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2022
• una corte de rosas y espinas
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• una corte de alas y ruina
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• el mapa de los anhelos
• la hipótesis del amor
• lo que queda entre nosotros
• cariño, cuanto te odio
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• nosotros en la luna
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• la teoría de los archipiélagos
2023
• tu, yo y otros desastres naturales
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• sucedió un verano
• cuando no queden más estrellas que contar
• una luna sin miel
• the spanish love deception
• la maldición del mar
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• aristóteles y dante descubren los secretos del universo
• el color de las cosas invisibles
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• bajo la puerta de los susurros
• tu, yo y un quizás
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• percy jackson y los expedientes de semidiós
• percy jackson magos y semidioses
• el león, la bruja y el armario
• el caballo y el muchacho
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• la travesía del viajero del alba
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• la silla de plata
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• hasta que la magia nos separe
• maldición
• orgullo, prejuicio y otras formas de jorderte la vida
• todo lo que sé sobre el amor
2024
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• nos vemos ayer
• el tiempo que tuvimos
• amor y helado
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• la ecuación del amor
• percy jackson y el cáliz de los dioses
• los elementos de un beso
• la llamada de cthulhu
• mejor que ayer
• en busca de sky
• lugar feliz
•
• UNA CORTE DE ROSAS Y ESPINAS:
◦ /10
◦ —Ahí estás. Te he estado buscando —dijo una voz masculina, profunda, sensual, que no
había oído nunca antes.
◦ Pero algo me estaba destrozando desde dentro hacia fuera y pataleé, incapaz siquiera de
gritar para aliviar el dolor.
—¡Feyre! —rugió alguien. No, no alguien…, Rhysand. Pero Amarantha seguía
acercándose.
—¿Crees que eres digna de él? ¿De un alto lord? ¿Crees que eres digna de algo,
humana? —Se me dobló la columna y se me rompieron las costillas, una por una.
Rhysand aulló mi nombre de nuevo…, aulló como si yo le importara.
• UNA CORTE DE NIEBLA Y FURIA:
◦ /10
◦ —¿Qué quieres de mí? Dijiste que me lo dirías hoy. Dime.
Rhys se reclinó en la silla, cruzó esos brazos poderosos que ni siquiera la ropa fina podía
esconder.
—¿Esta semana? Quiero que aprendas a leer.
◦ Él me guiñó el ojo.
—No es divertido —dije. No sonreí.
—¿No hay zapato contra mí esta vez? —Yo casi veía las otras palabras en esos ojos.
Vamos. Juega conmigo.
Me encaminé hacia las escaleras que llevaban a mi habitación.
—Toma el desayuno conmigo —dijo él.
Había una nota que me detuvo en esas palabras… Una nota de algo que, hubiera jurado
yo, era desesperación. Preocupación.
◦ Desde el otro lado, Rhys soltó una risita.
—Recuérdenme organizar cenas familiares más seguido.
Cenas de familia…, no reuniones oficiales. Y esta noche…, o ellos no sabían que yo
estaba ahí para decidir si realmente quería trabajar con Rhys o no tenían ganas de fingir
que eran ninguna otra cosa que lo que realmente eran. Sin duda llevaban puesto lo que
sentían en la cara, fuera lo que fuese; y yo tenía la sensación creciente de que podría
haberme aparecido en camisón y a ellos les habría parecido bien. Un grupo único, sí.
◦ —¿Y se hicieron amigos después de eso?
—No, por el Caldero, claro que no… —dijo Rhysand—. Nos odiábamos y solamente
nos portábamos bien porque si uno se metía en problemas o provocaba al otro, esa noche
no comía ninguno. Mamá empezó a enseñarle a Cassian también, pero no decidimos
aliarnos hasta que un año más tarde, llegó Azriel.
La sonrisa creció en la cara de Cassian cuando se inclinó por encima de Amren para
tomar a su amigo del hombro. Azriel suspiró, el sonido de un sufrimiento muy largo. La
expresión menos fría que yo le hubiera oído nunca.
—Un nuevo bastardo en el campamento y cantor de sombras, nada menos.
◦ —Gracias por calentarme la cama —dije a la penumbra.
Él me daba la espalda pero lo oí claramente cuando dijo:
—Amarantha nunca me agradeció por eso.
Cualquier tibieza desapareció en mí.
—Amarantha no sufrió lo suficiente.
◦ —Por los que miran las estrellas y piensan «ojalá…, ojalá», Rhys — dije.
Él levantó el vaso, la mirada tan penetrante que me pregunté por qué me habría
molestado en sonrojarme para Tarquin.
Él hizo sonar su vaso contra el mío.
—Por las estrellas que escuchan… y los sueños que se hacen realidad.
◦ Los otros miraban y yo sentí que una risita rara me salía del cuerpo.
Y después, una risa, tan cruda, tan rasposa como mis pulmones en ese momento. Pero
una risa verdadera, tal vez filosa por la histeria… y un alivio profundo en el cuerpo.
Nos miramos todos y todos volvimos a reírnos.
◦ Por lo menos, eres un alto lord espectacular y con eso compensas tu manera de seducir.
Él volvió esa tarde, sonriendo como un gato y había dicho sin saludarme:
—¿Un alto lord espectacular?
Le tiré un balde de agua a la cara.
Rhys no se preocupó por protegerse. Se sacudió el pelo como un perro mojado y me
mojó toda hasta que al final grité y salí corriendo. La risa de él me persiguió por las
escaleras.
◦ Él se quedó quieto como la muerte cuando yo le tomé una de las manos y le tracé la
forma de una estrella sobre la parte superior de la palma, jugando con las sombras y el
brillo hasta que el dibujo se pareció en algo a una de las estrellas que nos habían
golpeado.
Los dedos de él se tensaron bajo los míos y yo levanté la cabeza. Él me estaba
sonriendo. Y se parecía tan poco a un alto lord con ese polvo brillante en la cara que yo
también le sonreí.
Ni siquiera me había dado cuenta de que lo había hecho hasta que su sonrisa se
desvaneció y se le entreabrió la boca.
—Sonríe otra vez —susurró.
◦ Tragué saliva con fuerza, le tracé una línea de polvo de estrellas en la parte interior de la
muñeca. No creo que él estuviera respirando.
—¿Quieres…, quieres bailar conmigo? —susurré.
Él se quedó tanto tiempo en silencio que yo levanté la cabeza para mirarle la cara. Pero
los ojos de él estaban brillantes…, y tenían bordes de plata.
—¿Tú…, tú quieres bailar? —dijo, con la voz ronca, los dedos doblados alrededor de los
míos.
◦ Devlon nos permitió pasar el Rito…, pero también se aseguró de que Azriel, Cassian y
yo termináramos en lugares diferentes.
—¿Y qué pasó?
—Nos encontramos. Nos buscamos; matamos para encontrarnos. Parece que había un
buen número de machos ilyrios que querían probar que eran más fuertes, más
inteligentes que nosotros. Y parece que se equivocaron.
Me atreví a mirarlo a la cara. Durante un instante, lo vi: bañado en sangre, salvaje, en
medio de la pelea y la muerte para llegar hasta sus amigos, para protegerlos y salvarlos.
◦ Me pregunto si, a pesar de mi desesperación, de mi desesperanza, estuve realmente sola
alguna vez. Me pregunto si no estaba buscando este lugar…, buscándolos a ustedes, a
todos.
◦ Un hogar. Del otro lado del lazo había un hogar, le había dicho yo al Tallador de Huesos.
No Tamlin, no la Corte Primavera sino… Rhysand.
◦ —Me enamoré de ti, sabelotoda, porque eras de los nuestros…, porque no me tuviste
miedo y porque decidiste terminar tu victoria espectacular arrojándole ese pedazo de
hueso a Amarantha como una jabalina. Entonces, sentí el espíritu de Cassian junto a mí y
habría jurado que lo oí decir: Si no te casas con ella, estúpido, me caso yo.
◦ Nunca me dieron miedo las consecuencias de estar contigo. Aunque vayan a
perseguirnos todos los asesinos del mundo… Vale la pena. Tú vales la pena.
La cabeza de él bajó un poco. Y dijo, con la voz ronca:
—Gracias.
Se me rompía el corazón por él…, por los años que había pasado pensando lo contrario.
Le besé el cuello desnudo y él se inclinó para pasarme un dedo por la mejilla.
◦ Sin Rhys y sin Mor, Cassian y Azriel vinieron a quedarse en la casa de la ciudad
mientras seguían planeando nuestra inevitable visita a Hybern. Después de esa primera
cena, cuando Cassian abrió una de las muy antiguas botellas de vino de Rhys para que
pudiéramos celebrar nuestro apareamiento con estilo, me di cuenta de que se habían
quedado para hacerme compañía, para cenar conmigo…, me di cuenta de que los ilyrios
habían decidido cuidarme.
• UNA CORTE DE ALAS Y RUINA:
◦ /10
◦ Después de un rato, Rhys levantó el pecho lo suficiente para cogerme la mano derecha,
para examinar los tatuajes dibujados allí. Besó una de las espirales de tinta azul, casi
negra.
Tragó con fuerza.
—Te he extrañado. Cada segundo, cada respiración. No solo esto — dijo, moviendo las
caderas a modo de énfasis, lo que arrancó un gemido desde el fondo de mi garganta—,
sino también… hablar contigo. Reír contigo. Echaba de menos tenerte en mi cama, y te
he extrañado mucho más como mi amiga.
Me ardían los ojos.
—Lo sé —logré decir, acariciando con una mano sus alas, su espalda—. Lo sé. —Le di
un beso en el hombro desnudo, justo sobre una espiral de tatuaje ilyrio—.
◦ —Como yo era ya mayor, tenía miedo de volar… y no confiaba en mis instintos. Me
daba vergüenza… que me enseñaran a esa edad. No solo a mí, sino a todos en el campo
de entrenamiento cuando llegué. Pero aprendí, a menudo saliendo solo. Cassian, por
supuesto, me encontró primero. Se burló de mí, era muy superior a mí, y luego se ofreció
a entrenarme. Rhys estaba allí al día siguiente. Ellos me enseñaron a volar.
◦ Le ofrecí la mano a Azriel.
—Ven a sentarte a mi lado.
Nesta ya había movido su asiento, y un sillón adicional apareció junto al mío.
No permití que me temblara la mano mientras la mantenía tendida. Y esperé.
Los ojos de Azriel se deslizaron hacia Eris, el hijo del alto lord jadeando debajo de él. Y
el cantor de sombras se inclinó para susurrarle algo al oído que hizo que Eris palideciera
aún más.
Pero el escudo cayó. Las sombras se iluminaron con el sol.
Beron atacó…, solo para que su fuego rebotara en una barrera que yo había alzado.
Levanté la mirada hacia el alto lord de Otoño.
—Ya van dos veces que te hemos detenido. Pensé que ya habrías tenido suficiente
humillación.
Helion se echó a reír. Pero mi atención volvió a Azriel, quien tomó mi mano todavía
esperando y se levantó. Las cicatrices eran ásperas contra mis dedos, pero su piel era
como hielo. Hielo puro
◦ Si no hubiera conocido a un guerrero ilyrio en formación —le dijo a Cassian—, no
habría conocido las verdaderas profundidades de la fuerza, de la resiliencia, del honor y
de la lealtad. —Los ojos de Cassian brillaron con intensidad. Después se dirigió a Azriel
—: Si no hubiera conocido a un cantor de sombras, no habría sabido que la familia que
de verdad importa es aquella que uno forma, no aquella en la que uno nace. No habría
sabido qué es de verdad la esperanza, sobre todo cuando el mundo te dice que
desesperes.
Azriel inclinó la cabeza a manera de agradecimiento.
Mor ya estaba llorando cuando Rhys le habló.
—Si no hubiera conocido a mi prima, nunca habría aprendido que la luz se puede
encontrar hasta en el más oscuro de los infiernos. Y tampoco que la bondad puede
prosperar incluso en medio de la crueldad.
—Ella se secó las lágrimas mientras asentía con la cabeza.
Esperé que Amren soltara alguna réplica mordaz, pero permaneció en silencio,
esperando.
Rhys inclinó la cabeza hacia ella.
—Si no hubiera conocido a un pequeño monstruo que acumula joyas con más ferocidad
que un dragón… —Sonó una risa tranquila de todos nosotros al oír eso. Rhys sonrió
suavemente—… mi propio poder me habría consumido hace mucho tiempo.
Me apretó la mano cuando por fin se dirigió a mí.
—Y si no hubiera conocido a mi compañera… —Le faltaron las palabras y sus ojos se
cubrieron de plata.
Habló por el lazo: Habría esperado quinientos años más por ti. Mil años. Y si este era
todo el tiempo que se nos permitía tener…, la espera habría valido la pena.
Secó las lágrimas que se deslizaban por mi cara.
—Yo creo que las cosas sucedieron exactamente como tenían que suceder… para que
pudiera encontrarte. —Me besó para apartar otra lágrima.
◦ Cassian gruñó de dolor, pero alzó las manos ensangrentadas para cogerle la cara.
—No tengo remordimientos en mi vida, salvo este. —Su voz temblaba con cada palabra
—. Que no tuvimos tiempo. Que no tuve tiempo contigo, Nesta.
Ella no lo detuvo cuando se inclinó y la besó…, apenas un roce. Todo lo que pudo.
Le habló suavemente, enjugando la lágrima que se deslizaba por la cara de Nesta.
—Te encontraré otra vez en el próximo mundo…, en la próxima vida. Y tendremos ese
tiempo. Lo prometo.
◦ Sonreí. Y sonreí más cuando la risa de Feyre volvió a oírse…, como la sentí a través del
lazo, centelleando con más brillo que la totalidad de la Caída de las Estrellas.
—Hasta entonces —les dije a mis hermanos, poniendo los brazos alrededor de sus
hombros para llevarlos de vuelta a la sala de estar. Miré hacia delante, hacia esa risa, esa
luz… y esa visión del futuro que Feyre me había mostrado, más hermosa que cualquier
cosa que yo pudiera haber deseado…, cualquier cosa que había deseado en esas noches
solitarias con solo las estrellas como compañía. Un sueño aún sin respuesta, pero no para
siempre—. Hasta entonces, disfrutemos de todos los latidos del corazón en cada cosa.
• UNA CORTE DE HIELO Y ESTRELLAS:
◦ /10
◦ También habíamos celebrado el Solsticio en esta casa. Mi madre siempre tenía regalos
para Azriel y Cassian. Para este último, el primer Solsticio que habíamos compartido
aquí había sido la primera vez que recibía un regalo. Aún podía ver las lágrimas que
Cassian había tratado de ocultar mientras abría los regalos, y las lágrimas en los ojos de
mi madre mientras lo contemplaba.
◦ —A veces me pongo celoso. Nunca te reprocharía tu felicidad, pero lo que ustedes dos
tienen, Rhys… —Se pasó una mano por el pelo, su Sifón carmesí centelleando bajo la
luz que fluía de la ventana —. Son las leyendas, las mentiras, los cuentos de cuando
éramos niños. Sobre la gloria y la maravilla del vínculo de pareja. Creí que era todo
mierda. Pero después vinieron ustedes dos.
◦ Yo lo tenía todo… todo lo que había anhelado, lo que había soñado, lo que había rogado
a las estrellas que me concedieran.
◦ —Enfréntate con alguien de tu tamaño —le dijo Cassian a Amren, llenándose la boca de
pollo asado.
—Me sentiría mal por los ratones —masculló Azriel.
Mor y Cassian aullaron, ganándose un sonrojo de Azriel y una agradecida sonrisa de
Elain… y Amren no les ahorró una mirada furibunda.