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Capitulo 1 Por Que Arteterapia

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¿Por qué arteterapia?

E n este libro se busca entender los conceptos fundamentales de la


arteterapia como soporte teórico de respaldo, por las experiencias
y estudios previos que sustentan su efectividad en diversos campos que
no excluyen el escenario educativo.
Por esta razón, para comprender el significado y las implicacio-
nes de la arteterapia, es necesario revisar varias definiciones que han
sido propuestas por diversos autores e instituciones y así poder cons-
truir la definición que ayudará a orientar la presente investigación. De
esta manera, la primera definición por revisar es la propuesta por la
American Art Therapy Association (aata, 2014):

La arteterapia es una profesión establecida en la salud mental que


ocupa los procesos creativos de la realización de arte para mejorar
y explorar el bienestar físico, mental y emocional de individuos
de todas las edades. Está basada en la creencia de que el proceso
creativo relacionado en la autoexpresión artística ayuda a la gente
a resolver conflictos y problemas, desarrollar habilidades sociales,
controlar el comportamiento, reducir el estrés, aumentar la auto-
estima y la autoconciencia, y alcanzar la introspección.

21
Aplicaciones del arte en la educación superior

Otra definición por contemplar es la de la British Association of Art


Therapists, quienes conciben la arteterapia como una forma de psico-
terapia que usa el medio artístico como su forma primaria de comu-
nicación. Los clientes que participan de estos procesos no necesitan
una experiencia previa o una formación artística. El arteterapeuta no
se enfoca en el diagnóstico o en la asesoría estética de la imagen del
paciente, sino en capacitar a su paciente para efectuar cambios y cre-
cimientos en un nivel personal a través del uso de materiales artísticos
en un entorno protegido y facilitador.
Sin embargo, debido al carácter flexible e interdisciplinar de la ar-
teterapia, entendiendo flexibilidad como la capacidad de adaptarse fá-
cilmente a las diversas situaciones o circunstancias según el marco de
acción, se observa la existencia de diversas posturas que la consideran
una terapia creativa que utiliza distintos modos de expresión: plásti-
ca-visual, musical, corporal y dramática; frente a otras que restringen
su intervención a la expresión plástica y visual. Así mismo, diversos
autores conciben la arteterapia como una modalidad más cercana a la
psicoterapia, frente a otros que enfatizan el proceso creativo como prin-
cipal agente terapéutico implícito en toda actividad visual y plástica.
Por otra parte, Gordon (1979) define la creatividad no como lo
novedoso o lo diferente sino que se centra en la observación de si re-
fleja la propia experiencia del sujeto.
Esta manera de entender la creatividad es el centro de la artetera-
pia, definida como aquella actividad creativa que comparten tanto la
persona que simplemente realiza una obra como la que está sometida
a una terapia. Cualquiera de los dos casos exige de la persona la deci-
sión de arriesgarse hacia un lugar desconocido donde lo nuevo toma
una validez que antes no tenía, pero que a su vez exige poner a prueba
más que su voluntad y su perseverancia. Esta creatividad, generada en
los procesos artísticos, de la que habla Gordon, es la que se encargará
de encontrar soluciones a aquellos problemas que han quedado olvi-
dados pero no resueltos.
En los años ochenta Ulman y Levy (1988) afirman, tal como lo cita
Dolores López Martínez en su tesis doctoral La intervención artetera-
péutica y su metodología en el contexto profesional español, “que las
proyecciones espontáneas estimuladas en la terapia artística, no son

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¿Por qué arteterapia?

propiamente arte, sino fragmentos vitales de la materia prima por la


cual los procesos creativos pueden evolucionar” (López, 2009, p. 20).
A este respecto y enfocándose más en la ambigüedad de la palabra,
para finales de la misma década, Wood (1987) expone su inconformis-
mo frente a la palabra arte dentro de lo que sería la arteterapia, debido
a que en esta práctica terapéutica el juicio estético debe quedar relega-
do a un segundo plano; y en cambio resalta el proceso de creación y
los procesos que la persona adelanta a medida que realiza la práctica.
Aunque ahora se presentan dos corrientes que navegan entre sí, lo
importante es reconocer en la arteterapia que el proceso psicoterapéu-
tico o el proceso creativo generan beneficios terapéuticos.
Sin embargo, estas corrientes se fusionan la mayoría de las ve-
ces en definiciones como la de la Asociación Profesional Española de
Arteterapeutas:

La arteterapia es una profesión asistencial que utiliza la creación


artística como herramienta para facilitar la expresión y resolución
de emociones y conflictos emocionales o psicológicos. La artete-
rapia se practica en sesiones individuales o en pequeños grupos
bajo la conducción de un arteterapeuta. […] Por regla general, la
arteterapia está indicada para personas que debido a sus circuns-
tancias o a la enfermedad que padecen encuentran difícil la arti-
culación verbal de sus conflictos y emociones (ate, 2015).

Una vez abordadas algunas definiciones, es importante mencionar que


en esta investigación el proceso creativo es entendido como esa for-
ma de terapia en la que, por medio de diferentes expresiones artísti-
cas —música, danza, pintura, dibujo, entre otras—, la persona puede
plasmar sus impulsos internos y con estos darle salida a sus conflictos
junto con las posibles soluciones. Esto a su vez permite procesos de
autoconocimiento, autorregulación y autocompasión, lo que permi-
te que la persona desarrolle en un mejor nivel su dimensión humana.
Todo este proceso debe estar acompañado de un profesional capaci-
tado, quien es el encargado de guiar el proceso de la persona y acom-
pañarla en sus descubrimientos y en la búsqueda de soluciones a sus
propias situaciones.

23
Aplicaciones del arte en la educación superior

La notable discrepancia que algunas veces surge entre la arteterapia


con mediación plástica y visual y la arteterapia como intervención de
diversos medios expresivos se resuelve en esta investigación acogiendo
la terapia creativa, que abarca —además de las actividades artísticas
plásticas— aquellas que utilizan indistintamente diversos medios de
expresión sean plásticos, visuales, musicales o dramáticos. Esto debi-
do a las características de la población que fue muestra del estudio, la
cual se relacionará en el texto más adelante.
Sin embargo, como lo sostienen Naumburg (1947) y Kramer (1971),
el otro enfoque de la arteterapia es su aspecto psicoterapéutico; si bien
para esta investigación no es el enfoque principal, sí se tiene en cuenta
como aquella forma de comunicación que no pretende apoyarse ma-
yoritariamente en el lenguaje verbal, pero que permite hacer concien-
cia del material interior y logra exteriorizar lo que hasta el momento
era desconocido.
Es importante aclarar que el arte como terapia se diferencia de otras
disciplinas que utilizan elementos artísticos, como la educación artísti-
ca, por ejemplo, porque utiliza los materiales, las técnicas, el proceso
artístico y la obra en sí, con fines terapéuticos. La arteterapia facilita
expresar y reconocer el contenido interior hasta generar la conciencia
de un mundo desconocido que al sublimarse arroja las respuestas que
la misma persona estaba esperando.

La vivencia de la arteterapia
El poder adaptativo de la arteterapia a las necesidades particulares
de los casos por intervenir es el resultado de los muchos medios artís-
ticos, las obras plásticas y las variables que hacen parte del proceso.
Para poder entender las dinámicas que ocurren dentro de las se-
siones de arteterapia, López (2009) enumera en su tesis, además de la
clasificación que instaura Jones (2005), un elemento adicional, estable-
ciendo seis fenómenos propios de las sesiones de arteterapia: proyec-
ción artística, relación triangular, perspectiva y distancia, experiencia
no verbal, espacio de juego y la permanencia de la obra.

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¿Por qué arteterapia?

Proyección artística
Debido a su carácter, la arteterapia se convierte en un espacio flexible
y seguro en donde se pueden expresar y confrontar emociones y si-
tuaciones propias de las personas que la practican. Se evidencian, por
medio de la expresión artística, sus dimensiones perceptivas, emocio-
nales, cognitivas, sociales, culturales, entre otras, permitiendo explo-
rar con más intensidad hasta lograr el objetivo terapéutico particular
de cada sesión.
Como ya se ha dicho en ocasiones anteriores, la técnica que se usa
es la expresión libre y autónoma, tal como se muestra en la figura 1,
sin enfocarse en los resultados estéticos o el dominio de la técnica pro-
puesta por el arteterapeuta; principalmente se enfatiza en el proceso
creativo y en la experimentación con los medios suministrados.

Figura 1. Técnica: pintura

La exploración del material genera la necesidad de utilizarlo como


medio de comunicación, y esta necesidad de expresión, de cierta ma-
nera inconsciente, desarrolla la simbología personal que, aunque es

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Aplicaciones del arte en la educación superior

cambiante, puede ser proyectada y tratada de tal manera que, guiada


por la dirección correcta, genere un diálogo con el mismo autor con-
virtiendo lo inconsciente en consciente, llegando a trabajar las dimen-
siones específicas que se tenían planteadas por el arteterapeuta.
Lo importante del trabajo arteterapéutico es la posibilidad de fa-
cilitar la elaboración de imágenes personales que permitan un diálogo
entre la persona y sus conflictos. Por tanto, es trascendental que este
individuo obtenga los medios necesarios para simbolizar los términos
de dicho conflicto, ya que los obstáculos que impiden acceder a estos
medios están ligados, inconscientemente, al conflicto mismo.
Las nuevas perspectivas que necesita el sujeto para solucionar sus
conflictos las encontrará en la articulación de la proyección de imágenes
y la exploración de esas imágenes hasta reconocer las vivencias propias.
Se puede reforzar la idea anterior a través de la siguiente cita de
Romero (2006), extraída de la tesis doctoral de María Dolores López:

Por tanto, quizás la íntima relación aparente de la creatividad


con la arteterapia no provenga únicamente del trato con los pro-
cedimientos, técnicas y actividades artísticas, sino de la finalidad
orientada a salir del círculo habitual, ampliar las posibilidades,
encontrar caminos nuevos, desarrollar capacidades, reinventar
proyectos o formas de vida, cambiar, actualizar y mejorar lo que
ya somos, mirar la realidad de manera crítica y transformarla.
(López, 2009, p. 34).

En definitiva, la proyección artística permite al sujeto representar y


revivir escenas inconclusas de cualquier índole a través de la explora-
ción del material plástico. Y son las cualidades de este material las que
ayudarán a generar experiencias psicológicas y emocionales, desde el
comienzo de la obra, que, acompañadas de un arteterapeuta, lograrán
recolectar información valiosa para apoyar al paciente en la resolución
de sus propios conflictos.

26
¿Por qué arteterapia?

Relación triangular (arteterapeuta-obra-paciente)


En la arteterapia se introduce un tercer componente que marca una de
las principales diferencias con las terapias tradicionales que basan su
comunicación esencialmente en la palabra. La obra plástica realizada
por el paciente le permite exteriorizar su material interior y su proce-
so creativo, de tal manera que se pueda explorar hasta encontrar el
camino que le permita encontrar sus propias respuestas (Jones, 2005).
De este modo ya no solo están presentes el terapeuta y el paciente
sino que la obra plástica, con todo su valor simbólico a veces oculto
para el mismo autor, se convierte en motor comunicativo de emocio-
nes y pensamientos que supera los aspectos estéticos o técnicos y ac-
túa como mediador, no solo entre terapeuta y paciente, sino entre el
paciente y todo su contenido interior.

Figura 2. Técnica: arcilla

Tal como se ve en la figura 2, esas interacciones son la base de esta


relación triangular, donde cada factor es primordial para lograr una
transformación positiva y efectiva para el paciente.

27
Aplicaciones del arte en la educación superior

Perspectiva y distancia
En una sesión de arteterapia, la perspectiva y la distancia surgen como
resultado de la presencia de la obra realizada o el objeto artístico ela-
borado por el paciente, debido a que esta obra materializa y proyecta
sus mociones internas, generando las mismas relaciones que se esta-
blecen con el mundo.
Esta capacidad que tiene el objeto de convertirse en símbolo le
permite al paciente crear un espacio saludable entre él y sus conflictos
para poder enfrentarse a ellos y observarlos desde diferentes ópticas.
Cuando existe un objeto mediador, resulta más sencillo hablar de
cuestiones personales, pues las defensas y fortalezas se debilitan. Tal
como lo dice Klein (2006), en la distancia que produce el arteterapeuta
a través de la obra plástica, se empieza primero con una conversación
donde el yo es el que se lleva el protagonismo hasta llegar a la produc-
ción en tercera persona, permitiendo la representación con libertad y
sin amenazas implantadas por la misma persona.
Cuando aparece el objeto y se puede mirar desde otro punto de
vista, alejándose un poco y pensando que está ahí solo para hablar
con él y escuchar qué dice, este puede ayudar a la persona a no juzgar
sus acciones y más bien a explorarlas hasta el punto de comprender-
las, permitiendo tener un control de situaciones que antes no se tenía.
El arteterapeuta debe estar muy atento a aquellas cualidades que
el mismo autor realza u oculta de su obra para poder ayudarlo a rea-
lizar asociaciones que le permitan una retroalimentación productiva
para su proceso.

Experiencia no verbal
Tal como lo plantea López (2009), a diferencia de las experiencias lin-
güísticas, la música, la plástica y lo corporal, son otras formas de ex-
presión que tiene el ser humano para obtener información muy útil y
rica en matices distintos a los obtenidos verbalmente.

Durante la realización de la obra plástica, el paciente mantiene


un diálogo intuitivo y sensitivo con los materiales que van dando

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¿Por qué arteterapia?

forma a su autoexpresión. La persona que consigue comprome-


terse con el acto de crear, aglutina con inmediatez, concentración
e introspección (López, 2009, p. 44).

Utilizar medios artísticos amplía la capacidad expresiva y comunica-


tiva de la persona (figura 3), facilitando acceder a su interior, especial-
mente en aquellos casos en los que el lenguaje, la cultura o la edad se
convierten en bloqueadores o limitantes para el proceso terapéutico.

Figura 3. Técnica: pintura

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Aplicaciones del arte en la educación superior

Todo lo anterior no quiere decir que se dé un privilegio único y exclu-


sivo al lenguaje no verbal. Lo que se pretende explicar es la necesidad
de una interacción dentro de los distintos medios de comunicación;
los gestos, las palabras y la obra plástica le aportan, al arteterapeu-
ta y al paciente, información valiosa para explorar sus sentimientos
y sus conflictos.
Aunque es cierto que el uso de los medios plástico-audiovisuales
despeja el camino al contenido interno, muchas veces inconsciente,
también aumenta las opciones expresivas y de autoconocimiento so-
bre aquellos contenidos velados.

Espacio de juego
No se puede hablar de juego sin hablar de Donald Winnicott, pedia-
tra y psicoanalista inglés conocido por su teoría del juego y los obje-
tos transicionales, quien dentro de sus escritos presenta el juego como
el origen de la creatividad: “En el juego, y solo en él, pueden el niño
o el adulto crear y usar toda la personalidad, y el individuo descubre
su persona solo cuando se muestra creador” (Winnicott, 1971, p. 52).
Entendiendo entonces que la actividad creadora, física y mental se
manifiesta en el juego, es importante entender que la acción terapéu-
tica se hace más efectiva siempre y cuando la persona se vincule con
su propio proceso de creación.
Así como pasa con los niños, que expresan con garabatos su li-
bertad comunicativa, así pasa con el adulto lleno de bloqueos de ca-
rácter estético que le impiden jugar y centrarse en la acción presente
de crear más que en el resultado final.
A través del juego, la persona puede entrar en contacto con sus
límites cotidianos, tener una actitud más creativa frente a conflictos
e ideas preestablecidas que trae consigo desde tiempo atrás, abriendo
nuevos caminos que antes parecían ocultos y hasta imposibles.
Aplicando estas teorías a la arteterapia, puede decirse que a tra-
vés del desarrollo de las actividades lúdicas y plásticas se crea un es-
pacio apto y seguro, guiado por el arteterapeuta, en el que el proceso
creativo se potencia disminuyendo los bloqueos y los miedos. Gracias
a esto, la persona observa y toma la decisión de enfrentarse, a través

30
¿Por qué arteterapia?

de la creatividad, a sus emociones y por consiguiente a sus conflictos


desde una óptica que tal vez no había considerado.

Permanencia de la obra
Tal como se hizo al inicio de este apartado, es imposible hablar de esta
dinámica sin hablar de López (2009), autora de la propuesta.
Dentro del proceso arteterapéutico existe una variable que per-
mite generar procesos de recordación y materialización constantes
de las nociones internas por tratar. “Otra de las oportunidades que
brinda la aplicación de la arteterapia en el proceso de ayuda es la
posibilidad de trabajar con objeto o imagen tangible que encarna u
objetiviza la acción y el contenido expresivo de su autor” (López,
2009, p. 51).
Esta materialización de la obra plástica es la que permite una per-
manencia en el tiempo que las palabras o medios verbales descono-
cen. Los objetos creados permiten un diálogo constante con su autor
porque se pueden mantener físicamente intactos durante toda la te-
rapia, proporcionando la continuidad que se necesita para identificar
las características de un proceso que muchas veces no es lineal, sino
que necesita diferentes momentos, sobre todo cuando la persona no
puede hablar de lo realizado.
López menciona que: “La secuencia cronológica de las obras ela-
boradas durante el transcurso de la terapia revela gráficamente todo lo
ocurrido en el tratamiento arteterapéutico desde su inicio, los estados
mentales de cada momento, las preocupaciones, los deseos o conflictos
inconscientes más insistentes” (2009, p. 52). Esto hace que la persona
tenga una visión más articulada y global de lo que está aconteciendo
para integrarlo todo con ayuda del arteterapeuta.

Teorías psicológicas y arteterapia


En este apartado se mostrarán enfoques que existen dentro de lo que
se denomina arteterapia, entendiendo que no se puede desligar la

31
Aplicaciones del arte en la educación superior

nomenclatura psicoterapéutica ni consensuar métodos como ocurre


con otro tipo de terapias creativas.
Adicionalmente, debido al carácter de esta investigación y enten-
diendo que no se hace un estricto ejercicio de arteterapia dentro de las
sesiones creativas con los jóvenes, se abordarán la arteterapia de enfo-
que psicoanalítico y la arteterapia de enfoque humanista que trabajó
María Dolores López (2009), debido a sus características particulares
y su forma de abordar a la persona.

Arteterapia de enfoque psicoanalítico


Tal como lo dice López (2009), “las raíces de la arteterapia están vin-
culadas a las teorías psicoanalíticas. Su base teórico-metodológica par-
te de las teorías de Freud. […] La función principal del arteterapeuta
psicoanalítico sería ayudar al paciente a relacionar sus síntomas ac-
tuales con aquellos conflictos inconscientes, a través de la mediación
plástica” (López, 2009, p. 169).
Por tanto, la arteterapia con enfoque psicoanalítico le permite al
paciente, a través de su obra plástica, evidenciar y materializar sus con-
flictos internos y bloqueos inconscientes de tal manera que los vuel-
ve conscientes hasta el punto de generar un autoconocimiento que le
permite tener un diálogo con su propia realidad.
La mediación de las obras plásticas realizadas, facilita acercar-
se al inconsciente sin pasar por el discurso verbal o cualquier tipo de
censuras autoimpuestas, logrando una aproximación más pura al in-
terior de la persona.
A diferencia del trabajo interpretativo que realiza un psicoanalista en
medio de su sesión terapéutica, el arteterapeuta genera espacios donde el
mismo paciente es el encargado de interpretar sus propias imágenes lo-
grando ahondar en sus contenidos internos, hasta develar su significado.
Margaret Naumburg y Edith Kramer fueron las primeras arte-
terapeutas que basaron su metodología de trabajo en estas teorías
—freudianas—. Naumburg (1987) trabajó la mayor parte del tiempo
con niños y adolescentes con problemas emocionales y centró sus in-
vestigaciones en trasladar el inconsciente a lo consciente mediante las
obras plásticas creadas espontáneamente por sus pacientes.

32
¿Por qué arteterapia?

Utilizó la asociación libre, conocida en el psicoanálisis como aque-


lla técnica que permite expresar cualquier producción mental sin orden
lógico o censuras, pero articulándola con la libre expresión, técnica
de la corriente de expresión creativa y utilizada dentro de las sesiones de
educación artística.
De esta manera, Naumburg orquestó el poder de las imágenes inte-
riores, plasmadas en obras plásticas, con la asociación libre para entrar
en el inconsciente de una manera no invasiva logrando dos resultados
importantes en el proceso terapéutico: la catarsis y la comunicación.
Por otro lado, Kramer (2001) enfatiza, dentro de las estrategias
que la persona usa para enfrentarse a la ansiedad, conocidas como
mecanismos de defensa, el proceso de sublimación que puede suceder
en la realización de actividades artísticas como la forma de convertir
esa energía en algo que es moralmente aceptado.
Para Kramer es realmente importante la creación artística porque
permite volver a vivir las experiencias pasadas, pero viéndolas desde
perspectivas distintas. Esto logra que la persona se relacione con ellas
a voluntad, variándolas, repitiéndolas y generando puntos de vista di-
ferentes que ayuden a resolver los conflictos internos.
Ambas pioneras consiguen abrir camino a esta nueva discipli-
na y enseñar sus métodos a numerosos arteterapeutas como: Wilson,
Kwiatkowska, Wadeson, Landgarten, Lachman-Chapin, Levick, Ulman,
Rubin, Robbins, entre otros, que comienzan a difundir sus pasos e in-
tegrar ambas posturas en sus trabajos.
De manera diferente, aunque no opuesta, aparecen dentro de este
enfoque psicoanalítico la terapia analítica de Jung. Mientras Freud cen-
tra su filosofía en la energía libidinal enfocada en las pulsiones sexua-
les y concibe el origen de los conflictos intrapsíquicos en el pasado de
cada persona, Jung afirma que, para llegar a un equilibrio, la persona
debe atesorar esa energía a través de un proceso de maduración que
desarrollará a lo largo de su vida.
Sostiene además que para vencer la energía unilateral del humano
occidental es necesario un autoconocimiento de los aspectos persona-
les a través del análisis de ese contenido simbólico que emerge del in-
consciente, tal como lo realizó él en sus investigaciones a través de sus
experiencias personales.

33
Aplicaciones del arte en la educación superior

Tal como se ilustra en El libro rojo, Jung utiliza la pintura para


analizar y comprender sus propios sueños, entendiendo la importancia
del lenguaje plástico, integrando este descubrimiento al tratamiento
que llevaba con sus pacientes, sin ningún tipo de distinción en cuanto
a las aptitudes artísticas o edad.
Tal como lo dice López:

Otro aspecto destacable sobre las ventajas aplicables al uso de las


artes visuales, consiste en la puesta en marcha de las cuatro fun-
ciones psíquicas básicas: sentimiento, pensamiento, intuición y
sensación se activan y combinan en el desarrollo de las activida-
des artísticas, por lo que su acción continuada puede contribuir
al fomento y fluidez de la energía mental, compuesta por estos
cuatro principios […], orientados hacia el camino de la indivi-
duación (2009, p. 188).

En la terapia artística jungiana el uso de los medios artísticos es fun-


damental para analizar el contenido interior de los pacientes, pues es-
tos permiten un autodescubrimiento y, de esta manera, desarrollan las
potencialidades de cada persona.

Arteterapia con enfoque humanista


Contrario a la propuesta psicoanalítica, la arteterapia con enfoque hu-
manista contempla que el núcleo de los conflictos de la persona pue-
de surgir indistintamente de aspectos internos o externos. Todo esto
porque se concibe al ser humano como un todo integral donde se ge-
nera un sistema que articula procesos cognitivos, emocionales y con-
ductuales. Pero coincide con las teorías psicoanalíticas en que cada ser
humano debe recorrer un camino que lo llevará, a lo largo de su vida,
a una plenitud o autorrealización.
Tal como lo expone Maslow (1991), uno de los exponentes del
modelo humanista, la intervención clínica se trasciende y se genera
un enfoque desde cuestiones existenciales como el crecimiento perso-
nal y la autorrealización de sus pacientes. Siendo la espontaneidad, la

34
¿Por qué arteterapia?

creatividad, la satisfacción personal y el alcance de los estados de ple-


nitud, los principales temas de investigación humanista.
El aliado principal de la arteterapia con enfoque humanista es “la
estimulación de la creatividad mediante la experiencia compartida con
los medios artísticos y el rol del arteterapeuta, el cual se manifestará
con empatía, consideración positiva incondicional y autenticidad du-
rante el acompañamiento terapéutico” (López, 2006, p. 201).
Por este motivo la experimentación con los medios artísticos co-
bra relevancia, ya que estos se convierten en agentes potenciales per-
mitiéndole a la persona reforzar, de manera autónoma, sus aptitudes
y actitudes positivas, alcanzando la madurez personal.

Proceso arteterapéutico
El carácter flexible y adaptable de la arteterapia le permite abarcar di-
versos campos de acción con efectividad. Como se dijo en el apartado
anterior, no solo se enfoca en enfermos clínicos sino en aquellas perso-
nas, sin importar la edad, que quieren tomarse un momento y pensar
en su crecimiento y sanación interior, que buscan terapias alternativas
para cumplir con sus objetivos.
Según Boyer-Labrouche, “el fin de la arteterapia es permitir la re-
apropiación de la realidad, a partir de lo imaginario. Es decir, que en
este lugar privilegiado, en una relación privilegiada con el psicotera-
peuta, el paciente va a imaginar o inventar un mundo, que le será pro-
pio, y gracias a esto podrá encontrar un lugar más confortable en el
mundo real” (2000, p. 38).
Este cambio de perspectiva y de visión de sus problemas, le ayu-
da a la persona a encontrar la solución que tanto espera a sus con-
flictos, a interiorizarla para hacerla efectiva y a tomar las decisiones
que correspondan en su vida.
La gran cantidad de variables presentes en una sesión de artetera-
pia impiden que se genere un proceso arteterapéutico con secuencias
definidas y establecidas. Sin embargo, los arteterapeutas deben elabo-
rar sus propios protocolos para garantizar un óptimo desarrollo de

35
Aplicaciones del arte en la educación superior

sus sesiones y proceso terapéutico. López (2009) enumera los pasos


básicos por seguir en el proceso de la arteterapia:

• Lo primero que se debe hacer, antes de empezar el tratamien-


to arteterapéutico en sí, son una serie de entrevistas en don-
de se puedan vislumbrar datos relevantes del paciente, desde
el motivo de su consulta hasta aspectos generales de su vida.
Dentro de estas entrevistas también es importante preguntar-
le al paciente las expectativas que tiene frente al tratamiento y
cuáles son sus necesidades más relevantes. Dependiendo de las
características particulares de la persona por tratar es de gran
importancia lo que los familiares u otros terapeutas anteriores
puedan contar respecto a su comportamiento.

• Tras haber realizado las entrevistas se analiza la información


recogida para determinar cuál es el método y el nivel de inter-
vención más apropiado. En este momento se establece el núme-
ro de sesiones, su duración, el horario y demás requerimientos
para un óptimo desarrollo del tratamiento.

El siguiente paso lo explica muy bien López, al detallar el carácter ex-


ploratorio de las primeras sesiones:

En las primeras sesiones se establecen unas normas o reglas de jue-


go, que aseguren la eficacia del tratamiento: la asistencia regular
y puntual a las sesiones, el cuidado y limpieza de los materiales,
atender a los aspectos expresivos y creativos de los medios plás-
tico-visuales sin tratar de conseguir un dominio técnico o buscar
la valoración estética, respeto hacia los compañeros del grupo, no
mantener ningún vínculo con el terapeuta ni entre los pacientes
fuera de las sesiones, asumir un compromiso de confidencialidad
ante todo lo que suceda dentro del espacio terapéutico, intentar
no abandonar ni interrumpir las sesiones, no traer elementos ex-
ternos que puedan interrumpir la concentración o cualquier acla-
ración sobre el proceso en sí (López, 2009, p. 257).

36
¿Por qué arteterapia?

• Se puede realizar una evaluación inicial diferente a la entrevis-


ta o aplicar pruebas de actividades plásticas antes de empezar
el tratamiento para observar cómo reacciona el paciente fren-
te a su primer contacto con los materiales y la manera como
se enfrenta a la relación que se establece con el arteterapeuta.

• Cuando se desarrolle la terapia es necesario prestar particular


atención a las necesidades de la persona para ir direccionan-
do su historia hasta que se cumplan los objetivos planteados
en la primera etapa del proceso.

• Es importante, tal como lo dice López Fernández (2006), sa-


ber que el arteterapeuta y su metodología tienen una gran in-
fluencia en el resultado de la terapia, además de los factores
anteriormente mencionados.

Por último, es necesario elaborar con antelación el cierre del trata-


miento, ya que es un momento de gran importancia donde se identi-
fican, además de lo aprendido y el duelo que conlleva la finalización
y la separación, la evaluación que hace el arteterapeuta y el informe
final del tratamiento.

Materiales y técnicas
que se utilizan en arteterapia
Para poder realizar un ejercicio de arteterapia es menester brindar una
gran variedad de materiales, técnicas y soportes que estén coordinados
con los objetivos de la terapia y, por supuesto, con las necesidades del
paciente. Tal como lo mencionan Pain y Jarreau (1995), es menester
que los pacientes puedan trabajar con la mayor cantidad de técnicas
posible para evitar que se repitan comportamientos y se incrementen
las diferentes reacciones frente a las situaciones que se vayan presen-
tando al momento de enfrentarse a los materiales y a las técnicas den-
tro de la sesión. Esto le va a permitir salirse de su zona de confort y
ver desde distintos puntos de vista el contenido que empieza a aflorar
a través de sus propias obras de arte.

37
Aplicaciones del arte en la educación superior

López (2009) recoge una valiosa tabla en donde Landgarten (1987)


establece una clasificación de los materiales utilizados en las sesiones
de arteterapia según el control y propiedades de cada material. Con
la información de esta (tabla 1), llamada Media Dimension Variables,
Landgarten afirma que se puede aumentar la libertad del paciente al
engañar sus mecanismos de defensa.

Tabla 1. Clasificación según nivel de control de materiales de Landgarten

Control alto (grado Control medio Control bajo


de dificultad bajo) (grado de dificultad (grado de
medio) dificultad alto)
Gráfico • Lápiz de grafito • Cera blanda • Carboncillo
• Lápices de • Pastel graso • Tinta china
colores • Pastel seco
• Lápiz de pasta • Tiza
• Plumón
Pictórico • Témperas • Pintura de dedos • Acuarela
• Pinceles gruesos • Lápices • Óleo
y brochas acuarelables • Rodillo
• Acrílicos • Espátula
• Pastel graso con • Esponja
trementina
• Aerosoles
Tridimensional • Plastilina • Cartón pluma • Talla
• Arcilla o barro • Greda, yeso • Gubias
• Pasta de sal • Material de • Moldes
desecho
• Papel maché
Otros • Revistas y • Costura y • Grabado
papeles para estampado • Video
collages
• Fotografía
• Ordenadores

Fuente: tomado de Landgarten, 1987

De la misma manera que Landgarten, Dalley (1987) rige sus crite-


rios de selección de los materiales y técnicas plástico-visuales por el
nivel de control técnico. Dentro de sus experiencias afirma que la

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¿Por qué arteterapia?

expresión más efectiva y fluida se da por medio de la pintura y que


el control se da a partir de los materiales más duros, como los lápi-
ces. Por consiguiente, los materiales artísticos presentan variaciones
importantes en relación al control que el creador puede ejercer sobre
ellos: los lápices, pasteles y crayones son más controlables y permiten
trazos definidos, en cambio las acuarelas, témperas y greda presentan
problemas técnicos de manipulación. En cada situación el terapeuta
debe ser sensible a las necesidades de cada individuo.
Por ejemplo, la oportunidad de ensuciar y ensuciarse puede revi-
talizar a un individuo inhibido, o puede asustarlo en extremo, como
a veces el cambiar medios de expresión puede ser facilitador para un
sujeto que está estancado en el proceso.
Para entender las distintas maneras de utilizar los materiales,
Kramer (1971) establece una clasificación de cinco maneras de utilizar
los materiales y su relación con las reacciones psicológicas del paciente:

1. Actividades precursoras: son aquellas actividades en donde la


persona entra en un primer contacto con los materiales y em-
pieza una primera exploración. En esta etapa no se pretende
llegar a la comunicación de símbolos, solo es relevante expe-
rimentar libremente las características físicas de cada material.

2. Descarga caótica: se centra en la descarga de emociones ne-


gativas como el factor más importante. Para esto el paciente
puede utilizar estrategias como golpear, rayar, aplastar, entre
otros.

3. Arte al servicio de las defensas: se refiere a cuando la persona


está dentro de la zona de confort y utiliza dibujos estereotipa-
dos repetitivos para esconder su material simbólico. Con esta
clase de dibujos el paciente se siente cómodo y no necesita em-
pezar el diálogo consigo mismo. Esto señala la dificultad de
expresión y diálogo, dejando expuestos sus bloqueos.

4. Pictogramas: los pictogramas son dibujos que sirven para


generar un diálogo entre el paciente y el arteterapeuta, y
solo se entiende si alguno de los dos explica su significado.

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Aplicaciones del arte en la educación superior

Generalmente remplazan las palabras aunque en algunos ca-


sos las complementan.

5. Expresión formada: es el nivel en el que los dibujos o las pro-


ducciones artísticas poseen contenido simbólico. Están cargadas
de contenido interior que van a propiciar el autoconocimien-
to, así como la comunicación no solo con el arteterapueta sino
con el mismo paciente.

Arteterapia, mindfulness, autocompasión,


autoconocimiento y autorregulación
Como se ha revisado, la arteterapia posibilita procesos a nivel perso-
nal en quien la experimenta con ayuda de un guía que facilite la explo-
ración de la situación difícil y su solución. En ese proceso se presentan
varios elementos que ayudan a las personas a sentirse mejor y solucio-
nar aquellos dilemas internos que llevan consigo; estos elementos son el
mindfulness, el cual va de la mano con la autocompasión, el autoconoci-
miento y la autorregulación, por lo que es importante iniciar definiendo
cada uno de ellos para luego establecer su relación con la arteterapia.

Mindfulness y autocompasión
Según Losa y Pérez (2013), estos dos conceptos provienen de tradiciones
orientales, de filosofías budistas basadas en estados plenos de concien-
cia que permiten un contacto diferente con el mundo en comparación
con las posturas occidentales. Hasta la fecha, el mindfulness no tiene
una traducción al español; sin embargo, para referirse a él se han uti-
lizado expresiones como atención o conciencia plena. Mindfulness se
entiende como “una capacidad humana universal y básica, que con-
siste en la posibilidad de ser conscientes de los contenidos de la men-
te momento a momento. Es la práctica de la autoconciencia” (Simón,
2006, citado en Losa y Pérez, 2013, p. 51).
El mindfulness implica estar atentos y conscientes de lo que está
pasando con nosotros, percibir nuestro entorno y a nosotros mismos

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¿Por qué arteterapia?

a plenitud; esto supone estar conscientes de la información que entra


por los sentidos, de los pensamientos y las emociones que estemos ex-
perimentando, sin emitir juicios o concepto alguno sobre la situación,
simplemente viviéndola.
Losa y Pérez (2013) mencionan que las teorías budistas ubican la
importancia del mindfulness en la capacidad de llevar la atención a un
punto donde la mente pensante y la discursiva empiezan a calmarse y,
con ello, también se calman el cuerpo y la respiración. A largo plazo
se logra ver con mayor claridad el mundo que nos rodea y también
nuestros propios procesos internos: físicos, emocionales y mentales.
Esta última idea está muy relacionada con el proceso sanador de
la arteterapia, ya que esta pretende generar niveles de conciencia en la
persona que antes no tenía y plasmarlos en alguna pieza fruto de su
creación, lo que le permitiría generar procesos de percepción diferen-
tes y más claros de sí misma y de la realidad.
Por otra parte, para hablar de autocompasión es necesario prime-
ro entender la compasión, la cual según Losa y Pérez (2013) es una ca-
pacidad inherente al ser humano relacionada con el deseo sincero de
aliviar el sufrimiento y el dolor de otra persona. Por lo general, cuan-
do se escucha la palabra compasión se piensa en lástima, y de algu-
na manera sí están relacionadas, solo que en el hemisferio occidental
experimentamos lástima pensando que quien vive algún sufrimiento
es inferior a nosotros por encontrarse en esa situación. Al acudir a la
postura budista, la compasión y la lástima se experimentan entre igua-
les, la persona que sufre no es inferior al que no sufre, por lo que este
segundo se ubica en una postura en la que comprende el dolor ajeno
y desea que la persona esté libre de él.
De esta manera, la compasión implica la comprensión del dolor
de la otra persona, según Losa y Pérez (2013) esto involucra una cone-
xión desde la empatía en la cual somos capaces de entender lo que la
otra persona está viviendo. Además, el budismo adopta una postura de
“bondad amorosa” en la que se desea el bienestar, la felicidad de la otra
persona y, por lo tanto, se desea que se encuentre libre de sufrimiento.
Esta misma idea se aplica para la autocompasión, en tanto capaci-
dad de sentir lástima, bondad, comprensión y amor por nosotros mis-
mos ante una situación difícil o dolorosa. Cabe aclarar que la lástima

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Aplicaciones del arte en la educación superior

de la que se habla no es aquella que nos hace sentir inferiores a otros


por vivir determinada situación, sino que implica comprendernos en
ese momento y ser amables con nosotros mismos. La autocompasión
según Losa y Pérez (2013) surge de la completa compresión de nuestro
sufrimiento, acompañado del deseo de tratarnos con cariño y amabi-
lidad justamente porque estamos sufriendo.
Neff (2003, citada en Gálvez, 2012) ha sido pionera en el trabajo
de la autocompasión, postulando que este concepto tiene tres com-
ponentes que se relacionan entre sí, además cada uno tiene su corres-
pondiente negación:

• Ser amable y comprensivo con uno mismo en lugar de ser


autocrítico.

• Reconocimiento de la humanidad común en nuestra experien-


cia dolorosa, en lugar de autolesionarse y ensimismarse.

• Toma consiente y equilibrada de los pensamientos y senti-


mientos dolorosos, en lugar de evitarlos o sobre identificar-
nos con ellos.

En el proceso de la arteterapia se espera que la persona pueda com-


prenderse a sí misma y autocompadecerse, dándole un lugar a su do-
lor sin evitarlo, entendiendo que es posible expresarlo a través de la
obra de arte. Esta situación puede llevar a la reflexión de él mismo, a
la comprensión del estado actual de ese dolor para que la persona se
entienda a sí misma y de esta manera sea benévola, amable, amorosa
consigo misma y genere un nivel de conciencia diferente que la lleve
a sentirse mejor.

Autoconocimiento
Hay muchas ideologías y teorías que abordan el autoconocimiento, es
un tema que se ha contemplado desde tiempos ancestrales y sobre el
cual han reflexionado no solo las ciencias sociales, también la filosofía
occidental, la oriental y la religión han propuesto sus concepciones al

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¿Por qué arteterapia?

respecto. Para establecer una definición, en esta investigación el auto-


conocimiento se comprende como “el conocimiento de hechos acerca
de nosotros mismos” (Lazos, 2008, p. 170). Este conocimiento abarca
muchas esferas de la vida de una persona, incluye conocimientos acer-
ca de su anatomía, economía, posesiones, actividades favoritas, gustos
y disgustos, entre otras. También incluye las creencias que tienen las
personas sobre sí mismas, son concepciones acerca de lo que creen,
lo que consideran que son.
El autoconocimiento está relacionado con el mindfulness ya que
implica una toma de conciencia, una percepción a través de todos los
sentidos de nosotros mismos, de nuestras ideas, creencias, sensacio-
nes y emociones. Esto no quiere decir que con el tiempo los seres hu-
manos no experimentemos cambios, de hecho es natural y parte de la
vida el que hayan cambios en todos las dimensiones de una persona;
sin embargo, con el uso de la arteterapia la persona puede conocer-
se en el momento actual, develar cosas de sí misma que posiblemente
antes eran desconocidas; y, con el paso del tiempo y el uso del mismo
tipo de terapia, puede descubrirse como alguien diferente y encontrar
otros caminos de solución a sus malestares
Además de comprender el concepto de autoconocimiento, este ele-
mento tiene una especial importancia en la educación. Herrán (2004)
dice que el autoconocimiento es la raíz de todo conocimiento, por lo
tanto una didáctica que promueva este proceso ayudará al estudiante
a conocer, interiorizarse y ser mejor como persona y no solo a apren-
der datos o información. De esta manera, resulta fundamental promo-
ver procesos de autoconocimiento en los estudiantes; los currículos de
los diferentes centros educativos deberían incluir en sus estructuras,
áreas o materias que apoyen a los estudiantes en sus propios procesos
de conocimiento, lo cual es posible lograr a través de la arteterapia.

Autorregulación
Parte del proceso que se experimenta con el mindfulness y el autoco-
nocimiento, ayudan o se alimentan entre sí con el proceso de autorre-
gulación, el cual es importante para generar estados de equilibrio
interior. Según Zimmerman (2000, citado en Sánchez y Paniagua,

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Aplicaciones del arte en la educación superior

2007) la autorregulación es quizás la cualidad más importante que


tenemos como seres humanos, ya que esta permite tener un control
integral de nosotros mismos, y conduce a modificar nuestro entorno
y participar conscientemente de la construcción de nuestra realidad.
Este control del que habla Zimmerman no consiste solo en dirigir nues-
tra conducta, sino en un control óptimo basado en niveles de concien-
cia y autoconocimiento.
Es así como Zimmerman (2000, citado en Peñalosa, Landa y Vega,
2006) define la autorregulación como aquellos pensamientos, sentimien-
tos y acciones que de manera cíclica se van adaptando y que persiguen
la consecución de metas personales. Es decir que, en términos de esta
investigación, el estudiante regula su propio ser en conexión con un
contexto, consigo mismo y su conciencia o mindfulness para encon-
trar no solo su propio equilibrio, sino alcanzar sus objetivos de vida.
Peñalosa y otros autores (2006) mencionan que una persona que
no se autorregule es alguien reactivo, mas no proactivo, lo que no re-
sulta útil pues no hay una planeación o consecución de metas, la per-
sona reacciona a medida que va encontrando situaciones en la vida.
Sánchez y Paniagua (2007) complementan esta idea, mencionan
que para los procesos de autorregulación es muy importante la moti-
vación intrínseca1, esta proviene de un interés espontáneo, genuino y
mueve a la persona a realizar una actividad o conseguir un objetivo
por el placer y el disfrute que esto implica, lo que colabora en el bien-
estar y autoestima del ser humano que, al estar unida a la conciencia
y el autoconocimiento, alimenta la autorregulación y lleva a la perso-
na a la búsqueda y consecución de una nueva meta.
Según Sánchez y Paniagua (2007) para lograr la autorregulación
es importante identificar de manera consciente cuáles son los motivos
que orientan nuestra vida, en qué medida estos son propios o provienen
del exterior, así como su congruencia con nuestros valores, creencias
y en general nuestra vida. Los autores agregan que la autorregulación
implica capacidad de elección, consistencia y continuidad para que

1 La motivación intrínseca es entendida como aquella que proviene de las ne-


cesidades, deseos, gustos de la persona y que le impulsa a la búsqueda de un
objeto motivador para su satisfacción.

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¿Por qué arteterapia?

todo nuestro ser se oriente hacia una meta. Siendo así, aquellas perso-
nas que están más conscientes de sus objetivos por lograr y conocen
su sistema de metas tienen más probabilidades de dirigir de manera
consecuente sus esfuerzos hacia el logro de lo que se han propuesto y
por tanto logran mayores niveles de autorregulación.

Ventajas de la arteterapia
Las principales ventajas mencionadas por diversos autores y que des-
criben el trabajo con arte en el proceso terapéutico, fueron resumidas
por Araya, Correa y Sánchez (1990), y se presentan a continuación:

• Terapia no verbal: el trabajo con imágenes permite expresar


diversas experiencias simbólicas tales como sueños, fantasías
e imágenes del pasado, sin tener que traducirlos a palabras.
En definitiva, se está creando un equivalente a las experiencias
humanas al poder transformarlas, revivirlas o reinterpretarlas.

• Proyección: el realizar un producto tangible, espontáneo, que


no persigue un objetivo estético permite suponer que se rela-
ciona con el mundo interno del autor, como una proyección
de su experiencia de vida. Se daría objetivación de la realidad
al ser la expresión artística un nexo entre el individuo y su ex-
periencia interna.

• Catarsis: en el proceso de expresión plástica se estimula la libe-


ración intensa de emociones previamente contenidas. De esta
manera se ayuda a abordar situaciones conflictivas sin experi-
mentar demasiada ansiedad.

• Integración de opuestos: en el proceso creativo se expresan po-


laridades del creador, lo que permitiría la integración de estas.

• Disminución de las defensas: el arte es un medio menos utiliza-


do que el lenguaje y por lo tanto es menos susceptible de con-
trolar, de esta manera salen a relucir situaciones inesperadas.

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Aplicaciones del arte en la educación superior

• Integración del mundo interno y externo: el creador debe rela-


cionar sus sentimientos e impulsos internos con las impresiones
externas, de esta manera estaría ordenándose y descubriéndo-
se a sí mismo y a su entorno desde una perspectiva diferente
y novedosa.

• Permanencia: la obra creada conlleva una experiencia, por esto


se pueden revivir los sentimientos que se tuvieron al crearla,
con solo mirar la obra.

• Prototipo de un funcionamiento sano: con la expresión plás-


tica se promueve un comportamiento sano que estimula la
expresión de sentimientos, la disminución de las defensas rí-
gidas, la integración de la realidad interna y externa, y demás.
De esta manera, lo logrado en la terapia se puede extender a
otras áreas en la vida del paciente.

• Experiencia gratificante: la experiencia creativa es gratifican-


te en sí, lo que lleva al paciente a motivarse con el proceso
terapéutico.

Como se puede notar son varias las ventajas que trae el uso de la ar-
teterapia como método para realizar intervenciones que promuevan
cambios en la vida de las personas, colaborando además en su creci-
miento y desarrollo integral.
Al realizar actividades arteterapéuticas no importa el grado de ve-
racidad del contenido que se presenta, sino su presencia misma. Tanto
en la temática como en la forma, dicha presencia habla de un “esti-
lo”, de una manera de estructurar los diferentes elementos y resolver
el problema de los límites espaciales que se encuentra profundamente
enraizada en la realidad misma del sujeto, en su manera de compren-
der el mundo y de comprenderse a sí mismo, en su vida. Desde aquí
es posible acercarse al universo del paciente, explorarlo, sin que ello
suponga amenaza alguna, sabiendo que lo que se presenta es siempre
una totalidad, pero que el acceso —racional— a esta totalidad se en-
cuentra, por definición, restringido.

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