Sinopsis
Alonso Quijano es un hidalgo apasionado de los libros de caballerías.
A causa de su lectura se vuelve loco y decide convertirse en caballero
andante para salir en busca de aventuras. En su empeño por luchar
contra la injusticia y rendir homenaje a su amada Dulcinea, le hace
de contrapunto realista y práctico su fiel escudero Sancho Panza.
En este episodio, don Quijote se encuentra con unos prisioneros a
los que devuelve la libertad argumentando que no es buena cosa
hacer esclavos a los que Dios y la naturaleza hicieron libres.
(Lugar y fecha de escritura: España, 1605)
En eso, don Quijote vio venir por el camino a doce hombres que marchaban a pie, ensartados como
cuentas por el cuello en una gran cadena de hierro, y con las manos esposadas. Con ellos venían dos
hombres a caballo y otros dos a pie, armados con espadas y escopetas.
–Esos son galeotes –dijo Sancho–, condenados a remar en las galeras del rey.
–Luego a donde los llevan van por la fuerza, y no por su voluntad –dijo don Quijote. […]
–Advierta vuestra merced –dijo Sancho– que la justicia no hace fuerza ni agravio a esta gente, sino
que los castiga por los delitos que han cometido. […]
Don Quijote se llegó hasta los galeotes y le preguntó al primero por qué lo llevaban así.
–Por enamorado, señor –respondió el galeote.
–¿Solo por eso? –dijo el hidalgo sorprendido–. Pues si por enamorarse condenan a galeras, hace
mucho tiempo que yo debería estar remando.
–No son amores de los que vuestra merced piensa –explicó el galeote–. Yo me enamoré de una cesta
llena de ropa blanca, tanto que la abracé para llevarla conmigo. Por eso me han dado cien azotes y
me han condenado a tres años de galeras.
Preguntó luego don Quijote al que ocupaba el segundo lugar en la cadena, pero el galeote, que iba
triste y cabizbajo no respondió.
–Este, señor –dijo el primero–, va a galeras por cantar.
–¡Cómo! ¿También por cantar condenan a galeras?
–Señor caballero –le explicó uno de los guardias–, esta gente llama cantar a confesar los delitos. A
este malhechor le dieron tormento y confesó ser cuatrero, por lo que le han condenado a seis años
de galeras y doscientos azotes que ya lleva a las espaldas.
Preguntó don Quijote al tercero, el cual respondió con mucho desenfado:
–Yo voy a galeras por cinco años porque me faltaban diez ducados.
–Pues si es por eso –dijo don Quijote–, con gusto pagaré yo veinte por libraros de esa cadena.
–No me entendéis, señor. Si yo hubiera tenido esos diez ducados, habría podido sobornar con ellos al
escribano y al procurador, y entonces no me vería en este camino, atado como un perro.
El cuarto galeote era un hombre mayor, de aspecto venerable y barba larga. […] El quinto galeote
habló por él.
–A este por hechicero lo han condenado a cuatro años a galeras.
–A eso no digo yo nada –reconoció don Quijote–, que de bellacos embusteros es engañar a la gente
vendiéndole hierbas y venenos con los que les dicen que lograrán que quien no los quiere los quiera.
[…]
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El último galeote era un hombre de unos treinta años, muy bien parecido. A este le habían puesto
más cadenas que a los demás y un grueso candado en las esposas. Don Quijote le preguntó al guardia
por qué lo llevaban de ese modo.
–Este hombre –respondió el guardia– es el famoso Ginés de Pasamonte*. Él solo tiene más delitos
que todos los demás juntos, y es tan peligroso que, a pesar de llevarlo así, no estamos seguros de
que no logre escapar. Él mismo ha escrito un libro en el que cuenta su historia. […]
[Don Quijote,] volviéndose hacia los galeotes, les dijo:
–Aunque os han castigado por vuestras culpas, hermanos míos, voy a rogar al comisario y a estos
señores guardias que os desaten y os dejen ir en paz, porque no me parece buena cosa hacer
esclavos a los que Dios y la naturaleza hicieron libres. Dios hay en el cielo que no descuida castigar al
malo ni premiar al bueno, y no está bien que los hombres honrados sean verdugos de otros hombres.
Si no os liberan de buen grado, esta espada y esta lanza, con el valor de mi brazo, los obligarán a
hacerlo por la fuerza.
–¡Pero será majadero! –dijo el comisario–. Ande, señor mío, váyase vuestra merced en hora buena,
enderécese esa bacía que trae en la cabeza y no le busque tres pies al gato.
–¡Vos sois el gato, el ratón y el bellaco! –exclamó don Quijote.
Y diciendo esto, arremetió contra él con tanto ímpetu que lo dejó tendido en el suelo, muy
malherido. Los demás guardias se quedaron atónitos, pero enseguida volvieron en sí y echaron mano
a sus escopetas y sus espadas. Mal lo hubiera pasado don Quijote si los galeotes, viendo la ocasión
que se les presentaba de conseguir la libertad, no hubieran aprovechado la confusión para romper
sus cadenas.
Sancho ayudó a Ginés de Pasamonte a abrir el candado que le aprisionaba las manos. El malhechor
se lanzó sobre el comisario caído, le arrebató la espada y la escopeta, y señalando con la una y
apuntando con la otra a los guardias, los obligó a huir de allí. […]
–Hermanos –les dijo don Quijote, llamándolos–, es de gente bien nacida agradecer los beneficios, y
ya habéis visto el que de mí habéis recibido. En pago por él, solo quiero que carguéis la cadena que
os he quitado y vayáis con ella al Toboso a presentaros ante la señora Dulcinea y que le digáis que su
caballero, el de la Triste Figura, es quien os envía. Hecho esto, podréis ir a donde quisierais.
–Lo que vuestra merced nos manda, señor –respondió Ginés de Pasamonte–, es del todo imposible,
pues no podemos ir todos juntos, ya que nos volverían a apresar. Lo que podemos hacer es rezar por
quien vuestra merced desee la cantidad de avemarías y padrenuestros que le parezca. Pero pedirnos
que volvamos a tomar la cadena para ir con ella al Toboso es como pedir peras a un olmo.
–¡Voto a tal –exclamó don Quijote, rojo de cólera–, don Ginesillo de Parapillo, que os haré ir allí a vos
solo con el rabo entre las piernas y la cadena a cuestas!
No era Ginés de Pasamonte hombre que se dejara tratar de aquel modo. Les hizo un guiño a sus
compañeros y se echó a un lado. Al instante, empezaron a llover tantas piedras sobre don Quijote
que no fue capaz de pararlas todas con el escudo, y una de ellas lo derribó del caballo. Sancho se
parapetó tras el rucio, pero tampoco él se libró de recibir varias pedradas. El estudiante saltó sobre el
hidalgo, le quitó la bacía y le pegó tantos golpes con ella que la abolló. Intentaron quitarle la ropa,
pero como la armadura se lo impedía, le dejaron para desnudar a Sancho. Se repartieron los
despojos y luego se fue cada uno por su lado, dejando a Sancho en cueros y temeroso de que en
cualquier momento llegase la Santa Hermandad para prenderlos, y a don Quijote muy abatido de
verse tratado así por los mismos a quienes tanto bien había hecho.
Cervantes, M. (texto adaptado por Federico Villalobos) (2009): El Quijote. Madrid: SM (pp. 69-75).
*
Este personaje parece ser un trasunto de Jerónimo de Pasamonte, que luchó en Lepanto junto a Cervantes y quizá
también de Avellaneda, autor del Quijote apócrifo de 1614.
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EL QUIJOTE (M. de Cervantes, adaptación de F. Villalobos)
Introducción
Se presenta en esta unidad un texto clave de la literatura española y
universal: El Quijote, en una versión adaptada por Federico Villalobos.
El conflicto ético que plantea tiene que ver con el equilibrio entre
justicia y libertad. Don Quijote preserva la libertad de los presos por
encima de la justicia del rey. ¿Podemos, en la actualidad, ofrecer una
mirada crítica sobre los sistemas judiciales predominantes? ¿Cuándo
hacer prevalecer la compasión (o el cuidado), sobre la justicia humana?
En cuanto a la educación literaria se incide con este texto en el
contenido curricular (1er ciclo ESO) “Aproximación a […] las obras más
representativas de la literatura española de la Edad Media al Siglo de
Oro a través de la lectura y explicación de fragmentos significativos”.
(Lugar y fecha de publicación original: España, 1605)
OBJETIVOS
• Invitar a la lectura de una obra representativa de la literatura española del s. XVII y elaborar un
texto argumentativo.
• Reflexionar sobre los valores de libertad y justicia.
• Desarrollar una mirada ética ante situaciones en las que entran en conflicto el cumplimiento de
una legalidad (justa al menos en teoría) y la libertad o el cuidado del otro.
ANTES DE LEER (sesión 1)
1. Contextualización: realidad histórica, marco literario (el siglo de Oro); los galeotes; explicación de
la sinopsis de la obra. Comentar entre todos los pasajes y personajes de El Quijote que puedan
resultar familiares para los alumnos (molinos de viento, Dulcinea, Sancho Panza…). Introducir, si se
considera oportuno, la presencia del Quijote en otras artes (pintura, escultura, música, etc.).
2. Motivación: vincular la lectura con situaciones cercanas a los lectores. Para ello, realizar la actividad
1 de la ficha del alumno (¿Qué opinión te merece el caso siguiente?: Bal no es español ni tiene
papeles. Ha venido de su país para poder trabajar, aunque sea de forma ilegal, y sacar adelante a
su familia. Acaba de ser detenido y mañana mismo será deportado.). Ampliar, si se considera
oportuno, a otras situaciones análogas:
• ¿Qué piensan de los presos por razones políticas? ¿Y de las condenas en ciertos países a causa
de la orientación sexual? ¿Lo legal es siempre justo? ¿Qué hacer cuando no lo es?
En estas respuestas se trata de recoger las decisiones “instintivas”, sin elaborar.
3. Explicación del propósito: compartir brevemente con el alumnado el propósito de la sesión
explicitado más arriba. Lo importante no será tanto la conclusión a la que lleguen al final de las
sesiones, cuanto el desarrollo de un razonamiento ético.
(Ver actividad 1 ficha del alumno)
LECTURA (sesión 1)
Lectura pausada (y sin interrupciones) del texto, bien en silencio, bien en voz alta por parte del
docente.
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DESPUÉS DE LEER (sesión 1 – sesión 2)
COMPRENDER
Pedir al alumnado que responda brevemente (de forma oral o escrita) a las tres preguntas planteadas
en su ficha para asegurar la comprensión del texto.
1. EI ¿Qué papel tiene la ironía en este fragmento?
2. CG ¿Qué opinión que le merece a Cervantes la actuación de D. Quijote? Explícalo a partir del texto.
3. RC ¿Crees que D. Quijote toma una buena decisión? ¿Por qué?
(Ver actividad 2 ficha del alumno)
DIALOGAR
El diálogo puede incentivarse conjuntamente a través de un esquema compartido como este:
HECHOS VALORES DEBERES
(qué cuenta y cómo) (el problema ético) (acciones posibles)
Comentar entre todos y anotar Comentar y anotar algunas Comentar y anotar posibles
lo ocurrido en esta escena: respuestas a las preguntas 2 y 3 de soluciones para el problema que
¿Qué piensa D. Quijote cuando comprensión. ¿Creen que los se plantea. ¿Qué podría / debería
ve a los prisioneros? ¿Qué galeotes son unos malhechores o haber hecho D. Quijote?
opina Sancho sobre la unos pobres desgraciados? ¿Es válida (identificar el máximo número
intervención de D. Quijote? la decisión de D. Quijote sea cual sea posible de cursos de acción y
¿Por qué D. Quijote interroga a el delito cometido? ¿Cómo seleccionar uno)
los galeotes? ¿Qué sucede al determinar quién juzga? ¿Y el
final? ¿De qué recursos se vale castigo? Elaborar conjuntamente una
el autor para contar su historia? lista de los valores que entran en
(comentar las respuestas a la conflicto en este fragmento (libertad, DECISIÓN:
pregunta 1 de comprensión). justicia, cuidado, verdad…).
(Ver actividad 3 ficha del alumno)
CREAR
Pedir a los estudiantes que escriban un texto argumentativo a partir de una de estas opciones:
a) Razones que podría tener un D. Quijote del s. XXI para la liberación de un condenado por la justicia
establecida que, desde tu perspectiva, no debería estarlo.
b) Razones que podría tener un Sancho Panza del s. XXI para impedir la liberación del condenado
apelando precisamente a la justicia.
En esta actividad pueden partir de algunas de las situaciones que se comentaron inicialmente
(condenas a inmigrantes, presos políticos, discriminación sexual…) o de otra diferente (cadena
perpetua, pena de muerte, cumplimiento íntegro de las penas…).
Es importante que sigan el proceso establecido para la elaboración del texto: planificación, recogida
de datos, organización de ideas, redacción y revisión. Puede ser interesante, si se considera oportuno,
aprovechar la recogida de datos para establecer pautas de la utilización de fuentes y recursos variados,
tanto físicos como on line, así como la forma de citarlos correctamente.
En caso de que se alargue el diálogo, esta propuesta puede realizarse en casa.
(Ver actividad 4 ficha del alumno)
CONCLUSIÓN (sesión 2)
Comentar en voz alta la dificultad de conciliar en ocasiones los valores de libertad y justicia.
Cada estudiante anotará en una frase los aprendizajes (éticos y literarios) adquiridos.
(Ver actividad 5 ficha del alumno)
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El Quijote (M. de Cervantes)
ANTES DE LEER: REFLEXIONAR
1. ¿Qué opinión te merece el caso siguiente?
Bal no es español ni tiene papeles. Ha venido de su país para poder trabajar, aunque sea
de forma ilegal, y sacar adelante a su familia. Acaba de ser detenido y mañana mismo
será deportado.
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DESPUÉS DE LEER: COMPRENDER
2. Una vez que hayas leído el texto, responde brevemente a estas preguntas.
a) ¿Qué papel tiene la ironía en este fragmento? Pon algunos ejemplos y explícalos.
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b) Justifica, a partir del texto, la opinión que crees que tiene Cervantes sobre la actuación
de D. Quijote.
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c) ¿Crees que D. Quijote toma una buena decisión? ¿Por qué?
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DESPUÉS DE LEER: DIALOGAR
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3. Anota la conclusión que has extraído a partir del diálogo con tus compañeros.
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DESPUÉS DE LEER: CREAR
4. Escribe un texto argumentativo a partir de una de estas dos opciones:
a) Razones que podría tener un D. Quijote del s. XXI para la liberación de un condenado
por la justicia establecida que, desde tu perspectiva, no debería estarlo.
b) Razones que podría tener un Sancho Panza del s. XXI para impedir la liberación del
condenado apelando precisamente a la justicia.
Recuerda seguir los pasos adecuados para la elaboración del texto: planificación,
recogida de datos, organización de ideas, redacción y revisión.
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CONCLUSIÓN
5. ¿Qué has descubierto a partir de la lectura de este fragmento de El Quijote?
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