La verdadera obediencia
OBJETIVOS DEL CAPÍTULO
IDEA PRINCIPAL:Entender que
obedecemos como resultado al amor de
Dios
Cambios en el pensamiento:
Comprender que obedecer se vincula
con el enfoque del corazón.
Cambios en las emociones:
Entender que obedecer es que
cambie lo que amo.
Cambios en la conducta: Entregarle
el corazón a Dios para ser realmente
cambiados.
APERTURA
La obediencia se relaciona con los procesos
de cambio. Cambiar demanda que
obedezcamos la ley de Dios de una manera
más profunda. Obedecer es el resultado de
lo que alienta nuestro corazón.
Cambiar y crecer en obediencia, solo es
posible entregando el corazón al que puede
todas las cosas. Nuestra debilidad, puesta
bajo su gracia.
Cuando amo profundamente a Dios, él hace
posible que mi corazón lo obedezca como
un resultado ante su gracia.
VIDEO
Reproduce el video del capítulo 5: “La
verdadera obediencia” (08:42 minutos).
REPASO Y ESTUDIO
Este quinto capítulo está destinado a que
reflexionemos respecto a cómo entendemos
la obediencia. Cambiar profundamente es
posible cuando nuestro corazón está ligado
a Dios, de manera que como resultado,
amamos lo que él ama y obedecemos su
palabra.
Nicolás Tranchini inicia haciendo una
pregunta; ¿Qué es la obediencia? y responde
que es un resultado.
¿Cómo definirías la obediencia tu?
El autor de la serie la define en los siguientes
términos: “obedecer es un resultado”. Él
expresa que lo que hacemos, es el resultado
de lo que amamos.
Aún Jesús aprendió obediencia. Y la base de
sus actos, siempre fue el amor. Se hizo
humilde hasta la muerte; se entregó por
nosotros. En los momentos más duros de su
entrega, el amor hizo que estuviera
dispuesto a beber “la copa” por nosotros.
Investiga en tu biblia en los evangelios y
busca los pasajes bíblicos que mencionan
estas verdades
Cuando pensamos en nuestras acciones
cotidianas, podemos ver que nos movemos
en dirección de aquello que es valioso para
nosotros. Pensar, sentir y hacer interactúan
de continuo en nuestra vida. La obediencia
entonces, como un resultado de lo que ama
nuestro todo nuestro ser.
Hay un relato en los evangelios que sirve
para comprender esta verdad. En Marcos
10:17-22 encontramos la historia del jóven
rico. Este jóven se acerca a Jesús con
interés de obedecer. Venía cumpliendo
externamente los mandatos divinos. Jesús
confronta lo profundo de su corazón y le
pide que venda todo lo que tiene. En ese
momento de crisis, el jóven dejó en
evidencia que su obediencia estaba
condicionada a lo que amaba. Se fue triste.
Lee Marcos 10:17-30
Observa el relato, reflexiona acerca de las
palabras de Jesús.
Nicolás prosigue sosteniendo que la
obediencia es el resultado de disfrutar de
Cristo, de amarlo con todo lo que somos y
hacemos.
Pone un ejemplo práctico, los músicos. Su
dedicación expresa aquello que ama su
corazón, la música. En el caso de los
músicos cristianos, además adoran al Señor
por medio de lo que disfrutan. Invierten su
tiempo, recursos y energías en eso que los
apasiona.
¿En qué inviertes tus latidos?
El autor de la serie prosigue reforzando un
concepto; servir y obedecer a Dios, es el
resultado de disfrutarlo y amarlo
profundamente. Jesús mismo nos dejó esta
enseñanza en los evangelios. En Juan 14:
versículos 15 y 21 encontramos el lazo entre
la obediencia y el amor.
Lee el pasaje y toma nota de cómo se
relaciona con el tema del capítulo.
Nicolás prosigue de la siguiente manera:
“¿Qué hace falta para “entregar nuestra
vida” a Dios? ¿Qué tiene que suceder para
que “dedique mi tiempo y esfuerzo” a su
servicio? Antes de poder servir a Dios, es
necesario apreciarlo. Antes de entregarme a
él, hace falta ver su gloria.”
El rey David comprendió este concepto. En 2
Samuel 24 encontramos una historia.
Después de un evento en el que el pueblo
fue castigado; David quiere presentarse ante
Dios con un holocausto para agradecer a
Dios por frenar la mortandad sobre el
pueblo. David, se presentó en el lugar y
quiso comprar la tierra para hacer su
ofrenda. El dueño de la tierra se la ofreció
gratuitamente. La comprensión de la
majestad y gloria de Jehová que David tenía
hizo que comprara la tierra.
En el versículo 24 David le dice a Arauna (el
dueño de la tierra) “no ofreceré a Jehová mi
Dios holocaustos, que no me cuesten nada”.
David accionó en base al amor que sentía
por su Dios. Su entrega era completa y
comprometida.
Por todo esto es que Nicolás sostiene que la
vida cristiana se trata de que cambie lo que
disfruta mi corazón. Lo que hago como
resultado de lo que amo.
Nicolás nos recuerda a continuación que es
el Espíritu Santo el que trae luz a nuestras
vidas para ver la belleza de Cristo y
obedecerlo en respuesta a quién es para
nosotros. El Espíritu abre nuestros ojos
espirituales.
Lee 1 Corintios 2: 12-16
¿Puedes ver la diferencia entre un hombre
espiritual y uno natural?
Podemos ver que una vida con la luz del
espíritu es una vida ligada a él, con una
sabiduría espiritual que nos hace amar lo
que él ama y obedecer de corazón.
Luego, Nicolás sigue con una nueva
definición de la santificación: “La
santificación es el proceso de cambio donde
Dios, a través del Espíritu Santo, obra en mi
corazón para ver a Cristo más y más
hermoso y donde, como resultado de esta
obra, cambian mis valores.”
Es decir que cambiamos profundamente
cuando disfrutamos de la majestad de Dios
que el Espíritu Santo manifiesta sobre
nuestras vidas; entonces mi obediencia se
manifiesta en un cambio en lo que pensamos
y hacemos.
La santificación nos aparta, separa para él.
Cuando lo reconocemos en toda su
hermosura y comprendemos lo que nos
concedió por medio de la salvación, no
queremos otra cosa más que agradarle.
Ahora bien,¿cómo crecer en obediencia?
Nicolás nos enseña que es exponiendonos
frente al Señor. Lo que no podemos lograr
por nuestra cuenta, él puede hacerlo.
El apóstol Pablo en 2 Corintios 12:9 nos
recuerda que el poder de Dios se
perfecciona en nuestra debilidad. Cuando
nos entregamos por completo porque lo
amamos por sobre todas las cosas;
cambiamos profundamente. Él lo hace en
nosotros
No podemos cambiarnos a nosotros
mismos, pero sí podemos exponernos ante
quien puede hacerlo.
Lee el Salmo 139:23,24
¿Qué podemos aprender y copiar?
Nicolás agrega que hay una parte del
proceso que nos toca a nosotros. Somos
responsables por ver hacia donde va nuestro
corazón, cuál es nuestro nivel de amor y
obediencia, y actuar en consecuencia.
Nosotros podemos orar más, leer más su
palabra, ayunar más, servirlo más.
También podemos hacernos cargo del
cambio de nuestras actitudes; que obedecen
a lo que más amamos.
En 2 Corintios 7:1 encontramos un
imperativo interesante; “limpiémonos de
toda contaminación…”. Crecer en obediencia
demanda ponernos a cuenta, medir
motivaciones, observar nuestro diario vivir,
escuchar lo que hablamos, analizar qué
amamos y disfrutamos.
Lee Romanos 12:1 y 2
¿Qué otras herramientas para crecer en
obediencia encuentras allí?
Así como orar y leer más la biblia nos ayudan
a crecer; hay diversos hábitos que nos alejan
de Dios. Cambiar profundamente, también
nos demanda la corrección de nuestros
malos hábitos que nos quitan el apetito por
Dios.
Se dice que tardamos 40 días en adquirir un
hábito. Si iniciamos un proceso de cambio en
los hábitos cotidianos, y logramos extender
esos cambios más de 40 días, posiblemente
la conducta cambie profundamente.
Nicolás pone como ejemplo el uso del
televisor, que no es malo en sí mismo pero
que cuando se transforma en una adicción,
nos aleja del tiempo que necesitamos para
estar en la presencia de Dios o en su
Palabra.
La mayor dificultad en el cambio de hábitos
espirituales, es que no podemos solos. Otra
dificultad es que cambiar hábitos externos
sin cambiar el corazón, no nos cambia en
absoluto. Necesitamos ir a Cristo para que
su obra se haga real en nuestras vidas.
Cuando lo conocemos más a él, y lo dejamos
obrar en nosotros, nuestra obediencia será
el resultado del reconocimiento de su gloria
y gracia sobre nuestras vidas.
EXPLORACIÓN BÍBLICA
Nicolás expuso que obedecer es el resultado
de conocer a Dios en toda su magnitud y
amarlo con todo el corazón.
También enseñó que un cambio profundo
llega cuando Dios puede operar en nosotros
aquello que por nuestra cuenta no podemos
hacer. Por otro lado, sostuvo que crecer en
obediencia demanda de nosotros el cambio
de algunas actitudes y hábitos.
Efesios 4:17-32
Allí encontramos la receta para que nuestra
obediencia se ligue a la luz del Espíritu
Santo. Tenemos una vida nueva; cambios
profundos se van desarrollando en nosotros
estos actos.
Podemos:
Despojarnos del viejo hombre (vers.22)
Renovar el espíritu de nuestra mente
(vers.23)
Vestirnos del hombre nuevo (vers.24)
Esos cambios hablan del corazón;
luego, al ligar el corazón a Dios,
podemos manifestar nuestra
obediencia en el hacer cotidiano:
Desechar la mentira (vers. 25)
Airarnos, pero no pecar (vers.26)
Dejar de robar, trabajar para
sustentarnos (vers. 28)
Hablar lo que bendice (vers.29)
No hacer nada que entristezca al
Espíritu Santo (vers.30)
Quitar de nosotros, la amargura, el
enojo, la ira, los gritos, todo lo malo
(vers. 31)
Ser buenos, misericordiosos y
perdonadores (vers.32)
Obedecer como resultado del amor que
sentimos por nuestro creador, se
transformará en el proceso de cambio
profundo que anhelamos.
ÚLTIMAS PALABRAS
En este quinto capítulo Nicolás habló de la
obediencia en el marco de los cambios
profundos. Obedecer es un resultado;
nuestra obediencia responde al amor infinito
de Dios y su grandeza.
Las acciones demuestran aquello que tiene
valor para nosotros; es decir obedecer a
Dios nos pone en la disyuntiva de analizar
nuestras motivaciones. Cuando queremos
obedecer a Dios y él nos pide algo que
amamos mucho, en ocasiones perdemos la
partida.
Servir a amar a Dios también es el resultado
de conocerlo en toda su hermosura. Antes
de servirlo a él, necesitamos ver su gloria. La
vida cristiana se trata de que hagamos lo
que ama nuestro corazón.
Nicolás a continuación nos recordó que el
Espíritu Santo es el que trae luz a nuestro
corazón. La santificación es ese proceso
realizado por su obrar en nosotros.
Este proceso en el camino a la obediencia,
conlleva acciones que solo por la obra del
Espíritu pueden hacerse reales en nosotros;
sin embargo otras (nos decía Nicolás), nos
competen a nosotros.
Cuando ante mis límites, en obediencia me
pongo bajo su control, él opera cambios
profundos.
APLICACIÓN PRÁCTICA
Piensa en tus hábitos en un día de tu
cotidianidad y reflexiona acerca de cómo lo
que haces refleja lo que amas. Haz una lista.
Recapacita cómo te sientes al respecto.
Ora entregando al Señor todo aquello que
estorba tu proceso de obediencia a Dios.