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LA COMPETENCIA EN EL ÁMBITO DEL DERECHO CIVIL

Para comprender de algún modo la naturaleza de la competencia, es preciso


diferenciarla de la jurisdicción. La jurisdicción, atribuida constitucionalmente al Estado,
constituye la potestad de administrar justicia, resolviendo controversias de acuerdo a lo
establecido en la ley. En cambio, la competencia opera como un mecanismo que
distribuye dicha potestad entre los diversos órganos jurisdiccionales, determinando cuál
de ellos tiene la facultad para conocer y resolver un caso específico.
La competencia encuentra su sustento en el artículo 139 de la Constitución Política del
Perú, el cual garantiza el derecho al juez natural. Este derecho fundamental establece
que toda persona tiene derecho a ser juzgada por un juez predeterminado por ley,
asegurando así la imparcialidad e independencia del órgano jurisdiccional que resolverá
su caso.
La predeterminación del juez, plasmada en las normas procesales, busca evitar la
manipulación de los procesos mediante la arbitraria asignación de jueces. De esta
manera, se garantiza que los conflictos sean resueltos por un juez imparcial y ajeno a
intereses externos, fortaleciendo la confianza en el sistema judicial.

La competencia ostenta una serie de características que la perfilan como un principio


fundamental del derecho procesal civil. Entre ellas destacan:

Orden público: La competencia es de orden público, lo que implica que las normas que
la regulan son de imperativo cumplimiento y no pueden ser alteradas por la voluntad de
las partes. Esta característica garantiza la uniformidad en la aplicación de las reglas de
competencia y evita la arbitrariedad en la asignación de jueces.

Improrrogabilidad: La competencia es improrrogable, salvo en el caso de la


competencia territorial. Esto significa que las partes no pueden, mediante acuerdo,
modificar la competencia que ha sido establecida por ley. Esta característica busca
preservar la imparcialidad del juez y evitar que las partes manipulen el proceso a su
conveniencia.

Indelegabilidad: La competencia es indelegable, lo que implica que el juez competente


no puede transferir su facultad de conocer y resolver un caso a otro juez. Esta
característica garantiza que el juez que ha sido predeterminado por ley sea quien
efectivamente resuelva el conflicto, preservando así el derecho al juez natural.

Inmodificabilidad o perpetuatio iurisdictionis: La competencia es inmodificable, lo


que significa que no puede variar en el transcurso del proceso, aún cuando cambien las
circunstancias de hecho o de derecho que sirvieron para determinarla. Esta característica
busca garantizar la seguridad jurídica y evitar que las partes puedan alterar el curso del
proceso mediante la modificación de la competencia.

CRITERIOS DE DETERMINACIÓN DE LA COMPETENCIA

La competencia se determina en función de diversos criterios, cada uno de ellos


orientado a lograr una distribución racional y eficiente de la carga judicial. Entre los
criterios más importantes se encuentran:

Materia: Este criterio se refiere a la naturaleza jurídica del conflicto de intereses o la


incertidumbre jurídica que motiva el proceso. En base a la materia del litigio, se
determina qué tipo de juez o tribunal es competente para conocerlo.

Cuantía: Este criterio se refiere al valor económico del objeto del litigio. En función de
la cuantía, se establece la competencia de los diferentes órganos jurisdiccionales,
asignando los casos de mayor valor económico a jueces o tribunales especializados.

Grado: Este criterio se refiere a la instancia en la que se desarrolla el proceso. En el


sistema judicial peruano, existen dos grados de jurisdicción: el primero, correspondiente
a los jueces de primera instancia, y el segundo, correspondiente a las salas superiores
que conocen los recursos interpuestos contra las decisiones de primera instancia.

Territorio: Este criterio se refiere al lugar donde se ha producido el hecho generador


del litigio o donde se encuentra el domicilio del demandado. En base al territorio, se
determina qué juez o tribunal es competente para conocer el caso.

Turno: Este criterio se refiere al sistema de distribución de casos entre los jueces de un
mismo nivel dentro de un mismo distrito judicial. El turno se establece generalmente
mediante un sistema rotatorio, con el objetivo de distribuir equitativamente la carga
judicial entre los diferentes jueces.

La competencia constituye un pilar fundamental del derecho procesal civil,


garantizando la correcta administración de justicia y el derecho al juez natural. A través
de la determinación precisa de la competencia, se asegura que los conflictos sean
resueltos por el juez o tribunal idóneo, imparcial e independiente.
La competencia es un principio que admite excepciones.
El principio de la perpetuatio iurisdictionis, que establece que la competencia del Juez
que conoce un proceso no puede modificarse, admite excepciones en algunos casos
específicos.
Imparcialidad del Juez: Si existe una causa que pueda afectar la imparcialidad del
Juez predeterminado por la ley, se puede modificar la competencia para garantizar un
juicio justo. Por ejemplo, si hay una causa de conmoción social que afecta la
imparcialidad del Juez, se puede cambiar la competencia a otro Juez.
Reforma judicial: En algunos casos, una reforma judicial integral puede requerir la
modificación de la competencia de los Jueces que conocen casos en curso. Sin embargo,
esta excepción debe ser usada con cautela para no afectar los derechos de los
ciudadanos.
Competencia más favorable: En algunos casos excepcionales, la ley puede permitir la
modificación de la competencia si la nueva competencia es más favorable para las
partes. Por ejemplo, si la nueva ley establece un procedimiento más rápido o menos
costoso, se puede permitir la modificación de la competencia.
Es importante destacar que las excepciones a la perpetuatio iurisdictionis deben ser
interpretadas de manera restrictiva para evitar que se afecte el principio de seguridad
jurídica.
En el caso que se describe, la doctrina no está de acuerdo en si la excepción de la
competencia más favorable justifica la modificación de la competencia. Algunos autores
argumentan que no existe tal cosa como una competencia más o menos favorable, ya
que lo más favorable para todos los ciudadanos es que el Juez que conozca un caso sea
aquél establecido por la ley con anterioridad al inicio del proceso.

En mi opinión, la inmodificabilidad de la competencia es un principio fundamental que


debe ser respetado en la medida de lo posible. Las excepciones a este principio deben
ser interpretadas de manera restrictiva para evitar que se afecte la seguridad jurídica de
los ciudadanos.

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