CONVENIOS AMBIENTALES
CONVENCIÓN DE RAMSAR
La Convención sobre los Humedales, también conocida como
Convención de Ramsar es un tratado internacional suscripto
en 1971 en la ciudad iraní de Ramsar, aprobado por la
Argentina mediante Ley 23919 (t.o. Ley 25335.) Su misión es
la conservación y uso racional de los humedales mediante
acciones locales, nacionales y gracias a la cooperación
internacional, como contribución al logro de un desarrollo
sostenible en todo el mundo.
Para enfrentar la pérdida y degradación de los humedales se promueve la cooperación
internacional entre países y organizaciones internacionales, con el fin de incrementar y
optimizar los esfuerzos para conservar estos ecosistemas. Esto es particularmente
importante en el caso de humedales que se extienden por el territorio de más de un país, que
forman parte de cuencas hidrográficas internacionales y que albergan especies compartidas.
La cooperación internacional también contribuye al intercambio de información y
experiencias, el acceso a recursos económicos para países en desarrollo, el aumento del
conocimiento y la conciencia sobre la importancia de los humedales.
Una de los principales compromisos de la convención es la Lista de Humedales de
Importancia Internacional (Sitios Ramsar). La misma es una red internacional de humedales
importantes para la conservación de la biodiversidad y para el sustento de la vida humana
debido a los componentes, procesos y beneficios/servicios de sus ecosistemas.
A nivel nacional, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación actúa
como Punto Focal Técnico de la convención. Dado el carácter federal de nuestro Estado, las
acciones son coordinadas con las autoridades provinciales, especialmente a través de una
Red de Sitios Ramsar creada con el fin de incrementar la interacción entre los responsables
de su administración y fortalecer capacidades en temas tales como la planificación del
manejo de los humedales, la participación de la comunidad
en su gestión, el monitoreo de las características ecológicas
y la evaluación de su efectividad, entre otros.
A nivel regional, la Argentina participa de la Iniciativas
Regionales Ramsar para la conservación y uso sustentable
de los humedales fluviales de la Cuenca del Plata (junto con Bolivia, Brasil, Paraguay y
Uruguay) y de los humedales altoandinos (junto con Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica,
Ecuador, Perú y Venezuela).
El 2 de febrero de cada año se celebra el Día Mundial de los Humedales con el objetivo de
crear conciencia acerca de la importancia de los humedales para la humanidad y el planeta.
La fecha conmemora la adopción de la Convención sobre los Humedales, suscripta en la
ciudad iraní de Ramsar en 1971.
CONVENCIÓN DE ESTOCOLMO
El Convenio de Estocolmo tiene por objeto proteger la
salud humana y el medio ambiente frente a los
contaminantes orgánicos persistentes (COP), así como
promover las mejores prácticas y tecnologías disponibles
para reemplazar a los COP que se utilizan actualmente, y
prevenir el desarrollo de nuevos COP a través del
fortalecimiento de las legislaciones nacionales y la
instrumentación de planes nacionales de implementación
para cumplir estos compromisos.
México firmó el convenio el 23 de mayo de 2001, en Suecia, y lo ratificó el 10 de febrero
de 2003. Fue el primer país de Latinoamérica que ratificó este convenio, el cual entró en
vigor el 17 de mayo de 2004.
Establece un fuerte régimen internacional para promover la acción global respecto a los
COP que amenazan la salud y el desarrollo de los seres humanos y la vida silvestre, por lo
que dispone una serie de medidas de control sobre su producción, importación, disposición,
uso y eliminación.
Desde su creación se han establecido las reglas de procedimiento y los órganos subsidiarios
necesarios, como el Comité de Revisión de COP, que garantizan su operación. Además de
promover que los países Parte integren sus Planes Nacionales de Implementación (PNI)
para cumplir los compromisos que establece este instrumento. El PNI de México se integró
en octubre de 2007, al ser aprobado por el Comité Nacional de Coordinación de México, de
composición multisectorial, se remitió al secretariado del convenio en febrero de 2008.
En su 4ª Conferencia de las Partes del Convenio de
Estocolmo se aprobó la inclusión de 9 sustancias
nuevas en los Anexos del Convenio. Se adoptó una
decisión en la que se aprobaron las recomendaciones
del Grupo de Trabajo Ad hoc sobre sinergias de los
Convenios de Rotterdam, Basilea y Estocolmo; se
presentaron los informes regionales sobre la
evaluación de la eficacia del Convenio, y se aceptaron algunas nominaciones de los Centros
Regionales, entre ellas, la de México a través del CENICA. No se adoptó un mecanismo de
incumplimiento por la falta de consenso.
CONVENCIÓN DE VIENA
La confirmación científica del agotamiento de la capa de ozono
impulsó a la comunidad internacional a establecer un mecanismo
de cooperación para tomar medidas para proteger la capa de
ozono. Esto se formalizó en el Convenio de Viena para la
protección de la capa de ozono, que fue aprobado y firmado por
28 países, el 22 de marzo de 1985. En septiembre de 1987, esto
condujo a la redacción del Protocolo de Montreal relativo a las
sustancias que agotan la capa de ozono.
Protocolo de Montreal
El objetivo principal del Protocolo de Montreal es la protección de la capa de ozono
mediante la toma de medidas para controlar la producción total mundial y el consumo de
sustancias que la agotan, con el objetivo final de eliminarlas, sobre la base del progreso de
los conocimientos científicos e información tecnológica.
El Protocolo de Montreal se estructura en torno a varios grupos de sustancias destructoras
del ozono. Los grupos de sustancias químicas se clasifican de acuerdo a la familia química
y se enumeran en los anexos al texto del Protocolo de Montreal. Exige el control de casi
100 sustancias químicas en varias categorías. Para cada grupo o anexo de sustancias
químicas, el Tratado establece un calendario para la eliminación gradual de la producción y
el consumo de esas sustancias, con el objetivo de eventualmente eliminarlas por completo.
El calendario establecido por el Protocolo se aplica al consumo de sustancias destructoras
del ozono. El consumo se define como las cantidades producidas, más importadas, menos
las cantidades exportadas en un año determinado. También existe una deducción por la
destrucción verificada.
Las reducciones porcentuales se refieren al año designado
como referencia para la sustancia. El Protocolo no prohíbe el
uso de sustancias controladas o recicladas existentes más
allá de las fechas de eliminación.
Hay algunas excepciones para usos esenciales cuando no se
encuentren sustitutos aceptables, por ejemplo, en los inhaladores de dosis medidas (IDM)
comúnmente utilizados para tratar el asma y otros problemas respiratorios o sistemas de
supresión de incendios de halón utilizados en los submarinos y aviones.
En 1994, la Asamblea General de Naciones Unidas proclamó el 16 de septiembre Día
Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono, en conmemoración de la fecha de la
firma, en 1987, del Protocolo de Montreal sobre sustancias que dañan la capa de ozono
(resolución 49/114).
Aplicación del Protocolo de Montreal
La aplicación del Protocolo de Montreal ha progresado bien en los países desarrollados y
países en desarrollo. Todos los calendarios de eliminación se han respetado en la mayoría
de los casos, algunos incluso antes de lo previsto. En vista del progreso constante realizado
en el marco del Protocolo, ya en 2003, ex Secretario General Kofi Annan declaró: "Tal vez
el acuerdo internacional más exitoso hasta la fecha ha sido el Protocolo de Montreal". Sus
puntos de vista son compartidos ampliamente en la comunidad internacional.
La atención se centró inicialmente en los productos químicos con mayor potencial de
agotamiento del ozono, incluidos los CFC y halones. El calendario de eliminación de los
HCFC era más relajado, debido a su menor potencial de agotamiento de la capa de ozono y
porque también se han utilizado como sustitutos de transición de los CFC.
El calendario de eliminación de los HCFC se creó en 1992 para los países desarrollados y
países en desarrollo, este último con una congelación en 2015, con eliminación completa en
2030 en los países desarrollados y en 2040 en los países en desarrollo.
En 2007, las Partes en el Protocolo decidieron acelerar el calendario de eliminación de los
HCFC para los países tanto desarrollados como en desarrollo.
Ratificación universal
El 16 de septiembre de 2009, la Convención de Viena y el
Protocolo de Montreal se convirtieron en los primeros
tratados de la historia de las Naciones Unidas en lograr la
ratificación universal.
Enmienda de Kigali
Las Partes en el
Protocolo de Montreal
relativo a las sustancias
que agotan la capa de
ozono llegaron a un
acuerdo en su 28ª
Reunión de las Partes el
15 de octubre de 2016 en
Kigali, Rwanda, para
eliminar gradualmente los
hidrofluorocarbonos
(HFC).
CONVENIO DE KIOTO
El Protocolo de Kioto fue creado para reducir las
emisiones de gases de efecto (GEI) invernadero que
causan el calentamiento global. Es un instrumento para
poner en práctica lo acordado en la Convención Marco
de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.
Los principales GEI en la atmósfera terrestre son las siguientes:
Vapor de agua
Dióxido de carbono
Metano
Óxido de nitrógeno
Ozono
Fue inicialmente adoptado el 11 de diciembre de 1997 en Kioto, Japón, pero entró en vigor
hasta 2005. La decimoctava Conferencia de las Partes sobre cambio climático (COP18)
ratificó el segundo periodo de vigencia del Protocolo de Kioto desde enero de 2013 hasta
diciembre de 2020.
El protocolo ha logrado:
Que los gobiernos suscribientes establezcan leyes y políticas para cumplir sus compromisos
ambientales.
Que las empresas tengan al medio ambiente en cuenta al tomar decisiones de inversión.
Fomentar la creación del mercado del carbono, cuyo fin es
lograr la reducción de emisiones al menor costo.
La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el
Cambio Climático fue firmada por el Gobierno de México
en 1992 y ratificada ante la Organización de las Naciones
Unidas en 1993. El protocolo entró en vigor el 16 de febrero
de 2005 para las naciones que lo ratificaron, entre ellas México, que lo hizo en el año 2000.
Además de los compromisos de mitigación de los países desarrollados, el Protocolo de
Kioto promueve el desarrollo sustentable de los países en desarrollo. México tiene el
quinto lugar a nivel mundial en desarrollo de proyectos MDL (Mecanismo para Desarrollo
Limpio) en las áreas de recuperación de metano, energías renovables, eficiencia energética,
procesos industriales y manejo de desechos, entre otros.