Reflexion Escuela Dominical 14-07-24
Hay pruebas, desafíos que son muy difíciles y repentinos o a veces lo que sucede es que
estas pruebas se alargan en el tiempo. ¿Qué es lo que ponen a prueba?: nuestra fe en
Dios, qué tanto estamos dispuestos a adorarle, qué sale de nuestro interior, de nuestro
carácter, cómo está nuestra vida de oración.
Daniel era un profeta del antiguo testamento. Y él tuvo que enfrentar muchos desafíos, de
los cuales algunos ya vimos en la clase pasada (fue desafiado a mantenerse puro en un
contexto totalmente pagano, el sueño del rey, luego de todo eso recordemos que Dios lo
respaldo y pasa a formar parte de la corte babilónica, comienza a codearse con la elite
babilónica,)
Ahora, yo les vengo a compartir un episodio, un desafío específico, que la mayoría de
nosotros hemos escuchado y es cuando lo arrojaron al foso de los leones.
Daniel 6:1-3
No solo Daniel era un judio nerd, inteligente, sino que él tenía un espíritu superior. No solo
es capacidad, hay algo en su interior que brilla y lo hace sobresalir. Pero lo más importante
para mi en estos pasajes es que, previo a enfrentar uno de los desafíos más grandes de su
vida, Dios lo respalda y entra a la élite babilónica, la corte. Esto levanta la envidia de la
corte, quienes comienzan a tramar un plan en contra de Daniel.
Hay pruebas que enfrentamos que no necesariamente son por consecuencia de un pecado,
sino que vienen por sobresalir. Por haber servido al Señor de una manera sincera o quizás
por haber guardado nuestra integridad. Frente a esto, el enemigo, el diablo nos va a querer
atacar. No es porque Dios nos abandonó, o ya no esté con nosotros.
Entonces, los enemigos de Daniel intentan tenderle una trampa y hacerlo caer (todo esto se
desarrolla en Daniel 6: 4-9) Cuando hemos dado grandes pasos de fe, cuando hemos
logrado victorias en nuestra vida dado que hemos puesto nuestra vida en la roca que es
Cristo, lo que sucede es que el enemigo intenta mandar tentación. Pero cuando ven que
Daniel se mantiene firme, que no tienen ninguna mancha que encontrarle y que es un tipo
que no cede, sus enemigos buscan meterse con la religión de Daniel. Se dan cuenta que
solo con eso, podrán sacarlo de encima. Van al rey y lo convencen de hacer una ley donde
obliguen a las personas por 30 días a no adorar a otra cosa ni dios que no sea su majestad.
El rey accede, emite la ley.
Daniel 6:10-13
Ni bien se entera Daniel, no hace nada raro. Hace lo que siempre hacía. El pasaje dice que
él “acostumbraba” a orar tres veces al día, con las ventanas abiertas. Entonces cuando se
entera de la ley, va y sigue orando como siempre lo hacía. No quiere decir que Dios lo dejó,
al contrario. Daniel está tan cerca de Dios (y yo lo veo reflejado en esta vida de oración
diaria que él tenía) que el enemigo busca romper esa relación. Y eso nos puede suceder.
Podemos, en medio de la prueba, dudar de Dios, de su presencia al lado nuestro, de sus
promesas, o rendirme y ya no dar más pasos de fe. Dios no manda la prueba, pero si la usa
para generar una fe más madura y un carácter más desarrollado.
Frente a la ley del rey, Daniel se planta. Abre su ventana, no se esconde. Yo lo veo como
una declaración pública de que a su fe, su amor y su servicio a Dios, nada se le va a quitar.
Cueste lo que le cueste.
FOSO DE LOS LEONES LA PARTE QUE ME TOCA:
Daniel 6: 14- 18
El rey quería a Daniel. Pero por la ley que él mismo emite, se ve obligado a arrojarlo al foso
de los leones. En el versículo 16 vemos que la fe de Daniel era pública, no era una
sorpresa. De hecho el rey, ante la imposibilidad de salvarlo por sus propios medios de
alguna manera lo entrega en las manos de Dios “el te libere”.
Ante el hecho de lanzar a Daniel, el rey está triste. Sabe que su candidato, un hombre
íntegro y sabio, va a morir. Ese sello puesto en el foso permitia que entre aire y algo de luz,
pero no que alguien pueda sacar a Daniel ( de hecho me hace pensar que los leones que
allí estaban se encontraban en una situación de maltrato, no era como encontrarse un leon
libre y feliz de áfrica que corría por las praderas, si ya es peligroso con uno de esos, cuanto
más con un león en situación de cautiverio)
Daniel 6: 19-20
Tan pronto como amaneció, el rey corre a verlo y la pregunta que le hace es clave: tu Dios,
¿pudo salvarte? Esto me hace pensar que el mundo nos ve atravesar las crisis que
tenemos, los desafíos, las pruebas de fe. El propósito del foso no es solo trabajar en mi, en
mi carácter, fe y vida de oración, sino que además de eso, el propósito incluye revelarle a
otros la gloria y el poder de Dios
No existe un lugar de prueba donde Dios no esté con nosotros y no nos pueda salvar.
(Salmo 139- Salmo 7:1) Por encima de los leones, está el león de Judá, que es Jesus.
Daniel 6:21-22
Daniel sabe que el Dios que tiene es todopoderoso y declara que su fe en Él, es
inquebrantable.
Daniel 6:23-28
Todos vieron que Daniel había salido del foso por su confianza en Dios. La trampa que sus
enemigos prepararon para que el cayera, es la misma donde ellos fueron derrotados, y lo
mismo pasa con el enemigo de nuestras almas (me recuerda el episodio entre amán y
Mardoqueo, cuando le hace una horca para matar al tío de Ester, pero al final de la historia
el mismo es ahorcado).
Destaco Daniel 6:25
Es una declaración dicha por un rey pagano, que por medio de la prueba de Daniel, pudo
ver quien es Dios.