190 APPC01 Clase2
190 APPC01 Clase2
Parte 2. Lxs únicxs privilegiadxs. La formación docente desde una mirada nacional, popular,
feminista y latinoamericanista. Expansión del sistema educativo, la secundaria y la
universidad obrera.
Hola a todas, todos y todes. ¿Seguimos nuestro viaje pedagógico? Les recordamos que nuestro
recorrido no se ciñe necesariamente a una cronología histórica, sino que intenta observar
algunas cuestiones estratégicas y acontecimientos significativos, aunque, por supuesto, estos
se inscriben en un contexto. Antes de avanzar, les recordamos que quizá les resulten un poco
largas las clases, pero intentamos que no tengan que leer otros materiales de manera
obligatoria y les invitamos a disfrutar de material fílmico y de seguir apuntando las reflexiones
y deseos que nos hacen sentir parte de la Patria Grande.
En esta clase ingresamos de manera algo arbitraria, como ocurre con cualquier relato, al
cambio del siglo XIX al XX. La mayoría de los acontecimientos que tratamos transcurren en lo
que hoy es territorio argentino, aunque no podemos ignorar que la construcción de la nación
fue un largo proceso que supuso no solo la Conquista, sino las luchas por la independencia, el
fracaso de la construcción de la Patria Grande, las guerras civiles del siglo XIX. En el fragor de
1
las batallas, los pensamientos no estuvieron ausentes. Asumimos que las elecciones no están
libres de arbitrariedad, pero aun así nos animamos a recorrer el ideario de algunos de los
hombres y mujeres que pensaron a la educación como herramienta para construir un mundo
mejor...
Nuestro recorrido nos lleva hasta Perú, para explorar el pensamiento de otro gran referente de
la pedagogía latinoamericana: José Carlos Mariátegui.
https://www.youtube.com/watch?v=OylJbxm0x_o
2
Diferenciar el problema de la Universidad del problema de la escuela es caer en un
viejo privilegio de clase. No existe un problema de la Universidad, independiente de la
escuela primaria o secundaria. Existe un problema de la educación pública que abarca
todos sus compartimentos y comprende todos sus grados.
Mariátegui advirtió, sin embargo, que era necesario poner la mirada y el foco de atención en
los métodos que se utilizaban para enseñar más que en los docentes. No prosperarán las
luchas pedagógicas que se propongan ir en contra de los malos profesores en lugar de atentar
contra los malos métodos. Para revisarlos, proponía prestar especial atención a que lo
fundamental en todo acto educativo es la relación pedagógica, el vínculo entre maestros y
alumnos, en el que los maestros tienen un lugar fundamental, pero no único.
3
Quienes quieran ampliar en este punto, pueden ver el siguiente
material acerca de la Reforma Universitaria, que nació en Córdoba en
1918 y se expandió a América Latina, aunque parte de su espíritu
transformador aún pueda considerarse una asignatura pendiente en
muchos aspectos. Nos interesa destacar allí la impronta del
movimiento estudiantil, el protagonismo juvenil y la perspectiva
latinoamericanista que tuvo, así como el carácter de pensar a la
universidad integrada y en articulación con el proyecto de nación y la
ampliación de derechos. La idea de autonomía universitaria y de
libertad de cátedra debe inscribirse en ese contexto. La gratuidad de la
que hoy gozamos, habrá de esperar hasta 1949, que se consagró
durante el primer gobierno de Perón mediante el Decreto N° 29.33 que
suprimió el arancelamiento. En 2015, mediante una reforma de la Ley
de Educación Superior impulsada por la entonces diputada nacional
Adriana Puiggrós, por primera vez se sostuvo en la historia legislativa a
la educación superior como “derecho universal” (Rinesi, 2018, p. 71).
https://www.youtube.com/watch?v=nsHYImNRqDQ
Saúl Alejandro Taborda (1885-1944) fue un pedagogo argentino, nacido en Córdoba, que, al
enlazar prácticas educativas tradicionales con el pensamiento revolucionario cultivado al calor
de la Reforma Universitaria (de la cual fue un activista destacado), significó una auténtica
ruptura con las matrices que guiaban la práctica educativa de su tiempo y, como muchos
educadores y educadoras, escribió sus ideas y experiencias pedagógicas, una práctica que en
este viaje nos gusta destacar, porque nos parece importante señalar la necesidad de que
seamos las y los educadores que poblamos las aulas, en nuestro rol de intelectuales y actores
de promoción cultural, quienes escribamos la pedagogía de este tiempo, con sentido
prospectivo.
4
sentido; un desafío es también leernos entre nosotras y nosotros, leer
a nuestros colegas, escribir... Por eso nos parece fundamental que se
lean en los Foros de estas clases, además. Construir de este modo un
conocimiento colectivo. “[...] porque la política es tanto ponerse a
hablar ante los otros, comprometer la propia palabra ante los otros,
como avisarles a esos otros que lo que ellos dicen, que la palabra que
ellos comprometen ante nosotros, no nos es indiferente.” (Rinesi,
2018, p. 38)
Taborda fue de aquellos que tomaron la palabra y que, además, promovieron la palabra de
otras y otros. Él hará una crítica al pensamiento de Domingo F. Sarmiento (1811-1888) y a la
política educativa “oficial” basada en la oposición civilización y barbarie. Pero no se trata de
enaltecer a la llamada “barbarie”. Es otra cosa. En primer lugar, rescata las prácticas culturales,
que él llama “tradicionales”, no por nostalgia o porque vea allí, de modo romántico, una
“pureza cultural” en el pasado perdido. Más bien, intenta desmontar la operación de
invisibilización llevada adelante por el relato del liberalismo fundacional, que disoció
las prácticas culturales populares de los procesos pedagógicos; o, en términos político-
culturales: la tradición y la revolución. ¿Por qué le interesa reconectarlas? Considera que es
necesario vincular políticamente al pensamiento con la vida cotidiana, ya que observa que:
5
La crítica de la pedagogía oficial
Ante todo, Taborda critica los “ideales” de la pedagogía “oficial” (la pedagogía de Sarmiento, el
normalismo-positivista y el ideario del Centenario que analizamos antes), centrados en lo que
él llama “idoneidad” y “nacionalismo”, que sirven a los intereses dominantes de la burguesía
en cada etapa (Taborda, 1951, II: 45 sgts.). Las grandes estrategias educativas adoptadas por
las políticas escolares argentinas se basan en esos ideales de idoneidad y nacionalismo, que
son impuestos por el capitalismo occidental. Al sostenerse desde los sectores dominantes
estos ideales, se escamotean las prácticas culturales, entre ellas el hecho educativo comunal –
que Taborda rastrea en la historia de las comunas argentinas. Esos ideales están
fundamentados en una pedagogía sometida a los designios del proyecto político hegemónico,
conformada por un minucioso y poderoso andamiaje institucional y por la recurrencia de un
“discurso del orden” político educativo.
A su vez, Taborda critica fuertemente el perfil racionalista del sistema escolar y el discurso
pedagógico hegemónico, en cuyo optimismo pedagógico no cree. Para él las contradicciones
sociales son el corazón de las sociedades de clases, por lo que todas sus producciones, y por
supuesto también la escolar, se corresponden y reproducen ese estado de cosas. En
consecuencia, la educación, en la medida en que permanezca aislada de la política, no podrá
transformar a la sociedad, ni producir, diríamos nosotros, un sujeto pedagógico crítico capaz
de llevar adelante esas transformaciones, que solo pueden posibilitarse por la vía de la
construcción política, articulada a la educación. Es desde ese ideario que critica a Sarmiento,
en su diseño de una pedagogía “oficial” que dejó afuera las manifestaciones culturales y
educativas anteriores (justamente a lo que Taborda llama “pedagogía comunal”), pero no por
razones específicamente educativas, sino por motivos políticos.
Hemos visto acá como, desde la Conquista hasta comienzos del siglo XX, la pedagogía oficial
latinoamericana intentó contribuir al borramiento de las múltiples identidades del sujeto
latinoamericano, para sustituirlo por un ideal de sujeto pedagógico que respondía al
imaginario del hombre (modelo patriarcal) blanco, europeo, burgués, como ciudadano de la
república. La diversidad de naciones, prácticas culturales, lenguas, universos vocabulares e
identidades latinoamericanas quedaban excluidas en los discursos, sistemas legales y de
gobierno y administración de la educación, así como en las prácticas escolares. Parte de esto
se refleja en el problema de la concepción de un país federal y no centrado en la capital, en el
puerto de Buenos Aires y en los problemas de ciertos sectores sociales. En la actualidad basta
con observar los temas y discursos dominantes acerca de la agenda educativa en los medios de
comunicación nacionales para verificar hasta dónde llegan las marcas de estas ideas
hegemónicas.
El proyecto pedagógico oficial planteaba además una gramática racionalista del ser, un
estatuto de la niñez como proyecto futuro y de la escuela como un espacio aislado (y
controlado) de la conflictividad de lo político. Borrar la identidad es una operación que, al
mismo tiempo que no reconoce la diversidad, pretende borrar las diferencias (Mouffe, 2007, p.
23). Todo orden político, debido a la naturaleza hegemónica de los ordenamientos sociales que
6
resultan, a su vez, “de una serie de prácticas que intentan establecer (precisamente) orden en
un contexto de contingencia”, se basa, en consecuencia, en algún tipo de exclusión.
El lenguaje es lo que nos constituye como sujetos, lo que configura el mundo de sentidos,
referencias y representaciones mediante las cuales accedemos a la verdad –entendida como
“los efectos de compromisos narrativos con el mundo (Mc Laren, 1998)– al conocimiento, a la
experiencia incluso. Entonces, ¿qué subjetividades propicia este dispositivo totalitario de
negación del otro? El pedagogo canadiense Peter McLaren –discípulo de Paulo Freire y uno de
los fundadores de la Pedagogía Crítica– sostiene que la subjetividad es “un proceso de
mediación entre el ‘yo’ que escribe y el ‘yo que es escrito’, y se encuentra de tal modo
envuelta simultáneamente en capas discursivas que tanto nos enquistan como nos despliegan:
‘nos esclavizan y nos liberan’” (1998). De modo que la escuela, inmersa en procesos de
colonialidad propios de la Modernidad capitalista nacida en la Conquista, vino a reforzar estos
dispositivos de opresión y negación de la otredad.
7
en escuelas con población bilingüe, o habrán vivido experiencias donde niñas y niños en cuyos
hogares se habla solamente una lengua no oficial, y son confrontados con prácticas educativas
que les producen un extrañamiento. ¿Alguna vez tomaron una clase o fueron a una
conferencia en una lengua extranjera y sin traducción? El reconocimiento del universo
vocabular y cultural de la otra, del otro, es una condición fundamental para que se produzcan
aprendizajes. El discurso médico o biologicista, cuando se lo intenta aplicar para diagnosticar
problemas de aprendizaje o evaluaciones sin mediar un debate pedagógico crítico, suele
arrojar resultados absurdos. Niñas y niños que a comienzos del siglo XX eran calificados como
“lentos”, “tontos”, “perezosos”, por falta de formación o capacitación docente y del dispositivo
escolar para reconocer que se trataba de niños que no estaban alfabetizados en español, por
ejemplo. ¿Se les ocurren ejemplos de problemas similares actuales?
El viento sopla en la montaña, otrora el corazón latifundista de Bolivia, cerca del Lago Titicaca,
a más de 3000 mts de altura. Se encuentra allí la que fuera la primera Escuela Indígena de
Bolivia, Warisata. Entre 1930 y 1940, el maestro paceño blanco Elizardo Pérez y el maestro
indígena Avelino Siñani llevaron adelante una extraordinaria experiencia pedagógica que de
algún modo sintetizó y expresó la cosmovisión andina, las gramáticas del estar siendo, con
experiencias comunitarias de educación, arte y trabajo. En el medio, entre aquel mundo y el
actual, se encuentra gran parte de la historia de nuestra América del siglo XX y comienzos del
XXI: la represión indígena en los cuarenta por parte de los terratenientes, el cierre de la
escuela donde las y los indias e indios pobres se atrevieron a aprender a leer y escribir la
8
lengua del amo –lo cual se castigaba mediante la violencia física y simbólica– y la persecución a
la comunidad; años después, la reforma agraria, las dictaduras en los setenta, gobiernos
neoliberales en los noventa, las reformas populistas llevadas a cabo por el gobierno de Evo
Morales en los últimos años, y el golpe de Estado reciente que interrumpió esos procesos.
Elizardo Pérez (1892-1989) había nacido en 1892, en el pueblo de Ayata, a 270 kilómetros de
La Paz. Quizá nos quede un poco lejos en la memoria histórica, pero fue justamente en
Warisata, lugar donde había desarrollado su experiencia pedagógica, desde donde se anunció
el inicio de un proceso de reformas de la legislación educativa durante el gobierno de Evo
Morales, orientadas a reorganizar el Estado como plurinacional, y reconociendo de este modo
a las distintas naciones indígenas largamente sometidas y negadas.
Warisata fue una experiencia escolar que nació como una herramienta de liberación en la
lucha contra el régimen de la servidumbre impuesto por el feudalismo boliviano. Su trayectoria
fue corta. Apenas diez años después, sus detractores arrasaron con su obra, pero su legado
quedó. Sentó las bases de una discusión que había resultado imposible de instalar en Bolivia y
que afectaba ampliamente su realidad social: el movimiento ideológico en torno al problema
del indio. Sus referentes sostienen que el relato de esta experiencia constituye, antes que una
obra de pedagogía, un verdadero documento de una lucha y, por ello, un acto de justicia para
9
sus hacedores. Profundamente preocupado por la situación indígena, el maestro y pedagogo
Elizardo Pérez le pide al Ministro de Educación, Bailón Mercado, crear una escuela indigenista,
sobre la base estas ideas principales:
[…] la escuela del indio debe estar ubicada en el ambiente indio, allá donde él lucha
para no desaparecer; que no debe contraerse únicamente al alfabeto sino que su
función debe ser eminentemente activa y hallarse dotada de un evidente contenido
social y económico; que los padres de familia deben cooperar a su construcción con su
propio trabajo y cediendo tierras como un tributo a la obra de su cultura; que la
escuela debe irradiar su acción a la vida de la comunidad y atender al desarrollo
armónico y simultáneo de todas las aptitudes en su proceso educativo.
Warisata se inauguró el 2 de Agosto de 1931, fecha que será clave en la historia de Bolivia.
Años más tarde se dispuso ese día como el Día del Indio. Y en 1953 se eligió el mismo día para
decretar la Reforma Agraria con el que se daba fin al régimen feudal, uno de los sueños que
encarnaba Warisata. La experiencia inició con Pérez en la Dirección y tres maestros: uno de
carpintería, uno de mecánica y uno de albañilería. La experiencia no fue fácil de implementar,
y en los inicios hubo tensiones e incomprensión. Desanimado y sintiéndose abandonado, Pérez
recurrió a su compañero, maestro indio que pertenecía a la comunidad Avelino Siñani. Este le
explicó:
No, tata, no te hemos abandonado a tu suerte //desde todos los puntos de esta
pampa//aparentemente desierta miles de nosotros//te contemplamos con
admiración. //Ya saldremos a ayudarte. Ten paciencia. […] //Muy pronto las indiadas
de esta tierra //llegarán hasta ti.
Y así fue. Jornadas de trabajo con las y los indios que al culminar sellaban con rondas de charla
donde se comentaba lo ocurrido durante el día y se hacían planes para el siguiente. Se
desarrollaba allí un extraordinario sentido de responsabilidad individual y colectiva, de orden y
organización. Así se empezó a gestar el Consejo de Amautas para convertirse en el ORGANUM
de la escuela. Las reuniones se volvieron sistemáticas y siguieron un orden establecido por el
propio indio. Allí se planeaba el trabajo, se nombraban comisiones, se establecían turnos de
trabajo, “se organizó toda una maquinaria productiva que funcionaba sin la menor falla. Todo
como un proceso de autodeterminación” (Pérez, 1992, p.83). Pero las y los indios querían que
sus hijos aprendieran el alfabeto. Había llegado a ellos la matriz normalista y se oponían a que
dejaran sus actividades escolares para trabajar junto a ellos, “para eso estamos nosotros”,
sostenían. Las tertulias nocturnas se iban en discutir, todas y todos juntos, estas cuestiones. El
lugar del alfabeto en el saber, la comparación entre dos vidas iguales en las que la diferencia se
da entre quienes saben leer y escribir y quienes no. Para ir concluyendo, dejamos la definición
de Warisata que Pérez brinda en una conferencia dictada en 1940:
10
[...] Más bien es un tipo de escuela social económica, que prepara a los alumnos para
desarrollarse en su medio, siendo mejores agricultores en el medio agrario, mejores
mineros en el medio minero, mejores ganaderos en el medio ganadero.
“Piececitos de niño,
azulosos de frío,
¡cómo os ven y no os cubren,
Dios mío!”
(Gabriela Mistral)
Hay que considerar que en los inicios del siglo XIX se está gestando el llamado movimiento
libertario (cuyo nombre es retomado hoy por algunos sectores que lo utilizan de un modo casi
antagónico al sentido original que vemos acá), así como las corrientes anarquistas y las
primeras expresiones locales del feminismo, estrechamente vinculadas al ámbito educativo.
Estos movimientos se desarrollaron en el contexto de la primera década del siglo XX, cuando
la política social de la oligarquía agro-exportadora, que gobierna en la llamada “generación del
80”, es hegemónica en sus diversas expresiones, aunque bajo un ideario de país común, y
también con un proyecto político pedagógico que está representado por Sarmiento y la
propuesta de organizar el sistema educativo bajo la Ley 1420 (1884).
En la Argentina muchas corrientes emparentadas con la militancia anarquista, socialista y
comunista local, muy presente en el magisterio nacional, tuvieron una base liberal, que
muchas veces no permitió resolver las tensiones entre los aspectos individuales de los vínculos
pedagógicos, y cierta idea de libertad como concepto antagónico al de organización de lo
común y al Estado, por más que se tratara de otro modelo de estado diferente al estado
oligárquico del Centenario o al de la llamada Década Infame que se impuso en nuestro país
después del golpe a Yrigoyen (septiembre 1930). Asimismo, trasladaron en muchos casos la
mirada del socialismo europeo sin considerar las gramáticas, los saberes y tradiciones
latinoamericanos, y los universos culturales de los sectores populares, pues compartían, en su
base epistemológica, la idea de progreso del positivismo. ¿Reconocen algunos rasgos de esta
discursividad en la actualidad?
Otro aspecto que forma parte de los debates del pensamiento pedagógico de ese momento lo
veremos en los intentos gubernamentales de ofrecer propuestas pedagógicas modernas –
carreras u orientaciones técnicas– que incluyeran a este nuevo sujeto emergente, como
consecuencia de la inmigración, pero que a la vez diferenciaba trayectos educativos para las
11
élites, que podían cursar estudios medios tradicionales y luego ingresar a las universidades, y
otros, de menor prestigio y reconocimiento, destinados a los sectores populares. Es decir,
proyectos que profundizan desigualdades.
12
que las transformaciones son posibles. Sin embargo no han
encontrado ecos capaces de dejar huellas indelebles. Algunas de ellas
merecen ser nombradas para seguir indagando sus ideas: Angélida
Mendoza, maestra sindicalista mendocina, editora y escritora,
doctorada en filosofía en la Universidad de Columbia y fue una
militante que llegó a ser candidata a Presidenta de la República por el
Partido Comunista Obrero; Enriqueta Lucero quien desde su cargo de
directora de la Escuela Graduada y Superior de la ciudad de San Luis,
motorizó la segunda huelga de la Argentina y de la primera huelga
docente del país; sin olvidarnos de Herminia Brumana y Florencia
Fossatti que luchaban por la inclusión, la educación popular, laica y
democrática (Vitale, 2021).
De alguna manera, estos significantes permanecen aún hoy en los imaginarios del sentido
común que siguen considerando a la educación superior no como un derecho, sino como una
posibilidad excluyente para ciertas clases sociales. Los procesos del siglo XXI respecto a la
creación de universidades nacionales, así como los de sostenimiento de bachilleratos de
adultos u otros formatos escolares tendientes a garantizar y ampliar derechos educativos,
volvieron a poner en la superficie el núcleo antagónico entre dos formas de entender la
educación: como derecho o como privilegio. Como vemos, no se trata de un debate original,
sino que tiene raíces profundas.
Grandes referentes de estas pedagogías, como el Inspector Horacio Ratier, vieron en los
movimientos populistas nacionales un enemigo, sin reconocer allí las posibilidades de
inclusión, reconocimiento y ascenso social de la clase trabajadora cuyo ideario sostenía. En
esta línea se destacan experiencias como las de las hermanas Olga y Leticia Cossettini, en
Santa Fe (enfrentadas a las autoridades educativas peronistas), o el maestro Luis Fortunato
Iglesias, en la provincia de Buenos Aires.
13
Iglesias pone especial atención en otorgar a las niñas y los niños propuestas capaces de ofrecer
una motivación real. Su preocupación por articular el currículum con los intereses del
estudiante fue un eje central en su propuesta. Nada se haría un claro objetivo utilitario o
recreativo, todas las actividades estaban dirigidas a resolver problemas cotidianos o investigar
para responder a diferentes consignas. A su vez, la intención de ofrecer a las niñas y los niños
espacio para el aprendizaje en contacto con la realidad social, con la naturaleza así como el
clima de encuentro y solidaridad entre pares, propiciaba un deseo ferviente de asistir cada día.
Al respecto, vale escuchar con atención los testimonios de los y las ex alumnos y alumnas que
aparecen en el video. Esto nos advierte sobre el lugar destacado que se otorgaba al registro de
lo sensible en esas instituciones sin perder de vista su entorno social.
En el caso de la escuela de las hermanas Cossettini, las niñas y los niños son considerados
agentes creativos, pueden producir obras de arte, pueden fabricar cosas, pueden producir
comida. No son producciones menores, sino relevantes. Del mismo modo, se promueve la
investigación, la búsqueda de información en distintas fuentes para fines concretos en un
acercamiento al pensamiento científico. Del mismo modo, parten de comprender que la
realidad natural y social sucede fuera de la escuela. En vez de condensar la realidad y llevarla al
aula mediatizada se trata de llevar a los alumnos a ver la realidad: el aula es la calle, el río, un
lugar de trabajo, un medio de transporte, etcétera. Igual relevancia cobra la formación política
de niñas y niños, entender cómo funciona el sistema democrático en la práctica en un marco
de solidaridad entre las y los chicas y chicos.
Las producciones de los alumnos, sus dibujos, son también una fuente valiosa para advertir
que en esas aulas se aprendía de otro modo. Dentro de estas producciones destacamos los
cuadernos de la escuela de Olga. Los márgenes se desbordan y, con ellos, las posibilidades se
ensanchan, el límite es la creación de cada niño.
14
Cuaderno de clase Escuela Serena. Archivo Cossetini. IRICE. CONICET.
Del mismo modo, en la escuela rural unitaria del maestro Luis Fortunato Iglesias, se dedicaba
espacial atención a las producciones de los niños. Decía Iglesias en el prólogo de Viento de
estrellas, aquel libro que de modo artesanal publicara compilando los trabajos de sus alumnos:
Un solo maestro está a cargo de todos los grados, los que han ido incorporándose
lentamente al correr de los años y van a cerrar ya el ciclo primario con el sexto y último.
De veinte a treinta y tantos niños que vienen de los cuatro vientos, colman la capacidad
de la casita blanca; casi todos llegan con sus escolaridades inéditas y se van demasiado
pronto, sin conocer otra escuela ni otro maestro, arrastrados por la correntada
todopoderosa que les va a exigir con premura el rendimiento utilitario de sus fuerzas
nuevas.
En esta antología de dibujos y narraciones libres recogemos la expresión creadora de
esos niños que nos llegan con una incalculable riqueza de formas, ritmos e imágenes, y
a quienes nosotros hemos alentado fervorosamente desde sus primeros balbuceos y
15
recibido en un clima natural y sereno, cortando de cuajo toda posibilidad mistificadora.
(Iglesias, 1950).
Con estas palabras, aquel maestro rural presentaba la obra de sus alumnas y alumnos como
protagonistas de la escena escolar. Este punto nos lleva a pensar que las experiencias
escolanovistas plantean la necesidad de otras intervenciones docentes, otras modalidades sin
desresponsabilizarse. En una entrevista que le realiza Cinthia Rajschmir -directora del
documental Luis F. Iglesias, el camino de un Maestro, producido por el Instituto Nacional de
Formación Docente, del Ministerio de Educación- decía Iglesias, a propósito del discurso por el
que fuera castigado:
16
Jesús Aldo Sosa Prieto (Jesualdo)
Desde la otra orilla del Río de La Plata, Jesús Aldo Herrera Sosa, conocido como Jesualdo, daba
rienda suelta a una pedagogía que ponía especial énfasis en el desarrollo de las capacidades
expresivas de los niños con muy pocos elementos. Junto a ellas y ellos planificaban y definían
las normas que ordenarían el comportamiento colectivo y pautaban la tarea. Inspirado en las
teorías de Freud, Aníbal Ponce, Piaget, Vigotski y Wallon acuñó el concepto de pedagogía -
tránsito para afirmar que la educación no es solo un factor de reproducción social, sino que
también es la oportunidad para poder instalar la lucha para aportar a la transformación del
medio en el que vivimos. A partir de la pedagogía-tránsito le permite ver en lo educativo,
además de la reproducción de las relaciones de las clases dominantes, la posibilidad del
desarrollo individual y la liberación creativa. En este sentido, considera a la educación una
categoría en tanto expresión objetiva de un estado de conciencia que da cuenta de la
capacidad del hombre para interpretar su medio y, a su vez, superarse en un progresivo
trabajo de concientización. Es necesario que el hombre participe en la construcción política
que lo rodea, pero para ello debe salir de su ignorancia.
Su libro más conocido fue Vida de un maestro, publicado en 1935, donde recogía su
experiencia de siete años en una escuela rural de las Canteras del Riachuelo de Colonia,
Uruguay. Allí, desarrolló una crítica al sistema educativo tradicional y una fuerte defensa a los
intereses de los niños, lo que le vale, años más tarde, su destitución del cargo. En su propuesta
al igual que sus amigas Cossettini, la expresión artística ocupó un lugar destacado:
17
de nociones fundamentales, a priori, sino un reflejo de los aspectos más generales y
más esenciales de la naturaleza y de la sociedad en la conciencia, que expresan la
realidad objetiva siempre cambiante [...]
(Jesualdo, 1945, p. 428)
Para seguir estudiando a Jesualdo, les proponemos acercarse al trabajo del pedagogo Pablo
Imen en la plataforma de CTERA:
https://educacion.ctera.org.ar/pablo-imen-pedag-lat/
Nos interesa indagar al peronismo porque se trata de un fenómeno social que emergió en un
momento histórico y se instaló como parte de la historia nacional.
18
surgimiento de un nuevo orden mundial, con Estados Unidos y la URSS a la cabeza de los dos
grandes bloques, obligaba a América Latina y a nuestro país en particular, a tomar una posición
diferente de la tradicional alianza que la oligarquía nacional, mediante los sucesivos gobiernos,
mantenía con el Imperio Británico. Los Aliados, con los británicos a la cabeza, a su vez
presionaban para que se abandonara la política de neutralidad de nuestro país, de tradición
pacifista. Lo mismo que le había ocurrido en su momento a Yrigoyen en la Primera Guerra
Mundial, vale señalar.
Tenemos, entonces, nuevos actores sociales: obreros y técnicos que deben ser capacitados
para los modernos nuevos desarrollos industriales; transformaciones socio-demográficas, al
cambiar la distribución territorial y la organización de la población; mujeres que se incorporan
masivamente al mundo del trabajo; impulso de un modelo de desarrollo con valor agregado a
la producción nacional para efectuar intercambios comerciales con un mundo que estaba
mutando hacia un nuevo orden. Y un rol central del Estado en la planificación e
implementación de estas políticas. Es decir, el peronismo entiende la necesidad de utilizar los
dispositivos tecnológicos de la comunicación (en sentido amplio), no de manera instrumental
sino con sentido pedagógico, en diálogo con los nuevos sujetos que incorpora e interpela,
fuera y dentro de los límites de la educación formal. Transformar el espacio público, los
edificios públicos, nacionalizar el transporte (trenes) o las comunicaciones, son medidas de un
impacto educativo cultural difícil de evaluar para quienes hemos naturalizado esas
condiciones. El peronismo dispuso de dispositivos de orden arquitectónico y comunicacionales
como:
● los Hogares Escuela, la construcción de nuevas escuelas, los Hospitales, la el País de los
Niños o Ciudad Infantil –hoy llamada “República de los Niños”–; el acceso a la vivienda
por medio del crédito; los hoteles sindicales, que modifican la geografía, el paisaje y las
condiciones de vida de los ciudadanos hasta entonces excluidos;
● un sistema de salud pública de alta calidad accesible a todos, que tiene su correlato
escolar en la Dirección de Sanidad Escolar, "que abarcaba los jardines de infantes, las
19
escuelas elementales, los colegios secundarios y las universidades." (Puiggrós, 2010, p.
309);
● una concepción de apropiación de los espacios públicos por medio de la participación
popular. (La Plaza de Mayo será considerada la Plaza del Pueblo luego del 17 de
octubre del 1945, así como será, precisamente por eso, el escenario de la primera
represión hacia civiles, incluyendo cientos de niñas y niños, precisamente por eso, en
1955 y re significada en la última dictadura cívico-militar por las Madres de Plaza de
Mayo);
● estrategias en la comunicación pública de las acciones de Gobierno (noticieros como
“Sucesos Argentinos”, gráfica y afiches de los Planes Quinquenales, discursos públicos
y clases).;
Todos ellos irán configurando una pedagogía social y política, junto a la construcción discursiva
expresada en símbolos como las máquinas de coser entregadas a las jefas de hogar (para que
puedan trabajar y dar sustento a sus hijos) o los juguetes para el Día del Niño; el lenguaje
corporal y verbal de los discursos de Evita, entre otros. Al mismo tiempo, este movimiento que
integró tradiciones nacionalistas con rasgos progresistas (en el sentido de la ampliación de
derechos), entenderá la necesidad de conformar un modelo político latinoamericano, una
invención original, en el sentido que ya vimos con Simón Rodríguez, de desarrollo e integración
para los pueblos. Este modelo persigue la independencia económica, y como tal es
antimperialista e integracionista, pues al recuperar el corpus de ideas de San Martín,
Monteagudo, Rosas, Yrigoyen y otros, reconoce la necesidad de conformar un bloque de
naciones iberoamericanas para poder producir los recursos y negociar en condiciones de
igualdad con los grandes imperios mundiales. En la educación, esta posición será expresada
por el Ministro José Pedro Arizaga al proponer un programa (1947-1951) que presente un
equilibrio entre materialismo e idealismo.
20
La hegemonía de la educación pública habilita que estas tensiones y debates se den hacia el
interior del propio sistema, entre el escolanovismo y el denominado nacionalismo católico,
principalmente. Al mismo tiempo, la “cuestión nacional” (en la doctrina peronista la Nación es
una organización que incluye al pueblo) agudizaba la tensión entre quienes adscribían a la
hegemonía liberal (y habían apoyado electoralmente a la Unión Democrática) y quienes
proponían un proyecto vinculado a un nuevo modelo de desarrollo nacional que, al basarse en
la industrialización –y no en el modelo agro-exportador– requería la incorporación masiva de
trabajadores al sistema educativo, la formación para el trabajo y la adquisición de nuevos
saberes científico-tecnológicos. A su vez, integrará a sectores del nacionalismo católico, con su
rechazo hacia la tradición laica del normalismo argentino, a la vez que una promoción de
mayor autoridad por parte de los docentes.
En ¿Qué pasó en la educación argentina?, Adriana Puiggrós observa que el triunfo electoral del
peronismo hizo que:
[…] toda la gente que había votado por la Unión Democrática temió por la educación
aunque por motivos diversos. ¿Temió? Sí. ¿Pero por qué temor? La oligarquía y la clase
alta tenían miedo que los “cabecitas negras” (cual los desarrapados de los que hablaba
Simón Rodríguez) invadieran las limpias aulas de las escuelas, como antes habían
temblado ante los inmigrantes y los anarquistas de principios de siglo.
21
En síntesis
22
Actividades obligatorias individuales
Bibliografía
Alesso, Sonia, Yasky, Hugo, Ewards, Daniel, et al. ¿Qué docencia para estos tiempos? A 100
años del nacimiento de Paulo Freire. Ctera. Caba: 2022.
CELAM (1968). Documentos Finales de Medellín. Buenos Aires: Paulinas.
Freire, P. (1969). La educación como práctica de la libertad. Montevideo: Tierra Nueva.
Freire, P. (1970). Pedagogía del oprimido. Buenos Aires: Siglo XXI.
Freire, P. (1975). Acción cultural para la libertad. Buenos Aires: Tierra Nueva.
Freire, P. y Faúndez, A. (1986). Hacia una pedagogía de la pregunta. Buenos Aires: La Aurora.
Freire, P. (1991). La importancia de leer y el proceso de liberación. México: Siglo XXI.
Giroux, H. (1992). Teoría y resistencia en educación. México: Siglo XXI.
Huergo, J. (2005). Hacia una genealogía de Comunicación/Educación. La Plata: Ediciones de
Periodismo y Comunicación.
Huergo, J. (2017). La educación y la vida. Un libro para educadores populares y maestros de
escuela. La Plata: EPC.
Luque, J. (2020). Aproximaciones al pensamiento de Raquel Camaña: Aportes para pensar el
campo pedagógico en Argentina a principios del siglo XX desde una perspectiva de género.
Trabajo Final de Especialización Educación en Géneros y Sexualidades, FaHCE, UNLP.
Puiggrós, A. (23 de mayo 2019). El pensamiento de Paulo Freire en tiempo presente.
Conferencia de inauguración de la Cátedra Libre Paulo Freire de la UNLP, FaHCE, Ensenada.
Archivos de Ciencias de la Educación, vol. 13, núm. 16, 2019. Universidad Nacional de La Plata,
Argentina DOI: Rodríguez, L. M. (2015). Paulo Freire una biografía intelectual. Surgimiento y
maduración de la pedagogía del oprimido. Buenos Aires: Colihue.
Rajschmir, C. (2009). Luis F. Iglesias, un maestro rebelde. Anuario de la Sociedad Argentina de
Historia de la educación, vol.10 Ciudad Autónoma de Buenos Aires, diciembre.
23
Vitale, F. (2021). Maestra. Fundadoras de la educación pública argentina. Buenos Aires,
Esilúdica.
Cuaderno de clase Escuela Serena. Archivo Cossetini. IRICE. CONICET (2016 ). Ilustración de
Ariel Tancredi para revista Anales de la Educación común, publicación de la Dirección General
de Cultura y Educación Provincia de Buenos Aires, fundada por Sarmiento en 1858. Número
homenaje al Maestro Luis Iglesias.
José Carlos Mariátegui en 1929. Retrato de perfil de José Malanca (1929). Recuperado de
https://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Carlos_Mari%C3%A1tegui#/media/Archivo:JCM_19
29.jpg
Luis F. Iglesias. Ilustración de Ariel Tancredi (2018). En Revista Anales de la Educación común,
Homenaje al maestro Luis Iglesias. DGCyE, provincia de Buenos Aires, año 2018. Recuperada
de http://revistaanales.abc.gov.ar/
24
Créditos
25