a pensar como trabajadores y trabajadoras sociales
que van a aplicar la perspectiva de género en los planes de intervención. Vamos a
descubrir los retos y las dificultades que rodean al trabajo social cuando establece
como meta la transformación social o romper con las desigualdades que sufren las
mujeres. Para todo ello vamos a profundizar en algunos conceptos, entre ellos, el
concepto de desarrollo.
© Universidad Estatal de Milagro – UNEMI

FORMATO CONTROLADO: FR0018/ v2.0 / 15-10-2021 3


Género y desarrollo

2. Informacion dé los subtémas


2.1 Subtema 1: Género y desarrollo
En este subtema vamos a establecer la relación entre dos conceptos, por un lado, el
género, que ya hemos abordado a lo largo de estas clases; y por otro, el concepto de
desarrollo, que nos va a ayudar a entender el rol que deben desempeñar los y las
trabajadoras sociales cuando en sus planes de intervención establezcan la perspectiva
de género. Por ello, vamos a iniciar el subtema entendiendo qué es y a qué nos
referimos cuando hablamos de desarrollo.

Desde que finalizó la Segunda Guerra Mundial nacieron diversas teorías que
pretendían medir los niveles de desarrollo económico de las naciones. Desde ese
momento se elaboró la teoría de la modernización, la teoría de la dependencia, la de
los sistemas mundiales y, ahora, como ya sabéis, habitualmente acudimos a la teoría
de la globalización para intentar entender el mundo que nos rodea. En 1990, Naciones
Unidas cuestionó la importancia del crecimiento económico como una medida del
avance y progreso de los países, por lo tanto, se empezó a clasificar a los países “según
la libertad y la oportunidad de su población de llevar una vida que valorara. De ese
modo afloró un nuevo debate sobre lo que significa llevar una buena vida y las formas
de conseguirlo” (PNUD, 2020). Esta mirada y los diversos conceptos aportados por los
movimientos feministas y los estudios de género han introducido en el debate mundial
nuevas ideas que estudian y analizan la situación de las mujeres en entornos
empobrecidos por las diferencias de enero.

A mediados de los años 70, desde Naciones Unidas se revisan las preferencias del
desarrollo y el rol que las mujeres están desempeñando en esos procesos, declarando
1975 el año internacional de la mujer. De hecho, ya hemos visto cómo, desde esa
década, tienen lugar diferentes conferencias, declaraciones y encuentros que derivan
en un marco jurídico internacional que intenta defender y proteger a las mujeres; fue
una forma de introducir los problemas que sufren las mujeres en las agendas
© Universidad Estatal de Milagro – UNEMI

internacionales.

En los años 80 nace un nuevo enfoque de desarrollo humano en el seno de las


Naciones Unidas. Ahora se sitúan las capacidades humanas y la participación de las
personas que se benefician de los planes de desarrollo en el centro del proceso, puesto
que son ellas quienes deben tomar las decisiones sobre los programas que les afectan
para que el desarrollo pueda ser efectivo y duradero en el tiempo. Por lo tanto, con
este nuevo enfoque se introduce la participación local, de tal forma que son los
hombres y mujeres beneficiados quienes deben decidir cómo poder resolver sus
problemas de desarrollo con el fin de mejorar sus propias vidas. Es precisamente esta

FORMATO CONTROLADO: FR0018/ v2.0 / 15-10-2021 4


Género y desarrollo

perspectiva, esta mirada, la que introduce la perspectiva de género en todas sus


dimensiones y en todos los programas de desarrollo que se programan.

Es relevante recordar, en este sentido, los factores que afianzaron en los años 80 la
perspectiva de género en los proyectos de desarrollo. Siguiendo a Beatriz Pérez (2003),
el auge de los estudios de género y contemplar la identidad femenina no sólo en
oposición a la masculina, sino sobre las diferencias dentro del grupo de mujeres,
aceptando que los intereses de las mujeres no son siempre los mismos. Además:

El protagonismo social y político que alcanzan los movimientos de mujeres, sobre


todo en América Latina, ya sea para forzar la democratización de sus países, para
organizar la supervivencia cotidiana, o como protesta contra los mencionados
recortes en los ya de por sí escasos subsidios en servicios básicos como salud,
educación y vivienda (Pérez, 2003).

En resumen, para los años 90, el índice de desarrollo humano establecido por el PNUD
mezclaba tres factores: la esperanza de vida al nacer, la tasa de alfabetización de los
adultos y la renta per cápita de cada país. En el año 1995, sin embargo, el propio
informe establece que “el reconocimiento de la igualdad de derechos entre la mujer y
el hombre y la decisión de combatir la discriminación basada en el sexo, son adelantos
de importancia equiparable a la abolición de la esclavitud, la eliminación del
colonialismo y el establecimiento de la igualdad de derechos para minorías raciales y
étnicas” (PNUD, 1995). Por otra parte, el informe reflejó el índice de desarrollo
relacionado con la mujer (IDM) que mide la esperanza de vida, la salud y la educación
de ellas, reflejando las disparidades “en la capacidad humana básica entre los sexos”, y
dando como resultado que, de los 130 países, solo cuatro ocupaban posiciones
elevadas respecto a las igualdades entre hombres y mujeres (Suecia, Finlandia,
Noruega y Dinamarca). El IDM se complementó con el índice de potenciación de la
mujer (IPM) que medía otras variables como la participación política y económica de
las mujeres comparándola con la participación de los hombres. Finalmente, en el año
1996, estos indicadores se fusionan y como resultado nace el índice de desarrollo
relativo al género (IDG), que permite medir las desigualdades entre los géneros.
© Universidad Estatal de Milagro – UNEMI

Es importante conocer cómo han ido cambiando las categorías que se miden para
conocer el índice de desarrollo humano. Esa evolución histórica nos permite
comprender las variables que se miden en la actualidad para conocer el estado de cada
uno de los países. El informe de desarrollo humano de 2020 elaborado por Naciones
Unidas se denomina “La próxima frontera. El desarrollo humano y el Antropoceno”.
Vamos a intentar descubrir qué significa y cómo se intenta medir en la actualidad el
IDH.

FORMATO CONTROLADO: FR0018/ v2.0 / 15-10-2021 5


Género y desarrollo

Se denomina Antropoceno a una etapa geológica propuesta por algunos científicos


para referirse a la etapa siguiente al Holoceno, que es la etapa actual de la historia
terrestre. Se denomina de esa manera por considerar las consecuencias que han
ocasionado las actividades humanas en la tierra. Dicho de otra manera, el daño que
hemos hecho sobre el planeta ha sido tan grande que los científicos consideran que
hemos entrado en un período geológico diferente, que es al que llama Antropoceno.
Para lo que nos ocupa, significa que, según el informe del desarrollo humano de 2020,
se incrementaron los indicadores para relacionar también el desarrollo humano
“aliviando las presiones planetarias”.

Para ello es necesario hacer un planteamiento nuevo del IDH adaptándolo a la nueva
etapa del Antropoceno, por lo que hay que buscar nuevos parámetros para frenar la
desestabilización del planeta. Por tanto, se va a necesitar una nueva forma de vivir y de
trabajar que exigirá normas sociales diferentes para trabajar con la naturaleza. Esta es
parte de la reflexión que propone Naciones Unidas cuando, año tras año, intenta
exponer y someter a debate las desigualdades existentes entre países. Un
planteamiento nuevo del IDH exige una nueva generación de indicadores, por ello,
hemos pasado de medir el IDH (“índice que mide el promedio de tres dimensiones:
una vida larga y saludable, el conocimiento y un nivel de vida decente” [Informe
2020]), a medir el IDHP, es decir, el índice de desarrollo humano ajustado a las
presiones planetarias. Esto significa que el IDH se relaciona con el nivel de emisiones
de dióxido de carbono y la cantidad de materia prima que se extrae en el mundo hasta
lograr la demanda final de consumo, con la finalidad de tener en cuenta la presión que
la actividad del hombre ejerce sobre el planeta.

¿Podemos interpretar que el cambio planetario, el cambio climático, va a aumentar las


desigualdades? Por supuesto. Y quiénes van a sufrirlo más van a ser los grupos más
vulnerables en los países más empobrecidos; y ahí están situadas las mujeres.
Pensemos en las consecuencias que tienen para los grupos desfavorecidos el
incremento de su exposición al cambio climático, es decir, son más susceptibles a los
daños que se originen, porque cuentan además con menos recursos para recuperarse
de los hipotéticos daños que se ocasionen. ¿Quiénes son los más afectados?
© Universidad Estatal de Milagro – UNEMI

Lógicamente los que dependan de los recursos naturales, aquellas personas que vivan
del sector agrícola y ganadero, de los recursos del mar o de los recursos forestales y
ello, a su vez, repercutirá en los alimentos y en el agua.

Y la cadena prosigue porque en numerosos países las mujeres siguen sufriendo


desigualdad y según el informe de 2020 de Naciones Unidas, en más del 90% de
los países las campesinas no tienen el mismo derecho que los hombres a poseer
tierras. Las asimetrías entre las mujeres que poseen tierras y las que viven de la
tierra son llamativas. Las tasas más bajas de propiedad de tierras se registran en
países con desarrollo humano bajo y medio (16,4% y 14,4%, respectivamente), y

FORMATO CONTROLADO: FR0018/ v2.0 / 15-10-2021 6


Género y desarrollo

las más altas en países con desarrollo humano muy alto (más del 20%). Sin
embargo, en los países con desarrollo humano bajo, más de la mitad de las
mujeres vive de la tierra, en comparación con tan solo el 3,4% en los países con
desarrollo humano muy alto. La legislación y las restricciones sobre la propiedad
de la tierra actúan como un mecanismo discriminatorio que agrava estas
desigualdades. Incluso cuando existen leyes que regulan este tema, es posible
que no se hagan cumplir (Informe de Naciones Unidas, 2020).

Las consecuencias de las desigualdades que sufren las mujeres tienen graves
consecuencias porque la propiedad y la gestión de la tierra determinan la producción
y, en consecuencia, la prosperidad de la familia.

Dado que las mujeres tienen mayor probabilidad de atender las necesidades
nutricionales y educativas de sus hijos, la propiedad de la tierra les brinda un
mayor poder de negociación en sus hogares para tomar decisiones beneficiosas
en favor de las capacidades de sus familias a largo plazo. Los datos obtenidos en
Colombia y la India indican que la seguridad financiera y la propiedad de la tierra
mejoran la seguridad de las mujeres y reducen el riesgo de que sufran violencia
de género. Por lo tanto, está claro que la propiedad de la tierra puede
empoderar a las mujeres (Informe de Naciones Unidas, 2020).

Por último, quisiera contarles un ejemplo de la influencia y repercusión que tiene la


contaminación atmosférica y cómo influye, por ejemplo, en el agua. En esmeraldas
vive la comunidad afroecuatoriana Wimbí. Ellos tuvieron un conflicto con una empresa
que producía palma y madera que se apropió del territorio de los Wimbí. La empresa
cambió la producción de cacao por la producción de palma para extraer el aceite. El
cambio en el cultivo ocasionó la deforestación ocasionando una gran contaminación
del agua que hay en la zona, y ello, junto a la deficiencia de los sistemas de
saneamiento y de suministro de agua potable, ha provocado un riesgo muy elevado
para la salud de la comunidad.

Los nuevos indicadores que van a medir el IDH van a estar condicionados por el IDHP,
© Universidad Estatal de Milagro – UNEMI

el índice ajustado a las presiones que se ejercen sobre el planeta, y en esos procesos,
ante el papel y las desigualdades que sufren las mujeres, va a ser necesario pensar y
repensar en la población a la que se dirigen, por ejemplo, los proyectos de desarrollo.
Es de imperiosa necesidad identificar de forma correcta a la población en la que se va a
intervenir y ajustar las acciones y propuestas con una mirada de género con el fin de
corregir las asimetrías de poder que existen.

FORMATO CONTROLADO: FR0018/ v2.0 / 15-10-2021 7


Género y desarrollo

2.2 Subtema 2: La perspectiva de género en el Trabajo


Social
En nuestro mundo ser mujer contiene las implicaciones de género relativas
a la opresión y ser hombre contiene las implicaciones de género del
dominio. Por ello, construir los derechos humanos con perspectiva de
género exige llevar al territorio de las condiciones de género personales y
colectivas y a las relaciones entre mujeres y hombres la democracia y el
desarrollo. Implica enfrentar las más obvias desigualdades, las basadas en
el sexo. El problema está en la dificultad de mirar las desigualdades de
género como atentados a los derechos humanos.

Marcela Lagarde (2012, p.103)

Dice Marcela Lagarde (2012) que cada persona es ejemplar y “al vivir, al ser, al existir
se educa y educa, redefine y modifica el entorno. Educar en los derechos humanos con
perspectiva de género es vivir en esa perspectiva en todo tiempo y lugar”. Pero, ¿qué
es?, ¿qué significa la perspectiva de género? Para definir el concepto vamos a seguir el
glosario elaborado por Senescyt y el glosario de género del Instituto Nacional de las
Mujeres de México.

Según el glosario que ofrece el Protocolo de prevención y actuación en casos de acoso,


discriminación y violencia basada en género y orientación sexual en las instituciones de
educación superior de Senescyt, la perspectiva de género es una herramienta teórica y
metodológica que se utiliza para estudiar las prácticas y las representaciones que
tiene la sociedad según las diferencias biológicas entre hombres y mujeres, situando la
atención en las estructuras de poder. Este enfoque considera también “las diferencias
étnicas, de clase, generacional, religiosa, geográfica, por orientación sexual, entre
otras”. La herramienta permite situar en un primer plano las peores condiciones de
vida que sufren las mujeres.
© Universidad Estatal de Milagro – UNEMI

En ello, también coincide el glosario de género del Instituto Nacional de las mujeres de
México que, a su vez, entiende que este enfoque cuestiona todos los estereotipos con
los que las sociedades educan a hombres y mujeres. Al aplicar la perspectiva de género
se favorece realizar acciones que puedan reducir las desigualdades. Acciones como,
por ejemplo, equilibrar las actividades que realizan hombres y mujeres tanto en el
ámbito público como privado, pero, sobre todo, en las actividades que tienen que ver
con la crianza y educación de la prole o el cuidado de la familia; fortalecer la decisión
de las mujeres o modificar las estructuras que generan las desigualdades.

FORMATO CONTROLADO: FR0018/ v2.0 / 15-10-2021 8


Género y desarrollo

Para la Ley General de Acceso de las mujeres a una vida libre de violencia de México
(2007), la perspectiva de género es “una visión científica, analítica y política sobre las
mujeres y los hombres” que pretende hacer desaparecer las causas que generan las
desigualdades entre hombres y mujeres y que ambos tengan los mismos derechos y
oportunidades para acceder a “los recursos económicos y a la representación política y
social en los ámbitos de toma de decisiones” (Título 1°, capítulo 1°, Artículo 5, Inciso
IX). Por ejemplo, los indicadores del milenio miden cómo van a avanzando los objetivos
de desarrollo que deben cumplir los países. Una mirada desde la perspectiva de género
permite identificar qué es lo que no se está realizando correctamente desde las
políticas públicas.

Para comprender en profundidad el concepto de perspectiva de género debemos


conocer también qué significa la interseccionalidad y la transversalidad de la
perspectiva de género. Fue un concepto definido por el Consejo Económico y Social de
las Naciones Unidas en 1997 y significa el proceso de “valorar las implicaciones que
tiene para los hombres y para las mujeres cualquier acción que se planifique, ya se
trate de legislación, políticas o programas, en todas las áreas y en todos los niveles”. Es
una estrategia para tener en cuenta las experiencias de los hombres y las mujeres en la
esfera política y económica, es decir, cómo les afectan las políticas y los programas con
la finalidad de reducir las desigualdades. Por tanto, hablar de transversalidad quiere
decir mirar y escuchar tanto a los hombres como a las mujeres en todo aquello que les
afecta directamente.

Por otra parte, el término interseccionalidad se utiliza para estudiar y analizar la


relación simultánea de distintas discriminaciones que puede padecer una persona. No
quiere decir la suma de varias discriminaciones, sino mirar las pequeñas estructuras de
poder que existen y que generan cada una de las desigualdades. Por ejemplo, las
diferencias por razón de sexo se cruzan también con las discriminaciones por
orientación sexual o por discapacidad. Se produce una mezcla de discriminaciones,
como la que denunciaron las mujeres negras en los movimientos feministas de los
años 70, en Estados Unidos, cuando afirmaron que las desigualdades que las mujeres
blancas denunciaban no coincidían con las que sufrían las mujeres negras, que además
© Universidad Estatal de Milagro – UNEMI

de ser discriminadas por ser mujeres también lo eran por ser negras o por ser pobres.
El término interseccionalidad se ha utilizado habitualmente para expresar la relación
entre las categorías de sexo, raza y clase.

¿Qué significa que utilicemos y apliquemos la perspectiva de género? Que, a partir de


ahora, para analizar la realidad social o para estudiar cualquier programa de
intervención será necesario emplear los indicadores de género para descubrir las
diferencias que existen en el acceso a los recursos, por ejemplo, o en el acceso al
poder y a la toma de decisiones, con el fin de poder aplicar medidas que rompan los
desequilibrios y hagan desaparecer las desigualdades entre hombres y mujeres. Son

FORMATO CONTROLADO: FR0018/ v2.0 / 15-10-2021 9


Género y desarrollo

variables de análisis que permiten observar la situación que tienen las mujeres y los
hombres en la sociedad o en el grupo que vayamos a estudiar. De hecho, cuando
desagregamos los datos estadísticos, por ejemplo, por sexo, es un indicador que
permite ver otros indicadores que explican la realidad social que estemos o
necesitemos estudiar y analizar.

En resumen, este tipo de análisis nos va a permitir ver los problemas que sufren las
mujeres y que socialmente se mantienen silenciados, o ver las presiones patriarcales
que sufren las mujeres, para poder aplicar acciones que ayuden a transformar las
sociedades desiguales en las que nos desenvolvemos. Aplicar la perspectiva de género
ayuda a evitar las generalizaciones que se utilizan para diferenciar la igualdad formal
(la contemplada en las leyes) y la igualdad real traducida en desigualdades.

Si el trabajador social lo que pretende, y por tanto tiene como meta profesional, es
transformar la sociedad y lograr una sociedad más justa e igualitaria, tendrá que
aplicar la perspectiva de género en todas sus investigaciones y en todos sus planes de
intervención. Es decir, existen razones políticas para aplicar la perspectiva de género
en cualquier intervención desde el trabajo social. Estas razones tienen que ver con los
marcos jurídicos nacionales e internaciones, y tal y como hemos visto en lecciones
anteriores, Ecuador cuenta con un marco regulatorio nacional y ha suscrito las
Convenciones y los Acuerdos internacionales. Los lineamientos políticos han
reconocido la igualdad de género como una prioridad de la intervención social. Para
lograr cumplir los objetivos del milenio y, concretamente, los objetivos de Desarrollo,
hay que coordinar acciones y trabajar por la igualdad de género porque sin esa
igualdad tampoco se puede construir una sociedad sostenible.

También existen razones éticas porque la igualdad de género, tal y como hemos visto
en esta asignatura, es un tema de derechos humanos, por lo tanto, se trata de justicia
social. Y, por último, existen razones de eficacia, porque no se puede pensar en
desarrollo social cuando el trabajo de mitad de la población está infrautilizado.

Por todo ello, todas las intervenciones sociales deben diseñarse con perspectiva de
© Universidad Estatal de Milagro – UNEMI

género, sea cual sea el sector con el que se trabaje: enfermos, migrantes, adultos
mayores, población infantil y juvenil, personas desempleadas, personas empobrecidas,
trabajadoras sexuales, minorías étnicas, mujeres víctimas de violencia de género, etc.

FORMATO CONTROLADO: FR0018/ v2.0 / 15-10-2021 10


Género y desarrollo

2.3 Subtema 3: Guía para integrar la igualdad entre


hombres y mujeres en las intervenciones del
trabajo social
Una vez que hemos entendido los conceptos, estamos en condiciones de poder aplicar
la perspectiva de género en las intervenciones que realicen como trabajadores
sociales. Para ello es necesario seguir unas pautas previas y de forma ordenada, es
decir, debemos hacer la investigación pertinente para conocer la realidad en la que
pretendemos intervenir, tenemos que realizar un diagnóstico para dar una correcta
respuesta a las necesidades de mujeres y hombres; no debemos olvidar que tienen
necesidades distintas y, por lo tanto, habrá que plantear soluciones diferentes.
Ustedes ya conocen el proceso para recoger los datos a través de las distintas técnicas
de investigación, pero lo que es indiscutible es que la información se debe recoger sin
prejuicios, sin estereotipos de cualquier índole (género, raza, clase).

Una vez recogida la información, tanto la cualitativa como la cuantitativa, hay que
realizar un análisis de datos diferenciados por sexo, de tal manera que se pueda
observar, por ejemplo, quiénes controlan los recursos de la familia, qué posición
ocupan hombres y mujeres en el contexto, cuáles son sus roles, cómo es la división del
trabajo, y, entre otros, qué necesidades presentan mujeres y hombres.

De esa forma, cuando se diseñe el plan de intervención se plantearán unas metas


adecuadas que fomenten la igualdad de oportunidades. Para lograrlo, habrá que
analizar cómo se están beneficiando los hombres y las mujeres del plan de
intervención que estamos diseñando, o habrá que estudiar quiénes tienen mayor
disponibilidad de tiempo para hacer las actividades, o se tendrá que estudiar,
también, el impacto que va a existir en las personas beneficiadas. Todo ello se mide y
se evalúa. Es decir, no sólo hay que medir esos parámetros, sino que hay que medir
todas las acciones que se acometan con los denominados indicadores de género. Por
ejemplo, podemos establecer indicadores cuantitativos, cualitativos y mixtos que nos
permitan detectar en qué medida los hombres y las mujeres participan en el proyecto
© Universidad Estatal de Milagro – UNEMI

o si las actividades de un proyecto o de una intervención están perpetuando los roles


que mantienen a las mujeres en posiciones desiguales respecto a los hombres. En
definitiva, los indicadores son datos que nos permiten ver las posiciones que tienen los
hombres y las mujeres en el proceso de intervención y poder corregir cualquier
desviación que se produzca en ese sentido, por lo que todos los indicadores que
utilicemos deben estar desagregados por sexos. Por otra parte, se debe tener en
cuenta que todos los indicadores se deben establecer de forma participativa con todas
las personas que estén involucradas en el proyecto o en el plan de intervención.

FORMATO CONTROLADO: FR0018/ v2.0 / 15-10-2021 11


Género y desarrollo

Según el proyecto Sendotu, que está financiado por el Fondo Social Europeo e
instituciones públicas y privadas del País Vasco (España), con la finalidad de fomentar
la inclusión social y la igualdad de género, “todos los componentes de la intervención
social se ven afectados por la construcción de género”. Se ven afectados los equipos de
personas que participan en el diseño y proceso de la intervención, porque “en ningún
caso, son personas ajenas al papel social que se les asigna por el hecho de ser hombres
o mujeres” (Sendotu, 2010). Se ven influenciados los objetivos de la intervención, así
como los contenidos y las estrategias. Quiere decir que una intervención aplicada sin la
perspectiva de género puede fomentar las desigualdades que se pretenden eliminar
haciéndolo consciente o inconscientemente. Por último, también influye en las
personas que son destinatarias de la misma intervención porque el proceso sirve como
una toma de conciencia de las desigualdades que socialmente se sostienen.

Siguiendo el planteamiento de Sendotu cuando analiza la intervención social desde la


perspectiva de género, esta se debe hacer desde tres planteamientos: la radicalidad, la
integralidad y la diversidad.

La Radicalidad. Trata de acometer la intervención buscando “las raíces de los


problemas, para afrontar sus soluciones”, al entender que son numerosas las causas
que generan las desigualdades.

La integralidad. Significa que, si las desigualdades se producen en todos los ámbitos, es


decir, en el mundo laboral, familiar y social, las intervenciones deben aplicarse de
forma integral en todos.

La diversidad. Debe entenderse que las grandes protagonistas de los cambios que
rompen las desigualdades también son las mujeres, pero hay que comprender que
existe una diversidad de percepciones, destrezas y necesidades que exigen soluciones
diversas y colectivas, sobre todo cuando las mujeres coinciden en el cómo afrontar los
problemas y las desigualdades detectadas.

Existen una serie de principios que se deben tener en cuenta en aquellas


© Universidad Estatal de Milagro – UNEMI

intervenciones con perspectiva de género. Siguiendo el planteamiento de Sendotu, hay


que aplicar los siguientes criterios considerados básicos en un plan de intervención
social:

1. Visibilizar las relaciones de desigualdad


2. Diseñar la intervención desde la estrategia que se va a acometer
3. Fomentar la participación de las mujeres en todo el proceso (deben recordar
las cualidades de la investigación participativa)
4. Fomentar la autonomía de las personas que son destinatarias
5. Hacer proyectos que afecten a distintos ámbitos

FORMATO CONTROLADO: FR0018/ v2.0 / 15-10-2021 12


Género y desarrollo

6. Responder a los intereses y expectativas diversas que tengan las personas


beneficiadas
7. Buscar elementos comunes que presenten las mujeres.

Aplicar estos criterios no es un proceso fácil y van a existir numerosos inconvenientes


que les voy a explicar. Habitualmente los problemas surgen en diferentes áreas:

⎯ En el entorno laboral del trabajador social pueden aparecer dificultades


relacionadas con la estructura de la empresa o de la institución que no tiene
una mirada de género, y de forma inconsciente se estén fomentando las
desigualdades, o que estén más interesados en obtener resultados de
intervención cuantitativos y en el menor tiempo posible.
⎯ Entre las personas que conformen el equipo pueden existir compañeros o
compañeras que no estén sensibilizados con la perspectiva de género y no
quieran realizar las intervenciones con esos criterios, o porque consideren que
es mucho esfuerzo y muy difícil obtener resultados, o simplemente se nieguen
a aceptar que existan desigualdades entre los hombres y mujeres.
⎯ En las estrategias de trabajo también se pueden encontrar dificultades como,
por ejemplo, encontrar una escasa participación porque no se haya logrado un
fuerte poder de convocatoria, o porque derivemos a las personas beneficiadas
a organizaciones, departamentos o instituciones que no trabajen con la
perspectiva de género y se causen esperas no deseadas cuando una mujer
necesita de unos servicios con carácter urgente.
⎯ Utilizar una excesiva familiaridad en los procesos de comunicación cuando se
habla con mujeres, respecto a cuando se habla con hombres. A veces, al
intentar protegerlas se les reduce sus propias potencialidades y se origina una
sobreprotección que, más que solucionar, ocasiona mayores dificultades.
⎯ En otras ocasiones se fomentan falsas expectativas o no se considera que los
procesos de intervención no pueden transformar rápidamente la sociedad, sino
que se trata de procesos cuyos resultados son lentos. La sociedad no se
transforma por el mero hecho de acometer una intervención social.
⎯ Desde la mirada social existen serias dificultades: desde la falta de
© Universidad Estatal de Milagro – UNEMI

infraestructura en el apoyo familiar hasta creer que las desigualdades y


violencias que sufren las mujeres corresponden al ámbito privado, o entender
que la estructura patriarcal es la organización válida y más deseada para la
estabilidad de las familias.

A veces las dificultades nacen desde las propias mujeres que no quieren que se aplique
la perspectiva de género, porque tienen muy interiorizados los estereotipos de género
o por entender que al aplicar la perspectiva de género se deja fuera a los hombres.

FORMATO CONTROLADO: FR0018/ v2.0 / 15-10-2021 13


Género y desarrollo

3. Préguntas dé Comprénsion dé la
Unidad
¿Cuál fue el enfoque de desarrollo que caracterizó a Naciones Unidas en los años 80?

Entendieron la relevancia de implicar a las personas beneficiarias en los planes de


desarrollo para que tomaran decisiones sobre los programas que les afectaban para
que los proyectos se mantuvieran en el tiempo. Por lo tanto, se introduce la
participación local, de tal forma que son los hombres y mujeres beneficiados quienes
toman las decisiones y programas que les afectan

¿A qué se denomina Antropoceno?

A una etapa geológica que, según algunos científicos, le sigue a la etapa geológica
actual que se denomina Holoceno. El daño que hemos hecho sobre el planeta ha sido
tan grande que los científicos consideran que hemos entrado en un período geológico
diferente. Esta nueva etapa ha influido en la concepción del desarrollo mundial, por lo
que, según el informe del desarrollo humano de 2020, se incrementaron los
indicadores para relacionar el desarrollo humano “aliviando las presiones planetarias”.

¿Qué significa la perspectiva de género según la Ley General de Acceso a las Mujeres
a una vida libre de violencia de México de 2007?

Es “una visión científica, analítica y política sobre las mujeres y los hombres” que
pretende hacer desaparecer las causas que generan las desigualdades entre hombres y
mujeres y que ambos tengan los mismos derechos y oportunidades para acceder a “los
recursos económicos y a la representación política y social en los ámbitos de toma de
decisiones” (Título 1°, capítulo 1°, Artículo 5, Inciso IX).

¿Desde qué planteamientos se debe analizar la intervención social cuando se aplica


la perspectiva de género?

Desde la radicalidad, la integralidad y la diversidad.


© Universidad Estatal de Milagro – UNEMI

Cita, al menos, cuatro dificultades que se pueden originar al aplicar la perspectiva de


género en un plan de intervención social.

Que la empresa o la organización no quieran aplicar la perspectiva de género y


prefieran obtener resultados cuantitativos en el menor tiempo posible. Que los
compañeros y compañeras de trabajo no conozcan la perspectiva de género y se
nieguen a aplicarla en el plan de intervención. Que en los procesos de comunicación
con los beneficiarios se utilice un lenguaje diferente si se habla con hombres o con
mujeres y hablar con ellas con excesiva familiaridad. Que se les sobreproteja y, en
consecuencia, se las limite a desarrollar sus potencialidades y que se fomenten falsas
expectativas en la solución de los problemas de desigualdad.

FORMATO CONTROLADO: FR0018/ v2.0 / 15-10-2021 14


Género y desarrollo

4. Matérial Compléméntario
Los siguientes recursos complementarios son sugerencias para que se pueda ampliar la
información sobre el tema trabajado, como parte de su proceso de aprendizaje
autónomo:

Videos de apoyo:

Una cooperación con perspectiva feminista. María Cristina Tabicozapeta. Guatemala

Agrología, formación y género en Saint Luis; la historia de Fanta Mbodi

El Enfoque de Género en el Desarrollo de las Ciudades

Raza, género y etnicidad en la salud sexual y reproductiva en Colombia

Las desigualdades de género crean desigualdades de salud

Bibliografía de apoyo:

Género y desarrollo

Coordinadora de organizaciones para el desarrollo

Links de apoyo:

ONU Mujeres
© Universidad Estatal de Milagro – UNEMI

FORMATO CONTROLADO: FR0018/ v2.0 / 15-10-2021 15


Género y desarrollo

5. Bibliografía

» Cuaderno de trabajo Sendotu nº 3 (2010): “Diseño de proyectos sociales desde


una
» perspectiva de género”. En www.sendotu.org.

» Cuaderno de trabajo Sendotu nº 5 (2010): “Diseño de proyectos sociales desde


una
» perspectiva de género”. En www.sendotu.org.

» Instituto Nacional de las Mujeres INMUJERES (2007). Glosario de género.


México D.F.

» Lagarde, Marcela (2012). El feminismo en mi vida. Hitos, claves y topías.


Inmujeres D.F. Instituto de las mujeres de la ciudad de México.

» Pérez, Beatriz (2003). Género y desarrollo. Colección Pedagógica Universitaria,


n° 40.

» PNUD (1995). Informe sobre desarrollo humano. México. informe sobre


desarrollo humano 1995.

» PNUD (2020). Informe sobre desarrollo humano 2020. La próxima frontera. El


desarrollo humano y el Antropoceno.
© Universidad Estatal de Milagro – UNEMI

FORMATO CONTROLADO: FR0018/ v2.0 / 15-10-2021 16

También podría gustarte