El propósito de Dios en nuestras vidas
“Pero yo te he levantado para este mismo propósito, para mostrar mi poder y para que mi
nombre sea anunciado en toda la tierra” (Éxodo 9:16).
Dios nos creó a todos con un propósito, y ese propósito da sentido a nuestra vida. Vivir dentro del
designio de Dios es como tener un mapa que nos mantiene en la dirección correcta para que no
nos perdamos en el camino.
Podemos decir que todos tenemos un mismo propósito: adorar a Dios y glorificar su nombre. Sin
embargo, la forma en la que lo hacemos es personalizada, pues cada uno de nosotros es una
creación única y especial. (Proverbios 20:5).
(Proverbios 20:5). “Como aguas profundas es el consejo en el corazón del hombre; Mas el
hombre entendido lo alcanzará”
Dios nos ha dado a cada uno de nosotros, dones, una personalidad, oportunidades y talentos que
debemos usar para su gloria. Cuando nos movemos dentro del diseño de Dios en nuestra vida,
florecemos. Y una de las formas en las que damos gloria a Dios es aceptando la forma en la que él
nos hizo.
Vivir dentro del propósito de Dios puede parecer fácil, pero a veces no lo es. Hay momentos en los
que debemos decidir si vamos a seguir lo que la sociedad dice o lo que sabemos que Dios desea
para nosotros. Un ejemplo es el tratar a todos con dignidad. Socialmente, buscamos relacionarnos
con personas "similares", pero Cristo nos llama a tratar a todos por igual, sin fijarnos en su nivel de
educación o clase social. (Proverbios 19:21). “(Job 42:2).
(Proverbios 19:21). “Muchos pensamientos en el corazón del hombre, pero es el propósito del
Señor que prevalece”
(Job 42:2). “Yo sé que tú puedes hacer todas las cosas; ningún propósito tuyo puede ser
estorbado”.
Son muchas las situaciones que pueden ejercer presión o crearnos conflictos. Pero cuando
buscamos de corazón andar dentro del propósito del Señor, nos llenamos de su Espíritu Santo y
buscamos oportunidades para usar los recursos y dones que él nos ha dado para hacer lo que le
agrada a él.
¿Cómo puedo mantenerme dentro del propósito de Dios?
1. Hablando con Dios cada día para pedir su dirección
Ora y pregúntale a Dios lo que él quiere que hagas en medio de tu situación y cómo debes hacerlo.
Pídele que te muestre cómo puedes honrarlo mientras haces tu trabajo, vas de compras, paseas
con tu familia o hablas con tus vecinos, por ejemplo. Dios desea brillar a través de ti para impactar
a los que te rodean, tú eres un instrumento precioso en sus manos. Dale la oportunidad para que
te dirija y te muestre cómo hacerlo. (Salmo 25:4-5)
(Salmo 25:4-5) Señor, dame a conocer tus caminos;
¡Enséñame a seguir tus sendas!
5 Todo el día espero en ti;
¡enséñame a caminar en tu verdad,
pues tú eres mi Dios y salvador!
2. Siendo intencional
Son muchas las situaciones que se nos presentan cada día y muchas veces reaccionamos de forma
automática, sin detenernos a pensar lo que Dios desea que hagamos. Ver una mujer que no puede
cargar con su compra y ofrecerle tu ayuda, puede traer ánimo y alegría a su corazón. ¡Dios es
glorificado cuando mostramos su amor a otros de forma práctica!
Por eso, busca oportunidades para usar los talentos, las fuerzas y los recursos que Dios te ha
dado para su gloria. Sirve a los que te rodean con amor. Cumple con tu propósito adorando a Dios
al hacer tus tareas diarias con amor, gozo y excelencia. Deja que otros vean cómo Dios te ha
transformado con la vida abundante que has recibido de él. ¡Puede que se animen a desear
descubrir el propósito de Dios para ellos! (Juan 10:10)
“El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y la
tengan en abundancia”. (Juan 10:10)
3. Manteniendo el enfoque correcto
No permitas que el qué dirán te distraiga o desvíe del propósito de Dios para tu vida. Mucha gente
no logrará entender, por ejemplo, que digas la verdad en lugar de mentir. Pero la luz de Cristo
brillará en medio de esas pequeñas decisiones, y él se glorificará cuando actúes como él lo desea.
Mantén los ojos en Jesús y escucha su voz, permite que él guíe tus pasos en todo momento . Ama
con el amor que viene de Dios, perdona, muestra respeto, honra a los que te rodean. Cuando
pases por dificultades y pienses que no puedes más, acude a Dios. Pídele que te deje sentir su
presencia, que te anime y te recuerde la razón por la que deseas agradarlo a él antes que a los
hombres. (Efesios 2:10) (Salmo 138:8)
Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios
dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica. (Efesios 2:10)
El Señor cumplirá en mí su propósito. Tu gran amor, Señor, perdura para siempre; ¡no
abandones la obra de tus manos! (Salmo 138:8)
Vive cada día conforme al propósito de Dios y tu vida tendrá mayor sentido. Impacta hoy a
muchos con su amor para que Cristo sea glorificado: él está contigo y te ayudará.